Guerra de Irak

Política Internacional. Intervencionismo militar de EEUU (Estados Unidos). Atentados. Terrorismo. Bush. Economía. Petróleo

  • Enviado por: Carlos Ojeda
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 8 páginas
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Crítica al texto de Eric Hobsbawm “Después de ganar la guerra” y comentarios personales sobre la actualidad de las políticas exteriores de Estados Unidos.

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Valparaíso, Primer Semestre 2004.

El conflicto que actualmente se vive en Irak tuvo sus inicios a pocos días de ocurrido el doloroso atentado a las Twin Towers, en Nueva York. George W. Bush afirmó, en la Catedral Nacional, que su misión era “acabar con el mal en el mundo”.

Tras este discurso el vicepresidente, Dick Cheney; el secretario de Estado, Colin Powell; el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y la asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice se han encargado de apuntalar la idea del “Eje del Mal” -conformado por Irak, Irán y Corea del Norte- como principal e inminente amenaza para el mundo y, en especial, para EEUU. Tan hondo ha calado el mensaje en la sociedad estadounidense que las dos Cámaras de representación aplaudieron al unísono cuando Bush elevó el gasto militar en Defensa en una enorme y monstruosa proporción.
La profundidad del impacto del 11 de septiembre en la percepción del pueblo norteamericano fue el motor que los llevó a exigir el ajusticiamiento de los culpables a su gobierno. No los encontraron, pero de alguna forma la prisión de Guantánamo se llenó de presuntos culpables. Esto no fue suficiente. Con alguien había que descargar la ira, y sería con el régimen de Hussein. Estados Unidos no aportó pruebas suficientes de la participación de Irak en el atentado, pero fueron vinculados con el terrorismo fundamentalista. Washington dijo: “Irak es el culpable” y el pueblo quedó conforme, esperando el pronto ataque que aniquilaría a los supuestos asesinos. Una encuesta hecha en la época inmediatamente anterior a los primeros ataques a este país, enfocada a la juventud norteamericana reveló que el 87% de ellos no era capaz de situar a Irak en el mapa . La mayoría no tiene idea de dónde queda el país en cuestión, pero otra encuesta muestra que el 60% de los estadounidenses cree que

Saddam Hussein tiene algún grado de responsabilidad en los atentados de las Twin Towers.

Dato aportado por Raúl Sohr en su artículo “Borrar a Irak del mapa” publicado en quincenal “The Clinic”.

Naciones Unidas vedó al régimen de Hussein la posesión de armas de destrucción masiva: químicas, biológicas y nucleares, además de cohetes con más de 150 kms de alcance, con lo que los dejó imposibilitados de atacar siquiera a una horda de campesinos. Sin embargo, Washington afirmó categóricamente que Irak tenía planes agresivos y que debían ser contrarrestados con todo el poderío bélico necesario, y así se dió inicio a un conflicto que ha desestabilizado a todo el mundo, y ha llevado al petróleo a sus niveles más altos en años, desestabilizando al mundo. Podemos ver esta bravata de EEUU como un intento desesperado por atemorizar a los demás y mantener la supremacía que, pareciera, no le durará mucho tiempo.

Economía norteamericana en decadencia.

El peso de Estados Unidos a nivel mundial, en cuanto a la economía, ha disminuido bastante. Este peso fue abrumador desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 70'. El porcentaje de la producción interior americana y su papel en el comercio rebasaban el 60% del total mundial en aquella época y su papel en las finanzas mundiales era todavía de mayor alcance. Estados Unidos se situó a la cabeza como primera potencia económica a nivel mundial, de forma indiscutible. El final del Segundo conflicto mundial dejó el mercado mundial abierto -y totalmente vacío- para la gran maquinaria de producción que había sido el Arsenal de las democracias -Norteamérica-. El capital americano no hizo sino llenar tal vacío. La reconstrucción de Europa occidental -y de Japón- fue mérito suyo. Su beneficio el conjunto del mercado mundial, incluido en principio el de la propia Europa reconstruida.

Con el correr de los años, Europa recuperó su autonomía, al igual que Japón. Surgieron otros centros de desarrollo en Asia Oriental y del Sur. El crecimiento no se detuvo y U.S.A. se mantuvo a la cabeza de la tecnología. Sin embargo, aparecieron otros centros de expansión tecnológica -y productiva en general- que hicieron disminuir la parte correspondiente de Norteamérica en el total. América no dispone de una posición tan hegemónica como en las pasadas décadas en tecnología, producción industrial y mercado. Paradójicamente esta pérdida de peso económico se ve acompañada de una hegemonía indiscutible en otros dos planos; primeramente en el terreno cultural los valores y modelo americanos son asumidos, cada vez en mayor medida, en más países y por gentes de las más diversas culturas. En el plano militar nunca el poder armamentístico americano ha sido tan hegemónico como en el momento presente, pero estos no son motivos que le permitan a Estados Unidos ser el imperio de más cuantía del mundo.

Volviendo a la disminución de poder económico estadounidense, para fundamentar que el poder económico estadounidense ha mermado, basta con decir que de los diez grupos económicos más importantes del mundo que existían en los años 70', ocho eran norteamericanos, y hoy en día esa proporción ha cambiado radicalmente; los japoneses y europeos han ocupado esas ocho plazas, dejando a los estadounidenses con sólo dos. Esto significa que en 30 años, Estados Unidos ha perdido la guerra económica, financiera y comercial, provocando que su rol financiero económico y su papel geopolítico decline.

Políticas de guerra.

Cuando Bush se dió cuenta de que sería imposible cambiar este oscuro paisaje para las finanzas norteamericanas, buscó legitimarse con la ciudadanía y buscó del Congreso un aumento del presupuesto militar, en desmedro del gasto social, creyendo por alguna razón que esto le ayudaría a ganar aprobación, pero por el contrario, su propuesta generó un gran nivel de rechazo. Con el atentado perpetrado a las Torres Gemelas (que algunos consideran fue auto-inferido por el mismo gobierno norteamericano) Bush se volvió muy popular, con sus discursos en los que prometía venganza a toda costa al nuevo enemigo de Estados Unidos, el “Eje del Mal”. Tan popular se volvió que todos se olvidaron de los problemas que adolecía su administración, y le permitieron sin mayores contratiempos aumentar el presupuesto bélico.

Para el año fiscal 2003, la Casa Blanca propuso fuertes aumentos para el gasto militar, desglosados en un total de $396 billones de dólares. (!!!) Esta cantidad es asombrosa, pero la prensa casi no le hizo críticas o comentarios. Bajo condiciones en que las necesidades sociales aumentan en el país, y sin ningún antagonista militar en el extranjero, el gobierno de los Estados Unidos propone gastar más de $1 billón a diario para mantener su maquinaria militar. $38 billones del aumento de $48 billones son para financiar las actividades y el personal de las fuerzas armadas y la adquisición de armas nuevas y las investigaciones.

Además, se ha añadido $10 billones para establecer un “cofre de guerra” que el presidente podrá usar a su discreción. Esto en sí representa una entrega del poder legislativo a la Casa Blanca que no tiene precedente. Ésta tendría, pues, la autoridad para financiar actividades militares iguales a la guerra en Afganistán por seis meses sin tener que obtener dinero adicional del Congreso.

La adquisición de armas nuevas y provisiones aumentará $7.6 billones: a $68.7 billones. La cantidad total para las investigaciones y el desarrollo será $54 billones, lo cual incluye casi 8 billones para sistemas de defensa contra cohetes teledirigidos.

Otros detalles particulares incluyen:

* el crucero móvil tipo howitzer ($475 millones);

* el helicóptero de espionaje tipo “Comanche” ($910 millones);

* 23 aviones de guerra tipo “ stealth, F-22 Raptor” ($5.2 billones);

* un sistema de espionaje por satélite: Sistemas Infrarrojos de Altitud Espacial ( Space-Based Infrared Systems-High) ($15 billones);

* la aceleración del desarrollo y producción de los aviones Predator y el Global Hawk, que no llevan piloto ($1 billón);

* la restauración de cuatro submarinos tipo Trident capaces de disparar cohetes cruceros teledirigidos en vez de ojivas nucleares ($1 billón);

* un aumento en la producción de bombas guiadas por rayos laser y por satélite ($1.1 billones)

Este enorme aumento en los gastos para el 2003 también levanta el nivel básico presupuestario durante los años venideros. Según los cálculos en el documento del presupuesto, al Pentágono se le ha garantizado que recibirá aumentos seguros durante los próximos cinco años que llegarán a los $451 billones en el 2007. Las adquisiciones por sí solas—es decir, el dinero que se gasta para comprar armas—darán un tremendo salto de $61 billones este año a $99 billones en el 2007. La tasa de aumento general será 30% durante los próximos cinco años. Según un estudio de las Oficinas del Presupuesto del Congreso, si todo el sistema de defensa basado en cohetes teledirigidos llega a aprobarse, la cantidad requerida será mayor aún: $238 billones durante las próximas dos décadas para este programa solamente..

Paz Mundial.

En el contexto actual vemos la paz como una utopía realmente difícil de alcanzar, dado el alto nivel de beligerancia que ha demostrado Estados Unidos a lo largo de su existencia. Bajo mi punto de vista estos conflictos se verán acrecentados en el futuro, ya que muy pocos, o incluso ninguno de los gobernantes norteamericanos de estos últimos 100 años han demostrado actitudes pacíficas. Es posible que algunos argumenten que es éste país el que levantó a Europa y Japón después de que quedaron en pedazos por la segunda Guerra Mundial, pero no es motivo suficiente para justificar tantas muertes e intervenciones a países del mundo. Ejemplos de esto sobran... Pueden convocarse congresos, reuniones, sanciones por parte de Naciones Unidas, pero jamás se llegará a la verdadera paz si no hacemos (la humanidad entera) un cambio radical de nuestro entender, permitiendo que la benignidad reemplace los ánimos megalómanos de algunos desquiciados con poder.

La política mezclada con la Fe me parece un error (Bush está convencido de que Estados Unidos, como le llama constantemente) es “God's land”, pero creo necesario agregar un principio bíblico a este tema. Alguien, hace ya mucho tiempo dijo: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por lo que os ultrajan y
os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos
...»" (Jesús, según Mateo 5:44-45ª). Que este sueño y desafío de Jesús sea también nuestro. Que el odio se transforme en respeto del semejante. Que la maledicencia se convierta en saber escuchar y comprender los argumentos de la otra parte. Que la persecución dé lugar a la comprensión, aún en medio de las diferencias de cultura, religión e ideología política. Díganle a Bush que matando a los que supuestos culpables del atentado de las Torres Gemelas no conseguirá redención o algo así, ni la protección de ninguna deidad. Si la Casa Blanca insiste en llevar a su país al dominio mundial (cosa que a pocos norteamericanos le importa, quienes están preocupados mucho más de los problemas de su economía nacional que de ser reyes y señores de este mundo) sólo logrará que el odio, la destrucción y el dolor se multipliquen por doquier, y Estados Unidos no podrá seguir acarreando tanto peso, ni su ciudadanía ni su gobierno, y dará su último respiro para llegar a ser tan sólo un país más dentro del futuro escenario global, en el cual la pobreza y el caos nos llevarán a la crisis mundial más grave que hayamos experimentado jamás, de continuar todo como está actualmente.

Bibliografía

www.wsws.org

www.ujat.mx

www.ehj-navarre.org

Mikel Sorauren, historiador.

Carlos Aguirre Rojas, doctor en Economía de la UNAM.

World Socialist Web Site

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