Guerra civil

Historia españa contemporánea. Navarra. Resistencia. Bandos. República. Sublevación. Sanjurjo. Represión. Requetés. Consecuencias. Carlismo

  • Enviado por: Aser Aragón Martínez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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LA GUERRA CIVIL EN NAVARRA

Índice

  • Contexto en España. Páginas 3 y 4

  • Contexto en Navarra Página 5

  • La sublevación Página 6

  • Represión Página 7

  • Voluntarios navarros Página 8

  • Los requetés Páginas 9 y 10

  • Los efectos de la guerra Página 11

  • Contexto en España

  • La guerra civil abarcó el periodo comprendido entre el 18 de Julio de 1936 y el 1 de Abril de 1939, día en que se fechó el último parte de guerra.

    Había dos bandos, los sublevados, llamados nacionales, y los partidarios de la república, llamados republicanos o rojos, debido a la bandera soviética. Era el enfrentamiento entre el fascismo o la democracia, incluso se llegó a hablar de dos Españas, haciendo referencia al odio entre vecinos, amigos, o familiares.

    Lo que tenia aspecto de ser un golpe militar de unos pocos días, se transformó en tres largos años de guerra.

    El pamplones José Sanjurjo, iba a ser el caudillo que iba a dirigir el levantamiento, pero un accidente de avión acabó con su vida.

    El gobierno republicano se dio cuenta de que tres generales eran pieza clave en los movimientos revolucionarios y así, el presidente del gobierno español, Casares Quiroga, envío a Emilio Mola a la Comandancia Militar de Pamplona, para así alejarlo de las conspiraciones, pero Pamplona era una de las capitales que más apoyaban el levantamiento contra la república, ya que los navarros eran muy religiosos y la república atea; Goded fue enviado a Baleares y Franco a Canarias.

    El acuerdo entre carlistas y militares fue difícil, pero se consiguió la unión para iniciar el alzamiento.

    El inicio del movimiento militar lo desencadenó el asesinato de Calvo Sotelo, antiguo ministro en la dictadura de Primo de Rivera y militante del partido conservador.

    Sanjurjo iba a ser el jefe del alzamiento, pero fue el general Mola quien dirigió la conspiración militar y Franco se puso al frente del bando Nacional. A estos militares se les unieron requetés atraídos por Mola.

    El bando nacional fue apoyado por las regiones agrícolas como Galicia, Castilla y León (antes Castilla la Vieja), Navarra, parte de Aragón, Cáceres, Canarias, el Marruecos español y ciudades como Cádiz, Granada, Córdoba y Sevilla. Dentro de la zona republicana había tres enclaves favorables a los Nacionales, Santuario de Santa María la Cabeza, el Alcázar de Toledo y la ciudad de Oviedo.

    El resto del país seguirá con la república, con ciudades tan importantes como Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, por lo que conservaba los núcleos industriales más importantes, así como la flota marina.

  • Contexto en Navarra

  • Navarra fue una pieza clave en la sublevación de 1936 así como en la guerra. En la década de los 30, la provincia vivía inmersa en las ideas conservadoras y en el catolicismo. El carlismo, mantenía los principios tradicionalistas y católicos.

    Mientras en España, en las elecciones de 1936, ganaba el Frente Popular (coalición de izquierdas), en Navarra la derecha contaba con la mayoría de los votos.

    La llegada de Mola a Pamplona supuso un impulso para la sublevación del carlismo a través de su brazo armado, el requeté, contra los republicanos. En Navarra la rebelión fue masiva y participó un gran numero de voluntarios. La Diputación ofreció ayudas económicas y políticas. Los carlistas veían esta guerra como una cruzada, dado el carácter religioso de estos.

    Sin embargo, no toda Navarra se unió a la conspiración, pues en las elecciones de 1936, aun habiendo arrasado la derecha, el Frente Popular obtuvo el 21´68% de los votos. El nacionalismo vasco consiguió el 9´50%.

    Antonio Lizarza, delegado de requetés, fue uno de los impulsores en la primavera de 1936 de las negociaciones entre carlistas y militares para un alzamiento común.

    Los Sanfermines de 1936 sirvieron como excusa para que cientos de militares de toda España se desplazaran hasta Pamplona. Los republicanos, aunque fueron avisados, no sospechaban que Mola les traicionara, pero cuando quisieron reaccionar ya era tarde.

  • La sublevación

  • Aunque la sublevación se inició en Marruecos, Navarra era la provincia mas decidida a apoyar el alzamiento.

    El 19 de Julio se proclamó el estado de guerra en la Plaza del Castillo; el Coronel Beorlegui se hizo cargo de los guardia civiles, y cientos de voluntarios de toda Navarra se pusieron a las ordenes de Mola.

    En Estella, el Coronel Cayuela, fue secundado por requetés y falangistas.

    Varias columnas se dirigieron hacia Alsasua, Vitoria, Tudela y algunas zonas de la Ribera.

    El alzamiento en Navarra fue mayoritario debido al sentido de cruzada que dieron desde las filas de requetés y desde el clero, encabezada por Olaechea, obispo de Pamplona.

    La Diputación Foral estaba claramente a favor de los sublevados con dos objetivos: Favorecer una sociedad religiosa, y mantener los Fueros.

    Por eso concedió un crédito a Mola, así como algunas entidades bancarias.

    A finales de 1936, para poner en marcha esa idea de unidad nacional, Franco, quería unificar todos los partidos. Había muchas diferencias entre la Falange y la Comunión Tradicionalista, pero después de varias entrevistas con los carlistas navarros, Franco consiguió lo que quería.

    El nuevo partido se llamaría Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S.

    Los carlistas aceptaron, pero no estaban de acuerdo.

  • Represión

  • Una vez iniciado el alzamiento, se prohibieron los partidos de izquierdas y los republicanos. Sus principales dirigentes fueron castigados con el exilio, con la cárcel o incluso con el fusilamiento.

    No se sabe el número exacto de fusilados, pero se sabe que pasaron de mil. Muchos de ellos solo por ser sospechosos de tener ideas contrarias al alzamiento. Sus mujeres, muchas veces, eran rapadas al cero y violadas si sus maridos no aparecían.

    En muchas ocasiones, se mató a antiguos amigos por rencillas que venían años atrás.

    La represión fue mas dura en los pueblos y ciudades donde había centros simpatizantes del Frente Popular, así como entre los campesinos de la zona de la ribera.

    Estas ejecuciones no siempre fueron por orden de la Comandancia Militar o de la Jefatura Regional Carlista, sino de grupos que actuaban por su cuenta.

    Los nacionalistas vascos eran neutrales, pero aún así, se cerraron sus locales de Marcilla, Villava, y los de Pamplona.

    Los falangistas tomaron la “Voz de Navarra” el 1 de Agosto de 1936, periódico cercano al P.N.V., y editaron allí mismo el primer diario falangista que se llamaba “Arriba España”. El movimiento nacionalista vasco desaparecería prácticamente de Navarra.

    Como nacionalista vasco cabe destacar a Fortunato Aguirre Luquin, (Arellano, 1893), uno de los fundadores del C.A. Osasuna, alcalde de Estella, miembro del Napar Buru Batzar. Fundador de la Ikastola de Estella. En Julio de 1936 fue apresado y fusilado.

  • Voluntarios navarros

  • Dos tercios de todos los combatientes navarros fueron voluntarios, entre ellos jóvenes de hasta 15 años.

    Los requetés superaban los 16.000 hombres, los voluntarios falangistas superaban los 6.500. Los navarros llamados a filas se acercaron a los 18.000.

    También hubo un numero considerable de republicanos en Navarra, aunque se desconoce su numero exacto, ya que en Navarra vivían clandestinamente.

    En Pamplona surgieron grupos republicanos en la Rochapea, en Jarauta, en Descalzos, pero sobre todo en Corella, Azagra, Lodosa, Mendavia y Tudela.

  • Los requetés

  • En 1834, el III Batallón de Navarra se denominaba Requeté, así como una de las unidades de Zumalacarregui. Requeté es una palabra francesa y significa “toque de jauría”.

    Al poco tiempo se aplicó este nombre a los jóvenes tradicionalistas que actuaban en las luchas de los barrios, pero luego se llamó así solo a los menores de 20 años.

    En el S. XX, la Comunión Tradicionalista le aplica el termino a las juventudes carlistas que recibían instrucción militar para mantener vivo el partido. Eran organizaciones defensivas para custodiar edificios religiosos y proteger los mítines y actos políticos.

    Los requetés se instruían en Urbasa, Andia y en Peña Izaga. En casi todos los pueblos que hacían concentraciones se alistaban algunos jóvenes. Llegaron a sumar en Julio de 1936 unos 8.500 hombres, aunque también había un grupo de falangistas que se preparaba para la guerra, cerca de Los Arcos se celebró una concentración de unos 400 falangistas.

    Con motivo de la insurrección, Beorlegui ordenó los requetés en once tercios como los de Roncesvalles, S. Fermín, S. Fco. Javier, Zumlacarregui, de Navarra, Abarzuza, Lácar o Montejurra entre otros.

    El General Mola los envió hacia Madrid, Somosierra, Guadalajara, Huesca, Valladolid, Vizcaya, Guipúzcoa y después a Santander y Asturias.

    Durante la guerra se publicó el periódico requeté, que tenia por lema “Una patria: España, un caudillo: Franco”

    Los tercios de requetés llevaban un gran crucifijo en un asta de madera, medallones y fotografías del sagrado corazón cosidos en sus vestimentas. Cada tercio tenia un capellán, hacían misa diaria de campaña y al anochecer, rezaban el rosario. Todo requeté llevaba en la mochila en “Devocionario del Requeté”.

    El uniforme del requeté era pantalón verde y camisa caqui, con el aspa de Borgoña. Bota y polaina de tela con calcetín blanco. En invierno los capotes, abrigos parecido a la capa pero con mangas y con menos vuelo. En la cabeza siempre la boina roja con borlas según la categoría.

    Los requetés hicieron desaparecer las banderas republicanas de todos los edificios públicos y privados, quitando el color morado. En su lugar llevaban la bandeja roja y gualda.

  • Los efectos de la guerra

  • Se impuso el racionamiento, debido a que la falta de mano de obra no permitía recoger las cosechas. Con la cartilla de racionamiento se llegaba a un plato de comida al día, mas tarde a una jornada sin postre para destinarlo a los combatientes, la recogida se hacia en la iglesia cada 15 días.

    En Octubre de 1937 se abrió el Hospital Alfonso Carlos, así como el Hospital Militar en la calle Santo Domingo.

    Navarra no vivió en su territorio los combates de la guerra, pero sin embargo Pamplona fue bombardeada en 3 ocasiones:

    1ª. 22 de Mayo de 1937. Cerca del Portal de Francia. 10 muertos y 25 heridos.

    2ª. 12 de Noviembre de 1937. Paseo de Sarasate y Yanguas y Miranda, con daños en el palacio de la Diputación y en la estación de autobuses, con 8 muertos y 20 heridos.

    3ª. 18 de Enero de 1938. Con una persona muerta.

    El fuerte de S. Cristóbal se convirtió en prisión y en 1938 900 presos intentaron fugarse, de los cuales 300 fueron abatidos.

    La Plaza de la República se llamó Plaza del Castillo, y la Plaza de Pablo Iglesias se llamó del General Mola.

    Los puentes de Etxarri Aranatz y el de Endarlaza, cerca de Bera, fueron volados. Tudela fue bombardeada en Agosto de 1937 con 13 muertos y 20 heridos. En Lumbier, el 25 de Septiembre de 1937, donde se destruyeron la iglesia y 13 casas, con 6 muertos y 3 heridos.

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