Geografía económica

Geografía agrícola, del desarrollo, industrial y del transporte. Desarrollo histórico. Métodos de investigación. Tendencias actuales

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ECONOMÍA GEOGRAFICA

INTRODUCCIÓN

Geografía económica, rama de la geografía, en concreto de la geografía humana, que se dedica al estudio de los diversos tipos de actividades económicas y su relación con la explotación de los recursos naturales, a lo largo del mundo. En términos simplistas, es la parte de la geografía dedicada a conocer cómo vive la gente, sus relaciones con la distribución espacial de los recursos y la producción y el consumo de bienes y servicios.

Plan Hidrológico Nacional: la importancia del agua

Según el legislador, la orientación hacia un mayor equilibrio en el reparto del agua en España, así como la satisfacción de las necesidades que en este sentido tiene la ciudadanía, son las bases sobre las que se sustenta el Plan Hidrológico Nacional, y así lo expresa en sus primeros seis artículos, que aquí se ofrecen.

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La geografía económica se puede dividir en cuatro grandes campos interrelacionados: geografía agrícola; geografía del desarrollo; geografía industrial y geografía del transporte. Los geógrafos económicos se han interesado, en los últimos años, por el análisis del desarrollo económico desigual (como demuestran los patrones de actividades económicas a lo largo del mundo), así como por el modo en que se puede relacionar la estructura social con la actividad económica y la forma en que determinadas formas de desarrollo económico hacen uso de los recursos naturales y del medio ambiente.

2 DESARROLLO HISTÓRICO

La geografía económica, como especialidad en el seno de la geografía, tiene sus orígenes en la geografía comercial de finales del siglo XIX —que se centraba en la localización espacial de materias primas y recursos naturales, localización relacionada con la geografía física y el desarrollo de las redes de transporte. La geografía comercial desempeñó un importante papel en el establecimiento y sostenimiento de las relaciones económicas del colonialismo. Muchos de los exploradores del siglo XIX fueron patrocinados por las sociedades geográficas fundadas durante las primeras décadas de la centuria en Berlín, París y Londres. Por ejemplo, los viajes de David Livingstone fueron apadrinados por la Real Sociedad Geográfica británica, con sede en Londres. El objetivo de estas sociedades y de la mayoría de los exploradores era, no sólo descubrir `nuevos' lugares, sino también nuevas fuentes de materias primas que beneficiarían el rápido crecimiento de las industrias europeas. Se inició el comercio con la apertura de áreas, como el África tropical, ricas en materias primas, que podrían ser extraídas por mano de obra indígena y, más tarde, transformadas en bienes de consumo en Europa.

La geografía comercial, imperante hasta mediados del siglo XX, se basó fundamentalmente en el amplio marco de la geografía regional. Se dedicó a la descripción y el trazado de mapas de los recursos naturales y de su explotación en el mundo. Sin embargo, desde la década de 1950, este enfoque, predominantemente descriptivo, dio paso a otro, centrado más en la teoría más atento a los factores económicos. El motor de este cambio fue la llamada `revolución cuantitativa', que afectó a la totalidad de la geografía, y en especial a la geografía humana durante el final de la década de 1950 e inicios de la siguiente. Muchos geógrafos rechazaron el anterior énfasis por la descripción en general, y la idea de unicidad de áreas concretas, centro del interés de la geografía regional de la época, en particular. Por el contrario, empezaron a buscar maneras de introducir un enfoque más científico, mediante el desarrollo de teorías generales que pudieran explicar las estructuras espaciales de la ocupación humana y la explotación de la Tierra.

En un primer momento, estas teorías de la geografía económica se basaron fundamentalmente en la política económica neoclásica y asumieron que el sistema de mercados era un racional y eficaz distribuidor de los recursos y de la riqueza. Los aspectos políticos, sociales y culturales y los problemas asociados con la distribución de los recursos y de la riqueza fueron ignorados. Los modelos geográficos derivados de la política económica neoclásica incluían muchas teorías sobre localización de industrias, patrones del uso agrícola de la tierra, patrones de asentamiento y de redes de transporte. Esas teorías defendían las actuaciones para lograr la maximización de los beneficios por parte de los individuos y aprovechaban otras procedentes de la geometría y de la física para predecir modelos geográficos. Algunos modelos anteriores fueron desarrollados en esta época. Entre éstos se hallan el modelo del uso de tierras agrícolas, establecido por el agrónomo alemán Johann Heinrich von Thünen en 1820; el de Alfred Weber sobre el asentamiento industrial, establecido a inicios del siglo XX; y los modelos para la localización de asentamientos, definidos en la década de 1930 por el geógrafo Walter Christaller y el economista August Lösch (que dieron origen a la teoría del lugar central), alemanes ambos.

Estos modelos, sin embargo, no reflejaban con exactitud la complejidad del mundo real y los geógrafos económicos comenzaron, tras la década de 1960, a adoptar teorías que les permitiesen centrarse sobre las consecuencias sociales de la actividad económica. Las teorías de Karl Marx, que había manifestado que la estructura de la sociedad estaba en estrecha relación con la organización del sistema productivo, ejercieron una gran influencia, no sólo en la geografía económica, sino también en la geografía humana en general, lo que constituyó la base de lo que más tarde sería denominada geografía radical.

Las teorías marxistas, que implican que la producción económica y la sociedad están inextricablemente ligadas, mantienen su importancia para los estudios de la relación entre la estructura social y la actividad económica, a cualquier nivel, local o global. El desarrollo desigual, esto es, el hecho de que, tanto en el pasado como en la actualidad, ciertas regiones han sido favorecidas, desde el punto de vista económico, a expensas de otras, ha sido objeto importante de estudio. Esta desigualdad en el desarrollo ocurre a diversas escalas: por ejemplo, a escala mundial, la concentración de riqueza y tecnología tiene lugar en las economías altamente industrializadas de Occidente, a costa de los países en vías de desarrollo. Dentro de los países occidentales, ciertas regiones, como el sureste de Inglaterra, se han desarrollado con mayor rapidez que otras. A una escala menor, Londres es el centro dominante en el sureste de Inglaterra, y dentro de la ciudad, existe, a su vez, una concentración de riqueza en ciertas zonas residenciales o industriales. Son estas tupidas redes las que preocupan a los geógrafos económicos desde la década de 1970.

3 MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN

Los geógrafos económicos, al igual que otros geógrafos humanos, hacen uso de una amplia variedad de datos, así como de diversos métodos de análisis, tales como modelos estadísticos. Entre otras fuentes de datos están las emanadas por gobiernos y organizaciones multinacionales como el Fondo Monetario Internacional o la Organización de las Naciones Unidas, que aportan tasas de producción agrícola e industrial, cifras de desempleo, encuestas sobre el uso de la tierra, estadísticas sobre el comercio, tasa de mortalidad infantil o la relación entre deudas y servicios. Estas fuentes también incluyen mapas, fotografías aéreas e imágenes de satélites, así como la información obtenida, en trabajos de campo, por encuestas y cuestionarios. Una importante fuente de datos, a la vez que herramienta analítica, que está adquiriendo una creciente importancia para todos los geógrafos humanos son los denominados Sistemas de Información Geográfica o SIG (véase Cartografía: Sistemas de Información Geográfica). Éstos son bases de datos especializadas, en las que toda la información está unida a un sistema de referencia espacial y que integran diversos tipos de información, como imágenes aéreas y de satélites; censos; información sobre la ordenación del territorio (como la localización de zonas industriales, residenciales, bosques, pantanos, zonas recreativas y agrícolas); mapas edafológicos, estadísticas de precipitaciones o de transporte. Los SIG pueden utilizarse para analizar, por ejemplo, el impacto de determinadas actividades económicas sobre el medio ambiente, la distribución espacial de industrias concretas o poblaciones (ejecutivos y trabajadores manuales, por ejemplo) dentro de las zonas urbanas.

4 TENDENCIAS ACTUALES

Las relaciones económicas no son estáticas, y la geografía de la economía mundial se halla en constante cambio. En los últimos años, la reestructuración industrial ha provocado la globalización de los procesos productivos. Las industrias pesadas tradicionales se reubican en los países menos desarrollados, mientras que las industrias de alta tecnología y de servicios se instalan en los países desarrollados, incluidas las economías de los países del Sureste asiático, los denominados `tigres asiáticos'. No obstante, aunque los países en vías de desarrollo manufacturan productos y no son meras fuentes de materias primas, éstos raramente controlan el proceso productivo, que en gran medida está en manos de empresas multinacionales. Éstas buscan su instalación en estos países para aprovecharse de los avances en las redes de comunicación y transporte, de las menores restricciones sobre los permisos de instalación y el control de la polución y de los menores costes de la mano de obra.

Además, los países menos desarrollados, en los que se ubican las nuevas plantas industriales, no siempre se benefician de su presencia. A menudo, estas industrias apenas mantienen relación alguna con la economía local, mientras que sus beneficios salen fuera y no revierten en el país. El papel de las multinacionales es controvertido; cabe citar en este sentido, por ejemplo, su implicación en la República de Suráfrica durante el apartheid, o la actual inversión de una compañía petrolífera en el delta del Níger, en Nigeria. La reubicación de las industrias pesadas también ha originado problemas medioambientales y de polución en muchos países en vías de desarrollo. El desastre de la planta química de Bhopl de 1984 es un ejemplo extremo. Todas estas cuestiones son objeto del interés de los geógrafos económicos actuales.

A escala regional, la geografía económica se ha preocupado por el análisis de la importancia de la concentración de ciertas industrias y usos de la tierra en determinadas regiones. En el pasado, estos estudios se centraron en la relación entre los recursos naturales, como el carbón, el hierro o el agua, y las industrias que surgían en torno a éstos. Sin embargo, el desarrollo de las comunicaciones y de los sistemas de transporte desde la década de 1950 ha supuesto que la industrias ya no necesiten, nunca más, estar ligadas a una localización concreta. No obstante, a pesar de que la globalización de la economía mundial y la descentralización de las industrias de los centros metropolitanos tiende a minusvalorar la escala regional, los estudios regionales han generado, de hecho, un gran interés en fechas recientes. La geografía económica todavía se dedica al estudio regional, ya que el carácter de las regiones es, con frecuencia, un importante aspecto a considerar por las empresas, en la medida que concierne a la oferta de ciertos tipos de trabajo. La concentración de industrias de alta tecnología a lo largo del corredor de la autopista M4 en el sur de Inglaterra o en el Silicon Valley en la costa occidental de Estados Unidos, son ejemplos de ello.

La economía de los países altamente industrializados se basa en gran medida en el consumismo, y la geografía económica acrecienta su interés por las pautas de consumo, así como en la producción. Recientes trabajos, por ejemplo, se han centrado en la venta al por menor y en la oferta de servicios. Estos estudios se han visto influidos por el reciente resurgimiento de la geografía cultural, que analiza, a partir de una serie de aspectos como la arquitectura, la pintura, los periódicos, la televisión o la moda, los patrones espaciales de la cultura humana. Las numerosas relaciones entre las pautas de consumo y sus efectos sobre la identidad de las localidades se han convertido en una cuestión fundamental en este tipo de investigación.

Otro reciente tema de interés ha sido el desarrollo sostenible de ciertas actividades económicas. Por `desarrollo sostenible' se entiende el desarrollo económico que gracias a una cuidadosa explotación de los recursos naturales hace frente a las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para hacer frente a las suyas. La geografía económica ha mostrado, por ejemplo, los aspectos negativos del desarrollo económico, como la polución, la degradación de los suelos y la desertización, evaluando sus efectos en la sociedad del bienestar y proponiendo recomendaciones para un futuro desarrollo más equilibrado.

Bibliografía

Estas fuentes proporcionan información adicional sobre Geografía económica.

Durante los últimos veinte años, la geografía económica, en todas sus modalidades, se ha hecho más crítica, orientando su preocupación por la desigual distribución de la riqueza y el bienestar. Los últimos progresos en esta ciencia, señalados anteriormente, implican un abanico de escalas geográficas, pautas y procesos mucho más complejos y delicados que los anteriores modelos neoclásicos. Se puede advertir un importante cambio en el campo del interés de la geografía económica, que abarca desde la explotación de los recursos hasta el bienestar humano en todas las partes del mundo.