Generación del 98 y modernismo

Literatura española contemporánea. Integrantes o componentes. Temas. Estilo y lenguaje. Azorín. Unamuno. Antonio Machado. Valle-Inclán. Zalacaín

  • Enviado por: Kerexa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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INDICE

1. La generación del 98

1.1. Modernismo y generación del 98 2

1.2. El grupo del 98: temas, estilo, integrantes 2-6

2. Pío Baroja: vida y obra 6-8

3. Zalacaín el aventurero

3.1. Partes 8-10

3.2. Descripción de los personajes 10-11

3.3. Tipo de novela 11

4. Bibliografía 12

1. GENERACIÓN DEL 98

1.1. Modernismo y Generación del 98

El modernismo, que surgió en correspondencia con tendencias artísticas del momento (parnasianismo y simbolismo, impresionismo y art nouveau), incluye a numerosos escritores hispanoamericanos y españoles cuya obra se desarrolló entre 1890 y 1914. Sus inicios se sitúan en la atmósfera de crisis del fin de siglo, que estimuló la actitud diferencial del artista frente a la sociedad. Las iniciativas renovadoras partieron de América (José Martí, Rubén Darío, J. Asunción Silva, L. Lugones, Herrera, Rodó, Larreta, etc.) y se extendieron hacia España (Valle-Inclán, Villaespesa, los Machado y Juan Ramón Jiménez).

La Generación del 98 esta compuesta por un grupo de escritores españoles, surgido hacia 1898, fecha que simboliza una situación de desánimo ante la decadencia nacional. Entre sus miembros destacan Miguel de Unamuno, Azorín (que en 1913 acuñó el término), Pío Baroja y R. de Maeztu. Asociados a sus preocupaciones ideológicas se hallan precursores como Silverio Lanza y A. Ganivet, y esporádicamente otros escritores como Valle-Inclán, Antonio Machado, J. Benavente. Entre los actos que dieron cohesión al grupo destacan el homenaje a Larra (con su implacable visión crítica de España) y la visita a Toledo del Greco (espiritualidad y fijación castellanista son aspectos de su visión mítica de España). Los ensayos En torno al casticismo (1896) de Unamuno Y Hacia otra España (1899) de Maeztu, y las novelas de Baroja (Camino de perfección; El árbol de la ciencia) y Azorín (La voluntad) son obras emblemáticas de la literatura noventayochista.

En los mismos años en que triunfa el Modernismo aparece un grupo de escritores que centra su atención en el atraso cultural y científico y en la crisis política y economía en que se ve sumido el país.

La Generación del 98 no es un movimiento literario separado -ni opuesto- del Modernismo, sino más bien un subgrupo de escritores que, vinculados a los nuevos supuestos estéticos, coinciden durante algún tiempo en una empresa común: la preocupación por los problemas de España y la actitud crítica ante la realidad nacional.

1.2. El grupo del 98: temas, estilo, integrantes

TEMAS:

  • Los problemas de España: El Grupo del 98 se centra en el llamado <<tema de España>>, que consiste en la búsqueda de las señas de identidad de España mediante el conocimiento de su paisaje, sus gentes, su historia, su tradición literaria. Sus escritores adoptan dos actitudes contrarias: una, crítica, y otra, de exaltación. Denuncian la pobreza, el abandono, la ignorancia de las gentes y la decadencia del país; pero también en su paisaje encuentran la belleza, el vigor y la espiritualidad de una tierra y de un pueblo.

Política: durante su juventud profesaron ideas muy avanzadas, en algunos casos, cercanas al anarquismo, aunque posteriormente derivaron en posturas conservadoras.

La historia: continuo motivo de meditación. Unamuno lo llama la "intrahistoria" es decir, la vida callada de millones de hombres sin historia, que con su trabajo diario construyen la realidad histórica profunda.

Anhelo de europeización: que no está en desacuerdo con el amor a España. Modernización y apertura.

Paisaje castellano: exaltación lírica del paisaje y costumbres castellanas en las que vieron la esencia de España.

El tiempo: del tiempo físico al tiempo psíquico.

Realidad y fantasía se unen.

El ensayo: aparece como género literario y es el género favorito de los noventayochistas.

  • La reflexión existencial: El derrumbamiento de valores que se produce en esta época provoca que estos autores reflexionen sobre ciertos aspectos existenciales: el paso del tiempo, la obsesión por la muerte, la soledad del hombre, el desengaño, las cuestiones y creencias religiosas, etc. Todo ello origina un estado neorromántico que se traduce en un sentimiento de angustia, de pesimismo, de hastío.

ESTILO:

Los escritores del 98 aceptan las aportaciones más innovadoras del lenguaje modernista, pero rechazan lo que éste pueda tener de retórico. Utilizan un lenguaje sobrio y sencillo aunque cuidadosamente elaborado, con gusto por las palabras tradicionales.

Su actitud estética y emotiva ante la realidad dota al lenguaje de un acusado lirismo. Y esa subjetividad que proyectan sobre los seres y las cosas adopta dos enfoques: unas veces, pretende captar las sensaciones, las impresiones que les produce lo que observan; otras veces, emplean un lenguaje fuertemente expresivo, cercano a la caricatura, para criticar la dolorosa realidad nacional.

Cultivan todos los géneros literarios (poesía, novela, teatro), si bien el contenido ideológico y el componente reflexivo de su literatura facilitan el uso de la prosa y, en especial, del ensayo.

EL LENGUAJE LITERARIO

- Devoción por la literatura medieval, Fray Luis de León, Quevedo y Cervantes.

- Rechazo de la grandilocuencia o el prosaísmo de la literatura anterior.

- Voluntad antirretórica, sobriedad, cuidado de la forma para no caer en el prosaísmo.

- Gusto por las palabras tradicionales.

- Subjetivismo y lirismo: paisaje y alma se funden.

INTEGRANTES:

Estos autores, aunque comparten ciertas preocupaciones en algún momento de su trayectoria, están dotados de una fuerte individualidad. Su evolución estética e ideológica sigue caminos muy diferentes: desde la independencia de Baroja, al compromiso de Antonio Machado; desde el conservadurismo de Azorín, el progresismo de Valle- Inclán.

AZORÍN. Seudónimo de José Martínez Ruiz (1873-1967). Ensayista. Trabajó activamente en política durante los primeros años de su carrera.

El tema dominante de sus escritos es el tema de España y la eternidad y la continuidad, simbolizadas en las costumbres ancestrales de los campesinos. Obtuvo el reconocimiento de la crítica por sus ensayos, entre los que destacan El alma castellana (1990), Los pueblos (1904) y Castilla (1912). Se le conoce sobre todo por sus novelas autobiográficas La Voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904). Azorín introdujo un estilo nuevo y vigoroso en la prosa española.

Su obra destaca asimismo por la sagaz crítica literaria que realiza en textos como Los valores literarios (1913) y Al margen de lo clásico (1915). Fue el máximo representante de esta generación.

UNAMUNO. (1864-1936) Se le considera el escritor más intelectual del 98.

Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en Filosofía y Letras. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector.

Su filosofía, que no era sistemática, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España. Esta preocupación por España se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla.

Cultivó todos los géneros literarios: fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), continua con Niebla (1914), La tía Tula, y San Manuel bueno, mártir (ambas de 1933).

Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito.

ANTONIO MACHADO. (1875-1939). Es uno de nuestros más grandes poetas.

Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puestos (1929) y La duquesa de Benamejí (1931). En enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero.

Su primer libro es Soledades (1903), unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Campos de Castilla (1912), una consideración poética de n paisaje castellano, junto con la emoción del amor perdido. En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas. De esa época queda una importante obra en prosa, Los complementarios, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos. Nuevas canciones (1914) continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. En 1936 publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo. La Guerra Civil le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político.

VALLE-INCLÁN. (1866-1936), novelista, poeta y autor dramático español, además de cuentista, ensayista y periodista.

Nació en Villanueva de Arosa, Pontevedra, y estudió derecho en Santiago de Compostela, pero interrumpió sus estudios para viajar a México, donde trabajó como periodista. En 1931 desempeñó varios cargos oficiales, entre ellos el de Director de la Escuela de Bellas Artes de Roma. Posteriormente regresó a Galicia donde murió en enero de 1936, en Santiago de Compostela.

Su primer libro fue Femeninas (1895), al que siguieron obras de inspiración gallega, donde destaca la estilización lírica del ambiente campesino y popular, como Flor de Santidad (1904), la poesía de Aromas de leyenda (1907). En ese mismo año se casó con Josefina Blanco, y publicó la primera de sus llamadas comedias bárbaras, Águila de blasón, a la que siguió Romance de lobos (1908), obras de gran estilización dramática en un ambiente violento de resonancias medievales. En Cara de plata (1922), tercer volumen de esta trilogía teatral, vuelve a observarse el giro hacia las consideraciones de crítica social.

Probablemente su segundo viaje a México le inspiró la escritura de Tirano Banderas (1926), considerada su mejor novela.

Luces de bohemia, su obra teatral de 1920, estableció una estética de la deformación, por medio de la que estiliza lo bajo, lo feo, con una especie de expresionismo gestual y caricaturesco.

Valle-Inclán volvió a escribir novela histórica en El ruedo ibérico, una serie de novelas que se basan en el reinado de Isabel II, donde aparece una amarga visión satírica de la realidad española, y que consta de La corte de los milagros (1927), Viva mi dueño (1928) y Baza de espadas.

OTROS ESCRITORES IMPORTANTES

  • Ramiro de Maeztu (1874-1936)

  • Ramón Menéndez Pidal (1869-1968)

  • Juan Ramón Jiménez (1881-1958)

  • Pío Baroja (1872-1956)

2. PÍO BAROJA: VIDA Y OBRA

Novelista español (1872-1956), considerado por la crítica el novelista español más importante del siglo XX.

Nació en San Sebastián (País Vasco) el 28 de diciembre de 1872, hijo de un liberal, Serafín Baroja, que había combatido en la guerra carlista, y de una mujer tradicionalista, Carmen Nessi. La familia vivió en diversos lugares de España, pues la profesión del padre, ingeniero de minas, obligaba frecuentemente a cambiar de destino. De esta manera los Baroja se establecieron en Madrid, en 1879, cuando nombraron al padre ingeniero en el Instituto Geográfico y Estadístico. Luego vivieron en Pamplona (1881-1886), ciudad en la que Pío Baroja estudió el Bachillerato. La familia regresó otra vez a Madrid, cuando el padre fue destinado a Bilbao, en 1886, como ingeniero jefe de las minas de Vizcaya. Al año siguiente empezó sus estudios de Medicina en las viejas escuelas universitarias de la capital. Poco tiempo después, en 1890, el escritor comenzó a colaborar con La Unión Liberal, una publicación donostiarra, y en 1891 en El Liberal, un periódico madrileño. En ese mismo año de 1891 la familia Baroja se trasladó a Valencia, en donde el escritor acabó Medicina.

Baroja empezó a trabajar en 1894 como médico en Cestona (Guipúzcoa), en donde pronto (1895) comprendió que no le atraía demasiado el ejercicio de esa profesión. Regresó a Madrid para ser gerente de una panadería que tenía una tía de su madre; en 1902 abandonó definitivamente ese trabajo y se dedicó por completo a la literatura. Esa fue la época en la que estrechó amistad con Azorín y con Ramiro de Maeztu y juntos cultivaron una literatura muy comprometida con las circunstancias políticas.

Su primera novela fue Vidas sombrías (1900), a la que siguió el mismo año La casa de Aizgorri. Esta novela forma parte de la primera de las trilogías de Baroja, Tierra vasca, que también incluye El mayorazgo de Labraz (1903), una de sus novelas más admiradas, y Zalacaín el aventurero (1909). Con Aventuras y mixtificaciones de Silvestre Paradox (1901), inició la trilogía La vida fantástica, expresión de su individualismo anarquista y su filosofía pesimista, integrada además por Camino de perfección (1902) y Paradox Rey (1906).

La obra por la que se hizo más conocido fuera de España es la trilogía La lucha por la vida, una conmovedora descripción de los bajos fondos de Madrid, que forman La busca (1904), La mala hierba (1904) y Aurora roja (1905). Realizó viajes por España, Italia, Francia, Inglaterra, los Países Bajos y Suiza, y en 1911 publicó El árbol de la ciencia, posiblemente su novela más perfecta. Entre 1913 y 1935 aparecieron los 22 volúmenes de una novela histórica, Memorias de un hombre de acción, basada en el conspirador Eugenio de Avinareta, uno de los antepasados del autor que vivió en el País Vasco en la época de las Guerras carlistas. Ingresó en la Real Academia Española en 1935, y pasó la Guerra Civil española en Francia, de donde regresó en 1940. A su regreso, se instaló en Madrid, donde llevó una vida alejada de cualquier actividad pública, hasta su muerte. Entre 1944 y 1948 aparecieron sus Memorias, subtituladas Desde la última vuelta del camino, de máximo interés para el estudio de su vida y su obra. Baroja publicó en total más de cien libros.

Usando elementos de la tradición de la novela picaresca, Baroja eligió como protagonistas a marginados de la sociedad. Sus novelas están llenas de incidentes y personajes muy bien trazados, y destacan por la fluidez de sus diálogos y las descripciones impresionistas. Maestro del retrato realista, en especial cuando se centra en su País Vasco natal, tiene un estilo abrupto, vívido e impersonal, aunque se ha señalado que la aparente limitación de registros es una consecuencia de su deseo de exactitud y sobriedad. Ha influido mucho en los escritores españoles posteriores a él, como Camilo José Cela o Juan Benet, y en muchos extranjeros entre los que destaca Ernest Hemingway.

En resumen, escéptico, socarrón y huraño, Pío Baroja escribió miles de páginas aparentemente descuidadas, por las que transcurren personajes esbozados, ciudades deprimentes y el mar. Nadie mejor que él mismo para definirse: "Soy un fauno reumático que ha leído un poco a Kant". La ilustración es uno de los retratos que de él hizo el pintor español Joaquín Echeverría (el que se ve en la portada) y que se conserva Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (España).

3. ZALACAÍN EL AVENTURERO

3.1. Partes:

  • LIBRO PRIMERO: La Infancia de Zalacaín

  • Cuenta como es el pueblo en el que vive Martín Zalacaín, Urbía, que según como lo describen parece muy bonito. También explica un poco las relaciones entre los Zalacaín y los Ohando, habla de su madre y de su hermana, de Tellagorri y de lo que solía hacer cada día Martín. Ya después de presentar todo, cuenta como se hace novio de Catalina, y como Carlos Ohando empieza a odiar a Martín. Un día conoció a Linda en un circo, la hija del feriante y a su vez, su madre cayó enferma. Pronto murió. Él y su hermana se quedaron con su tío-abuelo Tellagorri. La Ignacia empezó a trabajar en la posada de Arcale. Poco después Tallagorri murió, pero antes le dijo a Martín que no se metiera en la guerra que, trabajara de comerciante, que se casara con Catalina y si tuviera un hijo que lo llamara José Miguel. Martín mandó a su hermana como criada en casa de los Ohando gracias a Catalina. Más tarde la Ignacia se casó con Bautista Urbide, un amigo de Martín. Y por último, cuenta como Carlos intentó vengarse de Zalacaín disparándole cuando visitaba a Catalina.

  • LIBRO SEGUNDO: Andanzas y correrías

  • Este segundo libro, habla de las guerras carlistas. Empieza contando como Zalacaín comienza a trabajar junto con un amigo suyo llamado Capistun el americano de comerciantes (siguiendo el consejo de Tellagorri), muchas veces les acompañaba también Bautista, su cuñado. Un día se encontraron Martín y Bautista con la partida del Cura, y estos les hicieron unirse a ella. Allí conocieron a Rosita y su madre y al extranjero, que iban de prisioneros. Pronto escaparon todos, pero Martín cayo herido, suerte que Rosita y su madre se encargaron de él una vez que todo paso. Ya lejos de donde se encontraban Rosita y su madre, a Martín le ofrecieron un trabajo que consistía en hacer un recorrido por entre las filas carlistas y conseguir que varios generales firmaran unas letras. Martín Zalacaín aunque vio que la cosa era difícil, como pagaban el veinte por ciento, acepto y una vez arreglados los papeles partió junto con Bautista que quiso acompañarle. Después de haber conseguido ya algunas letras se encontraron con el extranjero que les acompaño hasta Estella. Por la noche, en Estella, Martín llevo las letras al general en jefe del ejercito carlista y quedaron allí hasta obtener una respuesta. Zalacaín se entero de que en su misma posada estaba Carlos Ohando mal herido, que el Cacho también estaba cerca y que en un convento estaba Catalina encerrada. Al tercer día Martín consiguió hablar con ella, pero a la vuelta le metieron en la cárcel simplemente por silbar. Cuando consiguió escapar se vistió con un uniforme de general, cogió un coche y con una disculpa sacó a Catalina del monasterio acompañada de la superiora y del demandadero. Durante el camino fueron hechos prisioneros por los guiris. Al llegar a Logroño los soltaron al ser Martín reconocido por el capitán Briones. Martín quedo a cenar con Rosita y con su madre. Salió de la casa de los Briones tarde, y no encontró a Bautista y a Catalina. Mientras paseaba le llamaron para ver a una amiga de la infancia, era Linda. Se quedo con ella varios días hasta que decidió ir a buscar a su cuñado y a su novia. Al final encontró a su cuñado, que había ido a llevar las letras y los dos se dirigieron a Laguardia creyendo que Catalina se encontraría allí. En su camino se cruzaron con el capitán Briones que les presentó algunos oficiales compañeros suyos. Borrachos dijeron que ellos solos pondrían un palo con un pañuelo blanco sobre Laguardia, y así lo hicieron. Pero por más que preguntaron por las casas a Catalina no la encontraron.

  • LIBRO TERCERO: Las últimas aventuras

  • Pocos días después le llego a Martín una carta de Ignacia diciendo que Catalina estaba en su casa en Zaro desde hacía algunos días. Después llegaron a Zaro Martín y Bautista. Los novios se reconciliaron y se casaron (tal y como le dijo su tío-abuelo), la fiesta fue en casa de Bautista. Al año de casados Catalina tuvo un hijo al que llamaron José Miguel, recordando Martín la recomendación de Tellagorri. Acababa la guerra, en el campo carlista comenzaba la Deshecha. Ya se podía andar por las carreteras sin peligro. Una mañana de invierno Martín decidió ir a Urbía. Cuando entró en Urbía, vio la casa de Catalina destrozada y encontró al extranjero en el caserío Zalacaín. Le contó que él era periodista y hablaron de que toda la gente que conocieron que tenía algo que ver con la guerra los habían fusilado. Después de esto, cuando Martín ya estaba en casa, fue visitado por el capitán Briones que le presentó a su general. Este le ofreció un trabajo que consistía en ir de guía de la columna que subiría al día siguiente a Peñaplata. Martín no tenía inconveniente. Catalina intento convencerle para que no fuera pero no pudo, a la mañana siguiente Martín se encontró con el capitán Briones en el sitio indicado. Todo el camino transcurrió tranquilo, se separaron por precaución. Martín y Briones se pararon al oír unas voces que cantaban, eran carlistas. Unos murieron, otros huyeron mientras disparaban. Pasado todo, iban un día Martín y Catalina a Saint-Jean y preguntaron por Carlos a varios carlistas y uno le dijo que había salido de Burguete, junto con el Cacho, porque estaba muy enfermo. Martín y Catalina cogieron el coche hasta en un barrio francés, allí en una posada estaba el extranjero. Por la noche llegaron a la misma posada Carlos y el Cacho. Martín y Carlos tuvieron una disputa porque Carlos había escupido a Catalina. Martín le exigía que le pidiera perdón a su hermana y cogiéndole por el cuello lo llevo hasta donde estaba ella, pero lo que nadie pudo evitar es que desde la otra esquina el Cacho cogiera su fusil y disparara a Martín Zalacaín. Martín murió y dejó a Catalina viuda. Un día, mucho años después vinieron a verle a la tumba tres viejecitas vestidas de luto. Una era Linda, que dejó una rosa negra sobre la lapida; la otra la señorita Briones, que dejó una rosa roja; y la otra Catalina, que puso una blanca. Las tres rosas duraron mucho tiempo lozanas sobre la tumba de Zalacaín.

    3.2. Descripción de los personajes principales:

    Martín : Muchacho rebelde, salvaje en su niñez y lucha por el País Vasco. Ante todo este chico es muy valiente. Físicamente era alto, moreno, ojos oscuros y bastante fuerte. Su autor lo define como un ambicioso hombre de acción (la inquietud personificada), el cual posee una agitada vida de hombre audaz y temerario, un individualista indomable, al que los obstáculos le harán crecerse para vencerlos.

    Carlos de Ohando : Cerril, oscuro, tímido y de pasiones violentas, siempre había odiado a Martín. Es completamente opuesto a Martín Zalacaín, se ve que el autor no quiere dar ni la más mínima posibilidad de que se lleven bien.

    Catalina de Ohando : Sonriente, alegre y muy bella. La novia y posterior mujer de Martín Zalacaín.

    Miguel de Tellagorri : Flaco, de nariz enorme y ganchuda, pelo gris, ojos grises, pipa de barro. Protege a Martín y a La Ignacia tras la muerte de estos hasta que él mismo muere. Un poco loco, alegre, buen bebedor, buen amigo y bastante violento.

    Bautista : Hombre claro, ordenado, sabía muy bien lo que quería. Íntimo amigo y cuñado de Martín, esposo de su hermana, la Ignacia, siempre dispuesto a ayudarlo y darle consejo. Es un personaje clave y que ayuda en todo momento a Martín, pero sin embargo no me termina de gustar mucho. Quizás porque no hace salvajadas ni termina de coger el protagonismo.

    El Cacho : De pequeña estatura y muy violento, fiel a Carlos Ohando y que por ello mata a Martín de un pistoletazo. Este personaje, personalmente, no me ha gustado nada. Es posible que su carácter me haya recordado al de algunas personas en la realidad y por ello me desagradó. Martín también es rebelde pero sabe lo que quiere y lucha por sí mismo y en el fondo es buena persona, este personaje lucha por otros. Lo considero sin personalidad.

    3.3. Tipo de novela:

    El interés que despertaba y despierta la novela justificó la satisfacción que mostró el autor por haberla escrito. <<Con los datos que pude recoger de viva voz -afirma Baroja- escribí esta novela de aventuras, que creo que es de las mejores perfiladas que yo he escrito>>. Efectivamente es una novela que refleja unos sucesos históricos, reales, como la Tercera Guerra Carlista, de los que Baroja tuvo noticia <<de viva voz>> por su padre, que había participado como voluntario en el bando liberal, y por otros combatientes que le transmitieron su testimonio. El marco, pues, en el que transcurrió una parte de la vida de Zalacaín será el de la última guerra carlista (1872-1876) y el escenario, el monte y las ciudades y villas del País Vasco y algunos pueblos navarros.

    Es también novela histórica, sobre todo si atendemos a los libros segundo y tercero, pues en ellos se presta mucha atención al marco real en que se desarrolla la juventud de Martín, cuyos negocios de contrabando permiten al lector conocer a los personajes reales que protagonizaron aquella guerra carlista.

    También es una novela de aprendizaje en su primera parte, cuando seguimos los avatares del protagonista niño, la configuración de su carácter y su formación a cargo del joven Tellagorri.

    Por último, el profesor Ricardo Senabre ha estudiado los componentes que reúne la novela y que la convierten en un relato épico: referencias a otras obras de este tipo ( a la Odisea y a la Canción de Roldán, con cuyos personajes se comparan los de la novela), la condición heroica del protagonista y la configuración de la estructura narrativa, que es la propia del llamado relato épico (profesías que se cumplen inexorablemente, simetrías que cohesionan la estructura, etc.).

    4. Bibliografía

    Baroja, Pío: Zalacaín el aventurero, edición de Juan Ignacio Luca de Tena, Madrid, Grupo Anaya S. A., 2001

    El pequeño Larousse 2003, edición Spes Editorial S. L., Barcelona, 2002

    Monitor, edición de Salvat S. A. e Instituto Geográfico De Agostini, Pamplona, Novara, Italia, 1966

    Secundaria 2000: Lengua y Literatura, edición de Grupo Santillana de Ediciones S. A., Madrid, Santillana Secundaria, 1998

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