Guárdate de los Idus; Lola González

Literatura española contemporánea. Narrativa y novela histórica. Roma antigua. Julio César. Triunvirato. Asesinato de César

  • Enviado por: María
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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Guárdate de los Idus

1-Escribe el resumen del argumento.

La novela empieza narrando la vida que Druso y Porcia llevan en casa de su tío Mario, senador de Roma. La noticia que les lleva a cambiar la vida es el asesinato de Julio Cesar, llevado a cabo por una serie de senadores, los cuales habían hecho una conspiración. Al principio ambos jóvenes no sabían que tenia eso que ver con su tío Mario, pero luego éste les reveló que había tomado parte en dicha conspiración. Para no morir con deshonor, Mario Dimitio pidió a Druso y a Porcia que le ayudaran a suicidarse, y así lo hicieron.

Antes de darse muerte, Mario entregó a Druso un pergamino enrollado, un documento secreto que Druso debía de guardar hasta que lo considerara necesario. Concedió la libertad a los esclavos, tal como indica la tradición, y a continuación se metió en un barreño de madera, a modo de baño. Él mismo cogió una daga y se hizo un corte superficial en la muñeca. Luego, Porcia, con gran tristeza le dio veneno, y cuando éste comenzó a hacer efecto, Druso hundió la daga en su muñeca.

Para que los partidarios de Cesar no atraparan a Druso y Porcia, ambos huyeron de la casa. Druso se fue acompañado por Membo, su `cuidador', hacia casa de Cicerón, amigo de la familia, y Porcia se escondió en una cueva con Eunice, hasta que todo el revuelo cesara.

Al llegar a casa de Cicerón, éste explicó que incluso allí corrían peligro, y que llegado el momento él negaría la amistad de Mario Dimitio. Por ello un cochero les condujo hasta la casa del senador Flavio Valerio Arrio. Allí planearon el viaje hasta casa de Druso para recoger a Porcia y a Eunice, y rescatarlas de la cueva, pero al volver los hombres del senador, dieron cuenta que la casa estaba precintada, y que no había nadie en la casa ni en la cueva. Membo y Druso se prepararon para marchar hacia la cueva, y verificar lo anunciado por los hombres del senador. Al bajar, vieron que no había nadie, e intentaron buscar un pasadizo secreto, sin conseguirlo. De vuelta a la casa del senador, vieron en la noche cómo un encapuchado se precipitó sobre alguien, clavándole una daga. Membo hizo un pequeño ruido a causa de una hoja, y el asesino miró hacia donde se situaban los dos. Las mirada de Druso se cruzó con la del asesino.

Sextina, ama de llaves del senador Flavio y chismosa, anunció por la mañana a Druso que habían asesinado al senador Metelo Serotio. Flavio contó a Druso que el asesinato no había sucedido por dinero, sino porque el asesino quería un documento. Mario se dio cuenta de que el asesino buscaba el documento que él poseía.

En la fiesta dada por el senador Flavio, se encontraban los más importantes personajes de Roma. Flavio le introdujo a Quinto Sempronio Cinna, el cual se iba a casar con la nieta del senador, Valeria. Druso se dio cuenta de que a ese hombre le había visto antes, y no antes del asesinato de Cesar, era él el asesino de Metelo. Planeó entonces Druso hablar con el senador al día siguiente de lo ocurrido, pero nunca tuvo la oportunidad.

Mientras, Porcia y Eunice hablaban en la cueva, sobre la infancia de Porcia, y cuando ésta deseaba saber su futuro. Sibila le desveló entonces unos versos, de los cuales ella se había olvidado hasta ahora. Al apoyarse Eunice sobre una estatuilla se abrió una puerta, y por ella pasaron. Por aquel pasadizo corría el agua, y estaba oscuro, con lo que el averiguar la salida se les hizo mucho más difícil. Se agotaron y se durmieron en el pasadizo, pero despertaron en el templo de Vesta.

Membo y Druso se dirigieron hacia la ciudad, hacia el Foro, y al buscar alojamiento, encontraron un piso en una insulae. Druso bajó a los baños públicos, donde conoció a un plebeyo llamado Demetrio, quien le invitó a tomar un vaso de vino la misma tarde. Druso aceptó, y fue con Membo. Allí les contó su historia, y éstos decidieron ayudarle para que Cinna no le encontrara, y a hallar el paradero de su hermana.

Una tarde, uno de los amigos de Demetrio le anunció que una chica de doce años más o menos había sido llevada a las vestales, y que averiguar su nombre real sería imposible, ya que en el templo sólo podían entrar las mujeres.

Al tiempo que todo esto sucedía, una serie de trapicheos corrían por la ciudad, con el fin de encontrar el joven Druso, y ponerle al corriente de la boda de Valeria y Cinna, boda que él debería de impedir, tal como se lo había prometido a Flavio Valerio.

Estando Druso escondido en el templo le atraparon. Un sacerdote le ordenó soltarle, y le explicó a Druso lo que les esperan a los que osan entrar en el recinto de las vírgenes. Éste le expresó su deseo de ver a la virgen vestal máxima, y dio resultado. Druso le narró el relato, y ésta fue a llamar a Porcia. Le pidió a la vestal que quemara el pergamino, y así lo hizo. Druso esperó que eso fuera lo correcto.

Al entrar en la taberna el 7 de mayo, los hombres de Cinna lo atraparon, y Cinna le preguntó por el pergamino. Druso mintió, diciendo que el pergamino lo tenía la vesta máxima, ya que él creía que era el testamento de su tío. Como sólo lo había entregado él, sólo Druso podría recogerlo, y la lista permanecería allí, sin que nadie supiera quienes eran los verdaderos complices, ya que Cinna tenía como objetivo estrangular a Druso al amanecer.

Estando Druso en la carcel, prometió al guardia una cuantiosa cantidad de dinero, si éste daba un recado a Demetrio. El guardia aceptó. Pasaron las horas, pero sus amigos aparecieron. Se hizo Próculo pasar por un centurión, y dió resultado. Los guardias no dudaron en soltar a Druso. Luco le condujo hasta el templo de las vestales, donde anunció a su hermana Porcia que Cinna tenía a Valeria, y que él no se iría a Hispania con su madre sin ella. Tras esta declaración secreta, salió Porcia de su escondite, y le explicó Druso que había ido a comprar tela con la madre de Cinna, y que luego se había quedado allí, haciéndose pasar por una vesta, y diciendo Porcia que la chica se había ido.

Para ir al puerto sin demora alguna por culpa de los guardias de Cinna, Druso y Valeria marcharon hacia él por las galerías subterráneas, que servían de alcantarillado a toda la ciudad, e iban a dar al río, por lo que podría servirles de camino hacia el puerto. Porcia había decidido quedarse en el templo y hacerse vestal, aunque ya tuviera 13 años. Le entregó a Druso una carta para su madre y se despidió de ellos. Druso y Valeria comenzaron el viaje, pero cuando ya estaban cerca del final, salió Espulón de las sombras, hombre de Cinna, y la daga hirió a Valeria, manchando su camisa de rojo. Druso peleó con él, pero Demetrio terminó aquella lucha con una puñalada en la espalda. Salieron de la alcantarilla y Druso prometió no olvidar a sus fieles amigos. Uno de ellos había conseguido parar la hemorragia, y anunció que aunque el pulso fuera débil, Valeria se recuperaría. Fue entonces cuando recordó las palabras del diario de su hermana, encontrado en uno de los viajes hacia la casa de su tío, en busca de Porcia.

2-Nombra y explica cómo son los personajes.

Druso: Es el protagonista, y a la vez el narrador de esta novela. Es un joven inexperto, y con poca experiencia, pero muy honrado, valiente y decidido: pues lo demuestra al abrir el importante documento. Es todo un patricio.

Membo: Es el criado del protagonista. Es un hombre honrado al igual que su amo, pero también es sabio, ya que aconseja y protege a Druso. Claro es el ejemplo, cuando Druso tiene que huir de la Roma de los senadores, su criado le acompaña aunque su vida este en serio peligro.

Porcia: Es la hermana pequeña del primer descrito (Druso). Es impulsiva, y no acepta el poder de los hombres, al mando de Roma, ni de senadores....

Mario Dimitio: Es el tío de Druso, es el hombre que conspira contra Cesar, y el que le entrega al documento a Druso, después de haber asesinado a Julio Cesar. Es un hombre justo, sabio, y honrado al igual que Membo.

Cinna: Es un cuestor, como bien he explicado en la Síntesis del Argumento. Este, codicia el documento que le dio Mario a Druso. Documento por el que lucha hasta el final para conseguirlo.

Valeria: Era la prometida de Cinna, que al enterarse de las intenciones de este, se marcha con Druso. Chico del que se enamora rápidamente.

3-Explica cómo está organizada la novela: cuántos capítulos tiene, si tienen título…

Está organizada en veintiséis capítulos, eso si cada capítulo tiene un título, que se refiere a lo que sucede en cada momento, los títulos están puestos en latín y traducidos al castellano. Cada capítulo dura muy pocas páginas, por lo que a mi me concierne cada capítulo de cada que me he leído duraba como máximo veinte páginas y como mínimo unas diez, pero en este libro suelen durar de dos a siete páginas aproximadamente, cada título de cada capítulo, se refiere a la fecha en la que están, aunque a veces solo ponga el nombre de la persona a la que se refiere el capítulo.

4-Di quien es el narrador y todo lo que sepas sobre él.

El narrador yo creo que era Druso, que está narrando la historia que le sucedió hace años, que mataron a Julio Cesar, y se suicidó su tío Dimitio, yo creo que en mi opinión es esa la persona, por lo que he deducido leyéndolo.

5-Explica con diez palabras o diez conceptos que hayas aprendido con esta novela.

Tablinio: Despacho.

Compluvium: Abertura cuadrada del techo del atrio hacia la que estaban inclinadas las cuatro vertientes del tejado.

Liberto: Esclavo que recibía la libertad de su señor.

Centurión: Oficial del ejército romano. Cada centurión tenía a su cargo cien hombres o centuria, la unidad más pequeña del ejército. Normalmente eran de clase plebeya.

Cuestor: Magistrado de la antigua Roma encargado de las finanzas. Con la expansión territorial se eligieron más cuestores como ayudantes financieros de los comandantes militares y dirigentes provinciales.

Lucerna: Es una lámpara.

Domus: Es un casa.

Rostra: Es un Pico.

6-Di cómo era la sociedad romana según lo que has leído en esta historia.

La sociedad romana

7-¿Qué son los idus de marzo?

Los idus de marzo en el calendario romano caían en el día 15 de Marzo (pero actualmente correspondería al 14 de Marzo). Pero lo idus quiere decir que son los días de buenos augurios que tenían lugar el 15 de marzo, mayo, julio y octubre, y el resto de los meses el día 13. La fecha es famosa porque fue cuando asesinaron a Julio Cesar, en los idus de marzo del año 44a.C. Aunque el calendario fue sustituido por los días de la semana modernos alrededor del siglo III. Los idus se siguieron utilizando coloquialmente como referencia durante los siguientes siglos.

8-Investiga y busca datos sobre alguno de los personajes históricos que aparecen en la novela

Julio César

César nació en Roma en el seno de una antigua familia de patricios, llamada Julia. Su ascendencia, de acuerdo con la leyenda, llegaba a Julus, hijo del príncipe troyano Eneas y nieto de la diosa Venus. En el apogeo de su poder, César inició en Roma la construcción de un templo a Venus Genetrix, en reconocimiento a su "divina" antepasada. Cuando joven, César vivió en Subura, un barrio de clase baja de Roma.

Su padre, cuyo nombre era también Gaius Julius Caesar, alcanzó el rango de pretor. Su madre era una Aurelia de la rama de los Cottae, una rica e influyente familia plebeya. César creció en barrios comunes de Roma, Subura entre los ciudadanos de clase baja, donde aparentemente aprendió a hablar varios idiomas, incluyendo hebreo y algunos dialectos galos. Vivir en ese lugar, incluso para una familia patricia con limitaciones económicas, era definitivamente una desventaja para su futuro político. Sin embargo, el joven César aprendió mucho de sus experiencias de la niñez, apreciando el poder de ser el líder del hombre común. Además, él tenía la ventaja de su herencia patricia y de un genio político que lo propulsaría a la cúspide del poder romano.

Los Julii Caesarii, aunque aristócratas, no eran ricos para los patrones de la aristocracia romana de la época y por ese motivo, ni su padre ni su abuelo obtuvieron cargos prominentes en la República. Su tía paterna Julia Maior se casó con el talentoso general y reformador Cayo Mario, líder de la facción populista del senado, los Populares, frecuentemente en oposición a los Optimates (conservadores).

Al final de la vida de Mario, las disputas internas entre las dos facciones habían llegado al punto de ruptura. En el año 86 a.C. estalló una guerra civil interna, cuyo resultado a largo plazo fue la dictadura de Lucio Cornelio Sila.

César estaba unido por lazos familiares al bando derrotado de Mario: no sólo era su sobrino, sino que también se había casado con Cornelia Cinnila, hija de Lucio Cornelio Cinna, aliado de Mario y enemigo personal de Sila. Su situación no era por tanto de las más brillantes. Sila ordenó su divorcio de Cornelia, pero César rehusó abandonar a su joven mujer y huyó de Roma para evitar las persecuciones. El dictador se enojó mucho con el desafío mostrado por el joven de veinte años y envió cazadores de recompensas detrás de él. Por intervención de su familia y amigos influyentes fue que se salvó de la proscripción y ejecución. Pero a pesar del perdón de Sila, César decidió no permanecer en Roma, partiendo para Asia a realizar su servicio militar. Durante la campaña al servicio de Lucio Licinio Lúculo en Cilicia, César se distinguió por su valentía en combate y sus capacidades de liderazgo.

César fue nombrado Flamen dialis (el principal sacerdote de Júpiter) por Cinna. En el año 85 a.C., poco tiempo después que César cumplió 15 años, su padre cayó enfermo y murió. Tanto Mario como César padre legaron muchas de sus propiedades y riquezas al joven Julio.

Después de la muerte de Sila en 78 a.C., César regresó a Roma e inició la carrera de abogado en el foro romano, dándose a conocer por su brillante oratoria. Sus principales víctimas eran los políticos corruptos y acusados de extorsión.

Con el perfeccionismo que siempre lo caracterizó, César no estaba contento consigo mismo y viajó a Rodas para estudiar filosofía y retórica con el gramático Apolonio Molo. Pero durante el viaje, su barco fue abordado por piratas que lo raptaron. Cuando exigieron un rescate de veinte talentos de oro, César los desafió a pedir cincuenta, una fortuna incluso en moneda actual. Treinta y ocho días después, el rescate llegó y César fue liberado después de un cautiverio confortable donde hizo amistad con algunos de los secuestradores. Recuperada su libertad, organizó una fuerza naval, capturó el refugio de los piratas y ordenó su crucifixión.

En el año 69 a.C., Cornelia murió al dar a luz a un niño que nació muerto y poco después César perdió la tía Julia, viuda de Mario, de quien era muy cercano. Contrario a la costumbre de la época, César insistió en organizar funerales públicos para ambas. El funeral de Julia estuvo lleno de connotaciones políticas, dado que César las leyes de proscripción de Sila de la década anterior. A pesar de ser público el afecto de César por las dos mujeres, hubo quienes interpretaron esa actitud como propaganda para las elecciones que se avecinaban para el cargo de cuestor.

Carrera de Honores

César fue electo cuestor por la Asamblea del Pueblo en el 69 a.C., con treinta años de edad, como estipulaba el cursus honorum romano. En el sorteo subsiguiente, le correspondió un cargo en la provincia romana de Hispania Ulterior, situada en lo que es hoy día Portugal y el sur de España.

A su regreso a Roma, César prosiguió su carrera como abogado hasta ser electo Edil en el año 65 a.C., el primer cargo del cursus honorum que tenía imperium. Las funciones de un edil pueden ser equiparadas a las de un moderno Presidente de una Junta Municipal e incluían la regulación de las construcciones, del tránsito, del comercio y otros aspectos de la vida diaria. Pero el cargo podía ser también un regalo envenenado, pues incluía la organización de los juegos en el Circus maximus lo que debido a lo limitado del presupuesto público, exigía la utilización de fondos personales del edil. Esto era especialmente verdad en el caso de César, que pretendía realizar juegos memorables para impulsar su carrera política. Y de hecho aplicó todo su ingenio para conseguirlo, llegando a desviar el curso del Tíber para una representación en el circo, pero acabó el año con deudas del orden de varios cientos de talentos de oro (el equivalente en el año 2005 a varios millones de euros).

Sin embargo, el éxito como edil fue una ayuda importante en su elección para pontifex maximus en el año 63 a.C., después de la muerte de Quinto Cecilio Metelo. El cargo implicaba una casa nueva en el foro, una Domus Publica, la responsabilidad de toda la vida religiosa de Roma y custodia de las vírgenes vestales. Para la vida personal de César, también significaba el alivio del fin de las deudas.

Su estreno como pontifex maximus fue marcado por un escándalo. Después de la muerte de Cornelia, César se casó con Pompeia, una de las nietas de Sila. Como esposa del pontifex maximus y una de las matronas más importantes de Roma, Pompeia era responsable de la organización de los ritos de la Bona Dea en diciembre, exclusivo a las mujeres consideradas sagradas. Pero durante las celebraciones, Publio Apio Clodio (un joven líder demagogo, considerado peligroso) consiguió entrar en la casa disfrazado de mujer. En respuesta a este sacrilegio, del cual ella probablemente no era culpable, Pompeia recibió una orden de divorcio. Cesar admitió en público que él no la consideraba responsable, pero justificó su acción con la célebre máxima: La mujer de César, al igual que César, tiene que estar por encima de cualquier sospecha.

En el año 63 a.C. César fue electo pretor y Marco Tulio Cicerón cónsul en la Asamblea por Centurias. Fue un año particularmente difícil no sólo para César, sino también para la República de Roma. Durante su consulado, Cicerón reveló una conspiración para destronar a los magistrados electos, liderada por Lucio Sergio Catilina, un aristócrata patricio frustrado por su falta de éxito político. El resultado fue una ejecución sin juicio de cinco prominentes romanos aliados de Catilina. Esto era un anatema para la sociedad romana, que raramente ejecutaba sus ciudadanos y cuando se hacía era sólo después de complejos procesos judiciales. César se opuso a esta medida usando para esos fines su mejor oratoria, pero fue vencido por la insistencia de Catón el Joven y los cinco hombres fueron ejecutados ese mismo día. Fue también en esta dramática reunión del senado que el caso amoroso de César con Servilia Cepionis fue convertido en público. Los opositores políticos de César lo acusaron de formar parte de la conspiración de Catilina, lo que nunca fue probado ni perjudicó grandemente su carrera. Después de su complicado año como pretor, César fue nombrado gobernador de Hispania Ulterior.

El primer triunvirato y las guerras en la Galia

En el año 59 a.C. César fue electo cónsul de la República romana por la Asamblea por Centurias. Como su colega, fue electo su enemigo político, Marcus Calpurnius Bibulus, miembro de la facción conservadora y amigo de Marco Porcio Catón. El primer acto de Bibulus como cónsul fue retirarse de toda la vida política con el pretexto de dedicarse a la observación de los cielos en busca de presagios. Esta decisión, aparentemente de espíritu religioso, estaba destinada a hacer difícil la vida política de César, pero éste encontró aliados donde menos se esperaba.

En ese mismo año, Gnaeus Pompeius Magnus (Pompeyo Magno) se encontraba en disputa abierta con el senado por causa del derecho de sus veteranos a tierras de cultivo. Al mismo tiempo, el antiguo cónsul Marcus Licinius Crassus, alegadamente el hombre más rico de Roma, se encontraba también en dificultades para obtener el tan deseado comando en la guerra contra el Imperio Persa. César precisaba del dinero de Crassus y de la influencia y popularidad de Pompeyo y así se formó una alianza informal. Los historiadores designan esta unión como el primer triunvirato, o el gobierno de los tres hombres. Para confirmar la alianza, Pompeyo se casó con Julia Caesaris, la única hija de César, y a pesar de la diferencia de edades y ambiente social el matrimonio fue un éxito.

Después de un año difícil como cónsul, César recibió poderes proconsulares para gobernar las provincias de Galia Transalpina (actualmente al sur de Francia) e Iliria (la costa de Dalmacia) por cinco años. Una gobernación pacífica no se adecuaba bien a su personalidad y César inició las Guerra de las Galias (58 a.C. - 49 a.C.), donde conquistó la Galia (el resto de la actual Francia), parte de Germania e hizo una breve visita a las islas británicas. Entre sus legados se contaban, entre otros, los primos Lucio Julio César y Marco Antonio, Titus Labienus (Tito Labieno) y Quintus Tullius Cicero (Quinto Tulio Cicerón) (hermano más joven de Cicerón), todos hombres que habrían de ser personajes importantes en los años siguientes.

César derrotó pueblos como los helvéticos en el año 58 a.C., la confederación belga y los nervios en el año 57 a.C. y los vénetos en el año 56 a.C.. Finalmente, en 52 a.C., César venció una confederación de tribus gálicas lideradas por Vercingetórix en la batalla de Alesia. Sus crónicas personales de la campaña están registradas en sus Comentarios (De Bello Gallico).

De acuerdo con Plutarco, la campaña resultó en 800 ciudades capituladas, 300 tribus sometidas, un millón de galos reducidos a la esclavitud y otros tres millones muertos en los campos de batalla.

Pero a pesar de sus éxitos y de los beneficios que la conquista de Galia llevó a Roma, César continuaba siendo impopular entre sus pares, en particular frente a los conservadores que temían su ambición. En el 55 a.C., sus aliados Pompeyo y Crassus fueron electos cónsules y honraron el acuerdo establecido con César al prolongar el proconsulado por cinco años adicionales. Éste fue el último acto del Primer Triunvirato.

Al año siguiente, Julia Caesaris murió durante un parto, dejando al padre y al marido muy apenados. Crassus, por su parte, murió en el 53 a.C. durante la desastrosa campaña de Persia, condenada al fracaso desde el inicio por pésima planificación. Sin Crassus y Julia, Pompeyo se aproximó a la facción conservadora. Todavía en la Galia, César trató de asegurarse la alianza con Pompeyo proponiéndole matrimonio con una de sus sobrinas, pero éste prefirió casarse de nuevo con Cornelia Metella, hija de Metellus Scipio, uno de los peores enemigos de César.

Guerra civil

El senado liderado por Pompeyo había, en principio, enviado a César una sola proposición: mandar una de sus escasas legiones a oriente para vengar a Craso y devolver otra a Pompeyo que se la había prestado para las operaciones en la Galia. Pero cuando el senado le contesto definitivamente impidiéndole concurrir al consulado y poniendo le el dilema: o dispersar el Ejército, o ser declarado enemigo público, comprendió que, de escoger la primera alternativa, se entregaba inerme en manos de un Estado que quería su pellejo. Presentó otra proposición al senado: licenciaría ocho de sus diez legiones si se le prolongaba la gobernación de la Galia hasta el 48. Cesar reunió a una de sus legiones, la decimotercera y cuando les contó cómo andaban las cosas y les preguntó si estaban dispuestos a enfrentarse en Roma su patria en una guerra que, de perderla, les calificarían de traidores, respondieron que sí unánimemente; y cuando les advirtió que no tenía dinero para pagarles la soldada estos respondieron entregando sus ahorros a las cajas de la legión. El diez de enero de aquel año, cuarenta y nueve, "echo el dado", como el mismo dijo al cruzar el Rubicón con aquella legión de seis mil soldados, contra los sesenta mil de Pompeyo. Era el primer acto de guerra civil que habría de poner fin al normal funcionamiento de las instituciones políticas de la República.

Los Optimates, incluidos Metellus Scipio y Catón el joven, huyeron hacia el sur, sin saber que César estaba acompañado apenas por su decimotercera legión.

César persiguió a Pompeyo hasta el puerto de Brundisium en el sur de Italia, con la esperanza de poder rehacer su alianza, pero éste huyó hacia Grecia con sus seguidores. Entonces, César se dirigió a Hispania en una marcha forzada de apenas 27 días, para derrotar a los seguidores de Pompeyo en esa poderosa provincia. Sólo cuando consideró segura la retaguardia, y después de organizar las instituciones políticas en Roma, que caía en la anarquía, César se dirige a Grecia. El 10 de julio de 48 a.C., César fue derrotado en la batalla de Dyrrhachium. Sin embargo, Pompeyo no supo hacer uso de esta victoria para acabar con César, y éste conseguiría huir para luchar en otro momento con casi todo su ejército. El encuentro final se dio poco tiempo después, el 9 de agosto, en la batalla de Farsalia. César obtuvo una victoria estruendosa, sin embargo, sus enemigos políticos consiguieron huir: Pompeyo para Egipto, Metellus Scipio y Catón para el norte de África. De regreso a Roma, fue nombrado dictador romano (un concepto diferente del actual), con Marco Antonio como Magister Equestris, y fue electo cónsul por segunda vez.

En el año 47 a.C., César se dirigió a Egipto en busca de Pompeyo, lo sorprendió el hecho de que el viejo aliado y enemigo había sido asesinado el año anterior. Al saber de su suerte, César quedó destrozado por la pérdida y por haber perdido la oportunidad de ofrecerle su perdón. Tal vez debido a esto, César decidió intervenir en la política egipcia y substituyó al rey Ptolomeo XIII, que ya tenía la dignidad de faraón, por su hermana Cleopatra. Durante su estancia, César tuvo un romance con la reina de Egipto y de la relación nació su único hijo, el futuro Ptolomeo XIV de Egipto (Cesarión). Fue también durante este período cuando César sufrió su primer ataque de epilepsia.

Después de las campañas de Egipto, César se dirigió al Medio Oriente, donde derrotó al rey Farnaces de Bósforo en la batalla de Zela y después para el norte de África para atacar a los líderes de la facción conservadora allí atrincherados. En la batalla de Tapso en el año 46 a.C., César tuvo una victoria más y vio desaparecer dos de sus peores enemigos, Metellus Scipio y Catón el joven. Pero los hijos de Pompeyo, Cneo y Sexto Pompeyo Fastulos, así como su antiguo comandante de caballería Tito Labieno, consiguieron huir para Hispania. César no dudó en perseguirlos y en marzo de el año 45 a.C. derrotó el último foco de oposición en la batalla de Munda.

Asesinato

Con todo el mundo romano bajo su control, César regresó a Roma, donde fue nombrado dictador vitalicio y denominado Pater Patria, padre de la patria. Entonces comenzó un maratón de reformas administrativas que incluyeron el cambio para el calendario juliano, donde el mes Quintilis fue rebautizado como Julius en su honor y continúa, hasta nuestros días, siendo conocido como julio. En febrero, en las fiestas de Lupercalia en honor a Baco, Marco Antonio le ofreció una diadema, símbolo de un rey, a César, el cual la rechazó con vehemencia, depositándola ante el templo de Júpiter. No obstante, ese episodio le valió la desconfianza de sus pares, que comenzaron a temer su ambición.

Poco después, César fue asesinado en una reunión del senado, en los Idus de Marzo (15 de marzo) del año 44 a.C., por un grupo de senadores que alegaban actuar en defensa de la República. Entre ellos estaban sus antiguos protegidos Marco Junio Bruto y Cayo Longino Casio. Tras recibir 23 puñaladas, César cayó a los pies de una estatua de Pompeyo y sus últimas palabras son descritas en varias versiones:

- Kai su, teknon? (Griego, ¿tú también, mi hijo?)

- Tu quoque, Brute, filii mei! (Latín, ¡Tú también, Bruto, mi hijo!)

- Et tu, Brute? (Latín, ¿Tú también, Bruto?, versión inmortalizada en la pieza de Shakespeare).

Según Suetonio, en "La Vida de los Doce Césares", César, al ser golpeado, no pronunció frase alguna.

La leyenda cuenta que Calpurnia Pisonis, la mujer de César, después de haber soñado con un presagio terrible, advirtió a César que tuviera cuidado, pero César ignoró su advertencia diciendo: Sólo se debe temer al miedo.

Después de la muerte de César, estalló una lucha por el poder entre su sobrino-nieto César Augusto, a quién adoptó en su testamento, y Marco Antonio, que culminaría con la caída de la República y el nacimiento del Imperio romano.

César como general

Como comandante militar, los historiadores colocan a César al mismo nivel de brillantez de Alejandro Magno (a quién fue comparado por Plutarco) o Napoleón. César fue muy exitoso en todas sus campañas, no importa cuál fuese el terreno o la época del año. Su versatilidad le permitió victorias en batallas, sitios y guerras de guerrilla, basadas en una disciplina rigurosa y el amor que los soldados le tenían, así como en el uso innovador que daba a la caballería

9-Explica como es el lenguaje: culto, popular, fácil, actual…

El lenguaje es actual, pero tiene palabras difíciles que para entender hay que buscar en el diccionario, aunque también si acaso es difícil, porque hay que traducir las palabras que vienen en latín al castellano.

10-Escribe una valoración y opinión sobre la novela.

Mi opinión personal es que me ha gustado mucho, a parte la lectura era bastante interesante aunque no me suelen gustar los libros que van de historia, me suelen gustar los que son de fantasía o ciencia ficción, pero en mi opinión este ha estado muy bien. Además así se aprenden las cosas que sucedían en Roma en el pasado, además le añaden cosas para que no sea todo el rato historia, como por ejemplo te ponen la trama del amor que sienten mutuamente Valeria y Druso.