Globalización

Integración económica. Inversión extranjera directa. Liberalización comercial. Libre circulación de capitales

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A FAVOR DE LA GLOBALIZACIÓN

Actualmente existen muchos grupos globalifóbicos que por diferentes intereses les desagrada la integración económica entre los países desarrollados. Parece que su verdadero objetivo es evitar el comercio y la inversión con los países en desarrollo.

Aunque nadie pueda afirmar que el solo acceso al libre comercio y la inversión bastan para alcanzar un desarrollo sostenido y superar la pobreza, la evidencia histórica del siglo pasado muestra claramente que una nación pobre ha superado significativamente la pobreza, y lo ha hecho participando de la globalización.

Gracias a la liberalización comercial, la especialización se traduce en una mayor productividad y en un nivel de vida y de crecimiento más elevados. Al mismo tiempo, el comercio libre se traduce en un incremento de la competencia exterior. Sin él, las compañías domésticas pueden gozar de posiciones monopolísticas que les permiten mantener los precios por encima de sus costes. La liberalización comercial debilita ese poder de mercado, incrementa la eficiencia de las empresas y también la renta disponible de los consumidores. Por otra parte, el libre comercio, supone que el mercado no sólo sea doméstico, sino mundial.

Con la Inversión Extranjera Directa(IED) logramos una actividad productiva y un desarrollo económico. Su relevancia es doble: por un lado supone una aportación de capital a un país con escasez de él; por otro introduce una serie de ventajas cualitativas que se traducen en una mejora del potencial productivo del país. La IED incrementa la competencia en el mercado interior, lo que supone un aumento de eficiencia. Cuando su presencia se produce en los sectores orientados al exterior, puede contribuir también a mejorar el comportamiento de las exportaciones y a abrir nuevos mercados para la economía mundial.

CONCLUSIONES:

1. La experiencia muestra que la liberalización de los intercambios comerciales internacionales se traduce en mayor crecimiento y bienestar económico. Como puede ser el ejemplo de China: hace 25 años, era un país triste y muy pobre, con graves problemas (malnutrición, mortalidad infantil, régimen político durísimo), pero en estos últimos años ha dado el gran salto. El capital extranjero ha invertido masivamente y el país ha emergido notablemente por efecto de la globalización. En India ha ocurrido algo parecido, pero Pakistán o Bangla Desh han quedado al margen de este flujo de inversiones y no han podido desarrollarse. Y si vamos a África, podremos ver que sus gentes se hunden cada vez más en la miseria y en la degradación de la vida económica, social y política. Allí nadie invierte y lo único para lo que sirve África a Occidente es para el negocio de las armas y para cobrarles las deudas que nos deben. Son países excluidos de los beneficios de la globalización.

2. La libre circulación de capitales permite una asignación más eficiente del ahorro mundial y proporciona a las economías emergentes los recursos necesarios para desarrollarse, así favorecen la consolidación de un crecimiento sostenido y equilibrado.

3. Es necesario avanzar en la agenda liberalizadora internacional. Esto implica reducir hasta eliminar el proteccionismo agrícola, liberalizar el comercio de los servicios, mantener libres de aranceles los productos de alta tecnología y el comercio electrónico.

4. La globalización abre posibilidades para que las economías desarrolladas mejoren su eficiencia y su productividad y permite a las economías en vías de desarrollo mejorar el nivel de vida de su población.

En cuanto al trabajo, se van a crear muchas nuevas empresas de generación de valor que crearán empleo según el conocimiento de las personas. Por eso todas las compañías forman a sus directivos. Nunca se ha gastado más en capacitación que en maquinaria. Nunca se ha preocupado la empresa tanto como ahora de los recursos humanos, porque si no lo hace no le salen las cuentas de pérdidas y ganancias. La globalización implica adaptarse a nuevos criterios de división del trabajo.

Además, la integración económica tiende a mejorar el medio ambiente, no a empeorarlo. En virtud de que el libre comercio promueve el crecimiento económico, genera el menos una parte de los recursos necesarios para preservar y restaurar el medio ambiente.

La OCDE, que agrupa a los países más ricos del planeta, ha elaborado un estudio en el que pronostica la llegada de una onda larga de crecimiento económico (alrededor del 3% anual como media) que durará hasta el 2020. Los analistas opinan que ese crecimiento afectará, aunque en distinto grado a todas las zonas del mundo con lo que los desequilibrios serían menores.

OPINIÓN DE LA IGLESIA: La doctrina social de la Iglesia, dentro del tema que nos ocupa, ha dado una postura a favor a través de los distintas encíclicas de los papas como pueden ser:

  • Mater et Magistra (Juan XXIII. 1961) analiza las relaciones entre los países

    • Han disminuido las distancias entre los pueblos;

    • Porque los adelantos científicos y técnicos han estrechado las relaciones internacionales;

    • Los países ya no pueden resolver, por sí mismos, los problemas fundamentales de una forma adecuada. Precisan los unos de ayudas complementarias y los otros de grandes perfeccionamientos.

  • Pacem in Terris (Juan XXIII. 1963) repite esta misma idea añadiendo que el progreso social, el orden, la seguridad y la tranquilidad de cualquier Estado guardan necesariamente estrecha relación con los demás.

  • Gaudium et Spes (Vaticano II. 1965) aboga por una mayor intensificación de las relaciones sociales.

  • Populorum Progressio (Pablo VI. 1967) aunque se fija mucho en el hombre, como sujeto del desarrollo, afirma que el desarrollo integral del mismo pasa por:

    • el desarrollo solidario de la humanidad, y

    • la edificación de un porvenir común para toda ella.

  • Laborem Exercens (Juan Pablo II. 1981) afirma la obligada dependencia entre países por las múltiples conexiones existentes; procesos de importación-exportación. Señala la gran dificultad de que existan autarquías, incluso pensando en la existencia de Estados más poderosos.