Guerra del Pacífico

Historia de América. Conflictos entre Chile, Perú y Bolivia. Explotación del salitre. Combate naval de Iquique

  • Enviado por: Paparoach
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 15 páginas
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La Guerra del pacifico

Colegio: The Little Doll School

Curso: 8 A

Límites y Salitre

La Guerra del Pacífico es el conflicto bélico que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia entre los años 1879 y 1883. Para comprender las razones que la provocaron, es necesario separar los antecedentes lejanos de las causas inmediatas.

Como primer antecedente, aparece el desacuerdo limítrofe entre Chile y Bolivia. Para Chile, su dominio llegaba hasta el paralelo 23, y para Bolivia, el límite entre ambos países era el paralelo 26. A simple vista, la diferencia entre una postura y otra son solamente tres paralelos, pero la extensión territorial que abarcan es de miles de kilómetros.

La situación se volvió más compleja cuando en la zona del Desierto de Atacama se encontraron yacimientos de salitre, nitrato usado como fertilizante y para la fabricación de pólvora.

Debido a las diferencias existentes, en el año 1866 se firmó un Tratado, donde se estableció que el límite entre ambos países sería el paralelo 24, y que las ganancias obtenidas por la explotación minera entre los paralelos 23 y 25 serían repartidas en partes iguales entre Chile y Bolivia.

Este tratado no se cumplió por diversas razones, y en 1874 se firmó un nuevo acuerdo, que establecía la renuncia de Chile a los beneficios económicos obtenidos por la explotación salitrera en la zona comprendida entre los paralelos 23 y 25. A cambio, el gobierno boliviano se comprometió a no alzar los impuestos, durante 25 años, a los miles de trabajadores chilenos que estaban instalados en la zona.

Causa Inmediata: impuesto a la explotación del salitre

Guerra del Pacífico
En el año 1878, el presidente boliviano Hilarión Daza aprobó una ley que aumentaba en 10 centavos el impuesto que pagaban los trabajadores chilenos que explotaban el salitre. Con esta decisión se estaba violando el acuerdo de 1874.

Los trabajadores chilenos se negaron a aceptar esta alza, por lo que el mandatario boliviano, en febrero de 1879, dio la orden de rematar las salitreras que estaban en manos chilenas. Hilarión Daza tomó esta determinación sabiendo que provocaría una guerra, pues estaba confiado en el apoyo del Perú, país con el que firmó un Tratado secreto en 1873.

Ante esta situación, el presidente chileno, Aníbal Pinto, ordenó que las tropas nacionales fueran al norte, desembarcaran en Antofagasta (lugar donde se encontraban las salitreras en remate), e impidieran la acción boliviana, que atentaba contra los derechos e intereses de los chilenos instalados en Bolivia.

El desembarco de las tropas chilenas se produjo el mismo día en que estaba previsto el remate, 14 de febrero de 1879.

Bolivia declaró la guerra a Chile, y como nuestro país conocía la existencia del tratado secreto entre Bolivia y Perú, decidió declararle la guerra a ambos países en abril de 1879.

Entonces, la Guerra del Pacífico comenzó.

La Guerra del Pacífico se desarrolló en diferentes escenarios. Uno de los más importantes fue el mar, el Océano Pacífico que bañaba las costas de la zona disputada. La necesidad de controlar esta vía se basaba en que era la mejor posibilidad para el traslado de tropas y armamentos. Por esto, una de las primeras campañas desarrolladas fue en el mar.

Intentando dominar la vía marítima, la escuadra chilena bloqueó Iquique, principal puerto salitrero del Perú. El 21 de mayo de 1879 se enfrentaron, en la bahía de Iquique, las embarcaciones chilenas Esmeralda y Covadonga, y las naves peruanas Huáscar e Independencia.

El combate fue desigual. Las débiles y frágiles embarcaciones chilenas no resistieron el embate de las peruanas, y en un gesto de patriotismo, el capitán de la Esmeralda, Arturo Prat, saltó a la cubierta del Huáscar, en un último esfuerzo por defender el honor de Chile.

Después del hundimiento de la Esmeralda, la Covadonga derrotó en Punta Gruesa a la Independencia, poderosa nave peruana. La jornada en Iquique terminó con la muerte de muchos chilenos, y el hundimiento de una de sus naves. Sin embargo, el gesto de Prat y la captura de la Independencia constituyeron para los chilenos una fuerte motivación para seguir luchando. El predominio definitivo de Chile en el mar se logró después del combate de Angamos, cuando la Armada chilena logró apoderarse del Huáscar.

Etapas de la Guerra del Pacífico

Guerra del Pacífico
Las campañas terrestres constituyeron la segunda etapa de la guerra. En ésta, la primera campaña tuvo como objetivo apoderarse de Tarapacá, zona peruana de grandes riquezas mineras. Después de diversos enfrentamientos, el territorio de Tarapacá quedó en poder de los chilenos.

Los próximos objetivos fueron las ciudades de Tacna y Arica, ambas peruanas. En uno de los actos más heroicos, las fuerzas chilenas lograron imponerse; la Toma del Morro de Arica, lugar estratégico por su altura, permitió dominar la ciudad.

Frente a la mala situación en que se encontraba su aliado, Bolivia decidió retirarse del conflicto. En este contexto, Chile intentó establecer un acuerdo de paz (1880). Sin embargo, las condiciones no fueron aceptadas por los peruanos, y la guerra continuó. De este modo, se entró a la última fase de la guerra: la campaña de Lima.

La capital peruana fue ocupada por el ejército chileno tras librar dos batallas decisivas: Chorrillos y Miraflores, en enero de 1881. El mando de la capital peruana fue confiado al Contralmirante chileno Patricio Lynch. Con esto, la guerra prácticamente había finalizado. Sin embargo, hasta 1883 hubo combates esporádicos entre integrantes del ejército peruano, que se habían retirado a la zona montañosa, y soldados chilenos.

Los acuerdos de paz

  • Tratado de Ancón: se firmó en 1883 entre Chile y Perú. El aspecto más importante que dispuso fue la entrega definitiva a Chile, por parte Perú, de la provincia de Tarapacá. Las provincia de Tacna y Arica quedaron bajo la tutela chilena por diez años. Luego de este tiempo, un plebiscito realizado entre sus habitantes establecería qué país se quedaría con esos territorios.

  • Tregua con Bolivia: acuerdo firmado en 1884; estableció que el territorio comprendido entre el río Loa y el paralelo 23 quedaría bajo la administración del gobierno chileno, mientras que Bolivia tendría acceso a los puertos de Arica y Antofagasta, para poder sacar sus productos al mar, quedando establecida una tregua indefinida.

Ambos tratados dejaron muchas cosas pendientes. Ellas fueron aclaradas en dos tratados, firmados en 1904 con Bolivia, y 1929 con Perú.

  • Tratado de 1904: estableció, a perpetuidad las fronteras entre Chile y Bolivia. El territorio de Antofagasta quedó para Chile. A cambio de esto, nuestro país se comprometía a construir un ferrocarril que uniera las ciudades de Arica y La Paz. Asimismo, se concedió a Bolivia el más libre tránsito de mercaderías a través de territorio chileno.

  • Tratado de Lima (1929): de acuerdo al Tratado de Ancón, debía realizarse un plebiscito para determinar qué país quedaba como soberano de Arica y Tacna. Sin embargo, pasaron los 10 años acordados, y esta consulta popular nunca se realizó, pues ambos gobiernos no se pusieron de acuerdo. El asunto fue sometido al arbitraje de Estados Unidos. Esto tampoco dio resultado, y finalmente se firmó el Tratado de Lima. Este acuerdo estableció que Tacna quedaba bajo soberanía peruana, y Arica bajo la chilena. La línea divisoria que constituiría la frontera entre Perú y Chile se denominó Línea de la Concordia, una demarcación distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta y paralela a la línea del ferrocarril que une Arica y La Paz. Además, Chile pagó al Perú seis millones de dólares como cumplimiento al artículo sexto del Tratado.

Vuelve el auge del Salitre

La explotación de las salitreras en los antiguos yacimientos de María Elena, Coya Sur y Nueva Victoria (Segunda Región) está nuevamente en marcha y en pleno desarrollo.

Los expertos mundiales en fertilizantes han comprobado que el famoso salitre sintético, el mismo que hace cien años desplazó al salitre natural de Chile, origina más daños que beneficios en los terrenos agrícolas.

Esto, ha significado, que nuevamente crece la demanda de los fertilizantes naturales, como el "supernito'' y otros nitratos, productos de las salitreras, que se obtienen de la purificación del caliche.

Ha vuelto la actividad a los famosos pueblos salitreros, los llamados ''pueblos fantasmas'' del desierto de Atacama.

Tenemos que recordar que existió una época en que el salitre chileno abonaba los campos de tabaco en Estados Unidos, las siembras de patatas en Francia, los campos de remolacha en Alemania, los sembradíos de arroz en China. Era el mejor fertilizante del mundo y el más barato. Se le denominó "oro blanco'' y su explotación llevó al norte de chileno una prosperidad, que ni Santiago poseía.

Consecuencias del conflicto

La Guerra del Pacífico significó para Chile:

  • Aumentar su territorio al Norte, con la incorporación de las provincias salitreras de Tarapacá y Antofagasta (en la imagen), además del territorio de Arica.

  • En el ámbito económico, Chile se convirtió en el único productor de salitre en el mundo, obteniendo grandes riquezas.

  • La riqueza del salitre provocó un aumento en las rentas privadas y fiscales, lo que permitió realizar variadas obras públicas y educacionales.

  • Chile pasó a ser considerado como una potencia militar de importancia en Sudamérica.

  • Se acentuó la influencia de inversionistas extranjeros.

Guerra del Pacífico

  Cronología: La Guerra del Pacífico

1879

  • 14 de febrero: Las tropas chilenas ocupan Antofagasta.

  • 1º de marzo: Bolivia le declara la guerra a Chile.

  • Marzo: elecciones parlamentarias en Chile.

  • 1º de abril: Chile decide declarar la guerra a Perú y Bolivia.

  • 12 de abril: Primer combate naval entre la cañonera Magallanes y las naves peruanas Unión y Pilcomayo.

  • 21 de mayo: Combate Naval de Iquique.

  • 8 de octubre: Combate de Angamos, donde se rinde el Huáscar.

  • 5 de noviembre: Las tropas chilenas se toman Pisagua y Junín.

  • 19 de noviembre: Batalla de Dolores.

  • 26 de noviembre: Batalla de Tarapacá.

  • Noviembre: Golpes militares en Perú y Bolivia.

1880

  • Abril: infructuoso bloqueo de El Callao, que duró un año.

  • 7 de junio: tropas chilenas toman el Morro de Arica.

  • 25 de diciembre: ofensiva contra Lima.

1881

  • 13 de enero: Batalla San Juan Chorrillos.

  • 15 de enero: Batalla de Miraflores.

  • 18 de enero: Ocupación de Lima.

  • 22 de febrero: Una asamblea de 150 notables designa un nuevo Presidente de Perú.

  • 5 de julio: Domingo Santa María es elegido Presidente de Chile.

1882

  • 26 de marzo: Elecciones parlamentarias en Chile.

  • 10 de julio: Batalla de La Concepción.

1883

  • 10 de julio: Batalla de Huamachuco.

  • 20 de octubre: Tratado de Ancón.

  • 24 de octubre: Rendición de Arequipa.

1884

  • 4 de abril: Se firma la paz con Bolivia.

El héroe de Iquique
Agustín Arturo Prat Chacón: 1848-1879

Nació el 3 de abril de 1848 en la hacienda San Agustín de Puñual en Ninhue, cerca de Chillán. Sus padres fueron Pedro Agustín Prat y María del Rosario Chacón Barrios.

La familia se trasladó a Santiago en 1849 a una propiedad del abuelo materno, ubicada en la actual comuna de Providencia, en donde vivieron durante cinco años. En 1854 los Prat Chacón se cambiaron nuevamente de domicilio, a una casa en la calle Nueva San Diego, hoy calle Arturo Prat.

Arturo inició sus estudios en 1856 en la Escuela Superior de Instrucción Primaria. A los 10 años ingresó a la Escuela Naval, el 28 de agosto de 1858; esta sería su hogar en adelante. El niño fue parte del primer curso de guardiamarinas, conocido como "el curso de los héroes", con compañeros como Carlos Condell, Luis Uribe, Juan José Latorre y Jorge Montt.

Entre 1859 y 1864 realizó su primer adiestramiento marítimo por las costas de Chile, primero en el vapor Independencia, y luego en la corbeta Esmeralda. De este período, destacan las "estaciones" a bordo de esta en 1864, frente al puerto de Mejillones. Allí la Escuadra chilena fondeaba para amparar los intereses nacionales, frente a las autoridades bolivianas.

  • La guerra contra España

La guerra contra España entre 1865 y 1866, significó la primera experiencia de Prat en un enfrentamiento bélico. Participó en el Combate Naval de Papudo en noviembre de 1865 -que significó la captura de la corbeta Covadonga- y en el Combate de Abtao, en febrero de 1866, contra una flota hispana más numerosa. En este conflicto demostró sus aptitudes navales en guerra; fue ascendido a teniente segundo después de la captura de la Covadonga.

  • Profesor de la Escuela Naval

Tras la guerra contra España, Prat realizó numerosos viajes dentro y fuera del país, en la corbeta de instrucción de la Escuela Naval, Esmeralda, a bordo de la cual estaba encargado de la tripulación, además de ser profesor de los nuevos guardiamarinas. En este período le correspondió también ser subdirector y director interino de la Escuela Naval en 1872 y 1875, respectivamente, cargos desde los cuales promovió la educación moderna de la Marina.

  • Se titula como abogado

En el mismo período, realizó estudios de Leyes como alumno libre, titulándose en 1875 cuando tenía 28 años. Los estudios de abogacía y el encontrarse estacionado frente a Mejillones al mando de la Esmerald, le valieron el grado de capitán de corbeta. Contrajo matrimonio con Carmela Carvajal con la que tuvo dos hijos.

Prat fue designado ayudante del auditor de la Armada a finales de 1876, cargo en el que estuvo hasta fines de 1878, y en el cual se preocuparía de los aspectos jurídicos de los reglamentos de la institución.

  • Sus ideas y personalidad

Prat era liberal moderado y católico por tradición. Era una persona con sentido ético; estricta y sistemática en llevar un registro de sus ingresos y gastos. Como padre de familia y esposo, actuó con gran preocupación y amor por los suyos; preocupación que alcanzaba también a su madre y parientes cercanos.

¡ Entre sus particularidades como persona se recuerdan su ironía con sus amigos a través de las cartas; y su afición a una literatura variada, a tocar piano, al teatro lírico, a los boletos de lotería y a los naipes.

No se refería a los problemas políticos de la sociedad chilena en público, sino con familiares. Sin embargo, a pesar de su indiferencia hacia los temas obreros, le preocupaban los problemas que la cesantía pudiera provocar en el orden público. Participó en la educación popular, desempeñándose como profesor en la escuela gratuita Franklin, que en Valparaíso abrieron jóvenes liberales, donde enseñaba los ramos de Moral, Astronomía y Botánica a trabajadores.

  • Se involucra en la Guerra del Pacífico

En noviembre de 1878, Arturo Prat cumplió una misión en Montevideo, Uruguay, encargada por el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu, con el fin de recabar información sobre la capacidad del Ejército y Marina argentina, y sus preparativos de posible guerra con Chile.

Regresó a Valparaíso en febrero DE 1879, y a su llegada lo sorprendieron las noticias de una inminente guerra con Bolivia, y de que la Marina ya había zarpado hacia el puerto de Antofagasta.

Su inacción terminó cuando el ministro Rafael Sotomayor lo designó secretario del viaje que realizaría al norte, a entrevistarse con el almirante Williams.

Prat dejó Valparaíso el 29 de marzo y desembarcó en una Antofagasta ocupada por las tropas chilenas el 2 de abril. En la madrugada del día 4 embarcó nuevamente hacia Iquique, en el blindado Blanco. Él mismo fue el encargado de comunicar a las autoridades peruanas la declaración de guerra, y de que se bloquearía el puerto.

  • Se le asigna la Esmeralda

El 14 de abril, Williams lo nombró comandante de la Covadonga, corbeta que estaba en reparación en Valparaíso, ante lo cual partió el día 19 hacia ese puerto. Fueron los últimos días de Prat con su familia. El resto del tiempo, hasta principios de mayo, lo ocupó en supervisar los arreglos a las máquinas de la Covadonga, volviendo a Iquique el 10 de mayo de 1879 e integrándose después al resto de la Escuadra.

A su llegada, Prat se enteró de la decisión de Williams de atacar El Callao, y de los cambios que había dispuesto en relación al mando de las naves que quedarían manteniendo el bloqueo en Iquique: Carlos Condell pasó a la Covadonga, mientras que él a la Esmeralda. El bloqueo debía mantenerse para no despertar sospechas entre los peruanos; la Covadonga no participaba en el ataque por estar dañada en sus máquinas, al igual que la Esmeralda, la más antigua corbeta de la flota.

  • El día decisivo se acerca

El mismo día en que la Escuadra chilena salía hacia El Callao, el Presidente del Perú, Mariano Ignacio Prado, ordenó a la peruana zarpar rumbo al sur. Las naves salieron pegadas a la costa, por lo cual no se encontraron con las chilenas que iba mar adentro. En Arica, los peruanos se enteraron de que Iquique estaba bloqueado solo por la Esmeralda y la Covadonga, por lo que se dispuso que el monitor blindado Huáscar y la Independencia saliesen inmediatamente con destino a Iquique a capturarlas. En Iquique, Prat dirigió las últimas cartas a su familia, y comenzó los preparativos de la defensa de su posición en la bahía, viendo la posibilidad de utilizar torpedos o minas navales para diseminar dentro de la bahía, y prácticas de abordaje como alternativas de combate.

  • El 21 de mayo

El 21 de mayo de 1879, al conocer cuáles eran los barcos enemigos, Prat supo que el destino era resistir, no rendirse ni entregar la nave, como se reflejó en su hoy histórica arenga: "¡Muchachos: la contienda es desigual! Nunca nuestra bandera se ha arriado ante el enemigo, espero que no sea esta la ocasión de hacerlo. Mientras yo esté vivo, esa bandera flameará en su lugar, y os aseguro que si muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber. ¡Viva Chile!".

A las 11:30 de la mañana, cuando la Covadonga ya había iniciado su salida hacia el sur donde se enfrentaría a la Independencia en Punta Gruesa, vino el primer choque del Huáscar con su espolón. Al momento del impacto por babor, Prat tomó la decisión de abordar la nave peruana, y al mismo tiempo gritaba que le siguiesen en su acción. Sin embargo, el ruido del choque, sumado a los gritos de la tripulación, ahogaron su llamado, siendo solo escuchado por un marinero y el sargento Juan de Dios Aldea.

  • El momento de su muerte

Los tres chilenos saltaron hacia la cubierta del Huáscar: el marinero cayó de espaldas al mar, y Aldea y Prat quedaron solos, dirigiéndose hacia la torre de mando, cayendo el primero y luego Prat, ante el fuego de rifles peruanos. El capitán de la Esmeralda aún con la espada en la mano, hincó la rodilla en la cubierta, y un marinero le disparó hacia la cabeza, dándole muerte definitiva.

Después de un segundo y tercer impacto del Huáscar sobre la Esmeralda, a las 12 con 10 minutos la corbeta se hundió con la bandera al tope, tal como Prat había ordenado horas antes.

Los sobrevivientes chilenos vieron el cadáver de Arturo Prat, a bordo del Huáscar al momento de ser rescatados; ya en la noche, cuando fueron desembarcados en la playa de Iquique, uno de los oficiales pudo apreciar de nuevo el cadáver de Prat y la herida ancha y profunda en su cabeza.

Su cadáver y el de Ignacio Serrano fueron sepultados más dignamente, gracias a la preocupación de un ciudadano español de nombre Eduardo Llanos, quien recogió los cuerpos del hospital y les enterró el 22 de mayo en la tarde en el cementerio de la ciudad de Iquique.

  • Nace el mártir

La hazaña, como se calificó desde un principio a la acción de Prat, pronto opacó en publicidad a la de Condell. Desde los periódicos peruanos, los europeos supieron los pormenores del hecho, e incluso los argentinos, que habían conocido a Prat como espía años atrás. Todo esto y los informes que dio a conocer Miguel Grau del combate, brindaron un tributo de admiración, convirtiendo el enfrentamiento naval en una epopeya militar, y a Arturo Prat en un mártir, héroe nacional, y otros calificativos que comenzaban a construir toda una leyenda.

  • Sus restos a Valparaíso

El Combate Naval de Iquique adquirió así una trascendencia de fiesta patriótica nacional, y un volumen literario y poético, para intelectuales hasta poetas populares en todo el país.

No obstante, no sería sino hasta nueve años más tarde que los restos de Prat y los demás tripulantes de la Esmeralda fallecidos, tuvieran una sepultura con todos los honores. Durante la década de 1880 se escogió el sitio ubicado frente a la Intendencia de Valparaíso para el descanso definitivo de los héroes. Las obras estuvieron concluidas en 1886, y solo recién el 21 de mayo de 1888 fueron sepultados finalmente.

Combate naval de Iquique

El 21 de mayo de 1879, temprano en la mañana, el vigía de la "Covadonga" avistó a los barcos peruanos. El capitán Carlos Condell lo comunicó al comandante Arturo Prat, y ambos ordenaron formar y preparar a la tripulación. El "Huáscar" abrió fuego y la "Esmeralda", al intentar acercarse a la playa, reventó sus calderas y quedó casi paralizada.
Los dos navíos se enfrentaron, mientras la "Covadonga" y la "Independencia" salían de la rada, concentradas en su propio combate.
El intenso cañoneo del "Huáscar" fue soportado durante una hora y media, hasta que el acorazado decidió embestir.

Guerra del Pacífico

El comienzo del combate

Guerra del Pacífico

Carlos Condell de la Haya (1843 - 1887). El valiente comandante de la "Covadonga" que el 21 de mayo de 1879 venció a la fragata acorazada peruana "Independencia"

El 16 de mayo de 1879, al comienzo de la Guerra del Pacífico, que había estallado en los primeros días de abril de ese año, el almirante Williams Rebolledo, comandante en jefe de la escuadra chilena, se dirigió al Callao para destruir allí a la escuadra peruana qué, el suponía, se encontraba reparando sus buques, y zarpó de Iquique con prácticamente todos los barcos de algún valor con que contaba Chile al entrar al conflicto. Dejó en aquel puerto, para mantener simbólicamente el bloqueo, dos buques de madera, la Esmeralda y la Covadonga que, por el estado en que se hallaban, eran incapaces de batirse con cualquiera de los barcos de la escuadra peruana.

La Esmeralda quedó al mando del capitán Arturo Prat y la Covadonga al de Carlos Condell. Entretanto el mismo día 16 partió desde El Callao hacia Arica el presidente Prado, del Perú, con su estado mayor, a bordo del Orolla, acompañado de Chalaco y de los blindados Huáscar e Independencia, que ya había terminado de repararse.

Palabras de Prat

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Arturo Prat Chacón (1848 - 1879).- El insigne marino, comandante de la "Esmeralda", quien encontró gloriosa muerte en el Combate Naval de Iquique.

 

 

En la Esmeralda se formó la tripulación y escuchó las siguientes palabras de su comandante: "Muchachos, la contienda es desigual. Nunca se ha arriado nuestra bandera y espero que ésta no sea la ocasión de hacerlo. Mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar , y si muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber".

Y, sacándose la gorra , la batió en el aire gritando ¡Viva Chile! A Condell, cuyo barco estaba al lado, le gritó por la bocina: "Que almuerce la gente". "Reforzar las cargas". Condell contestó: "All right". Casi enseguida una granada reventó entre los buques.

 

Muerte de Prat

Guerra del Pacífico

Hundimiento de la "Esmeralda".- Se produjo luego de un sangriento combate con el "Huáscar". COn el pabellón izado se fue a pique al tercer espolonazo

La Esmeralda estaba empavesada como para una fiesta y una corneta tocaba "al ataque" sin cesar. Había transcurrido ya hora y media de combate, cuando el comandante de las fuerzas peruanas de tierra en Iquique ordenó que se colocara una batería de a 9 en una posición que enfrentaba a la Esmeralda y comenzó a disparar matando en la primera andada a tres hombres y dejando herido a otros tres . El buque se trasladó pesadamente unos 1.000 metros más al norte y a 250 de tierra, donde permaneció hasta su hundimiento. A las once y media de la mañana, Grau exasperado con la obstinación de la defensa, que ha todo el mundo en el monitor peruano parecía increíble, decidió liquidar la situación y ordenó espolonear a la corbeta y se lanzó contra ella a toda máquina. La Esmeralda alcanzó a girar sobre su centro y recibió el golpe de refilón; pero los cañones disparados al unísono, aventaron en pedazos a 40 o 50 hombres. Antes de que el Huáscar se desprendiera del costado del buque chileno, el comandante Prat, espada en mano, saltó sobre la cubierta del buque enemigo, dando el grito: "¡Al abordaje muchachos!" En la confusión del combate su voz no fue oída más que por el sargento Juan de Dios Aldea, quien también saltó con su capitán y con otro marinero que no fue identificado. Alcanzó a avanzar Prat algunos pasos hacia la torre de mando y cayó herido al pie de ella, luego un marinero le dio un tiro en la frente que lo mató instantáneamente.

El Huáscar ataca otra vez

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Ignacio Serrano (1847 - 1879).- El alegre e impetuoso teniente, gran amigo de Prat, quién murió en el segundo abordaje del Huáscar.

El Huáscar repitió el ataque, dando un segundo espolonazo, que abrió una vía de agua, inundando la Santa Bárbara y las máquinas, lo que dejó a la corbeta chilena sin gobierno y sin más municiones que las que había en cubierta. En este segundo espolonazo, saltó el teniente Ignacio Serrano con 10 o 12 marineros que comenzaron a batirse en la cubierta del monitor peruano. Todo el destacamento chileno cayó, recibiendo Serrano una bala de ametralladora en el bajo vientre. La Esmeralda, cubierta de banderas, continuaba a flote y el corneta seguía tocando. Veinte minutos después, el Huáscar embistió por tercera vez y ahora la Esmeralda se inclinó de proa y, a las 12.10, se hundió en el mar con su bandera al tope.

Al hundirse sonó un último disparo, que parece haber sido hecho por el guardiamarina Riquelme. Los botes del Huáscar salvaron a ocho oficiales y a 49 marineros, o sea, a la cuarta parte de los que entraron en combate. Los cadáveres de Prat y de los demás chilenos fueron colocados en la vereda de la calle que hay entre el muelle y el edificio de la Aduana. Un ciudadano español, Eduardo Llanos, ayudado por otro compatriota, Benigno Posadas, tomaron la iniciativa de enterrarlos.

El Combate de Punta Gruesa

Un poco más al sur se desarrollaba en forma paralela el encuentro entre la Independencia y la Covadonga. La astucia fue la salvación y al final la gran victoria correspondió al chileno Carlos Condell.

Con su pequeño barco de madera de 412 toneladas, contra el acorazado de 2.000 toneladas, encontró sólo una defensa que consistió en escapar hacia el sur, apegándose a la costa.

Al enfrentar Punta Gruesa, la Covadonga salvó un escollo apenas y la quilla rechinó porque había tocado fondo. Condell rápidamente colocó su barco tentando al enemigo para que espoloneara y esto fue precisamente lo que hizo la Independencia.

A toda máquina, el acorazado peruano se lanzó sobre el barco chileno sin sospechar el peligro. Su gran quilla se incrustó con fuerza en las rocas submarinas; la Independencia se inclinó y comenzó a hacer agua. Entonces, la Covadonga, avanzando sobre ella, la cañoneó hasta lograr su rendición.

Guerra del Pacífico

Combate de La Concepción (9 y 10 de julio de 1882)

El Combate de la Concepción es considerado por el pueblo chileno, uno de los hechos más dramáticos de la Guerra del Pacífico. Se desarrolló los días 9 y 10 de julio de 1882 en el pueblo peruano de La Concepción. La guarnición completa del regimiento Chacabuco, compuesta por 77 jóvenes entre 16 y 18 años, al mando del capitán Ignacio Carrera Pinto, resistió durante dos días el ataque de dos mil soldados peruanos, que tuvo como resultado la muerte de todo el contingente chileno.

El pueblo peruano de La Concepción, una aldea de tres mil habitantes, rodeada de cerros y próximo al río Jauja, tenía cuatro manzanas edificadas alrededor de un plaza rectangular con cuatro entradas y desde el 6 de julio de 1882, la 4ª compañía del batallón Chacabuco 6º de línea estaba en el lugar. Había además de la guarnición, ocho soldados convalecientes de tifus y tres mujeres, una de ellas embarazada.

El jefe de la fuerza era el teniente Ignacio Carrera Pinto, nieto de don José Miguel Carrera, quien había ascendido recientemente a capitán.

  • Comienza la Batalla

El día 9 de julio a las dos de la tarde, el pueblo de La Concepción fue atacado por la fuerza del coronel peruano Gastó con unos 400 soldados y una gran masa de indios como acompañantes. El fuego rompió a las 14:00 horas y se combatió en las calles hasta el anochecer. A esa hora los chilenos se replegaron al cuartel, donde siguieron combatiendo. El ataque duró toda la noche y hasta la mañana del día 10. Guerra del Pacífico
La última media hora la resistieron los chilenos con arma blanca por carecer de municiones. El cuartel fue incendiado con estopa mojada en parafina. Por forados practicados al edificio, los peruanos lograron penetrar al cuartel. El subteniente Luis Cruz Martínez fue el último jefe que quedaba, y no quiso rendirse ni con los ruegos de los propios peruanos. Murió de un tiro por la espalda y sus soldados fueron ensartados por las lanzas enemigas.

Las mujeres y el niño (nacido la misma noche del combate), fueron muertos por los peruanos y a sus cadáveres desnudos les infligieron horrorosas mutilaciones.

Esta batalla es uno de los últimos episodios de la Campaña de la Sierra, en la Guerra del Pacífico.

  • Día de la Bandera

La valentía demostrada por ese grupo de chilenos, que mantuvo heroicamente alzada nuestra bandera en el combate de la Concepción, hizo que este día fuera establecido como el día oficial de nuestro emblema patrio.

"El Día Oficial de la Bandera Nacional" fue instaurado como fecha oficial para el 9 de julio ( según Decreto Supremo del 1 de julio de 1974).

  • Juramento a la Bandera

Tambien se eligió el 9 de julio para celebrar la tradicional ceremonia del Juramento a la Bandera, donde los nuevos cadetes, dragoneantes y conscriptos, como también los noveles oficiales y suboficiales, prestan su juramento de fidelidad a la patria:

"Yo (Grado y Nombre) juro por Dios y por esta Bandera
servir fielmente a mi Patria
ya sea en mar, en tierra o en cualquier lugar
hasta rendir la vida si fuese necesario.
Cumplir con mis deberes y obligaciones militares
conforme a las leyes y reglamentos vigentes.
Obedecer con prontitud y puntualidad las órdenes
de mis superiores y poner todo empeño en ser
un soldado valiente, honrado y amante de mi patria".

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