Guerra Fría

Antecedentes. Formación de bloques. Coexistencia pacifica. Economía de los dos bloques. Carrera espacial. Descolonizacion. Perestrika. Glasnot

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ÍNDICE

1. INTRODUCCIÓN

2. GUERRA FRÍA

2.1 ANTECEDENTES

2.2 LA FORMACIÓN DE BLOQUES

2.3 CONFLICTOS DE LA GUERRA FRÍA

3. LA COEXISTENCIA PACÍFICA

3.1 COMIENZO

3.2 LA CARRERA ESPACIAL

3.3 ECONOMÍA DEL BLOQUE CAPITALISTA

3.4 ECONOMÍA DEL BLOQUE COMUNISTA

3.5 FIN DE LA COEXISTENCIA PACÍFICA

4. LA DESCOLONIZACIÓN

5. FIN DE LA GUERRA FRÍA Y LA DESAPARICIÓN DE LA URSS

5.1 EL GOBIERNO DE GORBACHOV: PERESTROIKA Y

GLÁSNOT

6. EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

7. BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

1. Introducción

'Guerra Fra'

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial las naciones vencedoras firmaron los acuerdos de Yalta y se repartieron Europa. De esta manera, el mapa europeo se vio modificado y se diferenciaron entonces tres espacios políticos: la Europa occidental, capitalista; la Europa oriental, socialista y algunos países neutrales. A partir de este conflicto de ideologías, surgieron intensas luchas económicas y diplomáticas, e incluso se llegó a conflictos bélicos, como lo fueron la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam, donde sus detonadores estaban vinculados a estas ideologías. Estos temas serán detallados a continuación.

2. La Guerra Fría

2.1 Antecedentes

Estados Unidos y Rusia iniciaron sus enfrentamientos en 1917, cuando los revolucionarios tomaron el poder, creando la Unión Soviética, y declararon la guerra ideológica a las naciones capitalistas de Occidente. Estados Unidos intervino en la Guerra Civil rusa enviando unos 10.000 soldados entre 1918 y 1920 y después se negó a reconocer el nuevo Estado hasta 1933. Los dos países lucharon contra Alemania durante la II Guerra Mundial, pero esta alianza comenzó a disolverse en los años 1944 y 1945, cuando el líder ruso Iósiv Stalin, buscando la seguridad soviética, utilizó al Ejército Rojo para controlar gran parte de la Europa Oriental. El presidente estadounidense Harry S. Truman se opuso a la política de Stalin y trató de unificar Europa Occidental bajo el liderazgo estadounidense. La desconfianza aumentó cuando ambas partes rompieron los acuerdos obtenidos durante la Guerra Mundial. Stalin no respetó el compromiso de realizar elecciones libres en Europa Oriental. Truman se negó a respetar sus promesas de envío de indemnizaciones desde la Alemania derrotada para ayudar a la reconstrucción de la Unión Soviética, devastada por la guerra.

2.2 La formación de bloques

La existencia de dos bloques polarizados en torno a Estados Unidos y la Unión Soviética era previsible cuando tras la II Guerra Mundial se produjo el reparto del mundo en zonas de influencia. En 1949 triunfó el comunismo en los países de Europa Oriental y en China, se consumó la división de Alemania en dos zonas y se creó la OTAN. Estos fueron los hechos más importantes de este proceso:

1. El plan Marshall y la Doctrina Truman: Los EE.UU. habían salido de la guerra con su potencial económico, tecnológico, y militar no solo intacto, sino fortalecido. Su liderazgo les llevaba a constituirse en defensores de los intereses y valores del mundo occidental, que eran los suyos propios: capitalismo como sistema económico, y democracia como sistema político.

Su acción económica estuvo centrada principalmente en el llamado Plan Marshall: Era un programa para la reconstrucción económica de Europa, formulado en 1947 por el secretario de Estado George C. Marshall y convertido en ley el año siguiente. La ayuda consistía en préstamos a largo plazo, donaciones, ayuda militar, etc. Las razones de esa aportación fueron el gran superávit de la balanza de pagos norteamericana, la escasez de dólares en Europa que amenazaba con colapsar las futuras exportaciones estadounidenses y el deseo de anticiparse a la posible influencia que pudiera tener la URSS en el continente.

'Guerra Fra'
Truman (1945-1952) no quiso permitir que se creara un área de influencia soviética en la Europa del Este, por lo que a comienzos de 1947 planteó una nueva política exterior. Recibió el nombre de 'política de contención' y tuvo por objetivo bloquear la expansión del comunismo en cualquier parte del mundo. El Plan Marshall y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fueron las más sobresalientes manifestaciones de esa política, que llevó a Estados Unidos a desempeñar un papel de líder mundial.

A partir de 1950 modificó su política, como respuesta a la posesión de armas atómicas por parte de la URSS, al triunfo del Ejército Rojo de Mao Zedong frente a los nacionalistas de Jiang Jieshi (Chiang Kai-shek) en China y a la invasión de Corea del Sur por parte de Corea del Norte, apoyada por la Unión Soviética. El fin del monopolio nuclear estadounidense obligó a su gobierno a comprometerse en una carrera de armas nucleares y a desarrollar la bomba de hidrógeno.

La caída del gobierno de Jiang Jieshi y los sucesos de Corea hicieron que ampliara su política de contención para incluir en ella a Asia. Su gobierno creó el Consejo Nacional de Seguridad y la Central Intelligence Agency (CIA), órgano independiente del Departamento de Estado y del Congreso. La presidencia asumió poderes que anteriormente estaban en manos de diversos comités del Congreso, lo que le permitió trabajar sin las restricciones del Congreso, de forma especial en política exterior. McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas desarrollaron una intensa campaña en la que acusaban al gobierno de Truman de haber permitido la infiltración de elementos comunistas en la administración federal. El presidente respondió a estos ataques, estableciendo un estricto programa de lealtad que requería que todos los funcionarios federales se sometieran a una investigación.

En 1947 intentó detener la aprobación de la Taft-Harley Act, que limitaba algunos de los poderes adquiridos por los sindicatos durante el desarrollo del New Deal, lo que le procuró fama de partidario del movimiento obrero. Apeló a los sectores liberales del Partido Demócrata para que apoyaran la legislación de los derechos civiles y el reconocimiento del Estado de Israel en 1948.

Su agresiva política exterior anticomunista y su liberalismo interior contribuyeron a que se produjera la ruptura en el Partido Demócrata cuando se presentó a la reelección en 1948. Truman obtuvo una inesperada victoria sobre el candidato republicano Thomas Edmund Dewey. Inició entonces un ambicioso programa legislativo que denominó Fair Deal. Sin embargo, vio frustrados sus intentos para promulgar una legislación favorable a la extensión de los derechos civiles, a ampliar la ayuda federal a la educación, y no pudo tampoco revocar la Taft-Hartley Act, ni logró establecer un sistema nacional de Seguridad Social. Finalizado su mandato en 1952

2. La crisis de Berlín y la división de Alemania en dos Estados. La forma de aplicar los acuerdos de Postdam sobre Alemania variaba considerablemente de la zona de ocupación soviética de las restantes. Gran Bretaña y EE.UU. pronto se pusieron de acuerdo para unificar sus áreas de ocupación creando una bi-zona, y para fomentar la puesta en marcha de organizaciones políticas que desembocaran en la recuperación de la soberanía por parte del pueblo alemán. Más tarde se adherirá Francia a esta propuesta consintiendo en la unificación de las tres zonas occidentales.

La realización de estos proyectos exigía la reordenación a fondo de la deshecha economía alemana y esta a su vez una drástica reforma monetaria que los Aliados decidieron en junio de 1948. Esta decisión unilateral, añadida a la inclusión de Alemania en el Plan Marshall llevó a Stalin a replicar decretando el bloqueo de Berlín por vía terrestre y fluvial. El presidente Truman, tomó a su cargo la defensa de los habitantes del Berlín Oeste y decretó el inicio de un puente aéreo desde junio de 1948 hasta mayo del año siguiente para que la ciudad no se quedara desabastecida. La tensión internacional llego a su punto máximo cuando Truman amenazo con la guerra a la URSS si interceptaba los convoyes aéreos o sus tropas invadían la zona occidental. Más tarde, proclamó a la zona de influencia de los Aliados, República Federal de Alemania

Estados Unidos quedo de esa forma consolidad como primera potencia y líder indiscutido del bloque occidental.

La URSS respondió creando en la zona oriental la República Democrática Alemana, cuyo gobierno estuvo en manos del Partido Socialista Unificado.

Formación del bloque comunista: las democracias populares. Paralelamente se iba consolidando la influencia de la URSS en los países situados dentro de su zona: Polonia, República Democrática de Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia y Albania. En todos ellos tomaron el poder los comunistas entre 1945 y 1949 apoyados por la URSS, de lo que pasaron a ser satélites, según los denominó la propaganda occidental.

El proceso de implantación del comunismo y consolidación del bloque fue muy parecido en todos ellos: tras la liberación, se formó un gobierno provisional compuesto por todas las fuerzas políticas que no habían colaborado con los ocupantes. Los comunistas consiguieron en poco tiempo controlar el poder e implantar la dictadura del partido. El último país en el que tomaron el poder fue en Checoslovaquia, el hecho conocido como `'El golpe de Praga''.

La cohesión del comunismo se vio rota por el cisma de Yugoslavia. El mariscal Tito propugnaba por una vía independiente al socialismo que irritaba a Stalin por lo que el Komiform decretó la expulsión del Partido Comunista de Yugoslavia.

Pero la separación de Yugoslavia se vio ampliamente condensada con la implantación del comunismo en China.

De 1934 a 1935 los seguidores de Mao fueron conquistando progresivamente toda China hasta conquistar Pekín. Proclamaron la Republica Popular China que presidiría Mao en 1949. De esta forma pasaba a engrosar el bloque comunista un país atrasado pero de setecientos millones de habitantes.

2.3 Conflictos de la guerra fría

'Guerra Fra'
Tras la derrota de Japón en la tierra, Corea quedaba dividida en dos por el paralelo 38. La zona Norte estaba controlada por los comunistas y la zona sur estaba controlada por los norteamericanos. En el 49 los dos bandos se retiraron y la división de Corea se consolidó. Corea del Norte tenía una riqueza industrial muy grande y una administración comunista encabezada por Kim II Sung; Corea del Sur disponía de una riqueza agraria más grande y tenía un gobierno capitalista dirigido por Sygman Rhee.

En 1950 Corea del Sur fue invadida y Norteamérica respondió movilizando sus tropas estacionadas en Japón bajo bandera de la ONU y comandadas por MacArthur pero la China comunista movilizó también sus tropas en favor de Corea del Norte, se estuvo a punto de provocar la tercera guerra mundial.

El 26 de julio de ese mismo año de 1953, Eisenhower dio cumplimiento a una de sus promesas electorales, la de poner fin a la Guerra de Corea, mediante la firma de un armisticio que consagró la división del país en dos estados, separados por el paralelo 38: Corea del Norte y Corea del Sur.

Este presidente además, durante su mandato, firmó una prórroga de la ley sobre el seguro médico; y una ley por la que Estados Unidos recibiría a 241.000 refugiados, a añadir a la cuota normal de inmigración fijada por las leyes. Creó la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) y firmó un acuerdo con Canadá que permitía la apertura de una vía de comunicación marítima entre la región de los Grandes Lagos y el Océano Atlántico, a través del río San Lorenzo.

En 1956, Eisenhower aprobó la creación de la PFIAB (Junta Asesora de Inteligencia Exterior del Presidente), una Agencia de la Oficina Ejecutiva del Presidente cuya misión es la de asesorar al presidente del país respecto de los datos e informaciones recabados por otras agencias gubernamentales. En ese mismo año, aprobó una medida de largo alcance, al suprimir la normativa que obligaba a los negros a ceder su asiento a los blancos en el transporte público.

La indochina francesa, integrada por Vietnam, Laos y Camboya había sido descolonizada y en ella luchaban las fuerzas comunistas (Viet-mihn) y las fuerzas occidentales. Al acabar la guerra, el Viet-Minh, proclamó la República Democrática de Vietnam con capital en Hanoi. Mientras tanto, el Sur se constituyó como un protectorado francés que no reconoció la independencia del Norte, a causa de la expresa voluntad del Hanoi de reunificación todo el Vietnam sobre un régimen comunista. La guerrilla comunista tuvo el soporte de la URSS y de China y el 23 de abril de 1954 Eisenhower rechazó apoyar a Francia en la guerra que concluyó tras la derrota francesa en la Batalla de Dien Bien Phu y, en mayo, con la Conferencia de Ginebra, Francia abandonaba Indochina, aceptándose la división del país en dos mitades, como había sucedido en Corea: Vietnam del Norte y Vietnam del Sur.

En el sureste de Asia, Kennedy continuó lo que Eisenhower había comenzado, usando fuerza militar limitada para combatir las fuerzas comunistas comandadas principalmente por Ho Chi Minh. Proclamando una guerra contra la expansión del comunismo, Kennedy estableció programas para ayudar al inestable gobierno francés de Vietnam del Sur proveyendo ayuda política, económica y militar, lo que incluía el envío de 16.000 consejeros militares y Fuerzas Especiales de EE.UU. a la región. Kennedy acordó también utilizar "zonas libres para disparar" NAPALM, agente naranja y aviones jet. Estados Unidos se fue involucrando cada vez más en el área hasta que fuerzas armadas estadounidenses fueron enviadas directamente para combatir en la Guerra de Vietnam durante la siguiente administración, la de Johnson (trigésimo sexto presidente de EE.UU.. Aprobó importantes medidas contra el racismo y la pobreza como seguro de salud para los ancianos (Medicare) y para los pobres (Medicaid); viviendas de bajo coste y renovación urbana, la Ley de Derecho al Voto de 1965 que finalmente permitió a los afroamericanos estadounidenses acudir a las urnas, se abolieron las cuotas por origen nacional, lo que permitió un gran aumento en el número de visas de inmigrante para los asiáticos, promovió el programa Guerra contra la Pobreza, que incluía educación preescolar especial para los niños pobres, capacitación vocacional para quienes habían abandonado la escuela y empleos de servicio comunitario para los jóvenes de los barrios bajos.)

La administración Kennedy aumentó el apoyo militar, pero las fuerzas militares de Vietnam del Sur no fueron capaces de superar a las fuerzas del Viet Minh y Viet Cong. Kennedy se enfrentó a la crisis de Vietnam en julio de 1963. El plan de la administración del Presidente era apoyar a los generales vietnamitas que querían realizar un golpe de estado contra el Presidente de Vietnam del Sur, Ngo Dinh Diem.[] El 2 de noviembre el Presidente Diem fue derrocado, arrestado y ejecutado. Una razón por la que se temía apoyarle era la posibilidad de que negociara con Ho Chi Minh para lograr una coalición de gobierno neutral en la que se pudieran incluir comunistas, como ocurrió en Laos en 1962.

Nixon, en 1969, se dirige a la nación estadounidense en uno de los mensajes presidenciales más famosos de la historia, el denominado discurso de la Mayoría Silenciosa, en el que intenta unir a los estadounidenses para resolver juntos la crisis ocasionada por la impopular Guerra de Vietnam. Junto con el secretario de estado Kissinger, redefinió el papel de Estados Unidos en el escenario mundial. Se realizó una retirada gradual de los 500.000 soldados estadounidenses que combatían en Vietnam del Sur, aunque la retirada se prolongó durante cuatro años.

Al presidente Ford le tocó presidir el final de la Guerra de Vietnam. En abril de 1975, con el ejército de Vietnam del Norte tomando Saigon, el presidente Ford ordenó la evacuación de 22.000 sudvietnamitas colaboradores de Estados Unidos y la salida de los últimos marines que quedaban en la embajada estadounidense.

3. La coexistencia pacífica

3.1 Comienzo

'Guerra Fra'

El comienzo de la coexistencia pacifica la causó la Crisis de los mísiles en Cuba.

Los orígenes del conflicto residen en la decisión del Partido Comunista soviético de apoyar más directamente al gobierno de Cuba al mando de Fidel Castro, debido al antecedente que se creó con la operación fracasada de Bahía de Cochinos, en el cual, los insurrectos cubanos, entrenados por EE.UU., tenían que invadir Cuba e instar a una sublevación del pueblo cubano para lograr el objetivo de derrocar a Castro del poder. Con apoyo de la CIA, 1.500 exiliados cubanos, entrenados por EE.UU. y llamados "Brigada 2506", volvieron a la isla con la esperanza de derrocar al régimen castrista. Sin embargo, Kennedy ordenó que la invasión se llevara a cabo sin el apoyo aéreo de EE.UU. El gobierno cubano capturó y ejecutó a los invasores exiliados, y Kennedy se vio obligado a negociar la salida de los 1.189 sobrevivientes. Luego de 20 meses, Cuba liberó a los exiliados capturados a cambio de 53 millones de dólares en comida y medicina. El incidente fue muy embarazoso para Kennedy, pero él se responsabilizó totalmente del fracaso. Debido a esta invasión, Castro comenzó a preocuparse de los estadounidenses, creyendo que habría una segunda invasión, por[][]que ese conflicto dio muestras inequívocas de que Estados Unidos no iba a permitir un gobierno pro-soviético a escasos kilómetros de sus costas. La URSS vio en Cuba la base necesaria para el apoyo a nuevas oleadas revolucionarias pro-soviéticas en países americanos, así como por su cercanía a Florida, una base militar desde donde poder amenazar a los Estados Unidos sin que éstos tuvieran tiempo de reacción, igualando así la amenaza que significaba para los soviéticos los mísiles estadounidenses emplazados en Turquía, estado fronterizo con la URSS, y la RFA. Por ello, el líder soviético Nikita Jrushchov y su gobierno decidieron asegurar la isla con la instalación de bases de mísiles, con capacidad para alcanzar Estados Unidos y dispuestos para llevar cabezas nucleares.

'Guerra Fra'
La instalación fue descubierta por las fotografías de un avión espía estadounidense, el U-2. Analistas de la CIA señalaron al presidente John F. Kennedy que estructuras fotografiadas en Cuba parecían corresponder a instalaciones de mísiles, todavía no operacionales pero que lo estarían en poco tiempo. Kennedy se dirigió a la Nación con un mensaje televisado de 17 minutos, el 22 de octubre de 1962. Habló de establecer una cuarentena y un cerco alrededor de la isla, para cumplir esta medida se desplegaron barcos y aviones de guerra estadounidenses. Jrushchov dirigió un mensaje a Kennedy el 24 de octubre: “...la URSS ve el bloqueo como una agresión y no instruirá a los barcos que se desvíen”; pero en las primeras horas de la mañana, los buques soviéticos disminuyeron la velocidad y regresaron o alteraron sus rutas.

El 27 de octubre un avión espía U-2 fue derribado por un proyectil SAM, disparado por los soviéticos desde una de sus bases, cuando sobrevolaba la isla, aumentando aún más la tensión. Sin embargo, el mismo día, Jrushchov propuso a Kennedy el desmantelamiento de las bases soviéticas de mísiles nucleares en Cuba, a cambio de la garantía de que Estados Unidos no realizaría ni apoyaría una invasión a la antilla caribeña, además, también debería realizar el desmantelamiento de las bases de mísiles nucleares estadounidenses en Turquía. Después de continuas negociaciones secretas, de las que estuvo excluido Castro, Kennedy aceptó. Este acuerdo se conoció más tarde, ya que Kennedy lo firmó con la condición de que ni la no-invasión a Cuba ni el desmantelamiento arriba mencionados, llegaran a ser de público conocimiento en al menos 6 meses.

De esta forma se puso término a la crisis sin dar muestras de debilidad ni de derrota por ninguna de ambas potencias, ya que el teatro de la Guerra Fría quedó así igualado, y se volvió a evitar el conflicto directo; algo que tanto en Washington como en Moscú no se quiso ni imaginar, por mucho que la publicidad bélica de la época dijera lo contrario; traspasando los enfrentamientos a terceros países como ocurrió en Corea y en Vietnam.

En este momento se creó el llamado teléfono rojo, línea directa entre la Casa Blanca y el Kremlin, con el fin de agilizar las conversaciones entre ambas potencias durante períodos de crisis.

Ford fue nombrado después de Kennedy, Jonson y Nixon (el primero ocasionó y solucionó la crisis de los mísiles de Cuba como se ha visto anteriormente y los otros finalizaron el conflicto del Vietnam) presidente de los Estados Unidos tras la dimisión de este último a causa del escándalo Watergate. Intentó durante su mandato recuperar la confianza de la nación en el gobierno, empañada por el suceso. Pero uno de sus primeros y más controvertidos actos fue perdonar a Nixon de todos los delitos federales que había cometido mientras se encontraba en su cargo.

Pronto se esforzó por cambiarle la cara a su administración, haciendo dimitir a la mayoría de los ministros de Richard Nixon. Sólo el secretario de Estado Henry Kissinger y el recién nombrado secretario del Tesoro William Simon permanecieron en sus puestos.

Ford se enfrentó a tres problemas principales: el aumento de la inflación, el desempleo y la utilización de la energía. Controló la inflación a costa de limitar el gasto de los programas sociales.

Para atacar el desempleo, intentó crear empleo reduciendo los impuestos a la población que disponía de más ingresos para que pudieran comprar más artículos. Se resistió a las peticiones de proyectos de obras públicas patrocinadas por el gobierno para crear empleo. En política energética, apoyó el desarrollo corporativo de nuevas fuentes de energía con subsidios gubernamentales.

Su administración destacó por un constante enfrentamiento con el Congreso. En dos años de presidencia, hasta en 66 ocasiones utilizó el presidente Ford su derecho de veto sobre las decisiones del Congreso.

'Guerra Fra'
Jimmy Carter (1976-1980) llevó a la Casa Blanca una nueva política internacional muy influida por cuestiones morales y humanitarias. Ese impulso recordaba al presidente Wilson, también miembro del partido demócrata. El elemento central de la nueva política exterior norteamericana debía ser la defensa de los derechos humanos. La cínica política mantenida en América Latina por tantos años en los que Washington no había dudado en apoyar a brutales dictaduras subyacía bajo esta nueva preocupación.

En un principio, Carter obtuvo importantes éxitos. Tras arduas negociaciones consiguió que el Senado aprobara en 1977 el acuerdo para retornar a Panamá, en el año 2000, la soberanía del Canal, lo que significó un gran cambio en la tradicional política norteamericana hacia América Latina. El año siguiente, 1978, contempló su mayor éxito diplomático: la firma de los Acuerdos de Camp David por parte de Menajem Begin, primer ministro de Israel, y Anuar el Sadat, presidente de Egipto. Sus éxitos culminaban en 1979 con el establecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y la República Popular de China y la firma en junio de 1979 en una cumbre con Breznev  en Viena de los Acuerdos SALT II. Estos acuerdos de desarme fueron, sin embargo, severamente criticados por la opinión más conservadora norteamericana que consideraba que permitían a la URSS situarse en una posición de ventaja. Entre estos críticos destacaba un político de la derecha republicana, Ronald Reagan.

Todos los éxitos de la política internacional de Carter se vieron eclipsados por el triunfo de la revolución islámica en Irán en enero de 1979. El acceso de Jomeini y los clérigos chiítas al poder en Teherán marcaba la aparición de un fenómeno, el del islamismo, que en aquel momento nadie, ni la propia administración americana ni el Kremlin, fue capaz de valorar en su verdadera importancia. La humillación que sufrió el “Gran Satán”, en palabras de Joemini, con el asalto a la embajada norteamericana y el mantenimiento durante 444 días de los rehenes capturados supuso un durísimo golpe para el prestigio de Carter y, en gran medida, le costó su fracaso en las elecciones de 1980.

No obstante, en aquel momento la invasión soviética de Afganistán fue el acontecimiento  clave que precipitó una nueva fase en la política internacional y en la guerra fría.

La reacción de Carter fue inmediata. Congeló el debate en el Senado de los Acuerdos SALT II, anunció una drástica reducción de venta de grano y de productos de alta tecnología a la URSS, y, viendo en la invasión de Afganistán una amenaza en una región tan sensible como la del Golfo Pérsico anunció lo que se vino a denominar la Doctrina Carter: el compromiso norteamericano de usar la fuerza si fuera necesario para acceder a los recursos petrolíferos del Golfo Pérsico. El boicoteo de los Juegos Olímpicos de Moscú de 1989, al que la URSS y sus aliados contestarían no acudiendo a los Juegos de Los Ángeles en 1984 fue el triste resultado en el terreno deportivo de esta agudización de las tensiones entre los bloques.

Cuando Carter abandonó la Casa Blanca, derrotado por el republicano Ronald Reagan, las relaciones soviético-norteamericanas se hallaban en una situación de deterioro, desconocida desde hacía muchos años.

Hungría

La resistencia de los dirigentes más estalinistas hizo que las protestas populares degeneraran en una verdadera insurrección popular el 24 de octubre de 1956. Un comunista abierto y liberal, Imre Nagy, accedió al poder y se puso al frente de la revolución húngara. Enfrentado a un levantamiento que se extendía por el país, Nagy decidió encabezarlo y dio dos pasos decisivos: la aceptación de la libertad de asociación política, lo que destruía el monopolio comunista del poder, y, lo que fue mucho más grave, la proclamación de la neutralidad de Hungría y su abandono del recién creado Pacto de Varsovia.

La respuesta del Kremlin fue inmediata: las tropas soviéticas ahogaron en sangre tras duros combates la revolución húngara de 1956. La dirección soviética había puesto claramente los límites a los que podía llegar el proceso de desestalinización.

La RDA

De 1951 a 1958 la República Democrática Alemana había sufrido una verdadera hemorragia demográfica: más de dos millones de alemanes orientales había huido hacia la República Federal. Las diferencias de nivel de vida y de libertades provocaban este éxodo de población.

La segunda crisis de Berlín se inició en 1958.  Para detener la salida de población, Kruschev lanzó un ultimátum a las potencias occidentales: les daba seis meses para aceptar que Berlín-Oeste se convirtiera en una ciudad libre, fuera de su control; en caso de negativa, Moscú daría a la RDA plena soberanía sobre el Berlín-Este y los accesos a la ciudad.

Tras momentos de fuerte tensión, la amenaza no se llegó a materializar. Hubo que esperar tres años para que  el 13 de agosto de 1961, ante los ojos atónitos de los berlineses se iniciara la construcción de un muro infranqueable que rodearía todo el Berlín occidental. Se ponía así fin al éxodo de alemanes orientales. Lo que se denominó en Occidente, el "muro de la vergüenza" se convirtió en el gran símbolo de la guerra fría.

Paradójicamente, el muro del Berlín sirvió para estabilizar la situación en la RDA, calmando las inquietudes soviéticas y suprimiendo uno de los mayores focos de tensión de la guerra fría.

China

'Guerra Fra'
El triunfo en 1949 de la revolución comunista en China y el establecimiento de la República Popular dirigida por Mao Zedong supuso un giro espectacular en la recién nacida guerra fría. El paso al bloque comunista del país más poblado del mundo parecía anunciar una gran victoria para la URSS. En 1950 la firma del Tratado chino-soviético de amistad, alianza y mutua asistencia despertó gran ansiedad y preocupación en EE.UU. y el bloque occidental.

Sin embargo, bajo una fachada de amistad se desarrollaba una áspera pugna basada en viejas rivalidades nacionales y basada en la búsqueda del liderazgo del mundo comunista. Cuando en 1958 Mao Zedong lanzó su programa de reformas conocido como el Gran Salto Adelante, China estaba lanzando un desafío al liderazgo soviético en el bloque comunista. La catástrofe que trajo este programa, se habla de treinta millones de muertos por hambre en China, no impidió que Mao Zedong mantuviera una posición desafiante en el escenario internacional, una posición que chocaba con la nueva política de Kruschev: desestalinización y coexistencia pacífica.

El distanciamiento y las críticas chinas contra el "revisionismo" del Kremlin terminaron por afectar a las relaciones entre los dos colosos comunistas. En 1959  la URSS denunció el Tratado militar secreto que unía a ambos países y en 1960 retiró a sus consejeros y técnicos de China.

India

En 1962, Moscú apoya a la India en su conflicto fronterizo con China a propósito del Tibet y Pekín denuncia tras la crisis de los mísiles en Cuba la actitud "capitulacionista" de la dirección soviética ante el imperialismo americano.

El equilibrio del terror, la certeza de la mutua destrucción en caso de una "guerra caliente" entre las superpotencias, se hizo más evidente a partir del lanzamiento del primer satélite artificial por parte soviética: el Sputnik  y la inicial superioridad de Moscú en la "carrera espacial" mostró a Washington la capacidad del enemigo para atacarle en su propio territorio.  Robert McNamara, secretario de Defensa del nuevo presidente norteamericano John F. Kennedy, planteó la necesidad de modificar la estrategia de "represalias masivas" por otra de "respuesta flexible" que impidiera una catástrofe nuclear mundial provocada por un accidente menor.

Tras el período de "deshielo", las relaciones internacionales entraron en un período contradictorio en el que los primeros balbuceos de la distensión se alteraron con momentos de gran tensión.

En 1959 Kruschev viaja a Estados Unidos y se encuentra con Eisenhower. Es el primer viaje de un líder soviético a Norteamérica y se abre un espejismo de distensión.

Egipto

En 1954, Gamal Abdel Nasser llega al poder en Egipto dando un giro espectacular a la política exterior del principal país árabe. Apoya la FLN argelino, propone una política de unidad árabe contra Israel y, tras participar en la Conferencia de Bandung se une al Movimiento de los Países No Alineados, jugando a la equidistancia entre el Este y el Oeste. La reacción norteamericana fue inmediata poniendo fin a las negociaciones que debían financiar la gran obra de la presa de Assuan en el Nilo.

La respuesta de Nasser no se hizo esperar: el 26 de julio de 1956 anunció la nacionalización del canal de Suez. Francia y Gran Bretaña, principales accionistas y beneficiarias del uso del canal deciden intervenir militarmente. Israel, inquieta ante las amenazas de Nasser decide ayudar en la intervención.

El 29 de octubre, Israel ataca la península del Sinaí que ocupa en pocos días. El 31 de octubre tropas franco-británicas inician los ataques que culminan con el control por parte de grupos de paracaidistas de Port-Said y el desembarco de tropas.

Esta acción de las dos antiguas potencias coloniales se encontró con la reacción inmediata de las dos superpotencias. El 5 de noviembre, la URSS amenaza a los agresores con represalias atómicas. Los EE.UU., que temen que el mundo árabe y todo el Tercer Mundo basculen hacia el bloque soviético, presionan a París y Londres para que cesen en su intervención.

Las dudas del premier británico, Anthony Eden, se disipan cuando los norteamericanos ponen masivamente en venta libras esterlinas. La caída de la divisa británica hizo que Londres convenciera a París para acabar con la intervención. Tras la retirada franco-británica e israelí, la crisis de Suez trajo importantes consecuencias:

El Reino Unido y Francia toman finalmente conciencia de que han dejado de ser grandes potencias. Es más, Washington y Moscú no han dudado en dejárselo claro a las dos antiguas potencias coloniales.

Nasser se convierte en el gran vencedor. Consigue transformar una derrota militar en una victoria política. La nacionalización del canal se mantiene y el prestigio del líder egipcio aumenta de forma espectacular.

La URSS consigue iniciar su influencia en el conflicto del Oriente Medio. En adelante, su apoyo a los países árabes contrastará con la cerrada alianza que EE.UU. mantendrá con Israel.

El Tercer Mundo consigue su primera victoria. Norteamericanos y soviéticos son conscientes de que en adelante deben de contar con la influencia de esos jóvenes Estados.

3.2 La carrera espacial

Uno de los campos que más se benefició con la Guerra Fría fue el área de la tecnología. En un principio no fue más que una campaña de imagen para desarrollar el programa de mísiles balísticos intercontinentales. Como dijo Carl Sagan, lanzar una ojiva vacía o cargada de explosivos al espacio para recogerla en el Océano, no era especialmente espectacular. Pero si se trataba de un satélite, la cuestión resultaba diferente.[] Lo cierto es que lanzaderas como el Atlas que llevó a John Glenn no eran otra cosa que un misil.

Sin embargo, la carrera espacial se convirtió muy pronto en una forma de propaganda internacional. Por alguna razón que los estadounidenses no llegaban a comprender, la propia India, y después el Egipto de Nasser, parecían tener cierta afinidad por el comunismo. Pese a su superioridad económica, las nuevas naciones parecían decantarse por el comunismo (como era el caso de Indonesia a principios de los 50.)[]

En la urgencia de mostrar su superioridad frente al rival, para atraer con ella a las ex-colonias, tanto EE.UU. como la URSS se esforzaron en mejorar sus lanzaderas, así como los productos derivados de sus adelantos tecnológicos. Ciertas tecnologías conocidas hoy (como algunos tejidos sintéticos) fueron fruto de esa carrera.

La carrera espacial se puede definir como una subdivisión del conflicto no declarado entre Estados Unidos y la Unión Soviética en el ámbito espacial. En 1957, los rusos lanzaron el Sputnik, primer artefacto humano capaz de alcanzar el espacio y orbitar el Planeta. En noviembre de ese mismo año, los rusos lanzan el Sputnik II, y dentro de la nave, el primer ser vivo sale al espacio: una perra Kudriavka, de nombre Laika, que murió a las 7 horas de salir de la atmósfera.

'Guerra Fra'

Tras las misiones Sputnik, los Estados Unidos entraron en la carrera lanzando el Explorer I en 1958, pero la Unión Soviética consigue dar un paso gigantesco, al conseguir lanzar en 1961 la nave Vostok 1, tripulada por Yuri Gagarin, el primer ser humano en ir al espacio y regresar sano y salvo.

Fue entonces cuando la rivalidad aumentó hasta tal punto que el propio presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, prometió enviar estadounidenses a la Luna antes del fin de la década. Los soviéticos se dispusieron a vencer a los estadounidenses: las misiones Zond debían llevar humanos para orbitar la Luna, pero debido a fallos técnicos sólo consiguieron enviar misiones no tripuladas: Zond 5 y Zond 6 en 1968. Los Estados Unidos, por su parte, consiguieron enviar la misión tripulada Apolo 8, en la Navidad de 1968.

El próximo paso sería, naturalmente, posarse en la superficie de la Luna. La misión Apolo 11 consiguió realizar con éxito su tarea y Amstrong y Edwin Aldrin se convirtieron así en los primeros humanos en caminar sobre otro cuerpo celeste. Más tarde vendrían las misiones Apolo 12, 14, 15, 16 y 17 que repitieron la hazaña, llevando hasta un total de 12 personas hasta la superficie lunar hasta que en 1972, con el Apolo 17, el proyecto se dio por finalizado por falta de presupuesto; las misiones inicialmente previstas Apolo 18, 19 y 20 fueron canceladas.

3.3 Economía del bloque capitalista

Entre 1945 y 1973, el crecimiento económico de los países la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) (los países industriales capitalistas de Europa, los Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda) tuvo dos características sobresalientes. Por una parte, las tasas de crecimiento del producto per cápita de esos países fueron muy altas. Su promedio fue del 3,8% anual —el máximo precedente, entre 1870 y 1913, había sido del 1,4% anual—. Por otro lado, el crecimiento fue estable, es decir, que las fluctuaciones entre etapas de crecimiento y de recesión fueron suaves debido a la acción correctiva de los estados nacionales y al adecuado funcionamiento de las instituciones económicas internacionales diseñadas después de la guerra.

El acelerado crecimiento económico no se limitó a los países desarrollados. Varios países subdesarrollados tuvieron altas tasas de crecimiento de su producto bruto, cuyo efecto per cápita quedó por lo general relativizado por el gran crecimiento de la población.

El crecimiento económico obedeció a un complejo conjunto de factores y afectó a todos los sectores de la economía. En el sector primario, por ejemplo, se produjo un notable aumento en la productividad agrícola, derivado de una sustancial mejora en la tecnología agraria —sistemas de riego, técnicas de manejo de suelos, mayor mecanización, uso de fertilizantes— y del desarrollo de nuevas variedades de trigo, maíz, arroz y otros cereales, Estas innovaciones permitieron un sustancial aumento de los rendimientos por hectárea y de la producción mundial de alimentos.

En estos años, el liderazgo industrial estuvo en manos de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, este país había expandido su capacidad industrial y al finalizar la contienda era la única de las grandes potencias que no había sufrido daños en su infraestructura industrial, urbana, de transportes y de comunicaciones. Las empresas dominantes en el período fueron las grandes corporaciones multinacionales, por lo general de origen norteamericano, que operaban en buena parte del mundo a través de sus filiales.

La expansión de las empresas multinacionales fue un rasgo característico de la segunda posguerra. Las multinacionales se consolidaron en muchos sectores: las grandes industrias extractivas, como las petroleras, la fabricación de automotores, la industria farmacéutica, los grandes servicios bancarios, hoteleros y comerciales.

Para los gobiernos de los Estados Unidos, la Guerra Fría justificaba el mantenimiento de un alto gasto en defensa. En la segunda posguerra la producción de la industria militar se convirtió en uno de los sectores privilegiados por las grandes potencias. La conquista del espacio se convirtió en un objetivo estratégico y el desarrollo de nuevas y más poderosas armas, nucleares y convencionales, requirió enormes inversiones.

La expansión económica de la segunda posguerra descansó también sobre una mayor capacidad de consumo de gran parte de la población. Fue en los Estados Unidos donde se afianzaron un nuevo patrón de consumo y un estilo de vida —el american way of life— que se convirtieron en un modelo para el resto del mundo. La imitación del modelo norteamericano, difundido por la propaganda televisiva, se convirtió en una obsesión para las clases medias que crecían en número y poder adquisitivo en todo el planeta.

Se expandió de manera notable el número de automóviles: mientras que en 1950 existían alrededor de 20.000.000 de autos matriculados en los Estados Unidos, una década más tarde ese número se había multiplicado por tres. Los electrodomésticos se convirtieron en partes indispensables de la vida cotidiana de la mayoría de la población de los países desarrollados y de buena parte de la de los países en vías de desarrollo. La televisión se extendió por todo el mundo.

El modelo productivo de posguerra condujo a una profunda modificación de la estructura ocupacional de los países desarrollados. La población dedicada a tareas agropecuarias y mineras disminuyó drásticamente. El empleo de “cuello blanco”, dedicado a tareas vinculadas con la provisión de servicios, con la administración y con la supervisión y control de la producción creció rápidamente, mucho más que el tradicional empleo industrial de “cuello azul”. Crecieron, además, los empleos de “cuello rosa”, es decir, el empleo femenino en tiendas y oficinas. En efecto, un cambio fundamental en las sociedades de posguerra fue la incorporación masiva de las mujeres al mundo del trabajo. El cambio en la situación ocupacional de las mujeres contribuyó decisivamente a una transformación de las estructuras y relaciones familiares.

En la segunda posguerra se produjo una importante transformación de las características y el papel de los estados nacionales en los países capitalistas industriales.  Por una parte, el estado intervino activamente en la actividad económica. Lo hizo tanto de manera indirecta como directa. De manera indirecta, el estado adoptó una función de planificación de la actividad económica. La necesidad de orientar las inversiones y de fijar prioridades parecía obvia en los países europeos destruidos por la guerra, que no podían confiar en que el mercado decidiera qué barrios o fábricas debían ser reconstruidos. Pero aún en los Estados Unidos, donde la planificación era prácticamente inexistente, el estado intervenía de manera decisiva en sectores industriales críticos a través de la orientación del gasto militar. La intervención directa se produjo a partir de las numerosas nacionalizaciones de empresas de la inmediata posguerra. Gran Bretaña, por ejemplo, nacionalizó el Banco de Inglaterra, las minas de carbón, la distribución de gas, la electricidad, los transportes urbanos, la aviación civil y la siderurgia.

Por otra parte, la mayor intervención del estado en diversos aspectos de la vida económica y social cristalizó en la segunda posguerra con la formación de los estados de bienestar. Los gastos sociales del estado crecieron de manera notable y financiaron —en especial en algunos países europeos occidentales— un completo sistema de seguridad social, asegurando a todos los ciudadanos protección “de la cuna a la tumba”, como gráficamente lo expresaba la propaganda del laborismo inglés. Se establecieron amplios sistemas de salud, pensiones y jubilaciones, educación, seguros de desempleo y educación. El estado de bienestar y las políticas económicas keynesianas que lo sostenían presuponían que el pleno empleo era un objetivo deseable y posible. A partir del cambio de tendencia en la economía mundial desde principios de la década del '70, el aumento del desempleo y el progresivo envejecimiento de la población en los países industrializados contribuyeron a la crisis de los estados de bienestar.

La prosperidad dio lugar, en la década del '60, a la llamada “sociedad de consumo”, caracterizada por la demanda masiva de bienes y servicios que hasta entonces habían sido considerados de lujo. Esta demanda masiva no era homogénea sino diferenciada: diferentes tipos de consumidores demandaban productos de diferentes calidades.

El cambio de hábitos de consumo no se produjo sólo en los países desarrollados. La radicación de filiales de empresas multinacionales en los países en desarrollo significó inversión de capitales y modificación de la estructura del empleo. Las multinacionales requirieron profesionales, empleados y obreros calificados, con lo cual el empleo y los salarios aumentaron: El proceso fue similar al de los países desarrollados: con más asalariados mejor pagos, el consumo aumentó. Así, la tras nacionalización de la economía modificó los hábitos de consumo también en los países en desarrollo.

No todos los consumos cambiaron del mismo modo. En algunos lugares, se produjo un aumento notable de la demanda; por ejemplo, en el de electrodomésticos. El caso más notable fue el desarrollo del turismo, que se expandió junto con el aumento del tiempo libre y con la mejora de la seguridad social.

En otros sitios, no hubo aumento del consumo sino reemplazo de un consumo por otro. Así sucedió, por ejemplo, con el consumo de alimentos. En los países desarrollados se produjo un cambio de hábitos alimentarios. La difusión de la hamburguesa es un símbolo de este cambio. La hamburguesa se difundió a través de las cadenas de fast food (en los países desarrollados) o a través de su elaboración industrial y de una masiva distribución comercial (en los países en desarrollo.) La difusión de la hamburguesa es una característica de la difusión del american way of life. Pero también es un hábito propio de sociedades en las que las mujeres se han incorporado al mercado laboral y requieren comidas fáciles de cocinar, o en las que el tiempo destinado a la comida está cronometrado por la organización de la jornada laboral (ocho horas de trabajo, una hora para el almuerzo.)

No sólo cambiaron las demandas de los consumidores. También cambiaron las políticas de los productores de bienes y servicios. La evidencia de que los mercados se estaban diversificando puso en marcha mecanismos para determinar qué productos estaban esperando distintos tipos de consumidores. A través del uso de la sociología y de la psicología, se desarrollaron técnicas de investigación de mercado. Así surgió el marketing, un conjunto de técnicas destinadas a orientar las demandas de los consumidores. La publicidad, que existía desde principios de siglo, combinada con los medios de comunicación masiva y con el marketing, desarrolló las más diversas técnicas de manipulación de la opinión pública con el objeto de promover el consumo.

Otra estrategia de los productores para aumentar el consumo fue la introducción de mecanismos de caducidad de la oferta, que consiste en inducir el consumo de un producto a través del lanzamiento periódico de nuevos modelos al mercado (haciendo caducar la oferta anterior.) Esta política ya existía en la década del '30, pero se generalizó en los años '60.

El diseño comenzó a cumplir una función económica cada vez más importante como incentivo del consumo. Autos, muebles, artefactos electrodomésticos e indumentaria recibieron del diseño su valor agregado.

La otra cara del alto consumo fue una sociedad competitiva, individualista y al mismo tiempo masificada, escasa de solidaridad y marcada por la insatisfacción permanente.

La respuesta llegó a través de una rebelión juvenil en todo el mundo capitalista que se expresó a través de dos grandes movimientos contraculturales. Uno de ellos se produjo alrededor de la música rock. El movimiento rock se originó en los países anglosajones. (Aún hoy, las principales bandas de rock son inglesas o norteamericanas.) Fue un movimiento policlasista, que reunió a jóvenes obreros y burgueses.

Los jóvenes hippies de los '60 reemplazaron la organización familiar por la vida comunitaria, rechazaron la integración al sistema laboral, optaron por una indumentaria informal y descuidada e incorporaron el consumo de drogas, al que consideraban una forma de liberarse de una realidad que les resultaba opresiva.

El otro movimiento juvenil fue político. Tuvo su origen en las universidades francesas e italianas, y se extendió a la mayoría de los grandes centros universitarios de Europa y de Latinoamérica. Estuvo marcado por una orientación izquierdista, antiimperialista, anticolonialista y antisoviética. Los jóvenes de izquierda de los '60 estaban influidos por las obras de lo que ellos mismos llamaban “las tres M” —Marx, Mao, Marcuse (los filósofos alemanes Karl Marx y Herbert Marcuse, y el líder socialista chino Mao Zedong) — y por el pensamiento del filósofo francés Jean Paul Sartre. Por su composición social (el núcleo militante estuvo integrado por estudiantes universitarios) fue más clasista que el movimiento rock.

El símbolo de la rebelión de los jóvenes de izquierda fue el gigantesco levantamiento de estudiantes franceses de mayo de 1968, que desembocó, una semana más tarde, en la huelga general más larga de la historia de Francia.

El llamado “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad de la subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente. El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal. La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.

En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.

Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absolverlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.

Los peores años para la economía capitalista fueron entre 1973 y 1981 pero entre 1982 y 1989 la economía se recuperó, los índices de crecimiento crecieron y la inflación disminuyó.

Las nuevas doctrinas plantearon la retirada del Estado en los planos económico y social, su máximo exponente fue la política de Margaret Thatcher.

Las privatizaciones y las reconversiones industriales marcan estas nuevas políticas económicas. Las prioridades fueron disminuir la inflación, el control de los salarios y la ampliación del empleo.

Por debajo de estas políticas surgen nuevas realidades económicas, es evidente el retroceso del porcentaje de la actividad industrial, el total de la economía de los países desarrollados. La industria punta se reconvierte mientras que las nuevas tecnologías están en alza. El sector servicios se moderniza y cambia sus funciones y estructura.

Nuevos países se han industrializado: Hong-Kong, Singapur, Taiwán. Estos países se denominaron `'Los dragones asiáticos'' y combinaron bajos salarios, tecnología punta y productos competitivos para fomentar su exportación.

En el mundo del desarrollo, la demanda se vuelve más exigente con la calidad, y se preocupa de la contaminación y consecuencias ecológicas del desarrollo. Estos principios se perciben en países del centro y norte de Europa y en los países anglosajones de América.

3.4 Economía del bloque comunista

La Unión Soviética era la segunda economía más grande del mundo. El gobierno estableció sus prioridades económicas por la economía centralizada, un sistema bajo el cual las decisiones administrativas, en lugar del mercado, determinan la asignación de recursos y los precios. Algunos momentos como los de Nikita Jruschov cuando afirmaba "los enterraremos" en el sentido económico fueron tomados en serio por muchos analistas.

Después de la revolución bolchevique de 1917, el país creció desde una sociedad campesina en gran parte subdesarrollada con la industria mínima a llegar a ser el segundo mayor poder industrial en el mundo. Según las estadísticas soviéticas, la producción industrial del país en el mundo creció de 5,5% a 20% entre 1913 y 1980. Aunque algunos analistas occidentales consideran estos datos hinchados, el logro soviético fue notable. Recuperando los acontecimientos calamitosos de la Segunda Guerra Mundial, la economía del país había mantenido una tasa continua aunque desigual de crecimiento. El nivel de vida, aunque todavía modesto para la mayoría de los habitantes según los estándares occidentales, había mejorado.

Aunque estos logros pasados fueran impresionantes, a principios de los años 1980 líderes soviéticos encararon muchos problemas. La producción en los bienes de consumo en el país soviético y los sectores agrícolas fueron a menudo inadecuados.

La economía de penuria

Es un término acuñado por el economista húngaro János Kornai y lo usó para criticar las economías de planificación centralizada de los países comunistas de Europa del Este. En su artículo Economics of Shortage (1980), considerado generalmente como su obra más conocida y más influyente, János Kornai argumentaba que la escasez crónica en Europa del Este durante los años setenta y ochenta no era consecuencia de errores de planificación o de precios mal determinados, sino de imperfecciones del mismo sistema.

Es necesario señalar que la escasez de un determinado bien no implica necesariamente que no esté siendo producido, sino que a un precio determinado la demanda del producto sobrepasa la oferta. Esto puede ser causado por un precio demasiado bajo forzado por el gobierno, que anima a los consumidores a pedir cantidades más grandes del producto. Kornai, sin embargo, se concentra en el hecho añadido de que la oferta era demasiada reducida, y argumenta que esto era la causa de la escasez en Europa del Este durante los años ochenta.

Según Kornai, una economía de penuria tiene las siguientes características:

  • Escasez, que es:

-general, es decir, que afecta a todos los sectores de la economía (bienes de consumo, servicios, medios de producción y materias primas)

-frecuente

-intensa

-crónica

-horizontal y vertical

-sustituida por excedentes ocasionales

  • Cambia el mercado de compradores y vendedores

  • Sustituciones forzosas

  • Ahorro forzoso

  • Pequeñas restricciones presupuestarias

  • Comportamiento paternalista

  • Inflación reprimida

Desde los años 1970, la tasa de crecimiento había aflojado substancialmente. El desarrollo económico extenso, basado en entradas vastas de materias y trabajo, no fue ya posible; mas la mejora de la productividad soviética se quedó baja comparada con otros países industrializados mayores. La calidad del producto necesitó la mejora. Los líderes soviéticos encararon un dilema fundamental: los fuertes controles centrales de una burocracia cada vez más conservadora que había dirigido tradicionalmente el desarrollo económico habían fallado en responder a las demandas complejas de la industria de una economía sumamente desarrollada y moderna.

Conociendo las debilidades de sus enfoques pasados para resolver nuevos problemas, los líderes del final de la década de los ochenta procuraron moldear un programa de reforma económica para galvanizar la economía. El liderazgo, encabezado por Mijaíl Gorbachov, experimentaba con soluciones a problemas económicos con una franqueza (Glásnost) nunca antes vista en la historia de la economía. Un método para mejorar la productividad pareció estar en un refuerzo del papel de fuerzas de mercado. Mas las reformas en las que las fuerzas del mercado asumían un papel más grande significaba disminuir la autoridad y el control por la jerarquía de la planificación, así como una disminución significativa de servicios sociales tradicionalmente proporcionado por el estado, como albergue y la educación.

Valorar los desarrollos en la economía fue difícil para observadores occidentales. El país tenía enormes disparidades económicas y regionales. Pero analizar los datos estadísticos diferenciados por región era un proceso incómodo. Además, la estadística soviética por sí misma quizás habría sido de uso limitado a analistas occidentales porque no era directamente comparable con la utilizada en países occidentales. El diferir de los conceptos estadísticos, las valoraciones, y los procedimientos utilizados por economistas comunistas y no-comunistas hizo que aún los datos más básicos, tal como la productividad relativa de varios sectores, fuera difícil de valorar. Después de la disolución de la Unión Soviética, por lo menos, fue posible valorar relativamente Rusia y los Estados Unidos respecto a sus deudas públicas. El 28 de agosto de 2007, los funcionarios del tesoro de los Estados Unidos valoraron la deuda soviética anterior a 70 mil millones de dólares, mientras que la de Estados Unidos superaba los 9 billones de dólares.

3.5 Fin de la coexistencia pacífica

La postura del nuevo presidente Reagan (1980-1988) quedó definida en su célebre discurso pronunciado el  8 de junio de 1982 en la Cámara de los Comunes británica durante una visita a una Gran Bretaña dirigida por una política muy próxima a sus puntos de vista: Margaret Thatcher.  En ese discurso el presidente norteamericano calificó a la URSS lisa y llanamente de “Imperio del Mal”. 

Ronald Reagan representó la nueva voluntad americana de combatir a la URSS hasta doblegarla y ganar así la guerra fría. Inspirado en una ideología neoliberal fuertemente marcada, este antiguo enemigo de la distensión, va a tratar de devolver a EE.UU. la confianza en su poder, confianza bastante mermada desde Vietnam.

'Guerra Fra'
Sin reparar en el enorme déficit con el que tuvo que cargar la administración norteamericana, Reagan se lanzó al mayor rearme de la historia de su país desde la segunda guerra mundial. Este programa de rearme tuvo dos elementos clave: el mantenimiento de la “doble decisión” adoptada en 1979 por la OTAN desplegando los denominados “euromisiles” en Europa occidental a partir de 1983, y su propuesta, también en 1983, de la Iniciativa de Defensa Estratégica que de llevarse a cabo hubiera significado el fin del “equilibrio del terror” y la posibilidad para EE.UU. de ganar una guerra nuclear.

Junto a la política de rearme, la nueva administración lanzó lo que se vino en denominar Doctrina Reagan: Los EE.UU. en adelante usarían todo tipo de medios, incluyendo la fuerza militar si fuera necesario, para socavar cualquier régimen pro-comunista en el Tercer Mundo.

Esta doctrina se aplicó principalmente en tres países:

La invasión de Granada, pequeña isla caribeña, donde existía un régimen izquierdista al que Washington acusó de ceder su territorio para ser utilizado por cubanos y soviéticos.

La ayuda a la guerrilla islámica que luchaba contra los soviéticos en Afganistán. Aquí los EE.UU. aplicaron una política que años después se volvería en su contra de forma espectacular. La ayuda militar masiva a la guerrilla islámica fortaleció las posturas más extremas del islamismo que posteriormente constituirán el mayor problema al que se enfrente EE.UU. y el mundo occidental.

'Guerra Fra'
Tras derrocar en 1979 la corrupta dictadura de Somoza, los sandinistas buscaron el apoyo cubano y soviético, y no apoyaron a la guerrilla izquierdista en El Salvador. La respuesta de Reagan dio lugar a uno de los episodios más oscuros de la política norteamericana en la guerra fría. La administración norteamericana armó a un ejército guerrillero, conocido como los Contras,  formado en su mayor parte por antiguos soldados de la dictadura somozista que no dudó en utilizar todo tipo de medios para atacar al gobierno de Managua. La abierta oposición interna a estas tácticas llevó a que el Congreso norteamericano prohibiera el apoyo a los Contras, lo que desencadenó un importante escándalo político en Washington: el escándalo Irán-Contra. El gobierno de Washington vendió armas secretamente a uno de sus supuestos enemigos, Irán, y el dinero pagado se canalizó para, sin saberlo el Congreso, financiar a los Contras. Un período que se había iniciado en Washington con el idealismo de Carter, concluía con este máximo ejemplo de cinismo político.

La compleja política norteamericana frente a Irán nos muestra un nuevo elemento que debemos comentar para conseguir una mejor imagen de conjunto: la aparición de conflictos que iban más allá de la lógica de los bloques enfrentados.

El final de la década de los setenta y los inicios de los ochenta forman un período clave en el que viejos y nuevos fenómenos internacionales interactuaron de forma compleja. En un contexto caracterizado por una crisis económica internacional aguda, la “crisis del petróleo” iniciada en 1973, y por el inicio de la crisis final del sistema soviético, el  Tercer Mundo va a ser escenario de la aparición de nuevos conflictos que van a trascender la lógica del enfrentamiento entre bloques, del conflicto entre EE.UU. y la URSS.

La paz entre Egipto e Israel (1979)

El presidente egipcio Anuar el Sadat  rompió en 1976 la alianza que Nasser había tejido con la URSS y, con el patrocinio norteamericano, firmó en 1978 con el líder israelí Menajem Begin los Acuerdos de Camp David que llevaron a la firma del tratado de paz entre Egipto e Israel en 1979.

Esta paz por separado no trajo, sin embargo, la solución al conflicto. Los territorios palestinos continuaron bajo la ocupación israelí y Egipto fue condenado y aislado en el mundo árabe.  Sadat , considerado por muchos árabes como un traidor, murió asesinado en 1981 por un grupo integrista musulmán.

La guerra del Líbano (1975-1990)

El mosaico de pueblos y religiones que conforma el Líbano no pudo aislarse de la conflictividad de la región y durante más de quince años se enfrentó en una guerra civil cruenta entre las múltiples facciones contendientes: falangistas cristianos, milicias chiítas pro-iraníes, guerrilleros palestinos de la OLP, milicias drusas...

Miles de palestinos se habían asentado en el Líbano y desde él lanzaban incursiones contra el norte de Israel. La respuesta del gobierno de Tel Aviv fue la ocupación del sur del país en 1978, y el ataque y bombardeo de Beirut en 1982 hasta el abandono de la ciudad de los guerrilleros de la OLP y su líder Yasser Arafat.

La revolución islámica en Irán (1979)

La aparición del islamismo, movimiento de fronteras difusas y difícil definición que también se viene en denominar fundamentalismo o integrismo islámico, es, sin lugar a dudas, la gran novedad del paisaje político mundial en la fase final del siglo XX.

Aunque sus primeras manifestaciones aparecen en la primera mitad del siglo, el mejor ejemplo son los Hermanos Musulmanes en Egipto, es en el conflictivo marco del Oriente Medio donde el islamismo va alcanzar sus primeros éxitos.

Tras cinco meses de cruentas manifestaciones el régimen pro-occidental del Sha de Irán es depuesto por una revolución islámica. El ayatolá Jomeini, máxima autoridad del clero chiíta accede al poder político y establece una brutal dictadura en la que impone a la población iraní los principios más rigurosos del Islam. En el terreno internacional, el Irán islámico se enfrenta a la vez con las dos superpotencias: EE.UU. “El Gran Satán” y la URSS comunista y atea. Humilla a Carter con el asalto a la embajada de EE.UU. en Teherán y la retención por más de un año de una cincuentena de rehenes y no duda en enfrentarse a Breznev deteniendo y fusilando a militantes comunistas.

La guerra de Afganistán

Este pobre país, que durante el siglo XIX había sido terreno de disputa del imperialismo ruso y el inglés, volvió en los años setenta a convertirse en un territorio clave en las relaciones internacionales.

A partir del derrocamiento del rey Zaher Shah en 1973 se abrió un período de inestabilidad en el que finalmente se disputaron el poder diversas facciones comunistas enfrentadas a su vez con guerrillas islámicas. Moscú decide intervenir para imponer un gobierno que garantizase el orden y mantuviera al país en la esfera de influencia soviética: el 24 de diciembre de 1979 las tropas soviéticas invaden el país, se iniciaba la guerra de Afganistán.

La reacción occidental fue inmediata. Considerando que la anexión de Afganistán llevaba la influencia soviética más allá del territorio tradicional del Pacto de Varsovia, EE.UU. y sus aliados organizan inmediatamente la contraofensiva. La ONU y los Países No Alineados condenaron la invasión y la Casa Blanca, junto a otra serie de medidas destinadas a frenar el expansionismo del Kremlin, decidió ayudar a la guerrilla islámica que se enfrentaba a las tropas soviéticas.

La invasión soviética de Afganistán y la consiguiente reacción occidental desencadenó un nuevo período de tensión internacional tras la época de la distensión: una nueva guerra fría.

La guerra Irán-Irak (1980-1988)

No es de extrañar que las potencias occidentales y Moscú miraran hacia otro lado e incluso apoyaran con armas a Irak, cuando su dictador, Saddam Hussein, decidió atacar a su vecino Irán. La guerra Irán-Irak (1980-1988), además de una de las más crueles del siglo XX, fue un buen ejemplo de los nuevos conflictos que sobrepasaban el marco estricto de la guerra fría y adelantaban las nuevas líneas de fractura que caracterizarán al mundo tras el fin del conflicto entre el bloque occidental y el soviético.

4. La descolonización

A mediados del siglo XIX las potencias europeas, y especialmente Francia e Inglaterra, se repartieron extensos territorios de África, Asia y el Pacífico con el propósito de fundar grandes imperios coloniales. Apenas un siglo más tarde la mayor parte de las colonias lucharon por conseguir la emancipación y convertirse en países independientes.

Causas de la descolonización

Varios fueron los factores que influyeron en el proceso independentista de las colonias:

  • Auge de los movimientos nacionalistas, a menudo influenciados por las ideas del socialismo.

  • Decadencia de las metrópolis europeas tras la Segunda Guerra Mundial, especialmente acusada en Francia y el Reino Unido, países que por sí solos dominaban más del 60% de los territorios coloniales en todo el mundo.

  • Apoyo de Estados Unidos y la Unión Soviética al proceso emancipador. Ambas potencias buscaban extender su propia influencia política y económica sobre los nuevos países independientes.

  • Apoyo de la Organización de las Naciones Unidas a la autodeterminación de los pueblos.

Fases de la descolonización

El proceso de descolonización no constituyó un fenómeno repentino, sino que se llevó a cabo en varias fases, a lo largo de más de dos décadas:

Independencia de India en 1947: abrió el proceso de emancipación.

Primer periodo descolonizador en Asia (1946-1954): independencia de Birmania, Indonesia, la península Arábiga y los territorios de Próximo Oriente; creación del Estado de Israel en Palestina (1948); Guerra de independencia en Indochina (finalizada en 1954).

Segundo periodo descolonizador en África (1955-1965): independencia sucesiva de la práctica totalidad del continente, empezando por los países árabes del Norte, salvo Argelia (guerra contra Francia, concluida en 1962); emancipación del África negra durante la década de 1960.

Periodo final (hasta mediados de los setenta): independencia de las últimas colonias africanas de Portugal (Angola, Mozambique). El Sahara Occidental español fue cedido a Marruecos en 1975. Algunos territorios, como Djibouti (Francia) o Namibia (Sudáfrica) permanecieron bajo dominio colonial durante las décadas siguientes.

Los nuevos países y sus problemas

La emancipación de las colonias creó una multitud de países nuevos que, en su mayor parte, se vieron pronto abrumados por una gran cantidad de problemas. Entre las dificultades comunes que tuvieron que afrontar los nuevos Estados cabe señalar:

Economía empobrecida, fruto de la planificación colonial, que había desarrollado sólo aquellos aspectos que le interesaban.

Divisiones fronterizas artificiales, heredadas de la división de las zonas de influencia de las metrópolis, y que fueron campo abonado para el estallido de numerosas guerras.

Neoimperialismo económico, protagonizado no sólo por las antiguas metrópolis, sino también por la URSS y Estados Unidos.

El Movimiento de los No Alineados

En 1955 tuvo lugar la Conferencia de Bandung, en Indonesia, en la que veintinueve países constituyeron el Movimiento de los No Alineados (MNA), es decir, de aquellos Estados que deseaban mantener una política independiente de los bloques.

El MNA, liderado por Egipto, India y Yugoslavia, fracasó en muchos de sus objetivos, pero denunció la política neoimperialista de las grandes potencias, promovió el desarme y sentó un precedente favorable en una actitud más participativa del tercer mundo en la política internacional.

5. Fin de la guerra fría y desaparición de la URSS

El avance de los nacionalismos a escala mundial en las últimas décadas del siglo XX sobre todo con la ciada del muro de Berlín en 1989, impactó de forma particularmente más intensa en la Unión Soviética, formada por una unión de naciones contradicciones, costumbres e idiomas diferentes.

Por tanto, cada una de las naciones que componían la URSS reclamó su independencia.

El país atravesaba una profunda crisis. Cuando falleció su líder, Breznev en 1982, tras intentos fallidos de gobiernos ineptos como el de Yuri Andropov y el de Konstantin Chernenko, ante un estado arruinado social, política y económicamente, Mijail Gorbachov asumió el poder en 1985.

5.1 El gobierno de Gorbachov: Perestroika y Glasnot

'Guerra Fra'
Polonia fue el país que inició el proceso revolucionario. Tras una serie de huelgas en el verano de 1988, el gobierno comunista, dirigido por el general Jaruselzski, tuvo que sentarse a negociar con el sindicato Solidaridad. Los acuerdos de abril de 1989 significaron el reconocimiento legal del sindicato y la apertura de un proceso de transición democrática. Con este hecho se producía un acuerdo histórico, ya que por primera vez desde 1946, se organizaron elecciones libres en el Este de Europa, aunque desde el punto de vista práctico la libertad sería controlada y limitada (el Sindicato Solidaridad se comprometía a conceder el 65% de las 460 actas de la Dieta al Partido Comunista, mientras que las actas del Senado serían objetos de una competencia real, pero este solo tenia el poder de rechazar las leyes votadas por la Dieta). De este modo Polonia entraba en un proceso de transición cuya duración estaba prevista en 4 años, tras los cuales, la elección de las dos cámaras sería libre. En las elecciones de junio de 1989 el partido comunista fue duramente derrotado (99 de las 100 plazas del Senado fueron ocupadas por Solidaridad, la restante la ocupó un candidato independiente). Frente a esta situación, el Partido Comunista propuso la constitución de un gobierno de unidad nacional con la participación de Solidaridad, cuestión rechazada por el sindicato. Al final el general Jaruzelski consideró que no tenía otra solución que permitir la formación de un gobierno, cuyo Primer Ministro sería Mazowiecki, dirigente de Solidaridad. Se formaba así el primer gobierno no comunista en Europa Oriental desde 1945. La rápida descomposición del régimen comunista, permitió que Lech Walesa (líder del movimiento obrero “Solidaridad”), fuera elegido presidente del país en 1990. Una muestra concreta de los cambios experimentados en la Unión Soviética fue la negativa de Gorvachov a usar tropas soviéticas para anular los resultados de las elecciones en Polonia, con ello demostraba concretamente que la doctrina Brezhnev, que había sido formulada para justificar la intervención en Checoslovaquia el año 1968, había muerto de verdad.

'Guerra Fra'
En Hungría, el Partido Comunista Húngaro trató de emular el programa de reformas de Gorvachov, con el mismo fin de salvar el comunismo, pero fue en vano. El 11 de enero de 1989 el Parlamento Húngaro, que estaba dominado por los comunistas, legalizó la libertad de reunión y asociación para los grupos no comunistas, un mes más tarde legalizó los partidos políticos independientes. El 8 de abril Janos Kadar, que había asumido la dirección del partido comunista después de la revolución de 1956, fue expulsado del poder. El 2 de mayo Hungría se transformó en el primer país del bloque soviético en abrir la frontera con la Europa Occidental. En septiembre el gobierno comunista y los recién creados partidos de la oposición acordaron participar en elecciones libres, que se programaron para marzo de 1990, la cual permitió al partido democrático de la oposición establecer un gobierno no comunista bajo la dirección de Jozef Antall. (El partido comunista, que para entonces había adoptado el nombre de Partido Socialista, sólo obtuvo el 9% de los votos)

El cambio en Hungría tuvo una enorme repercusión exterior. La decisión de las autoridades de Budapest (capital de Hungría), de abrir su frontera con Austria en septiembre de 1989 abrió una “brecha” en el telón de acero por el que decenas de miles de habitantes de la República Democrática de Alemania huyeron hacia la República Federal de Alemania, atravesando Checoslovaquia, Hungría y Austria. Al éxodo de la población se le unió pronto una oleada de manifestaciones a lo largo de toda Alemania Oriental.

El líder de la RDA, Eric Honnecker, que acababa de felicitar públicamente al embajador chino por la represión en la plaza de Tiananamen, estaba convencido de que las reformas provocarían el hundimiento del régimen. A partir de aquí los acontecimientos se precipitaron, Honnecker fue sustituido por un comunista reformista, Egon Krenz, quién tomó la histórica decisión de abrir el Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la celebración de elecciones libres. En un primer momento el nuevo líder de la RDA, intentó detener el éxodo de alemanes del Este poniendo fin a las restricciones que impedían viajar a Occidente, pero la medida sólo sirvió para fomentar la fuga de mas alemanes orientales. En vista de esta situación, el 9 de noviembre se produjo el hecho que pasará a constituirse en símbolo del “fin” de la Guerra Fría, ese día se produjo la apertura del muro de Berlín. Centenares de miles de alemanes del Este pasaron inmediatamente al Berlín Occidental. El rápido derrumbamiento de la RDA abrió un proceso de negociación entre las cuatro potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial y la RFA, dirigida por un canciller, Helmut ol, que era muy consciente de la oportunidad histórica que se le abría a Alemania. En un primer momento, los soviéticos intentaron impedir la unificación proponiendo reavivar las instituciones de ocupación alemana por las cuatro potencias vencedoras, no obstante, luego el objetivo soviético pasó a intentar evitar que una futura Alemania unificada fuese miembro de la OTAN. Antes esta situación los aliados occidentales propusieron celebrar las conversaciones de “Dos mas Cuatro”, es decir, los dos Estados Alemanes, más Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética. Finalmente el 14 de julio de 1990 Gorvachov aceptó la unificación Alemana, así como su pertenencia a la OTAN. A cambio, el canciller de Alemania Occidental, Helmut Col, prometió conceder grandes empréstitos y otras formas de ayuda económica a la Unión Soviética. También accedió a limitar las fuerzas militares de Alemania reunificada a 370.000 personas y aseguró a Gorvachov que no habría armas biológicas, nucleares, ni químicas en el arsenal alemán. También se prometió aportar con 8.000 millones de dólares para el mantenimiento y la retirada de las fuerzas soviéticas de Alemania. Por su parte Gorvachov prometió retirar las fuerzas soviéticas de Alemania Oriental en un plazo de cuatro años. Como señala Ronald Powaski, con la concreción de los acuerdos de la unificación alemana, se estaba llevando a cabo el último tratado pendiente de la Segunda Guerra Mundial en Europa. El 23 de agosto el parlamento de Alemania oriental fijó el 3 de octubre como fecha para la fusión con la República Federal. El 12 de septiembre de 1990 las cuatro potencias aliadas de la Segunda Guerra Mundial y las dos Alemanias firmaron el “Tratado sobre la Resolución Final con Respecto a Alemania”. El 1 de octubre los vencedores de la Segunda Guerra Mundial renunciaban oficialmente a sus derechos y responsabilidades sobre Alemania y Berlín. El 3 de octubre Alemania quedaba reunificada.

En Checoslovaquia, el 17 de noviembre de 1989, miles de jóvenes se congregaron en la principal plaza de Praga para exigir el reconocimiento de sus derechos. Dos días después, aproximadamente 200.000 personas se manifestaron en la capital para exigir elecciones libres y la dimisión de los líderes comunistas. El 24 de noviembre dimitió el Secretario General del Partido Comunista, Milos Jakes. Luego de 4 días, después de una huelga general, el gobierno permitió organizar partidos no comunistas. El 10 de diciembre un nuevo gabinete, en el cual los no comunitas eran mayoría, prestó juramento. El 29 de diciembre de 1989 se creó un gobierno provisional con Vaclav Havel como presidente. El nuevo gobierno convocó a elecciones libres para junio de 1990 y abrió la frontera con Austria. En las elecciones el partido comunista obtuvo el 14% de los votos, el democristiano el 12% y el Foro Cívico (liderado por Havel), el 47%. Este último procedió a crear un gobierno de coalición con el nuevo partido democristiano y en el nuevo gobierno no hubo cabida para ningún comunista.

Bulgaria también se vio afectada por los acontecimientos del resto de Europa del Este. El 9 de noviembre de 1989, el día en que se produjo la apertura del Muro de Berlín, el Politburó comunista de Bulgaria destituyó a Todor Zhikov, que había sido líder del Partido desde 1961. En su lugar quedó Mladenov, con mayor propensión a llevar a cabo las reformas, no obstante, después de un año el comunismo también era vencido en las urnas.

En Rumania, la transición del comunismo a la democracia fue más sangrienta. En diciembre de 1989 las fuerzas de seguridad del estado mataron en la ciudad de Timisoara a centenares de rumanos que se manifestaron contra el intento del gobierno de desahuciar a un sacerdote disidente. La matanza provocó aun más manifestaciones. El 22 de diciembre el líder comunista rumano, Nicolae Ceausescu, intentó huir del país al darse cuenta que las unidades militares comenzaron a apoyar a los manifestantes. No obstante, fue apresado y ejecutado sumariamente por el ejército el 25 de diciembre.

La muerte de Mao Zedong abrió una profunda crisis política en la China comunista que finalmente concluyó en 1980 con el ascenso al poder de Deng Chiaoping. Con la nueva dirección China se abrió a Occidente: Deng viajó a Washington, se firmó un acuerdo comercial chino-japonés y se llegó a un arreglo amistoso con el Reino Unido para la vuelta de Hong Kong a la soberanía china. Paralelamente, se emprendió una profunda reforma económica introduciendo elementos puramente capitalistas como la limitación del control estatal, los incentivos a la producción y al consumo y la apertura a las inversiones extranjeras.

El éxito económico fue espectacular y el país crecía a fines de los ochenta a tasas superiores al 10% interanual del PIB. Sin embargo, en el caso chino no se aplicaron reformas de tipo político, las libertades civiles y políticas estaban ausentes y el Partido Comunista siguió manteniendo férreamente el control político del país.

Los ecos de la perestroika llegaron hasta China y en 1989 una oleada de protestas, principalmente protagonizadas por estudiantes, recorrió la geografía china. La “Primavera de Pekín” floreció y el 20 de mayo de 1989 le situación estaba fuera del control de las autoridades comunistas, más de un millón de manifestantes llenaron las calles. El 29 de mayo, los estudiantes demócratas erigieron una estatua en la plaza de Tiananmen a la “Diosa de la Democracia”.

Mientras, se jugaba una partida interna en la cúspide del poder comunista entre partidarios de la negociación y defensores de la represión. Finalmente, estos últimos se impusieron y el 3 de junio de 1989, unidades militares del Ejército Popular Chino aplastaron la revuelta. Pese al secretismo de las autoridades chinas, se calcula en centenares de muertos y miles de detenidos el coste social de la represión.

El proceso de reformas iniciado por Gorbachov en 1985 precipitó una dinámica que terminó llevándose por delante la propia existencia del estado fundado por Lenin.

En medio de una profunda crisis económica, con una población gracias a la glasnost cada vez más consciente de la crueldad y la corrupción que había caracterizado la dictadura soviética, el nacionalismo vino a actuar como factor incontenible de disgregación del estado soviético, heredero del Imperio zarista.

El movimiento centrífugo se inició en las repúblicas bálticas, que durante el otoño de 1989 dejaron claro su intención de romper los lazos con un estado al que se habían unido como víctimas del Pacto que firmaron Molotov y Von Ribbentrop en 1939. Paralelamente el nacionalismo aparecía en las repúblicas caucásicas, azuzado por el enfrentamiento entre armenios y azeríes en Nagorno-Karabaj en 1988.

Cuando en febrero de 1990, Gorbachov  dio un paso adelante en su perestroika renunciando al monopolio político del PCUS y convocando elecciones parcialmente pluralistas, se encontró con que en Lituania, Letonia, Estonia y Moldavia ganaban las fuerzas políticas independentistas. Lituania declaró inmediatamente su independencia, sentando un precedente para las demás repúblicas que constituían la URSS.

La desintegración de la URSS no vino, sin embargo, motivada por las reivindicaciones de los pequeños pueblos bálticos. El movimiento que definitivamente derrumbó la URSS vino... de Rusia, la nación que había construido el imperio zarista, antecesor del estado soviético. En mayo de 1990, Boris Yeltsin, quien había sido expulsado del PCUS en 1987, fue elegido presidente del Parlamento ruso. Desde esa posición de poder, Yeltsin impulsó medidas que precipitaron el fin de la Unión Soviética.

En julio de 1990, el XXVIII Congreso del PCUS constató la acelerada decadencia del partido que había aglutinado al estado soviética durante décadas. El propio ministro de asuntos exteriores  Eduard Shevarnadze dimitió en diciembre de 1990 en protesta por lo que el veía como un inminente golpe de estado que devolvería al país a la época de Breznev.

Acorralado entre las fuerzas comunistas conservadoras que buscaban una vuelta atrás en el proceso de reformas y las fuerzas reformistas y nacionalistas, Gorbachov trató de negociar un nuevo Tratado de la Unión que reconstruyera sobre nuevas bases de mayor libertad nacional la antigua URSS. Sin embargo, los comunistas ortodoxos trataron de imponer una solución de fuerza, el 19 de agosto de 1991, Gorbachov era secuestrado en su residencia de veraneo en el Mar Negro y un grupo de comunistas de la línea dura se ponían al frente de un golpe militar. La falta de unidad en el ejército y las acciones de protesta popular en Moscú hicieron fracasar el golpe. Fue el momento de Boris Yeltsin, quién se puso al frente de la protesta contra el golpe en la capital del país.

El golpe militar frustrado fue como la señal de alarma que precipitó la huida precipitada de todas las repúblicas de una Unión Soviética que a nadie ya interesaba. Mientras el PCUS, el instrumento político que había aglutinado a la URSS, era prohibido.

El 1 de diciembre de 1991, el 90.3 % de los ucranianos votaron por la independencia. El 8 de ese mes, en una solución improvisada sobre la marcha, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, Boris Yeltsin, Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkevich, se encontraron cerca de Brest-Litovsk y acordaron la denominada Declaración de Belovezhskaya Pusha: las tres repúblicas eslavas abandonaban la URSS y formaban una así llamada Confederación de Estados Independientes. El 21 de diciembre, en un encuentro celebrado Almá Atá, ocho de las doce repúblicas restantes de la URSS (Estonia, Letonia, Lituania y Moldavia habían optado por la independencia pura y simple) siguieron el ejemplo de Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

Impotente y abandonado por casi todos, Gorbachov dimitió como Presidente de la URSS el día 25 de diciembre de 1991. La bandera roja soviética era arriada en el Kremlin de Moscú. La bandera rusa la sustituía. Rusia tomaba el relevo de la URSS en la escena internacional: las embajadas, el puesto permanente en el Consejo de Seguridad, el control del armamento nuclear soviético... Sin embargo, el mundo bipolar de la guerra fría había tocado a su fin. Anunciado por el presidente Bush a principios de 1991, nacía un “nuevo orden mundial”.

6. El nuevo orden mundial

Los problemas de un mundo unipolar

El colapso de la Unión Soviética, que durante más de setenta años había sido el rival de Occidente, tuvo como consecuencia la creación de un nuevo orden mundial en el que Estados Unidos asumía el papel de potencia hegemónica. Este nuevo mundo, libre de las tensiones características de la guerra fría, ha facilitado la intervención de EE.UU. y sus aliados en diversos conflictos al margen de la ONU; surge así un mundo unipolar.

El anquilosamiento de la ONU

La Organización de las Naciones Unidas, creada al final de la Segunda Guerra Mundial como institución encargada de velar por la paz a nivel planetario, afrontó la década de 1990 sumida en una profunda crisis. Los motivos de la decadencia de la ONU fueron diversos:

  • Dificultades económicas debidas a la falta de pago de las cuotas por parte de numerosos países miembros, especialmente Estados Unidos, el mayor deudor de la organización.

  • Pérdida de credibilidad debida a la actitud dubitativa de la organización en muchos asuntos de interés internacional.

  • Incapacidad ejecutiva para hacer cumplir las resoluciones dictadas por la Asamblea.

  • Estructura obsoleta, con un Consejo de Seguridad controlado por las cinco potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia). Nuevas potencias, como Japón, India o Brasil, reclamaron una reforma en este sentido.

La guerra del Golfo

En 1990 el ejército de Irak invadió el pequeño emirato petrolífero de Kuwait, en el golfo Pérsico. Ante la negativa del presidente iraquí, Saddam Hussein a retirar sus tropas, la ONU ordenó el envío de un ejército de liberación internacional formado por fuerzas de veintiocho países. Tras una intensa campaña de bombardeos y operaciones terrestres, la coalición internacional expulsó de Kuwait al ejército iraquí un año después de la ocupación. El presidente Bush (1988) tuvo periodos de gran popularidad durante la Guerra del Golfo, mientras colaboraba con las Naciones Unidas después de que Irak invadiese Kuwait. Sin embargo, perdió las elecciones de 1992.

La guerra del Golfo tuvo importantes repercusiones en la economía internacional, al dispararse los precios del petróleo. Irak ha sufrido un severo embargo comercial desde el final del conflicto y ha sido atacado por fuerzas internacionales en varias ocasiones. Este tipo de intervenciones en Oriente Medio ha originado la aparición de grupos terroristas integristas islámicos, como al Qaeda, responsable de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono en septiembre de 2001.

Como respuesta a estos atentados, EE.UU. invadió Afganistán en 2002, por considerarlo refugio del líder terrorista de al Qaeda y puso fin al régimen talibán que gobernaba el país. En 2003, EE.UU. y sus aliados declararon la guerra contra Irak, invadieron nuevamente su territorio y derrotaron al régimen de Sadam, esta vez sin el respaldo de Naciones Unidas, lo que ha contribuido a enturbiar aún más la desprestigiada imagen del organismo internacional.

El fracaso de Somalia

La guerra civil de Somalia, en la que se enfrentaban hasta un total de veintiocho grupos militares en diferentes zonas del país, constituyó un nuevo revés para la credibilidad de las Naciones Unidas.

Ante la crueldad de la guerra y la imposibilidad de llegar a un acuerdo pacífico entre las partes, Estados Unidos intervino militarmente en 1992. El fracaso de los militares estadounidenses hizo que la ONU tratara de solucionar el problema enviando un contingente de cascos azules.

Las gestiones de los enviados de la ONU apenas consiguieron resultados apreciables (acuerdo de alto el fuego fallido en 1994), y los cascos azules tuvieron que hacer frente a varias acusaciones (tráfico de drogas, prostitución, torturas a la población civil), que determinaron su retirada en 1995.

En 1997 se firmó un preacuerdo de paz, que, no obstante, a duras penas aseguraba el restablecimiento de la normalidad en el país africano.

Los acuerdos de Dayton sobre Bosnia

El conflicto de Bosnia-Herzegovina iniciado en 1992, llegó a su término en 1995 gracias a la mediación de Estados Unidos y a la intervención, contra los agresores serbios, de la fuerza aérea de la OTAN en el Mediterráneo.

Instadas a negociar, las partes en conflicto (bosnios musulmanes, croatas y serbios) aceptaron la creación de un estado federal formado por dos entidades autónomas:

  • Federación de Bosnia (musulmanes y croatas).

  • República serbo-bosnia (serbios).

Esta división formaba parte de los acuerdos de paz de Dayton, firmados el 14 de diciembre de 1995, y a grandes rasgos reconocían dos hechos fundamentales:

  • Partición étnica de Bosnia-Herzegovina.

  • Fronteras internas coincidentes con las zonas ocupadas por cada bando al término de la guerra.

La presencia de tropas de la OTAN ha garantizado el mantenimiento del delicado status quo.

Integrismo y nacionalismo

Uno de los principales problemas que afectan al mundo del final del milenio es el resurgir del radicalismo nacionalista y del integrismo religioso. Varios países se ven afectados por esta nueva plaga de intransigencia que puede poner en peligro el equilibrio internacional.

La violencia religiosa

El fanatismo religioso no es patrimonio exclusivo de una determinada cultura. Durante las dos últimas décadas del siglo XX han proliferado en todo el mundo movimientos de masas basados en creencias religiosas que pretenden organizar la vida política y social de acuerdo a principios religiosos radicales. Algunos de los más importantes son:

  • Fundamentalismo islámico: apareció en 1979 con el triunfo de la revolución iraní. El fundamentalismo islámico ha alcanzado su máxima expresión en el norte de África, donde estados laicos como Egipto o Argelia sufren el acoso del terrorismo islamista. En Afganistán, el triunfo bélico de los "talibanes" hizo retroceder al país a la Edad Media; aunque la intervención occidental en el país en 2002 supuso la expulsión de los "talibanes" del poder.

  • Fanatismo hindú: India ha vivido desde su independencia graves conflictos internos debido a las difíciles relaciones entre la mayoría hindú y la amplia minoría musulmana. Este problema es causa también del litigio entre India y Pakistán, países ambos dotados de armamento nuclear.

Las guerras de la antigua Yugoslavia

Tras la caída del comunismo, la antigua Yugoslavia se dividió en cinco estados independientes:

  • Yugoslavia: Compuesta por Serbia y Montenegro, de mayoría serbia. Actualmente se denomina Serbia y Montenegro, y es previsible la secesión de ambos pueblos en un futuro próximo.

  • Croacia, de población croata católica.

  • Eslovenia, de población eslovena.

  • Macedonia, de población macedonia, aunque con minorías serbias.

  • Bosnia-Herzegovina, con población serbia, croata y bosnia musulmana.

La negativa de los serbios a aceptar de buen grado la división hizo que el territorio sufriera una serie de conflictos bélicos:

  • Croacia (1991).

  • Bosnia-Herzegovina (1992-1995).

  • Región serbia de Kosovo (1998-1999), de población albanesa musulmana. En marzo de 1999 fuerzas de la OTAN intervinieron en la zona.

En todos los casos, las guerras se caracterizaron por una inusitada violencia y crueldad fomentada por la exaltación tanto del sentimiento nacionalista como de la fe religiosa, diferente en cada bando. Sólo la mediación internacional, en el caso de Bosnia, pudo poner fin a las hostilidades, mientras que en Kosovo los bombardeos de la OTAN dispararon la política serbia de limpieza étnica.

El presidente Clinton (1993, 2001) lideró ese ataque militar de la OTAN en Kosovo. Es conocido por mejorar el sistema educativo y de salud (intentó realizar una reforma sanitaria, que finalmente no fue aprobada, buscar la protección del medio ambiente, principalmente a través de su apoyo al Protocolo de Kyoto e intentar favorecer al mercado libre y trabajar para la paz en el Oriente Medio, promoviendo y sirviendo de mediador en varias reuniones entre líderes de Israel y de Palestina.

Aspectos positivos de su administración fueron la baja en el desempleo, la disminución de la deuda nacional y el equilibrio del presupuesto. Actualmente, Clinton sigue siendo muy popular entre los estadounidenses

Las matanzas de los Grandes Lagos

Durante los últimos años de la década de 1990 se multiplicaron los conflictos en el área africana de los Grandes Lagos. Tres fueron las guerras más destacadas:

  • Ruanda: de composición étnica similar a la del vecino Burundi, los enfrentamientos interraciales entre hutus y tutsis han mantenido al país en un estado casi permanente de guerra civil desde la independencia.

  • Burundi: en 1991 un golpe de Estado acabó con el proceso democratizador iniciado en 1988. La etnia tutsi, dominante en el país, emprendió una campaña de represión y exterminio de los pueblos hutus, lo que dio lugar a una fuga masiva de refugiados.

  • Zaire (antiguo Congo Belga): el gigante centroafricano experimentó en 1997 un intenso conflicto civil que terminó con la deposición del presidente Mobutu Sese Seko y el ascenso al poder del líder guerrillero Laurent Kabila, que cambió el nombre del país por el de República Democrática del Congo. Las matanzas y las persecuciones entre diferentes etnias fueron, como en Ruanda y Burundi, muy frecuentes.

El concepto de «limpieza étnica»

Usado en las guerras yugoslavas de la primera mitad de la década de 1990, el término «limpieza étnica» puede aplicarse igualmente a muchos de los conflictos ocurridos en otras partes del mundo, en los que el exterminio físico del adversario se ha convertido en el objetivo principal de la guerra.

Ése es, en esencia, el terrible significado de la limpieza étnica: la destrucción total del enemigo por cuestiones de nacionalidad, religión, raza o todas a la vez. Su aplicación en Bosnia-Herzegovina, Ruanda, Burundi o Afganistán ha supuesto el regreso a técnicas de exterminio y terror que el mundo no había visto desde los tiempos de la barbarie nazi.

Hacia un mundo multipolar

El mundo afronta el cambio de milenio con la apuesta por una sociedad global, intercomunicada, tendente a la eliminación de las fronteras y caracterizada por la liquidación del sistema bipolar en favor de uno multipolar.

La incógnita de la nueva Rusia

La Rusia surgida de la descomposición de la URSS es un gigante territorial y demográfico que padece, sin embargo, gravísimos problemas internos que ponen en peligro su credibilidad como potencia internacional:

  • Crisis económica creciente, con alza de los precios y pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos que da lugar a un empobrecimiento general de la sociedad.

  • Proliferación de mafias y organizaciones delictivas organizadas, que ponen en jaque al poder y controlan la economía, dificultando la recuperación.

  • Auge de los sentimientos nacionalistas, tanto por parte del pueblo ruso, como por las minorías étnicas de todo el territorio, lo que ha dado lugar a conflictos armados como es el caso de Chechenia, resurgido en 1999.

  • Peligro de accidentes nucleares, tanto por la obsolescencia de las antiguas centrales soviéticas como por el nutrido arsenal atómico ruso, muy caro de mantener.

En la difícil solución de estos problemas radica la posibilidad de que Rusia se convierta en uno de los polos del mundo futuro o desemboque en una crisis total, más grave que el colapso soviético de 1991

La Unión Europea: gigante económico, enano político

La Unión Europea (UE), formada a finales de 1999 por quince estados, se había convertido en la tercera potencia económica mundial, tan sólo precedida por Estados Unidos y Japón. Sin embargo, su pujanza industrial y financiera se vio oscurecida por el escaso peso político de la UE a nivel internacional. Entre las causas de ello están:

  • Inexistencia de una política exterior común: cada Estado de la UE tiende a defender sus propios intereses en el ámbito internacional, lo que resta eficacia a la diplomacia europea, carente de unidad.

  • Falta de decisión ante las crisis internacionales, así quedó demostrado durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, en la que la UE fue incapaz de imponer una solución negociada. De igual forma, en la guerra contra Irak de 2003, los países miembros fueron incapaces de presentar una postura común; mientras que el Reino Unido y España, entre otros países, apoyaron la decisión de EE.UU. de invadir Irak; Francia y Alemania encabezaron la oposición a la intervención armada.

  • Sometimiento total a la política exterior estadounidense, especialmente en cuestiones relacionadas con la actividad de la OTAN.

La posibilidad de que Europa se convierta en un centro de decisión en el futuro dependerá de la capacidad de los países de la UE para ceder parte de su soberanía en aspectos como la política exterior y de defensa.

Proyecto de Tratado Constitucional

Precisamente, las áreas de defensa y política exterior común fueron algunos de los aspectos más importantes de los abordados en el Proyecto de Tratado Constitucional de la Unión Europea, aprobado en Salónica en junio de 2003 y presentado por el presidente de la Convención Europea Valéry Giscard D'Estaing. Este proyecto fue respaldado por los mandatarios de los países miembros de la UE y por los diez de los nuevos Estados que se integrarán en mayo de 2004.

Otros puntos tratados en el proyecto constitucional fueron la simplificación de la estructura y burocracia europea, la mayor democratización y transparencia de la política de la UE y la clarificación de sus competencias.

China: reforma económica e inmovilismo político

China se perfila como una de las grandes potencias del porvenir. Cuenta a su favor con un rápido crecimiento económico, especialmente en las «zonas especiales» del país, que, no obstante, todavía se encuentra lejos de los niveles de naciones más ricas, como Japón o Alemania.

El acceso de China a la economía de mercado no supone, en todo caso, la panacea a los males del país, que sufre algunos problemas de gran importancia:

  • Obsolescencia de los medios de producción.

  • Falta de infraestructuras.

  • Importantes desequilibrios económicos entre la costa y el interior.

  • Estancamiento político.

  • Violación de los derechos humanos.

  • Superpoblación.

Los líderes regionales

En el mundo del nuevo milenio varios países irrumpirán en la escena internacional como nuevas potencias. En la actualidad ya son líderes regionales:

  • Nigeria: Cuenta con población y recursos suficientes como para convertirse en la gran potencia del continente negro. La democratización iniciada en 1999 puede suponer un gran paso adelante.

  • Brasil: El país más grande y poblado de América latina puede llegar a ser una potencia mundial durante el siglo XXI. En el reverso, la preocupación internacional por la probable destrucción de los bosques tropicales de la Amazonia.

  • India: Durante el siglo XXI se convertirá probablemente en el país más poblado de la Tierra. Su potencial demográfico y su importancia geoestratégica, unida a su arsenal nuclear, convierten a este país en uno de los polos del mundo futuro.

  • Japón: La segunda potencia económica del mundo tiende a desplazar el centro de la economía mundial hacia el océano Pacífico. Líder de Asia, Japón puede ser la primera potencia económica del mundo a medio plazo.

Hacia la solución de conflictos enquistados

El planteamiento de un nuevo orden internacional basado más en el diálogo y la negociación requerirá la solución seria de diversos litigios heredados de la descolonización y la guerra fría, entre ellos los de Sudáfrica, Corea, Palestina y el Ulster.

Sudáfrica: el final del apartheid

La República Sudafricana se mantuvo hasta 1994 como el único Estado del mundo regido por un sistema racista: el apartheid. La minoría blanca detentaba el poder y la riqueza, mientras que la mayoría negra, así como las restantes razas (indios, mestizos, etcétera), carecían de los derechos más elementales.

En 1993 el presidente Frederik de Klerk llegó a un acuerdo con Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano (CNA), partido principal de la oposición antirracista, basado en los siguientes puntos:

  • Democratización del país.

  • Reconocimiento de los derechos de todas las razas.

  • Igualdad legal para todos los ciudadanos de la República.

  • Celebración de elecciones libres y multirraciales.

El proceso de normalización democrática de Sudáfrica se inició, pues, en 1994, con la celebración de una elecciones generales en las que resultó vencedor el CNA. Nelson Mandela se convirtió así en el primer presidente negro de Sudáfrica.

Israel: hacia la paz en Oriente Medio

Uno de los conflictos más largos y enconados de la actualidad nace de la polémica fundación del Estado de Israel en 1948. Sin embargo, la problemática árabe-israelí experimentó un cambio notable a partir de 1991, con la celebración de la Conferencia de Madrid, durante la cual se acordaron varios puntos:

  • Firma de un tratado de paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el cual se llevó a efecto en 1993.

  • Concesión de autonomía a los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza, lo cual se llevó a cabo en 1994, con la creación de la Autoridad Nacional Palestina en Gaza y Jericó, que supuso el embrión de un futuro Estado palestino independiente.

A pesar de ello, diversas dificultades entorpecen la culminación del plan de paz:

  • La pervivencia de atentados terroristas por parte de extremistas de ambos bandos.

  • La reanudación de la intifada (sublevación) a partir de 1993.

  • El asesinato del primer ministro israelí, Isaac Rabín, en 1995, por un fanático judío.

  • La victoria electoral del Likud (partido conservador de Israel) a principios de 2001, ha supuesto una ruptura de las negociaciones entre Israel y los palestinos, así como una violenta respuesta israelí contra la intifada.

Las conversaciones entre las dos Coreas

La guerra de Corea fue el primer gran conflicto de la guerra fría. Casi medio siglo después, el país seguía dividido en dos mitades (Norte y Sur), enfrentadas por sus diferentes sistemas políticos y económicos.

Sin embargo, Corea del Norte atravesaba por importantes problemas que obligaron a sus autoridades a iniciar negociaciones con el gobierno del Sur:

  • Crisis económica creciente, favorecida por el gasto militar.

  • Pérdida de apoyo exterior debido al hundimiento del bloque socialista.

  • Huida en masa de refugiados políticos norcoreanos hacia Corea del Sur.

No obstante, la inclusión de Corea del Norte entre los integrantes del llamado "eje del mal" por la administración estadounidense paralizó la labor diplomática, al tiempo que Corea del Norte abandonaba en 2003 el Tratado de No Proliferación Nuclear.

El acuerdo sobre el Ulster

La violencia entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte (Ulster) constituyó uno de los principales problemas de orden interno en Europa occidental.

A partir de 1993, las negociaciones entre las partes, así como entre los gobiernos británico e irlandés, favorecieron una solución pacífica del conflicto. Varias fueron las premisas en las que se basó el proceso de paz:

  • Reconocimiento, por parte del Gobierno inglés, de la autodeterminación del Ulster.

  • Anuncio de alto el fuego por parte de la IRA (Ejército Republicano Irlandés), en 1994 y en 1997.

  • Inicio de conversaciones de paz entre el primer ministro británico, Tony Blair, y el líder del Sinn Fein (partido católico irlandés, partidario de la anexión del Ulster a Irlanda), Gerry Adams.

El resultado final fue la firma, en abril de 1998, del acuerdo de Stormont, aprobado en referéndum un mes más tarde. El acuerdo incluía los siguientes puntos:

  • Creación de una Asamblea Autónoma para Irlanda del Norte en 1999.

  • Establecimiento de un organismo de cooperación anglo irlandés.

La economía actual

La característica más destacada de la economía en la actualidad es el proceso creciente de mundialización. Los medios de comunicación, la informática y la paulatina supresión de trabas fronterizas contribuyen a fortalecer la tendencia hacia el establecimiento de la denominada «aldea global».

Los centros de la economía global

Tras la caída del comunismo y el fortalecimiento de los sistemas económicos de mercado libre, la economía mundial quedó orientada en torno a tres polos fundamentales:

  • Estados Unidos de América: la primera potencia económica mantuvo su posición de hegemonía a pesar de los problemas internos y de la competencia exterior cada vez más importante.

  • Japón y los «dragones orientales»: el desplazamiento de buena parte de la actividad económica hacia el extremo oriental de Asia fue consecuencia del extraordinario desarrollo económico de Japón tras la Segunda Guerra Mundial. El ejemplo nipón sirvió de modelo a otros países de la zona, como Taiwán, Corea del Sur o Singapur, además de la ciudad china de Hong-Kong.

  • La Unión Europea: convertida, tras sucesivas ampliaciones, en la tercera potencia económica, la rivalidad entre sus socios y la competencia estadounidense y oriental limitó en gran medida su capacidad de penetración en los mercados.

Los problemas del neoliberalismo

A pesar del desarrollo económico general, la implantación de las políticas neoliberales en la mayor parte del mundo presentó diversos inconvenientes:

  • Aumento del paro: el desempleo se convirtió en el principal problema de la mayor parte de los países desarrollados.

  • Déficit comercial y presupuestario, que afectó fundamentalmente a Estados Unidos y a varios países de la Unión Europea.

  • Incapacidad del neoliberalismo para asegurar el desarrollo en los países pobres y en las repúblicas ex comunistas.

La profundización de las políticas neoliberales ha provocado la aparición de movimientos de contestación en todo el mundo que adquieren especial relevancia y virulencia con motivo de encuentros económicos y políticos internacionales. También han surgido foros alternativos a este modelo económico, como el foro de Portoalegre.

Características de la economía moderna

La economía actual se caracteriza por la globalización y presenta las siguientes características:

  • Variación del mercado de trabajo, que da lugar a una mayor desprotección del trabajador e incide especialmente en los países con un alto índice de paro.

  • Traslado de las fábricas hacia países del tercer mundo en los que la mano de obra es más barata.

  • Innovación tecnológica constante, para reducir tanto el coste de las materias primas como de la mano de obra.

  • Aumento del poder de las grandes multinacionales, en detrimento de la soberanía de los Estados.

  • Ensanchamiento del abismo económico entre los países desarrollados y los subdesarrollados, lo que producirá un aumento de la conflictividad en el tercer mundo.

El futuro: defensa del Estado del bienestar

El resultado de la aplicación del neoliberalismo a escala mundial es, pues, menos esperanzador de lo que cabría esperar. Si bien se tiende a la supresión de fronteras y se favorece indirectamente la resolución de ciertos conflictos por vías negociadas, simultáneamente se ahonda la división del mundo entre ricos y pobres.

Por otra parte, en los países ricos la aplicación del neoliberalismo ha supuesto la liquidación paulatina del Estado del bienestar, con la supresión de numerosas conquistas sociales en materia de pensiones, desempleo, sanidad, etcétera.

El gran desafío del mundo futuro radicará, pues, en la capacidad de las nuevas estructuras económicas para asegurar el bienestar de la mayor parte de los ciudadanos.

Los problemas de hoy

A pesar del optimismo suscitado por el fin del enfrentamiento entre los bloques, en el mundo actual perviven una serie de graves problemas que amenazan la convivencia internacional y dificultan la normalización de las relaciones entre los Estados, así como la capacidad de supervivencia de muchos pueblos.

La vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Uno de los grandes problemas actuales es la continua violación de los derechos humanos en países como China, Afganistán o Indonesia, entre muchos otros. La tortura, las violaciones, la esclavitud y otras lacras de la sociedad continúan vigentes hoy en día en buena parte del planeta.

Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de las dictaduras del tercer mundo. En países democráticos, como Estados Unidos, se denuncia la aplicación de la pena de muerte o los casos de racismo y brutalidad policial. Incluso en los países más avanzados se producen episodios eventuales de malos tratos a detenidos o arbitrariedades legales.

Una de las iniciativas para la protección de los derechos humanos y la persecución de los autores de crímenes contra la humanidad fue la creación del Tribunal Penal Internacional de la Haya. Fue ratificado en julio de 2002 por 60 países, entre los que no se encontraban importantes Estados como Israel, Rusia, China o Estados Unidos.

Por este motivo la sociedad actual debe reivindicar más que nunca la plena vigencia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, como herramienta fundamental para construir un mundo en paz.

El respeto a las minorías

Diversos sucesos internacionales de la década de 1990, como el fraccionamiento de la Unión Soviética y Yugoslavia, o las guerras étnicas de África central, han puesto de manifiesto el problema de las minorías culturales, raciales o religiosas.

El respeto a las diferencias es fundamental para la construcción de una sociedad pacífica y desarrollada. En el mundo actual perviven algunos casos especialmente graves de marginación, sometimiento o persecución de comunidades minoritarias:

  • El pueblo kurdo, cuya población se distribuye por una extensa zona repartida entre Irán, Irak, Turquía y Siria.

  • Palestina, que puede obtener la independencia en 2005 si llegan a cumplirse los acuerdos de Oslo.

  • Sahara Occidental, territorio ocupado por Marruecos desde 1976 y cuyo destino final depende de un referéndum patrocinado por la ONU, el cual ha sido retrasado varias veces por falta de acuerdo entre las partes.

  • Los pueblos tamiles, en Sri Lanka, que reclaman la independencia.

  • Los indígenas americanos, especialmente los mayas, en México y América central.

Grandes desequilibrios regionales

Otro grave problema del mundo actual es la gran diferencia de riqueza existente entre los países desarrollados y los subdesarrollados. A menudo, estos desequilibrios se producen en el interior de un país rico, como es el caso de Italia, con una región norte industrial y de alto nivel de renta, y un Sur agrícola y empobrecido.

Este tipo de diferencias se verán agravadas en el futuro con la aplicación a escala mundial de las políticas económicas neoliberales y la paulatina supresión de trabas fronterizas al comercio y a la industria. Algunas de las consecuencias serán:

  • Empobrecimiento creciente del tercer mundo.

  • Agravamiento de los conflictos internos en los países pobres.

  • Afluencia masiva de emigrantes pobres hacia los países ricos.

La defensa del medio ambiente

Por último cabe destacar un grave problema que amenaza no ya a la estabilidad mundial o al desarrollo de la economía, sino a la supervivencia misma de la humanidad como especie.

La actividad industrial, el tránsito de vehículos y, en general, toda la actividad humana, genera elementos contaminantes cuyos efectos sobre la biosfera resultan extremadamente negativos:

  • Calentamiento global debido al efecto invernadero que producen algunos gases contaminantes.

  • Destrucción de la capa de ozono que protege la Tierra de las radiaciones solares.

  • Cambio climático.

  • Contaminación del aire y de las aguas.

  • Erosión del terreno y pérdida de fertilidad de las tierras agrícolas.

  • Desaparición de especies animales y vegetales.

De no ponerse freno a este proceso, que se ha acelerado a un ritmo vertiginoso a partir del siglo XX, las condiciones de vida en la Tierra serán cada vez más duras, e incluso llegados al extremo, el planeta podría resultar inhabitable.

A ello hay que añadir el hecho de que algunos países, como EE.UU., máximo contaminador a nivel mundial, no hayan suscrito el protocolo de Kyoto y otros acuerdos internacionales en materia de medio ambiente; Lo que dificulta enormemente poder abordar desde una perspectiva generalizada el grave problema medioambiental.

En 2002, el petrolero "Prestige", cargado de fuel, se hundió frente a las costas gallegas, lo que produjo una catástrofe medioambiental de enormes proporciones. En la imagen, limpieza de una de las numerosas playas afectadas.

El presidente Bus y su influencia en el mundo actual

Bush fue investido para su segundo mandato el 20 de enero de 2005.

Durante su primera visita presidencial a Europa en junio de 2001, los líderes europeos criticaron a Bush por su rechazo del Protocolo de Kyoto. En 2002, Bush se reafirmó en su rechazo al tratado por considerarlo perjudicial para el crecimiento de la economía estadounidense. La Administración estadounidense también discutió las bases científicas del tratado. En noviembre de 2004, Rusia ratificó el tratado, reuniendo la cuota de naciones requerida para sacarlo adelante sin la ratificación de Estados Unidos.

El programa de Bush en política exterior preveía una mayor relación tanto económica como política con Hispanoamérica, especialmente con México, y reducía las implicaciones en re-construcciones nacionales y otros compromisos militares menores indirectamente relacionados con los intereses estadounidenses. También mantuvo buenas relaciones con el Perú, manteniendo su apoyo al presidente Alejandro Toledo Manrique con quien suscribió el Tratado de Libre Comercio Perú-Estados Unidos. Sin embargo, tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Departamento de Estado puso como prioridad Oriente Próximo. No obstante, y a pesar de las prioridades fijadas, la mejor relación internacional que su Administración mantuvo es probablemente con el gobierno colombiano, con el que firmó un Tratado de Libre Comercio. El Presidente Álvaro Uribe es uno de los escasos mandatarios que se reunió con Bush en su rancho de Texas; cabe también señalar que Colombia recibe una considerable ayuda militar a través del Plan Colombia, cuyo objetivo es acabar con el narcotráfico auspiciado por las FARC. Por ese motivo se ha dicho desde múltiples ámbitos que Colombia es el país que mejores relaciones mantuvo con la administración Bush de entre los estados hispanoamericanos.

Terrorismo

El 11 de septiembre de 2001, un pequeño grupo de musulmanes radicales, miembros de la organización terrorista Al Qaeda, secuestraron cuatro aviones de pasajeros. Dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York y uno contra el Pentágono en Washington. El cuarto avión se estrelló en Pensilvania. Este terrible y premeditado acto dejó 2.986 muertos y sacudió la confianza de los Estados Unidos.

Estados Unidos recibió muy pronto el apoyo y simpatía internacionales. El 7 de octubre de 2001, con apoyo internacional, Bush lanzó la "guerra contra el terrorismo". Su primera acción fue dirigida hacia el régimen talibán de Afganistán, donde se escondía el cerebro de los terroristas, Osama bin Laden, un yemení nacido en Arabia Saudita. En un momento en el que la unidad nacional estadounidense parecía fundamental, algunos críticos cuestionaron el despliegue de una fuerza militar contra el régimen talibán. A pesar del derrocamiento del régimen y la conclusión de los esfuerzos militares, Bin Laden no fue nunca capturado. Los subsecuentes esfuerzos para la reconstrucción de Afganistán con las Naciones Unidas y el presidente afgano Hamid Karzai han tenido resultados variados. Las elecciones democráticas se celebraron el 9 de octubre de 2004. Los observadores internacionales llamaron a las elecciones "bastante democráticas" en la "amplia mayoría" de los centros de votación a pesar de que 15 de los 18 candidatos presidenciales amenazaron con la retirada con alegaciones de fallos en el sistema de registro y validación.

Después de la caída de los talibán, los suministros de opio, restringidos por el autoritario régimen musulmán, se han incrementado significativamente, aumentando los problemas de drogadicción en el oeste.

Como respuesta a la preocupación por terrorismo, Bush retiró el Tratado sobre mísiles anti-balísticos de 1972 para promocionar un nuevo sistema de defensa de mísiles, argumentando que los beneficios del tratado en la Guerra fría ya no eran relevantes.[13] La Sociedad Estadounidense de Física criticó este cambio en la política, citando dudas sobre la efectividad del sistema. Bajo el mandato de Bush, el gasto militar total se ha incrementado hasta un nivel comparable al de la Guerra fría, volviendo a los niveles que alcanzó el presidente Eisenhower en 1961.

Irak

Poco después de los ataques del 11 de septiembre, la administración Bush promovió una acción urgente en Irak, señalando que dicho país contaba con armas de destrucción masiva, que Saddam Hussein era una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos, desestabilizaba Oriente próximo, incendiaba el conflicto árabe-israelí y financiaba terroristas. Sus críticos dijeron que los intereses económicos en los recursos petrolíferos iraquíes eran el motivo real.

Asegurando que Hussein podría pretender proveer a los terroristas con armas de destrucción masiva y presentando documentos de unas supuestas compras de material nuclear en Níger, basándose en informes que posteriormente se demostrarían falsos, Bush urgió a la ONU a que obligase a Irak a cumplir las resoluciones sobre desarme, precipitando una crisis diplomática. Hay que señalar que ningún servicio secreto de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU consideraba que tales informes fueran falsos, ya que coincidían con los que ellos tenían. La diferencia entre estos países era la vía a seguir al respecto.

El 13 de noviembre de 2002 bajo la resolución 1441, Hans Blix y Mohamed El Baradei dirigieron a los inspectores de armamento de la ONU en Irak quienes no fueron capaces de encontrar armas de destrucción masiva. La administración Bush trató de desacreditar la eficacia de las inspecciones aduciendo falta de cooperación por parte de las autoridades iraquíes. Los inspectores, por su parte, pedían más tiempo para poder demostrar sin lugar a dudas la ausencia de tales armas. No se tuvieron en cuenta sus demandas y los equipos de inspección de la ONU abandonaron Irak tras el aviso dado por Estados Unidos dando cuatro días antes de empezar las hostilidades a escala total.

Las hostilidades militares empezaron el 20 de marzo de 2003 sobre el argumento de evitar el despliegue de armas de destrucción masiva iraquíes y derrocar del poder a Saddam Hussein. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y otros líderes mundiales cuestionaron la legalidad de la guerra. Bush declaró la victoria el 1 de mayo de 2003 pero el despliegue estadounidense continuó hasta el presente, siendo sometidos los soldados al constante hostigamiento de la resistencia iraquí. En 2005 fue encontrado Saddam Hussein, cuya captura no hizo disminuir las hostilidades contra la coalición ocupante. En la actualidad, la violencia entre kurdos, chiíes y suníes ha descendido considerablemente, en parte debido al refuerzo de tropas que ordenó en 2007 la Administración Bush, medida respaldada y promovida abiertamente por el senador John McCain.

El Consejo de Seguridad Nacional no tuvo paciencia con el camino de la ONU ni entusiasmo para publicar los documentos del régimen iraquí. Hubo una pequeña discusión en Washington sobre las secuelas tras una acción militar.

El 14 de diciembre de 2008 durante una visita sorpresa a Irak un reportero de televisión, Muntadar al-Zeidi, le lanzó dos zapatos y gritó «¡Toma tu beso de despedida, pedazo de perro!». En la cultura árabe arrojar los zapatos está considerado como una de las mayores ofensas. Bush más tarde bromeó «Era una talla 43».

Inmigración

Durante su mandato, George Bush ha planteado un proyecto de ley migratoria en la cual se expande el uso de las visas de trabajo temporal, permitiéndole a empleadores estadounidenses la contratación de trabajadores extranjeros por un periodo de hasta 6 años. Sin embargo dichos trabajadores no podrían optar a la residencia permanente (también conocida como Green Card) o ciudadanía. En el Senado el proyecto de ley ha encontrado resistencia por parte de muchos senadores demócratas incluyendo a Barbara Boxer y a Edward Kennedy.

Bush también ha hecho públicas sus intenciones de asegurar aún más la frontera entre los Estados Unidos y México, y también sus propósitos de agilizar los procesos de deportación, incluyendo la construcción de más centros penitenciarios para los inmigrantes ilegales y la instalación de equipamiento más sofisticado en las fronteras. También está de acuerdo con “incrementar el número anual de residencias permanentes (green card) con el propósito de obtener nuevos ciudadanos”, pero no apoya ninguna amnistía para aquellos que se encuentran en el país ilegalmente, argumentando que solo serviría para incentivar la inmigración ilegal.

6. Bibliografía y webgrafía

General

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www.historiasiglo20.org

es.encarta.msn.com

www.monografias.com

www.buscabiografias.com

www.segunda-guerra-mundial.com

www.rincondelvago.org

www.portalplanetasedna.com

www.cevasesores.com

www.hiru.com

Específica

1. Introducción

www.segunda-guerra-mundial.com/2gm-la-guerra-fria.html

2. Guerra Fría

Antecedentes

es.encarta.msn.com/encyclopedia_761569374/Guerra_fría.html

La formación de bloques

Libro de Historia del mundo Contemporáneo Vicens Vives de 1º de Bachillerato

www.buscabiografias.com/cgi-bin/verbio.cgi?id=2982

Conflictos de la Guerra Fría

html.rincondelvago.com/formacion-de-bloques-y-la-guerra-fria.html

es.wikipedia.org/wiki/Dwight_D._Eisenhower

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es.wikipedia.org/wiki/Richard_Nixon

es.wikipedia.org/wiki/Gerald_Ford

3 La coexistencia pacifica

Comienzo

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La carrera espacial

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Bloque capitalista

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Bloque comunista

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Fin de la coexistencia pacífica

www.cevasesores.com/historia/Unidad4.doc

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4. La descolonización

www.hiru.com/es/historia/historia_08800.html

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5. Fin de la Guerra Fría y la desaparición de la URSS

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El gobierno de Gorbachov: Perestroika y Glasnot

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