Goodfellas; Martin Scorsese

Cine estadounidense del siglo XX. Drama. Thriller. Personajes. Recursos cinematográficos. Buenos muchachos (América Latina). Uno de los nuestros (España)

  • Enviado por: Nicolas De Camino
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 8 páginas
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Goodfellas: La verdadera MAFIA

“Desde que tengo memoria siempre quise ser un gángster”.

Con esta frase comienza Goodfellas (1990) de Martín Marcantonio Luciano Scorsese, o simplemente Martin Scorsese, es el mejor anuncio del relato del filme, uno que dentro de lo que se le permite, dada la temática, evita los juicios morales y lleva la violencia a la poética. Tal como Henry (Ray Liotta), se nos muestra agraciado por este submundo de poder, respeto y oportunidades en una sociedad pobre y poblacional en donde muchas no existen. La frase nos prepara como espectadores y juzgadores, de cómo un sujeto cualquiera puede sentir tanta atracción por un mundo el cual nosotros sólo conocemos como violento, sucio y bajo todas las visiones morales, incorrecto. Es esta la razón de la fascinación por Goodfellas a mi gusto, y de porque se le ha llamado la mejor película de mafiosos desde The Godfather. Es desde el humor negro, la afición por la buena vida (desde las mujeres hasta la comida) e incluso la gracia con que se cometen algunos de los crímenes en el filme, todo esto bajo un lente y una narración admirable de parte de Scorsese lo que logra llevarnos a un estado de horror y fascinación. A diferencia de las múltiples películas violentas existentes, es esta la que es contada como si el director fuese parte de ella (lo que no extraña dado el fanatismo de este por el género y sus raíces sicilianas), desde la razón de ser de los personajes, la cual no obvia detalles idiosincráticos como es la falta de buen gusto hasta la técnica para poder cortar el ajo de manera que este se disuelva en el aceite de oliva, absurdo y sin importancia para algunos pero un posible tema de discusión en los círculos itálicos. Estos forman parte de los pequeños elementos que embellecen la historia y su forma de ser contada, en gran parte también gracias al aporte de Nicholas Pileggi, autor de “Wiseguy” novela basada en hechos reales en la cual se basa Goodfellas; así como guionista del filme junto a Scorsese. Retratando la vida de un gángster, no uno famoso, ni muy poderoso tampoco, a diferencia de la famosa trilogía de Francis Ford Coppola, es más ni siquiera un pura sangre como se usa en la juerga del filme para diferenciar los cien por ciento italianos de los que no lo eran. Así como su decadencia, la de su familia y la de su banda.

Personajes

La historia gira en torno a Henry el cual a pesar de querer ser un gángster desde que tiene recuerdo, se nos revela su lado compasivo el día que ve su primer disparo, este asiste al herido ensuciando 8 delantales, valores que sus amigos jamás compartían o tenían, esta cualidad será repetitiva durante todo el filme, como por ejemplo cuando asiste al garzón en The Suite. Esta selección de protagonistas parece ser un recurrente en los filmes de Scorsese, quien se acerca tangencialmente a la violencia a través de personajes más humanos.

A la cabeza de esta mafia, se encuentra un egoísta Paulie Cicero (Paul Sorvino), el cual encarna a lo que dentro de la mafia se podría llamar como el padrino, dejando un rastro del emblemático personaje de Marlon Brando, sólo que menos poderos y carismático que sin embargo cumple la misma función “Cientos dependían de él y él cobraba una comisión. Era un tributo, como en la madre patria. Paulie los protegía de los que trataban de hacerles daño. Eso era todo. Eso es lo que el FBI jamás pudo entender” Más abajo en la jerarquía podemos encontrar a un admirado Jimmy. “Jimmy era de los más temidos de la ciudad. Lo encerraron a los once años y a los dieciséis era un matón. No podía tener más de veintiocho o veintinueve años, pero ya era legendario… Pero lo que más le gustaba a Jimmy era la comida”. Por otro lado se encuentra el ícono de la violencia, quien se repite el plato en Casino, Joe Pesci como Tommy de Vito, en él se encarna toda la fascinación de Scorsese por la violencia y lo inhumano, la falta de conciencia y el instinto fuera de culpa, así como la condenación por ello. Tal como lo describe Paulie una “mala semilla que tiene mucho que demostrar”. Por último está una vapuleada esposa Karen que a pesar de todo lo acompaña e incluso es capaz de superar sus celos y llevarle drogas y provisiones a la cárcel en contrabando. Karen a pesar del constante abuso, engaños y sufrimiento matrimonial, siente una extraña atracción por Henry y el mundo que lo rodea, algo que su familia judía nunca le podría haber entregado “Sé que hay mujeres que hubieran huido si el novio les da una pistola para esconderla. Yo no. Tengo que admitirlo, me parece excitante”.

Junto con el personaje de Karen podemos encontrar una patología en Scorsese por el rol que juegan las mujeres. A pesar de que la mayoría de sus obras giran en torno a un protagonismo masculino, sus personajes siempre se ven afectados tanto positiva como negativamente por las mujeres. Es aquí donde entra en juego el poder de la femineidad, el cual es quizás en Karen donde menos presente se hace a pesar de que esto ocurre tangencialmente debido a que Henry ya sea por presión de Paulie o por el mero hecho de que esta lo ayuda y sostiene, no puede abandonarla. No así el caso de Sharon Stone en Casino, quien produce un efecto irrefutable sobre Sam Rothstein (de Niro), quien sólo a través de su belleza es capaz de controlar y generar un efecto de poder que ni él mismísimo Sam tenía por sobre sus empleados. Algo similar ocurre con Jodie Foster en Taxi Driver, una prostituta de tan sólo 13 años, lo que transmite también la pulcritud de Nueva York; quien tiene un efecto hipnotizador en Travis Bickle (de Niro), el quien enfoca toda su esperanza porque exista algo bueno en la manzana podrida e intenta motivar a la pequeña a que abandone su profesión. Todas incluidas Theresa (Amy Robertson) Mean Street o inclusive la Doctora (Vera Farmiga) en The Departed juegan un rol de heroína para los protagonistas, una redención dentro del podrido estado y mundo que los rodea, cuando estas mismas son exactamente lo contrario, el anti-héroe personificado en ya sea prostitutas, infieles, trepadoras etc. Todas ellas, así como los personajes de Goodfellas forman parte del llamado Misfit americano (desadaptado).

Recursos Cinematográficos

Tres décadas es el marco cronográfico del filme el cual compone la segunda de la llamada trilogía del género junto a Mean Streets y Casino, trilogía a la cual hoy se le podría agregar The Departed. Que junto con Taxi Driver se enlazan en que

Es la violencia como elemento propio de la estrategia creativa de Scorsese, para tomar diversidad de formas y estructuras, cuyo espacio propicio es el film de gángsters. Por ello, su esfera de realidad define un tipo de violencia doméstica y callejera, de una manera tan clara y directa, que asume esas tonalidades tan recurrentes en las obras de Scorsese” (Luis Cecereu, Apuntes para una trilogía del crimen)

Apenas inicia el filme podemos ver los créditos diseñados por Elaine y Saul Bass los cuales tal como indica L. Cecereu en sus apuntes evoca a Hitchcock en Psycho, estos van apareciendo como lanzas fugaces cortando horizontalmente el plano. Tal como alguna vez el citado director quiso anunciar las puñaladas de Norman Bates en Psycho, Scorsese hace los mismo con las propinadas a Billy Batts (Frank Vincent), un iniciado por parte de Scorsese protagonizando roles de gángster en Casino y Raging Bull, por parte de Tommy de Vito (Joe Pesci). Más allá de los créditos, otros recursos tales como la luz roja en el asesinato de Batts son usadas por el director, esta luz marca el inicio de la decadencia así como el punto más bajo e inhumano al cual cae la banda compuesta por Henry, Tommy y Jimmy (Robert de Niro), asesinando a uno de los iniciados, sellando el futuro destino de Tommy al cual irónica y tramposamente se le asesinara en su iniciación (“he was gonna be made”). Esta luz parece casi extra diegética, marcando un claro tono terrorífico más allá del estilo propio de un thriller.

Uno de los recursos ya usado por Scorsese, pero no tan magistralmente, a excepción de Casino, es la narración como voz en off dentro de la banda sonora, constante por parte de Henry como casualmente por parte de Karen (Lorraine Bracco). La voz en off le otorga dinamismo al relato e integración al espectador a tal nivel como es la presentación de los personajes “ … y estaba Anthony Stabile… Frankie Carbone… y estaba el hermano de Mo Black, el Gordo… y sus socios, Frankie, el Ítalo… y Freddy el chato... y estaba Pete, el Asesino… el hermano de Sally Ball…, Dos Ojos… y Mike Franzese”, esto rompe la estructura de película - espectador. Por el contrario lo transforma en una interacción, tal como ocurre cuando Henry Presenta a “Two Times”, lo vemos levantarse, la cámara lo sigue (todo esto en un plano secuencia) y efectivamente confirma lo dicho por Henry repitiendo dos veces la frase, dándole un carácter de documental o inclusive presentación en vivo. Esta narración hace alusión a Fellini en su film I Vitelloni, técnica que podemos ver presente en Frank Costello (Jack Nicholson) en las primeras escenas de The Departed, en Charlie (Harvey Keitel) en Mean Streets e incluso masterizadas en Casino, cuyo guion puede ser considerado magistral si consideramos que el relato de los distintos personajes tal como el de de Niro y Pesci en el filme provienen del más allá, dado que todo este nos lleva a su muerte, algo similar a lo que ocurre en American Beauty (voz en off Kevin Spacey).

La banda sonora juega un rol importante en la película, tal como ocurre en Who´s That Knocking at My Door?, Mean Streets, Raging Bull, Casino y Goodfellas

En todos ellos, la banda sonora se nutre en exclusiva de músicas preexistentes, en su mayor parte canciones correspondientes a la época en que transcurre la acción o, sobre todo, susceptibles de ser normalmente escuchadas en aquel ambiente. Pero el recurso a estas canciones no es meramente ilustrativo, no es tanto un signo de reconocimiento como un factor narrativo. De hecho, el momento argumental en el que aparecen ­ -la relación entre tema y secuencia- nunca se antoja casual, sino que supone un contrapunto -a veces dramático, a veces irónico- con respecto a lo que se está narrando.” (Enrich Alberich, Martin Scorsese: Vivir el Cine)

Este es el caso particular de la canción “Rags to Richs” (de pordioseros a ricos) de Jerry Ross y Richard Aller, la cual suena en el filme haciendo alusión directa al ascenso jerárquico por parte de Henry en la vida. Por último podemos notar escenas encadenadas por parte de la banda sonora como es el caso en donde Karen enfadada empuja fuertemente las cortinas de la casa, en cuanto el sonido tronador se enlaza con un disparo en otra escena por parte del grupo criminal, contrastando a través de este las distintas actividades cotidianas en las que se desenvuelve tanto Henry como Karen diariamente.

En lo que a banda de imagen se refiere destacan los primeros planos e incluso imágenes congeladas de Jimmy, lo cual nos hace notar la admiración de Henry por Jimmy. Personalmente me gusta el uso de la cámara en detalles como son los billetes en Goodfellas, así como ocurre con las fichas del casino en Casino o incluso con los celulares en The Departed. En cada uno de estos casos se materializa el poder y la razón por la cual los personajes se mueven. Henry se maravilla por el efecto que Jimmy produce sobre la gente, sobre el estatus superior que refleja. Todo este poder se mundaniza en algo tan básico como es el dinero, los billetes de cien dólares para ser más preciso, los cuales tal como ocurre con las fichas en Casino y el celular, que definen el trayecto de la trama en The Departed, este papel moneda recurrentemente aparece en el filme. El cual a su vez define el vacío y materialismo norteamericano, pueblo el cual valora el precio y no aporte de las cosas (algo que podemos ver constantemente en la televisión proveniente de EEUU), tal como Henry dice cuando entra a la casa tras comprar un árbol de navidad “he comprado el árbol más caro que tenían”, no hace mención a si era el más hermoso, para luego entregarle un fajo de billetes de cien a Karen como regalo.

Difícil es hablar de la banda de imagen, sin mencionar el muy reconocido plano secuencia de Goodfellas, el cual ha servido de inspiración para películas como La nauseabunda Irreversible (Gaspar Noé) e incluso como sátira para series animadas como es el caso de Los Simpsons. Con un carácter similar al de Magnolia (Paul Thomas Anderson), Scorsese nos lleva por la puerta trasera de Copa Cabana, el backstage de la historia, a través de este laberinto, reconocemos la realidad detrás de la fantasía, la cual culmina con la mejor mesa del restaurant, mientras el Rey de la Comedia (un viejo carente de gracia, en el cual como menciona L. Cecereu se hace alusión a la mala recepción de The King of Comedy de Scorsese) lo presenta al resto de los comensales. Tal como ocurre con la fantasía que es la televisión en Magnolia, en este plano secuencia, notamos la onírica y la ostentosa vida gángster, la cual está rodeada de terror y tragedia. Este como una especie de tributo al cine y a otros plano secuencia, muy bien logrados como es el caso de Touch Of Evil (Orson Welles) nos demuestra una vez más la admiración de Scorsese por el cine y su indiscutible talento. Todo esto además acompañado del talentoso Michael Balhaus como director de fotografía.

La Verdadera Mafia

Dentro del género, Goodfellas tiene como antecesor a The Godfather al cual no pretende superarle en grandeza más si en desmitificar al gángster americano. Tal como menciona L. Cecereu sobre el filme:

Son escenas espasmódicas, manejadas con el trémolo de una acción palpitante, que contrastan, por ejemplo, con la mitología de The Godfather, en donde Coppola se maneja en un tono mayor, con huellas de melancolía y aires de tragedia. En Goodfellas, por el contrario, todo es degradación, desmitificación desprovista de grandeza, porque el mundo representado supone el circulo de una inmediatez que lo define y clausura” (Luis Cecereu, Apuntes para una trilogía del crimen)

Todos los personajes en Goodfellas a diferencia de los Corleone, carecen de grandeza. Quizás tal como su filme Coppola pensó en grande al elegir caracterizar al “capo entre capos”. Por el contrario en Goodfellas estos son una serie de maleantes escapando de la pobreza con aires de grandeza sostenidos en pequeños momentos de gloria, es más incluso para el caso de Jimmy y Henry ni siquiera son sangre cien por ciento italiana y junto con Tommy jamás fueron iniciados (rito de ascenso). Cargado de escenas cruentas Goodfellas se diferencia de The Godfather en que esta está basada en la realidad mientras que la segunda en la imaginación de Mario Puzo. Es más, gran parte de la riqueza de los buenos muchachos provenía de la droga, negocios entrañables de los cuales el padrino nunca quiso participar.

Sin embargo, ambas tienen una serie de afinidades y creo que son estas las que hacen inevitable sentir respeto, interés e incluso admiración por la llamada mafia. Es el respeto hacia la madre patria, la familia e incluso el llamado pacto de silencio (el cual Henry terminando rompiendo) el que causa fascinación por este grupo. Esto acompañado por el hedonismo de los personajes, un doble estándar el cual se puede apreciar en la escena en Copa Cabana, en donde tal como Henry menciona “los viernes eran para las señoras” y su contrapunto “los sábados para las amantes”, causando un dilema moral el cual se contrarresta por el humor negro y la picardía de los personajes.

Lo mejor que hace Scorsese es llevarnos a un nivel casi de intimidad con los personajes, enseñándonos sus ritos. Evitando caer en el error de dar excusas fundadas tales como la pobre y dolorosa infancia que vivió Henry la cual lo llevo a cometer la serie de errores y malas decisiones en su vida. No, esto queda claro desde el comienzo en el cual el protagonista nos muestra su deseo inconfundible por entrar a la mafia. Es que está, más allá del crimen y el dinero fácil, viene atada a un tema cultural el cual para muchos es motivo de orgullo. Todos los personajes, por sobre su carencia de buen gusto, son vividores por esencia la cual se hace presente durante toda la puesta en escena. Tal como es en la llamada madre patria, hasta la comida es un tema fundamental “… Pero lo que más le gustaba a Jimmy era la comida “en el día a día del gángster ítalo-americano y creo que Scorsese muestra esto en forma magistral en variadas escenas. A mi gusto esto se ejemplifica perfectamente en una escena menos popular, en la cual Henry, quien se encuentra en la cárcel, narra con voz en off sus vivencias. Dentro de los miles de relatos que aquí se podrían contar, Scorsese opta por describir la auténtica técnica que tenía Paulie para cortar el ajo de forma que se deshiciese por completo en el aceite de oliva que más tarde sería usado en la salsa, esto ocurre mientras a través de la imaginería se nos muestra como con dedicación el jefe de la mafia aplica su destreza culinaria en pos de disfrutar junto a sus amigos comensales. A mi parecer esto define lo que el resto de las películas no podían mostrar sobre la mafia, estar en la cárcel y a pesar de esto disfrutar de la vida gracias al poder y privilegios que se pueden ejercer en esta misma siendo un gángster. Este talento del director, que es capaz de retratar tan bien a una sociedad tan oscura y misteriosa, se debe en parte a su pertenencia a la colonia italiana en América como al gran aporte e investigación por parte de su co-guionista Nicholas Pileggi.

A pesar de la atracción por la tranquilidad moral con que se desenvuelven los personajes no podemos apartar la mirada de la realidad trágica de sus existencias. Más que mal todo gira en torno a una sociedad cruel y violenta, despojada de conciencia alguna el cual es el eje principal del filme y su forma, tal como se menciona:

“Scorsese tiñe de venganza la normalidad mafiosa, en la medida que va entregando el universo de la mafia degradada conscientemente en el marco de la opción que ofrece” (Apuntes por una trilogía de crimen, Luis Cecereu)

Finalmente los actos trajeron sus propias consecuencias, llevando al protagonista a romper su pacto de silencio y llevándose con él a todos sus secuaces, a diferencia que este terminó fuera de la cárcel, pero en su propia perdición, ser un don nadie. No obstante lo inhumano que pueda ser el ambiente en el cual Henry se desenvolvía y sobre todo después de ser testigo de su propia decadencia, su mentalidad no cambia, sólo que el destino y la fuerza natural de su entorno demarcado por la traición de su antiguamente admirado Jimmy lo arruinan, pero sus deseos continúan genuinos. Tal como él dice al fin de Goodfellaslo más difícil fue abandonar esa vida. Nos trataban como a estrellas de cine. Hoy todo es diferente. Tengo que esperar como todos los demás… Soy un infeliz cualquiera

Cerrando así el círculo en el cual jamás quiso estar, generando a la vez un juicio moral por parte de Scorsese y avalando una vez más la fantasía de la verdadera mafia una mezcla de pasión y locura.

Bibliografía

Textos

  • Enric Alberich. 'Martin Scorsese: Vivir el Cine'. Editorial Glénat

  • Luis Cecereu. Martin Scorsese: Apuntes Para Una Trilogía Del Crimen

Filmes

  • Casino. Martin Scorsese. 1995

  • Goodfellas. Martin Scorsese. 1990

  • Irreversible. Gaspar Noé. 2002

  • Magnolia. Paul Thomas Anderson. 1999

  • Mean Streets. Martin Scorsese. 1973

  • Taxi Driver. Martin Scorsese. 1976

  • The Departed, Martin Scorsese. 2006

  • The Godfather. Francis Ford Coppola. 1972

  • Touch of Evil. Orson Welles. 1958

Internet

  • http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Scorsese