Género y poder. Ensayo

Derecho. Filosofía. Antropología cultural

  • Enviado por: Gabriela
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 11 páginas
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Genero y poder, un análisis necesario

y digno de nuestros tiempos

Nunca imaginé lo errada que estaba respecto del término, de hecho todos los que no lo saben, lo están, y lo peor es que se entiende así por años…

Entiendo… para ser unas líneas introductorias no tienen nada de esclarecedoras, por lo que comenzaré definiendo el término (género).

El género, es una palabra que ha sido utilizada por años como sinónimo de sexo lo cual no es lo correcto, ya que son conceptos distintos, de hecho a más de alguien le ha pasado que ha completado algún formulario donde se le exige establecer su género (haciendo alusión a género femenino ó masculino), pero este concepto va mucho más allá de eso, porque corresponde a una construcción cultural de las diferencias sexuales. Dicho en otras palabras el género es el conjunto de características, conductas y lo que es esperado de cada sexo, o sea características correspondientes a lo femenino y masculino dependiendo del sexo que el sujeto tenga.

El género a mi parecer ha ido ampliándose en su concepto, aunque también hay muchos componentes de este que se han mantenido de generación en generación, esto debido al proceso de la endoculturación y por otro lado a las nuevas corrientes de pensamiento, ya que lo que se espera, o lo que corresponde a una mujer por ejemplo, no es lo mismo que lo que se esperaba de ella hace 20 años atrás. Hoy en día todo ha tenido cierta evolución, y digo cierta, por que en algunas culturas (sin intención de juzgar) y aun en la chilena seguimos teniendo patrones de conducta que nos rigen en el actuar y en el manejar de nuestra vida como hombres o mujeres.

Desde pequeños es que nos hemos ido creando en nuestro deber ser. Si no, deténganse un instante y verán que ya esto es observable en un pequeño pero gran detalle; la elección de la primera muda de un recién nacido, no es algo muy complejo de analizar, ya que si es varón se le pondrá un traje celeste y si es mujer uno de color rosa, este acto podría analizarlo desde la perspectiva de que el rosado es de más delicadeza y un color más suave para la mujer, pero ¿por qué hago esta distinción si el bebé al nacer tiene los mismos riesgos como ser indefenso independientemente de ser hombre o mujer?.

Analicemos esta pregunta de la siguiente forma: Anteriormente utilicé el color rosado y el celeste como alternativa para vestir a un bebé recién nacido, pero detengámonos en el color rosado, al cual le proporcioné adjetivos calificativos como de delicadeza, pureza, suavidad, etc., y además utilizado en un bebé de sexo femenino, pero ¿qué ocurre cuando este traje puede estarse utilizando con otra connotación?, referido a la debilidad, al dolor, al de ser inferior, y en cambio el celeste esté fundado bajo la noción de fuerza, poder y autoridad. Si bien este es un acto más que cotidiano, y por lo mismo es que ya está integrado como componente de nuestra cultura, pero de la misma forma es que desde ese entonces reconocemos ser diferentes entre hombres y mujeres, y esto mas allá de las diferencias sexuales o biológicas, sino de algo subjetivo que pesa bastante sobre el futuro.

Bueno quien podría analizar todo eso en un momento tan especial como ese, pero es digno de nuestras generaciones plantearnos el por qué de las cosas y como esto influye en nuestro pasar por el mundo, de lo contrario viviremos siempre por vivir y bajo el alero de lo que la sociedad espere de nosotros y no de lo que nosotros esperamos de nosotros mismos, como el ejemplo de la elección entre el traje celeste y el rosa.

Antes de aventurarme a seguir en esta ruta de las relaciones existentes entre género y poder debo hacer hincapié al concepto de sexo, ya que lo mencioné anteriormente. Éste, en este contexto está más bien referido a las diferencias biológicas y naturales que tenemos los seres humanos y no a la relación intima entre hombre y mujer para concebir un hijo o por satisfacción.

De esta forma es que se puede decir con precisión que el sexo está determinado por las características genéticas, hormonales y físicas que los seres humanos poseen. Por otro lado debemos reconocer que debido a estas diferencias biológicas, también son reconocidas otras diferencias que acompañan los modos de actuar de cada sexo, me refiero aquí, a lo siguiente;

Cuando nacemos tenemos dos posibilidades sexuales, las de ser hombre o mujer, pero luego con el pasar de los días, meses, años, se van integrando formas de actuar referente a nuestro sexo, ya que si eres niña, te compraran muñecas, peines, tasitas, etc., y si eres hombre te añadirán la utilización de pelotas de futbol, autos, robots, y otros.

Por lo tanto lo que intento decir con este ejemplo es que cada persona nace con determinadas características biológicas o sexuales, pero luego de reconocido esto se les van asignando determinadas actividades, roles, valores, etc., que al final nos van diferenciando unos con otros respecto de las tareas que deben ser cumplidas por hombres y mujeres, y en muchos casos realizando exclusivamente las establecidas.

Pero volvamos al género, ya que hemos echado un vistazo por su concepto en general pero aun no hemos entrado a distinguir o afirmar relaciones existentes entre el género mismo y el poder.

Quiero poner énfasis en esto cuando me refiero a poder lo hago en toda la amplitud del término, no referido específicamente a la política, ya que no es necesario estar inmerso en ella para ejercer algún tipo de poder. El poder según el diccionario de la real academia española es (en resumidas cuentas) el dominio o influencia que se tiene sobre alguna cosa.

Entonces ya logrando comprender el término, es que podemos aventurarnos a analizar algunos aspectos que se han visto influidos por la relación existente entre género y poder, y pongo de manifiesto una relación por que no es un misterio que tanto como hombres como mujeres nos veamos de alguna u otra manera pasados a llevar por el género opuesto en alguna situación donde tengamos que ejercer un tipo de poder.

Recuerdo que cuando ganó las elecciones de Chile la candidata Michelle Bachelet, sentí una alegría en mi interior inexplicable, ya que me sentí identificada y valorada como si yo estuviera en su lugar, sentí una satisfacción que se condice con esas ganas de demostrar lo buena que somos en lo que hacemos, aunque de forma diferente a la que acostumbramos, porque ella si se hizo notar, alzó la voz, los brazos, y promesas, pero promesas no alejadas de la realidad, sino cosas que en un futuro no muy lejano podrían ser palpables por todos los chilenos, a diferencia de la mayoría que siempre somos la admiración de algunos pero ojala de algunos pocos, “porque hay que ser humildes”…

Que erradas que estamos; cuando podríamos ser las mejores relacionadoras públicas, las mejores jefas de proyectos, planes y programas, y no por eso dejaríamos de ser buenas madres, hijas o esposas.

Es que tenemos tan internalizado “nuestros roles”, que resulta difícil escapar de ellos y darle otro enfoque a nuestras vidas. Nos cuesta tanto sacarnos nuestro papel de hija, madre, esposa, etc., que nos olvidamos de vivir para nosotras mismas, al final vivimos para cumplir y cumplirle a quien, a un tercero que por años no ha sabido valorar lo dotada de todo que esta una mujer, lo grandiosa que es por concebir hijos, traerlos al mundo, criarlos, cuidarlos y aun sin la ayuda de nadie, es impresionante lo capaz que es una mujer para realizar cualquier labor, y lo resiliente que es para resistir la pérdida de un familiar, el abandono de la pareja, el estar sin trabajo etc.

Con todo lo anterior y más una mujer es capaz de salir adelante luchar por ella e hijos y no correr a una botillería cercana y beber por meses como si todo lo que ha construido no valiera de nada. Puede ser radical mi expresión pero estoy tratando de generalizar ya que se que existen muchas mujeres que si hacen lo ultimo mencionada, así como existen hombres que hacen lo mismo con sus hijos y vidas, pero esto es la minoría, y lamentablemente pienso que esto se da porque nosotras, si nosotras como mujeres hemos permitido que ocurra esto. Siempre recuerdo las frases de una persona muy especial para mí que dijo << porque tenemos que agradecerles que laven la loza acaso eso no lo hacemos todos los días y nadie nos aplaude por aquello<<.

Esa expresión caló muy hondo en mi pensamiento, ya que la he escuchado en reiteradas ocasiones: “Gracias por ayudarme”, “No, yo no tengo nada que decir él me ayuda en los quehaceres de la casa”, “Le saco el sombrero a mi marido como padre”, será que utilizamos estas frases porque a los hombres que tenemos los comparamos con otros y éstos otros no realizan ninguna de estas actividades.

Quizás esa sea la razón quien sabe, pero no hay algo que más me desagrade que decir “ayuda”, no puedo apreciar esa palabra, porque siento que doy pie para hacer una distinción entre lo que yo hago y lo que debe hacer un hombre, me molesta siento que no va al caso, por lo menos en estos tiempos donde la comunicación, información y otros, ya están al alcance de todos (o por lo menos de muchos). Es que no me puedo sacar el sombrero por ver a un hombre secando la loza y decir: “gracias por ayudarme”, porque acaso ¿él nunca se había dado cuenta que yo lavaba la losa todos los días? Un hombre solo se da cuenta lo extenuante que es hacerse cargo del hogar cuando lo hace, mientras tanto solo seguirán siendo sus actitudes simplemente paleativas o de “ayuda”.

La diferencia de géneros en cuanto a poder se limita tanto a lo que es perteneciente o propio a cada sexo, que resulta difícil, tratar de ampliar la mentalidad de muchos que se han criado, formado y culturizado bajo estos estándares.

De hecho es común ver como hombres se hacen cargo de muchas empresas a diferencia de la mujer que en muchas ocasiones se le ve negada esa oportunidad de ejercer alguna jefatura en una empresa debido a que ésta posee más riesgos que un hombre, me refiero a riesgos por ejemplo: la mujer se embaraza, tiene más tendencia a tener problemas de salud, prioriza más la familia, por lo cual está sujeta a cualquier eventualidad familiar, donde se tendrá que ausentar, etc., estas son algunas razones que se dan de manifiesto en reportajes referidos a esta temática tratada.

¿Tiene que ver con discriminación o es algo que exclusivamente pasa por el sexo?, esto es difícil de responder sin hacer un análisis profundo del tema, aunque a mi juicio hay una relación profunda entre ambos, porque no podríamos hablar de “diferencia de géneros” sin estar hablando de discriminación, hacemos esta diferencia entre lo que es propio de las mujeres y lo que es propio de los hombres y además de estos le damos connotaciones especiales a cada una, de modo que al encontrarse estas actividades al reverso la persona del sexo que no esté realizando su rol será juzgada. Es por esto que a mi parecer el tema está referido a las dos partes, ya que se reconoce una diferencia y consigo una discriminación entre lo que corresponde a cada sexo.

El género es algo que se ha estudiado por distintas disciplinas, y de hecho en cuanto a lo teórico han habido bastantes avances, existen libros de antropología, sociología y de hasta otras ramas ajenas a lo social que han escrito sobre ello y han llegado a conclusiones que para mi gusto son bien acertadas, o bien cercanas a realidad.

Recolectando información llegué a una que me llamó de sobremanera la atención, esta corresponde a un seminario titulado “genero en el poder”, en el cual se expresa que la autonomía sobre el cuerpo y la mente es fundamental para superar la subordinación, sobre la cual existe marginación, discriminación y una serie de hechos que van en desventaja y en desmedro del género femenino.

Lo mencionado se expresa de forma clara en el libro “antropología sociocultural” de Marvin Harris. En él aparecen distintas culturas que están en boga debido a su estructura familiar, a sus roles sexuales, producción, entre otros temas tratados, pero en uno de los capítulos (aunque en gran parte del libro se pueden apreciar las diferencias entre géneros), se hace alusión al sometimiento vivido por las mujeres producto del poder adquirido por los hombres, poder que fue traspasado de generación en generación, en otros casos se ve como hay una sugestión debido a que se decía que la mujer no podía ejercer cargos de autoridad, ya que menstruaba y con esto perdía capacidad intelectual.

Por otra parte a las mujeres se les marginaba de todo una vez que se embarazaban, se les trataba de sucias, de infecciosas, entre otras denominaciones que las a comprender que lo que vivían era algo normal y que debía de ser respetado como norma cultural y perteneciente a esa sociedad.

Además de esto se puede apreciar como hay una preparación por parte de los hombres adultos para con los jóvenes en cuanto al tema del aprendizaje del poder, del conocimiento y del liderazgo en sí.

Otra cosa que para mí es un detalle muy importante y digno de destacar, es que en el libro de Marvin Harris sólo en una ocasión se hace referencia de la importancia que tiene la mujer para los hombres, y esto no porque lo haya querido mencionar, sino que únicamente en esa cultura de demostraba esa admiración por la mujer, ahí se destaca su poder para generar redes, su liderazgo entre otras características, además se mencionaba que los hombres no concebían la vida sin ellas.

¿Será que somos tan poco influyentes para ellos que no conseguimos un lugar más alto dentro de sus prioridades y admiraciones?, o puede ser que nos vean con tanto temor frente a la competencia que su carta máxima sea que no se extinga jamás el machismo, la discriminación, y esa supremacía con la que ven a las mujeres.

Hasta el momento se han podido establecer claros vínculos entre los que es el poder con el género, aunque hemos podido percibir como este (poder) está mucho más lejano al género femenino que al masculino, debido a una serie de factores. Por otro lado, de qué manera debemos combatir esto, hay solución o no la hay.

Creo con mis diecinueve años que la solución esta en que como mujer nos demos nuestro lugar, que no permitamos que las diferencias que nuestros antepasados impusieron en nuestro camino sean un impedimento para nuestro desarrollo como personas, que luchemos por nuestro ideales así como los hombres lo han hecho, y que no nos permitamos jamás que nos bajen el perfil por nuestras labores.

Hay un tema que nunca he logrado comprender y es el tema de la pastilla del día después, de ella se ha hablado tanto que ya ni siquiera es un tema tan tabú como hace años atrás, se reniega de ella debido a sus componentes abortivos, la iglesia se opone, la medicina en su gran mayoría, familias enteras, etc. Pero en su mayoría hombres y yo me he puesto a pensar que saben ellos si nunca han tenido un bebe en su vientre, es mas muchos sacerdotes, en su vida se han relacionado sexualmente con una mujer, por lo cual con qué derecho hacen fórum sobre el tema y lo discuten sin ninguna opinión femenina.

Es algo muy injusto y que afecta a muchas mujeres de nuestro país, por el hecho de que hay bastantes mujeres, niñas y adolescentes que han sido vulneradas de sus derechos o violadas y que debido a ello han tenido que cargas más aun con un hijo de un progenitor forzoso, por lo que aparte de ser un hijo no deseado, es un daño emocional profundo para una mujer que no desea ese bebé, y con el tema de la píldora del día después se le está negando una posibilidad de desarrollo a esa mujer, por lo cual entiendo la postura de los religiosos, pero en un caso de estos es tan difícil cuestionar si no estamos en el caso, además ¿cómo defendemos esa postura si nunca hemos sido padres?.

Hay tantas dudas que van quedando en retina de nuestro caudal de pensamientos que siento que estamos tan conformes con cualquier solución rápida que no nos dedicamos ni un minuto mas allá a pensar, meditas y cuestionar lo que sucede en nuestro alrededor y vida propia, y al final cuando nos damos cuenta todo ya está encima no hay nada más que hacer que adaptarse, sonreírle al mundo y decir con dicha soy mujer.

Hay otro ejemplo muy claro también donde se ve reflejada esta lucha o diferencia de género en cuanto a las oportunidades de adquirir poder como lo es uno muy doméstico. Se trata del jefe de hogar, sabemos que este se selecciona de acuerdo a quien da el sustento en el hogar, pero creo que no solo yo conozco muchos casos en los cuales quien aporta monetaria y afectivamente en la casa es la mujer y el marido se lleva los atributos de jefe de hogar en la ficha de protección social, en el almuerzo familiar y en la pichanga con los amigos, mientras que quien sale a trabajar para mantener la familia es la mujer.

Debido a lo tratado es que discrepo de manera muy frecuente sobre este tema, ya que no concibo comprender este fenómeno, le llamo sinvergüencería, falta de criterio, abuso, cómo. Claro está que esto ocurre recurrentemente.

También tenemos conocimiento de que han aumentado las jefas de hogar en campamentos mayoritariamente, de hecho son ellas quienes se encargan de organizarse como munidad y levantar comités de viviendas y de habilitación social, pero esto no solo se da en campamentos, sino en muchas comunidades, pero por el hecho de reconocer a un hombre en la casa inmediatamente se les reconoce como jefes del hogar ¿Qué pasa con las mujeres? ¿hemos perdido carácter o quizás nunca lo hemos tenido? , claro que contamos con ello sino de que forma mantendríamos una familia, los estudios, el trabajo y mas encima momentos de esparcimiento, lo que pasa es que nos hemos conformado con lo que ya está estipulado por la sociedad y nos hemos moldeado de tal manera que cualquier irregularidad que se nos presente solo por el hecho de no querer nadar contra la corriente no vamos a intentar nada como para cambiarlo.

Finalmente la relación entre genero y poder es total y nos mantiene como mujeres en desventaja pero no lejos de él, ya que poco a poco hemos ido rompiendo barreras y esquemas que venían desde hace muchos años, pero que hoy la mujer no está dispuesta a aceptar, o hemos reconocido nuestros dotes multifacéticos y nuestra fuerza luchadora por lo que puedo decir que seguiremos avanzando para tratar que este mundo reconozca diferencias entre los sexos pero no desventajas entre los géneros, que los dos son complementarios y que se necesitan mutuamente para existir, hoy y siempre.

Bibliografía

  • Conrad Phillip Kottak. Antropología Cultural – undécima edición
  • Isabel Rauber. Género y poder
  • http://www.oei.es/salactsi/sedeno2.htm
  • http://www.eluniversitario.ues.edu.sv/genero.una.relacion.de.poder&Itemid=55

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