Guerra fría en Latinoamérica

Historia. Política. Gobiernos. Sudamérica. Estados Unidos de América. Guerra fría. Armamento. Dictaduras milirtares del siglo XX. Armamento nuclear

  • Enviado por: Guillermo Soto Garrido
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 38 páginas
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'Guerra fra en Latinoamrica'

UNIVERSIDAD SAN SEBASTIAN

FACULTAD DE EDUCACION

CARRERA DE HISTORIA Y CIENCIAS SOCIALES

GUERRA FRÍA EN LATINOAMERICA

NOMBRE: GUILLERMO SOTO GARRIDO

INTRODUCCIÓN

Sin duda, uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad, es la confrontación (directa e indirecta) de dos grandes ideologías durante mas de cuarenta y tres años: La Capitalista - Liberal y la Socialista - Comunista; la denominada “Guerra Fría”. Es necesario si, aclarar a que nos referimos con este término, el por qué de su nombre y el motivo de su creación, antes de hacer un análisis exhaustivo de ella.

El término "Guerra Fría" fue por primera vez utilizado por el escritor español Don Juan Manuel en el siglo XIV. En su acepción moderna fue acuñado por Bernard Baruch, consejero del presidente Roosevelt, quién utilizó el término en un debate en 1947 y fue popularizado por el editorialista Walter Lippmann. Este concepto designa esencialmente la larga y abierta rivalidad que enfrentó a EE.UU. y la Unión Soviética y sus respectivos aliados tras la segunda guerra mundial. Este conflicto fue la clave de las relaciones internacionales mundiales durante casi medio siglo y se libró en los frentes político, económico y propagandístico, pero solo de forma muy limitada en el frente militar.

El motivo de que la "guerra fría" no se convirtiera en "caliente" fue la aparición del arma nuclear. Antes de la bomba, la guerra era, la continuación de la política por otros medios, tras Hiroshima y Nagasaki, la confrontación directa entre las potencias llevaba a la catástrofe general y a una posible desaparición planetaria.

Los crecientes arsenales nucleares que las superpotencias fueron acumulando impidieron una guerra directa que nadie hubiera ganado, sin embargo, EE.UU. y la URSS y sus aliados utilizaron la intimidación, la propaganda, la subversión, la guerra local mediante aliados interpuestos, la intervención secreta de la cual tratará el presente trabajo.

Por tanto, referirse a la Guerra Fría en términos de la participación de países, puede concluirse que esta tuvo un carácter mundial y fácilmente podría denotarse como la tercera guerra mundial sin participación militar ni bélica, en la mayoría de los países.

Sin embargo, en este trabajo se tratará de dilucidar, como esta guerra indirecta tuvo grandes influencias en países latinoamericanos que, a pesar de su escaso desarrollo, fueron importantes al momento de buscar y conseguir aliados para las distintas potencias, y como fueron sometidas irremediablemente al control e influencia externa en las decisiones políticas, económicas e incluso sociales que tuvieron que tomar y de una u otra forma orientar su política externa al de la potencia que los dominaba.

  • CHILE Y LA GUERRA FRÍA

La lejanía geográfica y el aislamiento consiguiente de nuestro país no lo salvó del virtual enfrentamiento Este-Oeste que implicó la Guerra Fría. En relación al resto del Hemisferio, Existían dos motivos adicionales que hacían de Chile un objetivo relativamente importante en el conflicto.

En primer término, uno de carácter intrínsecamente geopolítico: el dominio de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, vía de comunicación interoceánica entre el Atlántico y el Pacífico, vital en caso de guerra entre ambas superpotencias, sobre todo teniendo en cuenta la extrema vulnerabilidad de la otra vía de comunicación, el Canal de Panamá, el que, si bien bajo control del EEUU, era sumamente fácil de inutilizar mediante un sabotaje.

Luego, una circunstancia de orden político: desde la consolidación del imperio soviético y su consiguiente expansión bajo la bandera del socialismo revolucionario o comunismo, nunca se tuvo el poder en parte alguna mediante el sufragio, libre, secreto e informado, como ocurre en las democracias de tipo occidental. Invariablemente el sistema comunista se había impuesto por la fuerza, ya sea mediante ocupación militar soviética o mediante el Golpe de Estado o la revolución violenta. Esto constituía un gran obstáculo para los planes expansionistas de la URSS, pues habría sido ideal contar con un régimen afecto, elegido de forma legítima por los habitantes de un Estado.

Chile era uno de los escasísimos países que brindaba esta oportunidad, dada la tradicional división de su sociedad en tres segmentos bien diferenciados: Derecha, Centro-Izquierda y extrema Izquierda.

La extrema Izquierda (FRAP y Unidad Popular, sucesivamente) férreamente controlada por el Partido Comunista, uno de los fieles y obsecuentes a la línea moscovita, era una posibilidad real de alcanzar el poder político mediante las urnas, lo que confería a Chile una gran importancia en la estrategia soviética en este Hemisferio.

Históricamente, el Partido Comunista chileno es uno de los mas antiguos de la región, disciplinado y homogéneo, comienza a adquirir protagonismo desde principios de siglo, incorporándose en la década del 20 a la Internacional Comunista, ya controlada por la URSS.

En 1938, junto con el Partido Radical (Izquierda Laica) y el Socialista, Izquierda Trotskysta, forma el Frente Popular a semejanza del que se había constituido en Francia, bajo León Blum y se obtiene la elección del presidente Aguirre Cerda, miembro del partido Radical, y quien inicia una política populista, pero su prematuro fallecimiento en 1941, deja el experimento del Frente Popular inconcluso. Cuando asume la presidencia otro radical, Juan Antonio Ríos, en 1942, la URSS estaba en plena guerra con el eje alemán-italiano y pro ende era aliada de las potencias occidentales, por lo que la acción política del partido fue discreta, si bien conservó sus cuadros. Pero ya en 1946, cuando la URSS comenzaba a mostrar sus propósitos expansionistas, la extrema izquierda encabezada por el Partido Comunista, protagonizó una asonada de gravedad en pleno centro de Santiago, con varios muertos en enero de 1946.

Pero el mismo año triunfa una heterogénea alianza política en las elecciones presidenciales de septiembre, integrada por radicales, comunistas y liberales, es decir de extrema izquierda a derecha tradicional y asume el mando el Presidente Gabriel González Videla, Radical.

El Partido Comunista obtiene varios ministerios y cargos claves en la administración y comienza a preparar un golpe revolucionario, bajo las directivas de Moscú, creyendo que la situación estaba madura para ello, particularmente en una zona muy conflictiva y que constituía una fuente energética del país por aquel entonces: El Carbón. Se inicia así un movimiento de paralización y luego toma de yacimientos, lo que provoca una grave crisis y al amparo de la misma la agitación se extiende a otras zonas y sectores vitales de la economía, como el transporte. El plan consistía en paralizar el país y luego, bajo el pretexto de la crisis, dar un Golpe de Estado que permitiría establecer un régimen comunista. Pero no se contó con la personalidad del presidente González Videla ni con la cohesión de las Fuerzas Armadas, quedando el movimiento apaciguado en forma efectiva y rápida. Luego procedió a expulsar a todos los miembros del partido de la Administración y obtuvo del Congreso la aprobación de La Ley de Defensa Permanente de la Democracia, donde influyó EEUU, la que junto con poner fuera de la Ley al Partido Comunista, establecía como ilegal, cualquier tipo de gobierno comunista que surgiera para gobernar al país. Simultáneamente se rompieron relaciones con el bloque socialista.

Pero en las cercanías de 1958, bajo la administración del presidente Carlos Ibañez, una coalición integrada por los partidos Radical, Socialista y Demócrata Cristiano derogó la Ley mencionada, lo cual permitió al Partido Comunista recuperar s existencia legal y recomponer su estructura y zonas de influencia.

Bajo la administración del Presidente Jorge Alessandri, el Partido se dedicó de preferencia a la acción política en lugar de la subversiva, infiltrándose paulatinamente en los partidos de centro izquierda (Radical y Demócrata Cristiano), aliándose con sus ex enemigos, las diversas fracciones del Partido Socialista. Se constituyó así el Frente de Acción Popular (FRAP), que levantó la candidatura presidencial de Salvador Allende, miembro del Partido Socialista, para las elecciones de 1964. Las fuerzas de Derecha, luego de un mal candidato de la democracia cristiana, senador Eduardo Frei Montalva, quien obtuvo gracias a este apoyo una gran victoria electoral, derrotando al FRAP y su candidato, Salvador Allende.

Durante el lapso que cubre la Administración Frei (1964-1970), la Guerra Fría entre EEUU y la URSS alcanza su máxima virulencia; la expansión soviética parece incontenible en Africa, Asia y Cuba se convierte en una importantísima base de operaciones para la subversión en el Hemisferio Sur. En 1969 se constituye en La Habana un movimiento revolucionario internacional para promover la subversión y la instalación de regímenes de extrema izquierda en el continente, bajo las siglas O.L.A.S (Organización Latino Americana de Solidaridad) cuyo primer Presidente fue el Dirigente socialista chileno y ya candidato a la Presidencia de la República, señor Salvador Allende que posteriormente asume el poder el 4 de septiembre de 1970 superando a Jorge Alessandri por solo 36.000 votos.

Intervención norteamericana en Chile.

Cuba sólo era una pequeña isla, pero la posibilidad de que una nación sudamericana como Chile se uniera al campo Comunista era una amenaza que provocó la fuerte reacción de Washington. Los EEUU, tenían importantes intereses en la minería chilena y el conglomerado ITT controlaba mucho del sistema de telecomunicaciones. Chile tenia una de las tradiciones más largas de democracia en Sudamérica, pero cuando parecía que el socialista Salvador Allende Gossens ganaría una victoria a través de elecciones libres representando a una coalición de izquierda que aglutinaba a los comunistas y los socialistas, Washington decidió actuar. Kennedy aprobó un fondo secreto para influir en los resultados de la elección chilena de 1964, fondo que Johnson más tarde siguió incrementando. Los Demócratas Cristianos ganaron esa elección. Por ese tiempo, la operación de la CIA para derrotar a Allende fue clasificada como “muy exitosa”, ahora la diferencia que hizo no esta muy clara. La justificación para el uso de los fondos secretos norteamericanos para influir las elecciones era simple: los soviéticos también gastaban dinero apoyando a otros partidos políticos y sindicatos y, mientras esto siguiera pasando, los EEUU, harían lo mismo. La CIA había estado haciendo esto desde las elecciones italianas de 1948, en Japón después de la guerra eliminó su sistema político y lo estructuró de la forma capitalista, y aún hasta hoy en día como en Afganistán e Iraq, interviene militar y políticamente en su estructura para modificarlas a la manera Capitalista-Liberal.

Sin embargo, a esa fecha ya se había configurado un cuadro de gran complejidad en las relaciones de tipo militar entre Chile y EEUU. Dentro de estas, estaba:

- El TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), tratado multilateral con contenidos militares, políticos y en cierto modo ideológico.

-PAM (Pacto de Ayuda Militar) para la adquisición de armamentos y otros elementos militares, entrenamientos e intercambio de personal militar (básicamente chileno) y una serie de otros rubros de relación militar y en ese sentido era el documento bilateral central en esta materia entre ambos países.

  • Misiones Militares de EEUU en Chile: estas misiones de las diversas ramas de las FFAA de EEUU (Ejército, Marina y Fuerza Aérea, excluyendo a los Marines) funcionaron formalmente desde su establecimiento sobre la base de Convenios separados.

  • Misiones Militares chilenas en EEUU: Las habían de las tres ramas de las FFAA, bajo Convenios. Su función básica es la de implementación de los diversos aspectos del PAM, principalmente adquisiciones. Naturalmente ellas implicaban administración financiera importante y numerosas funciones técnicas y profesionales.

  • Junta Interamericana de Defensa - Colegio Interamericano de Defensa: Estas dos entidades, entre las cuales hay una vinculación de relativa dependencia de la segunda respecto a la primera, tienen un carácter de organismos sin institucionalización efectiva en el Sistema Interamericano que era bastante peculiar. Su presupuesto estaba contemplado en el de la OEA, pero sus relaciones con los órganos de ésta adolecen de un cierro equívoco del cual habían numerosos ejemplos.

  • Reuniones periódicas de comandantes en Jefe: La manera exacta y los propósitos con que se originaron estas reuniones no son claramente conocidas, sólo se sabe con exactitud que se producían en diversas sedes nacionales, y asistían los comandantes en jefe (con algunos casos en que delegan su presencia, lo cual al parecer es excepcional) y, que eran separadas para las tres ramas de las Fuerzas Armadas.

  • Operaciones Unitas: Desempeñan un papel de preparación estratégica para la Marina de EEUU, en conjunto con la de países latinoamericanos, y uno de entrenamiento.

Dentro de estas relaciones, cabe mencionar las invitaciones, visitas, etc., a EEUU de diversos grupos de oficiales militares (cursos de Alto Mando y Academia de Guerra, cursos militares a egresados de sus respectivas escuelas, etc.), así como otras de tipo individual a oficiales militares; las vinculaciones particulares del Cuerpo de Carabineros y del Servicio de Investigaciones.

Ahora bien, no solo en el aspecto militar se iniciaron operaciones secretas: El Plan Camelot, proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos para estudiar el potencial subversivo en toda la sociedad de un país en desarrollo, tuvo el financiamiento más cuantioso en la historia de las Ciencias Sociales. Se intentó aplicarlo en Chile en 1965. Su fracaso, provocado por las denuncias de Álvaro Bunster, a la época secretario general de la Universidad de Chile y embajador del Presidente Allende en Londres hasta el golpe, produjo un escándalo tal en la comunidad internacional de sociólogos, al revelarse la utilización política subversiva de las Ciencias Sociales por parte del Gobierno Norteamericano, que el caso del Plan Camelot es considerado clásico de la intervención política. Nunca un proyecto más ambicioso que este se había propuesto en materia sociológica: estudiar toda la sociedad de un país para deducir su capacidad política revolucionaria, calcular su instinto de agresión social y medir sus fuerzas de represión. Espiar a todo un pueblo. El velo científico dejaba ver los objetivos políticos de inteligencia. La institución auspiciadora era el Pentágono, a través de contrato con la American University de Washington, D.C. el embajador norteamericano en Chile, Ralph Dungan, no había sido informado de la existencia del proyecto. El Departamento de Estado declaró no haber recibido noticias del Pentágono. Dungan, que había trabajado con John Kennedy, hizo presente la directiva oficial en el sentido de que operaciones activas de inteligencia a esta escala requerían autorización política al más alto nivel; reivindicó así mismo sus prerrogativas de único embajador de EEUU en Chile. El Pentágono, bajo orden Presidencial que fijó un récord de rapidez, canceló el Plan.

Pero el núcleo del Plan se llevó a efecto. No a la escala imaginada en 1965. Tampoco desplegando legiones de sociólogos. El escándalo no lo permitía. Pero lenta, prudente, modestamente. Por medios más tradicionales: oficinas norteamericanas públicas y privadas en Chile, hombres de negocios, “fundaciones sin fines de lucro”, cuerpos de paz (los cuerpos de paz “tan idealistas” han proveído de expertos en asuntos latinoamericanos al Gobierno de EEUU y a firmas privadas con sede en América Latina), egresados universitarios que preparaban tesis de doctorado.

El director de la CIA, Richard Helms, propuso otra operación secreta en Chile en 1969, un año antes de la elección donde Allende se presentó nuevamente a la Presidencia. Pero Kissinger, preocupado ante los eventos que se producían en otras zonas, no estaba interesado en el plan. En septiembre de 1970, allende salió vencedor. Nixon “estaba fuera de si” y culpó al Departamento de Estado y a la CIA. Habiendo criticado a los demócratas durante años por su política en Cuba, él ahora enfrentaba la posibilidad de un Chile Comunista durante su mandato. Nixon insistió en que “debía hacer algo, cualquier cosa, para revertir el descuido previo”, recuerda Kissinger. Según la constitución chilena, en un plazo de 50 días, el Congreso debía decidir la situación entre las dos primeras mayorías: Allende y el conservador Alessandri. Había tiempo para actuar. El 15 de Septiembre, Nixon citó a Helms y a Kissinger en la Oficina Oval. Las notas que tomó de la reunión el director de la CIA incluían frases ladradas por Nixon que decían: “quizás exista una en 10 posibilidades, pero salven a Chile! No se preocupen por los riesgos que involucre; no implicar la embajada; trabajo de tiempo completo; los mejores hombres que tengamos; hagan gritar la economía! Kissinger creía que con Allende se estaba frente a un nuevo Castro. Un plan fue rápidamente elaborado en dos fases: la primera era un programa secreto de la CIA para persuadir al Congreso chileno para que no votara por Allende. La segunda era un plan extremadamente secreto para incitar y preparar un golpe de Estado.

Luego de la reunión sostenida por el grupo de los 40 el 14 de Septiembre, y de las instrucciones dadas por el Presidente Nixon el 15, las maniobras del Gobierno norteamericano para evitar que asumiera Allende se desarrollaron en dos vías: Track I (primera vía) incluían todas las acciones encubiertas aprobadas por el Comité 40, donde se incluían las operaciones políticas, económicas y de propaganda. Estas actividades estaban diseñadas para inducir a los opositores de Allende en Chile a que impidieran su ascenso al poder mediante métodos políticos o militares. Incluyó puntos como operaciones políticas para la reelección de Frei, una campaña de propaganda en contra del Gobierno de Allende diseñada para Frei, la elite chilena y los militares chilenos; y por ultimo, presiones económicas con las multinacionales que invertían en el país, así como el cierre de bancos y no prestar dinero del banco mundial.

Las actividades del Track II fueron implementadas como respuesta a las órdenes dadas por el Presidente Nixon el 15 de Septiembre y se dirigían a promover y estimular en forma activa a los militares chilenos para que se movilizaran en contra de Allende.

En el primer plan, la CIA reclutó periodistas mediocres para que sacaran historias contra Allende en la prensa chilena e internacional. Un hostil portada del Time parecía haber sido influida por los informes de la CIA. Folletos fueron impresos, posters distribuidos y murallas pintadas con slogans. ITT ofreció un fondo para los oponentes de Allende. Los operativos de la CIA se acercaron al Presidente que terminaba su periodo, Eduardo Frei. Aunque constitucionalmente, Frei no se podía oponer al ascenso de Allende, ellos trataron de persuadirlo para mantenerse en el poder. Fallaron en convencerlo, tuvieron que considerarlo como una “causa perdida” en la campaña para detener Allende.

El segundo plan era fomentar un golpe militar. Incluso, los agentes a cargo de preguntaban: ¿debería la CIA.. Alentar un golpe militar en uno de los pocos países de América Latina con una sólida y funcional tradición democrática?.

El comandante en jefe del Ejército, general René Schneider, era un militar correcto, un constitucionalista que no tenía ningún interés en envolver al Ejército en la política. La CIA buscaba otros militares golpistas y encontraron a un general disidente, Roberto Viaux, con quien desarrollaron un plan para secuestrar a Schneider. Un oficial de la CIA, que contactó a Viaux y sus conspiradores, viajó con US$50.000 en sus botas de montar. De todas maneras, Viaux no era del todo confiable y en el ultimo minutos Washington decidió cancelar el intento de golpe.

El gobierno de Allende expropió siete millones de hectáreas de tierra y las redistribuyó a cerca de 40 mil familias organizadas en cooperativas. Los bancos fueron nacionalizados, junto con la industria del cobre. En represalia a este golpe a los intereses norteamericanos, Washington hizo todo lo posible por desestabilizar el gobierno. Kissinger personalmente se hizo cargo de la campaña a través de varios departamentos del gobierno. Millones de dólares fueron repartidos por el Comité de los 40 para la oposición de Allende e ITT ofreció un millón para minar el gobierno. Los préstamos bancarios fueron cancelados. El banco mundial le había prestado a Chile mas de $ 243 millones, pero bajo Allende ni un solo préstamo fue aprobado. La ayuda norteamericana fue suspendida. Éste es el primer principio de la política internacional de EEUU: la protección total de los intereses privados. Los intereses privados norteamericanos son los intereses públicos del Gobierno de EEUU, la razón de Estado del Imperio. Allende se volvió hacia la URSS, que entregó alguna asistencia industrial, pero falló con la ayuda económica necesaria. Fidel Castro visitó a Allende a fines de 1971, con la idea de quedarse 10 días, pero pasó tres semanas, impulsando al gobierno a moverse mas a la Izquierda. Allende se negó; como líder de un gobierno elegido democráticamente, él quería seguir su propio camino al socialismo.

Lentamente, la tensión en la economía chilena aumentó sin créditos, con depresión económica y con la agricultura estancada. La inflación comenzó a estar fuera de control. Los sectores altos retiraron su dinero de los bancos. No había suficientes puestos de trabajo y no pasó mucho tiempo para que la gente comenzara a tener hambre.

En 1972, la CIA alentó una huelga de camioneros que llevó al país a un estancamiento. Al año siguiente, médicos y profesores también fueron a huelga. Hubo disturbios y desórdenes. Los opositores tomaron el control del centro de Santiago y las calles se volvieron campos de batallas. La gente comenzó a decir que el comunismo no estaba funcionando en Chile. EEUU había logrado su objetivo en Chile.

En septiembre de 1973, el General Augusto Pinochet Ugarte tomó el control del Ejército y complotó contra Allende. A primera hora del día siguiente, ejecutaron la toma del poder. En la lucha dentro del Palacio Presidencial, Allende se suicidó. La viuda de Allende Hortensia, abandonó el país y parte importante de su gabinete fue arrestado.

A modo de cronología: Chile 1962 - 1975

1962 El Grupo Especial aprueba 50.000 dólares para fortalecer al Partido Demócrata Cristiano (PDC); aprueba posteriormente 180.000 dólares para el PDC y su líder, Eduardo Frei.

  • El Grupo Especial aprueba 20.000 dólares para un líder del Partido Radical (PR); Después aprueba 30.000 dólares adicionales para apoyar candidatos del PR en las elecciones municipales de abril.

  • Abril: el Grupo especial aprueba 3.000.000 de dólares para asegurar la elección del candidato del PDC Eduardo Frei.

Mayo: El Grupo Especial aprueba 160.000 dólares para apoyar a pobladores y organizaciones campesinas del PDC.

Septiembre: Eduardo Frei es elegido presidente con el 55.7% de la votación.

Octubre: Ralph Dungan es nombrado embajador de EEUU en Chile.

  • El Comité 303 aprueba 175.000 dólares destinados a apoyar a candidatos seleccionados para las elecciones parlamentarias.

Noviembre: Allende en una entrevista del New York Times, sugiere que EEUU estuvo entre algunas “fuerzas externas” que causaron su derrota en la elección presidencial de 1964.

  • El Comité 303 aprueba 350.000 dólares destinados a ayudar a candidatos seleccionados para las elecciones parlamentarias de marzo de 1969.

  • En una reunión del Comité 303 se planteó la interrogante de si se debiera hacer algo con relación a la elección presidencial chilena de 1970. El representante de la CIA señaló que una operación para las elecciones no sería eficaz a menos que comenzara con suficiente anticipación.

  • El Comité 40 aprueba 125.000 dólares para una “operación de sabotaje” en contra de la coalición de la Unidad Popular de Allende.

Junio: el Comité 40 aprueba 300.000 dólares adicionales para operaciones de propaganda en contra de Allende.

Septiembre Salvador Allende gana un 36,3% del voto en la elección presidencial. El Comité 40 discute la situación chilena. Aprueba 250.000 dólares para que el embajador Korry influya en la votación del 24 de Octubre en el Congreso que decidirá entre Allende y Alessandri.

Durante una reunión del directorio de la ITT en Nueva York, Harold Geneen, ejecutivo máximo de la ITT, le señala a John McCone que está preparado para ofrecer hasta un millón de dólares para apoyar cualquier plan del Gobierno diseñado para forjar una coalición en el Congreso chileno con el fin de parar a Allende. McCone acuerda comunicar esta propuesta a altos funcionarios de Washington y se reúne varios días después con Henry Kissinger y Richard Helms. McCone no recibe una respuesta de ninguno de los dos.

El 15 de Septiembre el presidente Nixon ordena a Helms, director de la CIA que impida que Allende asuma el poder. La CIA ha de tener un rol directo en la organización de un Golpe militar. Esta intervención llega a ser conocida como Track II.

Durante una presentación confidencial ante la prensa de la Casa Blanca, Henry Kissinger advierte que la elección de Allende sería irreversible, podría afectar a las naciones vecinas y traería consigo problemas enormes para los Estados Unidos y Latinoamérica.

Octubre: la CIA hace contacto con conspiradores militares chilenos; luego de una reunión en la Casa Blanca, la CIA trata de desarticular el complot dirigido por Roberto Viaux, pero también continúa tratando de ejercer la máxima presión para derrocar a Allende a través de un golpe; la CIA entrega granadas lacrimógenas y tres subametralladoras a los conspiradores. El 14 el Comité 40 aprueba 60.000 dólares para la propuesta del embajador Korry de comprar una estación de radio. El dinero nunca es gastado. 22 octubre, luego de dos intentos anteriores de secuestro el general René Schneider es herido mortalmente.

El 3 de Noviembre Allende es formalmente investido como Presidente de Chile. Propone una reforma constitucional para establecer el control estatal de las grandes minas y autoriza la expropiación de todas las firmas extranjeras que las trabajan.

  • Enero: el Comité 40 aprueba 1.240.000 dólares para la compra de estaciones de radio y diarios, y para apoyar a candidatos en las elecciones municipales y otras actividades políticas de partidos opuestos a Allende.

Marzo: el Comité 40 aprueba 185.000 dólares adicionales para apoyar al Partido Demócrata Cristiano.

Mayo: el Comité 40 aprueba 77.000 dólares para la compra de una imprenta para el diario del PDC. La imprenta no se compra y los fondos son utilizados para apoyar el diario.

Julio: el Comité 40 aprueba 150.000 dólares para apoyar la elección de candidatos de oposición. El 11 del mismo mes, en una sesión del Congreso Pleno se aprueba en forma unánime una reforma constitucional que permite la nacionalización del Cobre.

Agosto: el Banco de Explotación/Importación rechaza un pedido chileno para un préstamo de 21 millones de dólares y garantías de préstamos que se necesitan para la compra de tres aviones destinados a la compañía Aérea nacional LAN-Chile.

Septiembre: el Comité 40 aprueba 700.000 dólares para apoyar al principal diario de Santiago, El Mercurio. El 28 del mismo mes el Gobierno chileno se hace cargo de las operaciones de la Compañía Chilena de Teléfonos (Chitelco). Desde 1930, la ITT había controlado el 70% de las acciones de la compañía.

  • Enero: el presidente Nixon entrega una declaración para aclarar la política de los EEUU frente a la expropiación extranjera de intereses norteamericanos. El presidente señala que los Estados Unidos esperan que la compensación sea rápida, adecuada y razonable. El Presidente advierte que, de no ser razonable la compensación, podría darse término a la ayuda económica bilateral para el país expropiador y que los EEUU no apoyarían prestamos que estuvieran siendo considerados en bancos de desarrollo multilateral.

Abril: el Comité 40 aprueba 50.000 dólares para un esfuerzo orientado a dividir la coalición de la Unidad Popular.

Octubre: el Comité 40 aprueba 1.427.666 dólares para apoyar a partidos políticos de oposición y organizaciones del sector privado con miras a las elecciones parlamentarias de Marzo de 1973.

Diciembre: Allende ante la Asamblea General de Naciones Unidas, denuncia que Chile ha sido víctima de una grave agresión y que ha sentido las consecuencias de una presión externa de gran escala en contra.

  • El Comité 40 aprueba 200.000 dólares para apoyar a los partidos de oposición en las elecciones parlamentarias.

Marzo: las conversaciones entre EEUU y Chile sobre problemas políticos y financieros terminan en una impasse.

Junio: fuerzas rebeldes ocupan el sector céntrico de Santiago y atacan el ministerio de Defensa y el Palacio Presidencial antes de que fuerzas leales al Gobierno los rodeen y obliguen a rendirse. Este es el primer intento, en 42 años, de los militares para derrocar un Gobierno chileno elegido democráticamente.

Julio: los dueños de camiones comienzan una huelga en todo el país.

Agosto: los dueños de mas de 110 mil micros y taxis se declaran en huelga. El Comité 40 aprueba 1 millón de dólares para apoyar partidos políticos de oposición y organizaciones del sector privado. Este dinero no se gasta.

Septiembre 11 los militares chilenos derrocan el Gobierno de Salvador Allende. Allende muere durante el golpe, dícese por un suicidio. El nuevo gobierno militar nombra presidente al comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet, y disuelve el Congreso. La junta declara ilegales a todos los partidos marxistas y pone un receso indefinido a todos los otros partidos. Se establece la censura de prensa, y se crean centros de detención para los opositores al nuevo régimen.

Octubre: el Comité 40 aprueba 34.000 dólares para una estación de radio opuesta a Allende y para gastos de viaje de voceros que apoyan a la Junta.

  • Septiembre: el presidente Ford reconoce la existencia de operaciones encubiertas en Chile.

Octubre: la comisión de DDHH de la OEA informa de “atroces violaciones de los derechos humanos” en Chile.

Diciembre: se suspende la ayuda militar de EEUU.

  • Junio: Pinochet declara que “no habrá elecciones en Chile mientras yo o mi sucesor estén vivos”.

Julio: Chile se niega a dejar a entrar al País a la Comisión de DDHH de las Naciones Unidas.

  • AMÉRICA CENTRAL Y LA GUERRA FRÍA:

Estados Unidos consideraba a América y el Caribe como su patio trasero; cualquier inseguridad en la puerta del jardín se convertía en una amenaza. Desde el advenimiento de la guerra fría “inseguridad” significaba un gobierno comunista o un gobierno de izquierda infiltrado por comunistas, por que finalmente mirarían a la URSS para pedir ayuda y asistencia. Era una base para la subversión militar a través de la región. Por eso, para Washington, el Plan de la CIA para remover al presidente Arbenz de Guatemala en 1954 había sido un rotundo éxito a pesar de que dejo dividido en bandos por décadas. La Revolución de Castro en Cuba causaba gran ansiedad en la Casa Blanca y el fiasco de la Bahía de Cochinos no hizo nada más que aumentar la determinación de Washington de desalojar a los dictadores revolucionarios. Cuba continuó exportando su propia marcar de revolución a través de Latinoamérica y África

Un golpe en el empobrecido estado caribeño de República Dominicana en 1965 se pensó que había sido inspirado por LA Habana. El Presidente Johnson, no queriendo arriesgar otra Cuba, ordenó a 23 mil Marines americanos invadir la isla. Posteriormente, se supo que no hubo ninguna implicación cubana, así es que EEUU decidió retirarse de lo que el consejero de seguridad nacional, George Bundy, describió como una “interrumpida guerra civil”. En otras partes, la amenaza cubana era mas real. En 1965, el Che Guevara, uno de los héroes de la revolución cubana se fue a Bolivia para fomentar una movilización que él esperaba pudiera inspirar a todo el continente sudamericano para levantarse contra el imperialismo norteamericano. Pero el alzamiento falló. Dos años después, dirigiendo un pequeño grupo de hombres enfermo y cansado Guevara fue seguido hasta su escondite en la montaña y rodeado por una tropa de soldados de gobierno. En el enfrentamiento Guevara fue herido y se rindió. Bajo órdenes directas del presidente boliviano, Guevara fue ejecutado sin ningún juicio. Sus manos fueron cortadas para una identificación positiva vía huellas digitales, su estropeado y golpeado cuerpo fue fotografiado y arrastrado para su entierro; la imagen de su cara muerta recorrió al mundo.

Situación de Guatemala:

En 1944, un movimiento democrático con amplia base ciudadana logró la renuncia del dictador Jorge Ubico. Luego su sucesor Federico Ponce fue destituido por el Golpe Militar, y a fin de año las elecciones celebradas en Guatemala le dieron la presidencia a Juan José Arévalo, un intelectual vuelto del exilio. Este gobierno tras aprobar una nueva constitución - como sería en la mexicana de 1917- comenzó a promulgar leyes laborales y sindicales que suponían una rápida modernización de uno de los países más atrasados de América; las mejoras en el sistema educativo, sanidad pública, así como la construcción de viviendas.

Mientras tanto, se organizaban los grupos izquierdistas (este partido comunista pequeño -entre 500 y 2 mil miembros - muy activos capaz de controlar sobre los sindicatos). Este es el cambio que se advirtió tras las elecciones que dieron en el poder al coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1951.

La política de Arbenz se orientó muy pronto hacia proyectos como carreteras, puertos o centrales eléctricas que liberasen al país de la enorme servidumbre impuesta por la United Fruit Company. En 1952 se aplicó a la ejecución de la reforma agraria, había que provocar el malestar de la oligarquía, además de la poderosa UFCO (Unión de Fomento del Comercio), a la que se le expropiaron grandes extensiones de tierra que se mantenían sin cultivar. Dos años mas tarde por las tierras encautadas por el Gobierno fueron asentadas unas 100 mil familias campesinas, este proceso llegó a su fin por la injerencia de EEUU.

Todos los afectados por la reforma denunciaron al gobierno de Guatemala como comunista, ganando así en la Guerra Fría el apoyo del secretario de estado del presidente Eisenhower, John Foster, antiguo abogado de la UFCO y su hermano Alles Dulles entonces director de la CIA. El primero obtuvo en Caracas la autorización de los países latinoamericanos, para no extirpar el peligro.

El segundo preparó en Nicaragua y Honduras el contingente de mercenarios con el que el coronel Carlos Castillo invadió Guatemala en 1954.

El régimen de Arbenz se desplomó, la revolución guatemalteca había sido truncada.

Situación de Panamá

Desde los años 40, es indiscutible, que Remón era la figura más poderosa del país. Instalaba y removía Presidentes según su conveniencia y nada escapaba a su control. Había asumido la Comandancia de la Policía Nacional después de la salida de Rogelio Fábrega y había creado un cuerpo homogéneo, con una unidad monolítica, cuyos efectivos hacían gala de una lealtad absoluta hacia sus jefes. Se trataba también de un cuerpo todopoderoso, por encima del poder civil. Pero había más aún. Remón era el hombre que Washington necesitaba en Panama para llevar adelante, con mano firme, los lineamientos de la Doctrina Truman. Era el hombre ideal para gobernar en el contexto de la Guerra Fría en América Latina y los Estados Unidos no lo iba a desaprovechar.

El extraordinario poder cimentado por Remón le había granjeado enemistades también poderosas a lo interno del territorio nacional.

Además de ello, el país, como ya señalamos, transitaba penosamente por estos años de la posguerra. En el aspecto económico-fiscal la situación era de depresión y estancamiento, lo que naturalmente repercutía en la sociedad. El desempleo provocaba insatisfacción y desmoralización. Las huelgas, manifestaciones, y concentraciones estaban a la orden del día, al tiempo que las tibias medidas económicas que se adoptaban no alcanzaban a solucionar los graves problemas. Entretanto, Washington que había cancelado la ayuda económica a Panamá después del rechazo del Convenio Filós-Hines, observaba con atención.

En esta coyuntura llegaron las elecciones presidenciales de 1952, en las que se presentaron como candidatos, por una parte José Antonio Remón, y por la otra su primo Roberto Chiari. Arnulfo Arias proscrito políticamente no pudo postularse, pero candidatizó primero a Rodolfo Herbruger y después a Carlos N. Brin, aunque finalmente dio la orden a sus copartidarios que no se presentaran a votar.

El 11 de mayo, se celebraron las elecciones en las que obtuvo una aplastante mayoría el ex Comandante Remón. Sus vicepresidentes fueron José Ramón Guizado y Ricardo Arias Espinosa. Se institucionalizaba, de esta manera, el poder policíaco, al tiempo que se iniciaba en Panamá la Guerra Fría.

Con mano férrea, amordazando la prensa sacrificando las libertades individuales, acallando a la oposición y subyugando a los Poderes del Estado Remón le imprimió orden y estabilidad a la nación. Rápidamente, se percibieron los resultados, cuando la economía mostró un comportamiento positivo después de muchos años de estancamiento. Ello, claro está, sin olvidar que los Estados Unidos le tendió la mano. Mientras, en 1952, la deuda flotante se elevaba a once millones de dólares, para junio del año siguiente se había reducido a cinco. Se aumentaron los impuestos, principalmente el de la renta, se reformó el sistema tributario, se eliminaron los favoritismos y los sobornos y, como es natural, la hacienda pública mostró signos de mejoría. También se creó el Paz y Salvo Nacional con el fin de detectar a los evasores fiscales.

Enemigo acérrimo de los comunistas, Remón logró que la Asamblea aprobara la ley de los 45.000 adherentes que establecía que no se reconocería ningún partido o grupo político que no hubiese tenido como mínimo esa cantidad de votos en las pasadas elecciones. De esta manera, se aseguraba la unidad de la Coalición Patriótica Nacional que lo había llevado al poder y eliminaba otros partidos de tendencia izquierdista. Igualmente, se aprobó una ley antitotalitaria por la cual se proscribía al Partido del Pueblo. Ello le permitió deshacerse de los empleados públicos que comulgaban con la izquierda.

Una ley de diciembre de 1953 transformó, según los lineamientos impartidos por Washington, a la Policía en Guardia Nacional. Se incrementó su número, comenzó a ser entrenada y Estados Unidos le otorgó préstamos blandos para equiparla de armamento y pertrechos.

Ya en marzo de 1953, Remón le había hecho saber al Presidente Eisenhower su interés por efectuar una nueva revisión del Tratado canalero. Al igual que las reformas anteriores se buscaban fundamentalmente reivindicaciones económico-fiscales, aunque también se insistía en las desventajosas condiciones que mantenían los trabajadores panameños respecto a los norteamericanos en la Zona del Canal. El 25 de enero de 1955, poco más de veinte días después del asesinato de Remón, ambas naciones firmaron el Tratado de Mutuo Entendimiento y Cooperación con el documento adicional denominado Memorándum de Entendimientos Acordados, mejor conocido como Tratado Remón-Eisenhower.

Por el mismo se aumentó la anualidad del Canal a 1.930.000 dólares; se estableció que los comisariatos ya no abastecerían a las naves en tránsito; que sólo los norteamericanos residentes en la Zona podrían comprar en dichos establecimientos comerciales; los ciudadanos panameños que residieran en la Zona debían pagar impuesto sobre la renta a la República de Panamá; se le entregarían terrenos y edificios a Panamá, así como las tierras de Paitilla y la estación del Ferrocarril. En el aspecto social se asumía el compromiso de establecer condiciones laborales igualitarias en la Zona del Canal. A cambio, los Estados Unidos recibió autorización para realizar maniobras militares en Río Hato durante 15 años, lo que encajaba perfectamente con la política de la Guerra Fría, sin olvidar que el control de este sitio había sido una vieja aspiración de Washington. Asimismo es estipuló la reducción del 75 % del derecho de importación de licores que se compraban en Panamá con destino a la Zona del Canal.

Pero Panamá también había realizado otras solicitudes que Washington no aceptó. Entre estas, cabe mencionar: Que la bandera panameña ondeara junto a la norteamericana en la Zona del Canal; que se establecieran tribunales de justicia mixtos; la utilización de sellos postales panameños; el reconocimiento de los exequáturs otorgados por Panamá a los cónsules extranjeros; el cese de la concesión a perpetuidad de la Zona del Canal; el fin de una anualidad fija. Algunas de estas demandas adquirieron fuerza en los años subsiguientes y dieron origen a movimientos nacionalistas y estudiantiles que desembocarían en el 9 de enero de 1964.

Entretanto, como ya dijimos, Remón fue asesinado el 2 de enero a las 7 de la tarde en el Hipódromo Juan Franco. De inmediato, se ordenó la detención de sus enemigos políticos y se trató de incriminar a Arnulfo Arias. Igualmente, se detuvo al ciudadano norteamericano Irving Lipstein a quien se le realizó la prueba de la parafina con resultados positivos. Aunque en apariencia varias pruebas lo sindicaban como el autor material del hecho, diez días después quedó en libertad y abandonó Panamá. Después se comprobó que Lipstein había asesinado al gangster Bugsy Siegel.

La muerte de Remón llevó a la Presidencia al ingeniero José Ramón Guizado, quien a poco de asumir solicitó la colaboración de expertos extranjeros para resolver el magnicidio. A tal efecto, llegaron investigadores de Cuba, Venezuela y los Estados Unidos.

Situación de Cuba

Desde 1898 la vida política cubana estuvo marcada por su peculiar relación con los Estados Unidos, y la misma Constitución recogía la tutela política norteamericana. Si bien la derogación de la enmienda Platt, en 1933, eliminaba del texto constitucional una cláusula que atentaba claramente contra la soberanía cubana, el protectorado de Washington se siguió ejerciendo de hecho. Fue la presión del embajador norteamericano la que obligó a Fulgencio Batista a implementar una apertura electoral, ante el temor norteamericano de que la situación política degenerara. En 1944, por primera vez en la historia, hubo elecciones completamente libres, en las que triunfó el antiguo líder revolucionario y ahora dirigente del Partido Revolucionario Auténtico, Ramón Grau San Martín, cuyo derrocamiento había sido propiciado por la administración norteamericana en 1933. La presidencia de Grau tuvo lugar bajo la bonanza azucarera de la posguerra. Gracias a la corrupción existente amplió la base electoral y consolidó su situación política. En las elecciones de 1948 fue elegido presidente Carlos Prío Socarrás, ministro de Trabajo de Grau, quien de la mano de los Estados Unidos condujo a Cuba a la guerra fría. Los sindicatos paraoficiales tuvieron el apoyo gubernamental en la lucha contra los militantes del Partido Comunista o aquellos que podían ser acusados de filo-comunistas. La retracción de la producción azucarera y el aumento de la competencia internacional reforzaron el papel del turismo, un sector con fuerte presencia norteamericana. Eduardo Chibás, del Partido Ortodoxo, aparecía como el gran ganador de las elecciones de 1952, pero su suicidio abrió un vacío político, llenado por sus seguidores ante el desprestigio del oficialismo. El tercero en discordia era Batista, que había militado por algún tiempo en el Movimiento de la Paz y había desarrollado otras actividades vinculadas al comunismo y que para agradar a los norteamericanos terminó adoptando una clara postura anticomunista. Las elecciones no se celebraron debido a la intervención norteamericana y el poder se entregó a Batista, que aumentó la represión. Fidel Castro, que ya había sido candidato parlamentario por el Partido Ortodoxo, encabezó el asalto al cuartel de Moncada, la segunda guarnición militar ubicada en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953. Este hecho marcaría el comienzo de una vasta insurrección popular, cuyo principal objetivo era la caída de la dictadura, pero el fracaso de la empresa disminuyó el número de los rebeldes. Pese a ello, el aumento de la represión aisló todavía más a Batista y sus seguidores. En 1954 Batista fue designado presidente en unas elecciones autoconvocadas y sin competencia, que abrieron un paréntesis de distensión en la vida política, que entre otros resultados permitió la salida de Castro de la cárcel y su partida al exilio mexicano. El abandono del populismo por Batista aumentó el malestar entre la población y el incremento de la conflictividad política y de la represión. Las elecciones de 1958, en plena guerra civil, no solucionaron absolutamente nada. El candidato oficialista, Andrés Rivera Agüero, ni siquiera fue reconocido por Washington. En su exilio mexicano, Castro organizó una pequeña expedición que penetró en Cuba tras el desembarco del yate Gramma en noviembre de 1956. Castro y su Movimiento 26 de julio (M-26) crearon un foco guerrillero en Sierra Maestra, provincia de Oriente, que al poco tiempo se convirtió en el Ejército Rebelde. El M-26 era un desprendimiento del ala izquierda del Partido Ortodoxo, con una ideología igualitaria, socializante, nacionalista y antinorteamericana. La oposición urbana se endureció y en algunos casos se desarrollaron acciones armadas en las ciudades. La represión contra los activistas antidictatoriales creció y la espiral acción-represión no dejó de aumentar, dando lugar a un clima de gran agobio en la población. A partir de 1957 la guerrilla castrista logró una cierta entidad, pero no logró impulsar la insurrección. La huelga general lanzada por Castro fracasó, ante la indiferencia de la población y la falta de apoyo de los sindicatos oficialistas y de los comunistas (en ese momento el Partido Comunista, que actuaba como Partido Socialista Popular -PSP-, rechazaba la táctica insurreccional de los seguidores de Castro). Lentamente la guerrilla salió de su aislamiento y comenzó una ofensiva en los llanos (quema de cañaverales, destrucción de cosechas, etc.). La apertura de dos nuevos frentes guerrilleros, a cargo de Raúl Castro y Juan Almeida, y la coordinación de las acciones militares por parte de Camilo Cienfuegos y del Che Guevara, consolidaron el avance revolucionario. La integración de los militantes del PSP en el M-26 permitió un aumento de la agitación urbana. Gracias a su mayor protagonismo, los comunistas ocuparon puestos claves en el M-26 y en poco tiempo su control se extendió al Ejército Rebelde, lo cual explicaría el rápido giro prosoviético de la revolución tras la conquista del poder. La coalición anti-Batista se consolidó con la firma del Pacto de Caracas, en julio de 1958, que aceleró el desmoronamiento del régimen. La dictadura perdió el apoyo de Washington, que desde abril no le proveía más armamentos. En agosto de 1958 comenzó la ofensiva final y el 1 de enero de 1959 los seguidores de Castro tomaron La Habana, en medio del delirio popular y bajo las banderas de la moralización, del nacionalismo y del antiimperialismo. Castro y el M-26 gozaban de un amplio respaldo popular, que les permitió controlar totalmente la situación e impulsar un profundo proceso de transformaciones políticas, sociales y económicas. La toma de La Habana fue el comienzo de un proceso revolucionario caracterizado por la presencia de un régimen autoritario de un fuerte contenido personalista, marcado por el liderazgo y el carisma de Fidel Castro; el antiimperialismo y el nacionalismo a ultranza que acompañó el discurso revolucionario hasta nuestros días (Patria o muerte es la principal consigna del régimen); la adopción del marxismo-leninismo, y la integración en el bloque soviético y la puesta en marcha de políticas igualitarias en un intento de construir el socialismo, objetivo éste del que todavía no se ha renunciado pese al desmoronamiento del bloque del Este y al retiro de la masiva ayuda soviética.

La crisis de los misiles: La revolución de Fidel Castro en 1959, que en un principio no se definía como comunista pero que tenía una clara orientación nacionalista, comenzó a tomar medidas que lesionaban los intereses estadounidenses. La reacción de Washington fue inmediata: ruptura de relaciones en 1961, imposición de un bloqueo económico, excluyó a Cuba de la OEA (Organización de Estados Americanos) y organizó, mediante operaciones secretas de la CIA, una fallida invasión de emigrados anticastristas en Bahía de Cochinos o Playa Girón en abril de 1961.En ese contexto, el régimen de Fidel Castro viró hacia el alineamiento con el bloque soviético y el establecimiento de una dictadura comunista en la isla.

En octubre de 1962, aviones espías norteamericanos U2 detectaron la construcción de rampas de misiles y la presencia de tropas soviéticas. El 22 de octubre, con el apoyo claro de sus aliados occidentales, Kennedy toma una medida de gran dureza: establece una "cuarentena defensiva", es decir, un bloqueo de la isla, desplegando unidades navales y aviones de combate en torno a Cuba. Si los navíos soviéticos intentaran forzar el bloqueo, el conflicto armado entre los dos superpotencias estaba servido.

Fue el momento de la guerra fría en que más cerca se estuvo del enfrentamiento directo entre la URSS y EEUU y de la hecatombe nuclear. Finalmente, tras negociaciones secretas, Kruschev lanza una propuesta aceptada por Kennedy: la URSS retiraría sus misiles de Cuba a cambio del compromiso norteamericano de no invadir la isla y de la retirada de los misiles Júpiter que EE.UU. tenía desplegados en Turquía. El mes siguiente la URSS desmonta y repatría su material bélico ofensivo y EE.UU. levanta el bloqueo. Sin embargo, con el paso del tiempo, pasó de ser administrada por el Reino Español, al Imperio estadounidense.

Situación de El Salvador:

En 1824, tras una breve guerra, El Salvador estableció su propia constitución y formó parte de las Provincias Unidas de América Central que se llamaría más tarde la República Federal de Centroamérica. Durante varias décadas El Salvador, no pudo liberarse de la influencia de Guatemala. La vida política y económica de El Salvador ha estado siempre dominada por los "barones del café". A partir de los años 20, los terratenientes tuvieron que compartir el poder con los militares, ya que estos les ayudaron a aplastar el levantamiento de los campesinos liderados por Augustín Farabundo Martí. El régimen militar fue muy represivo y la alianza formada entre los terratenientes y los militares fue el origen del fuerte descontento de los trabajadores e incluso de la Iglesia Católica que tradicionalmente había estado siempre de lado de las clases dominantes. Los problemas económicos empeoraron durante los años 50, 60 y 70. La presión demográfica, junto a la competencia entre las respectivas burguesías industriales, llevó a El Salvador a desatar la guerra contra Honduras, en junio de 1969. El conflicto, de cien horas de duración, resquebrajó el Mercado Común regional y la industria salvadoreña entró en crisis. En 1972, el fraude electoral que dio la victoria al candidato conservador y militar, fue el punto de partida de una verdadera ola de violencia. El asesinato en 1980 del arzobispo Romero, defensor de los derechos humanos que denunciaba los abusos de los terratenientes, aceleró la guerra civil.

Las guerrillas que se habían organizado desde los años 70, comenzaron una actividad militar muy intensa aumentando considerablemente su número. Cuando la guerra se extendió en todo el territorio en los años 80, el gobierno recibió ayuda civil y militar de los Estados Unidos (como consecuencia de la "Doctrina Reagan" contra el comunismo) para luchar contra las guerrillas del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí (FMLN). Las negociaciones de paz comenzaron en 1989, cuando el gobierno se convenció de que no podía vencer por la fuerza. Entre tanto el líder del partido de derecha, ARENA (formado en los años 80, para representar los intereses de los terratenientes), Alfredo Cristiani, fue elegido presidente. En 1992, se llegó a un acuerdo de alto el fuego, con la garantía de la ONU y controlado por una comisión compuesta por miembros de las dos partes beligerantes, la Comisión Nacional por la Consolidación de la Paz (COPAZ).

Situación de Nicaragua

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), así denominado en honor de César Augusto Sandino héroe de la resistencia nicaragüense contra la ocupación norteamericana (1927-1933), fue fundado en 1962. Desde un principio se manifestó contra la dictadura de la familia Somoza, contra la influencia norteamericana y a favor de establecer un régimen socialista.Sus tácticas guerrilleras, inspiradas en las que practicó Castro en Cuba, desencadenaron brutales y sangrientas represalias por parte de la Guardia Nacional del Somoza. Pese a problemas internos entre las tres grandes tendencias del movimiento, la creciente rebelión popular llevó al FSLN a unirse bajo el liderazgo de Daniel y Humberto Ortega y a encabezar la revolución que finalmente derrocó la dictadura de Somoza en julio de 1979.

Aunque al llegar al poder el FSLN, dirigido por Directorio de nuevo miembros liderado por Daniel Ortega, confiscó las vastas posesiones de los Somoza y nacionalizó las principales industrias, no aplicó una política de economía centralizada de estilo soviético. Tampoco acabó totalmente con las libertades y permitió otros partidos políticos y celebró elecciones.fraudulenta como demostró el denominado escándalo Irán-Contra. Esta agresión militarizó aún más al régimen que fue cayendo bajo la dependencia de la URSS y la Cuba de Castro.

El FSLN fue fundado en 1962 por un grupo de estudiantes universitarios encabezados por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomás Borge. Éstos recibieron el apoyo del dirigente revolucionario cubano Fidel Castro, ofrecido en parte por el papel que había desempeñado Luis Somoza Debayle en el desembarco de bahía de Cochinos de 1961. A pesar de la influencia de la ideología marxista y leninista, el FSLN no tenía un vínculo directo con el Partido Comunista de Nicaragua. Los sandinistas se oponían a la familia Somoza y a la presión de Estados Unidos sobre Nicaragua, y reclamaban una reforma política y económica radical que condujera a la redistribución de la riqueza y el poder. Su proyecto era respaldado por estudiantes y campesinos, pero fueron derrotados por la Guardia Nacional en las primeras acciones de la guerra de guerrillas, que costaron la vida a Fonseca y Mayorga.

A mediados de la década de 1970, destacados miembros del mundo empresarial y de la Iglesia católica comenzaron a compartir el descontento ya manifestado por otros grupos sociales ante el régimen de Anastasio Somoza Debayle. La mayor parte de la oposición política se unió en un solo frente encabezado por Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en Managua en enero de 1978, probablemente por encargo del propio Somoza. Este acontecimiento provocó desórdenes y manifestaciones contra el gobierno durante semanas, además de una huelga nacional e intentos aislados de levantamientos armados. A pesar de que Somoza mantenía el control, su régimen se tambaleaba y la oposición internacional aumentaba progresivamente. En el mes de agosto, un grupo de comandos sandinistas asaltó el Palacio Nacional de Managua y tomó como rehenes a varios miembros del Congreso nicaragüense. Los sandinistas negociaron la liberación de varios prisioneros del FSLN y solicitaron un rescate, la publicación de su llamada a la rebelión y un salvoconducto para que los integrantes del comando abandonaran el país.

El éxito de la incursión sandinista alentó a las fuerzas contrarias a Somoza y estallaron levantamientos en todo el país. Las fuerzas somocistas aplastaron estas rebeliones con gran brutalidad, bombardeando incluso objetivos civiles. Estas operaciones fueron la causa de que cientos de nicaragüenses se unieran al FSLN y de que aumentara la presión internacional para encontrar una solución negociada al conflicto. Al tiempo que Estados Unidos impuso ciertas sanciones económicas a Somoza, Costa Rica, Venezuela y Panamá brindaron su apoyo a los sandinistas.

La Revolución convirtió a Nicaragua en un foco de atención internacional implicado en las tensiones entre los países comunistas y no comunistas propias de la Guerra fría. Cuba envió a Nicaragua maestros y asistentes sanitarios, pero también asesores militares. La URSS también envió ayuda, al igual que muchos países de Europa Occidental y de la Europa del Este. La mayoría de los estados latinoamericanos apoyaron la lucha contra la familia Somoza, pero las relaciones comenzaron a enfriarse cuando el gobierno adoptó una política más izquierdista y la violencia revolucionaria se extendió a otros lugares de Centroamérica. La acusación de que los sandinistas apoyaban a la guerrilla que combatía en El Salvador provocó un gran escándalo a finales de 1980.

Después de la Revolución, el gobierno estadounidense presidido por el demócrata Jimmy Carter envió ayuda a Nicaragua y realizó un esfuerzo por colaborar con el nuevo régimen, a pesar de la oposición del Congreso. Sin embargo, algunos funcionarios estadounidenses encontraron cada vez más preocupantes los vínculos del FSLN con Cuba y la URSS, así como la ideología marxista-leninista de muchos líderes sandinistas. La política de ayuda de Estados Unidos concluyó, sin embargo, debido al agravamiento del conflicto de El Salvador, protagonizado por la guerrilla y el gobierno (respaldado este último por las autoridades estadounidenses), y a la elección del republicano Ronald Reagan, anticomunista acérrimo, como presidente de Estados Unidos en 1980. A partir del momento en el que Reagan tomó posesión de su cargo en 1981, el objetivo de su gobierno fue aislar a Nicaragua y apoyar a los rebeldes (contra) que intentaban derrocar a las autoridades sandinistas.

A partir de 1981, el gobierno de Reagan incrementó progresivamente su apoyo a la contra. Se enviaron más de 300 millones de dólares en ayuda y equipamiento, y los contrarrevolucionarios recibieron formación militar desde 1982 hasta 1990. Estados Unidos también impuso un embargo comercial sobre Nicaragua y bloqueó los préstamos de muchas instituciones financieras internacionales.

Los sandinistas respondieron a las amenazas de la contra organizando un ejército; recibían armas de la URSS y Cuba y, en 1983, instituyeron el servicio militar obligatorio. A mediados de la década de 1980, el gobierno sandinista comenzó a desviar fondos destinados a programas sociales y económicos al presupuesto de defensa. Bajo el estado de excepción, se suspendieron algunas libertades civiles y en ocasiones se encarceló a los opositores políticos y se restringió la libertad de prensa.

El apoyo de Reagan a la contra provocó una gran disputa política en Estados Unidos, que culminó con el escándalo conocido como Irangate, un escándalo que tuvo lugar en 1985 y 1986 en el que varios altos cargos del gobierno de Reagan se vieron implicados en una venta ilegal de armas.

Situación de República Dominicana:

En 1930, el general Rafael Leónidas Trujillo implantó una dictadura que duró de modo directo o indirecto, hasta mayo de 1961, en que fue asesinado. Siguió un período de luchas intestinas, que terminó en 1966 con la elevación a la presidencia del doctor Balaguer. El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo presuntamente aportó 25.000 dólares en 1956 a la campaña del entonces vicepresidente de Estados Unidos Richard Nixon, según plantea un abogado estadounidense.

Estados Unidos había ocupado la República Dominicana de 1916 a 1924. Rafael Leonidas Trujillo, hombre de confianza de Washington se había apoderado del poder en 1930. Así comenzó la "era Trujillo" con su secuela de torturas y crímenes. "El Benefactor", dictador megalómano sólo comparable en su truculencia a Somoza, otro protegido de EEUU, permaneció en el poder más de treinta años con el beneplácito norteamericano. En 1961 murió asesinado y uno de sus acólitos, Joaquín Balaguer, transformado rápidamente en ardiente demócrata accedió a la presidencia. Una serie de golpes y contragolpes finalizó por la convocación a las primeras elecciones realmente democráticas para diciembre de 1962.

Juan Bosch, un demócrata que había estado exiliado más de veinticinco años obtuvo la mayoría. Aún cuando se trataba de un liberal, su elección no entraba en los planes de EEUU que desconfiaban de él. En septiembre de 1963 fue derrocado por un grupo de militares quienes nombraron como nuevo ejecutivo a un triunvirato presidido por un civil, Donald Reid Cabral, hombre de confianza del Departamento de Estado. Sin embargo, algunos oficiales constitucionalistas encabezados por el coronel Francisco Caamaño, derrocaron a su vez al triunvirato en abril de 1965, proclamando apoyados por gran parte de la población, su voluntad de restablecer en sus funciones al presidente legalmente elegido, Juan Bosch.

Las fuerzas armadas se dividieron, estallando numerosos enfrentamientos. Los constitucionalistas de Caamaño parecían alcanzar la victoria cuando Lyndon Johnson decidió el envío de los marines, una vez que el embajador Tapley Bennet anunció que EEUU protegería a los ciudadanos estadounidenses residentes. El mundo asistió boquiabierto entonces a una opereta en la cual Johnson se esforzaba en negar la violación flagrante de la propia Carta de la O.E.A., debiendo disfrazar después de tergiversaciones y mentiras y ante la ola de indignación particularmente fuerte en América Latina, donde varias embajadas y empresas yanquis fueron saqueadas la intervención de EEUU con el aporte de tropas de cuatro dictaduras militares, las únicas naciones que aceptaron de colaborar con Washington en la invasión a un país soberano: los golpistas brasileños, el dictador Somoza (hijo) de Nicaragua, el Paraguay de Stroessner y Honduras.

Para los norteamericanos se trataba de impedir lo que a sus ojos sería un nuevo foco de contagio revolucionario, otra Cuba en el continente. Lo que justificaba por cierto todas las excepciones a las reglas prescritas en la Carta de la O.E.A.: "Comprendí que no había tiempo para hablar, consultar o demorarse. Las naciones americanas no pueden ni deben y no permitirán el establecimiento de otro gobierno comunista en el hemisferio occidental..."

En septiembre del mismo año, una resolución de la Cámara de representantes (resolución Selden) declaraba que ante la sola amenaza de peligro comunista, las naciones americanas podían y debían prestarse mutua asistencia. Balaguer, el hombre de Washington, antiguo y fiel amigo del dictador Trujillo, fue reinstalado poco después por sus amos en la presidencia de la república. El coronel Caamaño aureolado de un inmenso prestigio morirá años más tarde en un postrer intento por desencadenar la lucha armada en la República Dominicana.

Situación de Haití:

Estados Unidos sostuvo la dictadura de la familia Duvalier durante 30 años, cuando le opuso al cura reformista Jean-Bertrand Aristide. Mientras tanto, la CIA trabajó muy de cerca con los escuadrones de la muerte, los torturadores y los traficantes de drogas. Con estos antecedentes, la administración de Clinton se encontró en la embarazosa posición de tener que pretender -por su retórica “democrática”- apoyar el regreso de Aristide al poder en Haití después del golpe militar de 1991. Habiendo retrasado su regreso por más de dos años, Washington finalmente hizo a sus militares restaurar a Aristide en su puesto, pero sólo después de obligar al sacerdote a garantizar que no favorecería a los pobres a expensas de los ricos y que no se opondría a la economía de libre mercado. Esto significó que Haití continuaría siendo planta ensambladora para el hemisferio occidental y sus trabajadores seguirían recibiendo salarios literalmente de hambre.

Situación de Brasil:

El presidente Joao Goulart era culpable de los crímenes habituales: adoptó una posición independiente en política externa estableciendo relaciones con los países socialistas y oponiéndose a las sanciones contra Cuba, su administración aprobó una ley que limitaba el monto de ganancias repatriadas por las empresas multinacionales; nacionalizó una subsidiaria de la ITT; promovió reformas económicas y sociales. Y el procurador Robert Kennedy estaba inconforme con Goulart por permitir que “comunistas” ocuparan puestos en agencias gubernamentales. El hombre no era realmente radical; se trataba de un terrateniente millonario y católico que traía colgada en el cuello una medalla de la Virgen. Eso, sin embargo, no era suficiente para salvarlo. En 1964 fue derrocado por un golpe militar en el que Estados Unidos tuvo una cobertura e involucramiento profundos. La línea oficial de Washington era: ...sí, es desafortunado que la democracia haya sido derribada en Brasil. Pero, por lo menos, el país fue rescatado del comunismo.

Durante los siguientes 15 años todas las características de las dictaduras militares que América Latina conoció se institucionalizaron: el Congreso fue disuelto, la oposición política se redujo hasta su virtual extinción, se suspendió el habeas corpus para los “crímenes políticos”, se prohibieron legalmente las críticas al Presidente, los sindicatos fueron intervenidos por el gobierno, las crecientes protestas fueron sometidas por la policía y las fuerzas militares disparando a las multitudes, las viviendas de campesinos fueron incendiadas, se brutalizó a sacerdotes... desapariciones, escuadrones de la muerte, un impresionante grado de depravación en las prácticas de tortura. El gobierno tiene un nombre para este programa: la “rehabilitación moral” de Brasil. Washington estaba muy complacido. Brasil rompió relaciones con Cuba y se convirtió en uno de los mejores aliados de Estados Unidos en América Latina.

Situación de Bolivia:

Durante el siglo XX, Bolivia fue un Estado sometido al continuo trajín de golpes militares. Sin embargo, es el único caso, junto a Costa Rica (1948), que tras el triunfo de la revolución, el 9 de abril de 1952, decretó la disolución de su ejército. Pero fue un espejismo bajo la presidencia de Víctor Paz Estensoro. La fuerza del movimiento obrero, minero y el proletariado fabril, impuso un ritmo a la revolución que atemorizó a la burguesía nacionalista. El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), organización política nacida en 1941, construida y articulada en torno de la generación burguesa emergente tras la guerra del Chaco, busca destruir el Estado oligárquico-minero a quien responsabiliza de la derrota y la crisis de identidad nacional a partir de 1935. Por ello conspira con generales del gobierno, como su ministro del Interior, Seleme. Son sus propios fundadores, el líder sindical Juan Lechín y su ideólogo Siles Zuazo los responsables de urdir la trama golpista. Sin embargo, la insurrección popular de abril de 1952 desborda todas las expectativas.

El MNR trata de frenar el avance de los cambios, y en 1953 el movimiento obrero ve cómo pierde poder en el nuevo Estado. La acción de cogobierno desgasta su poder, y Paz Estensoro, bajo la protección de Estados Unidos, comienza un plan de desarrollo a la luz de la guerra fría.

La recomposición de las fuerzas armadas se hace dentro de la estrategia de lucha anticomunista diseñada en el Tratado Interamericano de Ayuda Recíproca, defendida por la OEA y posterior base de la política exterior de Estados Unidos hacia la región.Para 1964, Bolivia sufre el primer golpe de Estado de la era nacionalista-revolucionaria. El MNR, en el poder desde 1952, ve cómo el hombre fuerte del Pentágono, el general Barrientos, militante de su organización, asume el poder.

Así, las fuerzas armadas de Bolivia han sido instruidas dentro de los moldes de la guerra fría. Mientras duró cumplieron su papel de manera ejemplar. Desde Barrientos, y salvo periodos extraordinarios, sus gobernantes han sido militares: Ovando, Hugo Banzer, Luis García Meza, y uno progresista, Juan José Torres, a principios de los años 70. Sin olvidar la elección del propio Banzer, en la década de los 90.

Situación en Colombia:

En Venezuela, un movimiento democrático organizado por el partido Acción Democrática (AD), de inspiración populista y aprista, socialdemócrata, derribo al gobierno del general Medina Angarita en 1945, Rómulo Betancourt, al frente de una junta cívicomilar promovió una constitución, en 1947, dando cabida a ella a las preocupaciones económicas y sociales que, ya entonces, se habían hecho insoslayables. Los sindicatos adquirieron fuerza y se formo el partido socialcristiano COPEI (Comité de Organización Política Electoral Independiente). En 1947, las elecciones otorgaron la presidencia al candidato de AD, el escritor Rómulo Gallegos. Pero, en 1948, un golpe militar se hizo con el poder, primero instalando Juntas Militares y, luego, mediante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1952-1958), que dilapido las cuantiosas ganancias de la explotación del petróleo.

Un nuevo golpe devolvió el país a la democracia. El gobierno de Rómulo Betancourt (1959-1964) y de su sucesor Raúl Leoni (1964-1969) encontró dificultades para llevar adelante las reformas proyectadas y tuvo que hacer frente a las actividades guerrilleras que brotaron bajo la influencia de Cuba. La elección del jefe de COPEI, Rafael Caldera

(1969-1974), para el siguiente mandato parecía indicar, en cambio, que comenzaba a consolidarse la democracia con alternancias de partidos.

Mas agitada aún fue la existencia de Colombia en esta etapa. El gobierno de los conservadores Mariano Ospina (1946-1960) y -por segunda ves- Laureano Gómez (1950-1953) se vio afectado por los constantes movimientos subversivos del liberalismo exaltado que había promovido el carismático líder Jorge Eliezer Gaitán, en 1948, desencadenó graves disturbios, que duraron varios días, en la capital (bogotazo)

Y en otras ciudades, y desde entonces se vivió en una especie de guerra civil. Un golpe de estado trató de resolver la situación, pero el general Gustavo Rojas Panilla (1953-1957) resultó corrupto en incompetente para el caso. La solución llegó con el acuerdo establecido entre el líder liberal, Alberto Lleras Camargo, y el conservador, Laureano Gómez, para constituir el Frente Nacional, compartiendo ambos partidos el gobierno y alternándose la presidencia durante dieciséis años (pacto de Sitges). Depuesto Rojas en 1957, el pacto fue aprobado como enmienda constitucional mediante plebiscito en diciembre de aquel año.

Lleras Camargo (1958-1962) cubrió el primer mandato, seguido del conservador, Guillermo León Valencia (1962-1966), y, de nuevo, por otro liberal, Carlos Lleras Restrepo (1966-1970). Las reformas que el país requería, y que habían merecido el apoyo de la ALPRO, progresaban, sin embargo, con lentitud, mientras la violencia crecía y la autoridad del gobierno no alcanzaba a determinadas regiones, agravada la ya secular hostilidad entre conservadores y liberales por las apariciones de las guerrillas tipo castrista. La alternancia pacífica de los partidos en el poder no representaba la situación real de la sociedad, que mayoritariamente se abstenía de las elecciones.

Situación de Argentina:

El peronismo es impensable si no se observa que sucedía en 1943 y Perón no hubiese tenido espacio político si en la década del 32 al 42 en la Argentina no se hubieran dado una serie de circunstancias propicias: el fraude nuevamente se había instalado en cada elección; la gente descreía de los partidos políticos tradicionales; se descubrieron negociados; nuestro país se realineó con el imperio británico a partir del Pacto Roca-Runciman, hubo un declinar de la moralidad en el orden público, en el estado. Estos elementos se conjugaron, la gente esperaba algo nuevo, pero no se advertía entonces porqué camino iba a surgir la novedad. Se dio el golpe de 1943, que en su primera etapa no tuvo un proyecto político sino que tenía objetivos simplemente administrativos: ordenar todo ese desorden que había y que era muy militar en su concepción.

En octubre de 1943 apareció en escena el coronel Juan Perón al frente del Departamento Nacional de Trabajo -que era una dependencia del Ministerio del Interior que no cumplía función social alguna sino que llevaba las estadísticas del mundo del trabajo, pero no intervenía cuando había conflictos. Un mes después, a fines de noviembre, creó la Secretaría de Trabajo y Previsión, se puso al frente de este organismo el 2 de diciembre del 43 y anunció el comienzo de la era de la política social en la Argentina. Perón convocó a los grandes sindicatos, que estaban manejados por los socialistas y anarquistas algunos, y por los comunistas otros. Convocó a todos los sectores, los escuchó y expuso su pensamiento sobre la justicia social en la Argentina. Este proceso comenzó en diciembre del 43 y se extendió durante todo el 44 y parte del 45.

En 1945, acontecimientos internacionales modifican la realidad. Al finalizar la segunda Guerra Mundial, los países vencedores se repartieron el mundo en Yalta. El embajador norteamericano Spruille Braden intentó seducir al entonces Secretario de Trabajo y Previsión para que se integrara a la estrategia de los Estados Unidos frente a la Unión Soviética. Al no lograrlo se produjo un profundo distanciamiento. Braden se dedicó a conformar una fuerza opositora a Perón. En julio de ese año, un pequeño grupo de la Unión Cívica Radical, Junta Renovadora, se acerca a Perón y es la primera agrupación en proclamarlo candidato. Los hechos se precipitaron e incluso por desinteligencias entre las Fuerzas Armadas, el 9 de octubre del 45 le fue pedida la renuncia a Perón. Para entonces, el líder ocupaba tres cargos: era Vicepresidente de la Nación, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo. Renuncia a los tres, y los acontecimientos que desembocan en el apoyo masivo del 17 de octubre van a confirmar que el proyecto de Perón era posible. A pesar de que no tenía partido, la clase obrera, el partido laborista, la UCR-Junta Renovadora, y un tercer grupo que se llamó "Centros Independientes Coronel Perón" apoyaron la campaña para la presidencia del Coronel y el 24 de febrero del 46 fue elegido presidente. Con respecto al 17 de octubre, fecha que marcó el nacimiento simbólico del justicialismo, este comenzó a gestarse días antes, cuando la destitución del funcionario comenzó a generar señales de inquietud y descontento entre los trabajadores. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU ha desclasificado documentos que implican directamente al antiguo secretario de Estado Henry Kissinger y otros altos responsables norteamericanos en los crímenes cometidos por la dictadura argentina, que puso en marcha una campaña de asesinatos, torturas y "desapariciones" tras asumir el poder en marzo de 1976. Los 4.677 documentos desclasificados muestran la estrecha colaboración y el apoyo otorgado desde los más altos niveles del poder en Washington a los militares argentinos, responsables de la muerte de al menos 30.000 argentinos, una gran parte de ellos jóvenes estudiantes. Una gran parte de esta documentación está compuesta por los telegramas, memorándums y cables que fueron intercambiados entre la Embajada de EEUU en Buenos Aires y el Departamento de Estado en Washington. Estos escritos ponen en evidencia que tres Administraciones estadounidenses consecutivas -las de Ford, Carter y Reagan- colaboraron con la junta militar, pese a ser plenamente conscientes de los crímenes y atrocidades que se estaban cometiendo en Argentina en el nombre de la "lucha contra el terrorismo". Los gobiernos norteamericanos estaban bien informados de lo que sucedía gracias a la estrecha relación de los funcionarios de la Embajada con los militares que dirigían los "escuadrones de la muerte" y los centros de tortura.

Sin embargo, Washington veía estas acciones criminales como algo necesario para salvaguardar los intereses de EEUU y los de la élite gobernante argentina.

Los documentos fueron desclasificados basándose en una petición de varias organizaciones argentinas de defensa de los derechos humanos, incluyendo la de las Madres de Plaza de Mayo, formulada a la entonces secretaria de Estado, Madeleine Albright, durante una visita de ésta a Buenos Aires en el año 2000. Sin embargo, los documentos hechos públicos pertenecen sólo al Departamento de Estado. Los de la CIA y el Pentágono, que podrían aportar informaciones incluso más relevantes, en especial acerca de los responsables militares y de inteligencia de EEUU involucrados más directamente en los crímenes de la dictadura argentina, continúan clasificados.

El lenguaje diplomático utilizado en los documentos del Departamento de Estado oculta en buena medida el papel jugado por EEUU en la represión de Argentina. El nivel real de la implicación norteamericana queda reflejado en algunos documentos en los que se detallan fricciones entre los diplomáticos de carrera estadounidenses destinados en Argentina, que sermoneaban en diversas ocasiones a los militares argentinos por sus violaciones de los derechos humanos, y algunos responsables políticos y militares de Washington que pedían a aquéllos que continuaran con su represión. Entre los documentos más relevantes puede citarse un cable enviado por el embajador norteamericano, Richard Hill, al Departamento de Estado en octubre de 1976. En él se describe la reacción "eufórica" del ministro de Exteriores de Argentina, Almirante César Guzzetti, tras una visita a Washington donde mantuvo conversaciones con el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger; el vicepresidente, Nelson Rockefeller, y otros altos responsables.

Según el cable, en sus conversaciones con Guzzetti, Kissinger y Rockefeller manifestaron que "comprendían" que la dictadura argentina "se viera obligada" a emplear métodos represivos y pidieron únicamente a la junta militar que "acabara con el problema del terrorismo tan rápidamente como fuera posible". Otros responsables norteamericanos aconsejaron amistosamente a Guzzetti que evitara tomar medidas represivas contra los clérigos de la Iglesia Católica y controlara a una facción radical del Ejército que utilizaba esvásticas nazis y otros símbolos fascistas en las prisiones y las cámaras de tortura.

"Guzzetti fue a EEUU temiendo que recibiría allí reproches o advertencias por parte de las autoridades norteamericanas por las atrocidades cometidas por la junta militar". Sin embargo, escribe el embajador Hill, "él volvió a Argentina en un estado de euforia, convencido de que el gobierno de EEUU no pondría ningún reparo al proceder de las autoridades argentinas en este tema (de la represión contra la oposición)".

En la víspera de la visita de Guzzetti, el embajador Hill envió otro mensaje al Departamento de Estado en el que manifestaba que había advertido al almirante argentino que "el asesinato de sacerdotes y el arrojar 47 cuerpos en la calle en un solo día no va a ser considerado por la opinión pública como una medida apropiada para una victoria rápida frente a los terroristas; Por el contrario, estas acciones serán con toda probabilidad contraproducentes". Durante las conversaciones celebradas en Washington, Kissinger repitió el mismo mensaje que había transmitido a Guzzetti en un encuentro de la Organización de Estados Americanos, celebrado en Santiago de Chile cuatro meses antes. En aquella cumbre, según desvela un cable anteriormente desclasificado, Guzzetti se entrevistó con Kissinger y sacó a relucir el tema de la guerra sucia en Argentina con el propósito de tantear la opinión del secretario de Estado. Hay que recordar que, en aquella época, gran número de estudiantes, intelectuales, trabajadores, profesionales y otras personas a las que la dictadura tildaba de "subversivas" eran arrestadas y conducidas por comandos del Ejército a campos de concentración. Allí, dichas personas eran sometidas a atroces torturas y, posteriormente, asesinadas. Según el cable, Kissinger preguntó a Guzzetti cuánto tiempo más duraría el reinado del terror en Argentina. Cuando Guzzetti prometió que "el problema terrorista" sería eliminado en seis meses, Kissinger dio su aprobación expresa al almirante para que la junta siguiera adelante con su política.

Así pues, los documentos desclasificados muestran que Kissinger y otros altos responsables norteamericanos dieron luz verde a los jefes de la junta militar para que llevaran a cabo sus crímenes y estuvieron en todo momento bien informados acerca de ellos. Muchos de los documentos desclasificados incluyen descripciones detalladas de los métodos de tortura empleados por los militares contra los opositores detenidos. Un memorándum de la Embajada de EEUU de 1979 da los siguientes detalles: ".... quemaduras de cigarrillos, violaciones, abusos sexuales, extracción de los dientes, uñas y ojos, derramamiento de agua, aceite hirviendo o ácido sobre los cuerpos de los detenidos, o incluso la castración".

Los responsables norteamericanos escribieron también memorándums que dejan claro que, bajo la cobertura de la "guerra contra la subversión", la junta pretendía en realidad destruir todos los movimientos sociales de oposición. Un documento elaborado por Harry Shlaudeman -un alto responsable para América Latina del Departamento de Estado- para la atención de Kissinger en agosto de 1976 comparaba los objetivos del plan de "desarrollo nacional" de la junta militar argentina con los del régimen nazi. "La ideología del desarrollo nacional tiene obvios paralelismos con el nacionalsocialismo. Los opositores al régimen militar llaman a éste fascista. Aunque este término se emplea normalmente con una finalidad peyorativa, hay que decir que él puede ser en este caso adecuado técnicamente... Para que su plan económico funcione, ellos tienen que destruir el poder de las estructuras tradicionales y, especialmente, el movimiento sindical".

Así, mientras que los responsables norteamericanos se molestaron en advertir a los militares argentinos en contra de la tortura de sacerdotes, no tuvieron palabra alguna que decir acerca de la represión dirigida contra el movimiento sindical o asociativo. Un mes después de que fuera elaborado el memorándum de Shlaudeman, los militares intervinieron con brutalidad para eliminar una huelga en el sector automovilístico que afectaba a varias fábricas, incluyendo una de la multinacional Ford -situada en General Pacheco, cerca de Buenos Aires- que más tarde se convertiría en uno de los centros de tortura del régimen militar. Pese a haber dictado largas condenas de prisión para los líderes de la huelga, las autoridades hicieron poco uso del sistema legal. En su lugar, la Junta emprendió una campaña de terror, con secuestros, torturas y ejecuciones sumarias, con el fin de acabar con el conflicto. El memorándum elaborado por Shlaudeman también detalla el lanzamiento de la así llamada Operación Cóndor, una red de cooperación organizada entre las policías secretas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia que permitía la captura y ejecución de opositores políticos por parte de la policía de cualquiera de tales estados más allá de sus fronteras nacionales. Los regímenes militares que gobernaban todos estos países alcanzaron el poder tras derrocar a gobiernos elegidos democráticamente, para lo cual contaron con la colaboración de la CIA y el Departamento de Estado de EEUU. La Operación Cóndor permitió secuestrar y hacer "desaparecer" a los opositores políticos mediante operaciones transnacionales, que incluyeron la utilización de "escuadrones de la muerte" para asesinar a aquéllos en cualquier lugar del mundo. El crimen más infame a este respecto tuvo lugar en las calles de Washington, donde un coche bomba mató al antiguo ministro de Exteriores de Chile, Orlando Letelier, en septiembre de 1976.

El embajador recomendaba que EEUU continuara prestando su apoyo a la dictadura argentina basándose en la ridícula afirmación de que la actuación de la Junta Militar en el terreno de los derechos humanos "estaba mejorando".

Como otros documentos señalan, el descenso en el número de desaparecidos en 1978 se limitaba a reflejar la extrema dureza de la represión durante los dos primeros años de la dictadura (1976-77). Un informe de febrero de 1979 que trata acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en el año anterior refleja que el número de desapariciones en 1978 disminuyó a causa de "la escasez de objetivos tras dos años de una represión a gran escala".

En el verano de 1977, el Senado de EEUU aprobó una legislación que prohibía la ayuda militar a Argentina si en un plazo de dos años el régimen no mejoraba su actuación en el terreno de los derechos humanos. Uno de los documentos desclasificados -una carta del senador Edward Kennedy al secretario de Estado Cyrus Vance- sugiere que la Administración Carter intentaba burlar la legislación al apresurar los envíos de material militar a Argentina antes de que concluyera el plazo límite marcado por el Senado.

Otro memorándum de la Embajada de EEUU, fechado en julio de 1977 y dirigido al secretario de Estado adjunto Terence Todman, en la víspera de su visita a Argentina, muestra a las claras la actitud de la Administración Carter. El memorándum aconsejaba a Todman que manifestara a los dictadores argentinos que EEUU "celebraba la declaración oficial argentina de que la guerra contra el terrorismo estaba a punto de ganarse".

Con la llegada al poder de la Administración Reagan en 1981, EEUU estrechó sus relaciones con la Junta Militar argentina sin preocuparse ya de ninguna consideración acerca de la situación de los derechos humanos. El régimen argentino proporcionó entrenamiento y ayudas a los mercenarios de la contra de Nicaragua en su campaña en contra del gobierno sandinista en los años ochenta y participó también, de diversas formas, en las operaciones contrainsurgencia conjuntas que tuvieron lugar en El Salvador y otros países de América Central. Un cable del Departamento de Estado, fechado el 24 de marzo de 1981, informa de las negociaciones iniciales que condujeron a la participación argentina en tales operaciones. Aunque la Embajada norteamericana continuó enviando informes acerca de desapariciones y violaciones de los derechos humanos, Washington sencillamente las ignoró.

La creciente oposición a la dictadura acabó cristalizando en masivas manifestaciones de protesta en los últimos días de marzo de 1982 y en diversos disturbios en las calles de Buenos Aires. Los documentos enviados por la Embajada de EEUU en aquella época muestran una creciente preocupación por la estabilidad del régimen.

En abril de 1982, en un intento de ganar apoyo popular y neutralizar a la oposición mediante la elevación del sentimiento nacionalista, el jefe de la Junta, general Leopoldo Galtieri, lanzó una invasión mal planificada contra las Islas Malvinas, una posesión colonial británica. La Junta Militar argentina creyó ingenuamente que los servicios prestados a EEUU en América Central harían que Washington presionara a Londres para que aceptara el hecho consumado y abandonara las islas en manos argentinas. Sin embargo, la Administración Reagan respaldó al Reino Unido y le ayudó a montar una ofensiva aeronaval que terminó con la recuperación británica de las islas y una masacre de reclutas argentinos, que se hallaban en ellas en una situación deplorable. La derrota humillante supuso la sentencia de muerte para el régimen militar.

Situación en Perú:

En 1945, triunfo en las elecciones José Luis Bustamante Rivero, con el apoyo de los apristas, a los que entrego tres carteras ministeriales. Pero esto no significo que se acometiesen las reformas anunciadas, en particular la reforma agraria y la nacionalización de empresas. En 1947, los ministros apristas tuvieron que renunciar. En1948, un sector el APRA intentó un levantamiento, provocando una reacción militar y la instauración de la dictadura del general Manuel A. Odría (1948-1956) dedicadas a contener las demandas sociales en beneficio de la oligarquía y a perseguir al APRA, cuyos principales miembros estaban en las cárceles, en el exilio o refugiados en la embajada ( el mismo Haya de la Torre, en la de Colombia).

En las elecciones de 1956, los apristas volvieron a dar sus votos y el triunfo a un candidato ajeno, el ex presidente Manuel Prado, que seguiría una política conservadora. El APRA, aunque capaz de movilizar un importante caudal de votos, se iba deteriorando con esta obligada política de alianzas, y sus demandas iban perdiendo actualidad conforme sucesivos gobiernos y nuevos partidos las iban realizando asumiendo. A las elecciones de 1962 concurrió directamente el APRA con su jefe Haya de la Torre como candidato. Con él competían el ex dictador Odría y el fundador de un nuevo partido, Fernando Belaúnde, del partido acción popular , que quedó en segundo lugar. Haya obtuvo el mayor número de votos, aunque no los precisos para ser proclamado de inmediato triunfador. Pero bastó esta posibilidad para que el ejército truncara los últimos días del gobierno de Prado y pusiese el poder en mano de una junta que presidieron Ricardo Pérez Godoy y, luego, Nicolás Lidley (1962-1963). El golpe supuso un gran escándalo- abiertamente contrario a los planes democratizadores de la Alianza para el progreso- y la junta tuvo que practicar serias represiones, sin lograr dominar un movimiento campesino de inspiración castrista surgido en la región del Cusco. Pero, en 1963, hubo elecciones y contando con el apoyo de la iglesia católica, esta vez triunfó Belaúnde.

Fernando Belaúnde (1963-1968), pese a la oposición de apristas y odristas en el congreso, logró la aprobación de una ley de reforma agraria, pero, al mismo tiempo, mantuvo buenas relaciones con el capital extranjero y fue acusado de hacer concesiones ocultas a las empresas petroleras estadounidenses. Los jefes militares, que trataban - en vano- de acabar con la insurrección campesina, concluyeron ante esos hechos y la justicia innegable de muchas de las demandas de los sublevados, que el Perú necesitaba un verdadero gobierno nacional y revolucionario que sólo ellos podían proporcionar, distanciándose de las posiciones conservadoras >>hartos de ser perros guardianes de los intereses de la oligarquía<<

En 1968, un golpe de estado destituyo a Belaúnde y una Junta, presidida por el general Juan Velasco Alvarado, lideraría la Revolución Peruana, ni marxista ni capitalista, sino genuinamente populista, cuyos objetivos (recogidos de el plan Inca) eran, en síntesis, la nacionalización de las empresas extranjeras, como las de cobre y el petróleo lo que acarreo un inmediato conflicto y medidas de presión de los Estados Unidos, la reforma agraria y la transferencia de la propiedad y dirección de las empresas a cooperativas de trabajadores o campesinos. Según los militares, sólo esto evitaría que el Perú conociese una revolución de tipo castrista. Pronto la economía peruana empezó a sufrir grave deterioro, mientras crecía la oposición interior contra la dictadura.

Situación en Uruguay y Paraguay:

DICTADURA PARAGUAYA Y EL GOBIERNO COLEGIADO URUGUAYO

La dictadura represiva de Higinio Morínigo, que contó, sin embrago, con la simpatía y la ayuda de Washington, perduró hasta 1948. le siguieron varios gobiernos de corta duración, hasta la presidencia de Federico Chávez (1949-1954). Poco después, mediante un golpe militar, se hacia cargo del gobierno el general Alfredo Stroessner (1954), que iniciaba de este modo, un gobierno dictatorial declaradamente anticomunista de excepcional duración, respaldado por el partido Colorado y que se dotaría de una apariencia de legitimidad mediante la aprobación de una nueva constitución, repetidamente enmendada para hacer posible las sucesivas reelecciones presidenciales. Desplegando extraordinaria dureza en la represión de sus adversarios políticos, que tuvieron que salir por millares hacia el exilio, la vida política del país, así como su economía, en gran parte dependía de la Argentina, parecía estabilizada.

Frente a la prolongada concentración de poder despótico que conoció Paraguay, en Uruguay se produjo, en esta etapa, el mas sorprendente intento de diluir la autoridad, suprimiendo incluso el cargo de presidente de la república.

En efecto, en 1951, el presidente Andrés Martínez Trueba propuso la desaparición de este puesto para dejar al consejo como único órgano del poder ejecutivo, y un plebiscito, en diciembre del mismo año, aprobó tal propuesta. El gobierno, por tanto, era asumido por un equipo de nueve hombres, de los que seis serian del partido mayoritario (Colorado) y tres del minoritario (Blanco). La presidencia, rotativa , correspondería cada año a uno de los representantes de la mayoría. El resultado de tal innovación no fue, sin embargo, satisfactorio. La falta de una dirección energética se hizo sentir en un momento en que, precisamente, la economía uruguaya se deterioraba con rapidez.

El descenso de los precios de la lana resultaba ruinoso, la industria frigorífica funcionaban con pérdidas o clausuraba sus instalaciones, el contrabando adquiría enormes proporciones, en especial a través de la frontera de Brasil.

La seguridad social tan avanzada, proyectada por Batle en días de prosperidad, no podía ser sostenida en una coyuntura desfavorable.

En 1958, el partido Blanco se convirtió en mayoritario, cargando los Colorados con la culpa de la mala administración anterior. Pero el líder Blanco, Benito Nardone, sólo pudo adoptar un plan de estabilización que desencadeno oleadas huelgas. En 1965, además, se planteó la necesidad des restablecer la presidencia quinquenal de la república, reforma que fue efectivamente aprobada al tiempo que se nombraba presidente al general Óscar Gestido (1967), colorado, que sólo gobernó unos meses, sucediéndole Jorge Pacheco Areco (1967-1972), sin que este cambio institucional afectase a la cada vez más delicada situación económica y social del país.

Situación de Venezuela:

Isais Medina Angarita propició una apertura democrática: Se modificó la constitución para permitir la creación de partidos considerados "revolucionarios" y para establecer el sufragio universal y directo, para los diputados, aunque aún no para la presidencia. Durante el período de gobierno de Medina Angarita no hubo presos políticos, ni exiliados o perseguidos políticos. En ese período, el 13 de septiembre de 1941, que se fundó el partido Acción Democrática (AD), liderado por Rómulo Betancourt y por Rómulo Gallegos, que tendría tanta influencia en los próximos 60 años. El partido de gobierno dirigido por el propio presidente Medina, era el Partido Democrático Venezolano (PDV).

En 1945 se había creado consenso para que el embajador de Venezuela en Washington, Diógenes Escalante fuese el sucesor de Medina. Sin embargo, cuando regresó a Venezuela cayó enfermo, lo que imposibilitaba su nombramiento. Medina propuso entonces a Ángel Biaggini, su ministro de Agricultura y Cría, para que fuera su sucesor, pero el partido Acción Democrática, que si apoyaba a Escalante, se opuso y solicitó que se nombrara un Jefe de Estado provisional, mientras se modificaba la constitución para que la elección presidencial fuese por el voto universal, directo y secreto, en vez de por el congreso. Esta propuesta fue rechazada por el gobierno. Es entonces cuando Acción Democrática se acercó a un grupo de oficiales descontentos que hicieron un golpe de estado, derrocando a Medina Angarita el 18 de octubre de 1945. El poder fue asumido por una junta de gobierno presidida por Rómulo Betancourt(de 37 años) y con la participación del educador Luis Beltrán Prieto Figueroa, Raúl Leoni y Gonzalo Barrios. Por el ejercito participaron el Mayor Carlos Delgado Chalbaud y el capitán Mario Vargas.

La nueva "Junta Revolucionaria de Gobierno" ofreció la realización de elecciones en abril de 1946 para un nuevo congreso, la restitución de las garantías constitucionales, de la libertad de prensa y de agrupación sindical. Al poco tiempo se fundaron dos partidos de origen estudiantil, que llegarían a tener mucha influencia: La Unión Republicana Democrática (URD), fundada por Jóvito Villalba y el "Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI)" fundado por Rafael Caldera. Durante la gestión de la Junta Revolucionaria de Gobierno se estableció, mediante decreto del 31 de diciembre de 1945, que la participación del estado en la industria petrolera debía ser de 50%, lo que se conoció como el régimen "fifty-fifty" (50-50).

En las elecciones legislativas (universales, directas y secretas) de 1946, AD logró el 80% de los votos, COPEI el 13% y el resto se repartió entre URD y el Partido Comunista. Esta Asamblea Nacional Constituyente fue presidida por el poeta adeco (Acción Democratista) Andrés Eloy Blanco, culminando en julio de 1946 con una nueva constitución que establecía que las elecciones para la presidencia y el congreso serían a través del voto universal, directo y secreto. En diciembre de 1947, se realizaron las elecciones generales resultando electo, por amplia mayoría, con 870 mil votos, Rómulo Gallegos (AD), seguido por Rafael Caldera de COPEI con 262 mil votos y Gustavo Machado (PCV) con 39 mil votos. Cabe destacar que los miembros de la Junta Revolucionara de Gobierno no participaran como candidatos para no ser acusados de ventajistas. Sin embargo el gobierno de Rómulo Gallegos fue muy breve, del 15 de febrero hasta el 24 de noviembre de 1948 cuando fue derrocado por una Junta Militar formada por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud, quien era ministro de la defensa,Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, quienes acusaban al gobierno de haber sido incapaz de resolver la crisis y a Acción Democrática de ser un partido sectario. El nuevo régimen expulsó del país a Rómulo Gallegos y disolvió al partido Acción Democrática, así como a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), lo cual hizo que los líderes adecos empezaran a trabajar en la clandestinidad.

Sin embargo, en 1950 ocurrió un hecho que cambiaría todas las cosas: el presidente de la Junta Militar de Gobierno, Carlos Delgado Chalbaud fue secuestrado y asesinado. Fue reemplazado por un civil, Germán Suárez Flamerich. Tal como lo había ofrecido la Junta de Gobierno, en noviembre de 1952 se realizaron elecciones en las cuales el partido URD que contaba con el apoyo de todos los sectores democráticos resultó ganador. Pero el gobierno realizó un fraude electoral. Jóvito Villalba, ganador de las elecciones fue apresado y deportado fuera de Venezuela. El coronel Marcos Pérez Jiménez, fue nombrado Presidente Provisional el 2 de diciembre de 1952. Se nombró un congreso "a dedo" (es decir por el mismo presidente), el cual ratificó constitucionalmente a Pérez Jiménez como presidente constitucional. El gobierno de Marcos Pérez Jiménez fue una dictadura muy personalista. Se persiguió y encarceló a todos los opositores, principalmente adecos y comunistas, por medio del Servicio Secreto llamado "Seguridad Nacional" dirigida por Pedro Estrada. Sin embargo, el gobierno inició un extenso programa de obras públicas y su política económica, ayudada por el auge petrolero, muy acertada incrementando la riqueza y el bienestar del país. Es en esa época que se realizaron la autopista Caracas - La Guaira, la ciudad universitaria, las torres del Silencio, el teleférico del Ávila, el teleférico de Mérida, la autopista Tejerías - Valencia y la urbanización dos de diciembre (hoy en día 23 de enero). El desgaste del gobierno fue progresivo. A la oposición de los estudiantes, se unió la de los profesionales, grupos económicos y la misma iglesia, a través de una famosa pastora del Arzobispo de Caracas, Monseñor Rafael Arias Blanco, quien criticó al gobierno por la mala situación que vivían los obreros y los campesinos, a pesar de la riqueza que estaba registrando Venezuela. En noviembre de 1957, Pérez Jiménez anunció que en vez de realizar elecciones libres, se convocaría un referéndum para decidir su reelección. La oposición pidió al pueblo que se abstuviera de participar en esa farsa electoral, que no era más que un fraude. Empezaron las huelgas generales, las manifestaciones y el descontento generalizado, causando la huída de Marcos Pérez Jiménez y la consecuente caída de su gobierno el 23 de enero de 1958. Terminaba así una nueva etapa de la historia de Venezuela, dando paso a la democracia.

  • A MODO DE CONCLUSIÓN

Sin duda que la Guerra Fría, fue mucho más que un enfrentamiento ideológico entre dos potencias como EEUU y lo que era la URSS, pues mas allá de defender sus ideologías, trataron de persuadir a toda nación, de manera que ya después de la Segunda Guerra Mundial, estas potencias se dividieron el mundo y lucharon arduamente, usando todos los métodos y estrategias posibles para acaparar la mayor cantidad de países adherentes a su política.

La forma de actuar de estos países, en su mayor caso encubiertamente, fue lo que determinó cual de estas ideologías sería la dominante en el planeta. Ahora bien, las estrategias encubiertas que predominaron en las acciones políticas sin duda fueron del todo deshonestas, particularmente en Latinoamérica, debido a la violencia y sagacidad con la que se actuó. Miles de muertos, una ola de sucesivos derrocamientos sangrientos de gobiernos, presidentes de repúblicas muertos y/o asesinados, abuso excesivo de poder y infinidad de violaciones a los derechos humanos fueron solo una parte de los desastres que ocurrieron debido al afán imperialista de EEUU y de la política expansionista de la URSS.

Como en toda la historia de la humanidad, los platos rotos los pagaron los ciudadanos, campesinos, soldados, trabajadores que más que estar conscientes de hacer un cambio radical de política o una revolución social, solo pedían estabilidad para sus débiles economías y una vida digna para sus familias. De manera que una fuerte crítica recae sobre los gobiernos de ambas potencias que en sus planes solo se tuvo la idea de expandir la ideología imperante a costa de miles de vidas humanas; Kissinger por un lado, Trosky y Kruschev por otro, usaron una y otras miles de estrategias de espionaje tanto a sus enemigos como a los mismos países que en cierto sentido apadrinaban, sin embargo no podemos olvidar las tragedias que ocurrieron como consecuencia de su intervención, y aún más, hoy en día, Chile es un país bastante adelantado con relación a sus vecinos, sin embargo no se ha podido lograr la realización del sueño de la unidad nacional, aun el país esta dividido, los juicios políticos pendientes, miles de personas no pueden olvidar a sus familiares muertos, y no pueden olvidar aquel recuerdo sangriento del Golpe Militar que, solo fue la mera utilización del Ejército a manera de marionetas, por parte de la CIA para propiciar el Golpe, lo cual nos entristece pues Nos damos cuenta que nuestro propio Ejército vendió su honorabilidad y patriotismo a potencias del norte que jamás tuvieron buenas intensiones con Chile.

BIBLIOGRAFÍA

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  • Revista chilena de derecho “Aplicación del derecho internacional en Chile” Facultad de derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, tomo I, Santiago, 1996.

  • Revista “Diplomacia” n°69, mayo - junio 1996.

  • Revista “Qué Pasa” n° 1455, Febrero, 1999.

  • “Historia Universal Océano” Barcelona, España.

  • LINKOGRAFÍA

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