Globalización económica

Aldea global. Mercado mundial. Multinacionales. Movimiento globalizante de capital

  • Enviado por: Iñigo Azcona
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas

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Globalización económica
Una aldea Global regida por la ley de la selva

SUMARIO DEL TRABAJO:

PAGINAS

* INTRODUCCION: 3

* LAS MULTINACIONALES 3 a 4

* EL GRAN MERCADO MUNDIAL 5 a 6

* UNA VISION GENERAL 7 a 8

* ¿QUÉ ES LA GLOBALIZACIÓN? 9

* GLOBALIZACIÓN:TRABAJO ECONOMÍA 9 a 12

* LOS MITOS DE LA GLOBALIZACIÓN 12

* BIBLIOGRAFÍA 13

Introducción:

Durante los últimos tiempos, no hay debate, coloquio, tertulia o artículo de economía en los que no se hable de globalización, mundialización o economía de mundo. Todas estas palabras son expresiones con las que se trata de definir un fenómeno aparentemente nuevo: la forma en que el capitalismo actual se ha internacionalizado, desbordando los estrechos marcos de los mercados nacionales para invadir completamente el mundo en la inmensa mayoría de las facetas de la actividad económica. La invasión de mercancías extranjeras en los supermercados de los países industriales; la amplia gama de vehículos de todas las marcas, nacionales o extranjeras, que se ponen a disposición de los posibles compradores; el considerable avance de las telecomunicaciones, del que Internet no es más que un botón de muestra; la rapidez con la que los grandes medios de comunicación transmiten las informaciones y las noticias de uno a otro lado del mundo, o, en fin, la gran movilidad con que los capitales se desplazan de uno a otro lado del mundo, son algunos de los ejemplos que muestran que, en los albores del siglo XXI, el mundo entero parece haberse convertido en una gran aldea global.

Las Multinacionales

Uno de los aspectos en que la globalización es en el papel que desempeñan actualmente las grandes corporaciones multinacionales. Este no es ni mucho menos un fenómeno nuevo. A lo largo de la historia del capitalismo, se ha registrado un proceso de concentración y centralización del capital que ha llevado a la existencia de corporaciones industriales cada vez mayores a las que se les quedaba pequeño el restringido marco de las fronteras nacionales. Pero después de la IIª Guerra Mundial, este proceso se ha acelerado notablemente y los grandes grupos multinacionales se han convertido en un dato de la situación.

En la actualidad, existen más de 35.000 empresas multinacionales, entendiendo por tales aquellas que operan en varios países. Su participación en el comercio mundial es el 70% del total; más del 40% de las transacciones internacionales de mercancías y servicios se realiza entre multinacionales o entre las casas matrices de éstas y sus filiales, y controlan el 75% de las inversiones mundiales. Tienen, por tanto, una gran influencia en las relaciones políticas y económicas internacionales y son en gran parte responsables de la globalización económica que se está produciendo. Pero estas cifras ocultan, a su vez, el extraordinario grado de concentración que se da dentro de ellas. Unos datos pueden servir para mostrarlo.

En 1991, los 100 grupos industriales mayores del mundo ocupaban a 13.681.000 personas, una cifra equivalente al 32% del empleo industrial de la Unión Europea y a 6,5 veces los asalariados de la industria española. Su volumen total de facturación ascendía a 2,4 billones de Euros, lo que a los tipos de cambio de ese año equivalía a 311 billones de pesetas, 9,2 veces el valor de la producción industrial española.

Una hipotético país que estuviera formado exclusivamente por estas 100 multinacionales sería la octava potencia económica del mundo y generaría un valor añadido superior al PIB conjunto de 150 países de los 205 que existen en la actualidad.

Y recordémoslo, estamos hablando solo de 100 grupos industriales, sin considerar las empresas proveedoras o clientes que dependen de ellos, las que forman parte de las redes de comercialización o de servicio técnico de sus productos, los servicios que generan, etc.

Atendiendo a su origen, la Unión Europea ocupa el primer lugar, con 36 grupos industriales entre los 100 mayores del mundo, que ocupan a 5.709.000 personas, el 13,6% del empleo industrial de los doce. Le sigue Estados Unidos, con 35 grupos y 4.698.000 empleados, y Japón, con 17 grupos industriales y 1.838.000 trabajadores. Si se analizan los 200 grupos industriales mayores del mundo, en lugar de los 100, el resultado es similar; La Comunidad Europea vuelve a ocupar el primer lugar del mundo seguida de Estados Unidos y, a cierta distancia, de Japón, Y si a los de la Unión Europea se les suman los grandes grupos industriales que pertenecen a países miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio, la hegemonía de Europa, por la que se refiere a las grandes multinacionales, es abrumadora.

Sin embargo, la importancia de las multinacionales rebasa con creces los aspectos cuantitativos derivados de la mayor o menor penetración de sus mercancías en los mercados. En primer lugar, tienen una gran influencia en las relaciones económicas y políticas internacionales y, en gran parte, han desempeñado un papel decisivo en el proceso de integración europea. Basta mencionar a este respecto que la "Mesa de los industriales europeos", que agrupa a los dirigentes de las principales multinacionales del viejo continente, llegó a elaborar un informe público sobre las ideas que habían de animar la política económica, que tuvo una importancia decisiva en la elaboración del Libro Blanco de Delors. En segundo lugar, la inmensa mayoría de los avances tecnológicos parte de ellas. La mejora de los productos y los procesos de producción y los nuevos productos y los nuevos procesos casi siempre tienen su origen en una multinacional, o para su éxito, terminan siendo absorbidos por una de ellas. En tercer lugar, las multinacionales tejen una red de empresas proveedoras, de comercialización de sus productos, de asistencia técnicas posventa y de servicios relacionados con sus productos o con su actividad que dependen considerablemente de las decisiones de la casa matriz.

Formalmente, estas empresas, no son de la multinacional, pero su actividad y su propia existencia depende totalmente de la misma. Finalmente, sus enormes volúmenes de capital, cifra de negocio y empleo, las sitúan en una buena posición negociadora con los gobiernos, las convierten en uno de los principales operarios de los mercados financieros, etc.

Así pues, las multinacionales son de forma organizativa hegemónica del gran capital en el capitalismo tardío y, en consecuencia, su importancia y su poder son considerables. Al menos por lo que se refiere a las multinacionales, esta claro que la ley de concertación y centralización del capital, que formuló Marx, se ha cumplido sobradamente.

El gran Mercado Mundial

El segundo aspecto en el que la globalización se hace más evidente es en la forma en que parece estar integrada la producción mundial. Se intenta asentar la idea de que en la producción de un automóvil cualquiera intervienen piezas fabricadas en 45 países distintos. Y el caso del automóvil no es exagerado, porque otro tanto se podría decir de un yogur, por ejemplo, cuyo envase puede haber sido producido con un plástico elaborado en Alemania con petróleo de Oriente Medio, la leche con vacas alimentadas con piensos provenientes de Estados Unidos, etc.

Este elevado grado de integración de la producción mundial, en la que las multinacionales desempeñan un papel fundamental, hace que el capital busque continuamente espacios económicos más amplios que los que corresponden a los mercados internos de cada país, lo que exige eliminar las barreras arancelarias o económicas que puedan oponerse a al libre transito de mercancías y los capitales por el mundo. Pero este no es un funcionamiento nuevo en la medida en que tampoco lo son las multinacionales.

Durante las décadas posteriores a la IIª Guerra Mundial, la intensa expansión que se produjo puso rápidamente de manifiesto los límites que la existencia de Estados nacionales imponía al desarrollo capitalista. La estrechez de los mercados internos de cada país impedía la producción a gran escala, al tiempo que las inversiones necesarias para hacer frente a tal competencia y atender a unos mercados ampliados que requerían de unos desembolsos de capital, e implicaban unos ingresos que escapaban a las posibilidades de los países aislados. Además, a las multinacionales les interesaba derribar las barreras económicas que dificultaban la circulación internacional de mercancías y capital para evitar que su actividad económica se viera parcelada entre los diferentes mercados internos entre los que actuaban. Las sucesivas rondas negociadoras del GATT, con las que se intentó liberalizar el comercio internacional cada vez más, el nacimiento y posterior evolución del Mercado Común y la creación de la Asociación Europea de Libre Cambio, no son más que la forma en que se concretó esta búsqueda de espacios económicos más amplios. Pero este proceso encontraba el límite que imponía la hegemonía ideológica del keynesianismo en todos los gobiernos. A ninguno de ellos les interesaba hipotecar las posibilidades de actuación de política económica interna y esto hacía necesario restringir los movimientos internacionales de capital, mantener las protecciones aduaneras, etc. Con la irrupción de la crisis económica en la primera mitad de la década de los setenta y la hegemonía del neoliberalismo que se ha producido posteriormente, el panorama ha cambiado drásticamente. El neoliberalismo concibe el mercado como la mejor forma de organizar la actividad económica de las sociedad y esto tiene una traducción en el ámbito del comercio internacional. Para el neoliberalismo, el comercio libre entre todos los países es la base de la prosperidad económica, pues permite que cada uno de ellos pueda especializarse en lo que produce mejor y obtener lo que le falta a menor coste. Todos los países pueden beneficiarse de él, pero la condición es que no exista ningún obstáculo al comercio internacional, lo que significa que deben eliminarse todos los aranceles y restricciones cuantitativas que se opongan al funcionamiento libre del mercado mundial.

De la misma forma, hay que liberalizar todos los movimientos de capital, para que los recursos productivos puedan asignarse eficientemente sin ninguna dificultad.

En definitiva, el neoliberalismo concibe el mundo como un gran mercado en el que el capital se puede mover a su antojo , y concluye de que esto solo pueden deducirse beneficios para la humanidad.. La creación de la organización Mundial de Comercio, el Acta Unica, y el Tratado de Maastricht en Europa y el NAFTA (Tratado de libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México), van en la dirección apuntada. Con el OMC, se trata de reducir los aranceles y demás obstáculos que restringen el comercio mundial. Con el Tratado de la Unión Europea, se intenta construir un mercado único en el que las mercancías y los capitales puedan moverse libremente y en el que, incluso, exista una única moneda. Y con el NAFTA, se pretende la creación de una zona de libre cambio en América, esto es, una zona en la que se han eliminado los aranceles y las restricciones de cuantitativas entre los países miembros.

Los resultados obtenidos con la liberalización del comercio mundial o la integración económica en grandes áreas son mucho más modestos que lo que a menudo se pretende, al menos en los países industriales. En efecto, obsérvese lo sucedido en el bloque formado por la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, en el que, como se ha visto, se concentra la inmensa mayoría de las multinacionales y del comercio internacional, y tratemos de medir el grado de mundialización por el porcentaje que representa el comercio internacional en el PIB conjunto de todos ellos. Durante las décadas de expansión posteriores a la IIª Guerra Mundial, justo cuando no se hablaba de esta fenómeno, dicho porcentaje aumentó vertiginosamente, pasando del 10% del PIB en 1960 al 17% en 1975. Esto significa que, durante la expansión de la postguerra, la mundialización de la economía fue creciente, a pesar de las barreras arancelarias que existían y del enorme grado de autonomía que tenían políticas económicas de los países debido a la hegemonía ideológica del keynesianismo.

Sin embargo, desde que se inició la crisis económica a mitad de la década de los setenta, esto es, justamente en los años en los que más se ha hablado de mundialización, globalización, etc. El porcentaje que representa el comercio internacional en el PIB de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón ha dejado de aumentar y, en la actualidad, sigue situado en torno al 17%.

Esto muestra hasta que punto la mundialización no es solo un fenómeno real, sino, lo que es mucho más significativo, un objetivo político del capital y una coartada para imponer las políticas neoliberales atentatorias contra las condiciones de vida y laborales de las poblaciones de los diferentes países.

Una Visión General

La Globalización ha sido establecida como uno de los conceptos que organizan la discusión económico - política contemporánea. El término apunta hacia la idea de que una sociedad aislada y una economía doméstica ya no se sostienen y que somos testigos de la creación de una economía y de una sociedad verdaderamente globales. Es entonces cuando nace la afirmación de que la globalización se ha constituido en una transformación cualitativa del capitalismo y que se ha desarrollado una nueva relación de interdependencia más allá de los estados nacionales. Los estados más ricos tratan de enriquecerse a través de la explotación hacia los más débiles o pobres, enmascarándolo como antiguamente se hacia en la época de las colonizaciones. La globalización trata de dar más poder económico y social a determinados países/estados bajo la idea teórica de que esta (la globalización) es por el bien de los de todos, siendo en la práctica el enriquecimiento de unos pocos "privilegiados" a los que en realidad poco les importan los demás.

El punto de vista de Marx sobre el mercado mundial, y su noción de que la necesidad de un mercado en constante expansión para sus productos persigue a la burguesía sobre toda la superficie del globo, parece enfatizarse en esta “teoría” de la globalización. Y sin embargo no es así. Ya que para los globalizacionistas, no hay tal cosa como la burguesía; más bien el “capitalismo” es visto como una suerte del sistema económico dotado de mecanismos funcionales más allá y por encima del individuo social, dejando a un lado tanto a la burguesía como a la clase obrera.

Los elementos definitorios de la globalización pueden resumirse de la siguiente manera:

  • El significado y la creciente importancia de la estructura financiera y de la creación global del crédito, lleva al dominio de las finanzas sobre la producción. Harvey ha sostenido que el capital financiero ha llegado a ser una fuerza independiente en el mundo.

  • La importancia de la estructura del saber, se dice que el conocimiento ha llegado a ser un importante factor de producción.

  • El aumento en la rapidez de la redundancia de ciertas tecnologías: El énfasis se coloca en las empresas o industrias que se basan en el conocimiento, con el riesgo que conlleva la obsolescencia tecnológica. Trabajadores más cualificados "mentalmente" y no manualmente.

  • El ascenso de los oligopolios globales en forma de corporaciones multinacionales; se dice que las corporaciones no tienen más alternativa que transformarse en corporaciones globales y transnacionales: El ejemplo más claro de este elemento lo vemos en las transformaciones realizadas por los bancos, que se han transformado en los poderes más influyentes, más aún que los propios estados nacionales y sus economías nacionales.

  • La globalización de la producción, del conocimiento, de las finanzas. Este desarrollo habría conducido a que, por un lado, se produjera la retirada del estado nacional como poder de regulación, y por otro, se produjera la globalización del poder político en la forma de una estructura de autoridad plural asociada con las Naciones Unidas.

Para Hirsch, (1995), la globalización se basa en una sociedad de clases sinclases. Globalización viene a significar entonces que los obreros están virtualmente inertes para resistir los dictados económicos. En resumen, la globalización es vista como la realización del sueño imposible del capital; la acumulación sin protestas. La teoría de la globalización describe la actividad del trabajo intencional nada más que como un factor de la producción. La globalización trata de manejar y maneja a los trabajadores según los movimientos económicos que se vayan produciendo y según interesen unas determinadas posturas u otras a los estados dominantes. Siendo los estados "siervos" quienes traten de adecuar las condiciones económicas, sociales a las necesidades de los países tendentes a la globalización.

Resumiendo, desde fines de los años 80, el mundo burgués orgullosamente se presenta a sí mismo como el fin de la historia. El fantasma del comunismo ha sido reemplazado por el espíritu de la democracia liberal. Sin embargo el mundo burgués sigue diciendo que la democracia ya no existe. Nos encontramos ante una paradoja burguesa de la democracia como fin de la historia y la democracia como una concha vacía. La globalización en este sentido, solamente prevé una nueva justificación y legitimación para la exclusión de la clase obrera como la mayoría democrática frente a la oligarquía democrática que presente la democracia liberal.

¿Qué es la Globalización?

A lo largo de la última década ha habido un aumento en el tráfico de mujeres y de niños, esto es, de prostitución y esclavitud sobre todo si lo vemos desde el punto de vista social americano. Han surgido nuevos mercados especializados en órganos humanos, reduciendo a los propietarios de la fuerza de trabajo no solo a ser un recurso explotable, sino también un recurso a ser operado y vendido, como los niños que se producen para la explotación. Este sufrimiento humano que se da en gran manera en los Estados Unidos y en México y en un pasado se dio en la Inglaterra industrial (la sangre capitalizada de los niños Marx, 1983,p.707), todavía es un juicio pertinente frente a las condiciones contemporáneas.

Volviendo al resumen de la globalización, este sufrimiento humano no es de ninguna manera reconocido por la Teoría de la Globalización, ya que para sus proponentes la globalización ha resuelto, de algún modo, las crisis de acumulación capitalistas, ha dejado atrás las relaciones sociales entre la gente y, por tanto disuelto la resistencia a la explotación capitalista. Se sugiere que solo de esta manera se aseguran los derechos de los ciudadanos del mundo. Sin embargo el llamado factor humano de la producción ya no es un ciudadano y a su vez el ciudadano no es más que mercancía asalariada al servicio de las clases dominantes. Se produce una prostitución del mercado laboral sumergida bajo el nombre de flexibilidad laboral en el empleo.

Pero esta flexibilidad en el empleo es solo una teoría si tenemos en cuenta que la realidad es que los trabajadores bailan al son de los empresarios y estos el de sus gobernantes, que a su vez intentan no perder el ritmo con los estados punteros en políticas de globalización. Llegará un día en que los gobernantes desaparezcan del ámbito político, teniendo que enviar curriculum o inventar nuevos puestos de trabajo. Esto se deberá a que ya no tengan más historias que contar al “niño” antes de acostarse;

Globalización: Trabajo y economía

Desde Adam Smith, los liberales han sostenido la idea de democracia y estado liberal, es decir, estado como fuente indispensable para la tutela de los posibles conflictos que puedan suceder. Con la globalización el estado no trata ni tratará de proteger los empleos. Los obreros y empleados por cuenta ajena han pasado a formar el principal componente de la actividad económica. Su número total, en términos absolutos, también ha experimentado un gran auge debido al aumento natural de la población y en algunos países a la inmigración o a los movimientos migratorios temporales. ¿Qué pasará con todos ellos? ¿Hacia donde les llevan los gobernantes? ¿Qué pasará con sus trabajos? ¿Y con sus ...?

En resumen los obreros y los empleados son en la actualidad numéricamente dominantes. La participación de la mujer, en particular las casadas, en el empleo por cuenta ajena ha aumentado de forma significativa en la mayoría de los países, sobre todo después de la IIª Guerra Mundial.

Si tenemos en cuenta las variables trabajo-riqueza, en siglo XX, el punto de vista predominante entre los políticos ha sido que un mercado competitivo no genera suficientes oportunidades de trabajo, por lo cual se crean programas gubernamentales de creación de empleo. Estos programas gubernamentales de creación de empleo terminan siendo papel mojado, donde los gobernantes otorgan a dedo a unas empresas establecidas previamente, unas subvenciones por contratación que luego no se llevan a cabo según los datos indicados inicialmente.

Pero este me recuerda al cuento de empresario de visita a China que ve a cientos de hombres construyendo una presa con palas y comentó que era una lastima que no tuvieran equipos modernos de movimiento de tierra: La respuesta del oficial al mando no se deja esperar; Si, pero piense que el desempleo que eso originaría, a lo cual el empresario contesto: Yo creía que el objetivo era construir una presa, pero si lo que quieren es dar empleo, quítenles las palas y denles cucharillas.

Por ello y según lo expuesto anteriormente, en la última década, el papel del gobierno se aleja de esa mentalidad y en el siglo XXI la creación de trabajo no será vista como una meta gubernamental, sino más bien como la de fomentar un ambiente conducente a la creación de riqueza. El trabajo como medio para alcanzar riqueza, para ser consumidores tenemos que producir. La creación de riqueza ocurre en la medida en que los trabajadores usan más el cerebro que los músculos. Pero esto da lugar al trabajo como sustancia del valor y como consecuencia la lucha de clases es traducida en términos de una clase obrera domesticada que es controlada por el capital mediante la amenaza de trasladar la producción en áreas más favorables para la explotación.

Somos de la generación que hemos aprendido a usar reglas de cálculo, una tecnología remplazada por las calculadoras, que a la vez los ordenadores están dejando obsoletas. Esto es lo que Schumpeter denomina “destruir creativamente”. El cochero fue reemplazado por el conductor de locomotoras y este, por el chofer de camión.

Para terminar no debo dejar de comentar las cuestiones para el futuro. La situación futura de los trabajadores y de los empresarios dependerá sobremanera de los factores peculiares de cada uno de sus países y de otros comunes a todas las sociedades democráticas avanzadas. “teletrabajo”

La composición de la sociedad activa seguirá cambiando, con lo que en las próximas décadas habrá experimentado un envejecimiento considerable y se prestara una mayor atención a la edad de jubilación y a los temas de seguridad social. Los sistemas educativos ofrecerán cada vez más un mayor número de personas con estudios superiores. Trabajadores con mayores cualificaciones.

Los temas de inflación, el desempleo y la política de rentas seguirán siendo cruciales en las interrelaciones de los sindicatos, las empresas y el Estado. La mayor o menor preocupación de estas interrelaciones estará en función de las tasas de crecimiento económico que se alcancen.

Aunque según datos estadísticos el nivel de afiliación sindical se incrementa insospechadamente en épocas de bonanza económica en lugar de los que se podía pensar en un primer momento que se podía dar en ciclos de crisis económica. Esto debe deberse según los estudios realizados a que en época de crisis económica se debe lanzar al aire la gran frase de sálvese quien pueda y nadie se preocupa de su afiliación o no a un determinado Sindicatos.

Los proponentes de la globalización no tienen un concepto de “capital”. Por otro lado, no les gusta lo que el capital está haciendo cuando aparentemente queda desguarnecido de las instituciones reguladoras de tipo liberal democrático. Sin embrago mientras las globalizaciones se despiden de la clase obrera, la burguesía permanece fiel a sus principios.

Se amarran en la idea de que su riqueza se expanda. Nos intentan vender así la patata caliente. Los estudios contemporáneos de una política económica afirman que el mundo capitalista repentinamente se ha globalizado, ha dejado atrás el estado nacional. Desaparecerán los nacionalismos económicos y sociales dando paso a una tendencia global en todos los aspectos que antaño diferenciaban a los estados.

El debate sobre la globalización tiene dos características distintas. Por un lado no hay duda de que la globalización es usada como un instrumento ideológico para legitimar el ataque de la lucha obrera, para hacer aceptar a los trabajadores salarios más bajos y condiciones de vida más deterioradas. Por otra parte, sin embargo, la globalización sugiere con razón, que estamos siendo testigos de la reconstitución de una sociedad de mercado mundial.

El banco mundial como agente globalizante, define en general la globalización: “es un cambio mundial que está trasformando a la economía mundial... que esta erosionando las barreras que obstaculizan la comercialidad internacional de bienes y servicios y la movilidad del capital.

Es notable en esta definición la presencia sobredesarrollada de un agente central: el capital.

Globalizaciones ha habido antes en la historia del sistema de producción capitalista. Pero se puede distinguir entre globalizaciones de capitales, de la cultural y de la comunicación, por la calidad de procesos que impulsan. La globalización es un concepto significante de una realidad que tendría otra posibilidad de representación, tratándose de movimientos económicos.

Con el movimiento globalizante del capital, se constituye un proceso que acelera la acumulación y concentración de capital mundial en manos corporativas y privadas. Con todo esto lograrán hacerse más ricos a cuenta de los demás. Al punto que Exxon, Ford Motor y General Motors, juntas poseen más capital que 70 países. Fortunas individuales prosperan al punto que los 300 más ricos del mundo manejan ingresos superiores a la mitad de la población del planeta.

Esta situación ha ido dando origen a una clara erosión de los estados nacionales como contenedores de la política económica, que hoy día claramente rebasa sus fronteras. Esto induce claramente a suponer que el estudio de las relaciones de poder y de economías mundiales ya deben empezar a prescindir de la consideración de los estados como elementos significativos, y preferir la inclusión de otros sujetos como las grandes corporaciones multinacionales. Con ello logran sus objetivos fusionándose con la empresa, es decir, con los capitales, en vez de hacerlo con los estados, es decir, con los nacionalismos.

Hasta aquí el problema donde se presenta la globalización desde el punto de vista de los que ganan con ella. Ahora también hay cifras sobre los que pierden. En este tiempo ha provocado el desmantelamiento de previas formulas proteccionistas, de los sistemas de seguridad social, se han reinvertido las reformas agrarias y urbanas y la disminución en la participación de las clases trabajadoras en el ingreso mundial, etc.

Bajo estas condiciones se acentúa la disparidad mundial de los ingresos entre los industriales y los países en desarrollo u subdesarrollados. Los ingresos medios disparan hacia los 40 mil dólares per capita en los países industrializados (desigualmente repartidos claro esta) contra algunos cientos de dólares per capita en el subdesarrollo.

Además existen dimensiones del fenómeno que se enmarcan dentro del terreno de la ideología: es que la globalización tiene sus proponentes, es decir, sectores con intereses evidentes, relacionados con el movimiento corporativo o con la red de aparatos del estado que impulsan la inclusión globalizante y el tipo de negocios a que de lugar todo esto.

En cuanto a sí la globalización es buena. Vale la pena aceptar que es buena para algunos pero que es mala para muchos. El problema como siempre es que esos "algunos" tienen más fuerza que los "muchos" en la toma de decisiones.

Es conveniente tener presente: La globalización no es del todo global; hay un 70% de la población mundial que continua moviéndose fuera del mercado. Ahora esa misma buena disposición a incorporarse a la globalización vino a condenar la construcción de los mercados bajo la atenta mirada de los estados. En estas condiciones los gobiernos con más amplias disposiciones nacionalistas pierden presencia, y ven surgir en su reemplazo a clientelas que en plano político provocan la desconfianza de sus pueblos.

Los mitos de la globalización

Utilizo “mito” como un equivalente popular del término “ideología” en el manejo que tiene una conciencia falsa, de imagen invertida de la realidad. Algo así como lo que ocurre con una cámara oscura. Al fin y al cabo, vivimos en un tiempo en que resulta difícil ver un metro delante del camino, o en donde todos los gatos son pardos. Esto pasa en con gran frecuencia en el terreno de las teorías sociales que están ahora mismo en boga. En estos días la globalización se ve dotada de todas estas características. Basta dar un vistazo a la prensa para darse cuenta de todo ello. La globalización justifica todas las medidas impopulares del gobierno de Indonesia, explica la casi desesperación de los Estados Unidos de por mantener el yen alto, “si no privatizamos, no nos globalizamos”, dicen los gobernantes de América Latina. En el análisis utópico cuando una palabra se repite mucho es que es un símbolo y, probablemente, no significa nada; Cuando en los discursos políticos se da la misma repetición, es decir, aplicando un término en muchas situaciones, estamos ante una situación ideológica y detrás podrán esconderse muchos y variados intereses.

BIBLIOGRAFIA.

“EL TRABAJO EN SIGLO XX” John T. Dunlop y Walter Galeson

Edita: Ministerio de trabajo y seguridad social

http://www.clev.frb.org/ccca/sp112397.htm

“CREACION DE EMPLEOS Y POLITICA GUBERNAMENTAL”

Jerry L. Jordan (President and Chief Executive Officer Federal Reserve Bank of Cleveland)

http://www.rcci.net/globalización/fg058.htm

“LA GLOBALIZACION Y EL TRABAJO”

Federico García Morales

http://www.rcci.net/globalizacion/fg010.htm

“IDENTIDAD Y GLOBALIZACIÓN LAS ALTERNATIVAS EN EL MUNDO DE CRISIS”

Federico García Morales

REVISTA PUNTO DE MIRA

" La Globalización entre el ídolo y la promesa"

Joaquín García Roca (Teólogo)

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