Gran otro

Psicología. Jacques Marie Émile Lacan. Psicoanálisis. El Yo. Facultades de observación. Neurosis obsesiva. Paranoia. Esquema Lambda

  • Enviado por: Dantu
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 4 páginas
publicidad

INTRODUCCION DEL GRAN OTRO

(PUNTO 2)

Lacan habla sobre un articulo que versa sobre la cura-tipo, de otro autor. Este dice que hay una necesidad de mantener intactas las facultades de observación dl Yo. Se habla de un espejo, que es el analista. Esto no esta mal, pero el autor lo querría viviente. Habla de un espejo viviente. ¿Dónde esta lo esencial del análisis? ¿Consiste el análisis en la realización imaginaria del sujeto? El yo y el sujeto son confundidos y se hace del yo una realidad, algo que es integrativo.

Se propone como meta del análisis redondear al Yo, darle la forma esférica que habrá integrado definitivamente todos sus estados disgregados, fragmentarios, sus etapas pregenitales, sus pulsiones parciales.

El autor sitúa todo el progreso del análisis en la relación imaginaria del sujeto con su discurso más primitivo.

Concibe como resultado de la cura de la neurosis obsesiva, una paranoia, un loco.

¿Qué clase de loco es este? Un loco que se mantiene a distancia de su locura, es decir, de la mayor perturbación imaginaria posible. Un loco paranoico. Según el autor, nada de lo que el obsesivo cuenta tiene la menor relación con lo que vive.

Es el conformismo verbal, el lenguaje social lo que da sostén a su precario equilibrio. Si el obsesivo resiste es, según el autor, porque la psicosis, la desintegración imaginaria del yo, estaría ahí detrás. El autor no puede presentarnos un obsesivo al que hubiese vuelto verdaderamente loco. No tiene ninguna posibilidad de hacerlo. Pero al querer preservar al sujeto de sus locuras, presuntamente amenazadoras, consigue hacerlo caer no muy lejos de ahí.

La cuestión de la paranoia post-analitica esta muy lejos de ser mítica. Para que l cura no produzca una paranoia bien consistente no es necesario extremarlo demasiado. No hace falta tener un buen psicoanalista, basta con creer firmemente en el psicoanálisis. Hay paranoias que se pueden calificar de post-analiticas, y a las que se puede llamar, espontaneas.

(PUNTO 3)

No hay forma alguna de aprehender cosa alguna de la dialéctica analítica, si no se plantea que el yo es una construcción imaginaria. Nada le quita al yo que sea imaginario, al contrario, sino fuese imaginario, no seriamos hombres.

Lo cual no significa que basta con que tengamos ese yo imaginario para ser hombres. También podemos ser esa cosa intermedia llamado loco. Un loco es aquel que se adhiere a ese imaginario, puro y simplemente.

ESQUEMA LAMBDA:

S es el sujeto, el sujeto analítico, no el sujeto en su totalidad. No hay ningún sujeto total. Aquí se trata del sujeto, no en su totalidad, sino en su abertura. Este no sabe lo que dice. Si supiera lo que dice estaría abajo, a la derecha.

No es ahí donde el se ve, esto no sucede nunca, ni siquiera al final del análisis. Se ve en a, y por eso tiene un YO. Puede creer que el es ese YO, todo el mundo se queda con eso, y no hay manera de salir de ahí.

El análisis también nos enseña que el yo es una forma fundamental para la constitución de los objetos. Ve la forma del otro especular a aquel que por razones estructurales se lo llama su semejante. Esa forma del otro posee la mayor relación con su yo, y se lo escribe a'.

Este sería el plano del espejo.

Lo imaginario cobra su falsa realidad a partir del orden definido por el MURO DEL LENGUAJE. El yo, el otro, el semejante, todos estos imaginarios son objetos, porque son nombrados como tales en un sistema organizado, que es el del Muro del Lenguaje.

Cuando el sujeto habla con sus semejantes lo hace en el lenguaje común, que toma a los yo imaginarios por cosas reales.

Se las ve en a', a'', etc. En la medida en que el sujeto los pone en relación con su propia imagen, aquellos a quienes les habla, también son aquellos con quienes se identifica.

La suposición básica del analista es la de creer que hay otros sujetos aparte de ellos, que hay relaciones auténticamente intersubjetivas. Esto se puede pensar pero el testimonio de aquello que caracteriza a la intersubjetividad, es decir que el sujeto puede _______, nos dice que no. Nos dirigimos de hecho a mas A1, A2, que son los que no conocemos, verdaderos Otros, verdaderos sujetos.

Ellos están del otro lado del muro del lenguaje, allí donde en principio. No los alcanzo jamas. A ellos apunta cada vez que pronuncia una verdadera palabra, pero siempre alcanza a', a'', por reflexión. Apunto siempre a los verdaderos sujetos, y solo encuentro las sombras.

El sujeto esta separado de los Otros, los verdaderos, por el muro del lenguaje.

El lenguaje sirve tanto para fundarnos en el Otro, como para impedirnos radicalmente comprenderlo. Y de esto se trata en la experiencia analítica.

El sujeto no sabe lo que dice, y no sabe lo que es. Pero se ve. Se ve del otro lado, de manera imperfecta, a causa de la índole fundamentalmente inacabada de la imagen especular, que no es solo imaginaria, sino también ilusoria.

Sobre este hecho se insiste hace un tiempo en la técnica analítica. Se aspira a que el sujeto conglomere todas las formas fragmentadas, fragmentantes, de aquella en la cual se desconoce.

Se quiere reunir lo que vivio en el estadio pregenital, sus miembros esparcidos, sus pulsiones parciales, etc.

Se quiere permitir a este yo cobrar fuerzas, realizarse, integrarse.

Si este fin es perseguido de manera directa si se toma por guía lo imaginario y lo pregenital, se llega a este tipo de análisis donde la consumación de los objetos parciales se lleva a cabo por intermedio de la imagen del otro.

El sujeto reconcentra su propio yo imaginario bajo la forma del yo del analista. Por otra parte, este yo no resulta simplemente imaginario, porque la intervención hablada del analista se concibe como un encuentro de YO a Yo, como una proyección por el analista de objetos precisos.

Lo que hay que procurar es que el sujeto pase de una realidad psíquica a una realidad verdadera.

Si se forman analistas es para que haya sujetos tales que en ellos el yo, este ausente. Este seria el ideal del análisis, pues desde luego es virtual.

Nunca hay un sujeto sin yo, un sujeto plenamente realizado, pero esto es lo que hay que intentar obtener siempre del sujeto en análisis.

El análisis debe apuntar al paso de una verdadera palabra, que reúna a un sujeto con otro sujeto, del otro lado del muro del lenguaje. Es la relación ultima del sujeto con otro verdadero, con el Otro que da la respuesta que no se espera, que define el punto terminal del análisis.

Durante todo el tiempo del análisis, con la condición de que el yo del analista tenga a bien no estar ahí, con la condición de que el analista sea un espejo vacío, lo que pasa, pasa entre el yo del sujeto y los otros.

El análisis consiste en hacerle tomar conciencia de sus relaciones, no con el YO del analista, sino con todos esos Otros que son sus verdaderos garantes, y que no ha reconocido. Se trata de que el sujeto descubra a que otro se dirige aun sin saberlo, y que asuma progresivamente las relaciones de transferencia en el lugar en que esta, y donde en un principio no sabia que estaba.

APUNTES DE CLASE

Curación: implica la realización del sujeto por una palabra que viene de otra parte, y que lo atraviesa.

Si se realiza, es porque antes no estaba realizado. Estaba en estado de espera, era un sujeto no marcado.

Palabra: Que viene de otra parte, atraviesa al sujeto, lo marca. Y el ya no es el mismo sujeto que antes.

Sujeto analítico: No es n sujeto en su totalidad. Esto es ideal, es un sujeto en su abertura, donde no sabe lo que dice. Esto remite al concepto de hiancia. El sujeto no esta donde se ve, no sabe lo que dice, porque no sabe lo que es.

Lacan dice que el sujeto como sujeto parlante se relaciona lo simbólico con lo imaginario pero no el objeto con lo real.

El sujeto por el lado del yo habla, y al hablar, hace sentido del otro.

Esto es por una alienación, identificación al campo del otro, a los significantes del otro. A esta alienación, es a la que estamos condenados, como seres parlantes.