Generación del 27

Literatura española contemporánea del siglo XX. Poesía. Teatro. Biografías de autores. Lírica, narrativa y teatro actual. Lorca. Espinosa. Alberti. Miguel Hernández. Hinojosa

  • Enviado por: EdU
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 28 páginas
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  • LA GENERACIÓN DEL 27:

Es un ambiente dominado por la experimentación artística y la búsqueda de un arte puro, surge en España en la década de los 20 un grupo de poetas unidos por lazos de amistad, que manifiestan su admiración por J. R. Jiménez y muestran interese literarios y estéticos afines. Se trata de la Generación del 27.

El nombre surge del tercer centenario de la muerte de Góngora y el acto de conmemoración en el Ateneo de Sevilla. Esencialmente configuran el grupo: R. Alberti, F. G. Lorca, J. Guillén, G. Diego, D. Alonso, P. Salinas, Aleixandre, L. Cernuda y el epílogo M. Hernández. Y hay una serie de poetas que más o menos tuvieron relaciones con ellos: Larrea, Domenchina, Altolaguirre, Prados, etc.

Aunque estos autores siguieron trayectorias personales diferentes, todos ellos compartieron un rasgo común: la voluntad de integrar vanguardia y tradición. Ellos fueron, en efecto, herederos de los movimientos de vanguardia que se desarrollaban por entonces en Europa y acogieron con entusiasmo las propuestas estéticas de estos movimientos, entre ellas el verso libre y el gusto por la metáfora. Pero a la vez mostraron su admiración por la tradición literaria y el folclore, lo cual les llevó a utilizar con profusión romances, coplas y versos de arte menor.

  • Como grupo:

        • Poseen un alto nivel de formación intelectual (excepto Alberti) y realizan una buena labor en la crítica y la investigación.

        • Fueron amigos y participaron en varios actos comunes.

        • No rompen con la generación anterior, aunque intentan -cada uno- un lenguaje poético nuevo y personal.

        • En su primera época, no hay dogmatismo o enfrentamiento ideológico, son abiertos, liberales y progresistas.

        • No les preocupa mucho lo religioso o trascendente.

        • Tienen una edad aproximada y entre el mayor y el menor apenas hay 9 años.

  • Influencias:

  • El sustrato liberal que arranca en la Revolución de 1868, el grupo de la Institución libre de Enseñanza y el espíritu de la Residencia de Estudiantes.

  • La G. 98, condicionada por el cambio de rumbo que supuso la G. 14 en la cultura española.

  • La deshumanización del arte de Ortega y Gasset, quien dice que lo característico del arte nuevo es que divide al público en dos partes: los que entienden, y los que no entienden. Ahora, el arte, voluntariamente, se dirige a una minoría bien dotada intelectualmente y que posee las claves para interpretarlo. Este tiende a la depuración, a ser un arte específicamente artístico, a crear un objeto que sólo puede ser percibido por quien pasea ese don peculiar de la sensibilidad artística. El artista ya no busca copiar la realidad, la deforma, la deshumaniza. Con el nuevo arte no se puede convivir, hay que darle un trato distinto, de como específicamente artístico que se contempla, sin interferencias puramente anecdóticas o sentimentales del que se gustan sus formas no figurativas o deshumanizadas.

  • Ramón Gómez de la Serna y los diversos ismos; incorporó el futurismo; organizó la traducción de la literatura extranjera (J. Cocteau, Morand, Apollinaire, Lautreamond…); reunió a los escritores “en su tertulia del Café Pombo”; es el creador de la greguería -una mezcla de humor y metáfora, en la que se muestra una personal visión de la realidad, donde esta adquiere dimensiones nuevas e insólitas. El hombre se cosifica y las cosas se humanizan.

  • Juan Ramón Jiménez. Su magisterio le preocupó mucho en los años 20, y los poetas jóvenes vieron en él al maestro. Después, las relaciones se rompieron. Era el único es España que tras una larga lucha logró una purificación progresiva de la poesía. En 1918 la única salida autóctona que supera el Modernismo para la poesía era la que encontró él, que es cuando empiezan a escribir los poetas de la G. 27. Su poesía pura es entretenida como una poesía desnuda, sencilla y profunda, perfecta y simple. Estos conceptos de la poesía pura configuran un ideal estético, de una forma general, para la G. 27. Pronto, la amistad y la unión con el maestro se romperán y en 1927, J. R. Jiménez no asistirá al centenario de la muerte de Góngora.

  • El cubismo de Picasso; la propia historia, con sus guerras y los problemas sociales; el psicoanálisis de Sigmund Frend; la filosofía; el cine y los avances científico-teóricos contribuirán a ampliar de forma infinita las influencias que reciben los artistas

    • EVOLUCIÓN Y ETAPAS:

  • 1918- 1925. Época de tanteos, transición, etc. que intenta romper con el Modernismo e imponer su favor ultraísta y creacionista. Domina el frenesí por la imagen, el deseo de la novedad temática y la escritura caligramática.

  • 1925- 1929. El momento generacional. El tercer centenario de la muerte de Góngora supone una toma de conciencia de lo que debe ser el poeta y la poesía; y un rechazo de una tradición académica y estética anquilosada en el historicismo del siglo XIX y en el Modernismo, respectivamente. La vuelta al Barroco supone el reencuentro con una literatura maternal y fraterna, que encierra unas profundas razones estéticas, que se concentran en tres caracteres:

    • Libertad de la imaginación y el ingenio.

    • Supremacía de la metáfora.

    • Autosuficiencia del hecho literario hacia un claro elitismo y una cierta deshumanización.

    • 1929/1930- 1936. Indudable politización, al compás de los acontecimientos sociopolíticos caída de la dictadura de Primo de Rivera: sublevación de Jaca y Segunda República. El proceso de “politización” y de “impureza” se irá incrementando sistemáticamente hasta 1936. El surrealismo se abre paso ya claramente en los poetas.

    • 1936- 1939. En la guerra sólo caben dos actitudes: silenciarse o politizarse por completo, preocupados por la defensa y propaganda de las ideas por las que combaten, más que por su estilo. Bajo estas premisas y sugerencias de la lucha, la calidad de la poesía baja, aunque toma tintes humanos, dramáticos y populares, apasionantes.

    • 1939- Exilio. A la politización anterior se une la angustia de haber perdido la guerra; la búsqueda de una nueva vida fuera de España; el fondo de una 2ª Guerra Mundial. Lorca y Hernández muertos; seis poetas exiliados; se quedan aquí tres poetas: G. Diego, D. Alonso y V. Alexandre, que enlazan con los desterrados y son maestros de las nuevas generaciones.

    • Desde el exilio a la muerte o la vuelta. Se nota una cicatrización parcial de los heridos; un esfuerzo por encontrar los últimos caminos de su poesía y el éxito y reconocimiento intelectuales de estos poetas con el Premio Nóbel a V. Aleixandre en 1977.

      • LENGUAJE POÉTICO:

      Sin pretenderlo sus autores, la poesía de la G. 27 es sólo accesible a una minoría culta. El rigor formal, la dificultad de sus imágenes y el intelectualismo de algunos poetas, impide en muchos casos una compresión inmediata. Con ellos se inicia en nuestra lírica una tendencia de exigencia estética que perdura en la poesía actual. Esta renovación del lenguaje poético en todas sus dimensiones se puede resumir de forma muy somera, en los siguientes puntos:

    • Ampliación del léxico con la inclusión de términos no considerados poéticos hasta entonces, e incorporación de otros procedentes de las nuevas realidades de la vida moderna. Todo ello con un riguroso criterio de selección.

    • Especial atención a la metáfora, donde se consiguen nuevas y sorprendentes creaciones.

    • Importancia de la forma: el poema es, ante todo, una obra de arte por lo que cuidan los detalles de su construcción.

    • Búsqueda de la originalidad expresiva. Cada poeta lo conseguirá por caminos personales diferentes.

    • Incorporación del verso libre y del versículo, que coexiste con las estrofas tradicionales que cobran un renovado impulso.

    • Diversificación de los temas. La poesía se enriquece con nuevos motivos temáticos al tiempo que se abordan con nuevos enfoques los temas ya clásicos de la lírica.

    • Gran variedad de tendencias en sus poemas. Estas tendencias no son exclusivas de un autor, y un mismo poeta puede participar de varias tendencias como:

      • Neogongorismo: En la línea más pura de rescatar la poesía del maestro andaluz.

      • Neopopularismo: El redescubrimiento de la poesía tradicional llevó a los autores a cultivar esta tendencia con dos orientaciones:

      • De fuente más directa, inspirada en la poesía popular andaluza.

      • Busca sus motivos y formas en fuentes escritas: cancioneros (Gil Vicente, Juan del Enzina…).

      • En todo caso ambos están sometidos a una fuerte esterilización del autor.

        • Poesía pura: Ver J. R. J.

        • Surrealismo: No siguieron la línea pura francesa: en España no se abandona nunca la conciencia artística y las imágenes oníricas no impiden advertir un cierto sentido o hilo conductor del poema. Su irracionalismo no es puro ni absoluto, sino que subyace una intencionalidad más o menos manifiesta.

        • Neorromanticismo: Surge como nación contra el arte deshumanizado, en algunos poetas, porque vuelve a ocuparse de los problemas del hambre en su existencia: angustia, dolor, pasión desbordada, etc. tratados con un lenguaje y unas técnicas diferentes a las de los románticos.

        La G. 27 evolucionó desde una concepción de la poesía más artística y preocupada por los problemas formados más intrascendentes y deshumanizados, hacia posiciones más plenas de contenido humano y emocional.

        • BIOGRAFÍAS:

            • Rafael Alberti: Nació en el Puerto se Santa María (Cádiz) en 1902. A los quince años se trasladó a Madrid, donde sustituyó la pintura, su vocación primera, por la poesía. Su afiliación al Partido Comunista le llevó al exilio tras la guerra. En 1977, regresó a España, donde fue elegido diputado. Murió en 1999 en su lugar natal. Poemarios: Marinero en tierra, Sobre los ángeles

        La obra de Alberti se caracteriza por el empleo frecuente de recursos de la poesía popular y del folclore; el humorismo, incluso en poemas de tema amoroso o ideológico; y empleo de los colores y las imágenes de carácter visual, fruto de su faceta de pintor.

        • Federico García Lorca: Nació en Fuentevaqueros (Granada) en 1898. Estudió en Madrid, en la Residencia de Estudiantes como muchos poetas de su generación. En 1929 hizo un viaje a Nueva York, que dejó honda huella en su obra. En 1936, al inicio de la Guerra Civil, fue fusilado en Granada.

        Escribió poesía y teatro.

        Dos épocas:

        • En su primera etapa destacan los libros Poema del cante jondo y Romancero gitano. Utiliza los recursos de la poesía popular para tratar con frecuencia temas como la pasión, el dolor, la venganza, la muerte o la frustración.

        • En su segunda etapa es patente la influencia del surrealismo y el interés por temas universales. A ella pertenece Poeta en Nueva York, donde Lorca habla sobre la deshumanizada impersonalidad de la ciudad y la íntima tragedia de los hombres oprimidos por la sociedad urbana utilizando el verso libre.

        • Pedro Salinas: Nace en 1892 en Madrid. Profesor universitario en Sevilla, Murcia, Cambridge, Boston... Muere exiliado en Boston en 1951. Los tres elementos básicos de su creación son "autenticidad, belleza e ingenio". El ingenio permite ahondar en los sentimientos y acercarse así a lo absoluto, superan-do las anécdotas concretas. Es un autor perfeccionista, pero de gran sensibilidad. Es el principal poeta del amor de su generación.
          Podemos distinguir tres etapas en su producción:
          1) Hasta 1932. Poesía pura bajo el influjo de Juan Ramón Jiménez: Presagios (1923), Seguro azar (1929) y Fábula y signo (1931).
          2)1935-1939. Poeta del amor. Amor antirromántico (no es un amor atormentado ni sufrido). El amor supone un enriquecimiento de la vida y la persona, confiere sentido al mundo. La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1936) (algo más pesimista, aparecen los límites del amor) y Largo lamento (1939) (de tono elegíaco: le canta al amor que agoniza y muere.
          3) Tras la guerra. Libros de poemas en lo que se observa una lucha entre su fe en la vida y los signos angustiosos que ve a su alrededor. El Contemplado (1946), Todo más claro (1949), Confianza (1955; libro póstumo que recoge poemas escritos entre 1942-4
          Destacamos de Salinas su concepto del amor: amor antirromántico (la amada es vista como amiga); la amada saca de la duda al amante, de su nada anterior, le inventa un mundo, lo salva del caos. El amor es una prodigiosa fuerza que da plenitud a la vida y que confiere sentido al mundo. Por él, el poeta ama la vida y dice que sí al mundo.
          Se han señalado las relaciones de Salinas con Guillén: van a la realidad, buscan su esencia para hacerla lírica. Se diferencian en que Salinas es más subjetivo y amétrico; Guillén posee una más fuerte voluntad objetivadora y utiliza mayor regularidad

        • Jorge Guillén: Nace en Valladolid en 1893. Como Salinas, fue profesor universitario (Sevilla, Oxford, Murcia). En el exilio estuvo en EE.UU. y en Italia. Regresa a Málaga, donde muere en 1984. Recibió el premio Cervantes en 1977.
          Guillén es el máximo representante de la poesía pura dentro de su Generación. En sus poemas se observa una estilización de la realidad, una depuración hasta quedarse con lo más esencial de las cosas. Parte de la realidad y extrae de ella ideas, sentimientos quintaesenciados. Su estilo está al servicio de dicha depuración. Posee un lenguaje muy elaborado, muy selectivo, rigurosamente tratado, pulido, que renuncia al efectismo: una poesía fría (sobre todo en un primer contacto), difícil, pero de gran calidad artística: ansia de perfección; afán de luz, de claridad. Domina a la perfección las estrofas clásicas, sobre todo las décimas y los sonetos.
          Las influencias más destacables son las de Valéry (poesía pura), Baudelaire (por su organización poética en un solo libro) y Whitman (por su júbilo, su exaltación de lo vital). También influyen los clásicos españoles: Berceo, el Romancero, Gil Vicente, Machado, Juan Ramón, Unamuno. Especial relevancia adquieren San Juan de la Cruz y fray Luis de León. No en vano se ha hablado del "misticismo" en la poesía de Guillén, de su deseo de descubrir, captar y expresar la armonía reflejada en el mundo.
          Guillén concibe su obra como un todo, al que da el nombre de Aire nuestro. Se incluyen cinco ciclos, entre los que destacan Cántico (1919-1950), Clamor (1950-1963) y Homenaje (1967).
          En Cántico se recogen 300 poemas escritos desde 1919 a 1950. La obra es una expresión del entusiasmo de su autor ante el mundo. "El mundo está bien hecho". La vida es hermosa por el simple hecho de ser vida. "Ser. Nada más. Y basta. Es la absoluta dicha." Cántico es un "sí" a la vida, un deseo de vivir "más". Es, pues, una visión antirromántica del mundo. Canta Guillén al amanecer y al mediodía; prefiere la primavera. Nos habla de luz, aire, pájaros, árboles, ríos, mar. También de cosas cotidianas: mesa, sillón, café, calle... Todo adquiere presencia poética. Por eso el tiempo usado es el presente.
           El amor no es sufrimiento, sino cima del vivir. Llama la atención cómo Guillén conjuga en perfecto equilibrio su existencialismo jubiloso con un cauce formal riguroso.
          En Clamor, "Tiempo de historia", Guillén da un giro: se observa una protesta ante los horrores y las miserias del momento histórico. El poeta es optimista, pero no por ello deja de ver los defectos del mundo: "Este mundo del hombre está mal hecho". El poeta se alza contra el dolor. También aparece el tema de España: la guerra, el exilio, la dictadura. De ahí su afirmación: "poesía bastante pura, ma non troppo".
          Clamor se divide en tres partes: Maremagnum (1957; denuncia de tiranías e injusticias; verso libre: no es perfecta la forma, porque el mundo ya no se percibe como perfecto); Que van a dar en la mar (1960; meditaciones sobre el pasado); A la altura de las circunstancias (1963; Angustia; tema de España).

        • Gerardo Diego: Nació en Santander en 1896. Catedrático de Lengua y Literatura en diversos institutos. Premio Cervantes en 1979. Murió en Madrid en 1987. De él es la primera antología de la Generación (1932)
          Gerardo Diego sorprende por la variedad en su poesía. Variedad de temas, de tonos, de estilos. Afirmaba que "yo no soy responsable de que me atraigan simultáneamente el campo y la ciudad, la tradición y el futuro; de que me encante el arte nuevo y me extasíe el antiguo; de que me vuelva loco la retórica hecha, y me torne más loco el capricho de volver a hacérmela -nueva- para mi uso particular e intransferible". Cultiva, pues, tanto poesía clásica y tradicional como vanguardista.
          Entre otras, escribe El romancero de la novia (1918; lírica tradicional con acento moderno), Imagen (1918-1925; libro creacionista; en la misma línea escribió Manual de espumas o Poemas adrede), Versos humanos (1918-1924; Premio nacional de poesía. Contiene el famoso soneto al ciprés de Silos), donde reúne algunos grandes sonetos... Su mejor obra "clásica" es Alondra de verdad, de 1941. Tras la Guerra Civil se volvió más tradicionalista. Trató todo tipo de temas: religioso, amoroso, taurino, musical, pueblos de España...
          G. Diego es la mejor imagen de la síntesis entre tradición y renovación. Es un gran maestro del arte de versificar, a lo que añade sensibilidad y sabiduría.

        • Dámaso Alonso: Nace en Madrid en 1898. Profesor universitario de gran prestigio. Fue director de la Real Academia. Premio Cervantes en 1978. Muere en 1990.
          Está considerado como el principal crítico de la Generación del 27. Sus estudios de Estilística son muy apreciados. Como poeta está a menor nivel que sus compañeros de Generación (él mismo se considera un "segundón"; se autodefinió como "poeta a rachas"). Comenzó dentro de la poesía pura (Poemas puros; Poemillas de la ciudad (1921), pero su mejor obra, sin duda, es Hijos de la ira (1944), obra fundamental en la posguerra española. Reconoce que tuvo que venir la tragedia nacional para escribir su poesía más auténtica, para escribir con libertad, ya que la poesía deshumanizada anterior no era su fuerte. Es una obra de "poesía desarraigada"; el mundo "es un caos y una angustia; la poesía una frenética búsqueda de ordenación y de ancla". Es una poesía existencial, pues. Hijos de la ira es un grito de protesta contra las injusticias, el odio, la crueldad. El poeta pregunta con desgarro a Dios sobre el sentido de tanta podredumbre. Es una obra escrita en versículos, que rompe con el formalismo retórico imperante. En 1955 escribe Hombre y Dios. Supone la presencia y reconocimiento de Dios (J. L. Cano). Dios se realiza en el Hombre, ve la creación a través de los ojos del Hombre.

        • Vicente Aleixandre: Nace en Sevilla en 1898. A los dos años es trasladado a Málaga y en 1909 a Madrid. Dedicó toda su vida a la poesía (su salud precaria le impidió trabajar). Recibe el premio Nóbel en 1977. Muere en 1984.
          Su obra está muy influida por el surrealismo (Cernuda dijo de Aleixandre que era el mayor poeta que había dado este movimiento). En 1931 define la poesía como "clarividente fusión del hombre con lo creado", "aspiración a la unidad"; "Poesía es conocimiento" (antes que belleza; las palabras no son bonitas o feas, simplemente necesarias); "el poeta es una conciencia puesta en pie hasta el fin".
           Destacan sus metáforas visionarias, sus imágenes cósmicas y telúricas, de gran originalidad. Usa el verso libre (con tendencia al alejandrino) y, en general podemos decir que es una poesía "difícil" (en menor grado en su 2ª etapa).
          Su obra suele dividirse en tres etapas:
          1) Visión pesimista del hombre: imperfección, dolor, angustia, fragilidad. Aleixandre envidia al vegetal, al mineral insensible. Desea volver a la tierra, fundirse con la Naturaleza y participar de la unidad de ésta. Destacan los libros Ámbito (1928), Espadas como labios (1930-31) La destrucción o el amor y Sombra del paraíso.
          La destrucción o el amor (1932-33). La pasión amorosa se confunde con una pasión por la muerte liberadora. Grandes poemas amorosos. Sólo se llega al amor total cuando el amante se destruye en la llama amorosa para nacer, vivir, en la sangre del ser amado. Es obra de misticismo panteísta.
          Sombra del paraíso (1939-1943) es su obra cumbre. El poeta desea un edén libre de sufrimiento y de muerte. Ansía una existencia pura y elemental.
          2) Abandono del surrealismo. El hombre se ve ahora positivamente. La solidaridad lo engrandece. El poeta se funde con el pueblo y se convierte en su voz. El hombre no está solo. Historia del corazón (1945-1953). El poeta canta el vivir de la indefensa criatura humana (Bousoño). En la misma línea se encuentra En un vasto dominio (1958-62)
          3) Poemas de la consumación (1968) supone un nuevo giro en la poesía de Aleixandre. Añora la juventud y canta, entre trágico y sereno, la consumación de la existencia. El estilo es más escueto y denso, con toques surrealistas.

        LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA

        En los últimos sesenta años, los acontecimientos históricos y políticos han transformado radicalmente el orden mundial. Entre 1939 y 1945 se produjo la II Guerra Mundial. Al término de la guerra, el mundo se dividió en dos bloques. Ambos bloques permanecieron políticamente enfrentados durante varias décadas en lo que se denominó la Guerra Fría. Sin embargo, en los años ochenta se desencadenaron en varios países socialistas distintas reformas económicas y políticas. Este proceso acabó con la caída del muro de Berlín en 1989 y la disolución de la Unión Soviética.

        Una vez superada la Guerra Fría, el mundo entró en un proceso de globalización favorecido por el desarrollo de las comunicaciones y los sistemas informáticos.

        En España, la Guerra Civil y el régimen que salió de ella -la dictadura del general Francisco Franco- sumieron al país en una profunda depresión política, económica y cultural. En los años 60, el desarrollo económico y la llegada del turismo provocaron importantes transformaciones sociales; pero no es hasta la muerte del general, cuando se producen los grandes cambios políticos y económicos que impulsan la modernización de España: se promulga la Constitución y se consagra al Estado como una monarquía democrática.

        En el ámbito artístico, la Guerra Civil truncó la Edad de Plata de la cultura española. Fueron muchos los escritores que murieron durante los tres años que duró la guerra, y otros muchos partieron hacia el exilio. Así pues, la literatura posterior a 1939 evolucionó desde una situación de ruptura con la etapa anterior:

        • Sensación de angustia y desarraigo.

        • Desarrollo de una literatura de carácter social.

        • Encuentro de nuevas formas de expresión.

        • Época caracterizada por la diversidad de propuestas.

          • LA LITERATURA ESPAÑOLA DE 1939 A 1975:

        (La dictadura)

      • EL EXILIO:

      • No es un grupo literario, ni generación lingüística, sino un fenómeno político que afecta a un considerable número de escritores de una manera similar, pero siempre escritores absolutamente dispares entre sí; por ello, la literatura del exilio español será un fenómeno individual, nunca colectivo, aunque sí masivo.

        Tratamos aquí de la literatura escrita a partir del exilio iniciado en 1936 y cerrado en 1939. Quedan fuera las obras publicadas fuera de España, por la censura, o las de los que persiguieron querer explicarnos “lo español” y su posible trascendencia a “lo universal”; intentaremos ver claro en la maraña de la Guerra Civil, en función de los hombres y no de esta o aquella función, de tal o cual doctrina; y contribuiremos a recuperar una parte de la literatura española de nuestro tiempo y a informar de la existencia de algunas figuras de la literatura que continuaron su labor creadora y de otros que iniciaron un camino digno de pasar a la historia cultural de nuestro país.

        NOVELA:

        La Guerra Civil separa con claridad las dos corrientes narrativas anteriores a la misma: la experimental y vanguardista narrada por la subjetividad y la abstracción en un ambiente asfixiante- , y la realista y comprometida con las políticas o grupos sociales que lucharán en la guerra, la cual da por terminados ambas tendencias y suaviza las vistas exaltadas y revolucionarios de los comprometidos.

        • 1ª Promoción:

        • Novelistas herederos del siglo XIX que continúan las corrientes realistas, naturalistas, costumbristas, eróticas, o galanes anteriores: Pedro de Rápida, Alberto Insúa.

        • Novecentistas: Salvador de Madariaga, Arturo Barea.

        • Del Realismo al Simbolismo: sobresale la figura de Ramón J. Sender, quien en su exilio va a seguir tres direcciones en su producción:

          • Novelación del pasado inmediato español: Imán, Réquiem por un campesino español.

          • Evocación de su infancia y juventud: Crónica del alba.

          • Su vida americana: Epitalancio de Prieto Trinidad.

          • De la deshumanización al testimonio: Se agrupa aquí una serie de narradores cuyos inicios literarios se extienden a partir de los años veinte y que son coetáneos de la “Revista de Occidente” y a la dictadura de Primo de Rivera. De alguna manera; van a pasar de la estética a la ética; Benjamín Jamés, Corpus Barga, Rosa Chacel, Rafael Dieste, Antonio Robles y, sobre todos estos Max Aub: primer escritor que se plantea, con toda hondura, complejidad y grandeza épica, el drama de la Guerra Civil -El laberinto mágico; y Francisco de Ayala, destacado novelista ya antes de la guerra-. Sus motivos son las meditaciones sobre la existencia humana, el desencanto o el pesimismo sobre el ser humano en sus novelas intelectuales El fondo del vaso o Muertes de perro.

            • 2ª Promoción:

            Eduardo Blanco, José Ramón Arana, Simón Otaola, Segundo Serrano Poncela, Virgilio Botella, Clemente Airó, Ricardo Bastid, y sobre todos Manuel Andujar fundador de la revista en el Exilio “Las Españas” y cuya producción es fundamentalmente interpretativa y analítica de las circunstancias sociales, económicas y políticas en torno a la guerra Historias de una historia.

            POESÍA:

            Al hincarse la guerra, coinciden diversas corrientes poéticas, si bien estaban debatiéndose entre “pureza” y “revolución” y ya hay atisbo de una cierta tendencia “rehumanizadora”. En el año 1939 el panorama es el siguiente:

            • G. 98 => Unamuno muere durante la guerra y A. Machado lo hace en el exilio.

            • G. 14 => Son componentes de la España del “éxodo y el llanto” y pertenecen al Post-modernismo, Novecentismo o corrientes innovadoras: J. R. J., León Felipe, Enrique Díaz Canedo, Domenchina…

            • G. 27 => El más afectado: Lorca y Hernández muerto: Aleixandre, D. Alonso y G. Diego se quedan; el resto, al exilio.

            • G. 36 => M. Hernández muere en la cárcel y el grupo queda roto y deshecho.

            Aunque no constituyen grupo ni generación, sí tienen en común algunos rasgos estos poetas de la diáspora:

              • El tema de la patria perdida y su evocación obsesiva ira unida a una amargura desesperada y denuestos contra los vencedores (h. 1945).

              • La muerte de los seres queridos.

              • La guerra perdida.

              • La vida en los campos de refugiados.

              • Los viajes en busca de lugares para vivir.

            Con el paso del tiempo, aparecerán otros temas: la nostalgia, la serena evocación de España, el ansia de regreso y una ampliación temática de carácter más universal y las referencias a las nuevas circunstancias ambientales que les rodean.

          • Poetas conocidos antes de la guerra:

          • Algunos caracteres, dentro de la variedad temática, parecen asomarse es estos poetas:

                  • Rehumanización de su poesía.

                  • Ensimismamiento o interiorización de los temas.

                  • Presencia de España en el corazón y en la mente.

                  • Reencuentro con Dios, misticidad y religiosidad.

                  • León Felipe, Díez Canedo, Moreno Villa, Domenchina, Pedro Garfias, Concha Méndez, Ernestina de Champourcin, Arturo Serrano Plaja…

                  • Poetas conocidos en el exilio:

                  • Juan Gil Albert, Ángel Lázaro, José Mª Orriaga, Juan Patano, José Ramón Arana, Jorge Herrera Petere…

                  • Poetas más jóvenes del exilio:

                  • Manuel Andujar, Fernández Giner de los Ríos, Antonio Aparicio, Adolfo Sánchez Vázquez, Tomás Segovia, Luís Rius…

                    TEATRO:

                    Si la situación teatral en 1939 no era boyante en España, fácil es darse cuenta de cuál pudo ser en el exilio. No hay que olvidar los intentos renovadores de los años 20 y el teatro de la República y aun durante le Guerra Civil: Valle y Lorca con sus lenguajes poéticos y las puestas en escena de Margarita Xirgú y Rivas Chérif. En el exilio, el teatro se va a orientar fundamentalmente en cuatro direcciones:

                    • Poética: continuando la labor de Valle y Lorca.

                    • Existencialista: siguiendo las pautas marcadas por el francés Jean Paul Sartre.

                    • Evasiva: despreocupándose del problema social y dando sólo divertimento.

                    • Testimonial: completando el cuadro de lo visto en novela y poesía.

                  • Dramaturgos anteriores al exilio: León Felipe, José Bergamín, Rafael Dieste, Paulino Masip…

                  • Fantasía: A esta etapa y a la siguiente pertenecen los dos autores más importantes: Alejandro Casona (A. Rodríguez Álvarez) trabaja en el teatro durante la República u sus obras son poéticas y simbolistas al comienzo.

                  • Testimonio: Con Max Aub como principal autor, cuyos temas giran en torno a la incapacidad de los hombres para comprenderse a sí mismos, para dialogar o para comprender la realidad misma.

                    • Teatro de urgencias: durante la Guerra Civil

                    • Teatro testimonial

                    • Teatro en un acto: pasos, sainetes, entremeses, autos, loas, etc.

                    • Todo su teatro, como no se ha representado más que ocasionalmente, ha quedado como teatro para ser leído.

                    • LITERATURA DE LA POSGUERRA ESPAÑOLA

                        • NOVELA

                      1º) Años 40:

                      La literatura, en general, tuvo que arrastrar las consecuencias de la Guerra Civil, que alteraron profundamente la vida cultural, empobrecida por el exilio intelectual, el aislamiento político y cultural, la literatura mediatizada, la censura, etc. Quienes permanecieron en España se vieron forzados a un asfixiante exilio interior que, por razones políticas, provocó cuatro factores negativos:

                      • Rigor y arbitrariedad de la censura, que amordazó y creó conciencia de autocensura en todos.

                      • Prohibición de las mejores novelas extranjeras: M. Proust, J. Joyce, F. Kafka, W. Faulkner y, en cambio, malas traducciones de autores de cuarta fila.

                      • Proliferación de una literatura nacionalista.

                      • Crítica parcial y mediatizada: manipulación de los premios literarios en la dirección de premiar por razones extraliterarias; autores autodidactas en la elaboración de las novelas; necesidad de una nueva estética porque la novela anterior a la Guerra Civil; y la de la G. 98 quedaba ya lejos. Ante este panorama, los novelistas acuden a la tradición realista de la novelística española: picaresca, siglo XIX, novela intelectual, poética regional, etc.

                        • Novelistas de la preguerra: W. Fernández Flores, J. Antonio Zunzunegui.

                        • Novelistas del 36: protagonizan el resurgimiento de la novela. C. J. Cela La familia de Pascual Duarte; Carmen Laforet Nada; Ignacio Agustí Mariona Rebull; Gonzalo Torrente Ballesta, Miguel Delibes

                        • Novelas de la Guerra Civil: la guerra ha sido objeto directo y tema primordial de muchas novelas y, además, ha constituido el telón de fondo de gran número de obras; José Mª Gionella, Ángel Mª de Lera, Luís Romero

                      2º) Años 50. Renovación:

                      Comienza un paulatino deshielo: en 1952 entra la ONU y se abren las relaciones con el extranjero. La censura empieza a abrir el puño excepto y moral sexual. Conocimiento de nuevas técnicas narrativas: Neorrealismo italiano en literatura y cine: A. Moravia, C. Pavesse, Vittorini y Rossellini; la generación perdida norteamericana: J. Dos Passos, E. Hermingway, W. Faulkner; y el existencialismo francés: J. P. Sastre y A. Camus, y las primeras manifestaciones de la nouveau roman: Robbe- Grillet y Sarrante.

                      Empieza un gran despliegue editorial con Destino, Seix- Barral, Revista española, Guadarrama, Prensa española; profusión de premios literarios; creación del Premio de la crítica que corregía los “errores” de los premios literarios y no tenía dotación económica.

                      • Renovación de técnicas narrativas. Contribuye mucho la G. 36, pero se consolida con la G. 50 o del medio siglo.

                        • G. 36: C. J. Cela La colmena, Elena Quiroga Algo pasa en la calle, M. Delibes El camino, Alejandro Nuñez Alonso, J. L. Castillo- Puche, José González Egea

                        • G. 50: Sufren la guerra desde la óptica niñez- adolescencia- juventud; formación cultural y literaria deficiente y dirigida por principios oficialistas que obstaculizaron su desarrollo intelectual en el momento de mayor capacidad receptora. Rehumanizaron la novela, se “comprometen” con la realidad; se interesan por los problemas humanos y sociales. Sus obras se orientan hacia el vivir de la colectividad en conflictos que revelan una crisis que necesita solución urgente.

                        • Neorrealismo: Mayor interés en la elaboración lingüística, técnica y formal, ganando coherencia artística y calidad literaria; J. Fernández Santos Los bravos; Ignacio Aldecoa El fulgor y la sangre; Rafael Sánchez Ferlosio El Jarama; Carmen Martín.

                        • Realismo social: Se centran en el mundo obrero, campesino, minero o de los suburbios, presentando las clases sociales más humildes y explotadas de la sociedad y también el vacío de inutilidad y falta de ideales de una burguesía inmovilista. Se basan en el objetivismo, pero el equilibrio artístico entre el testimonio social y la elaboración literaria que habían alcanzado los neorrealistas se quiebra a favor del contenido de denuncia y en perjuicio de la coherencia formal y de la expresión lingüística. Jesús López Pacheco Central eléctrica, Alfonso Grisso La zanja, Juan García Hortelano Torrente de verano, J. M. Bonald Dos crías de serpiente, Daniel Sueiro La noche más.

                          • Actualización del Realismo tradicional. Algunos autores ensayaron la técnica del Realismo tradicional, con la debida depuración formal y su adecuación a los nuevos tiempos. J. A. Zunzunegui Una mujer sobre la tierra, Gonzalo Torrente Ballester, la trilogía Los gozos y las sombras.

                          • Novela imaginativa y fantástica, que son como islas en medio de tanta “realidad”. Son escritores entregados a la imaginación desbordante de historias fantásticas, maravillosas y magníficas. Álvaro Cunqueiro Merlín y familia, Vicente Risco La puerta de paja, Rafael Sánchez Ferlosio Industrias y andanzas de Alfanhui.

                      3º) Años 60.Experimentación:

                      Se producen cambios importantes en lo económico e intelectual: mejora la situación económica y social, prolegómenos del consumismo; auge del turismo e intercambios culturales; flexibilidad de la censura con la nueva ley de prensa; expansión editorial con el BOOM de la novela hispanoamericana (J. Cortázar, J. L. Borges, M. Vargas Llosa, G. García Márquez…) y la recuperación del a obra de los exiliados; una formación cultural más sólida; degeneración de los premios literarios (excepto el premio de la crítica)…

                      En 1962 aparece Tiempo de silencio de Luís Martín Santos que fue un revulsivo inmediato en la novela española, estancada en el Realismo Social renovado profundamente lo formal e iniciado una nueva etapa de carácter experimental en la novela.

                      • G. 36: G. Torrente Ballester Don Juan; García Pavón Historias de Plinio; M. Delibes Cinco horas con Mario; Álvaro Cunqueiro, C. J. Cela.

                      • G. 50: Juan Goytisolo Señas de identidad; Juan Marsé Últimas tardes con Teresa; Juan Benet Volverás a Región; J. Fernández Santos, Daniel Sueiro, A. Grosso, A. Ferrés, J. García Hortelano

                      • Novela metafísica: Aparece a mediados de los años 50 como reacción al Realismo Social. Su planteamiento es ambicioso pero los resultados son débiles. Destacan los novelistas de la G. 50: Andrés Bosch, Carlos Rojas, M. García Viñó, Antonio Prieto.

                      • Novela intelectual: La practican autores ya citados de la G.36; A. Nuñez Alonso, G. Torrente Ballester, A. Cunqueiro.

                      4º) Años 70:

                      Con la muerte de Franco en el 75, termina un largo periodo: se produce la Reforma política; entramos de lleno en la crisis económica y social, aparecen contestaciones la sociedad materialista y consumista (“mayo del 68” en París); desaparece la censura y todo lo que antes se había prohibido; hay un gran comercio editorial y resurgen las literaturas autonómicas.

                      Continúa la renovación de la novela gracias a la G. 36 y G. 50 y al progresivo afianzamiento de los nuevos jóvenes escritores (G. 68). En líneas generales, la novela continuó la tendencia renovadora de los años 60, intensificando la renovación formal. El escritor no concibe la literatura como medio capaz de transformar el mundo, sino que va a tratar de transformar la literatura; entra en auge la novela estructural, basada en construcción y técnicas orientadas a la explotación de las inquietudes del alma humana cuyas alucinaciones y estructuras caóticas se reflejan en las estructuras de la novela misma. Se destruyen los elementos tradicionales del relato y se buscan fórmulas que llegan a la destrucción de la novela y a la destrucción del lenguaje, quedando como centro de interés la nueva retórica del texto en el intento de conseguir que el discurso textual sea autosuficiente en sí mismo.

                      • G. 36: G. Torrente Ballester La saga/ fuga de J. B.; C. J. Cela Oficio de tinieblas; M. Delibes El disputado voto del señor Cayo; Fco García Pavón, J. L. Castillo- Puche, Elena Quiroga

                      • G. 36: Juan Goytisolo Makbara; Juan Benet El aire de un crimen; J. M. Caballero Bonald Ágata ojo de gato; J. Fernández Santos Extramuros; Juan Marsé Si te dicen que caí; A. Grosso Con flores a María; Carmen Martín Gaite El cuarto de atrás; Manuel Vicent El anarquista coronado de adelfas; José López Pacheco, Ramón Nieto, Carlos Rojas, Antonio Prieto, J. García Hortelano, Raúl Guerra Garrido, Esther Tusguets.

                      • G. 68 (novísimos): Son todavía muy jóvenes y son los nacidos entre el 37 y el 51 aproximadamente. Comparten una niñez, formación y desarrollo en la dictadura franquista y las primeras revueltas universitarias con el famoso “mayo del 68”. En general su obra aparece en la década de los 70. Manuel Vázquez Montalbán Yo maté a Kenedy; Germán Sánchez Espejo Experimento en Génesis; Eduardo Mendoza La verdad del caso Savelta; J. M. Guelbenzu La noche en casa; Ramón Ayerra La España imperial; J. J. Armas Marcelo El camaleón sobre la alfombra; Félix de Azúa Las lecciones de Jena; José Leyra, J. M. Vaz de Soto, Lourdes Ortiz, Miguel Espinosa, Juan Cruz, Juan P. Quiñonero, Javier del Amo, Raúl Ruiz

                        • POESÍA:

                      1º) G. 36:

                      Parte del grupo se dio a conocer antes de la guerra, pero también otra gran parte los hacen después de 1940. Van a tomar una actitud diferente con respecto a la G. 27 no sólo en los temas, sino en el desarrollo formal o el tratamiento, al menos durante la década siguiente. Una de sus características es vivir la guerra como hombres en el momento que se iniciaban como escritores. Su situación histórica es intermedia entre la poesía de la G. 27 y la poesía posterior de la guerra; tiende a considerarse como un proceso aglutinador que continúa la literatura. Formalmente, se nutre de las aportaciones vanguardistas que se resuelven en formas rigurosamente clásicas, e ideológicamente, siguen a E. D´ors, M. de Unamuno y Ortega y Gasset.

                      Características:

                      • Desinterés progresivo por la metáfora y la imagen.

                      • Decrece el interés por la poesía pura.

                      • Interés por Fernando de Herrera y Garcilaso.

                      • Poesía como actitud humana profundamente sentida.

                      • Lírica amorosa diferente a la de la G. 27.

                      • Tono grave cercano a la preocupación humana: amor, muerte, religión…

                      • Formas estróficas ya consagradas.

                        • Miguel Hernández: Perito en lunas, El rayo que no cesa, Vientos del pueblo

                      • Revista Escorial: Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo, Luís Rosales, Luís Felipe Vivanco…

                      • Revista Hora de España: Cuatro poetas universitarios, conocen al exilio por repudiar las razones de la guerra y la política de la posguerra, y el desarraigo como poetas y como hombres: Germán Bleiberg, Ildefonso Manuel Gil, Juan Gil Albert, Arturo Serrano Plaja.

                        • Otros poetas de la G. 36: Enrique Azcoaga, J. L. Cano, Guillermo Díaz Plaja, Juan Panero, Juan Ruiz Peña, Rafael Santos Torroella, Pedro García Cabrera, Félis Ros, José Antonio Muñoz Rojas, Carlos Rodríguez Spiteri…

                      2º) La lírica a partir de 1939:

                      Aquí toma importancia el estudio de algunas Revistas que se publicaron entre los 40 y los 50; en torno a cada una de ellas se formaba un núcleo de creadores que, en su origen compartían las mismas ideas y participaban de la misma estética. A partir de los años 40 la poesía intenta continuar su labor creadora tras la guerra. La G. 98 y G. 27 habían muerto expatriadas u obligadas al silencio y también la G. 36. En esta situación, un conjunto de poetas agrupados bajo el nombre de juventud creadora dejan oír su voz serena ante la crispación histórica que vive el país, su inspiración amorosa frente al odio de los primeros años de la posguerra y su mirada reveladora de un paisaje amable, aunque el ofrecido a sus ojos estaba arrasado y era inhóspito.

                      • Revista Garcilaso. Madrid, 1943- 36.

                      Tiene sus antecedentes en el SEU y en el Café Gijón. Sus intenciones, según Jesús Revuelta “En el cuarto centenario de su muerte -1936- ha comenzado de nuevo la hegemonía de Garcilaso. Murió militarmente como ha comenzado nuestra presencia creadora, y Toledo, su cuna, está ligado también a esta segunda reconquista, a este segundo renacimiento hispánico, a esta segunda primavera del endecasílabo”. Cultivan las formas métricas clásicas: endecasílabo, alejandrino, octosílabo, soneto, cuarteto, terceto, décima, etc.; y sus temas: el amor no correspondido, el dolor dulcemente sentido, el paisaje visto con ojos embellecedores, etc. Fue la primera en crear un clima de trascendencia posterior en los años 40. José García Nieto.

                      • Revista Espadaña. León, 1944- 49.

                      Nace en torno a la Biblioteca Azcárate de León y surge como una clara oposición a la revista Garcilaso y a la poesía de salón; y es un grito de libertad en formas y contenidos. Sus poemas están más liberados de las exigencias de la métrica y más independientes de la temática clásica. Su deseo de nuevas formas eutróficas les lleva a ensayar otros metros y otros temas con los que pretenden superar el esteticismo con que se cantaba el amor o el paisaje, la amistad o la muerte. Su tema fundamental es el hombre y toda su problemática de su existencia: Victoriano Crémer.

                      • Revista Proel. Santander, 1944- 45.

                      Aúna las inquietudes del mundo de la poesía y las del mundo de la plástica y del arte, en general; nunca hizo profesión la fe lírica en una u otra tendencia y su postura fue la libertad a cualquier corriente: José L. Hidalgo.

                      • Revista Cántico. Córdoba, 1947- 49.

                      Llena el hueco que falta en este tipo de revistas como el de cuidar una estética andaluza, cordobesa, de poesía pura, de valor hacia la belleza de la palabra poética. Al igual que la revista Proel, tuvo dos etapas: Ricardo Molina.

                      • Otros poetas. En el año 1944 aparecen dos obras capitales en la poesía española: Hijos de la ira de Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. Sin embargo, aparecen otras tendencias, al margen de las revistas y ,a veces, en contra de ellas:

                        • Postismo: movimiento e intento muy serio de enlace con la modernidad europea y una revisión de la estética surrealista y una reacción contra la poesía oficial de la posguerra. Quieren acercarse a la poesía desde actitudes innovadoras en contenidos y planteamientos básicos, porque pretendían una lírica absolutamente diferente: Carlos Edmundo de Ory, Juan Labordeta, Ángel Crespo, M. Álvarez Ortega, Juan Eduardo Cirlot, Gabino Alejandro Carriedo, Carlos de la Rica, Rafael Millán…

                        • Poesía existencial: cuida mucho la belleza formal -sin ser Garcilista- y acepta la problemática del hombre y su entorno, sin ser absolutamente poesía social. El tema es el hombre y su vivir angustioso dentro de una sociedad perfectamente egoísta y deshumanizadora: Rafael Morales.

                        • Tres poetas:

                          • Gabriel Celaya, por edad y publicaciones pertenecía a la G. 36, pero la supera con su urgente obra: Marea de silencio, La soledad cerrada

                          • José Hierro, su poesía tiene dos vertientes: una, llamada de “reportaje” desarrollada de una manera narrativa, con lenguaje sencillo y técnica prosaica; y otra, denominada “alucinaciones”, que crea dentro de un clima impreciso y vago, con lenguaje evocador y sugerente. Su poesía es de expresión sencilla, pero no pobre de imaginación ni de expresión: Tema sin nosotros, Alegría

                          • Blas de Otero. Su verso lapidario, apasionado, profundo e imaginativo, sobrecoge por la forma de la idea y por la forma de expresarla. Otras veces, superrealista, se burla del lector, de la poesía y de sí mismo. Poeta religioso, amoroso y del pueblo, su obra evoluciona desde el desasosiego casi místico, hasta la entrega absoluta de su vida y de su obra por la paz del hombre y su justicia: Pido la paz y la palabra, Ángel fieramente humano

                            • Otros poetas: Carlos Bousoño, José M. Valverde, Vicente Gaos, Rafael Montesinos, Alfonso Canales, Leopoldo de Luís, Ramón Garciasol

                      BIOGRAFÍAS:

                      • Blas de Otero:

                      (Bilbao, 1916-Madrid, 1979) Poeta español. Tras la muerte de su padre tuvo que hacerse cargo de la manutención de su madre y de sus hermanas mientras sacaba adelante la licenciatura de derecho. Participó como sanitario en la guerra civil española, y entre 1960 y 1964 viajó a la Unión Soviética, China y Cuba. Su primera obra, Cántico espiritual (1942), sorprendió por su estilo rico y complejo que mostraba una clara influencia de la obra de san Juan de la Cruz. Con Redoble de conciencia (1951) y Ángel fieramente humano (1950) inició la evolución hacia una poesía de denuncia social. Su obra estaba dirigida a lo que él denominó «una inmensa mayoría», por oposición a lo que Juan Ramón Jiménez llamó «una inmensa minoría», refiriéndose a una élite intelectual preparada para entender y valorar sus versos. Sus siguientes obras fueron Pido la paz y la palabra (1955), Ancia (1958), En castellano (1960) y Que trata de España (1964), en las que depuró paulatinamente los elementos expresivos de su poesía, al tiempo que radicalizaba su crítica a la condición represiva del régimen franquista. Sus últimas obras son las que muestran una mayor desnudez en la expresión y un abandono de la retórica que caracterizaba su poesía inicial. Sus títulos son: Expresión y reunión (1969), Mientras (1970), Historias fingidas y verdaderas (1970), País (1972) y Verso y prosa (1973). De 1977 data la recopilación antológica Poesía con nombres y Todos mis sonetos.

                      • José Hierro:

                      Nacido en Madrid aunque santanderino de adopción desde que en 1924 se trasladase con apenas dos años de Madrid al norte de la península donde se crió y vivió su infancia. En 1939 Hierro fue detenido y encarcelado durante cinco años debido a sus ayudas a los presos de la dictadura, de los cuales su padre era uno de ellos. Tras su estancia en prisión, funda la revista Proel y edita su primer libro "Tierra Sin Nosotros" en 1947. Hasta 1952 dirige las publicaciones Cámara de Comercio y la Cámara Sindical Agraria. Después se traslada definitivamente a Madrid, lugar donde trabaja en el CSIC y en la Editorial Nacional.
                      A lo largo de su vida José Hierro ha recibido multitud de premios como reconocimiento a su aportación a la poesía castellana. El primero no tardo en llegar, Premio Adonais de 1947 por "Alegría", su segunda obra. El Nacional de Poesía en 1953 y el Premio Nacional de la Critica, por doble partida en 1958 y 1965. A estos les siguió el Príncipe de Asturias en 1981, el Nacional de las Letras Españolas en 1990 y el Reina Sofía de Poesía Española en 1995. Todo un largo palmares de tributos cuyo colofón llegó en 1998 con el Premio Cervantes, año en el que también publico su último libro "Cuaderno de Nueva York".

                      3º) La nueva poesía española:

                      Todas estas tendencias de la nueva poesía española van fraguando en grupos más o menos coherentes, que, con carácter cronológico, se agrupan por décadas; pero todavía faltan criterios de selección para establecer bases más sólidas que estas:

                      Década de los 50: Los poetas se crean desde presupuestos distintos y es difícil marcar características comunes ni en su formación, ni en su estética, ni en su actitud ante la historia y la sociedad, ni ante el poema. Ninguno vivió la guerra, pero sí la posguerra con la falta de pan, justicia y libertad. Siguieron a los poetas de los 40 (Celaya y Blas de Otero), a algunos poetas hispanoamericanos (César Vallejo y Pablo Neruda) y se creó un movimiento de “poesía comprometida” humana y socialmente rescató a Machado, M. de Unamuno y M. Hernández. Este movimiento coincide con el Neorrealismo en novela. En sus poemas se canta al hombre y al entorno, llegando a lo político.

                      Claudio Rodríguez, Ángel González, José Ángel Valente, Carlos Sahagún, Francisco Brines, J. M. Caballero Bonald, Carlos Barral, J. Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Eladio Caballero… Todos, hoy reconocidos.

                      BIOGRAFÍAS:

                      • José Ángel Valente:

                      Nacido en Orense el 25 de abril de 1929, José Ángel Valente vivió su infancia en Galicia. Una infancia marcada por la Guerra Civil y la inmediata miseria de la posguerra, que él mismo evoca, en su madurez, en Tiempo de guerra o Lugar vacío en la celebración. Comienza sus estudios universitarios en Santiago de Compostela en 1947, en la carrera de Derecho, que abandonará más tarde para licenciarse en Filología Románica en Madrid en 1955, con premio extraordinario.

                      En 1954 publica su primer libro de poesía, A modo de esperanza. En 1955 Valente se traslada a la Universidad de Oxford, donde obtiene el grado de Master of Arts. En la mítica universidad inglesa se dedica a la docencia de español hasta 1958, año en que se traslada a Ginebra. Sus trabajos como profesor y funcionario de la ONU, primero, y de la UNESCO, más tarde, le permiten dedicarse en profundidad a su exploración poética, fruto de la cual surge, en 1960, Poemas a Lázaro, que obtiene el Premio de la Crítica.

                      Su poemario La memoria y los signos (1966) ahonda en algunos de los temas más personales de Valente: la experiencia del recuerdo, la ausencia, la muerte. Sin embargo, lo hace desde una estética muy diferente de cuanto se había visto hasta entonces. Valente comienza a despuntar como un esencialista, un explorador de los límites de la misma esencia del lenguaje, la palabra y el símbolo. Esta búsqueda se extenderá al resto de su producción poética, en la que destacan Breve son (1968), Treinta y siete fragmentos (1972) e Interior con figuras (1976).

                      Valente amplía su búsqueda al ensayo y a la prosa poética en Número Trece (1971) y El fin de la edad de plata (1973). En 1972, mientras reside en Ginebra, el Gobierno franquista lo somete a consejo de guerra por unas supuestas injurias al ejército contenidas en Número Trece. No tardará en ser declarado “en rebeldía”. Sin embargo, el régimen tenía ya los días contados. Con la muerte del dictador, en 1975, Valente vuelve a España, aunque no abandona su residencia en Suiza.

                      En 1980, año en que abandona Ginebra para instalarse en París, publica Tres lecciones de tinieblas, que le vale una vez más el Premio de la Crítica. Un año más tarde se produce el reencuentro con su Galicia natal, con la publicación de Sete cántigas de Alén. Estancias (1981), Noventa y nueve poemas (1982), Tránsito (1982) o Mandorla (1982) son ejemplos de su incesante actividad literaria durante los años 80, en que Valente encuentra un nuevo camino poético en el misticismo, con una fuerte tendencia a la introspección y al hermetismo.

                      Con la concesión del Premio Pablo Iglesias, en 1984, comienza una cascada de reconocimientos y premios que alcanza su cénit con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, en 1988. En estos años se publican antologías y se reeditan libros suyos, muchas veces ampliados. Es el caso de Valente: poesía y poemas (1983), Valente: obra completa (1989)...

                      En 1986 se instala en Almería. Publica Los ojos deseados (1990) y No amanece el cantor (1992), que le reporta el Premio Nacional de Poesía de 1993. Plenamente reconocido como una de las figuras más importantes de las letras contemporáneas, recibe el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1998. José Ángel Valente murió el 18 de julio de 2000 en Ginebra, Suiza.

                      • Claudio Rodríguez:

                      Nace en Zamora el 30 de enero de 1934. Estudia el bachillerato en el Instituto Claudio Moyano y, en 1951,  se traslada a Madrid para estudiar Filología Románica. En 1948, escribe sus primeros poemas y publica Nana de la Virgen María en el Correo de Zamora, en 1949. A los 18 años gana el premio Adonais por Don de la ebriedad, libro que impresiona a Vicente Aleixandre con el que mantendrá una amistad profunda.

                      En 1958, publica Conjuros y, con la ayuda de Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, viaja a Inglaterra, donde trabaja como lector de español hasta 1964, en las Universidades de Nottingham y Cambridge. Descubre a los románticos ingleses sobre todo William Wordsworth y Dylan Thomas, que influirán en su poética. En Inglaterra escribe Alianza y condena, Premio de la Crítica 1965.

                      En 1963, se publica Poesía última, antología de Francisco Ribes que incluye poemas de Claudio Rodríguez, Ángel González, José Ángel Valente y Carlos Sahagún entre otros.

                      Vuelve a España y se dedica a la docencia universitaria. En 1976, publica su cuarto poemario El vuelo de la celebración.

                      Recibe el Premio Nacional de Poesía en 1983 por Desde mis poemas, recopilación de sus cuatro primeros libros.  Ingresa en la Real Academia Española de la Lengua en 1987 en sustitución de Gerardo Diego. Premio Príncipe de Asturias y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1993.

                      Fallece en Madrid en 1999.

                      • Jaime Gil de Biedma:

                      Poeta español nacido en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. 
                      Inició sus estudios de Derecho en Barcelona y los continuó en Salamanca, por cuya universidad se licenció.   
                      Su poesía, de tono elegíaco, enlaza con la de Vallejo, Antonio Machado y con el delicado erotismo de Cernuda. Aunque su obra no es muy extensa, es una de las que más influencia ha ejercido en las generaciones recientes.
                      Su primer libro, «Según sentencia del tiempo», se publicó en 1953.
                      Luego, «Compañeros de viaje» en1959, «En favor de Venus» en 1965, «Moralidades» en1966, «Poemas póstumos» en1968, «Las personas del verbo» en 1975 y 1982, donde recoge su poesía hasta esas fechas. Escribió agudos ensayos literarios, y después de su muerte se editó un diario suyo, «Retrato del artista».
                      Murió en Barcelona en 1990.

                       

                      • Ángel González:

                      (1925- ) Poeta español, n. en Oviedo. Hizo estudios de magisterio, derecho y periodismo y en 1972 se estableció en Estados Unidos como profesor de literatura en la Universidad de Nuevo México. Cercano al realismo predominante en los años 50, su distanciamiento entre irónico y melancólico del acontecer cotidiano nacional le llevaría a la búsqueda de un lenguaje propio, que aparece ya claro en Sin esperanza, con convencimiento (1961), segunda entrega tras Áspero mundo (1956). Su afán por situarse en la actualidad poética le llevó a recoger en 1968 el conjunto de su obra en Palabra sobre palabra. Ha escrito también Grado elemental (1962), Tratado de urbanismo (1967), Juan Ramón Jiménez (2 vols., 1974) y Aproximaciones a Antonio Machado (1983). Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1985.

                      Hijo del filósofo Julián Marías, nació en Madrid en 1951. Estudió Filosofía y Letras. Ha sido profesor en Oxford y en la Complutense de Madrid. Se inició en la literatura a los 17-18 años con Los dominios del lobo, aparecida en 1971 y apadrinada por Juan Benet. Antes de la aparición de esta ágil y juvenil novela, Marías ya había escrito algún relato (como La vida y la muerte de Marcelino Iturriaga, incluido en Mientras ellas duermen y escrito con 15 años). Su consagración como novelista llegó a partir de Corazón tan blanco, probablemente su mejor obra, que ha sido traducida a decenas de lenguas y fue un éxito arrollador en Alemania y Francia. El crítico alemán Marcel Reich-Ranicki, auténtico gurú literario en su país, lo consideró uno de los mayores autores vivos del mundo. A su siguiente novela, aparecida en 1994, Mañana en la batalla piensa en mí (título tomado de un verso de Shakespeare, al igual que Corazón tan blanco), le llovieron los premios en Europa y América. Por cierto que la aparición de esta novela le valió algún toque de atención en España, a causa de un episodio en el que satirizaba al rey Juan Carlos. A pesar de su éxito de crítica y público (o quizá a causa de ello), a Marías no le faltan los detractores. Umbral, en su diccionario de literatura, lo llamó angloaburrido, y algunos lo consideran poco español (!?) y extranjerizante. Además de su actividad como novelista y cuentista, ha publicado artículos, antologías e importantes traducciones que también han sido reconocidas y galardonadas, como su versión del Tristam Shandy de Sterne. Entre sus predilecciones literarias figuran Juan Benet, William Faulkner, Vladimir Nabokov, Lawrence Sterne y Joseph Conrad (del que tradujo El espejo del mar). Marías es uno de los autores más admirados y odiados del panorama literario nacional. Odiado quizá por haber logrado lo que cualquier autor literario sueña y anhela (y agarraría a Mefistófeles por las solapas con tal de conseguirlo): agradar a la crítica nacional e internacional y congregar largas colas de lectores en busca de su dedicatoria.

                      Década de los 60: La poesía de Luís Cernuda viene a influenciar esta década. La lírica, agotada de tanto realismo social, modifica sus presupuestos y tiende hacia unas formas menos prosaicas y unos contenidos más humanos. Los poetas irrumpen en el terreno de la lírica con deseos de renovación: Ángel García López, Miguel Fernández, Manuel Ríos Ruiz, Antonio Hernández

                      Década de los 70: Comienzan a aparecer antologías “poetas novísimos”, tanto que algunos no han publicado todavía su obra. Hay ya cambios con respecto a los 60: la nueva temática impone un nuevo lenguaje, rico, variado y bello, que trata de interpretar el mundo interior del hombre, olvidándose del entorno: Jesús Hilario Tundidor, Félix Grande, Pepe Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán, Guillermo Carnero, Eugenio Padorno, Diego Jesús Jiménez, Antonio Colinas, Rafael Soto Vergés, Alfonso López Gradolí.

                      Mujeres: Carmen Conde (G. 36), Ángela Figuera, Gloria Fuertes, Celia Viñas, Trina Mercader, Concha Lagos, Ángelina Gatell, Julia Urceda, Pilar Paz Pasamer, Sagrario Torres, Mª Elvira Cacoci, Pureza Canelo.

                      • TEATRO:

                      Desde el punto de vista cultural la dictadura comenzó por combatir la dictadura comenzó por combatir las ideas poniendo una censura, irregularmente aplicada, pero eficaz cuando interesaba. Por salud pública se destruía en 1936 todo libro socialista o comunista y se declaraban ilegales su venta y su reproducción. En 1938 se promulgó la primera ley de Prensa, que duró hasta 1966 en que aparece la ley Prensa e Imprenta de Manuel Fraga Iribarne.

                      Cultura y Educación estaban en manos monárquicos y Prensa y Propaganda en manos falangistas. Iglesia y Falange fueron los dos pilares ideológicos del franquismo. La enseñanza queda en manos de la Iglesia y del Opus Dei. En los años 50, comienza un periodo de liberación, aparece el S.E.U. (Sindicato de Estudiantes de Universidad) en la Universidad y España se va abriendo nuevos campos; los años 60 tiene su hito el mayo 68 francés y la aparición de ETA.; los años 70 conocen un cambio total con la muerte de Franco y la llegada de la democracia.

                      • Teatros Nacionales: Se caracterizan por el intento de compendiar la cultura chamática universal, vigente en su momento, dando un puesto de privilegio a los españoles del siglo de Oro. En el teatro español se representaban los clásicos del siglo de Oro. En el teatro español se representaban los clásicos; en el María Guerrero se representaban los modernos; Valle-Inclán. O'neil, Chejov, Gorki, Wilder, Priestley; se creó también el Teatro Nacional de Cámara y ensayo, sin local fijo, y el teatro lírico Nacional con sede en el Teatro de la Zarzuela. Todo esto se ha pasado ahora al Centro Dramático Nacional que programa las actividades y campañas, con el fin de centralizar un poco esta parcela, aunque no lo ha conseguido. Hay está traspasado a los CCAA.

                      • Circuitos Comerciales: Se han mantenido como empresa libre haciendo, habitualmente, teatro de evasión, de diversión y ausencia de preocupación, aunque también hayan intentado algún acercamiento a montajes interesantes. En los años 60, surgió el café-teatro que daba entrada a autores vanguardistas, pero estas salas fueron invadidas inmediatamente por un teatro más evasivo y erótico.

                      • Teatro “off-off”: Muchos teatros de cámara y ensayo no tuvieron locales y representaron sus obras en Salones de actos, Aulas Magnas, o Salas Comerciales (en los días de descanso de las compañías establecidas) y, gracias a ellos, y a otros teatros Universitarios, no se perdió del todo el contacto con las vanguardias mundiales. Este teatro y estos grupos han intentado estabilizarse al modo como lo ha hecho el Circuito Comercial y sobresalieron: la Sala Cadarso, el gayo Valterano, el teatro CAPSA de Barcelona y QUART-23 de Valencia.

                      BIOGRAFÍAS:

                       

                      • Jardiel Poncela:

                       Enrique Jardiel Poncela nació en Madrid el 15 de octubre de 1901. Sus padres fueron Marcelina Poncela y Enrique Jardiel. El escritor adoptó ambos apellidos, por lo cual - si ha de llamárselo por uno solo de ellos - debe decirse Jardiel y no Poncela, que es el apellido materno.
                        Estudió en la Institución Libre de Enseñanza, luego pasó al Liceo Francés, hecho que seguramente influyó en su posterior solvencia para el manejo de ese idioma.
                        Escribió desde muy joven, aunque se perfilaba para ser un autor “serio” y no el formidable humorista que resultó siendo. Uno de sus primeros relatos no humorísticos es “El Plano Astral”, novela breve que - a mi entender - no permite valorar en su plenitud sus exquisitos recursos literarios. El mismo Jardiel ha calificado a esa obra como muy mala, en su madurez.
                         El comienzo de su fama se produce cuando colabora en revistas de la época, como “Buen Humor”.
                        En 1927 publica “Amor se escribe sin hache”, su primera novela.
                       Luego, en pocos años, escribiría tres novelas más “¡Espérame en Siberia, vida mía!”, “Pero... ¿Hubo alguna vez once mil vírgenes?” y “La tourneé de Dios”, ésta última en 1932.
                       Muy joven abandonó la novela, en la que brilló. Recomiendo a cualquier lector, de cualquier edad, sexo y nacionalidad, la lectura de estas cuatro obras maestras.
                        Se dedicó, casi exclusivamente, a escribir para el teatro.
                       Logró grandes éxitos, como “Eloísa está debajo de un almendro”, o “Un marido de ida y vuelta” y algunos fracasos, como “El cadáver del señor García” o "El amor sólo dura 2.000 metros." 
                       El público, en general,  lo seguía fielmente, pero los críticos se ensañaban cada vez más con una obra que no estaban capacitados para juzgar.
                       Cuando lo acusaban de escribir para grandes masas, dijo que sí, que escribía para “grandes masas encefálicas”.
                        Ganó dinero y también lo perdió cuando quiso hacerse empresario de sus obras. Viajó mucho, realizó una película en Hollywood (“Angelina”);  Se radicó, brevemente,  dos veces en Buenos Aires, dando conferencias y presentando sus comedias.
                       Enfermó de cáncer en 1944 y su producción se hizo, por eso, menos prolífica.
                       Murió en la pobreza, en Madrid, el 12 de febrero de 1952, casi olvidado.
                       Actualmente, se ha revalorizado su obra y una calle de la capital española lleva su nombre.

                      • Miguel Mihura:

                      Empezó a escribir antes de la guerra (Tres sombreros de copa (1932)) pero no logró estrenarla hasta 1952, por lo que su reconocimiento fue tardío. En 1941 funda La codorniz. A partir de la década de los cincuenta, Miguel Mihura empezó a estrenar sus obras teatrales con regularidad. Reaparece entonces el tema de la libertad que ya había tratado en Tres sombreros de copa en obras como ¡Sublime decisión! (1955), Mi adorado don Juan (1956) y La bella Dorotea (1963), si bien desde perspectivas diferentes. En la primera, trata la emancipación de la mujer a finales del siglo XIX. En la segunda, invita al espectador a vivir al margen de las estrictas y convencionales normas sociales. En la última, refleja el enfrentamiento de Dorotea con una sociedad mezquina y cruel.

                      A partir de la década de los cincuenta se produce un pequeño cambio en la obra de Mihura: la sátira se impone sobre el humor. Este viraje, que se aprecia ya en El caso de la señora estupenda (1953), se consolida en A media luz los tres.

                      • Antonio Buero Vallejo:

                      Escritor. Dramaturgo.
                      Nacido en Guadalajara, en 1916,
                      y Premio Cervantes de Literatura,
                      acaba de recibir la Medalla de Oro
                      de la Provincia de Guadalajara.
                      Es sin duda uno de los principales escritores del siglo XX,
                      y quizás el más sólido de los autores de obras de teatro

                      1º) Raíces del pasado:

                        • Renovación / Innovación

                          • El humor. Con anterioridad a 1936 se inició una renovación del humor, que alcanzó su mayor desarrollo en la posguerra, apoyándose en una dislocación de la realidad, provoca el absurdo con un humor intelectualizado que, a través de lo inverosímil, o la superposición de ambientes dispares, pone en tela de juicio las razones de la lógica o las estructuras sociales, aunque no tenga intencionalidad crítica. E. Jardiel Poncela Eloísa está debajo de un almendro, Los ladrones somos gente honrada, Angelina o el honor de un brigadier; Miguel Mihura Tres sombreros de copa, Ninette o un señor de Murcia.

                          • Teatro convencional. Dentro de una cierta evolución, el teatro de evasión de la postguerra supone una supervivencia de las formas teatrales del teatro burgués heredero de la alta comedia. La mayor parte de sus cultivadores comenzaron su actividad antes de la guerra y sus principios y objetivos no se conturbaron con la tragedia nacional. La obra bien hecha, regidas por las normas del buen gusto se clava en un tono poético que cae, a veces, en lo sentimental y, en el fondo, subyace siempre el conformismo. Sus autores son conservadores y reaccionarios y cultivaron todos los géneros con más o menos éxito. J. Mª Pemán, El divino impaciente; Juan I. Luca de Tena, ¿Dónde vas Alfonso XII?; Joaquín Calvo Sotelo Una muchachita de Valladolid; Edgar Neville, Víctor Ruiz Iriarte, Agustín de Foxá, López Rubio, J. A Jiménez Arnau

                      2º) Las generaciones realistas:

                      Surge a raíz del estreno Historia de una escalera de A. Buero Vallejo. La técnica dramática de esta generación era similar a la del teatro convencional, pero no era un teatro de evasión, sino una toma de conciencia de la realidad circundante que también iba a ofrecer novedades. Las formas estéticas no presentan uniformidad, pero tendrán en común un inconformismo.

                      La delimitación del sentido del nuevo realismo empezó con Alfonso sastre en 1950 en el “Manifiesto de Teatro de Agitación Social”, que señalaba una voluntad de adscripción al social-realismo de otros países (neorrealismo italiano, realismo social ruso o mejicano). Suponiendo el teatro como arte social, estiman superior lo social a lo artístico y consideran el teatro como un medio de agitación. Más adelante, la renovación teatral vendrá de la mano del teatro del absurdo y de las corrientes de influencia: el realismo ruso (Chejov, Gorki), el realismo americano de los años 40 y 50 (Williams y Millar) y algunos hombres de la G.98 (Unamuno y Valle-Inclán).

                      • G.50: A. Buero Vallejo Historia de una escalera, El tragaluz, La fundación; Alfonso Sastre Escuacha hacia la muerte, La mordaza; Alfonso Paso, Jaime de Armillán, Jaime Salorn, J. J. Alonso Millán, Alfredo Mañás

                      • G.60: Muchos de los aquí incluidos se iniciaron en la década de los 50 y es muy difícil de delimitar las diferencias generacionales. Van dejando las orientaciones estéticas más claras sin abandonar el tratamiento de la realidad. Entrenan en grupos de cámara durante los años 50: Martín Recuerda Las salvajes en puente San Gil, El teatrito de D. Ramón; Lauro Olmo La camisa, El cuarto poder; Carlos Muniz Sueños de la razón; Antonio Gala Anillos para una dama; Rodríguez Buded, Rodríguez Méndez, Juan A. Campo, Gómez Arcos, Muñoz Hidalgo.

                      3º) La generación simbolista:

                      Engloba a un grupo de autores que desde los años 60 han eludido las formas realistas, influidos por la estética del teatro del absurdo y las técnicas experimentales de los grandes grupos europeos y americanos: es un teatro original, provocativo, desintegrador del lenguaje; ataca la lógica y es de una ambigüedad sistemática; sus procesos de abstracción y la manifestación en todos sus términos de un estado profundo de crisis, a través del cual se llega a un nuevo concepto de teatro, serán las nuevas formas escénicas.

                      Sanguinetti considera, sociológicamente, a la vanguardia como un producto burgués; y Roland Barthes piensa que lo que la vanguardia hace es inocular un poco de subjetividad en la certeza de los valores burgueses. El paso por el tamiz crítico de alguno de esos principios que realiza la minoría vanguardista da tiempo a la sociedad burguesa a realizar las reformas necesarias para mitigar la violencia de la crítica, evitar la esclerosis social y salvaguardar, no obstante, los principios básicos que sigan manteniendo el “status” de las clases privilegiadas.

                      Lo “Underground”, el absurdo existencial o el utillaje de la representación no será lo que marque la vanguardia, sino el actor con sus vivencias y su capacidad de improvisación quien trazará una frontera indeleble, pasada la cual, se convierte en coautor y la representación en un producto colectivo.

                      • Teatro de autor:

                        • El absurdo: Desarrollado por E. Ionesco, Genet, Beckett y Adamov, comprende al teatro pánico de Jodorowsky, Topor y Stenberg. Fernando Arrabal define “lo pánico” como esa manera de ser presidida por la confusión, humor, terror, azar y euforia. Los hombres del triciclo, El arquitecto y el emperador de Asiria, Manuel Pecholo

                        • El Underground: Reprimido por la censura en sus aspectos políticos, morales y económicos, además de la autocensura. Se mueve en teatros paralelos del teatro Independiente y ha cargado sobre la creatividad del actor y del director el peso de la plástica escénica. El principio de sugerir es aceptado y se aprovechan los movimientos de ruptura, y las formas complejas de simbolización que permiten diversos niveles de lectura. Los temas tienen un alcance superior al puramente local, adquiriendo una universalidad crítica, válida más allá de nuestras fronteras.

                      José Ruibal Su majestad la sota, López Mazo, Martínez Ballesteros, José Mª Bellido, Martínez Mediero, Luís Matilla, Jesús Campos, García Pintado, Diego Salvador, J. Luís de Santos, Martín Elizondo.

                      • Off the record”: Francisco Nieva Malditas sean Coronada y su hija; Miguel Romero Esteo Pontifical.

                      • Teatro colectivo”: Ha habido, en todo el proceso vanguardista un intento desmitificador de “lo literario” y, sobre todo, un intento de romper los límites tradicionales que compartimentaban las artes, fundiéndolas arbitrariamente en el hecho de la comunicación estética. Los grupos de teatro independiente, que era al mismo tiempo talleres de teatro, optaron por la creación colectiva para el montaje de obras ya escritas o para creaciones propias, en donde el colectivo, a través de motivaciones comunes logran una unidad dramática o un “collage” configurado por vivencias personales de cada miembro del grupo.

                              • Els Joglars: se crea en 1952 y en el 67 A. Boadella se hace cargo de la dirección. En su método de trabajo no figura prescindir de la palabra, pero hay una inversión de funciones en la comunicación. Se escoge la farsa esperpéntica como forma genérica artística y la lengua se hace secundaria.

                              • Tábano: Aparece a finales del 68 en Sevilla. Intentan la desalientación con una sobredosis de productos alineantes. Desarrollan las situaciones por improvisación, adaptando todo tipo de técnicas: absurdo, Revista, sainete…

                      La cuadra, La fura del Baus, etc.

                      • LA LITERATURA ESPAÑOLA DE 1975 A 2000:

                      La modernización de la sociedad:

                      En 1976, los españoles aprobaron en referéndum la Ley para la Reforma Política propuesta por Adolfo Suárez. Se inició así un proceso político de normalización democrática, la llamada transición, que condujo a la celebración de elecciones libres en 1977 y a la promulgación en 1978 de una Constitución, por la que España quedó configurada como una monarquía parlamentaria.

                      La llegada al poder del PSOE en 1982, tras el fallido intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, dio por cerrada la transición.

                      La literatura española actual:

                      Habitualmente se toma el año 1975 como punto de partida para estudiar la literatura española actual por las repercusiones que los acontecimientos históricos tuvieron en el ámbito de la cultura.

                      La literatura de las dos últimas décadas se caracteriza por una vuelta a las formas tradicionales, aunque algunos autores mantienen el gusto por la experimentación. Así ocurre, por ejemplo, entre los poetas más jóvenes: algunos -Luís García Montero, Felipe Benítez Reyes- vuelven su vista a la poesía de la experiencia; en cambio, otros -Andrés Sánchez Robayna, Blanca Andreu- prefieren una poesía esteticista y experimental.

                      El género que más éxito tiene en esto años es la novela. La aparición en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, significó la recuperación de la trama argumental. Desde entonces, las novelas de aventuras y las novelas policíacas, entre otros subgéneros tradicionales, gozan del favor del público, que con frecuencia ve en ellas una forma de evasión. Manuel Vázquez Montalbán, José María Merino, Luís Mateo Díez, Eduardo Mendoza, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, Luís Landero, Julio Llamazares

                      El teatro actual ofrece dos caras: por un lado, las salas comerciales mantienen en escena obras de autores consagrados y van dando cabida a los musicales al estilo de Broadway; por otro lado, hay salas que ofrecen un espacio abierto a los escritores noveles y a la experimentación. Los autores más destacados son Francisco Nieva, José Luís Alonso de Santos, José Sanchís Sinisterra, Fermín Cabal y Sergi Belbel.

                      • LÍRICA ACTUAL:

                      Los autores que se dan a conocer después de 1975 comparten en general el gusto por la ambientación urbana de los poemas, la atracción por las experiencias cotidianas, el empleo de un lenguaje coloquial y la actitud escéptica que se manifiesta en el uso frecuente de la ironía. Pero a pesar de esto, la poesía actual presenta una gran diversidad de corrientes.

                      La poesía de la experiencia se caracteriza por la expresión de las vivencias personales, en un tono objetivo y con frecuencia desengañado, mediante un lenguaje de tono colonial. Es notable en los autores de esta tendencia el magisterio de Jaime Gil de Biedma.

                      Los principales representantes de la poesía de la experiencia son Luís García Montero y Felipe Benítez Reyes.

                      • Luís García Montero (1958) ha defendido en diversas ocasiones una lírica próxima a la realidad, frente a las ensoñaciones culturistas de épocas precedentes. Sus poemas se centran en las vicisitudes amorosas.

                      • Felipe Benítez Reyes (1960) encarna la visión lúcida y desencantada de la existencia que distingue a muchos de los autores de la lírica actual. Mediante un lenguaje brillante y preciso, el autor contempla la realidad con ironía y propósito desmitificador.

                      BIOGRAFÍAS:

                      • Luís García Montero:

                      Nació en Granada en 1958. Cursó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras, donde se licenció en 1980 y en la que se doctoró poco más tarde con una tesis sobre Rafael Alberti, con el que sostuvo una estrecha y entrañable amistad, y de cuya Poesía Completa preparó la edición. Actualmente es profesor titular del departamento de Teoría de la Literatura de la Universidad de Granada.

                      Además de poeta de prestigio internacional, es un consagrado ensayista y columnista de opinión. Entre los numerosos galardones obtenidos, destacan el Premio Federico García Lorca, (1979), el Loewe y el Nacional de Poesía, (1993) el Adonais, que obtuvo siendo muy joven, en 1984, y en 1999 fue candidato al Premio Cervantes. Su obra poética consta de los siguientes volúmenes: Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn (1980), Tristia (1982), El jardín extranjero (1983), Diario cómplice (1987), Las flores del frío (1991), Habitaciones separadas (1994) y Completamente viernes (1998). Ha escrito numerosos ensayos sobre teatro y sobre poesía contemporánea y un libro, Luna en el Sur, de evocaciones narrativas sobre su infancia.

                      • Felipe Benítez Reyes:

                      Poeta, novelista, traductor y ensayista español nacido en Rota, Cádiz, en 1960.
                      Autor de una vasta obra que abarca todos los campos de la literatura, está considerado como una de las voces más influyentes del panorama literario español. Ha sido incluido en las más importantes antologías, gracias a su excelente dominio del lenguaje, que abarca desde  el neosimbolismo de su primera época  hasta la gran versatilidad de sus trabajos poéticos posteriores.
                      Ha obtenido entre otros, los premios Luis Cernuda, Ojo Crítico, Fundación Loewe, Premio de la Crítica, Premio Nacional de Literatura y Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla 1994 por «Vidas improbables».
                      Parte de su obra poética está contenida en las siguientes publicaciones:
                      «Paraíso manuscrito» en 1982, «Los vanos mundos» en 1985, «La mala compañía» en 1989, «Poesía» en 1992, «Sombras particulares» en 1992,
                      «Paraísos y mundos» en 1996, «El equipaje abierto» en 1996 y «Escaparate de venenos» en el año 2000.

                        • NARRATIVA ACTUAL:

                      La narrativa del último cuarto del s. XX se caracteriza por la vuelta a los patrones narrativos clásicos: el interés por el argumento, el desarrollo lineal de la historia, la voz única del narrador. Predominan los temas urbanos y se prefieren los personajes antiheroicos.

                      Tendencias de la narrativa actual:

                      • Novela policíaca y de intriga. Este subgénero resurge con especial fuerza. M. V. Montalbán, Pepe Carvalho, Arturo Pérez Reverte.

                      • Novela histórica. José María Merino, Miguel Delibes, José Luís Sampedro.

                      • Novela de la reflexión íntima. Centrada en la búsqueda personal y la reflexión sobre la propia existencia. Juan José Millás, Francisco Umbral.

                      BIOGRAFÍAS:

                      • Eduardo Mendoza:

                      Una vez finalizados los estudios de derecho, se dedica a viajar por europa.
                      Entre 1966 y 1967 le conceden una beca para ir a Londres a estudiar Sociología.
                              Al regresar a Barcelona, ejercerá como abogado en el caso de la "Barcelona Traction" y como asesor jurídico del Banco Condal.
                              Aburrido y cansado de la realidad que en aquellos momentos vivía su ciudad, Barcelona, trasladará durante casi diez años su residencia en Nueva York, desde 1973 hasta 1982, periodo durante el cual trabaja como traductor/intérprete de las Naciones Unidas.
                              Su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, aparece en el año 1975, estando aun España bajo la dictadura del general Franco. Al morir éste unos meses más tarde, la novela adquirirá un papel precursor de la nueva realidad hacia la cual se encamina España, la democracia.
                              En 1982 regresa a Barcelona, pero poco después pasará un periodo de seis años viajando por distintas ciudades de europa, entre las cuales destacan Viena y Ginebra.
                      La que ha sido considerada por muchos su obra cumbre, La ciudad de los prodigios, fue concebida durante este periodo, concretamente en 1986.
                              Sin noticias de Gurb nace como folletín por entregas del periódico "El País" en 1990, y un año más tarde es editada de forma completa por la editorial Seix Barral.
                              Entre 1995 y 1999 ejerce como profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
                              Su última novela publicada es La aventura del tocador de señoras. Y como proyecto futuro destaca la biografía que desde hace tiempo prepara sobre el escritor Pío Baroja

                      • Antonio Muñoz Molina:

                      Nació en Úbeda (Jaén) en 1956. Cursó estudios de periodismo en Madrid y se licenció en Historia del arte en la Uiversidad de Granada, ciudad en la que residía desde 1974. Posteriormente se trasladó a Madrid, donde vive en la actualidad.

                      Es autor del ensayo Córdoba de los Omeyas (Planeta, 1991) y ha reunido sus artículos en los volúmenes El Robinsón urbano (1984; Seix Barral, 1993 y 2003), Diario del Nautilus (1985), La huerta del Edén (1996), Pura alegría (1996) y La vida por delante (2002). Su labor como articulista ha sido reconocida recientemente con los premios González Ruano de Periodismo y Mariano de Cavia, ambos en 2003. Su obra narrativa comprende: Beatus Ille (Seix Barral, 1986 y 1999), que obtuvo el Premio Ícaro, El invierno en Lisboa (Seix Barral, 1987 y 1999), que recibió el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura, ambos en 1988, Beltenebros (Seix Barral, 1989 y 1999), El jinete polaco (1991; Seix Barral, 2002), que ganó el Premio Planeta en 1991 y nuevamente el Premio Nacional de Literatura en 1992, Los misterios de Madrid (Seix Barral, 1992 y 1999), El dueño del secreto (1994), Nada del otro mundo (1994), Ardor guerrero (1995), Plenilunio (1997), Carlota Fainberg (2000), Sefarad y En ausencia de Blanca (2001).

                        • TEATRO ACTUAL:

                      Con la llegada de la democracia y la desaparición de la censura cambian radicalmente las circunstancias en las que se desarrollaba la vida teatral española. Suben a los escenarios obras antes prohibidas y se reparten con asiduidad las piezas de los grandes autores extranjeros. Los poderes públicos se interesan por promover el teatro.

                      Pese a todo, la escena española ha sido dominada por un teatro de corte comercial, integrado a manudo por piezas humorísticas de ínfima calidad. Muchos de los grupos independientes surgidos en el periodo anterior han desparecido y otros han subsistido gracias a su capacidad para conectar con el público a través de espectáculos de gran impacto visual. A la vez se ha producido un auge del llamado teatro alternativo, que presenta sus propuestas innovadoras en salas de pequeño aforo.

                      Es difícil señalar unas corrientes definidas en la dramaturgia actual. Puede apuntarse, en todo caso, el resurgimiento de un teatro social, de tintes costumbristas y críticos.

                      Algunos dramaturgos:

                      • La dramaturgia de Francisco Nieva (1927) significa la pervivencia de las propuestas experimentales en el teatro actual. Nieva concibe el teatro ante todo como un espectáculo, mezcla de juego y ritual, en el que los aspectos estéticos priman sobre el contenido. Nosferatu, Sombra y quimera de Larra, Delirio del amor hostil.

                      • José Sanchís Sinisterra (1940) debe su renombre a piezas de carácter histórico, entre las que destaca ¡Ay, Carmela! .

                      • José Luís Alonso de Santos (1942) ha revitalizado el género costumbrista al llevar a las tablas con un enfoque satírico algunos de los problemas de nuestra sociedad, como la violencia urbana La estanquera de Vallecas, o la droga Bajarse al moro.

                      BIOGRAFÍAS:

                      • Nieva, Francisco:

                      Nació en Valdepeñas (Ciudad Real) el 29 de diciembre de 1927. En 1942 se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid para estudiar pintura y en 1945 entró en contacto con el postismo, primer movimiento de vanguardia de la posguerra española. Entre 1948 y 1963 residió en París, donde recibió el premio Polignac por el conjunto de su obra artística. Tras residir un año en Venecia regresó a Madrid en 1964, y, salvo largas estancias en Berlín y Roma, ha permanecido afincado en esta ciudad. Su creación, centrada inicialmente en la pintura, se orientó también luego hacia la escenografía y dirección teatral y operística y la decoración cinematográfica. Su producción teatral le ha valido el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones (1980 y 1992) y se halla hoy reunida en los dos volúmenes de su Teatro completo (1991). Ha tenido además una relevante actividad como ensayista y articulista, reconocida con el premio Mariano de Cavia. En 1986, la Real Academia Española eligió a Nieva para la plaza de número vacante por el fallecimiento de Antonio Tovar, de la que tomó posesión en 1990. El conjunto de la obra literaria de Nieva obtuvo en 1992 el premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su primera novela, El viaje a Pantaélica (Seix Barral, 1994), alcanzó extraordinaria resonancia, superada incluso a raíz de la aparición de la segunda, Granada de las mil noches (Seix Barral, 1994).

                      • José Luís Alonso de Santos:

                      Nació en 1942. Se licenció en filosofía y letras y ciencias de la información. Recibió las enseñanzas de William Layton en su paso por el Teatro Estudio de Madrid.

                      Fue director del un grupo independiente de teatro con el que recorrió toda España. En la década de los 60 se inició como dramaturgo. En los 90 fue guionista de series de televisión y escribió varias novelas, artículos y escritos varios.

                      En la actualidad, sus ocupaciones abarcan también el campo de la producción teatral, es catedrático de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, y desde le 2000 dirige la compañía Nacional de Teatro Clásico. Ha recibido muchos premios como el Rojas Zorrilla de la Diputación Provincial de Toledo en 1985, el Gallo Vallecano en 1980 y el Tirso de Molina en 1984.

                      • José Sanchís Sinisterra:

                      Sus primeros trabajos como director y dramaturgista se fechan en el 60 dentro del Aula de Teatro de la Universidad de Valencia. En el 77 crea el grupo Teatro Fronterizo iniciando con éste un importante trabajo de investigación teatral que comprende: las fronteras de la teatralidad, el despojamiento de sus elementos constitutivos y la modificación de los mecanismos perceptivos del espectador. Las fronteras entre el género narrativo y teatral las transitará a lo largo de los 80 a través de dramaturgias de obras de autores del siglo XX como Joyce, Kafka o Cortázar, pero también a partir de textos de los Siglos de Oro y de las Crónicas de Indias. La obra de Sanchis Sinisterra siempre presenta un continuo movimiento entre la tradición y las líneas dramáticas contemporáneas, del que es un buen ejemplo su obra Ñaque (1980). En este texto se adivina ya la presencia de Beckett, autor clave para la etapa que abre el autor en la Sala Beckett de Barcelona a partir de 1989, donde impartirá cursos para actores y autores. Allí profundiza en el estudio de los límites de la teatralidad: lo intertextual, la implicación del espectador en la ficcionalidad, la metateatralidad, el cuestionamiento de la fábula y del personaje tradicional, lo no dicho, lo enigmático, etc. Todo ello, entre otras muchas cosas como la necesidad de acercar el teatro a otras artes o a la ciencia, participa de la defensa de lo que este autor denomina una "teatralidad menor". Un tipo de teatro muy distinto al espectacular y comercial. Su obra explora muy diferentes temáticas, desde un teatro de carácter histórico - que va desde la conquista de América, Trilogía americana hasta la Guerra Civil española, ¡Ay Carmela! (1986) - y llega a la realidad actual pasada por un filtro de extrañamiento. Esta última muy crítica con la sociedad de consumo (Marsal Marsal, 1996). Sus últimas obras: El lector por horas (1999) un homenaje a la literatura, y La raya en el pelo de William Holden (2001) dedicada al cine, forman parte de una trilogía sobre otras artes de la que faltaría la música.