Guerra del Pacífico

Historia de América del siglo XIX. Chile. Bolivia. Perú. Conflictos bélicos fronterizos. Batallas navales

  • Enviado por: Julio Astudillo
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 31 páginas
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LA GUERRA DEL PACIFICO

GENESIS

Desde el año 1842, Chile había fijado por ley la propiedad de todas las guaneras que explotaba al sur del paralelo 23 Sur, lo que Bolivia no objetó.

Después de un lapso de 24 años y para zanjar una serie de discusiones y conflictos respecto a la delimitación entre ambas naciones, se aceptó la firma de un Tratado Internacional en que dicho límite fuera desplazado al sur hasta el paralelo 24 Sur, lo que implicó que el puerto de Antofagasta quedara en territorio boliviano.

Como en la zona cedida existían numerosas empresas chilenas que explotaban sus recursos naturales, el documento firmado consideraba repartirse por partes iguales los ingresos respectivos.

Nuevamente en 1874 se experimentaron dificultades, que fueron resueltas pacíficamente mediante un convenio que comprometía a Bolivia a congelar el monto de las contribuciones que cobraba a los empresarios chilenos por un lapso de 25 años.

Lo pactado fue desconocido por el gobierno altiplánico 4 años después, lo que provocó enérgicas reclamaciones diplomáticas, que fueron totalmente ignoradas.

Los chilenos se negaron al pago del alza dispuesta y Bolivia los consideró morosos y los notificó de que sus propiedades serían rematadas, si no abonaban lo adeudado antes del 14 de febrero de 1879.

Ante la gravedad de estos últimos acontecimientos, Chile desplegó preventinamente en Caldera a los blindados "Blanco" y "Cochrane" , mientras accionaba por los conductos diplomáticos para superar la situación creada.

Al conocerse en Santiago la ocurrencia de actos de violencia contra los chilenos residentes en Antofagasta, se dispuso la recalada en dicho puerto del blindado "Blanco", para actuar por presencia en resguardo de los intereses nacionales.

Como no se logra el efecto deseado y el remate de las propiedades chilenas va a ser ejecutado, el Gobierno decide actuar con su Armada.

El 8 de febrero se embarcan dos compañías a bordo del blindado "Cochrane" y la corbeta "O'Higgins" , al mando del Coronel Emilio Sotomayor y ambas naves recalan en Antofagasta el día 14, donde se apoderan de la ciudad antes de la medianoche.

El 85% de la población chilena en este puerto los recibe con enormes demostraciones de júbilo.

El 12 de febrero de 1879 Chile rompió relaciones con Bolivia. El 1o. de marzo Bolivia declara la guerra a Chile. El 5 de abril, Chile declara la guerra a Perú y Bolivia, porque entonces se hace pública una alianza secreta de ambas naciones contra Chile, por un tratado que databa desde 1873 y que incluía a Argentina que posteriormente no lo ratificó.

POTENCIAS NAVALES COMPARADAS

Al comienzo de la Guerra, la Escuadra chilena estaba formada por los siguientes buques:

-Blindados "Cochrane" y "Blanco": 5 años en servicio; andar de 9,5 nudos; armamento de 6 cañones de 250 lbs (9"), 1 cañón de 4.7 ", 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras ; 300 hombres de tripulación.

-Corbetas "O'Higgins" y "Chacabuco": 15 años en servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; armamento de tres cañones de 115 lbs ( 7"), dos de 70 lbs y cuatro de 40 lbs; dotación de 160 hombres.

-Corbeta "Esmeralda": 25 años en servicio; casco de madera; andar de 3 nudos; 12 cañones de 40 lbs., 199 hombres de tripulación. En muy mal estado por vetustez.

-Corbeta "Abtao": 15 años en servicio; casco de madera y fierro, andar de 6 nudos; 3 cañones de 150 lbs. y 4 de 40 lbs.

-Cañonera "Magallanes": 5 años en servicio, 1 cañón de 115 lbs. (7"), 1 de 64 lbs. y 2 de 20 lbs (4"); andar de 11 nudos; lista para iniciar operaciones.

-Cañonera "Covadonga": 21 años de servicio; casco de fierro; andar de 7 nudos, 2 cañones de 70 lbs. y 2 de 9 lbs.

Eran naves bastante heterogéneas, de andares, edades y armamento diferentes y cuyo poder estaba fundamentalmente basado en los blindados y la cañonera "Magallanes".

La Armada peruana contaba con los siguientes buques:

-Monitores blindados "Manco Cápac" y "Atahualpa"; 17 años en servicio; andar de 3,5 nudos, y 2 cañones de 500 lbs.

-Monitor blindado "Huáscar": 14 años en servicio; andar de 11 nudos; casco de fierro acorazado; 2 cañones de 300 lbs. en una torre giratoria; 2 de 40 lbs. y 1 de 12 lbs; dotación de 200 hombres.

-Fragata blindada "Independencia": 15 años de servicio; andar de 12,5 nudos; casco de fierro, 2 cañones de 150 lbs., 12 de 70 lbs., 4 de 32 lbs., y 4 de 9 lbs.

-Corbeta "Unión": 15 años en servicio; andar de 12,5 nudos; casco de madera, y 14 cañones de 70 lbs.

-Cañonera "Pilcomayo": 15 años en servicio; andar de 10,5 nudos; casco de madera; 2 cañones de 70 lbs., 4 de 40 lbs. y 4 de 12 lbs.

La oficialidad y tripulaciones chilenas estaban mejor preparadas que las peruanas, con honrosas excepciones.

La ubicación del teatro de operaciones marítimo estaba enorme distancia de la base de la Escuadra chilena en Valparaíso, lo que significó una considerable limitación logística.

La Armada enemiga, en cambio, aunque con base principal en El Callao, disponía de un apoyo más efectivo a sus operaciones en las bases secundarias de Arica, Ilo e Islay.

Al inicio de la guerra, la Escuadra peruana estaba prácticamente desmantelada en El Callao. Las calderas de la "Independencia" estaban en tierra y el "Huáscar" se encontraba desartillado.

PRIMERAS OPERACIONES

El 1o. de marzo de 1879, Bolivia declara la guerra a Chile y el 5 de abril de 1879 el Gobierno chileno declara la guerra a Perú y Bolivia.

Simultáneamente, recala la Escuadra nacional en Iquique, al mando del Contraalmirante Juan Williams Rebolledo, e inicia el bloqueo a aquel puerto peruano, mientras las naves peruanas eran reactivadas con la mayor urgencia en El Callao.

El plan del Gobierno chileno era la inmediata conquista del dominio del mar, mediante un ataque sorpresivo a la flota enemiga en su base. Si no se lograba capturarla o destruirla, por lo menos había que bloquearla en sus fondeaderos, para poder enviar con seguridad una expedición marítima de 4.000 soldados sobre Iquique, a fin de conquistar la región salitrera de Tarapacá.

El Almirante Juan Williams Rebolledo había concebido un plan diferente, que consideraba obligar al enemigo a concurrir a la zona de Tarapacá para obligarlo a romper el bloqueo de Iquique y dar allí la batalla decisiva.

Además , efectuar el hostigamiento de los diferentes puertos y poblaciones en el litoral de Tarapacá. De esta manera se conquistaba el dominio del mar, en aguas menos alejadas de la base de operaciones.

Ambos planes buscaban el mismo objeto por caminos diferentes. Esta diferencia derivaba de que el Gobierno no conocía en detalle las limitaciones logísticas del Almirante.

Para desplazarse hasta El Callao, la Escuadra debía ir acompañada de un transporte carbonero, que no poseía.

Sin embargo, el plan del Gobierno era más adecuado, ya que complementaba la acción ofensiva con el necesario requisito de la oportunidad, consistente en el ataque a un enemigo, aún no preparado para iniciar operaciones.

El plan de campaña peruano buscó inicialmente la disputa del dominio del mar para conquistarlo más tarde. Consecuentemente, consideraba acciones ofensivas en el litoral chileno, atacando sus líneas de comunicaciones marítimas, pero rehuyendo permanentemente la batalla con la Escuadra chilena, hasta lograr dividirla o dispersarla mediante apremios.

Aprovecharía el polo de atracción hacia el sur, que provocarían estas acciones en nuestra Escuadra, para abastecer el teatro terrestre en Tarapacá; desplegar allí sus fuerzas y brindar indirectamente protección a sus líneas de comunicaciones marítimas desde Panamá, para el abastecimiento de insumos de guerra importados.

Dada la inferioridad potencial de la Escuadra peruana, no podía arriesgarse a dar una batalla naval decisiva, pero sí podía accionar ofensivamente sobre objetivos aislados y hacer guerra de corso.

Es decir, el plan peruano era el más adecuado a las circunstancias y condenaba al fracaso lo concebido inicialmente por el Almirante Juan Williams Rebolledo.

COMBATE NAVAL DE CHIPANA

(12 de abril de 1879)

Tan pronto le fue notificado el bloqueo de Iquique, el mando naval peruano dio ejecución a lo planeado para sus primeras operaciones.

La "Unión" y la cañonera "Pilcomayo" zarparon de El Callao el 8 de abril a interceptar las líneas de comunicaciones marítimas chilenas al sur de Iquique, para negar los abastecimientos a los buques chilenos.

El Almirante Juan Williams Rebolledo conoció este zarpe, pero, creyéndolo del monitor "Huáscar" con la cañonera "Pilcomayo" y temiendo un bombardeo a la planta resacadora de agua en Antofagasta, ordenó el zarpe del blindado "Cochrane" y la cañonera "Magallanes" a ese puerto.

Entretanto, el Gobierno había enviado instrucciones urgentes para el Almirante Williams, que llegaron telegráficamente a Antofagasta.

Cuando recalaron las naves al puerto, la cañonera "Magallanes" , al mando del Comandante Juan José Latorre Benavente, fue comisionada para llevar dichas comunicaciones a Iquique.

En la mañana del 12 de abril y a la cuadra de la punta Chipana, avistó a los buques peruanos "Unión" y "Pilcomayo", que de inmediato gobernaron para acortar distancia con la cañonera.

Ambos eran superiores a la cañonera "Magallanes" en andar y armamento.

A las 10.50 la cañonera "Pilcomayo" abrió el fuego a 3.550 metros, seguida por la "Unión".

El Capitán de Fragata Juan José Latorre Benavente ordenó izar el pabellón de combate, con un fuerte "Viva Chile" de su tripulación y decidió no responder el fuego de la cañonera "Pilcomayo", para concentrar su escaso armamento sobre la "Unión". Al tercer disparo logró un impacto generando un enorme escape de vapor. La nave se detuvo momentánemente y después viró, abriendo distancia para reunirse con la cañonera "Pilcomayo" y ambas decidieron terminar la acción.

El Comandante Juan José Latorre Benavente recaló en Iquique, entregando el documento al Almirante y cumplió en forma integral el objeto de la comisión.

Los buques peruanos no supieron aprovechar su mejor andar y armamento, para poner entre dos fuegos a la cañonera "Magallanes".

La "Unión" tuvo que regresar hasta El Callao para ser sometida a reparaciones, y la cañonera "Pilcomayo" a Ilo para carbonear.

El Capitán de Fragata Juan José Latorre aplicó correctamente el principio de mantenimiento del objetivo. Dos naves enfrentaron a una más débil y resultaron rechazadas con averías.

EL BLOQUEO DE IQUIQUE

Iquique no resultó a la Armada peruana un apremio lo suficientemente poderoso para que concurriera a presentar batalla, lo que restó significación estratégica al bloqueo.

El Almirante Juan Williams Rebolledo, antes de cambiar su plan original, decide hostigar los puertos peruanos. Para este efecto divide a la Escuadra en las siguientes agrupaciones:

A los buques más viejos la corbeta "Esmeralda" y la goleta "Covadonga" los mantuvo en el bloqueo de Iquique.

Con el blindado "Blanco", la corbeta "Chacabuco" y la corbeta "O'Higgins" zarpó al ataque de Huanillos, Pabellón de Pica y Pisagua.

El Comandante Enrique Simpson Baeza, con el blindado "Cochrane" y la cañonera "Magallanes" , fue destacado a atacar Mollendo.

En Pabellón de Pica, se suspendió el cargamento de guano a 15 naves mercantes neutrales, se quemaron los muelles e instalaciones fiscales y se capturó un remolcador a vapor, con todos los faluchos empleados en la carga de buques.

En Huanillos se procedió de igual forma con 50 naves mercantes e instalaciones portuarias.

Los chinos residentes contribuyeron enormemente a la acción ofensiva de las naves, al sublevarse, incendiando y saqueando el resto del puerto.

En Mollendo se enfrentó resistencia de fusilería enemiga en tierra, que el Comandante Enrique Simpson Baeza neutralizó bombardeando las instalaciones portuarias.

Reacción similar desde tierra experimentaron el blindado "Blanco" y la corbeta "Chacabuco" en Pisagua, por lo que también bombardearon el puerto, hasta que la bandera peruana fue arriada.

Al enviar un destacamento a tierra para destruir los faluchos, los peruanos reanudaron el fuego, lo que motivó la continuación del bombardeo hasta incendiar todos los depósitos de salitre.

Al regreso de la Escuadra a Iquique, el Almirante Juan Williams Rebolledo ordenó a las autoridades del puerto detener las plantas destiladoras de agua y el ferrocarril, so pena de bombardear la ciudad. Pero la escuadra enemiga no se presentó a dar batalla. Entonces el Jefe Naval decidió cambiar el Plan.

EXPEDICION DE LA ESCUADRA A EL CALLAO

Dado que el enemigo no presentaba combate en Iquique, se consideró necesario ir en su busca mediante acciones ofensivas.

El 9 de mayo había recalado el vapor "Lamar" con carbón, víveres y municiones.

Seis días más tarde arribó a Iquique el vapor inglés "Lontué", cuyo Capitán informó al Almirante Juan Williams Rebolledo que el grueso de la flota enemiga aún permanecía en El Callao y le proporcionó un croquis de la base naval con la ubicación de los diferentes buques peruanos.

Manteniendo el mayor secreto, Juan Williams Rebolledo decidió zarpar el 16 de mayo para atacar a El Callao.

Antes, efectuó algunos relevos:

El Capitán de Fragata Arturo Prat Chacón asumió como Comandante de la corbeta "Esmeralda" y la responsabilidad por el bloqueo de Iquique.

El Comandante Manuel Thomson Porto Mariño asumió el mando de la "Abtao" y el Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza, como Comandante de la goleta "Covadonga" , que permanecía junto a la "Esmeralda" en el bloqueo de Iquique.

El día anterior, el Almirante citó al Comandante Arturo Prat Chacón a bordo del buque insignia y le entregó un sobre sellado con instrucciones, el que debía ser abierto el 20 de mayo.

El 16 de mayo zarpa la Escuadra con rumbo a El Callao.

Quiso el destino que el mismo día se hiciera a la mar la escuadra enemiga desde El Callao a Arica, llevando embarcado al Presidente Mariano Ignacio Prado y escoltando un convoy con 4.000 soldados, destinados a reforzar el dispositivo terrestre en Tarapacá.

Ambas fuerzas se cruzan de vuelta encontrada en alta mar, sin avistarse.

En Arica, el jefe peruano, Capitán de Navío Miguel Grau Seminario, obtiene las siguientes informaciones:

Que la Escuadra chilena había zarpado con sus unidades más significativas hacia El Callao.

Que el bloqueo de Iquique era mantenido por dos buques de muy escaso valor combativo.

Que desde Valparaíso había zarpado un convoy desprotegido con 2.500 soldados (noticia en la prensa chilena).

Ciñéndose fielmente al plan de campaña, el Comandante peruano resolvió atacar a las dos naves chilenas en Iquique y luego continuar al sur para interceptar y apresar el convoy con tropas y destruir la máquina resacadora de agua de Antofagasta.

Así el 20 de mayo zarpaban desde Arica el monitor "Huáscar" y la fragata blindada "Independencia" y al día siguiente a las 08.00 horas entraban a la rada de Iquique.

El mismo día entraba la Escuadra nacional en El Callao, encontrando una base naval ausente de objetivos. El Almirante Williams ordenó regresar al sur forzando las máquinas.

COMBATE NAVAL DE IQUIQUE

(21 de mayo de 1879)

Hay pocos hechos en la Historia Universal que puedan compararse a la gesta, que tuvo como escenario las tranquilas aguas de Iquique, no tan sólo ejemplo del heroísmo razonado que el Capitán de Fragata don Arturo Prat Chacón y la dotación de la corbeta "Esmeralda" llevaron a su máxima expresión, sino que también por el significado y repercuciones que ésta tuvo en el desarrollo de los acontecimientos posteriores.

La Escuadra chilena compuesta por los blindados "Blanco" y "Cochrane" , las corbetas "Esmeralda", "O'Higgins", "Chacabuco" y "Abtao", la cañonera "Magallanes" , la goleta "Covadonga" , el transporte "Lamar" y el vapor "Matías Cousiño", se encontraban manteniendo el bloqueo de Iquique desde el 5 de abril de 1879, con la intención de obligar a la escuadra peruana de hacerse presente para romperlo y disputar el dominio del mar, lo que no se cumplió por tener los peruanos otros planes estratégicos.

El 16 de mayo, el Comandante en Jefe de la Escuadra, Almirante Juan Williams Rebolledo, ante la ausencia de la escuadra peruana decidió atacarla en el puerto de El Callao, zarpando con todos los buques disponibles, a excepción de la corbeta "Esmeralda", la goleta "Covadonga" y el transporte "Lamar". Dejó como Jefe de Bahía, vale decir como jefe de la agrupación, al Comandante Prat.

Entretanto, en el Perú la opinión pública exigía una acción de su escuadra para vengar el agravio del bloqueo de Iquique.

El Presidente peruano General Manuel Ignacio Prado celebró varias reuniones en el Palacio de Gobierno para decidir las acciones futuras. La decisión fue zarpar con la escuadra a Arica a reforzar la guarnición y llevar cañones, municiones y víveres para el ejército de Tarapacá, lo que se llevó a cabo el 16 de mayo, el mismo día que la Escuadra chilena zarpaba al El Callao.

Ambas escuadras se cruzaron en altamar sin avistar a la otra.

Llegados los buques peruanos a Arica, el General Prado se impuso que en Iquique se encontraban solas las tres naves chilenas y que un convoy con 2.500 hombres había zarpado de Valparaíso con destino a Antofagasta.

De inmediato dispuso el zarpe del monitor "Huáscar" y la fragata blindada "Independencia", al mando de los Capitanes de Navío Miguel Grau Seminario y Juan Guillermo Moore, respectivamente, para destruir a los buques chilenos en Iquique, posteriormente atacar al convoy proveniente de Valparaíso y destruir la máquina resacadora de agua de Antofagasta, para privar de ese elemento vital, a las tropas chilenas acantonadas allí.

El día miércoles 21 de mayo de 1879, el bloqueo se mantenía como de costumbre. Ambos buques a la entrada de la bahía, fuera del puerto, uno cerca de una milla y media al norte del faro de la Isla de Iquique (Posteriormente llamada Isla Serrano y hoy unida a tierra) y el otro, un poco más alejado en dirección similar. El transporte "Lamar" se hallaba fondeado en la rada cerca de la isla.

Esa mañana le tocaba a la goleta "Covadonga" patrullar el exterior de la bahía. Cubrían la guardia el Teniente Manuel Joaquín Orella Echanez y el Guardiamarina Miguel S. Sanz. Al alba, el horizonte estaba cubierto por una espesa neblina que empezó a disiparse cuando aparecieron los primeros rayos del sol.

A las seis horas y treinta minutos el vigía de la cofa gritó: "Humos al norte!".

De inmediato se mandó a avisar al Comandante, Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza, quien dormía en su camarote. Este subió a cubierta y comenzó a escudriñar el horizonte para al final reconocer que ambos buques eran el monitor "Huáscar" y la fragata blindada "Independencia".

Inmediatamente izó la señal "enemigo a la vista" y lo afirmó con un cañonazo para advertir a la "Esmeralda".

En ese buque estaba de guardia el Teniente 1o. Luis Uribe Orrego, quien dispuso que se le avisara a su Comandante Arturo Prat Chacón. Subido a cubierta, éste ordenó levar el anclote, tocar "generala" y acercarse a la "Covadonga" para conferenciar.

Como si el destino quisiera dejar imborrablemente marcado este día para las Glorias de Chile, en la rada de Iquique se reunieron cinco buques adversarios con cuyas iniciales se formó la palabra CHILE: "Covadonga", "Huáscar", "Independencia", "Lamar" y "Esmeralda".

En el monitor "Huáscar" al avistarse los buques chilenos, se izó una gran bandera de combate, lo que se imitó en la "Independencia". El Comandante Grau reunió su gente y los arengó:

"Tripulantes del "Huáscar": ha llegado la hora de castigar al enemigo de la Patria y espero que lo sabréis hacer cosechando nuevos laureles y nuevas glorias dignas de brillar al lado de Junín, Ayacucho, Abtao y 2 de Mayo. Viva el Perú!".

La población de Iquique despertada por el cañonazo de aviso de la "Covadonga", presa de la mayor euforia corría por la playa para presenciar la captura de los buques chilenos.

Se echaron al vuelo las campanas en señal de regocijo y las multitudes se paseaban por las calles gritando "Viva el Perú! ahora sí!, ahora sí!" y cada cual se apresuraba en ganar el mejor lugar para presenciar el acontecimiento.

Prat rápidamente se vistió de gran gala, con espada y guantes y subió a cubierta ordenando al Contador Juan Oscar Goñi que arrojara al mar, en un saco, la correspondencia para la Escuadra, para asegurar que no cayera en manos enemigas.

Ordenó izar las señales "reforzar las cargas", "venir al habla" y "seguir mis aguas".

Mientras la "Esmeralda" viraba hacia tierra, Prat ordenó tocar "atención" y arengó a su tripulación formada, con estas palabras jamás olvidadas por ninguna generación de chilenos:

"Muchachos:

La contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber".

Y sacándose la gorra, la batió en el aire gritando "Viva Chile!", lo que la tripulación respondió con gritos similares, que rompieron el silencio solemne que inundaba la bahía y que llegó a los asombrados peruanos que miraban desde el anfiteatro natural del puerto.

La "Covadonga" llegó al habla y Prat, bocina en mano, le ordenó: "Que almuerce la gente! Reforzar las cargas! Cada uno a cumplir con su deber!". Condell simplemente respondió: "All right!".

No bien hubo terminado el diálogo cuando una roja llamarada surgió de uno de los cañones del "Huáscar" y un alto penacho de agua y espuma brotó entre ambas naves: se iniciaba el combate.

Prat ordenó a Condell mantenerse en baja profundidad y al transporte "Lamar" que abandonara la bahía y se dirigiera al sur.

A la orden de Prat, el Corneta Gaspar Cabrales tocó "romper el fuego" y "al ataque", lo que fue celebrado con vivas a Chile.

Los buques chilenos concentraron su fuegos sobre el monitor "Huáscar", sin causarle daño, al rebotar los proyectiles en la coraza del buque peruano.

La "Independencia" disparaba sin causar ningún daño.

Los movimientos efectuados por la "Esmeralda" hicieron que se reventaran sus calderas y por lo que el buque quedó con un andar reducido a poco más de dos nudos.

Considerando lo anterior, Prat puso su buque cerca de la playa, de manera que los disparos del "Huáscar" pusieran en peligro a la población, lo que obligaría al monitor a disparar con cuidado y por elevación, dificultando su puntería.

Había pasado más de una hora de combate y los buques no presentaban daños considerables. La "Independencia" abandonó su lugar y se dirigió a presentar combate a la goleta "Covadonga", la que empezó a navegar hacia el sur.

Un proyectil del monitor, la atravesó destrozando la base del palo trinquete e hiriendo fatalmente al cirujano Pedro Segundo Regalado Videla Ordenes y matando instantáneamente al mozo Felipe Ojeda.

Observado desde tierra el movimiento de Condell, el General Juan Buendía, autoridad militar peruana del puerto, dispuso que lanchas con tropas de fusileros hicieran fuego sobre la goleta, la que abandonó el puerto sin mayores consecuencias.

En este momento el combate se divide en dos: uno entre el "Huáscar" y la "Esmeralda" y el otro entre la "Independencia" y la "Covadonga". Relataremos el primero y el segundo se encuentra en el Combate Naval de Punta Gruesa, descrito aparte.

Los buques en combate eran:

"Huáscar", monitor blindado construído en 1865, de 1.745 toneladas, máquinas de 1.200 HP., andar de 12 nudos, con dos cañones de diez pulgadas (254 mm.) que disparaban proyectiles de 300 libras (136 kilos), montados en una torre giratoria que le permitía apuntar sus cañones sin tener que maniobrar con el buque, tal como lo hacían los buques chilenos. Además, tenía dos cañones de 40 libras (18,14 kilos), un cañón de 12 libras (5,4 kilos) y una ametralladora Gatling de 0.44" instalados en cubierta. Su blindaje era de 4,5 pulgadas (114,3 mm.) en la línea de flotación y 5,5 pulgadas (140 mm.) en la torre de artillería.

"Esmeralda", construída en 1864, de 850 toneladas, máquinas de 200 HP., andar de 3 nudos en ese momento, de casco de madera, con 12 cañones de ánima lisa de 40 libras (18,14 kilos).

Cuando el "Huáscar" había estrechado su distancia a la "Esmeralda" a 600 metros, se acercó un bote al primero, en el cual iban el Capitán de Puerto, Capitán de Corbeta, Salomé Porras y el Práctico Guillermo Checley, quienes informaron a Grau que la "Esmeralda" estaba protegida por una línea de torpedos, lo que indujo a Grau a mantenerse a una distancia de 500 metros.

Pasada cerca de una hora y media, la "Esmeralda" aún no había sido impactada por algún proyectil del "Huáscar", pués por la forma de disparar por elevación, los tiros caían en la playa.

Por su parte los disparos de la "Esmeralda", a pesar de hacer impacto en el monitor, sin embargo, rebotaban en su coraza.

A pesar de lo anterior, el entusiasmo y fervor patriótico no decaía en la "Esmeralda".

Los Guardiamarinas Arturo Wilson Navarrete, Arturo Fernández Vial y Ernesto Riquelme Venegas habían reemplazado a los Cabos de cañón y alentaban a la tripulación.

El Teniente Ignacio Serrano Montaner dirigía los cañones de babor que enfrentaban al "Huáscar" y el Teniente Francisco Segundo Sánchez Alvaradejo contestaba por estribor los disparos que le hacían desde tierra.

El Corneta y Tambor Gaspar Cabrales tocaba sin cesar, "al ataque".

La "Esmeralda" lucía engalanada como para una fiesta. Tenía izadas la bandera de Jefe de Bahía en el tope del palo mesana, la de buque de guardia en el palo trinquete, el gallardete de mando en el tope del palo mayor y por precaución, dos banderas chilenas en el pico del palo mesana, por si cortaba la driza por el impacto de algún proyectil y esto se pudiera interpretar como que el buque se rendía.

Eran cerca de las diez de la mañana y la corbeta no cesaba en combatir. A medida que la resistencia se hacía más tenaz, la opinión de los espectadores en tierra iba cambiando; el entusiasmo y alegría del primer momento se había trocado en sorpresa, asombro y admiración.

El General Juan Buendía hizo traer a la playa cuatro cañones Krupp de campaña, que instaló en un morrito que enfrentaba a la "Esmeralda" para cañonearla desde tierra, cruzando sus fuegos con los del "Huáscar".

Lo que no pudo hacer el "Huáscar", lo comenzaron a hacer los cañones de tierra.

Una granada mató a tres hombres e hirió a otros tres.

La situación se tornó insostenible y Prat resolvió ubicarse en otro lugar de la bahía, lo que efectuó con mucha dificultad, porque sus máquinas no respondían.

Una granada del "Huáscar" penetró por el costado de babor haciendo explosión, cerca de la línea de agua y provocando un incendio.

Grau observando el movimiento de la "Esmeralda", concluyó que la información dada por el Capitán Porras era equivocada y que podría acercarse más al buque adversario, sin el peligro de la línea de torpedos.

Enfiló, pues su buque hacia la "Esmeralda" y dando toda fuerza a sus máquinas, se lanzó sobre ella para espolonearla por babor.

Prat al notar la intención de su enemigo, trató de esquivarlo maniobrando con el poco poder de máquinas disponible, logrando parcialmente su objetivo al recibir de refilón la embestida, a la altura del palo mesana, sin ocasionar daños en su casco.

Sin embargo, al chocar ambos buques el monitor "Huáscar" disparó sus cañones de diez pulgadas a quemarropa, produciendo una matanza espantosa de la gente que se encontraba en la cubierta de la corbeta.

No hay datos fidedignos; pero puede afirmarse que quedaron despedazados entre cuarenta y cincuenta marineros y soldados, tomando la cubierta el aspecto de un matadero, pues miembros destrozados, brazos y piernas esparcidos y cuerpos aún palpitantes, yacían sobre ella.

El espolonazo del "Huáscar", a su vez, fue recibido con una tremenda descarga de las baterías de la "Esmeralda" y fuego de fusilería desde todos lo lugares del buque, lo que sin embargo no causó mayor daño en el monitor.

El Comandante Prat al ver a sus pies la cubierta del monitor gritó: "Al abordaje muchachos!", lo que sólo fue oído en medio del estruendo, por el Sargento Juan de Dios Aldea Fonseca y el marinero Luis Ugarte, que lo acompañaron en su salto a la cubierta del buque enemigo.

El Corneta Gaspar Cabrales que tocaba "al ataque", fue acribillado por la metralla enemiga.

El Comandante Grau retiró su buque con extraordinaria rapidez, no dando oportunidad para que el resto de la tripulación siguiera a su Comandante.

El Sargento Aldea cayó acribillado por las balas disparadas desde las troneras blindadas y el marinero Ugarte cayó al agua, siendo recogido en la "Esmeralda".

Arturo Prat alcanzó a llegar cerca de la torre blindada de mando, donde fue alcanzado con una bala que lo puso de rodillas. Un marinero salió a cubierta, disparándole un balazo en la frente que le produjo la muerte instantánea.

A bordo de la "Esmeralda", la muerte de su Comandante produjo un sentimiento de venganza y de dolor, que reforzó la convicción colectiva de no rendirse.

El Corneta y Tambor Gaspar Cabrales murió casi al mismo tiempo que su Comandante. El Cabo Crispín Reyes, al ver que el Corneta Cabrales había sucumbido, tomó el instrumento y siguió tocando"al ataque", hasta que una granada le voló la cabeza. Entonces tomó la corneta el Grumete Pantaleón Cortés, quien continuó tocando hasta que el buque se hundió.

Tomó el mando el Teniente 1o. Luis Uribe Orrego, quien pudo presenciar desde toldilla los terribles estragos producidos por el "Huáscar": la cubierta sembrada de cadáveres y miembros humanos dispersos y por doquier ayes de agonía mezclados con las interjecciones de los que aún luchaban.

Retirado el "Huáscar", sobrevino una relativa calma. El Comandante Grau quiso dar tiempo para que sus adversarios se rindieran.

En la "Esmeralda", Uribe llamó a reunión de oficiales y después de un breve lapso, se vio que un hombre subía al palo mesana.

La tripulación sobreviviente miraba con espectación esa maniobra, pues podría significar que los oficiales hubieran decidido rendirse, sin cumplir lo prometido por su Comandante.

Grandes vivas a Chile resonaron en la bahía cuando el hombre empezó a clavar las drizas de las banderas, pues significaba que se lucharía hasta la muerte.

Grau al ver que la tregua no daba resultado, decidió espolonear nuevamente a la "Esmeralda", lanzándose a toda velocidad sobre ella, ahora por el costado de estribor. Uribe trató de maniobrar igual que Prat y logró presentar su costado en forma oblicua al espolón del monitor "Huáscar", pero esta vez se abrió una vía de agua, ingresando a raudales a la santabárbara y a las máquinas. El buque quedó sin gobierno y sin más municiones que las que había en cubierta.

Nuevamente los cañones del "Huáscar" disparados a tan corta distancia destrozaron a la tercera parte de la tripulación sobreviviente. Un cañonazo voló en pedazos a los ingenieros y fogoneros que salían a cubierta y otro arrasó la cámara de oficiales, convertida en enfermería.

La corneta seguía tocando su llamada bélica en aquel sepulcro flotante, para indicar que el buque no se rendía.

El Teniente Ignacio Serrano Montaner en el momento que los dos buques se encontraban juntos, saltó al abordaje seguido de doce marineros que llevando rifles y machetes cayeron sobre la cubierta del monitor, donde los recibió una lluvia de balas, que se le disparaba desde la torre de mando y parapetos blindados.

Luego un destacamento de unos cuarenta tiradores subió a cubierta y acabó con Serrano y su gente, algunos de los cuales, ya sin municiones o heridos, escaparon echándose al agua y subiéndose a la "Esmeralda" por cabos lanzados desde abordo.

La "Esmeralda" se encontraba detenida en medio de la bahía, hundiéndose lentamente.

Pasaron alrededor de veinte minutos cuando el monitor "Huáscar" nuevamente se precipitó sobre la corbeta "Esmeralda".

Esta vez el espolón se clavó en el medio del casco, por el costado de estribor, disparando nuevamente a tocapenoles, produciendo una gran mortandad entre los sobrevivientes.

La corbeta herida profundamente en sus entrañas comenzó a hundirse de proa, luciendo todas sus banderas, como si quisiera despedirse de la superficie con toda dignidad.

A medida que el buque se inclinaba y rodaban como aluvión las cureñas, los rifles, los muertos y moribundos, el Guardiamarina Ernesto Riquelme Venegas, gritando vivas a Chile, se agarraba en un supremo esfuerzo a su pieza de artillería y disparaba el último cañonazo, cuando el agua casi llegaba a sus pies.

Eran las doce horas y diez minutos cuando calló la corneta del Grumete Pantaleón Cortés y la "Esmeralda" halló su tumba en el mar.

De los ciento noventa y ocho tripulantes sólo sobrevivieron cincuenta y ocho.

Todos cumplieron con su deber, sin arriar el pabellón, aunque el enemigo fuera inmensamente superior!.

A pesar de las múltiples descripciones hechas por diversas publicaciones de diferentes paises, en esta ocasión sólo se extracta la opinión del diario peruano, El Comercio de Iquique, que publicó un artículo el 22 de mayo de 1879, pues el articulista fue testigo presencial del combate y cuyos párrafos más notables son los siguientes:

- "Al habla ambos buques, el Comandante Grau intimó rendición a la "Esmeralda", pero el jefe de la corbeta chilena se negó a arriar su bandera".

- "Era preciso que se diese fin a un drama tan sangriento y que no reconoce ejemplo en la historia del mundo".

- "En efecto, la "Esmeralda" se inclinó hacia estribor que fue por donde el ariete la cortó y segundos después se hundió siempre de proa.

El pabellón chileno fue el último que halló tumba en el mar".

- "Al hundirse la "Esmeralda", un cañón de popa por el lado del estribor hizo el último disparo, dando la tripulación vivas a Chile".

- "Después de la catástrofe, que apagó los gritos de entusiasmo con que desde el principio eran saludados los tiros del "Huáscar" por el pueblo y el ejército, siguió el estupor y silencio de todos.

La impresión que en los habitantes produjo el hundimiento del buque enemigo, pudo más que la alegría y la apagó. Tremendos misterios del corazón humano!.

"Lo último que desaparece en las aguas es el pabellón chileno; no se oye el más leve grito, ni clamor alguno de socorro; ni siquiera resuenan vítores... a todos nos tiene anonadados el horror de aquella tremenda escena".

El sacrificio de Prat y la tripulación de la "Esmeralda", permitió que el convoy transportando 2.500 hombres enviados a Antofagasta, pudieran llegar a salvo a su destino y evitó que la vital máquina resacadora de agua pudiera seguir haciéndolo, para abastecer al ejército chileno en campaña.

Días después, cuando se conocieron estos hechos, Chile entero se alzó orgulloso y satisfecho.

El alma nacional, hasta entonces angustiada por la pasividad de nuestras armas, se manifestó de súbito vigorosa y plena de admiración por este ejemplo de heroísmo masivo.

Se había producido la unidad nacional. Todas las voluntades se sumaron y aglutinaron en el esfuerzo común de vencer.

Los mártires de Iquique dejaban señalado el camino de la victoria; cada chileno se sintió comprometido con el sacrificio de los héroes y comprendió que había que seguir la ruta de la entrega total al servicio de la Nación en guerra.

Se produjo, por ende, la movilización torrentosa de la juventud y del pueblo a los cuarteles para integrar los cuadros movilizados; las mujeres intensificaron sus quehaceres para avituallar al ejército y algunas se alistaron como cantineras; los labriegos redoblaron su tarea campesina al tomar a su cargo las labores de los ausentes que dejaron sus herramientas por las armas.

Pero, lo más importante de este combate, es que inflamó el espíritu patriota de los chilenos y reforzó la norma iniciada por Lord Thomas Alexander Cochrane y cumplida hasta la fecha, que es pelear contra el enemigo para "Vencer o Morir".

Este hecho de armas creó una mística que acompañó a las fuerzas chilenas durante toda la guerra, que permitió lograr la victoria final a pesar de los inmensos sacrificios y penurias soportadas por nuestras tropas.

Así, cuando el ejército preparaba sus tropas para tomar el Morro de Arica, bastaron dos regimientos para tomarlo en 55 minutos; el mismo espíritu acompañó en las batallas de Chorrillos y Miraflores, que abrieron la capital peruana a las tropas del General Manuel Baquedano y fue ese el motivo que se inmolaran 77 chacabucanos en la aldea de La Concepción, ante fuerzas inmensamente superiores.

Se puede decir con propiedad que en Iquique se ganó la Guerra del Pacífico.

COMBATE NAVAL DE PUNTA GRUESA

(21 de mayo de 1879)

El 21 de mayo de 1879, se produjo el Combate Naval de Iquique en la rada de ese puerto, donde inicialmente combatieron los buques peruanos, monitor "Huáscar" y fragata blindada "Independencia", contra los buques chilenos, corbeta "Esmeralda" y goleta "Covadonga" , que se encontraban manteniendo el bloqueo de ese puerto.

Transcurrida una hora de combate, el "Huáscar" se dedicó a combatir con la "Esmeralda" y la fragata blindada "Independencia" comenzó a perseguir a la goleta "Covadonga", que abandonó el puerto y se dirigió al sur, manteniéndose navegando en aguas poco profundas.

Así, el combate entre el "Huáscar" y la "Esmeralda" se denomina Combate Naval de Iquique, y ese entre la "Independencia" y la "Covadonga" se denomina Combate Naval de Punta Gruesa.

Las características de los buques contendores eran las siguientes:

La fragata blindada "Independencia", fue lanzada al mar en 1865, desplazaba 2.000 toneladas, tenía un poder de máquinas de 1.500 HP., un andar de 12 nudos, con dos cañones de 150 libras (68,03 kilos) y 12 cañones de 70 libras (31,7 kilos). Tenía una cintura acorazada de 4,5 pulgadas (114, 3 mm.) y calaba 24 pies (7,3 metros). Estaba al mando del Capitán de Navío Juan Guillermo Moore.

Por otra parte, la "Covadonga" había sido construída en 1858, desplazaba 412 toneladas, tenía un poder de máquinas de 140 HP. que le permitía un andar de 4 nudos, estaba armada con 2 cañones de 70 libras (31,7 kilos), 2 cañones de 9 lbs (4 kilos) y calaba 11 pies (3,35 metros).

Había sido capturada a los españoles en la Guerra contra España, el 26 de noviembre de 1865. Estaba al mando del Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza.

Cuando la goleta "Covadonga" abandonó la rada de Iquique, lo hizo pegada a la costa para evitar ser espoloneada por la fragata "Independencia".

Cuando pasaba a la altura de la Isla de Iquique (Posteriormente llamada Isla Serrano y hoy unida a tierra) recibió los fuegos de las lanchas que se enviaron a atacarla desde tierra, las que fueron rechazadas con el fuego de fusilería de a bordo.

La situación de Condell era dificil, porque para usar su artillería debía maniobrar con el buque, con lo cual la distancia entre ambos contendores se acortaba, lo que aprovechaba la "Independencia" para dispararle con el cañón de proa de 150 libras.

La goleta "Covadonga" evitaba ser espoloneada por la "Independencia" navegando lo más próximo de la costa que su menor calado le permitía.

Por fortuna, la puntería enemiga dejaba bastante que desear y el Capitán de Corbeta Carlos Condell de la Haza había logrado mucho éxito en abatir con fuego de fusilería a los sirvientes de la artillería peruana.

Ambas naves llegaron a la altura de Punta Gruesa con la fragata "Independencia", siguiendo aguas a muy corta distancia de la goleta "Covadonga" y cerca de costa.

Al intentar el Comandante Moore espolonear a la goleta, ésta para esquivar a la fragata, efectuó una maniobra arriesgada, acercándose aún más a costa.

El Capitán Carlos Condell sintió que su quilla rozaba el fondo y comprendió inmediatamente que su enemigo tendría indefectiblemente que vararse.

Por ello, cayó a estribor para contramarchar. La "Independencia" aumentó el andar para tomar impulso y espolonear, pero varó con toda violencia en las rocas sumergidas, quedando con su quilla destrozada.

El Capitán Carlos Condell de la Haza retromarchó de inmediato y le disparó seis tiros que causaron grandes estragos en cubierta, lo que llevó al enemigo a arriar la bandera y pedir botes.

Condell resolvió volver a Iquique para apoyar a la corbeta "Esmeralda" , si fuere posible.

Eran las 2 de la tarde y la noble corbeta ya descansaba en el fondo del mar.

El monitor "Huáscar" navegaba a toda máquina en demanda de la "Covadonga". Al avistarlo, Carlos Condell de la Haza comprendió que ya todo había terminado y puso rumbo al sur, convencido de que la poderosa "Independencia" no zafaría jamás.

El "Huáscar" podría haberla alcanzado, pero enormemente impresionado por la magnitud del desastre para la Armada del Perú que se observaba en la Punta Gruesa, el Comandante Miguel Grau optó por socorrer a los náufragos de la "Independencia".

Fue un golpe irreparable para la Armada enemiga y con ello se salvó el convoy chileno que conducía tropas, municiones y víveres desde Valparaíso a Antofagasta, ya que Grau retardó hasta el 24 de mayo, la iniciación de la segunda fase del plan urdido antes de zarpar de Arica.

Días después, cuando se conocieron estos hechos, Chile entero se alzó orgulloso y satisfecho. El alma nacional, hasta entonces angustiada por la pasividad de nuestras armas, se manifestó de súbito vigorosa y plena de admiración por este ejemplo de heroísmo masivo.

Se había producido la unidad nacional. Todas las voluntades se sumaron y aglutinaron en el esfuerzo común de vencer. Los mártires de Iquique dejaban señalado el camino de la victoria; cada chileno se sintió comprometido con el sacrificio de los héroes y comprendió que había que seguir la ruta de la entrega total al servicio de la Nación en Guerra.

Se produjo, por ende, la movilización torrentosa de la juventud y del pueblo a los cuarteles para integrar los cuadros movilizados; las mujeres intensificaron sus quehaceres para avituallar al ejército y algunas se alistaron como cantineras; los labriegos redoblaron su tarea campesina al tomar a su cargo las labores de los ausentes que dejaron sus herramientas por las armas.

Era la Nación movilizada por espontánea reacción. Iquique y Punta Gruesa habían hecho un milagro.

CORRERIAS DEL MONITOR "HUASCAR"

Gracias a su considerable andar, blindaje, poderosa artillería y muy en especial a la audacia y habilidad de su Comandante, Miguel Grau Seminario, el monitor "Huáscar" se constituyó en una seria amenaza a las líneas de comunicaciones marítimas que sustentaban el esfuerzo bélico chileno.

El 26 de mayo de 1879 ataca Antofagasta y al día siguiente apresa dos naves mercantes en Cobija.

El 3 de junio es avistado por el blindado "Blanco" y la cañonera "Magallanes" , pero logra escapar después de un corto duelo de artillería.

Durante la noche del 10 de julio penetra en Iquique y ataca a las unidades navales que bloquean el puerto. La cañonera "Magallanes" elude con mucha pericia marinera varias embestidas del espolón adversario. Pero, ante la probabilidad de tener que enfrentar al blindado "Cochrane" , el Comandante Grau decide regresar a su refugio en Arica.

El 17 de julio zarpa a interceptar un convoy chileno y una semana después captura al transporte "Rímac" , con 300 carabineros de Yungay, caballares y abastecimiento de guerra.

Pese a que era el objetivo prioritario de la Escuadra, logró siempre escabullirse aprovechando que las naves nacionales estaban drásticamente reducidas en su andar, después de la larga campaña lejos de su base.

Estas limitaciones hicieron insostenible el persistir en el bloqueo de Iquique.

Los éxitos del "Huáscar", en particular la captura del "Rímac", que había zarpado sin escolta por orden del gobierno y la que no era de la responsabilidad del Almirante Juan Williams Rebolledo, sin embargo afectó seriamente su prestigio, quien teniendo clara conciencia de que esta falta de respaldo a su persona, afectaba indirectamente el apoyo nacional que la Escuadra requería con urgencia, resolvió renunciar.

El 2 de agosto da término al bloqueo por incapacidad operativa de las naves y se desplaza al sur llevando a la corbeta "Abtao" a remolque.

En Valparaíso asume como Comandante en Jefe el Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas y se somete a los buques a una recuperación de sus capacidades operativas, lo que toma la mayor parte del mes de septiembre.

Mientras tanto, el monitor "Huáscar" y su brillante Comandante continuaba atacando nuestros puertos, destruyendo instalaciones portuarias y embarcaciones, para afectar el esfuerzo económico necesario para sostener la guerra.

CONQUISTA DEL DOMINIO DEL MAR

El Supremo Gobierno resuelve agilizar la campaña en el Teatro de la Guerra. Pero resultaba imprescindible conquistar primero el dominio del mar, para poder posteriormente iniciar las operaciones terrestres con el apoyo logístico asegurado.

El 20 de septiembre la Escuadra se desplaza al norte escoltando un importante convoy con tropas a Antofagasta. Una vez en Mejillones, el Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas reorganiza la Escuadra en la siguiente forma:

El 1 de octubre, el Comandante en Jefe citó a sus Comandantes a un Consejo en el que se decidió ir a la caza del monitor "Huáscar" a Arica. Pero nuevamente quiso el destino que en la misma fecha el monitor decidiera zarpar a una incursión en el litoral chileno hasta Coquimbo, junto con la corbeta "Unión". Por segunda vez en la guerra, ambas fuerzas se cruzan de vuelta encontrada en alta mar, sin avistarse.

El Ministro de Guerra en Campaña, don Rafael Sotomayor, tenía un plan que consistía en que la división del Comandante Latorre cruzase con su división perpendicularmente a la costa, en el paralelo de Mejillones, en la mayor extensión posible y que la división del Comandante Riveros se situase a la entrada de la bahía de Antofagasta en observación y en situación de poder defender la ciudad, si el "Huáscar" atacaba. Así, si el "Huáscar" pretendía atacar Antofagasta, sería sometido por el blindado "Blanco" y los buques pesados. Si seguía de largo, la división del Comandante Riveros podría perseguirlo para impedir su huída al sur y llevarlo hacia el norte para encontrarse con la división del Comandante Latorre.

De regreso en Mejillones, el día 7 de octubre se reúnen los Comandantes en el buque insignia y se establecen dos posibilidades al enemigo: a) Regresar directamente a Arica vía oceánica. b) Regresar a Arica recalando previamente en Antofagasta para atacar las naves chilenas que se encontraren en la bahía.

Se decidió tenderle una celada a los buques peruanos. La División al mando del Comandante Galvarino Riveros Cárdenas lo esperaría a la entrada de Antofagasta, mientras que los buques de la División del Comandante Juan José Latorre Benavente, establecerían una barrera perpendicular a la costa, más al norte y hasta 20 millas de tierra.

Si el Comandante Riveros Cárdenas lo avistaba debía seguirlo, evitando su retirada hacia el sur hasta que el Comandante Juan José Latorre Benavente entrara en acción.

Batalla Naval de Angamos

(8 de octubre de 1879)

Durante la noche del 7 de octubre, el monitor "Huáscar" y la corbeta "Unión" navegaban desde el sur de regreso a Arica, cuando avistaron en el horizonte las luces de Antofagasta.

El Almirante Miguel Grau Seminario decidió poner proa al puerto para tratar de capturar alguna presa.

A las 1.10 de la madrugada, el monitor recorrió sigilosamente la bahía sin encontrar objetivos. Se volvió a reunir con la "Unión" a las 3 A.M. y continuaron rumbo norte.

A la misma hora, los vigías del blindado "Blanco" avistaron dos humos sobre el horizonte. Simultáneamente, el Almirante Miguel Grau Seminario era informado de 3 humos al norte y decidió aproximarse para investigar.

Al alba se disipan todas las dudas y los buques peruanos viran hacia el sur para escapar. " Viva Chile!", brotó espontáneamente en las dotaciones chilenas. Por fin había llegado el día.

Deliberadamente, el Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas, Comandante en Jefe de la Escuadra, ordenó ir reduciendo gradualmente el andar para hacer factible a Miguel Grau virar y retirarse hacia el norte, rumbo a su patria.

A las 5.40 el monitor "Huáscar" y la "Unión" iniciaron un lento viraje al norte.

El blindado "Blanco", observando el rumbo norte de la división peruana, aumentó su velocidad forzando sus máquinas para impedir un nuevo viraje de ésta hacia el sur.

A las 7.15, Grau avistó otros dos humos más al norte y 15 minutos más tarde reconocía al blindado "Cochrane" y la corbeta "O'Higgins" , seguida del transporte "Loa".

Lo previsto por los autores del plan se había cumplido en todas sus etapas. La "Unión", que era capaz de desarrollar hasta 13 nudos, puso rumbo noreste y escapó. Al monitor "Huáscar" no le quedó otra alternativa que aceptar el combate.

A las 9.25 horas, a la altura de Punta Angamos y a 3.000 metros del blindado "Cochrane" el "Huáscar" rompió el fuego. El Comandante del blindado, Juan José Latorre Benavente no contestó y continuó apróximandose hasta llegar al alcance efectivo de 2.200 metros de sus cañones, a las 9.40 horas.

De las dos primeras granadas de 9" disparadas, una penetró la torre de artillería del monitor hiriendo a los 12 sirvientes que manejaban la ronza de los cañones de 300 libras. Otra salva, cortó las cadenas que movían al timón y dejó al "Huáscar" sin gobierno, causando que el buque cayera bruscamente a estribor, debido a una deformación causada por los espolonazos dados a la corbeta "Esmeralda" en el Combate Naval de Iquique, el 21 de Mayo anterior.

Una próxima salva penetró la torreta de mando causando la muerte instantánea al brillante Almirante enemigo, Miguel Grau Seminario, que fue desintegrado por la descarga y a su ayudante, Teniente 1º Diego Ferré. Además, la granada inutilizó completamente la rueda de gobierno y los telégrafos a las máquinas.

La puntería de los artilleros chilenos dirigidos por el Capitán de Corbeta Miguel Gaona era tremendamente certera, causando estragos en la tripulación del buque peruano, porque además se usaban granadas Pallisier y Shrapnell.

A las 10.10 horas el "Huáscar" arrió su bandera, por lo que el blindado "Cochrane" suspendió los fuegos. A los pocos minutos un oficial no identificado la volvió a izar, pero que posteriormente los oficiales del buque chileno creyeron reconocer al Teniente Enrique Palacios, cuando éste cayó prisionero, mortalmente herido.

Reanudado el combate, el "Blanco" se incorporó al combate a las 10.15 horas. En una desinteligencia, por una mala maniobra del "Blanco", casi chocan ambos blindados, pero la pericia del Comandante Latorre lo impidió.

El "Huáscar" pudo reparar su avería del timón, pero ahora estaba bajo el fuego de dos blindados chilenos.

Imposibilitado de combatir, el monitor "Huáscar" arrió su bandera en señal de rendición a las 10.55 horas. Habían sucumbido también valientemente en combate, los oficiales que habían sucedido al Almirante Grau, el Capitán de Corbeta Elías Aguirre y el Teniente Melitón Rodríguez. Además el Mayor de Ordenes, Capitán de Fragata Melitón Carbajal fue gravemente herido, mientras se ocupaba de dirigir el fuego en la torre de artillería.

El Teniente 1ero. Pedro Gárezon, que ahora comandaba el buque peruano, ordenó inundar el buque para evitar su apresamiento, pero rápidamente los chilenos tomaron posesión del monitor y lograron mantenerlo a flote, reparando las averías principales. Luego, el buque por sus propios medios fue llevado a Mejillones para sus reparaciones de emergencia que le permitieran llegar a Valparaíso, donde se le harían reparaciones mayores.

La muerte del Almirante Grau fue muy sentida en la Escuadra Chilena, como lo testifica el parte pasado por el Comandante Galvarino Riveros: "La muerte del contraalmirante peruano, don Miguel Grau, ha sido, señor comandante general, mui sentida en esta Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia al patriotismo y al valor de aquel notable marino".

Al día siguiente se celebraron las solemnes honras fúnebres en honor de los muertos del monitor "Huáscar", asistiendo el Ministro de la Guerra don Rafael Sotomayor, el General en Jefe Erasmo Escala, el Jefe de Estado Mayor Emilio Sotomayor, el Comandante en Jefe de la Escuadra, Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas, los Comandantes de los buques de la Escuadra y altas personalidades.

Formaron los Batallones Chabuco y Zapadores al mando de sus respectivos Comandantes.

Las tropas del batallón Chacabuco rindieron los honores de Ordenanza al Almirante Grau y a cada uno de los oficiales y tripulantes fallecidos en el combate.

Con la captura del "Huáscar" y la previa neutralización de la "Independencia", la potencialidad de la Armada peruana quedó drásticamente reducida.

Por eso, la Batalla Naval de Angamos tuvo una extraordinaria importancia en el desarrollo de la guerra, pues constituyó el aniquilamiento del Poder Naval enemigo.

Con el dominio del mar asegurado, el Ejército obtuvo la libertad de acción estratégica que le permitiera atacar al enemigo donde, cuando y como lo estimara más conveniente.

CAMPAÑA DE TARAPACA

Después de las victorias obtenidas en la ocupación de Antofagasta y en la campaña marítima, el objetivo político de guerra chileno fue más ambicioso, y ya no sólo se buscó asegurar la soberanía chilena entre los paralelos 23 y 25 Sur, sino que la obtención de compensaciones territoriales favorables.

Particularmente, se decidió conquistar el departamento peruano de Tarapacá.

Este nuevo objetivo impuso al Ejército la necesidad de buscar la destrucción de las fuerzas peruano-bolivianas presentes en Tarapacá, como objetivo estratégico de la campaña que se iniciaría y a la Armada le impuso ejercer el dominio del mar para facilitar los transportes marítimos propios e impedir los del enemigo, de tal manera de aislar a las fuerzas adversarias en el teatro de operaciones.

Para los aliados, el objetivo estratégico pasó a ser solamente el de contener a las fuerzas chilenas, a fin de impedirles alcanzar, a través de una victoria militar en Tarapacá, el objetivo político que el Gobierno se había fijado.

Es decir, de ser ofensores y de entrar en la guerra con la iniciativa político-estratégica, pasaron a ser defensores y a someterse a la voluntad de su enemigo.

ASALTO Y TOMA DE PISAGUA

(2 de noviembre de 1879)

La consideración más importante para la realización de la Campaña de Tarapacá, era la elección del punto de desembarco.

La ubicación del ejército peruano del sur concentrado en Iquique, y del ejército del norte concentrado en la zona de Arica-Tacna, hacía evidente la elección de un punto que impidiera la reunión de ambos. Debía elegirse un lugar al norte de Iquique.

Se decidió desembarcar en Pisagua, que contaba con una guarnición de 1.400 soldados y cuya bahía estaba defendida en sus extremos norte y sur con cañones Parrot de 100 lbs.

El 28 de octubre se embarcaron en Antofagasta 9.500 soldados para el asalto anfibio.

El convoy zarpó y a las 7 de la mañana del 2 de noviembre recaló en Pisagua y el blindado "Cochrane" y la corbeta "O'Higgins" , a cargo del Comandante Juan José Latorre Benavente y el Capitán Jorge Montt Alvarez, respectivamente, atacaron el fuerte sur. Casi simultáneamente rompían el fuego contra el fuerte norte la cañonera "Magallanes" y la goleta "Covadonga" , mandadas por el Capitán Manuel Orella Echanez y el Capitán Carlos Condell de la Haza.

El fuerte norte logró contestar sólo un cañonazo, y quedó silenciado por la excelente precisión de la artillería chilena.

En el fuerte sur hubo mayor resistencia, pero el alto porcentaje de impactos de los buques la dejó pronto inoperante.

A las 8 de la mañana se podía iniciar el desembarco.

Prestamente salía de los buques la primera oleada de desembarco con 450 soldados en 17 embarcaciones.

Los peruanos y bolivianos se parapetaron detrás de las rocas y abrieron fuego de fusilería, causando numerosas bajas entre la tropa y bogas.

En medio de esta lluvia de balas, los chilenos llegaron a la playa, saltaron de los botes y con el agua a la cintura se precipitaron sobre las trincheras, para iniciar, después de abatir a los defensores, la penetración hacia el interior, mientras las embarcaciones regresaban a bordo en busca de una segunda oleada.

El ascenso fue penosísimo, por un camino empinado, arenoso y difícil, pero aún así hacían estragos en el enemigo, que huía hacia lo alto.

Con la artillería de los buques se atacó exitosamente el ferrocarril y los montones de carbón y salitre, donde se mantenían refugiadas gran parte de las tropas enemigas.

Las granadas navales encendieron el salitre y comenzaron los incendios.

Mediante el desembarco de las sucesivas oleadas, el combate cobró mayor vigor, y tras bravo esfuerzo, las tropas chilenas llegaron hasta la pampa del Hospicio en la cumbre de la meseta, realmente agobiadas por el cansancio.

El enemigo había retirado ya sus efectivos hacia el interior.

Las naves, que ya silenciaban sus cañones pudieron ver a las tres de la tarde como el Teniente Rafael Torreblanca del Regimiento Atacama, clavaba la bandera chilena en un poste de Alto Hospicio.

Las bajas chilenas fueron de 58 muertos y de 173 heridos; las de los aliados fueron calculadas en 200 entre muertos y heridos.

Con este desembarco, las fuerzas chilenas se ubicaron como cuña entre el ejército aliado de Tarapacá y el de Tacna y abrieron un importante acceso al territorio enemigo.

La campaña terrestre se había iniciado con una victoria conjunta de las Fuerzas Armadas de Chile.

Este hecho constituye el primer desembarco anfibio orgánico efectuado en el mundo y se ha convertido en un ejemplo típico, tanto por su organización, como por su ejecución.

CAPTURA DE LA CAÑONERA "PILCOMAYO"

(18 de noviembre de 1879)

El blindado "Blanco" terminadas sus reparaciones en Valparaíso, se dirigió a las costas del departamento de Moquegua a hostilizar los puertos peruanos.

El día 18 de noviembre de 1879, regresando de Islay y en las cercanías de Mollendo, siendo cerca de las 09.00 horas, se divisaron tres humos al sur que se reconocieron como la corbeta "Unión", la cañonera "Pilcomayo" y el transporte "Chalaco", que estaban comandadas por los Capitanes de Navío Nicolás F. Portal y Carlos Ferreyros y el Capitán de Fragata Manuel A. Villavicencio, respectivamente.

La corbeta "Unión" que navegaba adelantada, al reconocer al blindado "Blanco" viró hacia el sur para advertir a los otros buques del peligro que les acechaba.

Reunidos los buques peruanos, adoptaron la siguiente táctica: la corbeta "Unión" trataría de atraer al blindado "Blanco" para evitar la captura de los otros dos buques, confiada en su mayor velocidad.

Por lo tanto, navegó al oeste a baja velocidad para atraer a su contendor.

La cañonera "Pilcomayo" navegó al sur a máxima velocidad y el transporte "Chalaco" cambió su rumbo al sureste para pegarse a la costa.

El Almirante Galvarino Riveros Cárdenas, al mando de la Escuadra chilena, no cayó en la trampa, pues conocía las velocidades desarrolladas por los buques enemigos y decidió dar caza a la cañonera "Pilcomayo" y ordenó al Comandante del "Blanco", Capitán de Corbeta Luis Anacleto Castillo Goñi perseguir a máximo andar a la cañonera peruana.

El Comandante Ferreyros advirtiendo que la distancia se acortaba rápidamente y que la huida era imposible, reunió a sus oficiales en consejo, donde se decidió unánimemente incendiar el buque y hundirlo antes de entregarse, batiéndose en retirada para dar tiempo para ejecutar el plan acordado.

A los 5.000 metros la cañonera "Pilcomayo" rompió el fuego en elevación sin dañar a su perseguidor. El blindado "Blanco" inmutable no rompió el fuego hasta los 4.200 metros, alcanzando con el primer proyectil el pico del palo trinquete de la cañonera.

Mientras tanto, el Comandante Ferreyros hizo abrir las válvulas de fondo para inundar la máquina y las santabárbaras y ordenó derramar todo tipo de material inflamable para hacerlo arder y provocar un incendio.

Los cañones de popa se apuntaron sobre la escotilla de la cámara de oficiales para perforar el casco bajo la línea de flotación.

Luego dispuso la destrucción de códigos, correspondencia y documentos del buque.

Comenzado el incendio, detuvo el buque y arrió los botes para que se embarcara la tripulación.

El Almirante Galvarino Riveros Cárdenas al ver señales con banderas blancas que se hacían desde los botes, dispuso cesar el fuego y parar la máquina para que el Teniente Roberto Anacleto Goñi Simpson abordara el buque peruano, que aún mantenía izada su bandera.

Abordada la cañonera, Goñi reemplazó la emblema peruana por la chilena y ante la actitud impasible de los oficiales peruanos, dedicó todos sus esfuerzos para salvar la nave, atracándola al blindado "Blanco" para que con sus bombas de achique impidiera su hundimiento y simultáneamente reforzar al personal que apagaba los incendios.

Después de dos horas de arduo trabajo en tapar las vías de agua con los buzos y apagados los incendios, se había salvado la nave, la cual fue llevada a remolque a Pisagua. Revisadas sus máquinas estaban intactas y prontas a ser usadas.

Reparadas las averías en forma provisoria, la cañonera cañonera "Pilcomayo" zarpó a Valparaíso para efectuar las reparaciones definitivas, recalando en ese puerto el 4 de diciembre de 1879, ante el júbilo de la población que invadió las calles para rendir un homenaje a los marinos victoriosos.

EXPEDICION A ILO

(18 al 26 de febrero de 1880)

Las fuerzas peruanas se habían concentrado en Tacna y Arica y para atacarlas era preciso trasladar al ejército chileno a una localidad cercana a esas ciudades, ya que atravesar el desierto de Atacama habría sido una tarea casi imposible.

Después de muchos reconocimientos y estudios, se eligió el puerto de Ilo.

Entre el 18 y 25 de febrero de 1880 se embarcaron en Pisagua los 9.500 soldados que componían tres divisiones, quedando una en tierra en espera del regreso de los transportes.

A la vanguardia, de izquierda a derecha iban: escampavía "Toro" , blindado "Blanco" , torpederas "Guacolda" y "Janequeo" y cañonera "Magallanes" .

En la primera fila de transportes, los siguientes buques: el vapor "Itata", vapor "Copiapó", transporte "Amazonas" , y vapor "Loa" .

En la segunda fila de transportes: "Matías Cousiño" , "Limarí" , "Lamar" y "Santa Lucía" , que remolcaban respectivamente las lanchas a vela fletadas por el gobierno, velero "Giuseppe Murzi" , "Elvira Alvarez" , "Humberto I" y una lancha.

Cerraban la formación los transportes "Angamos" , "Abtao" y "Toltén" que remolcaba una balsa.

El zarpe fue el día 25 a las 16.10 horas.

El 26 el convoy arribó a Ilo. Se envió a la "Magallanes" y la "Guacolda" a reconocer los mejores puntos de desembarco.

Iniciado el desembarco, el regimiento "Esmeralda" lo hizo por la Caleta de los Hermanos y la artillería de marina por Caleta Inglesa, sin tener oposición de parte de las fuerzas peruanas.

Considerando lo anterior, el resto de la tropa desembarcó por el muelle de pasajeros. El primer día desembarcaron 5.000 soldados y el resto al día siguiente.

Las instalaciones del puerto estaban intactas, lo que facilitó el desembarco de artillería. También la bomba surtidora de agua estaba en funcionamiento, lo que solucionó un grave problema al General Erasmo Escala. Además, se encontraron dos locomotoras y material rodante en perfectas condiciones y dos locomotoras, que rápidamente fueron reparadas por el Ingeniero Stuven.

Terminado el desembarco los transportes "Amazonas", "Loa", "Matías Cousiño", "Itata" y escampavía "Toro" regresaron a Pisagua y efectuaron dos viajes para transportar a la Cuarta División del Coronel Orozimbo Barboza y el material logístico necesario para la campaña.

El 8 de marzo las fuerzas chilenas estaban listas para la campaña de Moquegua.

CAÑONEO DE ARICA Y MUERTE DE MANUEL THOMSON

(27 de febrero de 1880)

Después de la Batalla Naval de Angamos, el monitor "Huáscar" debió ser reparado en Valparaíso y aprovechando estos trabajos, se le reforzó su artillería con dos cañones de 40 libras de retrocarga, tipo Armstrong, cuyo alcance estaba entre 6.000 y 7.000 metros, lo que dejaba al monitor en excelentes condiciones de batir la artillería de ánima lisa de los fuertes de El Callao y Arica, que tenía un alcance de 3.500 metros.

El mando del monitor se le asignó al Capitán de Fragata Manuel Thomson Porto Mariño, quien arribó con su buque a Arica el 25 de febrero de 1880 para relevar al blindado "Cochrane" y mantener el bloqueo del puerto, uniéndosele poco después la cañonera "Magallanes" , al mando del Capitán de Fragata Carlos Condell de la Haza.

El caracter combativo de Thomson lo incitó a no permanecer como mero espectador del bloqueo, sino que buscando el combate, el 27 de febrero se acercó temerariamente a las baterías del puerto, quedando dentro de su alcance y sin considerar que con los nuevos cañones podía batirlas sin ser alcanzado.

Durante cincuenta minutos los buques se batieron con los fuertes del puerto, sin recibir mayor daño, retirándose fuera del alcance de las baterías de tierra posteriormente.

Al observar Thomson que un tren procedente de Tacna se dirigía Arica, penetró con el monitor "Huáscar" dentro del sector de fuego de las baterías de tierra de 200 libras y del monitor "Manco Capac" con sus cañones de 500 libras y menospreciando el peligro detuvo a cañonazos la marcha del tren.

Carlos Condell de la Haza con la cañonera "Magallanes" cooperaba con Thomson en el intercambio de fuego con los fuertes.

La artillería peruana concentró sus fuegos sobre el monitor "Huáscar" y una granada hizo explosión cerca de un cañon hiriendo mortalmente al aspirante Eulogio Goycolea Garay, matando seis hombres de tripulación e hiriendo a doce.

Además hirió levemente al segundo comandante Capitán de Corbeta Emilio Valverde Prieto y al Teniente 2o. Tomás Segundo Pérez.

Entre los marineros muertos se encontraba el Marinero 1o. Luis Ugarte, sobreviviente del Combate Naval de Iquique y que había acompañado a Arturo Prat Chacón en el primer abordaje y luego al Teniente Ignacio Serrano Montaner en el segundo abordaje al Huáscar, el 21 de mayo de 1879.

El tren fue detenido por los proyectiles chilenos y retrocedió a Tacna.

Después de esto, los dos buques se retiraron a sus posiciones iniciales.

Cerca de las 14.00 horas, el "Manco Capac" levantó presión y salía de su fondeadero, envalentonado por el impacto recibido por el monitor "Huáscar", llevando en el costado de estribor una lancha torpedo, para impedir ser espoloneado por esa banda.

Thomson salió al encuentro del enemigo y como necesitara el máximo de velocidad para espolonear a su adversario por la banda de babor, maniobra que lo colocaría entre la ribera y el "Manco Capac", pidió a sus ingenieros la máxima presión de las calderas. Esto produjo que subiera excesivamente el nivel de agua de las calderas, arrastrándola a las máquinas, quedando el monitor inmovilizado a corta distancia de las baterías del "Manco Capac", que acertó un proyectil de 500 libras en pleno pecho del Comandante Manuel Thomson Porto Mariño, que temerariamente se encontraba en toldilla.

Junto con lo anterior, cortó el palo de mesana y aventó el código de señales.

Thomson fue destrozado y las partes de su cuerpo quedaron esparcidas por cubierta. La hoja de su espada quedó clavada en la cubierta de madera, a pocos metros donde otros dos bravos marinos dieron su vida por sus respectivos países, Arturo Prat Chacón y Miguel Grau Seminario.

El Capitán Valverde tomó el mando del buque y lo retiró de la línea de fuego, mientras disparaba sus andanadas al "Manco Capac", que consiguió colocarse al refugio de las baterías de tierra.

Sabedor Carlos Condell de la Haza de la muerte del bravo Thomson, se transbordó el monitor "Huáscar" y envió a la cañonera "Magallanes" a dar cuenta de lo sucedido al Almirante Galvarino Riveros Cárdenas.

COMBATE DE TORPEDERAS

(24 y 25 de mayo de 1880)

El 24 de mayo de 1880 a las 17.00 horas, habiendo sido avistada una lancha peruana en las cercanías del dique de El Callao, fue perseguida por las torpederas chilenas "Janequeo" y "Guacolda" , con las cuales hubo un intercambio de disparos sin consecuencias para ambas partes.

Las torpederas se retiraron al amparo de la Escuadra, pero se mantuvieron al acecho de los movimientos dentro de la dársena.

Alrededor de la 01.30 del día 25, notaron a través de la oscuridad que desde la playa del fuerte de La Punta, salían tres lanchas peruanas en dirección a la dársena. Inmediatamente ambas torpederas iniciaron la persecución, consiguiendo cortar el paso a dos lanchas, pero como el andar de la "Janequeo", al mando del Teniente Manuel Señoret Astaburuaga, era muy superior al de su compañera, se adelantó unos 100 metros y alcanzó a la lancha peruana "Independencia," comandada por el Teniente 2o. José Gálvez.

El fogoso Teniente Señoret logró acercarse a tres metros por estribor de la lancha peruana y le aplicó un torpedo, el que hizo explosión abriendo la popa de la embarcación, que comenzó a hundirse.

Simultáneamente, mientras se inundaba la lancha , el Teniente Gálvez lanzó una granada a la "Janequeo", la que al estallar sobre el salón de calderas mató a dos fogoneros y produjo una gran abertura en el casco.

Inundándose, la "Janequeo" logró atracarse a unas lanchas fondeadas cerca, desembarcándose la tripulación, sin poder salvar a la torpedera que se hundió a los cinco minutos.

La "Guacolda", al mando del Teniente Luis Alberto Goñi Simpson, persiguió en la oscuridad a la "Independencia" y cuando se hallaba cerca notó que sus tripulantes pedían socorro a gritos, porque se estaban hundiendo.

Goñi paró la máquina y envió un botecito que llevaba a remolque a auxiliar a los náufragos. Recogió sólo a siete, porque los otros ocho habían muerto en la explosión.

El Teniente Gálvez quedó atrapado en la embarcación, logrando zafarse cuando ésta tocó fondo y salir agotado a la superficie, donde fue recogido entre los siete rescatados.

Recogidos los náufragos de la "Independencia", la "Guacolda" rebuscó a la "Janequeo" y creyendo que se había reintegrado a la Escuadra, se apresuró en llegar al blindado "Blanco" para dejar los heridos peruanos.

Al pasar frente a la dársena, las lanchas peruanas "Arno" y "Urcus" trataron de cortarle el paso, pero Goñi les contestó el fuego con una ametralladora Gatling, abriéndose paso hacia el blindado "Blanco" donde dejó los heridos y prisioneros.

El Almirante Galvarino Riveros Cárdenas, haciendo honor al valor demostrado por el Teniente Gálvez, en vez de mantenerlo prisionero, lo puso a disposición de las autoridades de El Callao.

La "Janequeo" estaba sumergida a una profundidad no mayor de seis a siete brazas y a una corta distancia de la dársena, por lo que los peruanos intentaron reflotarla.

Entre los días 27 y 29 hubo varios encuentros entre las fuerzas chilenas y las lanchas peruanas que se encontraban en faenas de rescate para reflotar a la "Janequeo". Lo anterior obligó al Almirante Riveros a planear la destrucción de la torpedera hundida.

La noche del 8 de junio a las 01.00 horas, la "Guacolda" con un bote a remos, protegidas por el "Huáscar" se dirigieron al lugar del naufragio, que había sido señalado con cuatro boyas por los peruanos.

Al llegar ahí, hicieron descender al buzo del blindado "Blanco", José Sobenes Valdebenito, quien encontró a la "Janequeo" estrobada lista para ser izada a la superficie.

En el silencio y oscuridad de la noche, el buzo Sobenes colocó cargas explosivas equivalentes a 100 libras, que destruirían la torpedera, mediante fuego eléctrico.

La faena fue terminada a las 03.30 horas, haciendo detonar las cargas y destruyendo totalmente a la torpedera hundida.

SEGUNDO COMBATE DE TORPEDERAS

(6 de diciembre de 1880)

Se mantenía el bloqueo de El Callao con la corbeta "Chacabuco", la cañonera "Pilcomayo", el monitor "Huáscar" y el transporte "Angamos" , a cargo el Capitán de Fragata Oscar Viel Toro.

De día los buques fondeaban en la isla San Lorenzo y de noche cruzaban la bahía, sirviéndoles de avanzada las lanchas torpederas, constituidas por la "Fresia" , al mando del Teniente 1o. Alvaro Bianchi Tupper, la "Guacolda" al mando del Teniente 2o. Recaredo Amengual Novajas y "Colo Colo" y "Tucapel" al mando de los Guardiamarinas Gaspar García Pica y Víctor M. Donoso, respectivamente.

Todas tenían dos torpedos y una ametralladora Hotchkiss, excepto la "Fresia" que tenía tres torpedos.

En la noche del 5 de diciembre de 1880, las lanchas torpederas chilenas se encontraban haciendo su ronda habitual por la bahía de El Callao, al mando del Teniente Bianchi.

Los peruanos poseían también lanchas torpederas, la "Arno", con un cañón de 40, otro de 32 y una ametralladora; la "Urcos", la "Capitanía", y la "Resguardo", que eran lanchas con un cañón y ametralladoras y la lancha torpedera "República", con igual armamento que las chilenas.

Al amanecer del día 6 , la "Fresia" cruzaba el espacio libre entre la playa y los buques neutrales, cuando sorpresivamente fue atacada por la "Arno", que salía de la dársena y luego por las "Resguardo", "Urcos" y "Capitanía".

La "Fresia" rompió el fuego contra la flotilla enemiga, mientras acudían en su ayuda las lanchas "Guacolda" y "Colo Colo" y posteriormente la "Tucapel" y el escampavías "Toro" armado con 1 cañón de 40 lbs y el "Lautaro", con un cañón de 40 lbs y dos cañones de 6 lbs.

Los peruanos trataban de atraer a las lanchas chilenas, retrocediendo hacia la dársena, para que quedaran dentro de la distancia de tiro de las baterías del puerto y luego volvían a atacarlas, para retroceder nuevamente.

Mientras tanto, el fuego cruzado entre las embarcaciones alarmó al Comandante Viel, que ordenó que todos los buques fueran a proteger a nuestra flotilla.

El "Huáscar" al mando de Carlos Condel de la Haza se aproximó a 2.500 metros y se batía con los fuertes peruanos, cuando tuvo una falla en las máquinas y quedó detenido en el medio de la bahía. Sin embargo, no sufrió daño alguno, sólo salpicaduras de los tiros que caían cerca.

Debido a que las torpederas habían quedado dentro del alcance de las baterías de tierra, el Teniente Bianchi ordenó retirarse, mientras él con la "Fresia" reconocía una lancha cisterna que los peruanos habían dejado fondeada.

Durante la refriega, una bala de fusil hirió al Aspirante Juan Antonio Morel Zegers de la "Fresia". Reconocida la lancha, la torpedera se dirigió a corbeta "Chacabuco" para que se pudiera atender al Aspirante herido.

En el trayecto un proyectil de 30 libras estalló y dejó herido al capitán de altos Juan Cárdenas y mató al timonel Adolfo Núñez, produciendo además destrozos en el timón y la popa.

Reparadas las averías, pudo llegar por sus propios medios al costado de la "Chacabuco".

A los pocos momentos de llegar a la enfermería, el Aspirante Morel falleció.

El daño de la "Fresia" era considerable y a pesar de todos los esfuerzos para evitar su pérdida, finalmente se hundió al costado del escampavía "Toro".

Los restos del Aspirante Morel fueron enviados a Valparaíso y los de Adolfo Núñez enterrados en la isla San Lorenzo.

El 14 de diciembre la "Fresia" fue reflotada y diez días después estaba nuevamente en servicio.

LOS ACUERDOS DE PAZ

Tratado de Ancón: se firmó en 1883 entre Chile y Perú. El aspecto más importante que dispuso fue la entrega definitiva a Chile, por parte Perú, de la provincia de Tarapacá. Las provincia de Tacna y Arica quedaron bajo la tutela chilena por diez años. Luego de este tiempo, un plebiscito realizado entre sus habitantes establecería qué país se quedaría con esos territorios.

Tregua con Bolivia: acuerdo firmado en 1884; estableció que el territorio comprendido entre el río Loa y el paralelo 23 quedaría bajo la administración del gobierno chileno, mientras que Bolivia tendría acceso a los puertos de Arica y Antofagasta, para poder sacar sus productos al mar, quedando establecida una tregua indefinida.

Ambos tratados dejaron muchas cosas pendientes. Ellas fueron aclaradas en dos tratados, firmados en 1904 con Bolivia, y 1929 con Perú.

Tratado de 1904: estableció, a perpetuidad las fronteras entre Chile y Bolivia. El territorio de Antofagasta quedó para Chile. A cambio de esto, nuestro país se comprometía a construir un ferrocarril que uniera las ciudades de Arica y La Paz. Asimismo, se concedió a Bolivia el más libre tránsito de mercaderías a través de territorio chileno.

Tratado de Lima (1929): de acuerdo al Tratado de Ancón, debía realizarse un plebiscito para determinar qué país quedaba como soberano de Arica y Tacna. Sin embargo, pasaron los 10 años acordados, y esta consulta popular nunca se realizó, pues ambos gobiernos no se pusieron de acuerdo. El asunto fue sometido al arbitraje de Estados Unidos. Esto tampoco dio resultado, y finalmente se firmó el Tratado de Lima. Este acuerdo estableció que Tacna quedaba bajo soberanía peruana, y Arica bajo la chilena. La línea divisoria que constituiría la frontera entre Perú y Chile se denominó Línea de la Concordia, una demarcación distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta y paralela a la línea del ferrocarril que une Arica y La Paz. Además, Chile pagó al Perú seis millones de dólares como cumplimiento al artículo sexto del Tratado.

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA DEL PACÍFICO:

Chile consolidó su presencia en el norte del país al aumentar su territorio, pasó a ser considerado como una potencia sudamericana y adquirió importantes zonas salitreras, aunque su explotación quedó en manos de inversionistas extranjeros.