Globalización y desarrollo económico

Ciencias políticas. Definición. Características. Problemas. Economía. Estrategias. Equidad social. Competitividad

  • Enviado por: Mompis
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  • País: Venezuela Venezuela
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PROBLEMAS DERIVADOS DEL DESARROLLO ECONÓMICO

CARACAS, ENERO DE 2002.

INTRODUCCIÓN

La evolución económica y social que se ha registrado desde principios de la década parece indicar que conviene definir e instrumentar una «gobernabilidad económica» para países emergentes que reuniría dos condiciones simultáneas: por una parte, responder a los retos internos y externos planteados por la globalización; por otra, buscar los «puntos de anclaje» nacionales y regionales que puedan articularse con la apertura global, consolidarla y legitimarla.

Otras prioridades indispensables en la visión global requerida por la gobernabilidad económica incluirían el desarrollo institucional (es decir, la capacidad del Estado de diseñar e instrumentar políticas adecuadas en todos los campos, mediante una administración pública profesional, confiable y capacitada), el apoyo a la competitividad de las empresas (que incluye las políticas de desarrollo tecnológico) y el desarrollo sostenible (es decir, la articulación del crecimiento económico con la equidad social y el uso racional de los recursos naturales.

En el ámbito externo, la gobernabilidad económica debería centrarse en un objetivo general: una adecuada inserción en la economía mundial como instrumento del desarrollo nacional y regional. Esa inserción implica lograr una apertura económica balanceada entre las presiones del contexto externo y las necesidades internas, y prepararse a negociar nuevos temas y nuevas alianzas. Como complemento, los países emergentes deberían participar activamente en la gestación de una gobernabilidad del sistema económico internacional.

Un elemento central que integraría el concepto de gobernabilidad económica internacional se refiere al buen manejo e los tres pilares de la economía mundial: moneda, finanzas y comercio. Introducir estabilidad y justicia en estas tres áreas y considerarlas como un todo, sería la mayor contribución que puedan realizar los países para apoyar sus estrategias de apertura y modernización. En efecto, la globalización maximiza los efectos de las turbulencias del sistema económico mundial. Por consiguiente, pone de relieve la necesidad de normas e instituciones que regulen el funcionamiento de dicho sistema, en beneficio de todas las economías del planeta. En otros términos, también debería poder generar gradualmente un consenso en torno a normas de conducta para la gestión de la economía mundial, que tengan en cuenta el necesario equilibrio entre los papeles respectivos de los Estados y del libre mercado.

Es evidente que, mientras más rápido se produce la integración en el proceso de globalización, mayor es el grado de vulnerabilidad de las economías en desarrollo frente al exterior si no han logrado consolidar su capacidad de

adaptación. Por lo expuesto, los objetivos del desarrollo económico y social no deberían estar únicamente centrados en lograr acelerados niveles de crecimiento, sino más bien en obtener niveles de crecimiento estable e integral, que puedan mantenerse en el mediano y largo plazo.

Esto es particularmente importante si se reconoce la incertidumbre que está implícita en la globalización económica y si se recuerda que existe una marcada diferencia entre las condiciones y posibilidades que tienen los países industrializados y los países en desarrollo para aprovechar las oportunidades y manejar los riesgos de la globalización. No solamente es inequitativa la distribución geográfica de los beneficios atribuidos a la globalización -por razones estructurales-, sino que es muy variable según las coyunturas.

En la historia de la industrialización, y más específicamente, en la historia de países emergentes en las últimas décadas, los períodos de crecimiento con equidad y estabilidad han sido más la excepción que la norma. Mientras tanto, la globalización se ha acelerado e intensificado en todas sus manifestaciones, en particular, en cuanto a tres asimetrías que frenan el desarrollo y que requieren atención inmediata mediante políticas nacionales e internacionales eficientes y articuladas entre sí: (i) la pobreza y la creciente brecha entre pobres y ricos; (ii) el atraso tecnológico, informativo y educativo en comparación con las exigencias de siglo XXI; (iii) el acceso a fuentes de financiamiento productivas y estables

De esta manera la interacción de la variable económica con la social y la ambiental posibilitará en el marco del Desarrollo Sostenible y dado el contexto de una Economía Social de Mercado un entorno propicio para el diseño de políticas de carácter global que contribuyan a la apertura de países emergentes, hacia un contexto globalizador donde las señales internas a través de la estabilidad y crecimiento repercutan en el impulso del desarrollo productivo y sobre todo social.

La intervención del Estado puede ser orientativa, en el sentido que incentiva a la economía privada, para que ésta realice determinadas acciones. La acción del sector público sobre la economía puede tomar la forma de regulación de los distintos procesos económicos, mediante la actividad legislativa conforme el marco institucional dentro del que se desarrolla la producción, el comercio y las finanzas o mediante la manipulación y control de las variables económicas significativas que guían la iniciativa privada, a través de la política fiscal, monetaria o comercial. Así mismo, la intervención estatal puede realizarse a través de la intervención directa del sector público en la actividad económica.

Punto de Vista

  • El desarrollo económico es un medio para que los habitantes de todo el mundo, especialmente los que viven en los países de ingreso bajo y mediano, tengan una vida mejor.

  • Todos los países, ricos y pobres, tienen problemas ambientales que suelen estar estrechamente vinculados con los esfuerzos por reducir la pobreza y mejorar el nivel de vida de las personas.

  • La relación entre el desarrollo económico y el medio ambiente es compleja, y suelen faltar datos confiables.

  • El aumento de la actividad económica puede causar problemas ambientales pero, si existen las normas e instituciones adecuadas, también puede ayudar a resolverlos.

  • Una economía más fuerte y un nivel de vida más alto en todos los países contribuyen a la existencia de una economía mundial fuerte y pujante.

  • La mayor interdependencia entre los países que conlleva el desarrollo económico puede beneficiar a todos ellos.

  • Esta interdependencia hace que satisfacer las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas sea un problema que afecta a la población de todos los países.

Globalización

La globalización puede definirse como la fase en que se encuentra el capitalismo a nivel mundial, caracterizada por la eliminación de las fronteras económicas que impiden la libre circulación de bienes servicios y, fundamentalmente, de capitales.

Algunas características de la globalización son: la intensificación de la competencia mundial por los mercados nacionales (macrocompetencia sustentada en la productividad); el aumento en el volumen y valor del comercio mundial de bienes y servicios -particularmente de servicios financieros -; la creciente parcialización del proceso productivo en economías de escala y alcance, principalmente en las zonas económicas especiales; crecientes flujos de migración internacional, la aceleración de los flujos de capitales entre los países del orbe; la revolución de las telecomunicaciones y el avance científico y tecnológico de las economías desarrolladas y las grandes corporaciones transnacionales.

La globalización también implica un aumento de la competitividad internacional en niveles jamás pensados y una reorganización de la producción mundial patrocinada por las empresas multinacionales, lo que representa un nuevo espacio para el imperio del libre mercado y que significa: por una parte, una mejor asignación y el aumento de la eficiencia de la producción; por otra, una pérdida de la autonomía de los Estados nacionales (que no debe ser confundida con la crisis del Estado) y también, la concentración del ingreso entre países más o menos competitivos, y entre ciudadanos de un mismo país, cuando la importación de bienes de alto contenido de mano de obra barata rebaja los salarios de los trabajadores locales.

Características del Desarrollo Económico:

1.- Consumidores vs Trabajo y Fertilidad.

Afecta al crecimiento de la renta per cápita.

2.- Capital Humano.

A mayor número de personas mayor crecimiento.

3.- Escolarización.

Esto incrementa el Capital Humano.

4.- Expectativa de vida.

El indicador de salud está correlacionado de forma positiva al Crec. Econ.

Factores Determinantes del Desarrollo Económico:

1.- Trabajo: Cantidad de trabajadores y cualificación de la población activa. La calidad del trabajo realizado es la más importante causa del crecimiento económico.

2.- Capital físico o tangible: esto es todo aquello, estructuras productivas, fábricas, infraestructuras... todo aquello tangible que tenga capacidad de una forma directa o indirecta de producir bienes o servicios.

3.- Recursos Naturales: son todo aquel recurso natural como la ganadería, minería, agricultura, pesca, tierras de cultivo... que producen algo y por consiguiente producen crecimiento productivo y económico.

4.- Tecnología: la mejora en calidad y cantidad en la producción a originado este gran crecimiento económico de los últimos años.

Con todo esto podemos decir que el crecimiento de la Productividad per cápita es factor determinante del crecimiento de la economía de un país.

El factor más novedoso e influyente en el crecimiento económico es sin duda la aportación de la tecnología a favor del aumento de productividad y calidad que luego va a influir a su vez a la economía del país. El modelo sin cambios tecnológicos, a esta altura, nos dice que se producirá un estancamiento en los salarios reales.

El Desarrollo y el Subdesarrollo Económico.

Esta es la realidad a la que nos enfrentamos, que nos dice qué países son “pobres o ricos” y por lo tanto nos muestra su nivel de vida.

Los Indicadores del grado de desarrollo:

  • Baja renta per cápita.

  • Analfabetismo.

  • Estructura sanitaria deficiente.

  • Poco ahorro por habitante.

  • Producción y tecnología desequilibrada.

  • Desempleo.

  • Diferencia en la distribución interna de la renta.

  • Grandes tasas de crecimiento de la población.

Elementos Condicionales del Subdesarrollo:

  • Asignación de los recursos.

Existe una mala asignación de los recursos productivos, lo que genera un desaprovechamiento de las oportunidades de producción así como no existe una inversión pública que ayude al problema.

  • Desequilibrio Macroeconómico.

Déficit fiscales o políticas monetarias expansivas, que se traducen en inflación e inestabilidad de precios disminuyendo la posibilidad de crecimiento. Algunos países se ven forzados a recurrir a endeudamientos muy fuertes externos, haciendo más difícil si cabe la recuperación económica del país.

  • Capital Físico.

Este es un gran problema con el que se encuentra un país en subdesarrollo, lo único que puede ayudar es el ahorro pero si no hay gran una alta renta per cápita el ahorro es casi imposible.

  • Capital Humano.

Existe una escasa dotación económica para incrementar el factor humano. Muchas veces regulaciones estatales no permiten la ayuda de asociaciones del sector privado para educación, captación y programas de salud; no pudiendo tampoco el sector público hacerse con estos gastos.

  • Relaciones Comerciales entre países.

Al ver estos países que los demás “desarrollados” siguieron por el camino de la industrialización, se vieron forzados a hacerlo igualmente sin pensar que no podían competir con este mercado. En vez de inclinarse hacia la explotación de los recursos naturales intentaron la competencia haciendo que inicialmente se produjera un dinamismo en la economía que poco a poco se fue agotando por el limitado mercado doméstico al que tuvieron que atenerse.

Los problemas actuales del desarrollo en una economía global

Los procesos de globalización y liberalización, que involucran a la vez la evolución de los Estados y del sistema mundial en su conjunto, han sido ampliamente comentados y analizados en todas sus vertientes y consecuencias (financieras, comerciales, tecnológicas, culturales, etc.). América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones que más ha experimentado los efectos de dichos procesos en los últimos diez años, y que sigue avanzando en los ajustes internos y externos generados por la globalización.

A la complejidad de los cambios que se derivan de las transformaciones del sistema mundial se añaden los cambios que individualmente llevan a cabo los países latinoamericanos y caribeños: los procesos internos y externos se acumulan e interrelacionan, planteando una serie de ajustes en todos los niveles y sectores económicos y sociales, así como nuevos retos, simultáneos, para su gestión nacional e internacional.

La mayoría de los análisis coincide en señalar que la incertidumbre y la inestabilidad seguirán caracterizando los procesos de globalización y su impacto. Hay también coincidencia en destacar que la principal consecuencia para los países emergentes, es la permeabilidad ante la amplitud de los cambios, la cual, a su vez, puede expresarse -en términos negativos- en un alto grado de vulnerabilidad.

Esto significa que el impacto de los cambios puede ser positivo o negativo, es decir, que la apertura puede traducirse, por ejemplo, en oportunidades de exportación o inversión, al igual que convertirse en riesgos, como lo demuestra la volatilidad de los flujos de capital. Es la calidad de los ajustes -tanto a nivel nacional como internacional- la que determina la diferencia entre un balance positivo o negativo, entre el aprovechamiento de la oportunidad o el costo del riesgo.

Resulta difícil dar una definición satisfactoria de la globalización y liberalización, pero se pueden detectar tres tendencias principales que abarcan el conjunto de los procesos de cambio, y que inciden directamente sobre cualquier política o estrategia de desarrollo:

  • La multidisciplinaridad e interrelación entre los temas que conforman la agenda económica y social;

  • La importancia creciente de nuevos actores -además del Estado y de los organismos internacionales- y la tendencia a reforzar, a nivel internacional, las acciones de tipo supranacional;

  • la aceleración de los cambios en todos los ámbitos de la actividad económica, y por ende la dificultad de diseñar políticas para el largo plazo.

Políticas y estrategias para el futuro

1.- Políticas a nivel interno

La estabilidad macroeconómica es un requisito indispensable para el crecimiento económico, el desarrollo del sector privado, la atracción de la inversión nacional y extranjera, el control de la inflación, la eficiencia de las políticas sociales y la disminución de la pobreza. En otros términos, le corresponde al gobierno proporcionar él «telón de fondo» estable y apropiado para que las acciones sectoriales, públicas y privadas, se maximicen en pro de un desarrollo integral.

El Estado tiene un nuevo papel, que implica asumir plena y eficientemente su responsabilidad, en particular en materia del Desarrollo Sostenible que contextualiza al crecimiento económico la equidad social, la gobernabilidad y desarrollo institucional, e indudablemente lo que significa la transformación productiva hacia un mejor desarrollo tecnológico, según los lineamientos que se comentan a continuación:

2.- Elementos sustanciales de la Economía Social de Mercado

La Economía Social de Mercado es un sistema abierto, en cuanto al resultado económico, al surgimiento de nuevos valores, a la solución de nuevos problemas, abierto en cuanto al horizonte del tiempo. Esta apertura del sistema, hace imposible definir específicamente "el" papel del Estado en este contexto y por ende, éste tiene que ser redefinido permanentemente.

Los elementos sustanciales de este sistema son:

  • Libertad de decisión individual para empresarios, trabajadores y consumidores.

  • El mecanismo de precios y competencia, como el instrumento sobresaliente para coordinar y dirigir los planes y preferencias individuales. Los precios en los mercados de bienes, factores y capital, o sea el precio de los bienes, los salarios, intereses, alquileres y arrendamientos, son los indicadores primarios para las decisiones de los oferentes y demandantes.

  • Una libre formación de los precios en los mercados, es decir, sin intervenciones del Estado.

  • Propiedad privada sobre los bienes de consumo e inversión, como condición necesaria para la motivación individual, pero también para asumir la responsabilidad por decisiones equivocadas.

  • Una política monetaria orientada a la estabilidad del nivel de precios, con el fin de crear las condiciones necesarias para realizar las decisiones a largo plazo de los participante del mercado, en especial el caso de las inversiones, y reducir las desventajas sociales que ocasiona la inflación.

  • Una relación equilibrada entre la eficiencia económica de los mercados y la redistribución estatal.

  • La política de ordenamiento del Estado, con la cual se establece el marco general para el accionar individual, empero, sin intervenir en el proceso de toma de decisiones de los individuos.

3.- Equidad Social y Crecimiento Económico

La alarmante brecha entre pobres y ricos, la creciente inequidad en la distribución del ingreso y la marginalidad de amplios sectores en los países emergentes, deben constituir la primera preocupación en el marco de una adecuada administración gubernamental, no sólo porque es parte de su razón de ser intrínseca, sino porque la calidad del capital humano es la que determina, en última instancia, tanto el desarrollo interno como la posición de un país en el escenario económico mundial.

Es indispensable la intervención estatal mediante políticas sociales adecuadas, tanto para corregir las asimetrías derivadas del funcionamiento del mercado, como para compensar las rigideces estructurales económicas y sociales.

Por eso es imperativo dinamizar el crecimiento económico mediante avances sustanciales en materia de productividad y competitividad. Esto significa que la equidad social ha de convertirse en un componente inseparable del proceso productivo mismo, pues el logro de la calidad del producto que se requiere para elevar los niveles de competitividad supone la integración de criterios sociales a la gestión microeconómica.

Las políticas sociales de largo plazo que se requieren en la fase «post-ajuste» macroeconómico (reformas de segunda generación) en particular, mediante la articulación entre políticas económicas y sociales requieren, además del apoyo técnico y financiero externo, recursos internos estables provenientes de medidas tributarias equitativas y de la reasignación de los recursos públicos liberados por los procesos privatizadores. En efecto, al definir el papel del Estado en la conducción de la política social para el largo plazo, es importante reorientar hacia sectores tales como educación y salud los recursos financieros.

El logro de un desarrollo integrador, con equidad social, único capaz de asegurar la gobernabilidad, un crecimiento económico sostenible y niveles crecientes de competitividad para una inserción creativa en la economía global, implica el diseño de políticas específicamente dirigidas a superar el grave rezago social del país.

4.- Articulación de la política económica y la política social

La articulación de políticas económicas y sociales es necesaria tanto en la fase de diseño como en la de ejecución y evaluación. Esta articulación de políticas requiere, por otra parte, la incidencia creciente de grupos organizados de las poblaciones-objetivo a través de canales de participación que vayan convirtiéndolas en actores soberanos, condición sin la cual es impensable la superación de la pobreza.

La descentralización administrativa en el diseño y ejecución de políticas, dotada de los recursos necesarios, es otro instrumento fundamental para la articulación entre los objetivos macroeconómicos y las necesidades sociales: es importante tomar en cuenta y conciliar la tensión entre la indispensable continuidad de las políticas y el valor del enfoque de conjunto, propios de la gestión centralizada, y la riqueza de la diversidad, de la participación y el conocimiento inmediato de los problemas, propios de la gestión descentralizada.

Asimismo, las políticas internas deberían consolidar la apertura económica y comercial mediante la modernización de los sistemas financieros: el aprovechamiento de las nuevas oportunidades que brinda la globalización y la apertura implica disponer e sistemas financieros nacionales adecuados.

El objetivo de todos los procesos de reforma de los sistemas financieros es garantizar que los sistemas financieros nacionales alcancen el mayor grado de eficiencia posible. El sector financiero, con sus políticas e instituciones públicas y privadas, debería adaptarse al ritmo de apertura de la economía en su conjunto, constituirse en una herramienta de las políticas macroeconómicas y sectoriales y asumir su función de movilizador confiable de capitales dentro y fuera del país.

La experiencia de América Latina y el Caribe ha demostrado que la modernización de los sistemas financieros implica conciliar la apertura y la desregulación con la definición de normas y el establecimiento de eficientes mecanismos de supervisión para paliar los efectos negativos de la volatilidad de los flujos de capital.

En efecto, a la luz de los resultados en distintas latitudes, la primera lección «universal» de los procesos de apertura financiera se refiere a la necesidad de un contexto macroeconómico estable: es indispensable controlar los déficit fiscales y la tasa de inflación antes de proceder a la apertura de los mercados de capital.

La segunda lección fundamental se refiere a la calidad de los mecanismos de supervisión del sector financiero en el contexto de una liberalización. Si bien la modernización del sistema financiero generalmente implica atracción de capital foráneo, hay que tomar en cuenta el revés de la medalla: “la apertura puede también ser fuente de una mayor deuda externa privada”, al facilitar el acceso directo a las fuentes de financiamiento externo en divisas, y sobre todo, fuente de capitales especulativos de corto plazo que no generan inversiones productivas para los países emergentes.

El manejo de las transacciones especulativas y el fomento del ahorro interno y de la inversión productiva (nacional y extranjera) de largo plazo, son temas aún poco considerados en los programas de cooperación multilateral o bilateral, donde deberían formar parte integrante del apoyo a la modernización del sector financiero y al desarrollo de los mercados de capital nacionales.

En este marco, una política que se ha convertido en la columna vertebral de cualquier proceso de apertura y modernización se refiere a fomentar el ahorro interno y la inversión extranjera directa como fuentes fundamentales del desarrollo: América Latina y el Caribe sigue teniendo tasas de ahorro interno muy bajas y flujos de inversión extranjera directa relativamente reducidos, en comparación con los flujos de capital «golondrina».

El concurso de mayores recursos, tanto nacionales como extranjeros, específicamente vinculados a los procesos productivos, reduciría la vulnerabilidad de la economía ante la globalización, las turbulencias de los mercados de capital y la disminución de los flujos de origen multilateral y bilateral. Además de medidas puntuales e incentivos tanto para el ahorro interno como la inversión directa, nuevamente cabe reconocer el papel del marco macroeconómico estable como primer requisito general.

Asimismo, el fomento del ahorro interno requiere un cambio en la mentalidad de los consumidores y los demás agentes económicos. Como se ha señalado anteriormente, el fomento del ahorro interno debería ser incluido, como un complemento indispensable, en los procesos de modernización de los sistemas financieros y de desarrollo de los mercados nacionales de capital.

 

Los Obstáculos a Superar y Las Posibles Estrategias a seguir.

1.- Estado y Mercado:

Es imprescindible para superar este obstáculo la interacción entre El Estado y el Mercado.

Países como Suecia nos demuestran que los mercados competitivos son la mejor forma de lograr un sistema eficiente de producción y distribución de bienes y servicios.

El clima, la cultura, los recursos naturales... fueron entendidos alguna vez como los aspectos claves del desarrollo de la economía, pero esto no pasó la prueba del tiempo. Es mejor no pedir a los gobiernos que administren el desarrollo.

2.- Inversión en Capital Humano:

La mayoría de las veces la inversión en capital humano es extremadamente rentable. Se debe promover la calidad de dicha inversión. También se ha demostrado que es más eficiente el gasto en educación básica que en superior. El sector privado también a contribuido a que los servicios prestados sean más eficientes.

3.- El Clima para la Empresa:

La competencia ha incentivado muy a menudo la innovación, difusión de la tecnología y el uso más eficiente de los recursos. Inversamente, restricciones a la entrada y salida de los mercados, han retrasado el cambio tecnológico y postergado el aumento en la productividad.

También es necesario una inversión en infraestructura, investigación y desarrollo y un sistema judicial que resuelva eficientemente los posibles problemas.

4.- La Globalización de la economía:

Cuando el flujo internacional de bienes, servicios, capital, trabajo y tecnología se ha globalizado, el paso del crecimiento económico se ha acelerado.

Un elevado nivel de protección del mercado y de la industria han retrasado el desarrollo de muchos países durante décadas. Las barreras no arancelarias necesitan ser removidas y los aranceles reducidos sustancialmente.

5.- Equilibrios Macroeconómicos:

El gobierno que ha expandido fuertemente su gasto, se ha visto inmerso en un déficit económico, excesivo endeudamiento fiscal y problemas en el sector financiero; haciendo esto que el sector privado no invierta.

En consecuencia se debe mantener una política fiscal prudente reformulando las prioridades de gasto, reformas tributarias, reformas del sector financiero, privatización de empresas estatales y usando sistemas de pago del beneficiario para recuperar el coste de algunos de los servicios provistos por el estado.

PROBLEMAS DEL DESARROLLO ECONÓMICO

EN VENEZUELA

El país requiere de una estrategia que integre como dos variables profundamente correlacionadas al desarrollo económico sustentable con el desarrollo social. El desarrollo económico implica desarrollo social y viceversa. Por eso es que las medidas económicas de los últimos años que no han sido planes de desarrollo económico , han fracasado.

Entre 1959 y 1973, la estrategia económica de industrialización por sustitución de importaciones fue altamente exitosa.

Globalización y desarrollo económico
Generó empleo sin inflación, se elevó la calidad de vida del venezolano y la distribución del ingreso nacional fue progresiva.

Globalización y desarrollo económico
Venezuela tuvo el mayor crecimiento de América Latina 6% interanual, con inflación máxima del 3% al año.

Globalización y desarrollo económico
Logramos un grado de industrialización nunca antes visto en el país.

Globalización y desarrollo económico
Se estableció la mayor red latinoamericana de infraestructura vial y productiva y una importante red de servicios sanitarios y educativos y se obtuvo el mayor crecimiento del sector agropecuario nacional.

En esos quince años, el nivel de desarrollo social alcanzado fue cónsono con el del crecimiento económico, sin recurrir a medidas compensatorias, a pesar de haber tomado drásticas medidas de ajuste en las variables fiscales, monetarias y cambiarias en los años sesenta, tales como devaluación, reducción salarial a los empleados públicos y un permanente equilibrio fiscal y monetario.

Las políticas económicas se caracterizaron por mantener los equilibrios macroeconómicos básicos, que fue uno de los determinantes de aquel crecimiento económico en esos primeros años de democracia.

Es cierto que se aplicaron política comerciales reguladoras y proteccionistas, dado que la estrategia de desarrollo adoptada fue la de estimular y consolidar el crecimiento de la economía privada nacional apoyada por el Estado, de manera que éste ejecutaba las grandes inversiones y de mayor riesgo, e impulsaba al sector privado para que asumiera las inversiones más rentables y de menor riesgo, pero se tenía claro que esa estrategia de desarrollo tenía un límite: el mercado interno.

En efecto, la fase inicial de aquella estrategia, consistía en utilizar las divisas del petróleo como palanca de desarrollo del resto de la economía. En tal sentido, se articularon las inversiones productivas y de infraestructura social cónsona con el desarrollo económico, con medidas monetarias para impulsar el crecimiento del mercado interno, sin recurrir a emisiones de dinero inorgánico.

Pero esa manipulación monetaria de la demanda tenía un límite a partir del cual, de continuar aplicándola, se produciría una caída de la productividad, por excesivo facilismo y proteccionismo, con lo cual el efecto económico negativo sería inevitable.

Una vez logrado un importante hito en la sustitución de importación de productos de demanda final, el siguiente paso era la sustitución de importaciones de demanda intermedia, pero ello requería de un mercado ampliado, que no existía en Venezuela.

No debíamos seguir forzando el crecimiento del mercado interno mediante la manipulación monetaria de la demanda, era necesario abrirnos al mercado internacional. Y se dieron los primeros pasos en ese sentido ALALC, Pacto Andino, Creación del ICE, modificación de del sistema arancelario, entre otras.

El momento del gran viraje fue 1973-74, pero no lo dimos, y fue allí donde se inicia el desastre, donde malbaratamos los éxitos que habíamos obtenido en los 15 años anteriores.

Con el "boom" petrolero de los años setenta y ochenta, se inicia, en propiedad, la etapa rentista de la economía venezolana contemporánea. Desde entonces incurrimos en la perniciosa creencia de que el desarrollo petrolero es en sí mismo desarrollo económico, y pusimos a depender del mismo al resto de la economía, por lo cual la actividad económica no petrolera que representa en promedio el 80% del PIB se ha hecho más ineficiente y parasitaria y, en esa medida, nos hemos sumido en una profunda crisis no sólo económica y fundamentalmente social.

Paradójicamente, en la medida en que hemos obtenido un mayor flujo de divisas porque exportamos más petróleo o aumentan sus precios, nuestra sociedad se ha empobrecido, situación que no es culpa del petróleo, sino de la práctica rentista gubernamental y privada.

La avalancha de petrodólares que provocó el "boom" petrolero iniciado en 1974-75, incrementada con el endeudamiento externo, trastornó todos los esquemas de desarrollo equilibrado que había caracterizado a la economía nacional en los primeros 15 años de democracia, produciendo una significativa caída de su productividad y un fuerte deterioro social.

El Estado venezolano dispuso de tal magnitud de recursos monetarios, que lo hicieron prescindir de la productividad de las empresas tanto privadas como públicas y de sus trabajadores. Una importante fracción del consumo no dependió de la productividad de trabajadores y empresarios, sino que, tanto salarios como ganancias, recibieron un excedente sin contraprestación real, que constituyó un subsidio al consumo, abriendo las compuertas para iniciar y exacerbar las políticas que condujeron a las actuales deformaciones estructurales de la economía, a la inflación y al deterioro de las condiciones de vida del venezolano.

Los últimos gobiernos se han preocupado sólo por realizar ajustes económicos y tratar de aliviar las consecuencias sociales de los mismos, sin contar con una estrategia de desarrollo económico y social sustentable. Es necesario ir hacia esa estrategia, lo cual exige ineludiblemente la elevación simultánea de la productividad, la competitividad y la capacitación de los miembros de la sociedad, única vía de desarrollo económico con verdadero contenido social, que al tiempo que proteja a los más pobres, desarrolle las capacidades de la población en general, para que su bienestar sea sustentable.

Todavía persisten concepciones ancladas en los modelos pasados que hoy no son efectivos. Es preciso superar esas concepciones, de lo contrario, los discursos de apertura, modernidad y progreso seguirán siendo frases vacías sin contenido práctico y efectivo y el deterioro económico será indetenible.

La situación actual debe ser revertida, no podemos seguir con una inflación del 35% anual, con peligro de aumentar; el desempleo entre el 14 y el 16% con una población en economía informal que supera el 50% de la población económicamente activa; la productividad nacional en descenso, con un PIB no solamente errático, sino con una tendencia al descenso (para 1996 fue -1,6% mientras el no petrolero fue del -3,6%); la inversión en descenso (salvo la de PDVSA) y especialmente la inversión privada: la inversión bruta fija del sector privado cayó en 1994 en -23,3%, en 1995 en -21,8% y en 1996 en ¡- 32,8%!, lo cual es expresión clara del deterioro del aparato productivo nacional privado, que es el sector que puede impulsar nuestra prosperidad. El consumo privado ha caído en -4% en 1996 y el público en -6%, pero lo más significativo es que el consumo privado per cápita medido en bolívares del 96, para ese año es prácticamente igual al de 1962, lo cual implica que como los bolívares del 96 tienen menor poder adquisitivo que los del 62, estamos peor que en ese año. En conclusión, a excepción del petróleo, el conjunto el resto de la economía sigue manteniendo una marcada y alarmante tendencia descendente.

En el mundo contemporáneo no podemos pensar en un desarrollo económico sustentable, sin integrarnos competitivamente a la globalización de la economía, donde la productividad es la clave. La productividad y la competitividad marcan la diferencia entre los países desarrollados y capacitados y los atrasados e incapacitados. Por tal razón, es que el capital humano capacitado es la variable socioeconómica más importante hoy en día. Requerimos de la superación creativa de los trabajadores y empresarios a todos los niveles.

Hoy en día, la productividad y la competitividad, marcan la diferencia entre los países desarrollados y capacitados y los atrasados e incapacitados, entre países con mayor soberanía en sus decisiones y los que carecen de ella.

Todo plan de desarrollo económico debe tener contenido social y todo plan de desarrollo social debe tener sentido económico, porque lo social y lo económico se refuerzan mutuamente. Todo plan social debe partir de una estrategia clara de desarrollo económico que contemple como elemento medular la elevación integral de la calidad de vida de los ciudadanos.

La inserción de la población venezolana como productora y consumidora en una economía en expansión, nos exige desarrollar actividades productivas que nos integren al mercado mundial, realidad que nos reclama formar la mano de obra necesaria para estos procesos, lo cual requiere de masivas inversiones en educación, salud y servicios sociales en general, que signifiquen una sólida base para elevar la calidad de vida.

La productividad ha sido siempre la clave del desarrollo económico. Actualmente, existe una estrecha relación entre ésta y la competitividad. Las ventajas comparativas, básicas para la productividad, no son suficientes para el desarrollo; requerimos transformarlas en ventajas competitivas, en la calidad que permita diferenciar nuestros bienes y servicios, de aquellos similares producidos por otros agentes económicos, en cualquier otra parte del mundo.

El acceso a los avances científicos, tecnológicos, financieros, comerciales y culturales en general, base indispensable del crecimiento económico y social sustentable, están al alcance de quien sea capaz de utilizar los instrumentos que los interconectan e interpretan la información que fluye a una velocidad extraordinaria. En este sentido, parte importante del contenido social de un plan de desarrollo económico le corresponde al Estado, creando las infraestructuras tecnológicas y formativas de la sociedad para que todos los ciudadanos logren esa capacitación, base de su elevación de calidad de vida.

Venezuela es un país energético. Sin embargo, la energía en general, incluidos el petróleo y la electricidad, por sí sola sólo otorga ventajas comparativas; así un Kw. producido por Edelca no es diferenciable de un Kw. producido por una compañía de electricidad canadiense o japonesa. Pero, la energía en cualquiera de sus formas es plataforma económica para generar la transformación de ventajas comparativas en competitivas de otros materiales o productos.

Por otra parte, los bienes no transables no tienen la posibilidad de expresarse y consolidarse en el ámbito de la competitividad mundial, salvo aquellos tales como la energía, que pueden constituir plataformas infraestructurales para el desarrollo de los bienes transables, al establecer las bases sobre las cuales se pueden crear y desarrollar éstos.

Dada la correspondencia entre productividad y competitividad, es preciso lograr que los agentes productivos sean capaces de transformar las ventajas comparativas en competitivas, creando las condiciones de competitividad, estableciendo el ambiente que permita a las empresas dicha transformación.

El sector privado tiene la responsabilidad fundamental de la productividad, pero el Estado debe impulsar el desarrollo, mantenimiento de una economía competitiva. Debe tener como objetivo la incorporación total de la sociedad a dichos procesos, sin recurrir a políticas artificiales de pleno empleo y contemplar, como elemento fundamental, la equidad, mediante una adecuada distribución progresiva del ingreso nacional.

Lo que determina la productividad del sector privado, es su capacidad para establecer las condiciones de sus factores productivos, fuerza laboral e insumos productivos, creándolos o formándolos, para desarrollar ventajas competitivas.

Pero, así mismo, es primordial que el Estado consolide la máxima eficiencia, entendiendo por tal, el evitar o eliminar, según el caso, las deformaciones monopólicas y oligopólicas del mercado, así como optimizar la calidad delos servicios públicos esenciales para una mejor calidad de vida de la población: salud, educación, seguridad, distracción y recreación, medio ambiente sano y gratificante, entre otros.

CREANDO EL AMBIENTE PARA LA COMPETITIVIDAD

Es necesario que los agentes productivos sean capaces de transformar las ventajas comparativas en competitivas. Por consiguiente, establecer el ambiente que permita a las empresas crear las condiciones para la competitividad es tarea esencial e indelegable del Estado.

Las políticas macroeconómicas deben mantener los equilibrios ahorro-inversión, fiscal, sector externo y monetario y el manejo sincronizado del tipo de cambio, la tasa de interés y la tasa de inflación, todo ello en coordinación con las políticas dirigidas al aumento de la productividad.

El sector financiero, por su lado, debe canalizar el ahorro hacia la inversión y evitar su traslado a sectores insolventes y a la especulación financiera y cambiaria.

Todo esto exige una revisión y reformulación de las actuales políticas fiscales, monetarias, comerciales y de estímulo al ahorro y a la inversión, y de la reinserción de la política petrolera en el conjunto de la nueva estrategia económica.

A nivel microeconómico y sectorial hay que recomponer la estructura productiva nacional, fortaleciendo los sectores productores de bienes transables internacionalmente, hasta lograr el equilibrio conveniente para el país, entre los transables y no transables y, entre ambos y la economía petrolera nacional.

Se requieren cambios radicales en el manejo de las políticas de incentivos sectoriales, industriales, comerciales y fiscales, a fin de dirigirlas hacia el aumento de la productividad en los sectores susceptibles de transformar sus ventajas comparativas creando cadenas de competitividad.

Deben establecerse las vinculaciones entre las cadenas productivas competitivas, fomentando los nexos de cooperación en cada cadena e intersectorialmente, de manera de conectar las medidas y acciones macroeconómicas con las sectoriales hasta el nivel de las empresas específicas.

Pero, reforzar la capacidad competitiva de Venezuela requiere abrir la economía nacional a la competencia tanto interna como externa; desplegar un intenso trabajo de educación del consumidor, que obligue a las empresas a ofrecer mejores productos y mejores precios. Pero, a fin de someter ventajosamente la economía nacional a la competencia, es preciso que el Estado estimule la productividad y competitividad nacionales.

El Estado deberá ser muy activo en el establecimiento de las condiciones para que las empresas puedan crear y desarrollar ventajas competitivas, fundamentalmente en la dotación de infraestructuras básicas, energía en general, vialidad, seguridad, salud, etc., creando centros y programas de aprendizaje, capacitación, entrenamiento y desarrollo de personas y empresas; fomentando la tecnología para desarrollar las habilidades básicas para generar ventajas competitivas y promoviendo la participación efectiva de las empresas en estos programas, no sólo desde el punto de vista financiero, sino muy especialmente desde el punto de vista operacional.

El Estado también deberá crear, mantener y desarrollar instituciones oficiales de estadística, información y bases de datos sobre tecnología e investigación de operaciones, de mercado y mercadeo, que presten apoyo logístico y de información a las empresas que deseen establecerse o tengan posibilidades de crear ventajas competitivas y, además, facilitar y apoyar la instalación de instituciones de servicios de consultoría y de asistencia técnica para la realización de proyectos.

Finalmente, el capital humano en Venezuela merece una atención especial, como factor fundamental de la productividad y la competitividad. En este sentido, se requiere una reforma educativa que capacite a los agentes económicos para enfrentar creativamente las realidades y necesidades de la globalización. Dicha reforma no puede limitarse al sistema de educación formal de preescolar, básica y superior, sino que debe abrirse y extenderse prioritariamente a las escuelas técnicas y tecnológicas e incorporar a las empresas y sectores conexos para incluir en la reforma, la recapacitación o capacitación, según el caso, de los trabajadores a todos los niveles.

La clave de esta reforma está en la participación efectiva del sector privado en la creación y capacitación del capital humano.

ANEXOS

Globalización Perversa

M. Colivo

LA FULANA GLOBALIZACION es una de las culpables de las injusticias', este comentario de uno de los lectores, es una protesta que se repite en todo el mundo. ¿Es esta afirmación una realidad?

La globalización es un conjunto de fenómenos complejos que han sido objetos de múltiples investigaciones, por lo que no es posible describirlos en pocas líneas, sino esbozar algunos rasgos esenciales que permitan una visión aproximada. El proceso globalizante acelerado se inicia con los adelantos tecnológicos del siglo XX, en especial en las comunicaciones, que han acortado las distancias entre los puntos más remotos, convirtiendo al mundo en una aldea global como lo expresó McLuhan. Al mismo tiempo, la estrecha interconexión entre países, ha generado entrecruzamientos e influencias culturales, económicas, políticas, ambientales, etc. con consecuencias positivas y negativas que hay que enfrentar de forma concreta y eficaz.

Efectos positivos: Posibilidad de prestar ayuda rápida a países lejanos que tienen catástrofes, detectar y combatir problemas o injusticias a escala internacional, el enriquecimiento de las diferentes culturas y otros.

Efectos negativos: Brecha mayor entre los países ricos y pobres por las desventajas tecnológicas y competitivas del mercado; injusticias al no implementarse políticas preferenciales para los más desasistidos; difusión rápida y alienante del consumismo, materialismo, pornografía, violencia, etc., que afecta a las diferentes culturas y difunde la degradación moral en sociedades; etc.

Otro de los fenómenos que conforman los procesos globalizantes son las integraciones regionales que surgen con el objeto de alcanzar un equilibrio, evitar la polarización y facilitar un orden internacional justo. La Comunidad Europea es la integración más lograda, los demás esfuerzos realizados en este sentido se encuentran en fases incipientes.

Los procesos globalizantes no son conducidos al azar sino por hombres, por lo que sus efectos dependen en última instancia de la conducta humana. Para la generación de riqueza mundial es necesario que haya mercados que compitan, respecto a la libre actuación siendo a la vez indispensable la regulación efectiva a través de organismos supra-nacionales con la suficiente autoridad para hacer cumplir leyes que promuevan el bien común internacional, una distribución equitativa de las riquezas y favorezcan el desarrollo de los más débiles. La globalización en sí misma no es mala, como todo fenómeno social o histórico, sus consecuencias dependen de las personas, y en especial, de aquellos que tienen responsabilidades en la conducción de las naciones.

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Globolización

N. D. Cooper

El título de este artículo no es un error tipográfico, sino un alerta a la industria nacional sobre el peligro inminente ante la invasión de productos de calidad internacional, bajo el esquema de la globalización de los mercados.

Un caso curioso me causó preocupación durante los pasados días de carnaval. Mis hijos me pidieron comprarles las tradicionales bombitas de agua para emparamarse en la finca donde pasamos unos días. Conseguimos unos paquetes de 100 globitos al precio razonable, en estos tiempos inflacionarios, de Bs. 540. Me fijé por casualidad que eran importados de México, y suspiré profundamente al ver que otro producto de tal sencillez de manufactura estaba siendo desplazado por las ventajas que otorgamos a nuestros socios comerciales del Grupo de los Tres (Colombia siendo el tercer país participante), siguiendo las nuevas reglas de juego de apertura comercial, mejor conocido como globa-lización.

Jugamos hasta el cansancio todos, adultos y pequeños: agotamos la última bombita. Se nos hincharon los dedos de atar los nudos y se nos mojaron hasta los calzoncillos de tanta agua que echamos. Me percaté de que pocas eran las que se rompían al colocarlas sobre el grifo, y menos las que no se inflaban perfectamente a un tamaño de buena medida para empapar al contrincante. Casi ninguna se rompía cuando los muchachos las colocaban ligeramente en un balde lleno de agua, que finalmente se lanzó con furia al que había tomado posesión de una manguera para elevar la crisis a nivel del golfo Pérsico.

Habiéndose acabado las bombitas el Domingo, decidimos bajar al pueblo de San Casimiro temprano el día lunes, pero no pudimos comprar ni una bolsita en cuatro comercios distintos que visitamos, cada vez con mayor frustración. Un mal signo de la capacidad de nuestros comerciantes de medir la demanda actual, pero un buen indicador del incremento en el consumo de nuestra economía. Nos rendimos allí, pero al llegar de regreso a Caracas, los chicos no se podían contener y me obligaron a parar en el primer quiosco donde compramos sus dichosos globitos. Esta vez costaban solamente Bs. 100 por bolsita, pero al leer cuidadosamente vimos que, aunque sí eran producto nacional, apenas traían una docena de bombitas en cada bolsita. Pagando las seis bolsitas, me impactó la sencilla cuenta aritmética. Por seiscientos bolívares había comprado solamente 72 globitos venezolanos. Con mi Casio de confianza calculé en casa que cada bombita de las nacionales costaba Bs. 8,33, mientras que el precio por pieza para la azteca era apenas Bs. 5,40. La bicoca de 54% más caros los nacionales que los importados. Pareciera que los días de producción nacional están contados.

Lo peor del cuento es que tan pronto intentaron llenar las bombitas en la batea, los niños empezaron a protestar que no servían. 'No se inflan bien, papi!' , gritaba mi hijo, decepcionado, al no poder bañar al conserje. Comencé a revisar los globitos, ayudando a mi hija para que no se les rompieran al abir el chorro. Increíblemente, más del 85% de los globitos estaban totalmente pegados, inservibles, o se rompían al mínimo contacto con otra bombita en él tobo. Una verdadera vergüenza venezolana.

Señores industriales, la globalización va en serio, y además de competir en precio, donde evidentemente algunos tendrán mayores éxitos que los amigos de la fábrica de globitos, tendrán que competir en calidad. Termino con el tema añadiendo una pequeña plegaria para que este productor no intente fabricar preservativos para proteger a la población. En ese caso sumaremos a nuestros problemas un auge en las enfermedades de transmisión sexual y el aumento en la tasa de crecimiento poblacional.

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INTERROGANTES Y DESAFIOS

Jesús E. Mazzei Alfonzo

Terminología usada en los círculos diplomáticos, políticos, intelectuales y empresariales, que intenta definir una nueva realidad en la compleja y cambiante estructura internacional. Donde las interacciones entre el mundo de las finanzas, comercio, informática y política, quedan de manifiesto y las distancias se acortan.

Ahora bien, el término globalización se ha utilizado para designar un amplio proceso de transformación tecnológica, institucional y de dirección que está ocurriendo, no sólo en la esfera económica, sino también política, social y cultural de la humanidad. Estamos ante cambios a una velocidad, y ocurrencia simultánea como nunca antes en la historia del hombre. Claro está, el término aún no se ha convertido en una rigurosa categoría de análisis, teniendo en cuenta que el acontecimiento y sus elementos no están aún claramente definidos, en tanto que la globalización es un proceso en evolución, que abarca dos tendencias complementarias, una global y otra de regionalización, de áreas económicas específicas, posteriormente integradas en un bloque (Comunidad Andina, Mercosur).

Este fenómeno es propio de la evolución del sistema capitalista postindustrial, debido a los increíbles cambios culturales y además, a como se están desarrollando, los cambios en la tecnología de la transferencia de datos y de la información a través de Internet y correo electrónico y a ellos, tenemos que adaptarnos, es el reto de la próxima centuria. La globalización es una realidad, para lo cual hay que prepararse.

Este proceso es tan complejo, que conceptos como soberanía, nación-Estado, empresas multinacionales, cambios climáticos están sufriendo crisis de definición y conceptualización en sus cimientos, porque realmente estamos asistiendo a una etapa completamente diferente de la evolución del hombre. Esto se ve con mayor dramatismo luego de los recientes acontecimientos, de los distintos mercados emergentes como los mercados asiáticos y ruso, que determinan los cursos de acción de la bolsa de valores, monedas influyendo además en las perspectivas de crecimiento económico del resto del mundo, que unido a la crisis del mercado de los hidrocarburos, llenan a la humanidad de mayor incertidumbre, por las diversas conexiones que hay en lo económico, comercial y financiero internacional.

Hoy estamos ante una nueva situación, la comprensión de este fenómeno implica en primer lugar, entender los cambios científico-tecnológicos; en segundo lugar las transformaciones en la forma de transacción de los bienes y servicios en un mundo informatizado y por último, el papel cada vez más determinante del sector servicios en el conjunto de la economía mundial.

Hoy el valor y la riqueza generada es distribuida por un conjunto de redes privadas interrelacionadas y a una cada vez más, compleja interdependencia de actores estatales y no estatales propios de la particularidad de la hiperglobalización a través de la tecnología y el conocimiento, los nuevos ejes de poder político.

Aprovechar las oportunidades y riesgos de este proceso, hace que países como él nuestro se le presente como un reto de comprensión para su liderazgo en su más amplia acepción e implica, un gran sentido del realismo, en relación a qué estrategia de desarrollo plantear. Hoy tenemos unas bases que deben robustecerse, perfeccionarse y enriquecerse para mejorar la exposición del país a este fenómeno de la mundialización.

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CONCLUSIÓN

Se aprecia claramente que los países más avanzados en comercio internacional tienen mayor capacidad para invadir los mercados regionales. Sus grandes empresas transnacionales y grupos de inversores toman las riendas de sectores completos, la mayoría de los cuales son claves para la producción nacional.

Las empresas de los países pequeños sólo tienen una alternativa: revisar sus estrategias y políticas para lograr algún nivel de competitividad que les permita por lo menos sobrevivir. Sólo algunas pocas pueden aspirar a salir de casa. Aunque las dificultades por el bajo nivel de competitividad son un síndrome común en los países subdesarrollados, también es que hay una oportunidad de superar el círculo vicioso pobreza/baja productividad/pobreza. Entendiendo el desarrollo económico como un proceso facilitador de mecanismos de expansión comercial, política o cultural, se puede plantear el problema de la baja competitividad desde dos perspectivas: producción y mercados.

Es definitivo que debemos estar más preparados para los cambios que vamos a seguir presenciando día tras día. Los países como él nuestro en donde tenemos muy pocas ventajas competitivas, debemos esforzarnos aún más por prepararnos, ser más calificados mentalmente ya que la globalización es una clara tendencia de los países desarrollados la reubicación de sus industrias en los no desarrollados, para reducir así sus costos de mano de obra, que por lo regular tienen un nivel bajo. Debemos prepararnos más, aprender a relacionarnos como seres humanos sin importar el idioma (en estos tiempos es necesario saber más de dos idiomas), ni las fronteras (es imprescindible aprender a utilizar el internet y la tecnología de vanguardia), ser más competitivos (el producto mejor, a menor precio y el que mejor vende).

Tomando en cuenta todo lo anteriormente mencionado no sólo es importante la planeación, también es importante la organización, la integración, la dirección y el control.

BIBLIOGRAFÍA

http://www.geocities.com/CapitolHill/Parliament/1152/lewis/documentos/economia.html

http://eluniversal.com/

http://ozu.com/