Guerra civil chilena (1891)

Historia de América. Combate de Pisagua. Batalla de Pozo Almonte. Balmaceda

  • Enviado por: Maria José
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 5 páginas
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LA GUERRA CIVIL DE 1891

En el estallido de este doloroso conflicto que dividió en bandos irreconocibles a los chilenos con su correspondiente secuela de arbitrariedades, hay una compleja serie de antecedentes políticos, sociales, económicos y hasta psicológicos. Lo decisivo en el estallido de la Guerra Civil fue el conflicto entre el Ejecutivo y el Legislativo. Mientras el presidente Balmaceda pretendía mantener el absolutismo presidencial, sus opositores (entre los cuales se contaban sus propios antiguos compañeros del Partido Liberal) anhelaban quebrantar ese autoritarismo para llegar a un equilibrio de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo; aspiraban, como consecuencia de lo mismo, a terminar con la intervención del Ejecutivo en las elecciones de congresales y presidentes de la República. En el año 1891 el Congreso esperaba reflejar la voluntad de una opinión independiente y no la de un presidente autoritario. Era la culminación de un largo proceso iniciado en el decenio de Bulnes por el cual la burguesía chilena pretendía terminar con el abrumador autoritarismo presidencial impuesto por la Constitución de 1833 y acentuados por Montt, Santa María y Balmaceda. La crisis desembocó en la Guerra Civil de 1891.

En las causas políticas hay que agregar las económicas, el capitalismo internacional representado por Inglaterra, al cual se sumaba la plutocracia chilena, dependiente de aquel, quería acentuar su influencia en la política del Gobierno. Balmaceda, en cambio, propiciaba la nacionalización del crédito y la creación de un Banco del Estado que ayudara a los pequeños y medianos productores terminando con la especulación y con las enormes utilidades de los Bancos particulares representantes del capitalismo internacional. En efecto, estos Bancos recibían del Fisco los sobrantes de las riquezas salitreras al 2 y 3% y los prestaban a los particulares y hasta el propio Fisco al 8 y 9%. Balmaceda se enfrentó oponiéndose, a estas modalidades. Las soluciones que patrocinó, chocaron con esta política liberal individualista. Su tesis era sencilla: los chilenos debían invertir el dinero producido por las entradas del salitre, no en préstamos continuos a la agricultura, tampoco en aliviar los impuestos que agrandaban la economía chilena, si no invertirlo para aumentar las industrias con las cuales elaboraran las distintas riquezas del país. Para cumplir esta política era necesario conquistar las provincias del norte y monopolizar el salitre. Esto creó nuevos e insospechados problemas del capitalismo internacional vinculado con esta industria. Mas aún cuando el Presidente llegó a hablar de nacionalización de la industria salitrera. Vino la enemistad de los círculos financieros internacionales que, al iniciarse la Guerra Civil, cerraron toda posibilidad de créditos al Gobierno y, aún, no entregaron 2 barcos de guerra que Balmaceda había mandado a construir.

Como causa social del conflicto suele señalarse el anhelo de dominio absoluto que pretendía la plutocracia agrícola y minera, para la cual no existía aún el contrapeso de una clase media que recién se asomaba a la vía política. Por eso el Ejecutivo en general y Balmaceda en particular se encontraban solos y sin apoyo cuando la oligarquía agrícola y bancaria movió la maquinaria de la Guerra Civil. Única fuerza social organizada, esa aristocracia convenció al país a través de las voces que surgían en el Parlamento, que ella controlaba internamente, que tenía toda la razón en derribar un Presidente calificado de autoritario y tirano.

La ruptura entre el Presidente y el Parlamento, que condujo directamente a la Guerra Civil, ocurrió cuando se supo que Balmaceda apoyaba la candidatura presidencial de su amigo Enrique Salvador Sanfuentes. A partir de este momento el Presidente perdió totalmente el control de la mayoría del Congreso. Se suceden los Ministerios, acelerando las rotativas ministeriales, mientras que los conservadores y buen número de liberales exigen reformas constitucionales que disminuyen las facultades del Presidente, cosa que Balmaceda, naturalmente, no acepta. El Presidente anuncia al país el retiro de la candidatura a la presidencia del Jefe del Gabinete. Balmaceda organizó un gabinete formado por Claudio Vicuña en Interior y Domingo Godoy en Relaciones; Rafael Casanova en Justicia y Lautaro Barros en Hacienda; el General José Francisco Gana el Guerra y Eulogio Allende en Obras Públicas.

La Guerra Civil comenzó cuando el Presidente de la Cámara de Diputados, Ramón Barros Luco, proclamó la destitución del Presidente de la República, decisión que apoyaron desde los conservadores hasta los radicales. La Escuadra adhirió también a esta actitud del Congreso y en ello se embarcaron Barros Luco y Waldo Silva, vicepresidente del Senado. Posteriormente se apodera de Iquique y Antofagasta. Los revolucionarios constituyen una junta de Gobierno en Iquique integrada por Jorge Montt, Waldo Silva y Ramón Barros Luco, con Isidoro Errázuriz. De esta manera el Gobierno de Balmaceda quedaba desvinculado de la rica zona nortina. Además, contaba sólo con el apoyo del Partido Demócrata, una fracción de la clase media y el Ejército de no más de 5000 hombres. Los primeros combates ocurrieron el la zona del salitre: los de Dolores y Calderilla, ambos el 23 de Abril. Todos estos hechos de armas colocaron bajo el mando de la Junta a toda la rica zona salitrera. Las operaciones navales fueron largas y sangrientas: hubo de lamentarse del hundimiento del acorazado Blanco Encalada, buque almirante de la Escuadra. Las torpederas Lynch y Condell acecharon al Blanco Encalada, surto en Caldera, completamente desprevenido a pesar de llevar a su bordo a Barros Luco y Valdés Vergara, destacados dirigentes de la Revolución antibalmacedistas. Valdés Vergara y más de 100 hombres encontraron allí la muerte, salvándose providencialmente Barros Luco. En el mes de julio de 1891, el ejército de los congresistas, como se clasificaba a los enemigos de Balmaceda, comenzó a organizar la ofensiva de Balmaceda gracias al moderno armamento que recibió del extranjero. Bajo el mando del coronel Estanislao del Canto, que tenía como jefe del estado mayor el teniente coronel Emilio Korner, el ejército congresista contaba con unos 9000 hombres. El ejército gobiernista, sumaba unos 30000 hombres. Frente a Quintero, al norte de Valparaíso, el ejército insurgente hizo su aparición el 20 de Agosto, derrotando al día siguiente en Concón a las tropas presidenciales. Quedaron en el campo de batalla entre muertos y heridos, unos 2600 hombres, los dos tercios de los cuales eran Balmaceditas. Los 2000 prisioneros tomados no tardaron en incorporarse a las tropas congresistas del coronel del Canto. Una semana más tarde, el 28 de Agosto de 1891, tenía lugar la Batalla de Placilla. Fue muy breve, en dos horas de combate al ejército congresista formado por unos 11000 hombres., sorprendió con ataques de gran empuje y celeridad a las fuerzas Balmacedistas de unos 9000 hombres, comandado por los generales Barbosa y Alzérreca. Los gobernistas vencidos tuvieron 5000 bajas entre muertos y heridos. Barbosa y Alzérreca murieron en la brega. Valparaíso fue ocupado horas más tarde por la Escuadra y por tropas constitucionales, en tanto que los principales personeros del depuesto Gobierno de Balmaceda, buscaban refugio en los barcos de guerra norteamericanos. Balmaceda, por su parte, delegó el mando en el general Manuel Baquedano y en la madrugada del 29 de Agosto se asiló en la legación argentina. Esperó allí en la más absoluta soledad, el fin de su mandato constitucional y en la mañana del 19 de Septiembre de 1891 puso fin a sus días disparándose un tro en la sien derecha. Tenía 53 años de edad.

La Guerra Civil de 1891 costó 10000 muertos y al rededor 100 millones de pesos gastados en armamento y vituallas por ambas partes. A partir de ese momento el Congreso será el centro del la vida del país durante el llamado período parlamentario, que se extenderá hasta 1924.

Principales enfrentamientos durante la Revolución de 1891:

  • Combate y toma de Pisagua (06 de Febrero de 1891)

  • Combate de Dolores (15 de Febrero de 1891)

- Combate de Huara (17 de Febrero de 1891)

  • Batalla de Pozo Almonte (07 de Marzo de 1891)

  • Matanza de Lo Cañas (18 de Agosto de 1891)

  • Batalla de Concón (21 de Agosto de 1891)

  • Batalla de Placilla (28 de Agosto de 1891)

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