Guerra de las Malvinas

Republica Argentina. Geografía. Río de la Plata. Intereses Ingleses. Grabado satírico. Independencia. Causas. Diplomacia. Sociedad

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INDICE.

INTRODUCCIÓN.

GEOGRÁFIA.

Configuración geográfica.

Las Islas Malvinas.

LOS INTERESES INGLESES EN ARGENTINA SE REMONTAN A...

Las invasiones inglesas en el Río de la Plata (1806-1807).

El desarrollo de la Independencia.

LA GUERRA DE LAS MALVINAS.

La situación en Argentina en 1982.

Las causas de la guerra.

El desarrollo de la contienda bélica.

La situación de Argentina al comienzo de la guerra.

La situación de Gran Bretaña al comienzo de la guerra.

El apoyo internacional.

Gran Bretaña.

Argentina.

La diplomacia.

La diplomacia “secreta”.

El final de la guerra.

La sociedad argentina, el sentimiento nacional.

La crisis de la Junta Militar.

Bibliografía.

INTRODUCCIÓN.

En éste trabajo voy a tratar un tema muy cercano a nuestros días pero del que apenas nos acordamos y del que muy poco se ha escrito. Una guerra que se produce por dos razones, por un intento desesperado de la Junta Militar argentina de recuperar su fuerza y además de recuperar parte de su territorio que en el sentimiento nacional patológico argentino se considera como suyo, y por otro lado el de Gran Bretaña que cuando todos los países han dejado la historia colonial a un lado y el énfasis imperialista se ha perdido, continua manteniendo “colonias”, repartidas por el mundo. El país de “Europa”, que menos se relaciona, el país mas dividido interiormente, quiere tener colonias por el mundo, por interés económico, pero sobre todo estragicp-economicos.

Es una guerra de orgullos de dos naciones, una por recuperar lo que siente como suyo y poder recuperar una “grandeza pasada” y otro, Gran Bretaña que llora su pasado colonial y añora ser la primera potencia mundial.

LA GEOGRÁFIA.

CONFIGURACIÓN GEOGRÁFICA.

La República Argentina está íntegramente ubicada en el hemisferio austral. Su desarrollo Norte-Sur, de acuerdo con las latitudes que le corresponden, nos anticipa las condiciones básicas de sus características térmicas, ya que el Trópico de Capricornio la atraviesa bien el Norte, y se prolonga en su extremidad americana más allá de los 55º.

Su estiramiento longitudinal es de aproximadamente unos 3.700 kilómetros, junto con su particular conformación Este-Oeste, que semeja un triángulo de base ancha al Norte con más de 2.000 kilómetros y un aguzamiento pronunciado en la Patagonia.

Se divide en varias zonas, el sector netamente templado, entre los 22º y los 30º de latitud Sur que es el más extendido en superficie. Este clima templado propició el impulso económico del país y generó un gran poder de atracción en el periodo de la gran inmigración europea desde 1.870 a 1.930.

La cuña austral Suramericana se marca dentro de un amplio perímetro que abarca 15.000 kilómetros en el que se incluyen 9.376 kilómetros de contacto con cinco países vecinos, Chile al Oeste, Bolivia y Paraguay al Norte y Uruguay y Brasil al Este. Destacar la amplia apertura al océano Atlántico de más de 5.000 kilómetros y domina 200 millas mar afuera.

LAS ISLAS MALVINAS.

El Archipiélago de las Malvinas, se levanta sobre la plataforma continental suramericana, dentro del llamado Mar Epicontinenetal Argentino y está unido a la Patagonia por una meseta submarina. Es una zona azotada por vientos muy fuetes, huracanados, de la zona antártica.

LOS INTERESES INGLESES EN ARGENTINA SE REMONTAN A...

LAS INVASIONES INGLESAS EN EL RÍO DE LA PLATA. (1.806-1.807).

El Río de la Plata y especialmente Buenos Aires eran la puerta tradicional para la entrada del contrabando. Inglaterra se benefició largamente de la plaza que tenía Portugal en la otra orilla uruguaya, La Colonia de Sacramento. Desde la creación del Virreinato del Plata por Carlos III, la Colonia ya no tenía tantas posibilidades, Buenos Aires sería ahora la plaza codiciada porque desde ella se dominará todo el estuario.

Al reanudarse la Guerra entre Inglaterra y España, Sir Home Riggs Popham, intenta apoderarse de Buenos Aires, para ello partió con una escuadra, un pequeño ejercito de 1.700 hombres que se creía suficiente, al frente del cual iba el general Beresford.

El 25 de Julio de 1.806, desembarcan en la costa argentina, en Quilmes, cerca de Buenos Aires, que era abandonada precipitadamente por el Virrey Sobremonte, para montar la resistencia en el interior, en Córdoba desde donde pensaba contraatacar. Días después Beresford ocupa Buenos Aires sin casi resistencia. Pero los éxitos ingleses terminaron en eso, porque en vano pretendieron ganar a la población bonaerense con medidas liberales para incitar el encono de los criollos contra las autoridades españolas. Desde Montevideo se organizó una expedición al mando de Santiago Lieniers y Bremond, que respaldaba la acción del alcalde Alzaga, que con voluntarios y el apoyo de la población bonaerense que se replegó en las afueras, derrotaron a Beresford, que se vio obligado a capitular. Pomphan se mantuvo con su escuadra en el Río de la Plata a la espera de refuerzos.

GRABADO SATÍRICO.

DIFUNDIDO EN LONDRES EN 1.808 Y EN EL QUE SE REPRESENTA LA DEGRADACIÓN DEL GENERAL INGLÉS JOHN WHITELOCKE DESPUÉS DE LA DERROTA SUFRIDA POR SUS FUERZAS EN BUENOS AIRES.

En 1.807, John Whitelocke, al mando de los refuerzos británicos atacó de nuevo la plaza sé Buenos Aires, cuando apenas contaba con sus milicias urbanas y con la tropa de Lieniers, que mantuvo en las calles con la ayuda de criollos y españoles una ferrea defensa, que lograron batir el 6 de Julio al invasor, imponiendo una capitulación más dura que la anterior.

La Corona depuso al Marques de Sobremonte y designo a un nuevo Virrey al general Ruiz Huidobro, que no pudo tomar su cargo porque había sido llevado preso por los ingleses, por lo que se encargó Santiago Lieniers. Se proclamó como tal la población de Buenos Aires.

EL DESARROLLO DE LA INDEPENDENCIA.

1.806, tras la reconquista de Buenos Aires a los ingleses y la restitución del virrey Sobremonte, sustituido por Lieniers, el estrato criollo del Virreinato del Plata, cobra conciencia de su situación, hecho que se refleja en la propagación de las ideas populistas entre núcleos urbanos cultos.

1.810, disolución de la Junta Suprema de España. Los criollos Saavedra y Belgrano organizan un Cabildo Abierto que se disuelve cuando se organiza una Junta Central Suprema, con el virrey como presidente. Se forma entonces una junta de “patriotas” presidida por Cornelio Saavedra. El único peligro para la emancipación Argentina son los focos realistas de Montevideo y del Alto Perú.

1.811-1.814, José Gervasio Artigas organiza la sublevación uruguaya, consiguiendo la capitulación de Montevideo, después de una serie de actuaciones.

1.811-1.815,la pugna por incorporar el Alto Perú al territorio emancipado argentino finaliza con las fracasadas expediciones de Belgrano, derrotado por Joaquín de Palenzuela en Vilacpucio y Ayohuma y de José Rondeau derrotado en la Batalla de Sipe-Sipe o Viluma.

Las tensiones ente las distintas tendencias y la diferente forma de plantearse la lucha independentista en Buenos Aires y en las provincias da lugar a la organización de dos partidos:

  • Federal, demócratas y republicanos.

  • Unitario, burguesía culta y liberal.

Algunos de cuyas principales figuras Belgrano, Rivadavia, San Martín, etc., ostentan tenencias monárquicas.

1.811, fracaso de los intentos de invadir el Alto Perú, caída de Saavedra y disolución de la Junta.

Buenos Aires contaba con una compacta oligarquía criolla de mercaderes y hacendados que vivían pendientes de la exportación y del comercio de interacción. Este grupo se había fortalecido en las ultimas décadas del siglo XVIII. Esta oligarquía había llegado a convertirse en promotora de iniciativas, que buscaban un mayor desarrollo, para que las importaciones no estuviesen solo en manos peninsulares. El grupo criollo contaba con el apoyo de la unidades militares, que por su parte crearon desde las invasiones inglesas.

El 25 de Mayo de 1.810 Buenos Aires se concedió autoridades propias y trató de conseguir la cohesión del resto.

El 9 de Julio de 1.810 la República Argentina proclama su Independencia.

Se decretó la primera Junta de Gobierno propio en Buenos Aires. La búsqueda d la Democracia es el principal objetivo desde 1.810, se intentaba encontrar el bien común basado en la Soberanía Popular.

LAS MALVINAS.

Son una zona ocupada por los ingleses desde la época del capitán Coock. , era una colonia escocesa donde se criaban ovejas, por lo que no se entiende en muchos casos el sentimiento nacionalista que los argentinos tienen hasta estas islas.

LA GUERRA DE LAS MALVINAS.

LA SITUACIÓN EN ARGENTINA EN 1982.

Podríamos definir este apartado como: ¿qué situación se vivía antes del conflicto?.

Digamos que la guerra se enmarca dentro de un periodo que se ha dado en llamar Proceso de Reorganización Nacional, es un periodo que va desde 1976 a 1983.

El gobierno militar estaba deteriorado y necesitaba recuperar su fuerza y la mejor forme era conseguir una victoria como la de conseguir las Malvinas, en el sentimiento nacional argentino la islas Malvinas siempre se han considerado como parte del país, por lo que no seria difícil conseguir el apoyo popular.

El conflicto con Chile, un conflicto entre dos dictaduras, un conflicto fronterizo, desfavorable a Argentina. El conflicto Beagle, que solo, resulta bien mediante la intervención papal.

Las continuas violaciones de los derechos humanos que se hicieron por parte de los militares, cuestión que se había convertido en un debate internacional. las desapariciones, torturas, secuestros, asesinatos, etc., que durante el gobierno se dieron como medida represiva contra todos aquellos sujetos peligrosos para los intereses políticos de la Junta Militar, es el capitulo más negro de la historia de la República Argentina.

Los problemas continuos con la deuda externa había crecido de forma espectacular, y gran parte de culpa la tuvo el armementismo militar. La lucha contra la subversión, a la que se dedicaba gran parte del armamento, que con la muerte de Santucho, jefe del E.R.P., había dado un duro golpe a la guerrilla.

L país se sumió en un progresivo aislamiento, el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978, se organizó por el gobierno argentino, en buena medida con un propósito análogo a lo que se estaba produciendo políticamente. El triunfo del equipo nacional mantuvo contenta y distraída a la población.

El gobierno quería penetrar en la órbita de los Primeros Países, y para ello no dudó durante todo este periodo en realizar una hábil pero desacertada, al final, política diplomacia “secreta”.

LAS CAUSAS DE LA GUERRA.

Las relaciones con los ingleses estaban muy deterioradas, a lo que habían contribuido incidentes como del 2Shackleton”, y una no informada operación naval argentina en la isla de Thule, del grupo de las Sandwich del Sur, a finales de 1976, defendida por la armada argentina como actividad científica. Había creado una tensión.

Argentina penosamente homologados ante las Naciones Unidas, comenzó a exponer sus interese sobre las Malvinas.

Galtieri provocó entonces una negociación con Gran Bretaña, pero esta desestimó el pedido de Argentina de la Islas. Por lo que los argentinos decidieron hacer lo que mejor conviniese a sus intereses.

Los episodios que tuvieron como protagonista al empresario decidido a desmantelar una factoría ballenera en las Georgias sin autorización del gobierno británico, desalojado por los británicos después, rompió del todo las negociaciones el 28 d marzo de 1982.

EL DESARROLLO DE LA CONTIENDA BELICA.

El día 28 de marzo de 1982 se rompieron las negociaciones entre Argentina y Gran Bretaña, por la cuestión de la soberanía sobre las Malvinas, y las tropas argentinas se dirigieron hacia las Malvinas par una acción de guerra.

El 2 de abril de 1982 la Fuerzas Armadas desembarcaron y ocuparon las Malvinas, tras vencer la débil resistencia de las escasas tropas británicas. Comenzó entonces una ardua batalla diplomática, conducida por el optimismo del canciller Nicanor Costa Méndez.

De inmediato se alistó una fuerza naval de importancia, que incluía dos portaaviones y contingente para el desembarco. El 17 de abril la Fuerza de Tarea se había reunido en la isla de Ascensión, en el Atlántico, e iniciaba su marcha hacia las Malvinas. En torno de las islas se declaró una zona de exclusión, dentro de la cual se atacaría a cualquier fuerza enemiga.

En los últimos días de abril la Fuerza de Tareas británica, que había llegado a las Malvinas, recuperó las islas Georgias. . La flota británica zarpó, tras recuperar la Georgias, con la rendición sin combatir del grupo comandado por el teniente Alfredo Astiz.

El primero de mayo comenzaron los ataques aéreos a las Malvinas, y el día dos de mayo un submarino británico hundió al crucero argentino General Belgrano, ubicado lejos de la línea de batalla, con lo que la flota argentina optó por alejarse definitivamente del frente de combate El combate que siguió fue aeronaval, la aviación argentina bombardeó la flota británica y le causó importantes daños. Uno de ellos fue la causada por un misil teledirigido sobre el crucero Sheffield, que de alguna manera compensó la destrucción del Belgrano. Pero las islas quedaron de todos modos aisladas del continente.

En las islas los jefes militares habían ubicado cerca de 10.000 soldados, en su mayoría jóvenes de 18 años, inexperto, casi todos soldados de reemplazo. Por algún motivo, se prefirió destinar la tropa más entenada en la frontera con Chile. Los soldados estaban escasos de abastecimientos, sin equipos ni medios de movilidad y sobre todo sin planes, sólo resistir. Por lo que en las islas estos soldados sometidos a demoledores ataques de artillería y aviones, las dudas de todos fueron trocándose en desmoralización.

El 24 de mayo los ingleses desembarcaron y establecieron una cabecera de puente en San Carlos.

El 29 de mayo se libró un combate importante en el Prado del Ganso, donde varios cientos de argentinos se rindieron.

El ataque final a Puerto Argentino, donde se había atrincherado la masa de tropas, provocó la desbandada rápida y la rendición practicante incondicional, esto se produjo el 14 de junio, sólo 74 días después de haberse iniciado el conflicto.

LA SITUACIÓN DE ARGENTINA AL COMIENZO DE LA GUERRA.

La guerra fue un hecho sorprendente para casi todos los argentinos, pero suscitó un amplio apoyo por parte de la población. La gente se reunió espontáneamente en la Plaza de Mayo y en todas las capitales de provincia, el 2 de abril y se volvieron a reunir una semana después cuando se les convocó ante la visita del secretario de Estado estadounidense Alexander Haig. Ese día el presidente de la República Argentina, Galtieri, tuvo la satisfacción de arengar a la población desde el balcón.

La sociedad, manifestó su adhesión si reserva. Los dirigentes políticos viajaron junto con los jefes militares, para asistir a la asunción del nuevo gobernador militar de las islas, al general Mariano Benjamín Menéndez, y se impuso un nuevo nombre a la capital, se cambió el de Puerto Stanley, por Puerto Argentino.

LA SITUACIÓN EN GRAN BRETAÑA AL COMIENZO DE LA GUERRA.

La reacción fue sorprendentemente dura en Gran Bretaña, donde los pacifistas perdieron la discusión y triunfaron los sectores más conservadores, encabezados por la primera ministra Margaret Thacher, que al igual que los militares aspiraba a utilizar una victoria militar para consolidarse internamente.

EL APOYO INTERNACIONAL.

Gran Bretaña.

Gran Bretaña obtuvo rápidamente la solidaridad de la Comunidad Europea, que sumó las sanciones económicas dispuestas por la Commonwealth, y el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que votó una resolución declarando a Argentina nación agresora y obligando al cese de las hostilidades y al retiro de las tropas. Chile ayudará a Gran Bretaña.

Argentina.

Argentina fue apoyada por los países latinoamericanos, la O.E.A., ampliamente solidarios en lo declarativo, pero de poco peso militar, por una distante simpatía de la Unión Soviética y por la actitud relativamente equidistante del gobierno estadounidense, que intentaba mediar entre sus dos aliados. Por lo que el Gobierno Militar Argentino no contaba con un respaldo consistente.

LA DIPLOMACIA.

Los Estados Unidos por medio del Secretario de Estado, el general Haigh, trataron de encontrar una salida negociada y una fórmula transnacional. Propuso una retirada militar de Argentina y una administración tripartita conjunta con los Estados Unidos, que permitiera restablecer las negociaciones. Ambas condiciones eran aceptables para el gobierno argentino si se le agrega el compromiso a plazo fijo de reconocimiento británico de la soberanía sobre las islas, que era algo inaceptable para lo británicos. El gobierno militar, estaba dispuesto a transigir en cualquier otro tema, no podía aparecer renunciando a aquello que había proclamado como su objetivo fundamental.

El gobierno argentino fue víctima de un aislamiento diplomático creciente, y que se agravaba por sus antiguos pecados, ya que los que denunciaban las violaciones a los derechos humanos, consideraron que en el caso de salir victoriosa de la contienda bélica Argentina, significaría convalidar todo su desempeño anterior.

El gobierno argentino envió empresarios, sindicalistas y políticos al exterior para explicar la posición de Argentina, pero no sirvió par modificar su situación, en muchos casos dio a sus opositores opción a criticar al gobierno tras conocer sus intereses nacionales.

El gobierno militar había intentado presionar a los Estados Unidos utilizando los mecanismos de la Organización de Estados Americanos y sobre todo el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que anteriormente los Estados Unidos habían empleado para alinear tras de sí a sus vecinos en sus conflictos contra el Eje o contra Cuba. Los países latinoamericanos mantuvieron su respaldo a Argentina, pero la resolución que votaron a finales de abril fue lo suficientemente amplia y general como para no implicar un compromiso militar.

Después de un mes de intentar infructuosamente convencer a la Junta Militar, y en momentos en que empezaba el ataque británico alas islas, los Estados Unidos abandonaron su mediación; el Senado votó sanciones económicas a Argentina y ofreció a Gran Bretaña apoyo logístico.

El gobierno argentino cada vez estaba más solo e intentó buscar aliados imposibles, como los países del Tercer Mundo, la Unión Soviética y hasta Cuba, lo cual lo alejaba definitivamente de entrar en el Primer Mundo.

El 12 de mayo el Papa Juan Pablo II, para compensar su visita a Inglaterra, en parte quizá, para preparar los ánimos ante la inminente derrota. Antes de que hubiese finalizado la estancia del Papa en Argentina comenzó el ataque final a Puerto Argentino.

LA DIPLOMACIA “SECRETA”.

El gobierno militar, Anaya y Massera en la marina y Galtieri en la presidencia, reunían sus propósitos y se creían apoyados por los Estados Unidos.

Galtieri había alentado una política exterior “secreta”, que significó la participación de Argentina en América Central, (en Nicaragua, en Honduras, en El Salvador, en Guatemala), donde se proveyeron armas y asesores. El presidente y su canciller estimaron viable el proyecto de recuperación de las Malvinas por la fuerza militar y la neutralidad de los Estados Unidos en caso de guerra.

EL FINAL DE LA GUERRA.

El 14 de junio de 1982, terminó la guerra, dejando un desolador panorama, 700 muertos o desaparecidos y 1300 heridos, en 74 días.

Los gobernantes convocaron el día 15 de junio al pueblo a la Plaza de Mayo, sólo para reprimir en forma extremadamente violenta a la sociedad argentina, de que lo que los medios de comunicación les habían anunciado, la difusión de la victoria estaba cerca, no era así y el pueblo ahora no entendía la rendición.

Entonces los generales piden la renuncia de Galtieri. La derrota agudizó la crisis del régimen militar, que se venia dando desde el descalabro financiero de 1951. La responsabilidad de la derrota se achacó entonces a los jefes operativos, aunque luego salieron a la luz fallas más sustanciales, que involucraban a los altos mandos. Finalmente una comisión investigadora, responsabilizó a al propia Junta Militar y la llevó a un juicio que posteriormente, concluyó con la condena de los comandantes.

«El verdadero culpable de la “perdida de la dignidad del Ejercito” ha sido un “travasamiento de doctrina” por el cual se utilizó a ex ejércitos nacionales como fuerzas de ocupación interior. Se “trasvasó” al enemigo hacia el interior de la sociedad nacional. Por tanto, ésta tendió hacia su fractura...

«Luego vino la derrota exterior; la auténtica e intransferible “pérdida del honor” es el efecto (nítido e irrefutable) de una causa actuante anterior, originada en la “ideología de la transferencia del enemigo”. Los “excesos” interiores originan la humillación exterior. El ejercito había gastado su energía en destruir sus propias bases (sociales y nacionales) de sustentación (enemigo interior - factura interior). Primero se perdió la dignidad (porque sin duda alguna la boca del fusil apuntaba hacia el interior de la sociedad). Luego se perdió el honor. Técnicamente, la del Atlántico Sur era una guerra ganada para la Argentina. Su derrota (nuestra derrota) en ese teatro de operaciones se originó casi exclusivamente en factores provenientes de una determinada ideología, que se plasma en una doctrina correspondiente, la contra-insurreccional. (Todos los paréntesis pertenecen al texto original. Las cur­sivas, en cambio, son nuestras.

Y en la medida en que los militares ar­gentinos concentraron su mente, su acción y sus mayores energías contra ese supuesto enemigo interior, se incapacitaron para hacer frente al enemigo exterior, dando lugar a su derrota en las islas australes.

A) Reconocer el hecho —interesada y cínicamente negado por algu­nos— de que las Fuerzas Armadas Argentinas, al igual que tantas otras en América Latina, han mantenido la vigencia, estudio y aplicación de la Doc­trina de Seguridad Nacional como mínimo durante dos décadas (los años sesenta y setenta>.

B) Asumir y reconocer explícitamente que la aplicación de tal doctrina ha resultado injustamente mortífera y traumática para la sociedad argenti­na, y lesiva para los intereses reales de la nación, incluso desde la perspecti­va democrática y occidental.

C) Reconocer, en consecuencia, la necesidad de que esa doctrina, indirecta pero aparatosamente derrotada un las Malvinas, sea abandonada de forma de­finitiva, para bien de las Fuerzas Armadas Argentinas en particular y de la sociedad argentina en general.

Argentina perdió la guerra desde el principio, porque envió como tropa a soldados de reemplazo, con 18-20 años, que pasaron calamidades, el máximo oficial destinado era un Coronel, sin ninguna estrategia. Los soldados eran niños temerosos y se rendían ante el despliegue armamentístico de los ingleses.

LA SOCIEDAD ARGENTINA, EL SENTIMIENTO NACIONAL.

El gobierno militar había obtenido una cabal victoria política al identificarse con una reivindicación de la sociedad que arraigaba en un profundo sentimiento alimentado por una tradicional cultura política nacionalista y antimperialista, que ya parecía archivada, pero que resurgió vigorosamente.

También había captado las formas pueriles y superficiales en que esos sentimientos se manifestaban, el torpe chauvinismo con que se mezclaba, así como el fácil triunfalismo y el belicismo acritico, revelador de una desintegración de convicciones políticas que otrora habían sido sólidas y profundas.

La sociedad argentina que había festejado el triunfo argentino en el Campeonato Mundial de Fútbol, ahora se alegraba de haber ganado una batalla, y con la misma inconsciencia se disponía a avanzar, si era necesario, hacia una guerra. Si triunfaba Argentina, los militares habrían saldado sus deudas con la sociedad, al solo precio de conceder una mayor libertad para que se expresaran voces no regimentadas, que sin embargo, cuando se apartaban del libreto oficial, eran fácilmente descartadas.

A lo largo del transcurso de la contienda en Buenos Aires, la figura del Alcázar de Toledo, su heroica resistencia, y la posibilidad de que se produjera algún cambio en el equilibrio de las fuerzas en el mundo, ocupó el imaginario social y el de los militares.

Pero poco a poco se produjo un cambio en la opinión publica, demorado por la total manipulación de los medios de información. Las noticias llegaban al publico y les hacían creer al publico argentino que Argentina estaba ganando la guerra.

En medio del clima triunfalista empezaron aparecer voces criticas: algunos hablaban en nombre de los Estados Unidos y reclamaban contra una guerra y un alineamiento imposibles. Otros desde la izquierda exigían profundizar los aspectos antimperialistas del conflicto y atacar a los representantes locales de los agresores.

En los actos de la C.G.T., por el primero de mayo volvieron a alzarse las voces agrias, mientras que dentro del radicalismo, cuya conducción oficial había aceptado mansamente los términos de la cuestión por el gobierno, Raúl Alfonsín, que dirigía el sector opositor, propuso la constitución de un gobierno civil de transición, que encabezaría el ex presidente Illia.

Entre protestas crecientes por falta de información, el tema del país luego de la guerra se instaló en la opinión publica, y reafirmó a los militares en su convicción inicial, por lo que para ellos la unica salida podía ser la victoria.

Inaudita falta de realismo en muchos de los informes militares emitidos durante la campaña.

La increíble falta de realismo, que alcanzó niveles inauditos en el conte­nido de no pocos informes cursados sobre la situación militar, fue también reprobada en el Informe Rattenbach. Esta fue, de hecho, otra de las actua­ciones viciosas señaladas por el propio Informe en la conducta del general Menéndez, cuyos mensajes, según se pudo comprobar después, daban una idea harto errónea de la verdadera situación militar. Pero, según revela el Informe, este vicio no fue sólo imputable al Comandante Militar, sino que tuvo carácter general:

“Dentro de la Fuerza Ejército, empeñada en las islas Malvinas, se observó, espe­cialmente a nivel táctico, una tendencia generalizada a no evaluar, en muchos casos, ele­mentos reales que afectaban a las situaciones. Esta tendencia, que produjo efectos sumamente peligrosos al no analizarse a la luz de la realidad una determinada situa­ción que ocurrió sorpresivamente, aun para las máximas autoridades nacionales militar, tuvo una cabal demostración en la caída del Puerto Argentino, hecho éste. Tal desconocimiento de la realidad tuvo dos cansas principales:

a) Ausencia del comandante superior en sus unidades subordinadas, para el me­jor conocimiento de sus problemas y necesidades, y para el estímulo y apoyo perso­nal de su presencia.

b) Falta de disposición espiritual por parte de algunos mandos subordinados para informar a mis superiores, en forma objetiva y veraz, sobre hechas u opiniones que podían no ser del agrado de éstos.

Como ejemplo limite de esta actitud —rayana en lo ridículo—, el mis­mo Informe cita la exposición del general jefe de una de las Brigadas ac­tuantes en la campaña, el cual, ante el Comandante en Jefe del Ejercito, ex­presó así la situación de sus tropas —atención a la fecha—el día 9 de junio de 1982:

“A pesar de las inclemencias del tiempo, prolongada estadía del personal en sus posiciones, y problemas de provisión de alimentos, el estado físico es bueno y el esta­do anímico es excelente, merced a la intensa acción del mando.”

Pues bien; pese a ese estado, bueno en lo físico, excelente en lo anímico, y a esa intensa acción del mando, cinco días después se producía la rendición. Noti­cia que, si bien no sorprendió en absoluto en España —donde seguíamos la marcha de las operaciones y conocíamos cl imparable avance británico y su tenaza sobre la capital—, resultó en cambio inesperada y traumática en la Argentina, donde ni siquiera las máximas autoridades —según reconoce explícitamente el Informe Rattenbach, como acabamos de ver— conocían el verdadero cariz de la situación en las últimas fechas que precedieron al derrumbe final.

LA CRISIS DE LA JUNTA MILITAR.

El presidente Galtieri intentó reivindicar la autoridad después de la guerra, pero la autoridad efectiva no es el resultado de retóricas marciales. La crisis del gobierno militar fue una consecuencia de la guerra. La derrota había puesto la semilla de la humillación en el terreno militar, haciendo de algunos sectores castrenses un factor de perturbación que perduraría en el futuro.

El 23 de junio la Junta Militar que hizo la guerra se disolvió, el ejercito se hizo cargo de la situación y designó presidente a Reynaldo Bignone desde el 1 de julio para que institucionalizase al país

El 23 de abril de 1983, la Junta Militar dio publicidad a un documento, sobre lo ocurrido en el proceso, terrorismo, desapariciones, la guerra, etc.

El 23 de junio de 1983, el gobierno militar convocó elecciones para el 30 de octubre de 1983. Se inicia el camino hacia la transición democrática.

Gran Bretaña.

Margaret Thacher, consiguió con el triunfo en la guerra, el sobrenombre de “La Dama de Hierro”. Los ingleses consiguieron desalojar a los soldados argentinos de las Malvinas en un solo día. Argentina tenía un buen ejercito, adiestrado, armamento sofisticado y apoyo internacional, por lo que es lógico que ganase. Par ellos fue una inyección de moral y un demostración de poderío ante el mundo.

BIBLIOGRAFIA.

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La película ”La noche de los lápices”, refleja perfectamente este aspecto, tan escabroso de la dictadura militar en Argentina.

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