Goya: resumen de su vida y obra

Pintura. Estilo. Vida y obras del pintor

  • Enviado por: Irene
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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GOYA

Goya inicia su aprendizaje en el taller de Luzán en Zaragoza. Viaja a Madrid en dos ocasiones para aspirar a las becas que concedía la academia para estudiar en roma, pero fracasa.

El temperamento de Goya se ajustaba mal a las normas de la academia.

De estos contactos con Madrid Goya asimila la “europeización” que en nuestra pintura están introduciendo autores como Mengs, Tiépolo...

Goya marcha a Italia a sus expensas y allí aprende la técnica del fresco. Se le menciona en un concurso de Parma.

De nuevo en España, pinta una bóveda para el Pilar de Zaragoza.

En 1773 se traslada a Madrid donde casó con josefina bayeu, hermana de francisco Bayeu, pintor de cámara de Carlos III.

El parentesco con los Bayeu facilitara desde 1775 su acceso a la real fabrica de tapices de santa barbara, donde trabajara como cartinista mas de 20 años, aunque de forma no continuada.

La real fabrica confeccionaba tapices para decorar el Escorial y el Pardo. Carlos III incorporará a pintores españoles que introducirán temas inspirados en costumbres y tradiciones españolas y no ya flamencas u holandesas.

A Goya se le han inventariado 63 cartones.

A pesar de que estos cartones (óleos sobre lienzo) de escenas costumbristas que nos ilustran sobre la vida popular de la época, no pueden disociarse de los realizados por otros artistas: Bayeu, Castillo... ya que se ajustan a unos determinados criterios hay que destacar la evolución y la viveza, espontaneidad, desenfado y riqueza de colorido que caracterizaran algunas composiciones de Goya frente al convencionalismo académico de los otros cartonistas.

En los primeros cartones predominaran las escenas de composición simple, los temas serán amables, populares, tocados con ironía, gracia y humor rococó, la factura será acabada, el costumbrismo académico, los tonos: rojos, grises...

“El quita sol” es un ejemplo de cómo debía ser un buen cartón apto para trasladar a tapiz: colores puros, limiten definidos, composición geométrica y clásica.

“La maja y los embozados” aparece una figura que pudiera evocar a los que se amotinaron contra esquilache por prohibir el uso de estas prendas.

Los éxitos con los cartones le granjearan poco a poco la simpatía de los reyes, así accede a Palacio y puede contemplar la galería regia, pero solo un pintor llama su atención: Velázquez. En este sentido hay que decir que aprovechando la convalecencia de una enfermedad, grabara una serie de obras de Velázquez que reflejaran su interés por la obra del maestro y por la técnica del grabado. Este hecho fue importante para su formación.

Goya, a lo largo de su vida no reconoció mas maestros que a Rembrandt, Velázquez y Naturalezu. A ellos hay que unir claro esta, su prodigiosa imaginación.

Poco a poco sus cartones se irán haciendo más elaborados. Las composiciones más complejas, mas transparencias y sutilezas en los detalles lo que acarreara las continuas protestas de los tejedores.

“El cacharrero” admirables calidades cromáticas, composición compleja, detallismo.

En 1787 hace el ciclo de las 4 estaciones, rococoizantes y donde puede observarse la influencia velazqueña en el tratamiento de los fondos. Los temas salvo el invierno, están resueltos con optimismo: “la era”, “la vendimia”, “las floreras”, “la nevada” (traslado de la matanza, sensación de frío y viento, colores fríos, oculta los rostros para causar sensación de dolor).

“La gallina ciega”: aristócratas disfrazados de majos y majas, jugando a un tema popular. Modelo de gracia y rico colorido. Los rostros asemejan peleles.

“Los zancos”: versiones del juego en niveles sociales muy diferenciados.

“El albañil herido” introduce un tema inusual un accidente laboral. Este tema de preocupación social quizá le fuera sugerido por Jovellanos. Se ha querido relacionar con edicto real obligando al levantamiento de andamios en las obras.

“El albañil borracho”. Critica social.

“el pelele”

“La boda”. Satiriza el matrimonio por conveniencia. Prodigioso análisis de tipos.

“Romería de san Isidro”.

En 1780 Goya, era ya un artista de cierta fama y es recibido como miembro de la academia. Con motivo de ingreso pinto un “Cristo crucificado” agonizante (inspirado en el de Velázquez), que apenas emociona. La pincelada es clásica, el gusto académico, el tratamiento del cuerpo escultórico. Hay autores que dicen que Goya expresa lo religioso con dificultad, arguyendo su carácter descreído. Es una idea demasiado simplista. Mejor se podría decir que es la necesidad de adaptarse a unos imperativos académicos lo que hace que sean oras frías y faltas de emoción ya que veremos a lo largo de su vida como en función del estado espiritual del artista nos dejara plasmados enfoques muy diversos.

Pronto Goya alcanzara gran predicamento en la corte y comienza a frecuentar el circulo del infante don Luis que fue protector de artistas. “La familia del infante don Luis”.

Durante estos años la nomina de clientes y amigos ira creciendo sin pausa. Los contactos cada vez más frecuentes con la nobleza se convertirán en un retratista predilecto: duques de Osuna, duques de alba...

Pero no solo la nobleza, también serán los intelectuales ilustrados (cuyas ideas Goya compartía) quienes posaran para su paleta, quedando plasmados con finura y elegancia.

Sus retratos, captados del modo mas palpitante y humano serán una fuente de conocimiento de los personajes de la época. Su dedicación al retrato fue constante, pudiéndose observar en algunas obras como Goya sabe captar el alma del modelo con gran riqueza de matices. La expresión sicología es lo que mas le interesa captar, mas que los accesorios y el gusto por el detalle.

“retrato de floridablanca”

“Los duques de Osuna”: ejemplo de nobles ilustrados, mecenas de Goya. Es un retrato de factura neoclásica, con convencionalismos en la composición, pero destaca ya la nota espontanea y alegre de los niños con sus juguetes. Los tonos son grises, fríos.

Del prestigio alcanzado por Goya en estos años es testimonio el acceso, en 1786 al cargo del pintor del rey, lo que se traducirá en prosperidad económica.

“Retrato de Carlos III” con traje de caza, escopeta y perro, el cuerpo de ¾ composición de ascendencia velazqueña.

En 1788 muere Carlos III y sube Carlos IV, que le nombra pintor de cámara iniciándose la espléndida serie de retratos de familia real.

En este periodo no será fácil para Goya compaginar los favores que recibió de los reyes e incluso de Godoy con las relaciones que mantuvo con próceres caídos en desgracia. Como Jovellanos.

Desde 1792 no se documentan mas cartones.

Entre 1792-93 se dio la gran enfermedad (quizás sífilis) que le puso al borde de la muerte y le dejo definitivamente sordo. El mal dejara fuertes huellas en su carácter y en su obra que tornara mas subjetiva. Goya se torna desconfiado y observador. La sordera le llevara al aislamiento y a la introspección. Goya no encajo el golpe con resignación sino que se rebela y da rienda suelta a su imaginación. La técnica en que podrá desahogarse será el grabado.

Así realizara entre 1793-96 la serie de los caprichos.

También por estos años es cuando tendrá ligar su encuentro con los duques de alba “solo Goya”.

En 1795 es nombrado director de la real academia de san Fernando, cargo del que dimitirá en 1797 acusa de su sordera.

También de 1795 son algunos retratos:

“El duque de alba” dandismo, languidez, cultura.

“Francisco Bayeu” poco antes de morir.

“Josefina Bayeu”.

Autorretratos. Se le conocen 24 autorretratos.

Pero volvamos a los Caprichos. En ellos vuelca su atormentada vida interior. Los llama caprichos porque nadie le pone limites a la imaginación.

Es en los dibujos y grabados donde muestra una espontaneidad y sinceridad superiores. En estos caprichos vemos al Goya mas ilustrado, largando una amarga sátira contra la sociedad española. Nos muestra un mundo donde la fantasía y la realidad se fusionan con gran espíritu critico. Cada grabado lleva una leyenda que explica irónicamente el contenido. Aborda el tema de la inquisición, la brujería, la censura, la superstición... al ser puestos a la venta no tuvieron demasiado éxito por demasiado revulsivos. Son un precedente del surrealismo. En 1803 por temor a la inquisición Goya regalo a Carlos IV las planchas y ejemplares que le quedaban para quedar a cubierto de las acusaciones. Algunos grabados:

“Que viene el coco”, habla de lo erróneo de la educación por el miedo y como este sirve para imponerse a los débiles.

“Tal para cual” se quiso ver a María Luisa y Godoy. Critica a las citas adultera. Celestina al fondo.

“A caza de dientes”: centra la superstición. La macabra bruja busca los dientes del ahorcado para hechizos.

“Que sacrificio” matrimonio desigual por interés. No falta el cura.

“Ya van desplumados” los que caen en manos de las mujeres.

“Si sabrá el discípulo” critica de la enseñanza tradicional.

“Hasta la muerte” critica a la exagerada coquetería femenina.

“Nadie nos ha visto” hipocresía del clero.

“Lo que puede un sastre” ignorancia de las gentes que les lleva a la veneración ciega de las imágenes religiosas.

También paralelos a los caprichos encontramos otros temas realizados con técnica desgarrada, apartada ya de las recetas neoclásicas. Los colores se han ensombrecido, el lenguaje se ha tornado mas expresionista y dramático: “el entierro de la sardina”

Es también de este momento cuando tenemos los retratos de Goya de mayor madurez y hondura sicologica y expresiva: “la tirana”, “jovellanos”: magnifico retrato, aparece junto a una mesa llena de papeles y en el fondo, minerva, diosa de la sabiduría. Jovellanos, semiapoyado en actitud melancólica y desengañada (los retratos regios resultan mucho más rígidos comparados con estos)

“La condesa de chinchón”: esposa de Godoy, refleja profunda compasión.

En 1798 Goya realizará el vibrante ciclo de frescos que decoran san Antonio de florida. Aquí se prescinde de los aspectos más divinos a favor de lo popular. Lo devoto ocupa un plano secundario ya que más importante que el tema es esa efusión de color, esa pincelada disociada y enérgicamente contrastada. Las figuras están llenas de naturalismo, realismo y picardía incluso el santo parece un plebeyo como los demás. Magistrales estudios de expresión. Interpreta lo religioso de una forma muy realista. Por la técnica utilizada y por la expresividad se puede hablar aquí de Goya como precursor del impresionismo y el expresionismo.

La vida de Goya hasta 1808, nos muestra aun otra faceta importantisima y su labor como pintor de cámara. En este sentido contamos con retratos de María Luisa y de Carlos IV a pie y a caballo, algunos de clara influencia velazqueña.

Desde 1799 es nombrado primer pintor de cámara, llegando así a una de sus obras cumbre “la familia de Carlos IV” 1800. Cuadro llamado por el retrato de todos juntos. En esta obra rompe el retrato amanerado, artificial y teatral por uno mas espontaneo. La composición es a modo de friso, formando grupos:

  • D. Carlos Mª Isidro (futuro rey carlista), el futuro Fernando VII, la infanta María josefa y un personaje femenino con el rostro vuelto.

  • La infanta María Isabel, la reina María Luisa y el infante francisco paula (de dudosa paternidad) cuyas lagrimas provocarían el 2 de mayo.

  • Carlos IV, el infante don Antonio, su hija Carlota.

Goya quiso satirizar a la familia ya entonces harto desunida y manifiesta esa posición critica con los personajes distanciados entre si, sin nexos entre ellos, utiliza con gran sabiduría el juego de luces que de las sombras del fondo pasan al centelleo rutilante del primer plano (sedas, bandas, joyas...).

La reina es el eje de la composición, desplazando al rey a pesar de estar en un plano posterior.

Esta obra es un documento histórico de incalculable valor por el profundo estudio sicologico de los personajes. Goya no disimula su falta de simpatía por los retratados. La expresión de cada rostro nos habla de su personalidad, la bondad bobalicona del rey, la arrogancia paleta de Fernando VII, la insolencia y vulgaridad de la reina, en un segundo plano. Dª josefa, fea, con un lunar, observándolo todo como hacia en la realidad... de esta antipatía general escapan los niños, siempre tratados con ternura.

A pesar de que Goya reduce todo aquello que es superficial y se concentra en el estudio de los caracteres no por ello descuida los detalles: los brazos bien torneados de la reina, su joya favorita en el pelo...

Goya se autorretrata como un homenaje. La factura de la pincelada es suelta y rápida, desdibujada: joyas, broches...

Y ya para terminar este fecundo periodo hablar de “las Majas”. Debieron ser pintadas antes de 1803, fechas en que figuran como “gitanas” en los inventarios de Godoy. También son llamadas Venus.

En estas dos obras Goya nos da una visión del tema clásico de Venus. Son muy populares debido al revuelo que armaron cuando se pretendió ver en ellas a la duquesa de alba.

“La maja desnuda” es anterior a la vestida (junto a la Venus del espejo de Velázquez constituyen una gran excepción en la pintura española. También la obra pudiera anticipar a la olimpia de manet). El modelado es académico y neoclásico, los contornos delimitados. La figura como de nácar.

“La maja vestida” no es tan acabada como la anterior y sin embargo es mas viva y centelleante. La técnica es mas libre, los toques anchos y aislados. Ricas calidades en el colorido de los paños.

Sin embargo en ambas la cabeza se inserta artificiosamente en el tronco. No es un retrato sino como una mascara que nos vela la verdadera personalidad de la retratada.

Seguramente la vestida es posterior a la desnuda y quizá le sirviera de cubierta. Fueron denunciadas a la inquisición en 1814.

A partir de 1808 asistimos a la etapa mas conflictiva de la historia de España vivida por Goya como testigo de excepción. Casi nada sabemos de su actitud ante los acontecimientos que precedieron a la guerra.

La invasión francesa sitúo a nuestro artista ante una tremenda disyuntiva.

En el plano ideológico Goya simpatizaba con los principios que habían cristalizado tras la revolución, pero no puede olvidarse de las contradicciones que ofrece la política napoleónica. La libertad carece de sentido si se impone mediante ejércitos de ocupación. Esto intensificara aun más su veta pesimista y critica. Los ilustrados franceses son los que ahora invaden con violencia su país. Goya, que juro acatamiento al rey intruso que retrato a José bonaparte supo compaginar esta actitud de sumisión con un distanciamiento efectivo de la cosa publica.

Su profunda vivencia de la tragedia aparecerá en una serie de grabados:

Los desastres de la guerra, donde plasmara una España desgarrada, al margen de toda motivación ideológica. Aparte de estos desastres, los testimonios dejados por Goya de esta época serán patéticos: dibujos, bocetos y lienzos cargados de fuerza expresiva.

  • Los desastres: ya no son fantasías como los caprichos sino el horror, la realidad vista y vivida. El artista se siente obligado a dar testimonio de la tragedia colectiva. Hasta entonces la guerra había sido representada como algo bello. Goya nos la presentará como un cúmulo de tragedias. No le interesa su vertiente heroica sino su incidencia sobre el pueblo: el hambre, el miedo, la muerte. Goya no adoptará una posición partidista o patriotera. No ve la guerra como un asunto donde los papeles entre buenos y malos estén bien repartidos. Lo que censura es la guerra en si, venga de donde venga.

Algunos desastres, también acompañados de lecturas:

“Se aprovechan”: la dureza de los tiempos no respeta ni a los muertos.

“Madre infeliz” madre muerta, niño huérfano.

“ De que sirve una taza” cuando hay tanta hambre.

“aun podrán servir” los heridos si los curan

“Estragos de la guerra” violación y destrucción.

También referidos a la guerra: “El Coloso”, donde un gigante vuelto de espaldas y alzándose entre las nubes parece simbolizar a Napoleon o la guerra. A su paso va sembrando el terror, animales y gentes huyen despavoridas (salvo un asno que permanece inmóvil). Puede ser reflejo de la tragedia que vive España.

La técnica es a base de toques, de manchas de color. Colores oscuros.

Pero hay dos pinturas que nos ofrecen una visión totalmente nueva de lo que es el cuadro de historia entendido sin los convencionalismos a que nos habían acostumbrado las normas neoclásicas.

Las dos obras fueron realizadas (partiendo de bocetos preexistentes) en 1814, cuando aun no se había restablecido el absolutismo. Goya manifestó el deseo de perpetuar las “escenas de nuestra gloriosa insurrección”. Así se explican “la carga de los mamelucos y de la guardia imperial en la puerta del sol el 2 de mayo” y “los fusilamientos del 3 de mayo en la montaña del príncipe pío”

“El dos de mayo” el tema es cuando el infante francisco de Paula sale de Madrid para reunirse con sus padres en Bayona y el pueblo se rebela. Murat que mandaba las tropas francesas en Madrid, ordeno despejar las plazas. Los mamelucos eran una guardia que acompañaba a los franceses. Uno de ellos fuer muerto y la trifulca comenzó. El cuadro plasma un instante de la tragedia, la lucha desigual entre los jinetes franceses y el pueblo mal armado. La composición es compleja. Todo es dinamismo y color (Es un cuadro que anuncia el romanticismo) no hay escena principal (el mameluco asesinado alude al origen de la trifulca).

“El tres de mayo”, consecuencia del día anterior fueron las represalias del 3 de mayo. El cuatro no es un documento de guerra sino una alegoría contra la misma. Hay en el cuadro todo un enfrentamiento de fuerzas. El pelotón, sin rostro, es como una maquina de matar, simboliza lo inhumano de la opresión. El grupo de patriotas encarna la inocencia, como una bandera blanca ahí esta ese patriota sin mas medios para protestar que sus brazos abiertos como un crucificado (incluso tiene estigmas en las manos). Estas víctimas si que son humanas y aparecen en distintas reacciones humanas ante la muerte

Con los ojos abiertos, sin querer ver, oír... en esta obra Goya se muestra heredero del tenebrismo y es posible que conociera la escena (un estudio dice que incluso fue a ver los rostros de los cadáveres).

Comparando ambos cuadros en uno todo es movimiento y en el otro silencio contenido. También la expresión del tiempo se hace de forma diferente. En el 3 de mayo existe como una secuenciacion: un montón de cadáveres que aluden a un episodio del pasado, en el grupo central la angustiosa espera de la muerte cercana y al fondo del grupo central la angustiosa espera de la muerte cercana y al fondo el grupo que espera.

Pocas veces un pintor sabrá hacerse tan bien eco de la expresión de un pueblo con tal veracidad y exaltación de sentimientos.

Cuando las tropas de napoleón abandonan España en 1814, ocupando el trono Fernando VII (el que Goya retratara con escasa simpatía), Goya se siente viejo y defraudado por el giro que toma la política. Derogada la constitución de Cádiz, perseguidos numerosos amigos por liberarles, aunque se resuelve favorable su expediente de depuración, se ve distanciando de la corte.

Los de este momento de Fernando VII serán sus últimos retratos reales. Será Vicente López su verdadero pintor oficial.

En el periodo comprendido entre 1814-16, Goya vuelve al grabado, esta vez con su serie Tauromaquia. La tauromaquia es en el conjunto de la obra de Goya como una especie de paréntesis feliz entre el dramatismo de los desastres y el misterio de los Disparates.

Goya tan aficionado a los toros, inmortalizara la fiesta en esta serie de 36 grabados. Representa los más diversos lances con personajes a pie y a caballo, incorporando temas de actualidad y otros históricos (el cid, Carlos V). Como características generales del ciclo: reducido numero de elementos, posiciones enfrentadas caballo/toro y hombre/toro, estudios de dinamismo y movimiento, zonas contrastadas de luz y sombra, presencia o no de espectadores.

Algunos grabados:

“Antiguos españoles cazando toros”: persecución a pie y a caballo

“Temeridad de marincho en la plaza de Zaragoza”: Martincho con sombrero como muleta se enfrenta al toro con grilletes.

“juanito Apiñani en la plaza de Madrid”: el hombre saltando encima del toro y este se estrella en la garrocha.

“Echan perros al toro”, que le rompen los tendones.

“muerte de pepe hillo”

“Carlos V lanceando un toro en Valladolid”

En 1815 retrata a su nieto Marianito.

También para satisfacer un poco su expediente pinta el tema religioso de las Santas Justa y Rufina, para la catedral de Sevilla. Llevan vasijas en las manos en recuerdo de su condición de alfareras. A los pies los ídolos caídos. Composición neoclásica pero predominio del color.

En 1819 Goya enfermo y frustrado, adquiere a orillas del manzanares su “quinta del sordo”, cuyas paredes cubrirá con las “pinturas negras” de temática y técnica expresionista, que nos darán una muestra clara del estado espiritual del pintor.

Estas 14 obras (óleo sobre pared) constituyen la suprema expresión de soledad y desencanto. Son negras (también ocres, rojos...) por el color y el pesimismo. Son las alucinaciones y los sueños del alma de Goya, viejo y solo.

Un mundo de monstruos, brujas, personajes mitológicos, bíblicos e incluso de la vida cotidiana. La fealdad hecha arte, todos los males de la tierra encarnados en la mujer, incentivo del mal. Mundo mágico de pesadilla e instinto

La temática nos permite percibir un claro programa iconográfico. La técnica es a base de la pincelada larga y gruesa, dibujo roto, manchas de color, rapidez en la ejecución durante muchos años estas pinturas apenas llamaron la atención. Hoy aun su lectura es oscura y misteriosa:

“Aquelarre” las brujas presididas por el macho cabrío forman un conjunto de seres deformes. Solo a la derecha una joven deja entrever la esperanza.

“Hombres luchando con palos” salvaje duelo a muerte.

“Saturno” el tiempo que todo lo devora. España que devora a sus mejores hijos.

“Comedores de sopa” gula de la vejez.

“perro semihundido”

“Romería de san Isidro” los peregrinos se dirigen a la ermita con rostros desencajados que en vez de cantar, gritan, contrasta con la visión alegre que la pradera nos había dejado en los cartones.

“leocadia”

“Las parcas” con un homúnculo, una lente y unas tijeras que simbolizan el nacimiento, el paso por la vida y la muerte.

“Anciano con fraile” dice: “aun aprendo”. Quizá un autorretrato.

Entre sus manoplas y sus pinturas negras parece que exista la mano de dos pintores y sin embargo es uno que ha tenido que atravesar una sordera, una guerra, el absolutismo...

De 1819 es “la ultima comunión de san José de calasanz” obra cargada de misticismo, la pincelada es pastosa y los contrastes de luz fuertes.

Es seguro que en 1820 Goya recibió con alegra la vuelta al sistema constitucional, aunque sufrirá cierto desencanto por la inestabilidad que se desarrollo durante el trienio. De esta época tenemos una nueva serie de grabados: los Disparates o sueños o proverbios. Son las obras de más difícil interpretación. Son 22 estampas. Los títulos resultan a veces tan enigmáticos como el dibujo: “bobalicón”, “el caballo raptor”, “disparate furioso”, “disparate del miedo”... el tema general puede ser:

Lo absurdo de la existencia, la hipocresía, el fatal triunfo del dolor, la vejez y la muerte. Portaestandartes del surrealismo.

Pasado del trienio, temeroso de la feroz represión organizada por Fernando VII, estuvo refugiado tres meses en casa de un amigo y dono la “quinta” a su nieto. Pasado el peligro, siente la necesidad de huir de ese ambiente.

En 1824, para abandonar España pone como pretexto la necesidad de tomar las aguas del balneario francés de Plomiers, pero en vez de dirigirse hacia allí tras un breve paso por parís se dirige hacia burdeos. Allí se instala con leocadia y los hijos de esta que le acompañaran los últimos años de su vida.

En 1826 hizo una fugaz escapada hacia Madrid donde solucionara sus asuntos de jubilación como pintor de cámara, lo que se resolvió con gran generosidad. Vicente López lo retratará enérgico y vivaz a los 80 años.

Murrio en 1828 en burdeos. Fruto de sus ultimo años en Francia donde no paró de pintar son una serie de dibujos, grabados y pinturas que revelan su capacidad de abrirse a nuevas técnicas y estilos, intuitivamente.

Entre 1825-27 realizó la serie de litografías los coros de burdeos”, como retomando temas de su juventud, añorando quizás las costumbres de su país. Comparando con su tauromaquia, ahora se pierde el dramatismo a favor de la vivacidad. Aquí hay mas detalles y anécdotas, tampoco los juegos de luces son tan contrastados...

“La lechera de burdeos” pintada sobre una tela usada, es quizá el fragmento de un cuadro mayor. Es una de sus ultimas obras. Parece recuperar los tonos más claros, la pincelada breve e incisiva que nos muestra el vigor de su pincel hasta el umbral de la muerte. Por la técnica alguien ha querido ver anticipado el neoimpresionismo.

En 1900 llego su cadáver, decapitado, a Madrid, para ser enterrado en san Antonio de la florida.

A modo de conclusión:

Goya es importante por:

  • Su calidad como pintor: no fue un pintor precoz. A veces se adapto a los dictados de la academia y expreso un mundo convencional. En otras ocasiones se rebelo contra estos principios de forma incisiva y directa. Su obra presenta una gran riqueza de matices. Al principio será un poco rococó, pero pronto dominará el realismo. Su técnica será cada vez mas desenfadada y libre. Será un pintor esencialmente colorista dotado de una imaginación extraordinaria.

  • Ser iniciador de caminos artísticos y técnicos nuevos: Supo imprimir un gran viraje a la estética de su tiempo. Goya que vivió a caballo entre el neoclasicismo y el romanticismo, será un gran precursor de este así como del realismo, el impresionismo, expresionismo y surrealismo. Será pues el iniciador de uno de los cambios mas rotundos de la hª del arte.

  • Por la cantidad de su producción: Goya nos ha legado una copiosa serie de pinturas, dibujos y grabados. Su obra es inmensa y abarca todos los géneros, temas y técnicas, las únicas lagunas pueden ser la falta de paisajes interpretados de manera directa, también de bodegones... y también se le ha reprochado ser una mal pintor de animales.

  • Por ser reflejo de su época: enfrentarse con la obra de Goya exige contemplar uno de los periodos más conflictivos de la historia de España. Fue un ser profundamente humano e inmerso en su tiempo. Sin embargo la figura de Goya hay que estudiarla como una personalidad de facetas contrapuestas, que le llevan a identificarse con las corrientes avanzadas “ilustradas” pero que también se deja llevar por los halagos cortesanos. Le seducen los bienes materiales pero sabe reaccionar ante las injusticias y desigualdades sociales.

  • Su obra supone una critica pesimista y dura del ser humano, hecho con una visión irónica. A pesar de ser pintor de reyes, Goya manifestó siempre gran simpatía por lo popular, amor al pueblo tanto en las fiestas como en los dramas colectivos.

    Su muerte pasó inadvertida y sin embargo puso los cimientos del arte moderno.

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