Guerra en contra de la población; Jacqueline Kasun

Producción mundial de alimentos. Sobrepoblación. Transición demográfica de Bolivia y Suecia

  • Enviado por: Jesús María Sánchez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 60 páginas
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La guerra contra la población

Economía e ideología del control de la población.

A lo largo del libro de Jacqueline Kasun se trata de demostrar la idea de que el crecimiento demográfico es compatible con el crecimiento económico. Incluso presenta argumentos que le llevan a pensar que el primero es una de las causas del segundo. Detrás de estas afirmaciones se encuentra lo que desde mi juicio es el núcleo central del libro, y es que el crecimiento demográfico no entraña ningún riesgo a la salud del planeta. Y como la economía, su progreso, se basa prácticamente en los recursos naturales, de aquí vienen los argumentos del principio, en el sentido de demostrar que si el aumento de población no repercute en el crecimiento económico, tampoco los recursos naturales se encuentran amenazados.

Veremos algunas de las ideas principales que se exponen en este libro, el cual, desde ya, considero que es de un marcado carácter conservador. Que se afirme en el prólogo del mismo que las nuevas uniones familiares, es decir, las parejas de hecho, y en este caso, las parejas homosexuales, sean “viejas desviaciones de la condición humana” indica hasta qué punto este libro puede estar cargado de argumentos extremistas e influidos por una moral ultracatólica y ultraconservadora. Por tanto, diré ahora y no al final, que el libro me ha resultado “chocante”, y que intenta de manera desesperada demostrar una cosa que a mi juicio es incomprensible, y es el hecho de que el crecimiento demográfico, sea de la magnitud que sea, no afecta al medio ambiente ni al crecimiento económico. Un libro abarrotado de datos, en la desesperada de convencer de este tipo de argumentos, no me hace pensar en otra cosa que esta. Además creo y me inclino más a pensar de la forma contraria, primero porque desde mi punto de vista, es de una lógica “aplastante” el que al haber más personas en el planeta, la presión sobre el medio será más grande, y segundo, que me resultan más convincentes los datos aportados por los autores del otro libro, así como otras fuentes que he podido consultar. Pero pasemos a analizar algunos aspectos del libro.

Resulta sorprendente que en el libro se afirme de una forma tan gratuita y con objetivo de sustentar unos argumentos que caen por su propio peso, que según unos cálculos, la Tierra podría albergar a 260.000 millones de seres humanos. Y se recurre frecuentemente a argumentos del tipo que toda la población mundial cabría en el estado de Texas, incluso con unas densidades de población menor que en muchas ciudades actualmente. Vamos, que la autora está plenamente convencida, y parece querer convencernos de ello que según estos cálculos matemáticos, esa hipotética situación que ella plantea sería algo ideal, y no supondría ninguna merma en la calidad de vida ni para el medio ambiente ni para las personas en general. ¿Cree la señora Kasun realmente lo que está diciendo?. Para criticar esto me remito a los conceptos capacidad de carga y calidad de vida comentados en el otro libro.

Según parece ser, la filosofía del libro, expuesta a lo largo del mismo, consiste en pensar en el crecimiento demográfico como algo positivo, en el sentido de que son cada vez más personas que pueden contribuir a la investigación científica, al trabajo a través de la mano de obra, en definitiva, a conseguir un futuro mejor para todos. Pero, ¿qué ocurre con las personas que nacen en los países dónde las tasas de crecimiento demográfico son las más elevadas?. Esto es, en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. ¿Podemos pensar que estos seres humanos van a contribuir a mejorar las condiciones de vida en el planeta a nivel general y según el argumento del libro?. Sinceramente, creo que más bien está ocurriendo lo contrario. Desgraciadamente, es en estos países en donde la proliferación de enfermedades y epidemias (caso del sida) es mayor, y esto no parece ser nada positivo para el resto del planeta. Esto por poner un ejemplo.

Las afirmaciones hechas en el libro en el sentido de que no se conocen exactamente los niveles de los recursos de los que nos abastecemos, tendentes a promover un crecimiento ilimitado, ya que, estos recursos nunca escasearán. La autora del libro me parece excesivamente optimista respecto a este tema y por otra parte demasiado confiada en las posibilidades de la tecnología de cambiar las cosas y suplir en un hipotético futuro esa falta de recursos. Yo creo que no estamos hablando solamente de un problema de cantidad de recursos. Más bien, bajo mi punto de vista, me parece un problema de calidad de los mismos, cosa que para la autora parece ser que pasa desapercibido. Pongamos el ejemplo del recurso agua. ¿No estamos comprobando desde hace décadas que cada vez hay más ríos, lagos y acuíferos contaminados?. Por tanto, como digo, el problema no es tanto de cantidad como de calidad. Porque de que serviría tener unos recursos ilimitados si después no pueden ser utilizados debido a la contaminación y degradación de los mismos. (Vuelvo a referirme indirectamente al concepto de calidad de vida, que me parece fundamental en esta cuestión).

La autora, radicalmente en contra del control de la natalidad, es aún más reacia si cabe a que este control sea impuesto o promulgado por el gobierno, en este caso por el gobierno de los Estados Unidos. Ella denuncia la existencia de una campaña y políticas antinatalistas, llevadas a cabo por el gobierno de este país y apoyada y financiada por asociaciones, grupos de presión, organizaciones, etc., las cuales, junto con el Estado han diseñado esta estrategia que tratan de trasladar al resto del mundo. En este sentido creo que la postura de la autora en referencia al control de la población y a los medios para llevarlo a cabo es inaceptable desde mi punto de vista por cuanto que plantea una serie de cuestiones como pueden ser unos posibles intereses ocultos que hay detrás de todo esto, ya sean de tipo económico o de otra clase. La ideología conservadora en la que se mueve la autora del libro le lleva a exponer esta serie de planteamientos. Pensar que el único objetivo del control de la natalidad es el de servir a no se que intereses y no ver el verdadero fondo del problema es hacer un análisis demasiado sectario, poco objetivo y simplista. El hecho de controlar la natalidad como medio de poner fin al desmesurado crecimiento de la población, a la alarmante situación que viven muchas familias en países del tercer mundo, a la presión en aumento que está sufriendo el planeta a todos los niveles, es para la autora, sencillamente, un juego de intereses, en los que se mueven los gobiernos y otras organizaciones.

En cuanto al tema de la alimentación y de los recursos agrícolas, la autora cae en una contradicción al exponernos lo siguiente. Ella, para demostrar que hay alimentos suficientes para alimentar a todo el mundo y a las poblaciones que están por venir, afirma con datos certeros que la producción mundial de alimentos ha aumentado considerablemente más rápido que la población en las últimas décadas. Hasta ahí estamos de acuerdo. Más población, más alimentos sin ningún problema, parece ser la máxima de la autora respecto de este tema. Pero, ¿cómo se consigue un aumento tan importante en la producción agrícola y ganadera?. A través de nuevas técnicas de cultivo y nuevos productos que se utilizan en agricultura y ganadería, en la mayoría de los casos dañinos para el medio ambiente y la salud de las personas. (Pongamos como ejemplo lo que se ha venido haciendo con el ganado vacuno gasta ahora para aumentar la producción, y que no es otra cosa que darle piensos animales.). La autora está reconociendo intrínsecamente que el aumento de la producción alimenticia, como consecuencia del aumento de población, conlleva un deterioro en el medio ambiente y en la salud de la población.

Podríamos estar de acuerdo en el tema de la alimentación posible a todas los seres humanos, como afirma la autora. Hagamos un breve análisis de lo que puede suponer esto. Los individuos salvados de morir por inanición nuevamente se volverán fuertes, crecidos y bien alimentados - y listos ya para procrear debido a un escaso control de nacimientos, completamente no aclarado en forma masiva nuevos descendientes en cantidades completamente descontroladas, cuyas cifras por año se calculan en miles de millones de nuevos seres. Esto no sólo inmediatamente producirá a su vez más problemas de hambre, falta de fuentes energéticas, de medicamentos, de espacio, problemas económicos, etc., sino que estos descendientes también contribuyen a su vez al problema de la sobrepoblación de la Tierra: en cuanto alcanzan su madurez sexual, ellos a su vez generan incontroladamente nuevos descendientes - y así nuevamente se procrean nuevos seres aún en mayores cantidades. Cada vez más y más rápidamente y en muy corto tiempo la Tierra se sobrepobla aún más; y contábamos en el año de 1978 con 4 mil millones de habitantes en la Tierra, en el año 2000 son más de 6 mil millones. Debido a este continuo e incesante crecimiento de la sobrepoblación, todos los demás problemas crecen de manera desmesurada y se hacen más diversos. Son estos problemas, de los que nadie se salva, los que afectan la vida misma de los seres humanos, como también la vida del planeta, su flora y su fauna. Así como las degeneraciones de los seres humanos aumentan continuamente, así se degenerará igualmente en las próximas décadas el planeta mismo y la naturaleza.

Otro de los argumentos con los que defiende la autora su postura en contra del control de la población, es el hecho de rebatir las predicciones sobre las causas que puede tener el aumento de población así como el nivel de recursos en el futuro. Y para rebatir esto, hace constantes referencias a predicciones hechas en el pasado y que no se están cumpliendo hoy día. Sin duda, me parece uno de los argumentos más pobres que tiene la autora para exponer sus teorías. Entiendo en algunos momentos del libro que intenta con esto darse la razón ella misma y que el lector así lo vea también. ¿Qué garantías tenemos de que no se vayan a cumplir en un futuro las predicciones hechas hoy en día, avaladas por numerosos estudios científicos?. ¿Qué no acertaran en el pasado otros estudios sobre el tema?.

La autora se siente avalada por numerosos estudios económicos que desmienten que el aumento de población tiene malos efectos económicos. Ahora bien, hay que ver si esos estudios económicos tienen en cuenta las variables ambientales, porque de ser así, me atrevería a decir que si tendría efectos negativos para el medio ambiente, y por consiguiente, para la economía mundial. Esos estudios, ¿internan las variables ambientales?. ¿Desde que disciplinas y quienes han elaborado esos estudios?. Porque estoy plenamente seguro que si esos estudios fueran hechos por economistas ambientales o por economistas ecólogos, los resultados serían totalmente distintos.

Pasemos ahora a tratar el tema de la educación sexual y la planificación familiar, algo tan mal visto por la autora del libro. Incluso aquí cree y ve que detrás de la educación sexual existen unos intereses ocultos. Dice ella que la educación sexual está maquillada para que resulte más atractiva a la gente, cuando lo que de verdad existe detrás de la misma es algo más grave, que ella define muy bien en esta frase: “El calculado asalto a la familia sirve un doble objetivo: reducir su atractivo y desacreditar su autoridad moral”. Ella piensa que con este tipo de políticas se está produciendo un ataque directo a la familia como institución. Pero, ¿qué entiende la autora por familia?. Desde la perspectiva en que ella se mueve, me atrevería a decir que un hombre y una mujer se casan por la iglesia, tienen hijos y forman una unidad familiar. ¿Y qué pasa con los nuevos modelos de familia que han surgido en los últimos años?. En la educación sexual ,ella dice que “la instrucción recalca la normalidad de la homosexualidad y la anormalidad de los que la desaprueban, calificándolos de tener homofobia”. Sinceramente pienso que la Sra. Kasun tiene homofobia. El catolicismo, en el que creo se mueve esta señora, siempre ha pregonado su errada y demencial doctrina: "fructificad y multiplicaos". Un eslogan que todavía hoy en día es predicado asiduamente y difundido por el mundo entero por las grandiosas autoridades católicas y sus clérigos, causando así que en los países dominados para fines de asegurarse sus "rebaños" y sus "contribuyentes", la gente se reproduzca como conejillos de Indias.

Estar radicalmente en contra de la planificación familiar, de la educación sexual es para mí estar en contra de enseñar a las personas, especialmente a los más jóvenes, como prevenir la transmisión de enfermedades como el sida, como prevenir embarazos no deseados, como tener unas relaciones sexuales más placenteras, cómo conocerse más y mejor uno mismo, etc. Pero al final entiendo las posturas hechas desde ideologías y morales como los de esta señora, que respeto profundamente pero que no comparto.

En cuanto a las mujeres y la población me gustaría hacer un inciso sobre este tema exponiendo algunos casos que demuestren lo equivocada que está la Sra. Kasun.

Un día del mes de Noviembre una mujer anónima da a luz a siete niños en Iowa; nos maravillamos y nos alegramos. El mismo día, otra mujer anónima da a luz en Nigeria a su séptimo hijo; nos apenamos y nos horrorizamos.

En Brasil, un alcalde constata que la población de su ciudad ha disminuido en dos tercios. Decidido a no perder los subsidios vinculados con la población, prohíbe todos los anticonceptivos. El gobierno de Bangladesh, resuelto a frenar la tasa de natalidad, ofrece esterilizar a las mujeres de forma gratuita y regalarles, de propina, un sari nuevo. En Kenya una mujer sigue tratando de tener un hijo varón porque su marido pregunta: “ ¿Quién me sostendrá la cabeza en el momento de la muerte?”.

La mayoría de los problemas que afrontan los individuos, las familias, las comunidades y los países tienen que ver con la cantidad de seres humanos que comparten el planeta. Pero si el problema fueran sólo los números, estas historias no tendrían el poder de conmovernos o dejarnos perplejos. Ni nos apresuraríamos a llevar comida a países azotados por la hambruna o palideceríamos al leer las noticias de recién nacidos arrojados a los contenedores de basura.

Hace doscientos años, Thomas Malthus predijo una catástrofe colectiva como resultado de la superpoblación. Hasta la fecha, las cosas no han ido exactamente como pronosticó, pero las brutales probabilidades que describió siguen ensombreciendo algunas perspectivas de futuro. Hoy en día el 98% del crecimiento demográfico se registra en los países en vías de desarrollo. La ONU calcula que para el año 2050 podría haber entre 7.700 y 11.200 millones de personas en el mundo. ¿Serán demasiadas?.

Es difícil de predecir, como incluso Malthus habría tenido que reconocer ahora. Producir y suministrar alimentos suficientes es, por supuesto, fundamental. Pero, ¿y el agua dulce?. El 40% de la población mundial se enfrenta en algún momento del año a la escasez de agua. ¿Y el trabajo?. También existe ya una falta de empleo cada vez mayor y según el Population Reference Boureau, las masas de trabajadores en paro constituyen “una bomba de relojería social y política”.

Sin embargo, en los últimos 30 años se ha producido un avance espectacular. Las tasas de natalidad han descendido en muchos países en vías de desarrollo (incluidos China y la India) y el número medio de hijos por mujer ha bajado de seis a tres. Esto es resultado de cambios extraordinarios en tres frentes: la contracepción, la asistencia sanitaria y la cultura.

La contracepción ha sido clave. En algunos países en vías de desarrollo, el número de mujeres que utilizan anticonceptivos ha aumentado a más del 50%. Sin embargo, unos 200 millones de mujeres se quedan embarazadas cada año. La mitad de estos embarazos no están planeados y una cuarta parte no son deseados. Cada año mueren más de medio millón de mujeres por causas relacionadas con el embarazo, a menudo debido a una mala salud, a la falta de asistencia médica y a concebir hijos de forma poco espaciada. Millones de hombres y mujeres se han resignado a esta realidad. Pero puesto que ahora tiene la oportunidad de planificar sus familias, comienzan a imaginar de otra forma su futuro.

Hoy en día se elogia a Bangladesh como un ejemplo de éxito demográfico. En 1990 su tasa de natalidad alcanzaba la desaforada cifra de 4,9 hijos por mujer (lo que, de no haber cambiado, habría duplicado la población para el 2015). En la actualidad, la tasa de natalidad se sitúa en 3,3, hecho que asombra a quienes creían que la población del país sólo disminuiría después de superar la pobreza crónica y el analfabetismo. Buena parte del éxito corresponde a muchas organizaciones no gubernamentales.

Estas ONG´s, entre otros muchos programas de desarrollo, han llevado a cabo programas sobre planificación familiar. Y han llevado a cabo estudios que demuestran la profunda relación existente entre la educación y la planificación familiar. En lo que los expertos denominan “un círculo virtuoso”, la planificación familiar se traduce en mujeres más sanas, dado que evitan tener hijos de muy jóvenes o de mayores, o demasiado seguidos. Las mujeres más sanas tienen hijos más sanos. Y menos mortalidad infantil se traduce en menos nacimientos, ya que las mujeres dejan de pensar que hay que tener muchos hijos para que sobrevivan unos pocos. En el pasado muchos demógrafos sostenían que el desarrollo económico era el mejor anticonceptivo. Ahora, respaldados por estudios que confirman que la planificación familiar es le medio más efectivo de reducir la natalidad mundial, los expertos dicen: “No hay anticonceptivo mejor que un anticonceptivo”. Pero el desarrollo y sus beneficios, en especial una educación y una asistencia sanitaria mejores, siguen siendo esenciales. Estos avances plantean la necesidad de una planificación familiar, persuaden a las parejas jóvenes de los países pobres de que deben aplazar el tener hijos y fomentan la igualdad entre hombres y mujeres. Según el Consejo Demográfico de la ciudad de Nueva York, una ONG, “se puede promover un mundo menos poblado promoviendo un mundo más justo”.

Kenya tenía una de las tasas de natalidad más elevadas del mundo, pero en los últimos 20 años se ha registrado uno de los descensos más marcados de toda África. Esto se debe, en gran parte, a las campañas masivas de educación, a un mayor número de centros sanitarios y a anticonceptivos más baratos. Aún así, la población se duplicará en 30 años. Pero África, que aún presenta las tasas de natalidad más altas del mundo, sigue centrándose profundamente en los niños. Existe la creencia de que una persona que no tiene hijos es una persona incompleta en la sociedad, y por ello se la desprecie. En buena parte del mundo suelen ser los hombres los que se oponen a la planificación familiar. Algunos lo hacen basándose en creencias religiosas; otros quieren demostrar su virilidad.

La Organización Mundial de la Salud calcula que se practican cien millones de coitos al día. Sin embargo, pese a los grandes avances de las tres últimas décadas, millones de parejas que desean utilizar métodos anticonceptivos no tienen acceso a ellos. Muchos países en vías de desarrollo, que se enfrentan a crisis económicas y a incertidumbres políticas, están reduciendo su financiación de programas de planificación familiar. Algunos donantes extranjeros también han recortado sus ayudas.

Por todo esto, es necesario hacer hincapié en la necesidad de la planificación familiar como método para conseguir a largo plazo la disminución del crecimiento demográfico, y por ende, la mejoría en la salud de millones de personas, debido a una mejoría del entorno, del medio ambiente en general.

Por otra parte, hay que repetir una y otra vez que no es posible el crecimiento económico indefinido dentro de una biosfera finita, y que globalmente hemos sobrepasado ya los limites del crecimiento. Globalmente, lo que necesitamos es desarrollo sin crecimiento, y en última instancia ésta es la única definición breve de desarrollo sostenible que no traiciona el contenido radical del concepto. El problema de la situación se hace evidente si se piensa que desarrollo se define habitualmente en términos de crecimiento económico, y por tanto, si la línea de análisis que sigue este trabajo es correcta, “desarrollo” tal y como se define habitualmente y “desarrollo sostenible” no son conceptos emparentados, sino antagónicos. La cuestión de los límites del crecimiento nos pone frente a una decisión moral en cada momento del proceso económico.

  • KASUN, JACQUELINE. La guerra contra la población. Editorial Arias Montano. Fundación Adevida.

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La explosión demográfica.

El principal problema ecológico.

En este libro de Paul y Anne Ehrlich se nos plantea un problema verdaderamente preocupante que afecta hay día a todo el planeta y a todos los niveles, y que no es otro que el desmesurado crecimiento demográfico que ha experimentado la población mundial y su relación con los problemas medioambientales que acucian al planeta. Por ello, el problema, para los autores es más importante a tener en cuenta mirándolo desde la perspectiva del medio ambiente y la salud mundial. A lo largo de todo el libro tratan de demostrar la relación existente entre el crecimiento demográfico y los problemas medioambientales ocurridos y que están por ocurrir, y que sin duda, según ellos, tendrán graves consecuencias para el desarrollo armonioso de la especie humana en su medio natural.

Como señalan los autores del libro, y que es algo en lo que coincido con ellos, este problema del crecimiento demográfico hoy en día no es tenido demasiado en cuenta por casi nadie, ya sean políticos o por la misma población, y esto es debido en gran parte a la lentitud casi imperceptible de los efectos que se producen, unido esto al hecho de que en muchas ocasiones los problemas medioambientales son achacados a otros factores distintos del crecimiento demográfico. Estoy plenamente convencido, de que la mayoría de la gente, cuando analizan (si es que los analizan) los problemas medioambientales que nos afectan, para tratar de ver sus causas y consecuencias en profundidad, no piensan detenidamente en la relación tan directa que hay entre aumento de población y efectos en el medio. Supongo que las personas cuyo objeto de estudio sea este tema tendrán mayor conciencia respecto del mismo. Por otra parte, también existe una falta de información sobre estos aspectos, cosa que incrementa la preocupación de muchas personas. En cualquier caso, y aunque se tengan muchos datos sobre esto, creo que los autores del libro, como señalo más adelante, son un poco extremistas en sus planteamientos.

Es un hecho indiscutible que la población mundial ha doblado su numero en tan sólo 40 años, entre los años 1950-1987. Este crecimiento tan brutal en tan poco tiempo tiene que notarse en todos los ámbitos: económico, social, cultural, etc., y por supuesto, ecológico. Aquí es dónde los autores hacen hincapié a lo largo del libro. Recordemos aquí la teoría de Malthus sobre el crecimiento exponencial de la población. De todas formas, y como dije antes, encuentro un poco de alarmismo en algunas afirmaciones que se hacen en el libro, algunas como “la humanidad va hacia el desastre a causa de hambres masivas”. Si bien el problema es grave, creo que no hay que caer en la demagogia y en el fanatismo respecto de estos temas, y tratar de, no sólo plantear soluciones eficaces y reales, sino de tratar de hacerlas llegar a los políticos, que son en definitiva quienes tienen mayor capacidad de cambiar las cosas.

Quiero hacer también mención al concepto de calidad de vida que aparece en el libro, y con el que estoy de acuerdo. Porque aunque, como se señala en el mismo, podamos vivir en la Tierra 40 mil millones de personas, ¿ sería posible disfrutar de una calidad de vida, de una vida digna?. Sinceramente creo que no. Algunos autores creen que el problema no es esencialmente de población, sino de distribución, en el sentido de que es posible distribuir alimentos, bienes y servicios a todos los seres humanos, sean el número que sean. Bien, supongamos por un momento que esto pudiera ser así y que el problema de la distribución estuviera resuelto. ¿No seguirán produciéndose problemas medioambientales?. La pregunta se responde por sí sola. Sí. Porque aunque se asegure la distribución justa a todos los habitantes del planeta (cosa improbable) parece evidente que el hecho de que hayan cada vez más personas, al margen de complicados estudios que traten de demostrar lo contrario, supone que aumenta el consumo de todo tipo de bienes naturales, como pueden ser los combustibles fósiles, los alimentos, etc, etc. En definitiva, más y mayores impactos sobre el medio ambiente. Por tanto, creo que ese tipo de afirmaciones tienden a confundir a la gente y tratan de mirar para otro lado, al mismo tiempo que olvidamos el verdadero problema.

Creo que el autor expone de forma detallada y precisa la relación que ha tenido la aparición de la especie humana sobre la Tierra y su progresivo, a veces lento y a veces rápido, crecimiento poblacional, con el consumo de recursos procedentes de la naturaleza y los efectos causados a la misma como consecuencia de este crecimiento.

El “repaso” que se da en el libro a la historia de la humanidad creo que es el mejor argumento que se puede dar para defender las tesis con las que trabajan los autores del libro. Porque resulta evidente que a medida que la población mundial ha ido aumentando en número a lo largo de su historia, ha ido consumiendo cada vez más recursos. Consecuencia de este crecimiento ha sido la aparición de la tecnología y la industria, destinadas en mayor parte a satisfacer las cada vez mayores demandas de las poblaciones, y esto, a su vez, ha tenido, sigue y seguirá teniendo efectos negativos en el medio ambiente.

Los autores señalan la constante y creciente pérdida de suelo como uno de los factores más preocupantes del aumento de población, y aporta numerosos datos para ello (en ocasiones creo que demasiados datos numéricos en los que es fácil perderse). La necesidad de aumentar las tierras de cultivo para alimentar a cada vez más personas y animales de los que se alimentan las personas está produciendo la degradación de las capas superficiales del suelo en muchos países. La deforestación, causada por estos motivos, está, como se demuestra en el libro, directamente relacionada con el aumento de población, hasta el punto de ser un efecto del mismo. Cabe señalar también el problema derivado de los usos de fertilizantes destinados a aumentar la producción y luchar contra las plagas.

Por otra parte, respecto de la pérdida de biodiversidad opino, a diferencia de los autores del libro, que no es un efecto tan directo derivado del crecimiento poblacional, y más concretamente con el hecho de alimentar a los seres humanos. Sí se puede decir que haya un número importante de especies que hayan desaparecido debido a causas directas, como puedan ser la caza o la destrucción de bosques y como consecuencia de ello de ecosistemas donde vivían estas especies. Pero no encuentro una relación tan directa en el hecho de alimentar a los seres humanos y la pérdida de biodiversidad, porque creo que del conjunto de especies existentes en la Tierra, “utilizamos” para alimentarnos una pequeñísima parte del total. En cualquier caso, esta pérdida de especies estaría, bajo mi punto de vista, más relacionada con el hecho de que al haber más personas, aumenta el consumo de recursos naturales, afectando a los ecosistemas, emitiendo más sustancias tóxicas y residuos, y todo esto, en definitiva, incidiría en la capacidad de las poblaciones animales y vegetales de perpetuarse en el futuro. Parece también evidente que las grandes destrucciones de bosques tropicales y de cualquier otro tipo influyen directamente sobre el ciclo hidrológico y como no sobre la pérdida de suelo.

En cuanto a la pérdida de variabilidad genética de animales y sobre todo plantas (por cuanto que nos servimos de ellas para la industria farmacéutica) puede que a priori nos afecte. Pero en cualquier caso, creo que habría que estudiar con más detenimiento y profundidad este tema, debido a que todavía existen millones de especies y que los mecanismos de evolución y coevolución pueden originar individuos diferentes con características distintas y de los que nos podríamos servir. En este aspecto pienso que no hay que ser tan alarmistas.

Pero me gustaría analizar con detenimiento la distinción que se hace entre densidad demográfica y aglomeración, en definitiva para tratar de aclarar el concepto de superpoblación, como se hace en el libro, y que serviría para aclarar algunas ideas y conceptos confusos que se fomentan desde otros ámbitos.

El concepto capacidad de carga o capacidad de sustentación me parece fundamental para tratar este tema. “Capacidad de sustentación” de un territorio concreto, para una especie dada, significa el máximo de población de esa especie que puede ser mantenido de manera indefinida, sin que se produzca una degradación en la base de recursos que pueda significar una reducción de la población en el futuro. Cuando se emplea sin más especificaciones en ciencias sociales, ha de entenderse que se trata de la capacidad de sustentación del planeta Tierra y para la especie humana.

Los numerosos estudios que se han realizado confirman que esta capacidad de sustentación es limitada, y está deteriorándose gravemente en los últimos decenios.

Hay que decir que esta capacidad de sustentación se ve afectada por tres factores muy concretos:

1º La degradación ecológica puede producirse no sólo a causa de la presión de la población sobre los recursos, sino también por la presión de la producción (destinada a la exportación y no a la autosuficiencia) sobre los recursos.

2º La producción agrícola puede aumentar bastante si aumentan los factores de producción energéticos.

3º Las desigualdades territoriales condicionadas por la existencia de fronteras son tan acusadas que la noción de capacidad de sustentación sólo puede tener sentido a escala global, planetaria.

En resumen, parece que existe una capacidad límite de sustentación para el planeta, y que nos estamos acercando rápidamente a ella.

Finalmente podríamos reformular el concepto de desarrollo sostenible (explicado más adelante): desarrollo sostenible es mejorar la calidad de vida humana sin rebasar la capacidad de carga de los ecosistemas que la sustentan.

Veamos un ejemplo referido con este aspecto. Si todos los habitantes de la Tierra se trasladaran a vivir a la Península Ibérica, cada uno dispondría de unos 100 metros cuadrados para vivir. Si preguntáramos a la gente si cree que la Tierra está superpoblada a la vez que le presentáramos este dato es totalmente seguro que contestarían que no. Y es que, como muy bien señala el libro, no hay que fijarse en la densidad de población para comprender el problema de la superpoblación, sino en el concepto de capacidad de carga. Es casi seguro, altamente seguro, que esa hipotética población de 6 mil millones de personas viviendo en la Península no duraría, me atrevo a decir, más de 50 años (y ya estoy diciendo mucho). Pues bien, eso mismo está pasando, con una menor densidad de población, a nivel mundial. Porque aunque existen zonas muy poco pobladas, incluso con densidades de población cero, el problema hay que entenderlo a nivel global, y como tal tiene que ser estudiado. Estoy de acuerdo con los autores cuando dicen que parece ser que la capacidad de carga del planeta a sido sobrepasada. Alguien puede pensar que no. Casi seguro que los que piensan que no, toman como escenario el tiempo presente. Pero, ¿y el futuro que?. Capacidad de carga implica también pensar en la capacidad de carga que tendrá el planeta en el futuro, cuando otras generaciones vivan en él. Porque el hecho de que se estén degradando infinitud de ecosistemas actualmente, que cada vez haya menos bosques, menos tierras cultivables, supone, según este concepto, que en un futuro esos medios tendrán una menor capacidad de carga que hoy en día. Y, sinceramente, viendo los problemas ambientales que nos afectan hoy día, y haciendo una predicción para el futuro, tengo que ser un poco pesimista si las cosas siguen tal y como van.

Otro hecho importante que se señala en el libro es que en los países pobres el crecimiento demográfico es mayor que en los ricos. Concretamente, el 98% de dicho crecimiento se produce en los países pobres o en vías de desarrollo. Analizar el porqué de esto resulta complicado por la multitud de factores que intervienen y que hacen que esto sea así. Desde mi punto de vista, en principio pienso que resulta incomprensible porque es en estos países dónde con mayor diferencia crece la población. Pues, haciendo un análisis muy simple, las familias con menos recursos, en principio traerán menos niños al mundo, debido a la dificultad para mantenerlos. Pero resulta que, siguiendo con el mismo análisis, en muchos países subdesarrollados, y sobre todo en África, donde los problemas demográficos son más acuciantes, es todo lo contrario. Está demostrado que en la mayoría de los casos, el hecho de que las familias africanas tengan un creciente número de hijos es debido al aumento de la mano de obra y por consiguiente de los ingresos familiares. En resumidas cuentas, que una familia con 10 miembros, 9 de ellos, el padre y los 8 hijos se dedican a labores agrícolas y de otro tipo. Esto supondría 9 sueldos. Aún así, la situación de todas estas familias, de la inmensa mayoría, no deja de ser preocupante. Por otro lado, la falta de información, de formación, de infraestructuras, de recursos, el analfabetismo, en definitiva, podríamos decir que el subdesarrollo acarrea toda una serie de problemas y estos a su vez tienen unas consecuencias gravísimas para el medio ambiente.

“Quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo limitado, o es un loco o es un economista”. Esta frase de Kenneth Boulding refleja lo que está pasando a nivel mundial hoy mismo. La mayor parte de los economistas, y en definitiva, es en lo que se basa el capitalismo, piensan que los recursos naturales son ilimitados y que podrán seguir sustentando las actividades económicas de por vida. Nada más lejos de la realidad. Y ya tuvieron algún que otro aviso en la década de los 70, cuando se produjo la crisis del petróleo. Pero parece que no se han dado cuenta o no quieren darse cuenta del problema. Pienso que todo los argumentos que se exponen defendiendo estas posturas están motivados, como indican los autores, por las ansias de crecimiento económico sin más. Obtener el máximo beneficio, con el menor coste (no ecológico) al precio que sea. Y por mi parte añadiría que también es fruto del egoísmo de unos pocos, unos pocos que sólo piensan en ellos y en el presente y que no están teniendo en cuenta a otros ni al futuro. Por mi parte, ya es hora de que tanto los postulados de la economía ambiental como de la economía ecológica sean llevados a la práctica, que haya una integración entre ambos con el fin de proponer unas medidas que sirvan para cambiar el rumbo de las cosas. Haría especial mención al hecho de internalizar los costes ambientales en las políticas económicas que se llevan a cabo. Esto podría ser un buen comienzo. Pero mientras estas personas que piensan así, y que por desgracia tienen demasiado poder, sigan actuando de esta forma, no habrá ningún interés en tomar ningún tipo de medida para tratar de empezar a atajar el problema. Y es que no podemos confiar, como señalan algunos economistas citados en el libro, en que las soluciones tecnológicas nos libren de los problemas demográficos. Al cambiar el medio ambiente, la propia tecnología contribuye a causar problemas, como la mencionada pérdida de biodiversidad, que se agravarán a medida que la población aumente.

En otro orden de cosas, quisiera expresar aquí mi total acuerdo cuando dice el autor que el volumen demográfico no otorga potencia militar. Y creo que los argumentos que da para defenderlo son suficientemente claros para entender esta postura.

Por otro lado, los razonamientos demostrando la existencia de una relación causa-efecto entre el aumento demográfico y los problemas ambientales “más comunes” son un buen ejemplo para aquellos que todavía no consideran el problema. El aumento del efecto invernadero, la destrucción de la capa de ozono, la deforestación, la desertización, la lluvia ácida, la contaminación de mares y océanos, el aumento de las enfermedades, etc, tienen un origen derivado del aumento de población. El análisis que yo haría aquí sería el siguiente. Un aumento de las personas conlleva un aumento de la actividad, ya sea esta económica, social, cultural, etc. Las actividades humanas llevadas a cabo tienen mayor o menor relación con las personas, es decir, existe una actividad porque existen personas, y esa actividad está encaminada en mayor o menor medida a atender ciertas necesidades. Es como el aumento en la producción de automóviles: cuanto mayor demanda (con motivo del aumento de población) mayor producción y mayor actividad en el sector automovilístico. Y ese sector se servirá de una serie de medios necesarios para su correcto funcionamiento. Y esos medios los encuentra en la naturaleza, y si no, en la tecnología, que a su vez repercute en la naturaleza degradándola. Por tanto, el aumento de las actividades humanas provoca, sin duda, el aumento de la contaminación, la disminución de los bosques, en definitiva, toda una serie de problemas que señala el autor y con lo que estoy de acuerdo plenamente. (Quisiera hacer aquí un inciso para decir que me parece tan claro este razonamiento que, por un lado no creo que haya ni que exponer tantos datos para defenderlo, y por otro, no entiendo como puede haber argumentos en contra de algo que, desde mi punto de vista, es obvio).

En cuanto a las alternativas propuestas por Paul y Anne Ehrlich para paliar los “desastres” que según ellos ocasionarán el crecimiento demográfico, estoy de acuerdo con ellos, pero tengo algo más que añadir. Ellos abogan por detener el crecimiento demográfico cuanto antes, pero pasan por alto las consecuencias que esto tendría para los países. No quiero decir que esté en desacuerdo; creo que hay que reducir el crecimiento demográfico, pero yo en lugar de situarlo en primer lugar de las pretensiones, lo haría en el tercer puesto, por detrás de las propuestas de transformar el sistema económico hacia uno más justo y de adoptar tecnologías menos nocivas. Porque una excesiva disminución de la natalidad llevaría a otra causa no menos preocupante que es el envejecimiento de la población. Esto acarrearía numerosos problemas a los Estados, falta de mano de obra, aumento de los gastos en pensiones, etc. Y como consecuencia de ello, un aumento de la emigración, desde países con menos ofertas hacia países que pedirían mano de obra extranjera para continuar con una actividad normal. Y esto entra en contra del argumento sobre la migración que exponen los autores. El argumento a favor de esto que ellos plantean, me ha resultado gracioso. Estar a favor de un envejecimiento de la población por el simple hecho de que se reduciría el grupo de edad que arroja mayor índice de criminalidad y abuso de drogas, me parece de broma que algo así haya sido expuesto en un libro tan riguroso. Sinceramente no estoy de acuerdo con esta visión tan parcial, ya que no se contempla para este caso los problemas que ello tendría ni se plantean soluciones.

Creo que una posible solución sería, como dije antes, hacer hincapié y tratar de encontrar otros sistemas económicos más justos con los seres humanos y con el medio ambiente, a la vez que poner a la ciencia y a los investigadores al servicio del medio ambiente, es decir, que desde los gobiernos se fomente la investigación destinada a encontrar nuevas tecnologías y nuevas formas de producir más con el mínimo impacto medioambiental. Estudiar a fondo el concepto de Desarrollo Sostenible, para que en un futuro no muy lejano deje de ser un concepto y pase a ser una realidad.

Alguna vez leí el artículo de un autor, cuyo nombre no recuerdo en estos momentos, y que tenía una teoría muy particular, que elaboró a partir del crack de 1929. Según este autor, el ser humano, el hombre, sólo investigará nuevas tecnologías y nuevas formas de producción cuando se encuentre en una situación límite. Esperemos que no tengamos que llegar a ninguna situación límite y que se encuentren algunas alternativas cuanto antes.

Desarrollo Sostenible. Antes de desarrollar el problema del desarrollo sostenible hay que tener en cuenta varios conceptos:

El Desarrollo sostenible podría definirse como la obligación que tenemos de satisfacer nuestras necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. El concepto de desarrollo sostenible fue acuñado en el informe “Nuestro Futuro Común”, de la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo, este informe recibe el nombre de informe Brundtland. Por otra parte, hay que tener en cuenta una cosa muy importante, y es que, a pesar de lo que dicen los países desarrollados, el desarrollo sostenible no es sólo cuestión del sur del planeta, sino que es cuestión principalmente del norte, que es el que más ha deteriorado el medio ambiente.

Como hemos dicho anteriormente, el desarrollo sostenible expresa que hemos de satisfacer nuestras necesidades sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Esto encierra en sí dos conceptos:

a) El concepto de "necesidades"; habría que dar prioridad a las necesidades de los pobres.

b) La idea de que existen unos límites que debemos respetar para satisfacer nuestras necesidades presentes y futuras.

Las notas del desarrollo sostenible se detallan así en el informe Brundtland :

  • El objetivo fundamental del desarrollo sostenible es el de satisfacer las necesidades humanas.

  • La forma de satisfacer nuestras necesidades está sometida a dos tipos de restricciones:

  • a. Restricciones ecológicas, que vienen impuestas por la necesidad de conservar la capacidad de sustentación del planeta Tierra.

    b. Restricciones morales, que nos las imponemos nosotros mismos al renunciar a los niveles de consumo a los que no todos puedan aspirar razonablemente.

  • Para la satisfacción de las necesidades esenciales, se requiere el crecimiento económico en los lugares donde no se satisfacen esas necesidades: es decir, en los países pobres del Sur del planeta.

  • Se requiere, además, un control demográfico.

  • Existen límites últimos: el desarrollo continuado no debe poner en peligro los sistemas naturales que sostienen la vida en la Tierra: la atmósfera, las aguas, los suelos y los seres vivientes.

  • La conservación está subordinada al bienestar humano; está claro que todo proceso de desarrollo trae consigo cambios en los ecosistemas físicos, no todo ecosistema puede conservarse intacto en todo lugar.

  • El uso de los recursos no renovables habrá de ser lo más eficiente posible.

    • EHRLICH, P.R. y A.H. La explosión demográfica. El principal problema ecológico. Biblioteca Científica Salvat.

    Comentado por Jesús María Sánchez González.

    CONCLUSIONES.

    De todos los problemas a los que nos enfrentamos a medida que se acerca el nuevo milenio, el más importante de todos es el crecimiento demográfico. Sólo se tarda 12 años en añadir otros 1.000 millones de personas a la población mundial. Las tasas de natalidad disminuyen a mediad que las mujeres van teniendo acceso a métodos anticonceptivos, asistencia sanitaria, educación y oportunidades económicas. En la actualidad, el 98% del crecimiento demográfico tiene lugar en países en vías de desarrollo, que es dónde estas ayudas son más difíciles de conseguir. A medida que nos hacemos más urbanos e industrializados, consumimos más recursos y contaminamos más. China, en cuyas ciudades viven actualmente 350 millones de personas, ha perdido el 20% de sus tierras de cultivo desde finales de los años 50. ¿Qué otros daños se podrían causar al medio ambiente a medida que los chinos se apiñen en las ciudades?. En “Alimentando al planeta”, T.R. Reid llega a la conclusión de que el principal problema no es nuestra capacidad para producir alimentos, sino cómo se distribuyen. Y este es un debate en curso. Los optimistas piensan que las innovaciones tecnológicas siempre mantendrán el suministro de alimentos un paso por delante de la población. Los pesimistas advierten en que no podemos confiar en que las soluciones tecnológicas solucionen los problemas demográficos y ambientales.

    Parece evidente la condición limitada del medioambiente. Sin embargo y a pesar de todo, el hombre, en su incesante camino hacia el progreso y el crecimiento, parece no darse cuenta de esta circunstancia. Así mismo, apartándonos del campo de los recursos, hemos de percatarnos del continuo proceso de degradación del medio, de forma que la destrucción del medio, y con ella, la del hombre, está mas cerca de lo que a simple vista pudiera parecer.

    A pesar de que numerosos estudios científicos avalan las tesis que afirman la inminente destrucción y desaparición del medio en que vivimos, por causa del progresivo crecimiento económico, parece que ningún estado está dispuesto a sacrificar su situación económica a favor de un ecosistema cada vez mas deteriorado. Las continuas cumbres internacionales referentes al problema, no consiguen dar con la solución adecuada; aunque realmente no se trata de dar con la solución, sino de poner en practica los medios necesarios por todos reconocidos para que la vida de la tierra se prolongue más allá de unas pocas generaciones.

    Uno de los conceptos que han surgido como forma de solución al problema es el de desarrollo sostenible. Este concepto vendría a significar un cambio en las políticas gubernamentales, un cambio asimismo en la vida social, un estancamiento (al menos) del incipiente crecimiento económico, y en suma, poder llegar a mantener cierto nivel/calidad de vida sin hipotecar el futuro de las generaciones venideras. Al fin y al cabo, la idea de una parada en el crecimiento, o incluso, la de un paso atrás, no parece tan descabellada vistas las estadísticas referidas a la degradación del medio. La solución está en una toma de decisiones drástica a nivel global, mundial, en un cambio de la ideología económica, encauzándola hacia el sistema ecológico, y en lo que podría llamarse un paso atrás en el crecimiento y progreso de la raza humana, pero que realmente implicaría un sustancial paso adelante.

    Jesús María Sánchez González

    LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA.

    DOS MODELOS DIFERENTES.

    ÍNDICE

    1. INTRODUCCIÓN 2

    2. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA 4

    3. BOLIVIA, DATOS GENERALES 10

    4. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN BOLIVIA 14

    5. SUECIA, DATOS GENERALES 26

    6. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN SUECIA 30

    7. UNA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA, DOS MODELOS DIFERENTES 34

    8. LA SEGUNDA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA (EL NUEVO MODELO) 36

    9. CONCLUSIONES 41

    10. BIBLIOGRAFÍA 44

    1. INTRODUCCIÓN

    En el presente trabajo intentaremos ofrecer una visión de una de las teorías más importantes que se han dado en demografía en los últimos dos siglos, la Transición Demográfica. Por supuesto ofreceremos una visión general de la Transición Demográfica, aportando las ideas de dos teóricos importantes dentro de esta corriente como son Asley Coale y Notestein. Estas aportaciones teóricas las trasladamos, en esa visión general de la teoría, a los diferentes países del mundo, distinguiendo sobre todo los países occidentales o industrializados con aquellos países, los más numerosos, que aún se encuentran en vías de desarrollo o están inmersos en un sangrante subdesarrollo. El primer grupo de países ha recorrido el esquema básico de la Transición Demográfica, avanzando, como desarrollaremos al final de nuestro trabajo, hacia una segunda Transición tras la cual se presenta un futuro incierto en el aspecto demográfico. Algunos países, como por ejemplo Suecia, del que hablaremos ampliamente más tarde, viven en una situación más clarificadora que el resto.

    Mientras que ese segundo grupo de países considerados “pobres” desde nuestro etnocéntrico punto de vista atraviesan por muy diversos esquemas de Transición según su situación o incluso no han empezado a esbozar siquiera su modelo transicional, debido sobre todo a las políticas gubernamentales que sufren. Para ejemplificar estas dos situaciones que se observan en el mundo hemos optado por dos países: Suecia y Bolivia. Cada una de ellos representando a estos dos grupos de países.

    Suecia como representante de esos países más avanzados, incluso a la cabeza en materia demográfica. Un país que elegimos por esta circunstancia y por ser un país con unas características que lo hacían interesante a la hora de realizar el trabajo. Es un país que ha sido muy estudiado y analizado en sus aspectos demográficos y en sus consecuencias de cara el resto de países occidentales.

    En el lado opuesto hemos escogido Bolivia, el país más pobre de toda Latinoamérica y que de momento está atravesando la Transición. Es un ejemplo de país rico en materias primas y en cultura pero que se le ha explotado desde diferentes ámbitos a lo largo de su historia. Se trata de un país que en algunos aspectos como puede ser la mortalidad ha alcanzado unos valores iguales o inferiores a los países más avanzados, pero debido a su situación socio-económica no logra alcanzar otros guarismos importantes para conseguir un avance más prometedor demográficamente hablando.

    Por último nos centraremos en describir lo que hemos llamado la segunda Transición Demográfica. Trataremos de analizar todas las circunstancias que han provocado o que han llevado a los países industrializados, como pueden ser: la revolución sexual, contraceptiva, la creciente igualdad de la mujer al hombre, etc.

    Esto es a grandes rasgos lo que queremos reflejar en el presente trabajo y en el cual ofrecemos una visión general de la Transición Demográfica en los últimos dos siglos o lo que es lo mismo la reciente historia de la demografía moderna.

    2. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA

    A lo largo de la historia de la humanidad, el crecimiento de la población se considera relativamente pequeño. Sin embargo, a partir del s. XVIII se produce una aceleración importante del crecimiento de la población, que se dio en los países que actualmente se encuentran entre los más desarrollados. Este crecimiento fue producto, sobre todo, de un descenso importante en las tasas de mortalidad que se observan principalmente desde principios del s. XVIII. Se puede decir que la población mundial ha vivido, y sigue viviendo, durante los dos últimos siglos una revolución muy importante, que algunos autores han llamado Transición Demográfica. Con este concepto se trata de designar el proceso por el cual se pasa de una sociedad tradicional, ruralizada, no industrializada, con unos planteamientos familiares muy tradicionales, a una sociedad moderna, caracterizada por una gran urbanización e industrialización, alfabetización y con unos cambios sociales u institucionales muy grandes. Este proceso es muy determinado, principalmente, por las variaciones en la fecundidad y en la mortalidad. Generalmente se da por válido que en las sociedades modernas las tasas de fecundidad y mortalidad son más bajas comparativamente, de las que se daban en las sociedades tradicionales o premodernas.

    Los autores y técnicos de la T.D. coinciden en señalar el comienzo de ésta coincidiendo con la revolución industrial en los países desarrollados y sobre todo los europeos. Esta relación entre crecimiento demográfico y revolución industrial, de causa-efecto, donde la revolución industrial sería la causa. Dentro de esta primera etapa, uno de los factores más importantes que incidieron en este hecho, crecimiento de la población, puede decirse que fue la reducción de las tasas de mortalidad, provocadas por los nuevos regímenes alimenticios, los avances médico-sanitarios, etc. Aunque esta reducción no se produjo de forma acelerada, sino en un lento proceso que ha durado casi dos siglos.

    Aparte de la mortalidad, otro factor y quizás el más relevante es la fecundidad. Antiguamente, más concretamente en las sociedades pretransicionales, la fecundidad se encontraba en equilibrio con respecto a la mortalidad. Pero con la T.D. se produjeron cambios importantes en las tasas de fecundidad. La T.D. se caracteriza por un descenso importante en la natalidad debido como hemos dicho a la baja fecundidad que se da en los países desarrollados. Ésto trae como consecuencia directa que el crecimiento se detenga y por lo tanto que la población se estabilice, lo cual, es debido en gran parte al control de la fecundidad, ya sea por el uso moderno de los anticonceptivos, por el retraso de la edad para casarse, las nuevas concepciones sobre la familia. etc.

    Ansley J. Coale es otro de los principales técnicos de la T.D. observa dos planteamientos diferentes en cuanto a la T.D. en los países desarrolados y principalmente en los europeos. La Transición previa de Europa es más bien de corte maltusiano, es decir, tiene como principal factor el matrimonio o la nupcialidad. Malthus decía que un factor que provoca la caída de la natalidad y por lo tanto la disminución del crecimiento de la población era el matrimonio. Propuso dos soluciones que incidirían sobre esa disminución antes mencionada, que era, por una parte el celibato, y por otra retrasar la edad del matrimonio, Coale para esta fase previa propugnaba que la nupcialidad o el matrimonio debiera producirse cuando se tengan unos recursos mínimos y necesarios para vivir dignamente y si esto no era así lo mejor era retrasar el matrimonio hasta lograr una estabilidad económica. Posteriormente Coale ve que se pasó por una transición de tipo neomalthusiana, referida fundamentalmente a la revolución de los modernos anticonceptivos, como única posibilidad de conseguir disminuir las tasas de fecundidad y de natalidad. Se supone que los países occidentales sufrieron una primera transición maltusiana que facilitó que la T.D. fuera de corte más neomalthusiano como explicamos a continuación.

    El nacimiento de una nueva sociedad industrial y urbana trajo consigo varias causas que propiciaron en un primer momento el uso de los anticonceptivos lo que a su vez trajo la bajada de la fecundidad y de la natalidad.

    Una de las causas fue el acceso a la educación que llevó consigo un aumento en el costo de la crianza de los hijos, a su vez suponía que los hijos ya no contribuían tan tempranamente, como venía sucediendo, y directamente sobre la economía familiar. Otra causa es que la disminución de la mortalidad aumentó el tamaño de la familia que debía ser mantenida y esto provocó que se tuvieran más reticencias para tener familias numerosas. Además las mujeres se independizaron cada vez más de las obligaciones familiares y fueron encontrando ocupaciones que no eran compatibles con la crianza de los hijos.

    Las restricciones en las tasas de natalidad se comenzaron a dar en las clases urbanas más altas, con mayores posibilidades económicas para después ir bajando en la escala social. Esta restricción, se practicó generalmente, haciendo uso de los métodos de contracepción tradicionales, aunque ese uso no se hizo masivo hasta que no hubo un incentivo por esa restricción. Luego para dar respuesta a la gran demanda se desarrollaron otros más modernos y eficaces.

    El primer autor en desarrollar la idea del T.D. fue W. Thompson en 1920, quien estudió el crecimiento de la población en varios países durante el primer cuarto del s. XX estableciendo después 3 categorías diferentes. Los países del primer grupo se localizan en Europa Septentrional y occidental y en Estados Unidos y habrían pasado desde finales del s. XIX de unas altas a unas bajas tasas de crecimiento natural. El siguiente grupo de países, Italia, España y los antiguos pueblos eslavos de Europa Central, habrían comenzado un descenso de la natalidad y de la mortalidad, pero parecía probable que la tasa de mortalidad descendiera más rápidamente. El resto del mundo, donde no se hallaban evidencias de cambio en las tasas de natalidad y de mortalidad como consecuencia de la falta de control sobre ambos hechos, esta englobado dentro del tercer grupo.

    En 1945, F. Notestein argumentó que el descenso de la mortalidad en Europa, América del Norte y Australia, había sido consecuencia de las revoluciones agraria, industrial y sanitaria. La reducción de las tasas de natalidad estaba asociada a los nuevos modos de vida que habrían surgido tras el espectacular desarrollo económico.

    Guerra en contra de la población; Jacqueline Kasun

    Notestein puso nombre a los tipos de crecimiento observados por Thomson: descenso incipiente, crecimiento transicional y elevada capacidad de crecimiento. Se trata de un tránsito desde una situación de alta capacidad de crecimiento a otro de declive demográfico.

    Divide la T.D. en 3 fases diferentes:

    La primera fase se caracteriza por una natalidad y mortalidad altas. La mortalidad sufre una serie de fluctuaciones debido sobre todo a periodos de hambre y epidemias. Mientras se da una estabilidad en el crecimiento demográfico, es casi nulo.

    La segunda fase se divide en tres subfases distintas:

    En la primera subfase se da una evolución de la economía, de la producción de alimentos y una serie de avances sanitarios. Las tasas de natalidad permanecen altas y la mortalidad desciende lentamente gracias a los avances en sanidad. Se da un leve crecimiento de la población. En la segunda, la natalidad sufre un ligero descenso y la mortalidad continúa su declive en una tendencia a la estabilización. Es aquí donde se produce la explosión demográfica. La tercera se caracteriza por las bajas tasas de mortalidad y el descenso rápido de la natalidad. Al término de esta subfase convergen las tasas de natalidad y mortalidad, lo que provoca una deceleración progresiva del crecimiento demográfico.

    Por fin en la tercera fase de la T.D. la natalidad ya ha caído hasta la mortalidad y la natalidad es la que sufre periodos de fluctuación en respuesta a los ciclos económicos.

    COALE ! TRANS. MALTHUSIANA Y NEOMALTHUSIANA (PAISES OCC.)

    Guerra en contra de la población; Jacqueline Kasun

    Esquema general la T.D: La historia de la población humana cap II por Ausley J. Coale. pag 48.

    Con este esquema se puede asociar más o menos todos los modelos de T.D. que se han podido dar en los países desarrollados que ya han pasado por ella. Se observa que en las sociedades tradicionales se daban unas tasas de mortalidad muy altas, provocadas sobre todo por una fecundidad que podía superar el 4%. Junto con la natalidad se ve que la mortalidad alcanzaba unos niveles grandes, debido a los pocos recurso medico-sanitarios, aunque dentro de la mortalidad se observaba a menudo fluctuaciones, lo que impedía que se alcanzasen niveles mas o menos constantes de la mortalidad. Pero a partir, como lo dicho antes, de la revolución industrial y los cambios que llevaba consigo se va produciendo una declinación tanto en las tasas de mortalidad (avances sanitarios y médicos) como en la natalidad (introducción de modernas técnicas anticonceptivas, etc.). Esta puede considerarse como la segunda fase de la T.D. y por último se puede hablar de una tercera fase, caracterizada por una mortalidad constante y anclada en niveles bajos y una natalidad baja también aunque en algunos países actualmente y como ya dedujo Ansley J. Coale, una natalidad variable, con continuas subidas y bajadas. Este hecho puede ser característico de lo que se ha dado en llamar la 2ª T.D.

    Este esquema que hemos reproducido sobre la T.D. es el que han conseguido los países occidentales y desarrollados. Estos países culminaban su particular T.D. en los años 30 y 40 principalmente con la de la convergencia de las tasas de natalidad y de mortalidad que acarreaban y acarrean inevitablemente un crecimiento cero. Ahora bien como hemos dicho, en algunos países, como en los escandinavos se está produciendo de nuevo un crecimiento en las tasas de fecundidad, que es incluso superior al 2,1% que se necesita para lograr el reemplazo de una población.

    Con todo esto, el crecimiento de población sigue siendo positivo, debido a los estímulos procedentes desde los países subdesarrollados. Se puede hablar de dos situaciones diferentes dentro de estos países. En un lado un grupo de países muy pobres y nada desarbolados, que se encontrarían todavía en la 1ª fase de la T.D., son sociedades preindustriales. Junto a estos países otro grupo que se encuentra en la 2ª fase de la T.D., ya que en los últimos 50 años la mortalidad se ha reducido hasta alcanzar las tasas de los países más desarrollados, pero la fecundidad y por tanto la natalidad se han mantenido muy altas. La gran diferencia entre los países subdesarrollados continua siendo la fecundidad, representada por tasas muy altas.

    La mayor parte de los países subdesarrollados esta intentando implantar una serie de programas para poder alterar las tasas de fecundidad y las tasas de crecimiento. Estas altas tasas perjudican en mucho la posibilidad de trabajar, el empleo, la mayoría de servicios sociales mínimos, etc. La reducción de estas tasas constituiría una mejora en las posibilidades del progresos social y económico. Pero el desarrollo supone un cambio social muy fuerte, que precisamente incide directamente sobre las factores que sostienen las altas tasas de fecundidad, una pobreza extrema, una mortalidad infantil muy alta, el valor económico de los niños (ayudan a mantener a la familia), el bajo estatus que ostentan las mujeres, el analfabetismo, la vida rural, etc. Aunque si se puede decir que viendo el ejemplo de algunos países europeos, quizás no tengan tanta incidencia estos factores como el de tener más programas de planificación familiar fuertes, que frenan el crecimiento, lo que a su vez implican un desarrollo y proliferación fuerte de la tecnología de contracepción.

    Estos hechos sumados a las tendencias sociales, políticas y económicas del futuro s. XXI podemos observar una dicotomía entre países desarrollados y países no desarrollados (bajo nuestro prisma etnocéntrico occidental capitalista). Por lo tanto el aumento de la población mundial está supeditado al factor tecnológico, es decir, a mayor grado de modernidad en un país, menor tasa de crecimiento medio anual. Las principales causas son la incorporación de la mujer al mundo laboral y la carga familiar que suponen los hijos en un mundo industrializado, donde la educación es obligatoria y el trabajo de los menores está prohibido.

    Pero estas circunstancias no son iguales para todos los países. Las perspectivas a los países no desarrollados son muy inciertas debido sobre todo a tres factores: la alta fecundidad, que ofrece una gran resistencia al cambio, los mecanismos de intervención gubernamentales no son asequibles ni bien acogidos y que el enfoque del problema demográfico esta cambiando, se ha politizado y las bases técnicas del problema han variado en los últimos años.

    3. BOLIVIA, DATOS GENERALES

    Guerra en contra de la población; Jacqueline Kasun

    Nombre del Estado: República de Bolivia

    Creación/Independencia: 1825

    Superficie: 1.098.581km2

    Capital: La Paz (administrativa y sede del Gobierno) y Sucre (constitucional).

    Limita al N y E con Brasil, al SE con Paraguay, al S con Argentina, al SO y O con Chile y al NO con Perú.

    Población Actual (1995/1996): 7,6 millones

    Población en el año 2.010: 10,2

    Población en el año 2.025: 25.1

    Crecimiento natural (anual %): 2,6

    Tiempo de duplicación en años: 27

    Hijos por mujer: 4,8

    Nacimientos/1000hab.: 36

    Muertes/1000hab.: 10

    Esperanza de vida: 60 años mujeres:62 hombres:59

    Población urbana: 58%

    Densidad de población: 6,981 hab./km2

    Estructura de edades: <15 años: 34% 65+: 4%

    Ciudadanos: (bolivianos) amerindios el 42%, mestizos el 31%, criollos y blancos el 27%

    Religión: Mayoría de católicos (94 %). Protestantes: 50.000 (1981). Animistas entre los amerindios.

    Idioma(s): Oficiales: español Otros: quechua, aymará

    Organización política: república presidencialista. Según la Constitución de 1947, modificada en varias ocasiones, el presidente de la República, titular del poder ejecutivo, es elegido por sufragio universal directo cada 4 años, al igual que el Congreso Nacional, subdividido en dos cámaras: Senado (27 miembros, 3 por cada departamento) y Cámara de los Diputados (130 miembros), al cual corresponde el poder legislativo y la elección del presidente en el caso de que ningún candidato obtenga la mayoría de votos populares. Miembro de la ONU y de la OEA.

    Economía:

    Moneda: peso boliviano

    PNB/hab.: 770$

    Pobl. Activa total: 33,7%, de los cuales el 40,6 % dedicados, a la agricultura.

    El trabajo infantil está muy extendido.

    Inflación: 2.000%

    Productos exportación: estaño, gas natural y cocaína

    Gasto educación: 3,1% del PIB

    Viven por debajo de la línea de pobreza: 80%

    Producto Interior Bruto (PIB): 0.41

    Índice de Desarrollo Humano (IDH): 0,584%, ocupando el puesto nº 111 en el ranking mundial

    Sanidad:

    Un médico: por cada 3.518 hab. (1993)

    Camas hospital: 13.247

    Mortalidad infantil: 75,10/00

    Educación:

    Adultos alfabetizados: Analfabetos: 22,5 % (1990). escolaridad:

    varones 80,5% 40%

    mujeres 55,1% 34%

    GEOGRAFÍA FÍSICA

    En cuanto a superficie, Bolivia es el quinto Estado de América Latina y, junto con Paraguay, el único que carece de fachada marítima. Su relieve está dominado por la presencia, en su sector occidental, de la cordillera de los Andes, que ocupa 1/3 del país y que allí alcanza su mayor amplitud. Se distinguen dos ramales andinos principales, entre los que se extiende el altiplano boliviano: la cordillera Occidental, que forma frontera con Chile, con picos destacados como el Sajama y el San Pedro; y la cordillera Oriental, que comprende la llanura de la Puna (más de 4.000 m) y en cuyo sector más noroccidental (cordillera Real) se concentra el mayor número de grandes cumbres de Bolivia (Illimani, altitud máxima con 6.882 m, e Illampú, Ancohuma y Huayna, que superan los 6.000 m). El altiplano es el segundo más alto del mundo (3.700-4.500 m) después del Tibet y en él se localizan importantes salares (Uyuni, Coipasa) y lagos como el Titicaca (8.300 km²) y el Poopó, unidos entre sí por el Desaguadero. El sector E del país es un territorio de llanuras que descienden gradualmente hacia las regiones amazónicas, al NE (Llanos de Mojos), y hacia el Gran Chaco paraguayo, al SE (Llanos de Chiquitos).

    Se distinguen diversas zonas climáticas: los llanos tropicales ostentan una temperatura media de 25 °C; los valles y yungas, que se sitúan entre los 1.500-3.000 m, de 18 °C; el altiplano y la puna, de 10 °C); y, por encima de los 4.000 m, aparece el clima frío de alta montaña, con nieves perpetuas a partir de los 5.400 m.

    GEOGRAFÍA HUMANA Y ECONÓMICA

    Con 6,9 hab./km², Bolivia es el país con menor densidad de la América Andina y el Cono Sur. Su crecimiento demográfico (2,6 %) es, sin embargo, uno de los mayores de Sudamérica y podría serlo mucho más si se atenuara la enorme tasa de mortalidad infantil (el 75,1 %). Los amerindios, descendientes de las originarias poblaciones quechua y aymará, constituyen cerca de la mitad de la población. Ésta se concentra, principalmente, en el altiplano, en núcleos urbanos como La Paz (la única ciudad del país que supera el millón, 1.125.600 de habitantes), Sucre, Potosí y Oruro; fuera del altiplano destacan Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra (696.100 habitantes), la urbe boliviana más populosa después de La Paz. Es el país con la densidad demográfica más débil del continente americano, sin embargo, debido al bajo porcentaje de tierras cultivables (muy por debajo del 30%), la presión demográfica es de enorme fuerza, y particularmente en el Altiplano, que alberga a más del 50% de la población sobre una superficie equivalente al 24% del territorio.

    La mayor riqueza boliviana está en su minería: ostentan gran tradición los yacimientos de plata de Potosí, a los que se añaden los de estaño (sexta producción mundial, con 17.500 t, y principal producto de exportación, junto con el gas natural), plomo, cinc y petróleo (que se extrae desde 1936). La débil economía del país presenta actualmente signos de cierta estabilidad tras una penosa situación (inflación del 12.000 % en 1985), ya que en 1991 su producto interior bruto (PIB) creció en un 3,5 % (más que la media de América Latina, que fue del 2,7 %). Sin embargo, no hay que olvidar la existencia de una importante economía sumergida que funciona con los dólares que proporcionan la venta de cocaína y el contrabando: se estima que el comercio de las drogas supone un 6 % del PIB nacional boliviano.

    SUPERFICIES Y POBLACIÓN

    Departamentos y (capitales 1990) km² Estim. 1990

    Beni (Trinidad 51 900) 213 564 278 000

    Chuquisaca (Sucre 101 400) 51 524 498 000

    Cochabamba (Cochabamba 413 300) 55 631 1 098 000

    La Paz (La Paz 1 125 600) 133 985 2 409 000

    Oruro (Oruro 207 700) 53 588 461 000

    Pando (Cobija 6 200) 63 827 59 000

    Potosí (Potosí 120 100) 118 218 967 000

    Santa Cruz (Santa Cruz

    de la Sierra 696 100) 370 621 1 237 000

    Tarija (Tarija 74 600) 37 623 315 000

    4. LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA EN BOLIVIA

    INTRODUCCIÓN

    Antes de comenzar a explicar la transición demográfica en Bolivia, creemos conveniente hacer una puntualización en este sentido; cuando hablamos de país subdesarrollado o no desarrollado lo hacemos basándonos en los indicadores que nos permiten esos adjetivos según el paradigma actual dominante de las ciencias sociales. Por lo tanto dichos adjetivos u epítetos deben interpretarse desde un prisma descriptivo y bajo ningún concepto peyorativo. Así, nuestro trabajo procura situarse en un punto neutro que desdeña todo heurístico, estigma u estereotipo hacia el que exogrupo a describir. Por otra parte también somos conscientes, de que, si bien no existen las verdades absolutas, mucho menos en la ciencia social y en este sentido, somos claros conocedores de nuestras limitaciones y de la posible influencia de nuestra ideología sobre la interpretación de los datos obtenidos para intentar describir la situación de la estructura poblacional, la cual, produce cierta dinámica social en Bolivia.

    ÍNDICE DE FECUNDIDAD, T.B.M., T.B.N Y CRECIMIENTO VEGETATIVO

    Bolivia con un ISF (índice de fecundidad) superior a 3 (4,8) debería ser catalogado como un país no industrializado sin embargo, con una T.B.M de un 10 por mil, que es igual a la media de los países más desarrollados y con una T.B.N de 36 por mil, superior a los más desarbolados (excluido china). Es más propio de un país mixto, es decir, un país inmerso en la 2º fase transicional (r=2,6% > 0).

    TBN, TBM y crecimiento natural (CV)

    50-55

    55-60

    60-65

    65-70

    70-75

    75-80

    80-85

    85-90

    90-95

    TBN

    47,1

    46,6

    46,1

    45,6

    45,2

    41

    38,2

    36,6

    35,7

    TBM

    24

    22,7

    21,4

    20,2

    19

    16

    13,4

    11,5

    10,2

    CV

    19

    21

    23

    23

    24

    26

    28

    29

    29