Guerreros y campesinos; George Duby

Historia universal contemporánea. Literatura histórica. Edad Media. Feudalismo. Orden feudal. Iglesia. Señoría. Órdenes

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Georges Duby

¨ Guerreros y Campesinos ¨

PRIMER PARTE: ¨ La Época feudal ¨ Pág. 199 / 227¨

El Orden Feudal: ( Pág. 204 / 208)

El feudalismo se caracteriza, en primer lugar, por la descomposición de la autoridad monárquica, y hemos visto que la impotencia de los reyes carolignos para contener las agresiones exteriores había acelerado, en el siglo IX la dispersión de su poder. La defensa del país paso de manos de la realeza a una fragmentación regional, en manos de los príncipe, luego los principados se fueron descomponiendo de la misma manera que los reinos. Jefes de menor importancia van adquiriendo independencia de los príncipes y poderes reales.

Esta fragmentación del derecho de mandar y castigar, de asegurar la paz y la justicia; en marcos territoriales cada ves más reducidos; fue una adaptación política a las estructuras de la vida material. Coincide con el abandono poco a poco de las guerras de saqueo. Coincide con la instauración de una practica nueva de la guerra y con el establecimiento de una nueva concepción de la paz. El desarrollo de la ideología de la ¨ paz de Dios ¨ acompaño las ultimas fases de la feudalizacion. Sus principios eran: ¨dios había delegado en los reyes la misión de mantener la paz y la justicia; los reyes ya no son capaces de hacerlo, y por tanto Dios reasume su poder de orden y lo concede a sus servidores, a los obispos apoyados por sus príncipes locales. La guerra se sanciona con recursos morales y espirituales, bajo pena de venganza divina.

En la alta edad media, la guerra, era considerada una actividad normal, ningún beneficio parecía más justo que el que se podía obtener de la guerra. En adelante, según los preceptos de los concilios de paz, no fue licito combatir, sino dentro de limites muy precisos. Toda violencia militar fue prohibida en ciertas áreas próximas a los santuarios y contra ciertas categorías sociales consideradas vulnerables: el grupo de los eclesiásticos y el de los pobres.

La fragmentación de poderes que contenía el territorio europeo, pudo haber sido caldo de cultivo para el pillaje y la guerra constante, restaurando la estructura económica anterior basada en el saqueo y el pillaje. Pero las prescripciones de la ¨ paz de dios ¨ contribuyeron a desviar los poderes de agresión que contenía la sociedad feudal hacia el exterior del mundo cristiano. Contra los enemigos de dios, contra los infieles era permitido y considerado saludable guerrear. El espíritu de la cruzada, que procede directamente de la nueva ideología de paz, dirigió a los guerreros hacia frentes de agresión exteriores, hacia las franjas florecientes en las que los combates contribuían poderosamente a poner en circulación las riquezas.

Apoderarse por la violencia militar de los bienes de las iglesias y de los poderes apareció cada ves mas claramente como un peligro para la salvación del alma. Condenando los beneficios de la violencia, la moral de la paz de dios legitimo en compensación la explotación señorial al presentarla como el precio de la seguridad ofrecida, en las nuevas estructuras, a las masas trabajadoras.

Esta moral desembocaba en una representación sociológica que vino a ajustarse estrechamente a la realidad de las relaciones economicas y que, simultáneamente dio a estas mayor firmeza.

Alrededor del año 1000, las prohibiciones aprobadas por los concilios de paz llevaron a la madures la teoría de los tres ordenes. Dios desde la creación había dado a los hombres tareas especificas: a unos la misión de rezar por la salvación, otros están llamados a combatir para proteger al conjunto de la población, y al tercer grupo, el más numeroso, le corresponde mantener con su trabajo a las gentes de la iglesia y a las gentes de la guerra. Este esquema ofrecía una imagen simple, conforme al plan divino y servia para justificar las desigualdades sociales y todas las formas de explotación económica. En este marco mental, rígido y claro, se incluyeron sin dificultad todas las relaciones de subordinación de los campesinos y trabajadores hacia los señores de la tierra, que son las que rigen los mecanismos de un sistema económico que se puede llamar, simplificando, feudal.

Los tres Ordenes (Pág. 208 / 212)

La iglesia se situaba en el mas alto escalos de los tres ordenes, por esta razón no solo debía estar exenta de la fiscalidad y el pillaje, sino que parecía necesario que una parte considerable de la producción llegara a sus manos para ser ofrecida, por intermedio, a Dios y ganar así los favores de la divinidad. La idea de sacrificio y consagración se instalan en la conciencia colectiva, coincidiendo con limosnas abundantes. Nunca en la historia de la cristiandad las limosnas fueron tan abundantes como el los cinco o seis decenios que rodean al año 1000. Los fieles daban limosnas con cualquier motivo, y entre estas estaba la tierra. Este enorme trasvase de bienes raíces puede ser considerado el movimiento más importante entre los que animaron la economia europea del momento. Este movimiento de riquezas produjo el crecimiento sin cesar, durante los siglos XI y XII, de monjes y clérigos.

Estos hombres no estaban totalmente alejados de la producción. El clero rural permaneció en su mayor parte al nivel del campesinado. Sin embargo, un numero considerable de los hombres de Iglesia, los mas ricos, los que recibían las mayores ofrendas, eran puros consumidores. Vivian con comodidades señoriales próximas a loas de los laicos mas poderoso, especialmente los que Vivian alrededor de las iglesias catedralicias.

Con la riqueza recibida, se daba a los pobres limosnas y hospitalidad, de esta manera contribuyo a reducir la extensión de la miseria en una sociedad siempre desprovista. Sin embargo la redistribución era de importancia secundaria si la comparamos con la exigencia fundamental, la de celebrar el oficio divino con el lujo mas resplandeciente. El mejor uso que los dirigentes creían poder hacer de sus riquezas era embellecer el lugar de plegaria, reconstruirlo, adornarlo. La consigna era: gastar para mayor gloria de dios.

La misma actitud tenían los miembros del segundo orden de la sociedad. También gastaban, pero para su propia gloria y en los placeres de la vid. Esta categoría social, que proporcionaba a la iglesia los equipos dirigente, que tenia la fuerza y que la utilizaba duramente a pesar de las prohibiciones levantadas por la moral de dios, debe ser considerada la clase dominante de este tiempo. La teoría de los tres ordenes y las instituciones de paz fueron elaboradas y forjadas en función del poder del grupo militar, y su situación y su comportamiento rigen en los siglos XI y XII toda la economía feudal.

Este grupo posee la tierra, excepto la parte que por el temor que la muerte le obliga a ceder a dios. Vive en la ociosidad y cree indignas las tareas productivas. Dado que la disolución de la autoridad, monárquica a colocado a estos en una situación de independencia, la clase guerrera no acepta ningún tipo de limitación. Por consiguiente no acepta a despojarse de sus bienes sino a trabes de donaciones gratuitas y de generosidades mutua. Su vocación es la guerra, y el primer uso que hace de sus riquezas, es procurarse los medios más eficaces para combatir. En la economia domestica de los hombres de este grupo se destina una gran parte de sus ingresos a perfeccionar su potencia militar. Los gastos en guerra no son todo en este grupo social; también esta el gasto en el lujo, el derroche es una de las virtudes primordiales. Las fiestas y reuniones en las que los bienes de la tierra son colectiva y alegremente distribuidos en competencias de ostentación, son junto a la guerra, el punto fuerte de la existencia aristocrática. El medio económico que representa, en la sociedad de la época, el grupo de los caballeros es, por vocación profesional, el de la rapiña. Por sus hábitos, es el del consumo.

El tercer orden, el de los trabajadores, la capa formada por la gran masa del pueblo, debe proporcionarle a los que rezan y a los que combaten los medios para mantener su ocio y alimento para sus gastos. Otros ganan para el su salvación, otros están encargados de defenderlo contra las agresiones. Como precio de estos favores, las capacidades de producción del campesinado están totalmente presas en el marco del Señorío.

El Señorío: ( Pág. 213 / 223 )

En el plano económico, el feudalismo no es solo la jerarquía de las condiciones sociales que aspira a representar el esquema de los tres ordenes; es también y ante todo, sin duda; la institución señorial.

La sociedad feudal se ordeno en dos clases, una de ellas, la de los señores, engloba la categoría de los eclesiásticos y la de los caballeros. Y la conciencia que esta clase adquiere de si misma hace que se considere escandaloso, si no pecado, el hecho de que un trabajador pueda elevarse por encima de su condición hasta el punto de compartir los privilegios de sacerdotes y guerreros, de vivir el ocio gracias al trabajo de otro. En los años que las estructuras feudales acabaron de implantarse, es decir en los años que siguen al milenio, es donde la iglesia y la caballería consolidan su situación señorial y a ampliar el foso, que en nivel de relaciones económicas los separaba del pueblo. El movimiento de consolidación se desarrollo en dos planos diferentes.

1) Fue reforzada la coherencia de las fortunas aristocráticas: las pertenecientes a los laicos estaban amenazadas de disolución por la acción de dos movimientos: a) el de las donaciones piadosas; y el de b) las divisiones sucesorias. Su efecto combinado adquiría todo su vigor en el momento en el que el patrimonio pasaba de una generación a otra. Una parte pasaba a manos de la iglesia porque el difunto la entregaba para ir al cielo; y el resto según las costumbres heredadas de los germánicos, se dividía en partes iguales entre los hijos e hija. Este doble movimiento hiba a pulverizar las bases territoriales de la aristocracia.

a)La aristocracia laica utilizo todos sus lazos de parentesco y ante todo su fortuna para obtener de la fortuna eclesiástica concesiones compensadoras. Ya que las limosnas de los alrededores del año 1000 superaban las necesidades de la iglesia, no tuvieron problema en ganarse la benevolencia de los notables del siglo, concediéndoles a sus parientes y amigos el disfrute de algunas de sus tierras. Luego fue difícil quitarle a los herederos del primer beneficiario una concesión que había estado unida durante largos años al patrimonio familiar.

La practica de concesiones de este tipo tendió a disminuir hacia fines del siglo XI y dejo paso al esfuerzo constante, pero con frecuencia inútil, de los administradores de los bienes eclesiásticos para recuperar los derechos que les habían arrebatado por este sistema. Pese a este cambio la practica duro lo suficiente como para reducir en parte el desequilibrio, que el mecanismo de donaciones piadosas tendía a introducir.

b) La consolidación de las fortunas de la aristocracia se vio igualmente favorecida por una lenta modificación de las estructuras de parentesco. La preocupación por contrarrestar los efectos de las divisiones sucesorias llevo a limitar la proliferación de la descendencia: la familia solo autorizaba a uno de los hijos, al mayor a contraer matrimonio legitimo; los demás siempre que fuese posible, serian destinados a las dignidades del alto clero, es decir se apoyaban en los bienes de la iglesia. Para no disminuir la importancia de la familia, dotaba a la hija de bienes mueble, lo que le quitaba el derecho sobre los raíces.

La mayor parte del siglo XII aparece como un periodo de relativa estabilización de los patrimonios de la iglesia y de la caballería. Esta, hasta en sus capas superiores se mantenía en una clara posición superior a la del campesinado.

2) La superioridad de la caballería fue reforzada, en un segundo plano, por la creación de un sistema fiscal cuyo peso soportaron en exclusiva, los pobres. Esta fiscalidad no era nueva; pero fue organizada de manera diferente. Procedía directamente del poder del Ban que tenían los antiguos reyes, en el que se observan dos modificaciones fundamentales.

a) Mientras que en la época anterior todos los hombres libres estaban sometidos a la autoridad real, con la separación de la sociedad en tres ordenes nace un nuevo concepto de libertad. El cual es el privilegio de escapar a las obligaciones deshonrosas y fiscales, en el cual se inscribe la iglesia y los caballeros que ya no sentirán la presión económica ejercida por el poder. A cambio sometió a este mismo poder a el resto de la sociedad. Confundiendo en una misma explotación a quienes descendían de hombres libres y a los descendientes de esclavos. Reunió a unos y a tros en una clase homogénea.

b) El ejercicio del poder y el disfrute de los beneficios que este autorizaba quedaron limitados en adelante a un espacio reducido, cuyos limites exteriores se hallaban reducidos raramente a más de medio día a caballo desde el punto central. La persona que mandaba la guarnición central de cada castillo aspiraba a asumir, sobre el conjunto del territorio, las funciones de paz y justicia, es decir, las misiones propias de la realeza. Su acción de justicia y de policía era fuerte y penetrante, por cuanto era rentable. Obligaba a los campesinos a trabajar en las reparaciones de las fortificaciones, hacia pagar a los extraños, mercaderes o peregrinos que cruzaban la castellania; y a cuantos frecuentaban los mercados. Como antiguamente los reyes el era el garante de pesos y monedas y en ocasiones acuñaba moneda.

Por todos los medios explotaba la autoridad que poseía, y en definitiva el poder se traducía en una red de puniciones realizada de diferentes maneras sobre los excedentes de la producción o los beneficios del comercio

El jefe de la fortaleza era el primero en beneficiarse del ahorro de los trabajadores, porque tenia la fuerza militar.

El poder de Ban fue un factor determinante en los mecanismos económicos, de dos maneras:

a) Para recurrir a este poder fue necesario recurrir a numerosos auxiliares ( sargentos, prebostes, forestales. Estos ministeriales fueron reclutados de entre los siervos mas estrechamente unidos al señor, porque se trataba de tenerlos solidamente controlado. Pero como participaban directamente de los beneficios, puesto que percibían una parte de las tasas y de las multas, eran los agentes más virulentos de la explotación del derecho de Ban. Hacían esta explotación tan pesada como era posible y constituyan su propia fortuna sobre las rentas que les procuraba.

b) En segundo lugar, y primero en importancia, esta explotación, llevada hasta sus ultimas consecuencias, fue muy rentable. Los agentes de la fiscalidad estaban en todas pasrtes y tenían de su parte la fuerza. ¿ a Quien habrían podido quejarse quienes sufrían sus arbitrariedades? He aquí el buen funcionamiento de la maquina fiscal. Consigue quitar al campesino la mayor parte de lo que producía y no consumía y por consiguiente freno en gran medida el movimiento de ascenso económico entre los humildes. Redujo la diferencia entre los campesinos libres y los dependientes. Nivelo la condición campesina. La rebajo, y de este modo ahondo el foso que separa a esta clase de la de los señores.

La clase de los señores estaba lejos de ser una clase homogénea. Existieron tres formas distintas de explotación señorial. Que se superponían y mezclaban unas con otras.

1) Explotación domestica: entendiendo por esta designación el tipo de enajenación que ponía el cuerpo de una persona a disposición de otra. Era el residuo tenaz de la esclavitud. Los lazos de esclavitud no se habían roto, tomaron la forma de lo que llamamos comúnmente servidumbre. Ante todo el señor obtenía beneficios de su trabajo, en su casa y en sus campos y el servicio que esperaba de ellos era ilimitado. Estos campesinos ponían a disposición de la economia domestica una mano de obra permanente, cuyo coste era el de la alimentación. Pero este tipo de dependencia podía convertirse en una fuente de recaudación. Algunos campesinos establecidos lejos de su control, mantenían esta dependencia, y este lazo no eran solo servicios en trabajo, sino en tres clases de prestaciones: el pago de un censo anual en dinero, la obligación de pagar derecho a casarse con alguien que no perteneciera a la familia del señor y la parte que este recibía de la herencia de su hombre.

En este tipo de señorío, se baso hasta fines del siglo XII la explotación de todo capital territorial de alguna importancia. Redujo considerablemente el recurso de los asalariados. Por las reservas de trabajo que podía movilizar era una de las bases fundamentales del poder económico.

2) El segundo era el señorío territorial. Este no se basaba en la posesión de seres humanos sino en la posesión de la tierra. Los ricos muy raramente cultivaban, con solo el trabajo de quienes dependían de ellos, toda la extensión de tierra que poseían. Concedían una buena parte a tenentes. Conceder la tierra equivalía a adquirir un poder: el de participar en los recursos de las familias tenientes. Esta participación no era ilimitada sino que estaba estrictamente fijada; era el cobro de una parte de la producción del manso, en productos agrícolas o en dinero.

3) El tercer tipo de explotación señorial deriva del ejercicio del derecho de Ban. Era en la practica una especie de saqueo, legitimado, organizado moderado solo por la nueva moral de la paz y por la resistencia de la solidaridad campesina. Añadamos que esta forma de explotación se acumulaba a las dos primeras y con frecuencia competía con ella. Estaba mucho más concentrada que las anteriores, solo un pequeño grupo de señores se beneficiaban de sus ventajas, que eran las más considerables.

La desigual repartición del poder de Ban creo la principal distinción en el interior de la clase señorial. Por un lado están los grandes o ricos hombres, que dominan desde muy alto a través de los intermediarios que son los interpretes de las exigencias señoriales, las riendas del poder económico están en manos de estos auxiliares. Los grandes son rentistas, y ceden una parte de su poder a quienes lo ejercen en su nombre.

Por otro lado están los demás señores, los simples caballeros, los monjes al frente de un priorato rural, y los mandatarios de los grandes. Más o menos ricos, tienen en común la característica de asumir directamente la gestión diaria de un dominio concentrado cuyas dimensiones no sobrepasan su capacidad de control. Para poder adecuar su comportamiento al de los ricos hombres cuyas cortes frecuentan se esfuerzan por acrecentar al máximo los beneficios del señorío.

Los Resortes del Crecimiento, ( Pág. 224 / 227)

El impulso del crecimiento interno que tuvo como escenario la economia europea debe situarse en ultima instancia en la presión ejercida por el poder señorial sobre las fuerzas productivas. Esta presión, de intensidad creciente, fue el resultado del deseo de las gentes de la iglesia y los guerreros de realizar más plenamente un ideal de consumo para el servicio de dios o gloria personal.

Durante los siglos XI y XII las campañas de la cristiandad latina hacía los países mediterráneos, creo una fascinación de los aristócratas en los recuerdos de las ciudades del sur, que les hacia ver su rusticidad. En la mentalidad de estos empieza el deseo de desprenderse de su rusticidad, complementariamente buscan alcanzar el tipo de vida que llevan los habitantes del sur. Y esta mentalidad crecía cuanto más salían de su aislamiento, a medida que se multiplicaban las ocasiones de encontrarse, en reuniones mundanas se difundían modelos de comportamiento nobiliario y se exhibían riquezas traídas de oriente. De esta forma se avivaba en todas partes la propensión al lujo.

Para satisfacer gustos cada vez más crecientes era necesario disponer continuamente de mayores medios. En la frontera de la cristiandad todavía era posible obtenerlos por la violencia. Pero una cierta paz y orden reinaban en la Europa feudal, y limitaba cada ves mas , a medida que se consolidaban las estructuras de poder, el área de turbulencia militar. Lo importante, desde este momento era acrecentar los ingresos de la explotación señorial.

El deseo de aumentar los beneficios de la explotación señorial suscitó poco a poco la intención de mejorar, el rendimiento de los campesinos que le estaban sometido, bien favoreciendo el aumento de la sociedad rural, bien poniendo a los trabajadores en condiciones de ampliar sus capacidades de producción. Esta intención estimulo, en el marco del feudalismo, la búsqueda de un movimiento de progreso.

Algunos signos indirectos de este movimiento se observan a partir del año 1000. Pero se hacen mucho más evidente en los textos desde el 1075. Así se ve durante este periodo la construcción de muchas iglesias y el aumento del intercambio en el campo , con la penetración del instrumento monetario en el mundo rural, la diversidad de acuñaciones y por ultimo de la percepción de una noción nueva, la del cambio. Por esta misma época los señores de Ban se preocupan por obtener beneficios del paso cada ves más frecuentes, entra en plena expansión el peaje. Los campesinos participan en los intercambios, vendían compraban ganado, llevan para vender en los mercados de los alrededores cera miel, carne pieles, lana, etc. Hacia estos años se hace sentir por primera ves y con carácter general una gran animación que se basa en la lenta habituación a utilizar de manera menos excepcional las monedas cuya acuñación se hace más abundante. Aclimata en el corazón rural actividades que en el siglo anterior no eran perceptibles más que en los lugares donde la guerra mantenía la movilidad de las riquezas.

La efervescencia comercial y monetaria que se percibe deriva de la vitalidad de estructuras económicas más profundas, de las que es la revelación y que a su ves, contribuye a estimular. En los tres últimos decenios del siglo XI hay que situar, por tanto, el comienzo de una nueva fase de la historia económica europea: la de un desarrollo general, continuo, acelerado, cuyas modalidades conviene analizar.

SEGUNDA PARTE : ¨ La roturación ¨ ( Pág. 252 / 265 )

La Roturación ( Pág. 252/ 265)

La roturación era ante todo un paliativo a la deteorizacion de los suelos, una medida indispensable para mantener el nivel de los rendimientos. Sin embargo, este acto tomo un significado económico distinto cuando, en lugar de desarrollarse en un área de cultivo de limites estable, desbordo estos limites. Tomo el aspecto de una verdadera conquista que desembocaría en una ampliación duradera del espacio alimenticio.

El retroceso del yermo ante el campo fue sin duda, la gran aventura económica del siglo XII. El empuje demográfico y los perfeccionamientos técnicos la pusieron en marcha. Pero la escasez fue el verdadero resorte de la expansión agraria, y sus verdaderos autores fueron los pobres. Las familias cada ves más numerosas que no podían satisfacer sus necesidades a pesar de los adelantos técnicos que acrecentaron la capacidad de producción, esta iba a un ritmo más lento que el desarrollo demográfico. Era igualmente necesario que los dueños delas tierras vírgenes, los señores no se opusieran a dicha empresa. La conquista agrícola fue también obra de los ricos, los cuales cedieron a la presión de los campesinos, sacrificando algunas de sus fuentes de placeres, que les proporcionaba el bosque, y modificando su comportamiento económico ancestral. Se dieron que el poblamiento de las comarcas todavía desiertas seria a largo plazo fuente de ingresos suplementario, aunque previamente debieran gastar dinero para acelerarlo. Se hicieron más sensibles al espíritu de lucro. Dentro de una mentalidad económica enteramente dominada por el gusto del gasto, fueron las operaciones de roturación, los esfuerzos para llevar más adelante el cultivo y para dar más valor a la tierra, los primeros que dieron un sentido a la palabra ganar.

Existen muchas formas de roturación que no se desarrollaron al mismo ritmo:

1) La forma mas simple fue la ampliación del claro aldeano. Fue con mucho la más corriente. Con frecuencia se trata de una reconquista, de un simple esfuerzo de recuperación de las tierras abandonadas. Se trata a veces de avances temporales sobre tierras decepcionantes. Lo que es seguro es que el movimiento se acelero en los últimos decenios del siglo XI, que se generalizo hacia estos años y que, mantuvo su impulso durante todo el siglo XII.

Las familias campesinas fueron las primeras en beneficiarse de este movimiento espontáneo lento, insidioso, y que por estas razones no hallo una fuerte resistencia señorial. También los señores se beneficiaron con estas roturaciones, y de modo especial los pequeños, los que dirigían de cerca su explotación agrícola. Como vigilaban de cerca de los campesinos, pudieron obligarles a pagar censos considerables por las nuevas parcelas que estos habían acondicionado en los confines del yermo. Generalmente percibieron una parte de la cosecha.

2) La roturación adquiere un carácter distinto cuando hace surgir un nuevo núcleo de poblamiento, cuando la acción pionera tiene lugar en el corazón del espacio inculto para atacarlo desde el interior y destruirlo poco a poco.

Estas zonas fueron atacadas primero por hombres que no establecían su vivienda en estas, estos exploradores, buscaban el hierro o el carbón. Junto a ellos están los religiosos que huyen del mundo. Estos abrían nuevos claros en las zonas desiertas. Luego se establecen ordenes religiosas con la consigna del aislamiento absoluto. Desde fines del siglo XI empiezan los campesinos a introducirse en dichas áreas. Pero a fines del siglo XII esta actitud tendía a extenderse por todas partes, debido a dos razones: Los progresos del equipamiento campesino permitía que este no necesite la solidaridad colectiva, las mejoras técnicas dieron vía libre al individualismo agrario.. Por otro lado las explotaciones creadas en un medio forestal y pastoril se orientaban menos abiertamente al cultivo de cereales. Su sistema de producción respondía a nuevas tendencias de una economia de consumo menos primitiva: en los últimos decenios de el siglo XII, un sector cada ves más amplio de la sociedad reclamaba menos pan y más carne, lana, cuero, etc. Se iniciaba la época de utilización sistemática del bosque, que hizo a la prosperidad de pastores y leñadores.

3) Por ultimo el ataque a las soledades incultas se manifestó de una nueva forma: la fundación de nuevas tierras. Este movimiento empieza a fines del siglo Xi y logra su apogeo a mediados de l siglo XII. A veces nacieron nuevas aldeas gracias a una inmigración espontánea. Pero la mayoría de las veces, este tipo de empresa fueron suscitadas por iniciativa de los señores. Precisemos bien, de los mayores, de los dueños del poder de Ban que habian heredado de los soberanos la posesión de grandes tierras incultas. Decidieron arrancarlas del yermo y convertirlas en campos de labor. Pagaron el precio necesario para acrecentar él numero de sus súbditos. Al hacerlo se preocuparon menos por realizar beneficios de tipo agrícola que de acrecentar los importes de los tributos y de los derechos de justicia. Les importaba establecer comunidades agrícolas que le servían e herramienta para un mejor control del territorio. Para ellos era ante todo una operación de tipo fiscal y política.

Este tipo de roturación difiere de la primera y segunda, básicamente porque esta era una decisión formal, una reflexión conciente sobre los beneficios de la empresa y los sacrificios que merece. Por otra parte se inserta más estrechamente en una economia monetaria, porque el señor cuenta ante todo con efectuar cobros en dinero de los nuevos habitantes de la tierra, y para hacer que acudan, para instalarlos, necesita la más de las veces adelantar fondos.

En el estado actual de nuestros conocimientos, podemos afirmar que el movimiento de roturación se inicio aquí y allá primero lenta, insensiblemente, sin duda desde el siglo X, si no antes, en el momento en que la población comenzaba a aumenta. Después, poco a poco, al mismo tiempo que se difundían las innovaciones técnicas y que se incrementaba la presión demográfica, el movimiento se amplió. Se puede situar el momento de mayor intensidad en el siglo XII y quizás, con mayor precisión entre 1140 y 1170. En cuanto a sus efectos fueron múltiples y complejos. Provoco ante todo el cambio del paisaje rural, disgrego los espacios incultos, facilito la comunicación, y ante todo provoco profundos cambios en la conformación de la tierra. Un cambio en la formación interna de las estructuras agrarias. Amplios espacios se abrían para acoger a loa hombres sobrantes y para disminuir en todas partes las presiones del poblamiento. Esta situación explica que los rendimientos agrícolas hayan podido elevarse y que las hambres, sino desaparecieron, al menos perdieran su carácter trágico, favoreciendo un crecimiento equilibrado de la producción y del numero de hombres.

Gracias a las roturaciones se introduce una flexibilidad en la condición campesina. Estas aceleraron la disolución de los antiguos marcos en los que se inscribía la explotación señorial. Los espacios conquistados, daban la seguridad a los inmigrantes de gozar de privilegios evidentes, de beneficiarse, en virtud de su residencia en estos lugares, de una disminución de las exacciones, obligo a los dueños de las viejas tierras a abrir un poco la mano y reducir sus exigencias. De esta forma, una especie de libertad se difundió poco a poco en el conjunto del mundo rural, a partir de los frentes pioneros en los que era necesario prometer mucho a los autores de la expansión agrícola. Estaban exentos de cargas colectivas que pesaban sobre los mansos antiguos, eran más libres. De sus filas salieron quizás, los herreros y molineros. Su numero creció a medida que los progresos técnicos ampliaron la capacidad de acogida de los señores. Y llego el momento en el que la costumbre extendió los privilegios de que gozaban al conjunto de la comunidad de la aldea. Parece cierto que el impulso demográfico, la mejora del equipo y la ampliación del espacio agrario aseguraron a la aristocracia el aumento de bienes que pudo, a fines del siglo XII, sin resentirse a corto plazo, aflojar ligeramente y de modo temporal su presión económica sobre la masa de los trabajadores.