Generación postmoderna

Historia universal. Postmodernidad. Cristianismo. Fe cristiana. Doctrina social de la Iglesia. Compromiso social de la juventud. Concilio Vaticano II

  • Enviado por: Carlos Andrés Forero
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 34 páginas
publicidad

1.- PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1.- SITUACIÓN PROBLEMÁTICA:

Los estudiosos han establecido que nuestra actual generación presenta unas características particulares, diferentes de las de generaciones anteriores. En el marco de esta generación, llamada postmoderna, hallamos una cantidad variada de características típicas, que le dan un tinte particular con virtudes y defectos que más que criticar, en el sentido peyorativo de la palabra, debemos entender, y proponer salidas para lograr que, desde el punto de vista de la fe cristiana, esta generación “postmoderna”, a la que pertenecemos, llegue, con sus características propias a comprometerse con el Reino de Dios y con el Proyecto de Jesús.

“La realidad del mundo, del hombre, de mí mismo, se muestra en lo más profundo de su ambivalencia: éxito y fracaso, hermosura y fealdad, suerte y desgracia, salvación y ruina, sentido y sinsentido.”

Entre las características que los expertos resaltan de la generación postmoderna, hallamos una preocupación por recuperar el sentido de lo estético y de la experiencia sensorial subjetiva, en respuesta al régimen de la razón que predominó en la anterior generación de la modernidad.

También encontramos una preocupación por lo ecológico y natural, de donde se explica, por ejemplo, el auge de la medicina homeopática.

En el plano de lo religioso, se despierta una sensibilidad profunda por lo trascendente y lo simbólico, lo que explica el auge de sectas de tinte carismático, aunque con transfondo fundamentalista e intenciones político - económicas, y el impulso definitivo que toman experiencias “espirituales” y esotéricas, tales como la “New Age”.

Y dentro de este mismo ámbito hallamos una despreocupación por lo político, por el compromiso social. Se establece, como extrapolación al imperio de la razón, una cultura egoísta y hedonista, que hace que la persona se centre en sí misma, ignorando no sólo su dimensión de “animal racional”, que le diferencia, entre otras cosas de las demás especies; sino que también parece querer ignorar una categoría inherente a la persona humana, tal cual es su dimensión social: El hombre es un ser con los otros, dirían los filósofos.

Especialmente esta ausencia marca todo un desafío a la teología cristiana, entendida ésta, no sólo como una experiencia espiritual esotérica o psicológica, sino también encarnada y como un compromiso con el hombre y la sociedad que vive el cristiano.

“Sólo podrá ser una teología para nuestra época actual la que se enfrente de un modo crítico - constructivo con las experiencias del hombre moderno.”.

De esta manera queda claro que el cristianismo está fundado sobre la base de que tiene que reconocerse “en la historia, un tejido vivo de contrastes y tensiones, de creatividad y movimiento, de confirmaciones y superaciones, de donde emerge siempre el mismo hilo conductor que es la sensibilidad por el hombre” .

1.2.- Enunciado del problema:

Lo que hasta ahora se ha planteado, son sólo algunas de las características (eso sí, las más notables), que según los expertos, definen la Era Postmoderna. Así, no sólo definimos los rasgos notables, sino que se proponen algunos ejemplos que justifican las afirmaciones que se hacen.

Todo se puede sistematizar en el siguiente esquema: