Guerra Civil Española

Historia de España siglo XX. Segunda República. Alzamiento militar. Revolución de la zona republicana. Campañas y contraofensivas. Frentes. Victoria de las tropas de Franco

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14-Abril-1931 1-Abril-1939

Guerra Civil Española

(18-Julio-1936)-(14-Abril-1939)

Miliciano anónimo. Robert Capa.

  1. Índice.
  1. Preludio del estallido de la Guerra Civil.
  2. El alzamiento.
  3. Revolución y contrarrevolución.
  4. Primeras campañas.
  5. Madrid resiste.
  6. La caída del norte.
  7. La contraofensiva republicana.
  8. La ofensiva de Aragón y Levante.
  9. La ofensiva de Cataluña.
  10. Victoria y derrota.

Bibliografía:

1.- Preludio del estallido de la Guerra Civil.

El 18 de Julio de 1936 los militares más conservadores del Ejército español se levantaron en armas contra el legítimo gobierno de la República. Este acto significaba el fin del experimento democrático realizado en España desde abril de 1931. La caída de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera y el descrédito de la Monarquía habían posibilitado la proclamación de la II República Española como panacea que pretendía sacar al país de su histórico atraso. Sin embargo, los años que van desde 1931 a 1936 se convirtieron en fiel reflejo de las contradicciones de la sociedad española. De un lado muchos pedían un cambio social y económico profundo que acabara definitivamente con el poder oligárquico en España. Del otro, ese mismo poder, apoyado por el Ejército y la Iglesia, luchaba por defender su posición privilegiada. Las elecciones de febrero de 1936 sólo sirvieron para dividir aún más a los españoles, y tras el triunfo del Frente Popular, la oligarquía ya solo tuvo de en una acción salvadora del ejército que librara a España de la anarquía y la revolución. Se daba paso así a la Guerra Civil Española el dia 18 de Julio de 1936.

2.- El alzamiento.

El alzamiento militar que daría paso a casi tres sangrientos años de guerra civil se inció de improviso en Melilla el 17 de Julio de 1936 pero para que éste se produjera hizo falta la convivencia de grupos de presión político-económicos y la ayuda del Ejército.

El 17 de Julio del 36, los militares más conservadores del Ejército se levantaron contra el gobierno de la República. El alzamiento comenzó antes de lo planeado en Melilla. Pronto se extendió a Tetuán y Ceuta donde Juan Yagüe se apoderó de la ciudad sin un solo disparo. Prácticamente todo el Marruecos español estaba en manos de los rebeldes antes de que Franco, se pusiera al mando de las tropas sublevadas, finalmente, el 18 de Julio, el levantamiento se extiende a la Península.



En Madrid el 18 de julio, la sublevación aún no se había producido, Casares seguía actuando como si fuera posible detener la rebelión por medios constitucionales, pero los sindicatos y partidos de izquierdas no dejaron de reclamarle las armas, aunque él, las siguió negando.

El 19 de julio, Barcelona, hasta entonces tranquila, tomó el relevo andaluz en cuanto a la gravedad de la situación. Fernández Burriel tomó el mando de la sublevación en la capital catalana esperando a Manuel Goded desde Mallorca, de la cual se había apoderado el día anterior. Se planeó la entrada de 5000 soldados rebeldes en la ciudad, así sería fácil tomarla, aunque no esperaban la respuesta de la Guardia Civil y de Asalto, además de sus tradicionales enemigos, los anarquistas. Goded, recién llegado de Mallorca trató de convencer a la Guardia Civil de que se uniera al movimiento, pero la respuesta de estos fue que solo obedecían órdenes de la Generalitat. Finalmente Goded es capturado y obligado a emitir un comunicado en el que pidiese a sus partidarios que dispusiesen las armas. La rendición de Goded dio nuevos ánmios a la resistencia republicana en el resto de España.

A pesar del triunfo, en Madrid, la situación seguía siendo incierta. El nuevo jefe de gobierno republicano, José Giral, accedió a repartir armas entre la izquierda y los sindicatos. La izquierda recibió 65.000 fusiles, sólo 5.000 con cerrojo. El resto estaban en el Cuartel de la Montaña, en el centro de Madrid, tomado por los sublevados y asediado por los republicanos. Con la rendición de Fanjul, general al mando de los sublevados en el cuartel, los republicanos entran en el edificio, donde murieron varios centenares de defensores y atacantes, los supervivientes de los sublevados fueron llevados a la Cárcel Modelo, entre los que se encontraba Fanjul, que después sería condenado y ejecutado.

El golpe militar, que pretendía dominar todo el territorio español, no alcanzó la victoria rápida esperada. Los sindicatos y partidos políticos de izquierdas resistieron, el golpe se convierte en una guerra civil y la resistencia en una revolución. El general Sanjurio, muere el 20 de Julio en un accidente aéreo, esta muerte dejó un vacío peligroso en la dirección militar de los rebeldes. Ahora las personas más destacadas eran, Mola, Franco y Queipo de Llano.

3.- Revolución y contrarrevolución.

Tras el fracaso de la sublevación los aparatos del Estado quedaron dislocados y el poder del gobierno republicano fue meramente nominal. Esto hizo posible la aplicación, en el bando republicano, de diversas medidas revolucionarias y represoras al amparo del vacío de poder. En la zona nacional, la represión de dichas medidas y de aquellos que las seguían se convirtió en el objetivo prioritario.

  • REVOLUCIÓN EN LA ZONA REPUBLICANA.

El fallido golpe de Estado había dejado libre de control a las organizaciones obreras. La revolución se expandió en aquellos núcleos de población donde el alzamiento había fracasado. En todos estos sitios se crearon comités de control formalmente constituidos por los partidarios del Frente Popular junto a los anarquistas. Una de las primeras acciones fue la prohibición de todo aquello opuesto a la República.

El ejemplo más claro de Revolución se encontraba en Barcelona. La capital catalana parecía el sueño de cualquier anarquista. Después de combatir a la rebelión, la guerra les había proporcionado la oportunidad ideal de conseguir la libertad y justicia que soñaban y que la república burguesa no les daba. Los anarquistas, controlaban Barcelona y se negaban a monopolizar el poder. En su lugar, accedieron a compartirlo con toda Cataluña dentro del Comité de Milicias Antifascistas, encargado de restablecer el orden público, organizar la producción y distribución de alimentos y al mismo tiempo de crear un ejército de milicias para defender la revolución.



La revolución también era sangre, la de sus enemigos. En primer lugar, la iglesia, considerada representante de inmovilismo político y enemiga de la libertad. La matanza de miembros de la Iglesia en Cataluña y Aragón fue enorme. Trece obispos y más de 6.000 monjas y sacerdotes fueron asesinados durante los primeros días. Aunque no solo la Iglesia se vio afectada por la revolución. También entre diversas capas de la sociedad, la revolución llevó sangre. La Falange, por ejemplo, haber formado parte de ella era fatal. Los representantes de la gran industria y la banca fueron perseguidos y en muchos casos asesinados. En las zonas rurales, se confiscaron las tierras de los grandes terratenientes y su encarcelamiento o persecución.

  • CONTRARREVOLUCIÓN EN LA ZONA NACIONAL.

En las zonas de la llamada España nacional, evidentemente el proceso era totalmente opuesto, y lo primordial era reprimir la revolución mediante la contrarrevolución. Todos los partidos políticos que habían apoyado al Frente Popular quedaron ilegalizados e incluso desaparecieron los de derechas incluida CEDA.

Los sublevados con su rebelión crearon dos Españas. Lógicamente en “su España” era necesaria la creación de un nuevo Estado. Así, se crea el 24 de Julio en Burgos una Junta de Defensa Nacional presidida por Miguel Cabanellas. La Junta, decreta la devolución de las tierras expropiadas, ilegalizaban los sindicatos y los partidos del Frente Popular así como la naturaleza laica del Estado republicano.

Pero la contrarrevolución también significaba venganza. Sus principales víctimas fueron todos aquellos representantes liberales o intelectuales de clase media y todos aquellos sectores sociales que de alguna manera se resistieron a la rebelión. Una de las muertes más famosas producidas durante esos días en la zona nacional, fue la del poeta Federico García Lorca. Este, no tenía significación política alguna, pero era muy conocida su amplia relación con la izquierda literaria de España, con el aliciente de ser homosexual. Descubierto por las autoridades rebeldes en Granada, en casa de un amigo, fue apresado, torturado y fusilado, probablemente a mediados de Agosto en las afueras de Madrid.

4.- Primeras campañas.

Hacia el 22 de Julio, ya se podía decir que en España había guerra, y no una siumple rebelión y la resistencia contra ella. Las milicias de los sindicatos y los partidos empezaron a considerarse soldados al mismo nivel que la guardia de asalto o el ejército regula. Los generales del bando rebelde organizaron columnas según el modelo que habían utilizado durante las guerras de Marruecos para rematar la revolución.

En los sublevados, Mola, trataba de organizar el esfuerzo bélico con todo lo disponible. En el sector republicano, la desintegración del Estado había creado los mismos problemas logísticos que en la zona nacional. Así, era necesario crear un ejército disciplinado y efectivo pero aquí los problemas eran mucho más complicados. Cada partido o sindicato, organizaba su propia milicia.

5.- Madrid resiste.

Desde primeros de noviembre de 1936 hasta el final del conflicto, Madrid fue el frente de guerra. Hasta entonces, la efectividad en combate de las milicias republicanas se había revelado nula, nada hacía pensar que la capital, defendida por estas mismas milicias opondría una fuerte resistencia. Pero desde agosto, el bando republicano empezó a contar con la ayuda Soviética que llegó justo a tiempo para defender Madrid.

Madrid se preparaba para la defensa bajo un halo propagandístico. El general Mola, anunció que tomaría el café en Madrid, y al preguntarle un periodista extranjero cuál de sus cuatro columnas sería la primera en tomar Madrid, este respondió, será la quinta, es decir, los nacionales que habían quedado escondidos en la capital.

En principio la resistencia republicana en las afueras de Madrid fue vencida. El 4 de noviembre cayó Getafe. Pero el 7 de noviembre, la República encuentra en el interior de un tanque italiano el plan de ataque de los nacionales para la toma de Madrid. El plan fue enviado de inmediato a Miaja, que junto a Vicente Rojo, dispuso la coordinación de la defensa en función de la detallada información del plan. En Madrid se desarrollaban escenas de completo fervor revolucionario. Todo el mundo participaba en la defensa. El grito de << ¡No pasarán! >> se convirtió en el lema de todos los madrileños y evidentemente de toda la España republicana.



6.- La caída del norte.

Entre abril y septiembre de 1937 los rebeldes cambiaron la estrategia. Hasta entonces Madrid había constituido el objetivo prioritario pero tras el fracaso de las ofensivas para conquistarla, el Alto Mando Nacional decidió iniciar la campaña en el Norte que preveía la conquista de Bilbao, Santander y Asturias.

El 22 de marzo de 1937, Franco desiste en su empeño por tomar Madrid, dando más importancia al ejército del eje norteño al mando de Mola. El 4 de abril, los nacionales ya habían tomado Ochandiano y sus principales alturas. Mola, impuso una primera detención de su ofensiva, pero el 20 de abril, reanudó el avance. Para el día 26 ya había llegado el colapso a la defensa republicana y la noticia de Gernika, donde el 26 de abril de 1937 se sucedió el bombardeo más cruento en toda la guerra, llevado a cabo por 40 aviones de la Legión Cóndor alemana y alguno italianos, por supuesto, saltándose la prohibición establecida de que no se podía intervenir en la guerra si no eras español, de ahí la marcha de las brigadas internacionales. Unas 72 horas después del bombardeo, los nacionales conquistas Gernika. Es evidente que la opinión exterior había puesto al mando nacional en una peligrosa situación, muestra de ello es que no se volvieron a producir más bombardeos como este en toda la guerra.

La guerra en el norte fue relativamente fácil para los nacionales porque las tres provincias en manos de la República, habían hecho la guerra por su cuenta. No podía aún preverse el alcance de la caída del eje norteño, pero realmente a partir de ahí, la zona nacional, había desnivelado la balanza a su favor frente a su homónima republicana.

7.- La contraofensiva republicana.

Las contraofensivas republicanas de mitad y finales del ’37 se plantearon y ejecutaron de acuerdo a dos necesidades básicas: la necesidad de comprobar la eficacia de las brigadas mixtas del Ejército Popular y la operatividad y eficacia de los altos mandos, y la necesidad de detener las ofensivas del Alto Mando Nacional en la zona norte roja.

Tras el final de las operaciones en el frente de Madrid, el ejército fascista se lanzó a la conquista del norte republicano. El Ejército Popular advirtió el peligro que esto supondría para su esfuerzo bélico, aunque ahora el ejército republicano empezó a atacar y ya no se limitó solo a defender. Los comunistas, expusieron un plan para atacar Brunete y romper el cerco de Madrid.

Los nacionales quedaron sorprendidos por la ofensiva republicana. En los primeros momentos, sólo la división 71, falangistas, podían detener su avance. El 6 de julio, otro ataque con el que se avanza 16 kilómetros rodeando Brunete. Aunque los nacionales piden ayuda a la aviación alemana y frenan la ofensiva.

El ataque no había obtenido éxito en parte debido a un problema del Ejército Republicano durante toda la guerra, que para los ataques se inspiraba en manuales de guerra rusos y franceses, que se revelarían muy anticuados en la II Guerra Mundial. La ofensiva había fracasado y Franco pudo continuar con su ofensiva en el norte, que sólo sufrió un retraso de cuatro semanas.

El otoño de 1937 confirma la conquista del norte por el ejército fascista. Las ofensivas republicanas a penas cambiaron la situación ni marcha de las operaciones. Teruel, la primera y única capital de provincia tomada por la República en la guerra, resistió hasta el 8 de enero del ’38. La República se había agotado prácticamente después de tres ofensivas que le habían comportado el dominio de algunos kilómetros sin ventajas. Este agotamiento fue aprovechado por Franco, ya que en la primavera de 1938, cuando se lanza una ofensiva sobre Aragón, la República está desorganizada, desarmada y desmoralizada.

8.- La ofensiva de Aragón y Levante.

A principios de 1938 el ejército republicano se había agotado en una serie de combates por Teruel. La ofensiva de Aragón lanzada por Franco en marzo de este año fue una de las más decisivas de la guerra. Dividió a la República en dos zonas, desmoralizó a sus dirigentes y mostró la superioridad del ejército sublevado.

El 22 de febrero del ’38 los nacionales conquistan Teruel. Ante la débil oposición sostenida ahora por la República en Aragón, Franco, decidió iniciar una ofensiva general en todo el frente. Allí, un ejército republicano desmoralizado e insuficientemente armado. Los nacionales por el contrario reponían material ayudados por Italia y Alemania.

El ataque comienza el 7 de marzo, frente a una débil resistencia republicana. La ofensiva parte por dos sitios, una al norte del Ebro y otra al sur. En el sur, el frente rompe por varios sitios. Así, el 10 de Marzo se reconquista Belchite, con una superioridad aérea aplastante de los nacionales. El 17 de marzo, Caspe, tras haber sido arrolladas las Brigadas Internacionales. En el norte la ofensiva dio inicio el 22 de marzo en las líneas de Zaragoza y Huesca. En un solo día, Huesca fue liberada de su cerco y al norte de Zaragoza se conquista Alcubierre y Tardienta. Desde el sur, el Cuerpo de Ejército Marroquí con el general Yagüe al frente cruzó el Ebro y conquistó Pina.

El 25 de marzo, Yagüe ocupa Fraga y entra por primera vez en suelo catalán. Yagüe pidió autorización para continuar el avance hacia el interior de Cataluña en el mes de abril. Pero Franco, decidió detener la ofensiva unos días alegando el cansancio sufrido por las tropas. El jefe del Cuerpo de Ejército Marroquí, Juan Yagüe, criticó la medida, lo que llevó a estar apartado temporalmente del mando de la unidad.

A finales de abril dio comienzo la ofensiva de Levante que debía culminar con la caída de Valencia. Pero los republicanos resistían con firmeza y valor. Castellón resistió hasta el 14 de Junio. El 16 cayó en la frontera francesa la bolsa de Bielsa que había resistido dos meses al avance nacional. Nadie entendía cómo era posible que Franco hubiera decidido torcer hacia Valencia cuando Barcelona, corazón de la resistencia republicana, estaba a su alcance. Finalmente se hace una amplia concentración de unidades nacionales que inició su avance hacia Valencia el 5 de julio.

Valencia parecía estar al alcance, pero antes debían tomar Viver, a pocos kilómetros al norte de la capital. El 18 de julio llegaron a sus inmediaciones pero ante ellos estaba la línea de fortificaciones mejor construida de la guerra (línea XYZ), que ocupada por republicanos, resistió todos los ataques llevados por los nacionales entre los días 18 y 23 de julio y que le costaron unas 20.000 bajas sin ganancia de terreno. Valencia se había

salvado. Los ataques se interrumpieron debido al agotamiento y a partir del día 25 otro frente centró toda la atención de la guerra, los republicanos atacaban por el Ebro.

9.- La ofensiva de Cataluña.

La ofensiva de Cataluña fue el golpe decisivo para la República Española que, muy limitada en recursos por el desgaste en el Ebro, no estaba ya en condiciones para plantear una nueva ofensiva que alargase la guerra ni de resistir el avance que los nacionales iniciaron sobre ella a finales de 1938.

El invierno de 1938 se presentaba con muy malos presagios para la República. La ofensiva del Ebro había terminado en desastre, y Franco se preparaba para lanzarse a la conquista de Cataluña. El ejército franquista contaba con alrededor de 300.000 hombres con gran experiencia en combate y con grandes medios terrestres y aéreos. Frente a ellos, unos 240.000 republicanos prácticamente desarmados y queriendo salvar al menos sus vidas.

Franco instaló su cuartel general a unos 30 km. Al noroeste de Zaragoza y fijó la ofensiva para el 23 de diciembre de 1938. En Barcelona se tomaron medidas extremas enviándose al 5º Cuerpo del Ejército de Líster reconstruido para taponar las brechas. Líster consiguió aguantar el avance nacional, aunque el 3 de enero se vio obligado a retroceder por un blindado italiano y el 4 cayó Borjas Blancas con lo que el frente en el sur de Cataluña se quedaba abierto y la retirada se convirtió en una desbandada. El general Vicente Rojo trató de enviar por mar unidades de refuerzo desde Valencia, pero ya era demasiado tarde. Avanzando por la costa el Cuerpo de Ejército Marroquí de Juan Yagüe conquistó Tarragona el 14 de enero.

El día 24 las fuerzas nacionales alcanzaron el río Llobregat alrededor de Barcelona. El gobierno republicano tuvo que huir a Gerona ante el sitio de Barcelona. En la capital catalana pensaban que se podía revivir “otro Madrid” pero la situación en 1939 era muy distinta a la de 1936 cuando la guerra acababa de empezar. El 26 de enero se producía la ocupación de Barcelona a mediodía. Los tanques desfilaron por la Diagonal ante la nula resistencia republicana, tras esto, el brazo en alto se constituyó como el saludo principal. Todo el que podía salía de Barcelona en dirección a Francia. Por el contrario otros ciudadanos salieron a la calle con motivos distinto, celebrando la ocupación, eran aquellos que habían simpatizado con los sublevados desde el principio pero habían quedado atrapado en la Barcelona republicana.



Lógicamente, la ocupación significó la derogación de la autonomía catalana. Quedó prohibido cualquier símbolo que oliera a catalanidad como la “sardana”, baile nacional catalán, así como la lengua catalana. Ahora Cataluña, hablaría la “lengua del Imperio”. Así, todas las carreteras que iban al exilio en Francia estaban colapsadas. El día 28 pasaron a Francia 15.000 personas y la cifra fue en aumento durante los siguientes días. A partir de febrero empiezan a llegar soldados del Ejército Popular, unos 120.000 hombres a los que Francia les obligó a abandonar las armas para ser acogidos allí.

Los refugiados tenían un aspecto patético, estaban cansando, hambrientos y muchos con un aspecto de congelación debido al duro cruce de los Pirineos en un mes tan gélido como enero. Francia no daba abasto, eran más de 400.000 refugiados a atender en un periodo cortísimo de tiempo, y aunque pidió ayuda que fue enviada por Bélgica, Gran Bretaña y la URSS, ésta se mostró muy insuficiente para mitigar los sufrimientos de los refugiados españoles.

Mientras tanto la ofensiva nacional continuaba. Tras la caída de Barcelona el avance fue mucho más rápido. Sólo 10 días después los nacionales alcanzaron Girona que cayó el 5 de febrero. El 8 lo hacía Figueras y un día después, se alcanzaba la frontera francesa por Le Perthus y Núria. El día 10 las últimas unidades del Ejérctio Popular en Cataluña cruzaban la frontera y los nacionales alcanzaron todos los puntos de la misma en Port Bou y Pugcerdá. La ocupación había sido completada. Tras la caída de Cataluña la opinión internacional sacó la conclusión de que la Guerra Civil había acabado. El mismo día los nacionales obtienen una nueva victoria, al ganar la isla de Menorca tras rebelarse contra el gobierno Negrín. En la España central, la última zona republicana, algunos comprendieron que aquel podía ser el modelo de su propia capitulación.

10.- Victoria y derrota.

La zona republicana Centro-Levante-Sur era mucho más extensa que Cataluña y contaba con importantes fuerzas militares que sumaban más de 500.000 hombres. Pero estratégicamente resultaba muy vulnerable a un ataque combinado desde tres direcciones. Moralmente, en febrero de 1939 la República ya había perdido la guerra. Físicamente se perdió un mes después tras la caída de dicha zona sin oposición.

La pérdida de Cataluña supuso para la República el aislamiento total de la frontera francesa y la pérdida de las industrias, materias primas y alimentos que aportaba al esfuerzo bélico republicano. En la zona aún controlada faltaba de todo y la inferioridad bélica era cada vez más clara. En Madrid el general Miaja, el brillante defensor de la ciudad desde el ’36 había caído ya en el derrotismo y la desesperación. Entre los componentes de la Junta que presidía Miaja se encontraba el coronel Segismundo Casado, comandante en jefe del Ejército del Centro. Tras la caída de Cataluña, Casado empezó a ver claro que la guerra ya estaba perdida y creía que el único impedimento para un tratado de paz con los nacionales era Negrín y los comunistas. Negrín ya había intentado a escondidas de los comunistas llegar a un acuerdo de paz con Franco, pero este siempre se había negado a una paz con condiciones.

En el Madrid de febrero de 1939 la situación era cercana a la confusión. Los jefes militares parecían rendirse y solo el PCE proseguía con sus consignas de resistencia ultranza. El día 12 Negrín se entrevistó con Casa que le formuló una serie de peticiones que debían llegar a la negociación del fin de la guerra.

Los comunistas de Madrid empezaron a prepararse ante los rumores de una posible traición de los comandantes del Ejército Popular. Negrín trató de calmarles, pero sus palabras resultaban tan ambiguas, sobre todo después de que decidiera trasladar la sede de su gobierno a Elda, Alicante. También el PCE instaló su cuartel general en Elche, población cercana a la costa alicantina. La situación en Madrid era realmente terrible, lo que aumentaba los deseos de Casado de poner fin a una resistencia inútil. Pero seguía ciego a las posiciones de Franco que el 13 de febrero promulgó un decreto que condenaba a cárcel a cualquiera que hubiera resistido al Ejército desde el 1 de octubre de 1934 hasta el 18 de julio de 1936, y desde entonces al glorioso Movimiento nacional. Ello suponía otorgar penas incluso a aquellos que habían participado simplemente en el levantamiento minero asturiano de 1934. Los republicanos temían las represalias de sus enemigos. El 18 de febrero Franco declaró ante sus partidarios que no aceptaría una paz condicionada, ni si quiera si esta venía propuesta de Francia o Gran Bretaña.

Finalmente el 26 de febrero se produjo el triunfo de Franco en la esfera internacional. Franceses y británicos se avinieron a reconocer al gobierno nacional. Fue el último golpe que pudo soportar la República porque esto significaba que el gobierno de Negrín, había perdido todo su poder. El reconocimiento oficial de Francia y Gran Bretaña se produjo al día siguiente y dio pie a fuertes protestas en Francia y a acusaciones muy graves en el Parlamento británico a la labor del gobierno conservador de su primer ministro Neville Chamberlain. La mayor parte de los países restantes, excepto la URSS y México, siguieron los pasos de Gran Bretaña y Francia.

El 28 de febrero el presidente de la República Manuel Azaña dimitió. Diego Martínez Barrio en Francia le sucedió pero ya no tenía previsto regresar a España. El 2 de marzo en Elda, Negrín trató de sobreponerse a toda esta sucesión de hechos, pero Casado en Madrid seguía conspirando. Los primeros acontecimientos sucedieron en la base naval de Cartagena. El reciente nombramiento del comunista Francisco Galán como jefe de la base fue el detonante de las revueltas. Entonces una 5ª columna de falangistas escondidos en la ciudad, salieron a la calle para dominar la base. Para evitar la captura de la flota republicana todos los buques salieron a alta mar, flota que ya no volvió a su base y se internó en el puerto francés de Bizerta donde quedó confinada. La República perdió así sus tres cruceros, ocho destructores y otras unidades menores.

Mientras en Madrid, Casado crea un Consejo de Defensa con Julián Basteiro y una mezcla de socialistas, anarquistas y republicanos contrarios al dominio comunista. Este Consejo radió un mensaje la noche del 5 de marzo que hizo hincapié en la necesidad de paz. Negrín, tuvo noticias de los hechos desde Elda, y pidió la comunicación directa con Casado. En la escena que se desarrolló por teléfono Casado aseguró a Negrín que se había sublevado.

La sublevación, dejó a Negrín desconcertado, ya no se veía con fuerzas para prolongar la resistencia republicana. La única alternativa era emplear la fuerza ordenando a las divisiones comunistas que defendían el frente en Madrid, realizar un movimiento hacia el interior para enferntarse a los partidos de Casado. Nuevamente las divisiones políticas en la España republicana eran motivo de una guerra civil en la retaguardia. Negrín trataba de evitar el conflicto, aunque este, junto al PCE dieron a España por perdida y decidieron no resistir al golpe de Casado a pesar de que los comunistas de Madrid empezaron una violenta lucha callejera con los partidarios de Casado. El día 8 de marzo desde el aeropuerto de Monóvar, Negrín y los dirigentes del PCE abandonaron España.

En Madrid, los comunistas siguieron combatiendo, sin creer el abandono de sus dirigentes. La mayor parte del centro, ya lo habían controlado. Pero abandonados a su suerte, se quedaron sin saber qué hacer y a partir del 11 de marzo, los comunistas empezaron a quedar aislados y muchos se pasaron a las filas de Casado. Así concluyó esa guerra civil, dentro de la guerra civil, con un balance de unos 250 muerto y 560 heridos.

Una vez con el poder en sus manos, el Consejo de Defensa reanudó su negociación con Burgos. Franco, siguió las mismas; rendición incondicional de los cinco ejércitos republicanos. A partir del 19 de marzo aceptó entablar negociaciones. El 23, representantes de Casado llegan a Burgos, allí se les comunicó las condiciones del acuerdo de rendición. Los representantes de Casado trataron de obtener algo más de tiempo para cumplir las exigencias, pero no lo consiguieron. Así terminó el intentó de Casado por conseguir una paz honrosa. Realmente, la venganza era lo único que Franco había tenido en mente desde el principio.

El 27 de marzo del ’39, Franco dio orden a sus ejércitos para iniciar la ofensiva de la victoria. Ente el hecho consumado Casado sólo pudo ordenar que sus fuerzas izaran la bandera blanca al paso de las tropas nacionales. A lo largo de ese día fueron capturados 2.000 km. cuadrados de terreno y 30.000 prisioneros. Desde Sierra Morena, cayó Pozoblanco, desde Toledo se avanzó hacia el Mediterráneo y desde Extremadura hacia Ciudad Real. El Ejército del Centro se había desintegrado. El 28 de marzo se avanzó sobre Guadalajara por el norte y el sur y después los frentes que defendían Madrid quedaron abiertos. En Madrid, encontraron a Julián Besteiro, socialista, que se había negado a abandonar Madrid y que fue encarcelado de inmediato. Moriría un año después en la prisión de Carmona. Las ciudades costeras de la zona mediterránea republicana se convirtieron en las líneas de salida de todos los refugiados que huían de las represalias. Se necesitaban barcos para evacuar alrededor de 50.000 republicanos, pero no encontraron la colaboración necesaria de los británicos, la flota republicana perdida en los hechos de Cartagena, podía haber ayudado con sus buques a la evacuación, pero ya era demasiado tarde.



El 29 de marzo cayeron Cuenca, Ciudad Real, Albacete, Jaén y Almería en manos nacionales. En Valencia, Casado recibió la visita de los quintacolumnistas que le exigieron que les entregara el control de la ciudad a lo que no se opuse permitiéndosle abandonar la capital valenciana y trasladarse a Gandía donde embarcó en un buque británico hacia el exilio. Valencia, cae al día siguiente. En el puerto de Alicante, el último barco en salir con 2.638 refugiados fue el británico “Stranbrook”. En el puerto, unos 20.000 republicanos que esperaron en vano otros barcos. A media tarde, los italianos encuadrados en el ejército nacional llegaron a Alicante y tomaron todas las alturas que rodeaban la ciudad.

Todos los republicanos que no pudieron embarcar fueron detenidos al día siguiente y llevados a campos de concentración creados al efecto como los que se hicieron famosos lamentablemente en Albatera y Formentera del Segura. El 31 de marzo, por la tarde, caen las últimas localidades republicanas, Murcia y Cartagena. El 1 de Abril de 1939 se produjo el último parte de guerra con el siguiente texto:

<<Parte oficial de guerra desde el cuartel del generalísimo. Tercer año triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1º de Abril de 1939, año de la victoria. El Generalísimo. Franco>>

Tras este último parte, la guerra civil española había terminado. Pero empezaba la represión y el exilio para muchos. Sus efectos perdurarían durante años en la sociedad, y aún hoy en día, la polémica de la guerra civil sigue abierta.

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