Guillermo de Ockham

Filosofía. Escolástica. Fe. Razón. Nominalismo. Ética. Política

  • Enviado por: Lito
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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1.- De la escolástica a la modernidad

Guillermo de Ockham va a presentar la filosofía que realiza como una nueva forma de pensamiento, un nuevo camino, la vía moderna, frente al viejo camino. El Ockhamismo, defiende una nueva filosofía, el nominalismo, frente a la defensa del realismo, con respecto al tema de los universales, que realiza los tomistas. A estos tomistas se les acusa de diversos errores:

* plantearse cuestiones inútiles o irresolubles dentro del ámbito filosófico (como por ejemplo, el de las relaciones entre la razón y la fé.

* proponer soluciones demasiado complejas a problemas importantes, como por ejemplo los problemas del conocimiento, generando una maraña de especies y subespecies y…

* el utilizar un lenguaje abstruso, ininteligible y oscuro, así, los occamistas denominaban a los tomistas los doctores de la palabra recóndita.

2.- Los dos grandes principios óntico - epistemológicos de Ockham

Se denomina en filosofía óptico a lo que hace referencia a la esencia, a la cosa en sí misma; se denomina epistémico a los que se refiere al conocimiento de lo óntico. Para que lo entendáis: supongamos que hay un alumno que se llama Luis, que es un tipo bueno, incapaz de matar a una mosca; pero es poco hablador y huraño y poco dicharachero, y es juzgado por los demás como malo. Luis es ónticamente bueno y epistemológicamente malo. En la filosofía de Occam, hay dos principios básicos: a.- hay que acudir a la experiencia y b.- el principio de economía.

  • el recurso a la experiencia: la naturaleza es algo patente al hombre, no tiende a ocultarse ni se vela con disfraces. La naturaleza es ónticamente abierta. Pero para aprovecharse de tal apertura hay que acudir a ella, hay que interrogarla, hay que observar los fenómenos naturales, hay que experimentar en ella: sólo así la apertura óntica será además apertura epistemológica. De esta manera es como progresa el conocimiento humano. La filosofía que no tenga la base en la experiencia se condena al fracaso.

  • el principio de economía. La naturaleza en sí misma considerada, ónticamente, es económica, no es malgastadora (acordaros de lo que decía Aristóteles La naturaleza no hace nada en balde). La naturaleza cuando debe hacer algo, lo hace de la manera más simple y sencilla posible. En consecuencia, de una manera epistemológica, debemos decir que las teorías que formulemos para explicar los fenómenos naturales deben ser sencillas y simples, sin introducir complicaciones innecesarias, ya que, de introducirlas, las teorías se transformarían en falsas.

  • Este principio de economía se ha expresado de múltiples maneras a lo largo de la historia:

    a.- Non sunt multiplicanda entia sine necessitate, los entes no deben ser multiplicados sin necesidad. Para explicar un suceso hay que utilizar el mínimo de factores necesarios para ello. Si con cuatro algo queda explicado, no hay que usar cinco.

    b.- Una formulación actual diría que entre las diversas hipótesis explicativas de un fenómeno, la mejor es la más sencilla.

    c.- Y recordad a Baltasar Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

    Este principio lo usó Ockham para recortar muchas de las teorías formuladas por los filósofos tomistas, y por ello se denomina a este principio la navaja de Ockham.

    3.- Fé y razón

    Ockham rompe definitivamente entre la unión de fé y razón establecida por los tomistas. Los presupuestos de esta relación que establece nuestro autor son:

    1.- La fé y la razón se encuentran totalmente separadas; lo mismo se puede decir de los saberes que se derivan de las mismas, teología y filosofía. Ambas se diferencian por su objeto material, es decir, por ocuparse de objetos distintos en sí. El ámbito de la fé y de la razón son dos conjuntos distintos, sin intersección posible.

    2.- Ockham niega validez a las pruebas sobre la existencia de Dios, ya que la existencia de Dios sólo es admisible mediante la fé.

    3.- La separación entre la fé y la razón no es obstáculo para una plena armonía entre una y otra. Separar dos ámbitos no implica oposición. Aunque se pueda establecer contradicciones entre lo que se dice en Filosofía y en Teología, los occamistas se refugiaron en esta distinción, es decir, lo que es verdadero en Teología y lo que es verdadero en Filosofía.

    ¿Dónde se puede rastrear esta separación radical? En el averroísmo. Averroes, para no ser perseguido por las autoridades coránicas, estableció la posibilidad de una triple interpretación del Corán - la vulgar, la filosófica y la teológica. Así algo podía ser falso en Teología y verdadero en Filosofía, y viceversa.

    Los Occamistas decían lo mismo. Por ejemplo, con respecto al tema de Dios, no se podía demostrar racionalmente, que es una especulación o hipótesis; pero seriamente hablando se podía conocer por fé.

    4.- El nominalismo

    El nominalismo se deriva de la manera en que nuestro autor va a explicar el fenómeno cognoscitivo. Parte Ockham hay dos tipos diferentes de conocimiento, el intuitivo y el abstractivo. El primero trata acerca de los objetos singulares en sí mismos considerados; es un conocimiento directo con la que nos aseguramos de la real existencia de los objetos que conocemos de esta manera. El conocimiento abstractivo consiste en la formación del concepto, que se va a identificar con la imagen común a una pluralidad de objetos singulares de la misma naturaleza, y que por ello se puede predicar de cada uno de los singulares. Al proceso mediante el entendimiento forma estos conceptos universales, se denomina abstracción. El proceso de abstracción es sencillo, simple, directo, sin la intervención de ninguna instancia de especies, etc., que establecían los tomistas.

    ¿Qué valor debemos conceder a estos conceptos universales formados por el entendimiento? No responden a nada real. El universal no existe fuera de la mente, es una ficción que el hombre crea y utiliza. El universal es un signo que se usa para significar muchos objetos individuales y singulares semejantes. Esta ficción es cómoda, útil y económica. La economía del universal vale cuando nos permite suponer un nombre por varios objetos singulares. Y esto lo realizamos tanto cuando hablamos o cuando escribimos o cuando pensamos. Esta teoría recibió el nombre de supositio, de la suposición, y que fue cultivada por Ockham para la investigación en el análisis del lenguaje, ya que todo es lenguaje, y en esto se adelanta Ockham seis siglos.

    5.- La ética

    Una de las enseñanzas que promueve Ockham y que se convierte en pilar básico de su teoría, es la aplicación del principio de contradicción a Dios. Dios no hace nada contradictorio. Esto se aplica a todo, pero especialmente a la ética. Con ello, obtenemos los siguientes puntos:

    a.- Los actos que realizamos no son buenos ni malos en sí mismo, sino en virtud de que Dios los ordena o prohíbe. Realizar un acto, como por ejemplo mentir, es malo porque así Dios lo ha ordenado. No es algo bueno por sí mismo o malo por lo mismo, como opinaban los tomistas, al revés, es Dios quien establece la maldad o bondad de las cosas, así como la prohibición o la autorización de otros actos.

    b.- La única limitación a esta omnímoda libertad de la voluntad divina es el principio de contradicción. Dios no puede desear algo contradictorio, como que lo que es malo sea bueno y viceversa, o que un cuadrado sea un círculo.

    Esta teoría causa una gran extrañeza en su época e incluso hoy. Las causas de la misma hemos de buscarlas en la inmensa separación entre la Divinidad y el ser humano, una distancia inconmensurable. Además, en la concepción de absoluto y radical individualismo Ockhamista.

    6.- La política

    La política de Ockham comienza por establecer cuál es la finalidad de que el hombre se una socialmente, la consecución de la paz. Esta paz se ve inestabilizada de múltiples maneras, una de las cuales, según nuestro autor, es la ambición papal.

    La sociedad política es popular, pues Dios cede el poder a los hombres a través de la sociedad civil, del pueblo, que elegirá a sus representantes para que le gobiernen. Este gobernante elegido recibe el poder directamente de Dios. Además este gobernante no puede ser destituido por el Papa, porque el poder temporal de los gobernantes y el poder espiritual del papado, son poderes totalmente distintos y separados, distanciados e inconmensurables. Es más, el que la Iglesia pretenda inmiscuirse en el poder civil, es cuasa de corrupción para la Iglesia. En esto se sostiene únicamente la independencia de ambos poderes, sin que ninguno de los dos pueda pretender una superioridad con respecto al otro. Por ello, se condena por parte de Ockham cualquier intervención directa o indirecta del papado de inmiscuirse en el poder civil, como arbitrariedad. Es más, el poder papal ni siquiera radica en sí mismo, sino en el concilio general ecuménico.