Gaudí

Arte modernista español. Art Noveau. Técnicas de construcción. Materiales. Estilismo. Iconografía religiosa, nacionalista y de la naturaleza

  • Enviado por: Isa
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Índice

  • 1-Gaudí dentro de la historia del arte. . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 3-4

  • 2-Estética gaudiniana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 5-15

-Iconografía de la naturaleza. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 5-8

-Iconografía religiosa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 9-10

-Iconografía nacionalista. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 11

-Artes menores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 12-14

-Formas y colores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 15

  • 3-Formas de trabajar, proceso de construcción. . . . . . . . . . Pág 16-17

  • Fotos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 18-33

-Fotos de iconografía religiosa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 18-19

-Fotos de iconografía nacionalista. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 20

-Fotos de iconografía de la naturaleza. . . . . . . . . . . . . . . . Pág 21-24

-Fotos de artes menores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 25-30

-Fotos de sus obras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .Pág 31-34

  • Esbozos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 35-38

  • Dibujo definitivo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 39

  • Bibliografía. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pág 40

1-Gaudí dentro de la historia del arte

Antonio Gaudí i Cornet pertenece a la primera generación de modernistas, Gaudí es un esquema referencial del modernismo catalán.

Gaudí partió de un medio artístico local unido a las características del modernismo y del “Art Noveau”, que marcaron su época, pero llevó su arte a metas conceptuales, técnicas y estéticas con las que lo superó.

Gaudí contó con una conciencia crítica que le llevó a un intento para superar las tendencias de su época y expresarse con un lenguaje genuino.

Gaudí coincide con el surrealismo, el cubismo, el fauvismo, el expresionismo o el constructivismo, pero el arquitecto catalán no participó en ninguna de estas tendencias.

El arquitecto mostró en sus primeros trabajos universitarios un fuerte eclecticismo cargado de símbolos catalanistas, pero ya hacia 1883 dejó entrever un rumbo distinto al desarrollar un esfuerzo por romper con lo anterior en sus primeras obras de envergadura.
Gaudí supone la vertiente expresionista del modernismo catalán, buscando en sus obras seguir la lógica del proceso creativo para lograr formas nuevas y sólidas.

La arquitectura de Gaudí tiene mucho que ver con el gótico y con la concepción estructural y mecánica de las construcciones medievales.

Gaudí se fijó en el Extremo Oriente (orientalismo), de donde incorporó a su arquitectura los brillantes trabajos artesanos en hierro o piedra sin labrar, los dragones, las fascinantes techumbres de sus edificios, la abundancia ornamental y el intenso sentido policromo de la arquitectura.

Los primeros síntomas de modernidad que aparecen en su obra están ligados a la próspera expansión que experimentó Barcelona en los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX.

Gaudí primero trató de llevar el gótico las últimas consecuencias, eliminando arbotantes y contrafuertes. Y después buscando en las superficies regladas y cónicas un nuevo lenguaje geométrico, donde los paraboloides, los hiperboloides y los helicoides se transformarán en el centro de su morfología constructiva.

Gaudí vivió totalmente alejado de lo que era el mundo de las vanguardias, circunscrito a su taller y a sus obras, y que el único punto de coincidencia que se puede establecer con los arquitectos y artistas posteriores es el afán por experimentar nuevos modos de expresión y encontrar nuevas soluciones plásticas para sus inquietudes creativas.

2-Estética gaudiniana

-Iconografía de la naturaleza

Gaudí fue un estudioso de la Naturaleza. En ella observó que no había la geometría común de la arquitectura a base de cubos y prismas, formas elementales de los sólidos regulares. En su observación encontró estructuras sólidas, resistentes y fibrosas: las naturales, que componen superficies curvadas. En sus edificios buscó las formas de la naturaleza.

La naturaleza en Gaudí es funcional: son formas, colores y texturas no estéticos sino para el desarrollo de la vida y para usos concretos. Gaudí quiso lograr obras bellas destruyendo las imágenes coherentes y estables de la arquitectura y basándose en las leyes de la Naturaleza.

No trataba de hacer obras de arte, sino elementos que sirvieran para el crecimiento y la reproducción de las especies.

La naturaleza se refleja en la arquitectura de Gaudí igual que los árboles en la superficie de un lago.

La arquitectura de Gaudí tiene apariencias geológica, botánica y zoológica. Las razones de esta semblanza cabe buscarlas en que Gaudí buscó la inspiración práctica en la naturaleza y su forma de entender las construcciones se basaba en las mismas leyes que siguen las plantas o los animales. Gaudí volvió la mirada hacia la naturaleza, reconociéndola como maestra generosa y manteniendo un ánimo humilde ante ella, para no pretender inventar nada sino descubrirlo todo.

La geometría reglada y las superficies alabeadas son la base compositiva en la obra de Gaudí, que tomó ejemplo de la naturaleza.

El sistema constructivo de Gaudí se basaba en una sencilla observación

del entorno natural en el que encontraba estructuras funcionalmente

perfectas y formas decorativas de gran belleza estética.


Concluyó que las geometrías de la naturaleza se basaban en muchos casos en superficies torcidas, es decir, curvas en el espacio pero compuestas de líneas rectas que se pueden encontrar con gran frecuencia en las plantas, los seres vivos y en las montañas. Todas esas formas naturales eran policromadas, de colores brillantes y variados.

En la Casa Batlló y en La Pedrera no existe la línea recta, como en la naturaleza. En la Sagrada Familia la nave central se sostiene sobre estructuras arborescentes ya que Gaudí solía comparar las columnas con los árboles y los capiteles con hojas.

Gaudí aprendió a contemplar la naturaleza sin prejuicios. Basándose en la teoría de la geometría reglada, su gran aportación arquitectónica, definió cuatro superficies distintas —helicoide, hiperboloide, conoide y paraboloide hiperbólico—, todas ellas extraídas de la naturaleza y trasladadas por Gaudí a la arquitectura.

El helicoide es la forma del tronco del eucalipto y Gaudí lo utilizó en las columnas torcidas del Colegio Teresiano. El hiperboloide es la forma del fémur y Gaudí lo usó en las columnas de la Sagrada Familia. El paraboloide hiperbólico es la forma que adoptan los tendones entre los dedos de una mano y Gaudí lo introdujo por primera vez en la historia en las bóvedas de la Cripta de la Colonia Güell. Combinaba sabiamente su dominio de la geometría y los cálculos matemáticos con métodos intuitivos y elementales que aplicó a su arquitectura y le permitían lograr formas

equilibradas muy parecidas a las que brinda la Naturaleza.

Son innumerables las ocasiones en que Gaudí incorporó elementos vegetales en sus edificios y proyectos. En la Casa Vicens utilizó por primera vez los girasoles cerámicos como elemento decorativo. Para Gaudí significaba el alma, que volvió a aplicarla en el Capricho de Comillas (Santander), todas sus paredes exteriores aparecen cubiertas con este motivo.

Numerosas reproducciones florales jalonan los pabellones de entrada de la

Finca Güell en Pedralbes. Rosas y claveles pintados en los muros del picadero y un elemento muy singular, la famosa entrada del dragón, uno de los mejores trabajos de forja del arte catalán. Representa a Ladón, bestia mítica encadenada, guardián de las Hespérides. Sobre él, en un pilar de ladrillo, encontramos el bello naranjo de antimonio, que Gaudí simbolizó, por su combinación con el dragón, con el undécimo trabajo de Hércules en su viaje al jardín de las Hespérides.

En la Casa Calvet hay un gran repertorio de especies vegetales en su rica fachada escultórica. Salta a la vista el gran ciprés, símbolo de la hospitalidad, las cornucopias repletas de uvas y otras frutas, las ramas de olivo como señal de paz. Lo más curioso son las grandes reproducciones de setas comestibles del campo catalán, inmortalizadas

en honor del propietario, Pedro Calvet, que era micólogo.

En las Bodegas Güell levantó un edificio con la propia piedra del lugar que compagina perfectamente con el entorno rocoso de la costa.

En el Parc Güell es donde más patente queda el concepto naturalista y paisajista de la arquitectura de Gaudí. Ajustó las formas de las calles a la topografía del terreno, proyectó viaductos para no desmontar el terreno original y construyó con piedra del lugar sin desbastar, aprovechando los derribos de una cueva, de donde sacó rocas de distintos colores que distribuyó armónicamente por todo el recinto.

Las casas Batlló fueron el punto culminante de su arquitectura naturalista. La primera, revestida de pedazos de cristales de colores y rematada con formas orgánicas de cerámica vidriada, y la segunda, con su aspecto de acantilado, parecen sendos símbolos del mar y de la tierra.

Otras muestras de esta manera de proceder se hallan en las vidrieras de la catedral de Mallorca, en la Resurrección de Cristo en la montaña de Montserrat y en otras obras menores.

Pero la representación más importante de elementos vegetales en piedra está en la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia, un gigantesco friso escultural donde se reproducen hasta 80 especies vegetales de Cataluña y Tierra Santa. Olivos, laureles, almendros, cerezos, azucenas

o gladiolos conviven con cabezas de toro, erizos de mar, reptiles, salamandras, caracolas o algas marinas, en una copia exacta de la naturaleza.

El bestiario gaudiano

El catálogo de animales que aparecen en la decoración de los edificios de Gaudí es tan amplio que bastaría para definir un “bestiario gaudiniano”. Pelícanos, palomas, tortugas, camellos y también serpientes, salamandras, lagartos y dragones.

En muchos de ellos se ha querido ver una simbología masónica pues existen teorías de que Gaudí, a pesar de su catolicismo extremo, estuvo

conectado con esa sociedad secreta.

El Parc Güell concentra muchos de estos animales de características míticas y gran simbolismo. En la escalinata central colocó Gaudí las esculturas en brillante trencadís de tres bestias fabulosas: la serpiente, la salamandra y el dragón.

El banco multicolor hecho con trencadís es un gigantesco rompecabezas donde se puede descubrir centenares de imágenes; hay conchas y mariposas, calamares, estrellas fugaces, constelaciones crecientes,

medusas, lunas, estrellas y flores abstractas, etc.

El Parc Güell expresa magníficamente la original percepción que tenía Gaudí de la naturaleza y su voluntad de transformarla en arquitectura.

-Iconografía religiosa

La religiosidad es otro rasgo propio de su personalidad, fue católico de oración diaria, siempre incluyó en sus obras figuras religiosas y amenazó con abandonar algunos proyectos cuando sus clientes no aceptaban sus propuestas en ese sentido.
Otro rasgo típico de la personalidad de Gaudí fue su austeridad; vivía sabiamente con lo justo para evitar que el espíritu se dejara vencer por los atractivos de la posesión y la materia. Aunque vivía rodeado de gente poderosa y rica, el arquitecto prefirió la simplicidad de un lecho de hierro en su casa del Park Güell y, en sus últimos años, la modestia de su taller de la Sagrada Familia.

Gaudí se debatía en un eclecticismo que se inspiraba en los clasicismos grecolatinos, lo medieval, lo mudéjar y lo barroco, lo que se pone de manifiesto en sus primeros edificios (el Capricho de Comillas, el Palacio episcopal de Astorga, la primera etapa de la Sagrada Familia).

El catolicismo está muy presente en la obra gaudiniana: en los grupos escultóricos de la Sagrada Familia, en la cruz de la puerta de la Finca Miralles y en el Ángel portador de la mitra, escultura del Palacio Episcopal de Astorga que demuestran su respeto hacia la jerarquía eclesiástica.

De Dios aprendió Gaudí que las piernas separadas sostienen mejor que unidas. De ahí las columnas inclinadas. De Dios aprendió que la línea recta no existe en la naturaleza y descubrió la potencialidad constructiva de las paraboloides helicoidales. De Dios aprendió la resistencia y levedad de los huesos de los pájaros, las líneas de fuerza por las que un tronco se descompone en gruesas ramas. De ahí la ausencia de contrafuertes en la Sagrada Familia.

Que Gaudí fue católico practicante y devoto no cabe la menor duda y que algunos de los símbolos utilizados por el genial arquitecto son, sin más, cristianos.(M de María, cruces, etc.). Pero, existen otros símbolos en su obra que exceden el ámbito de la simbología católica y su explicación no puede reducirse estrictamente a ella. Lo que realmente sorprende es que una personalidad católica ortodoxa como la suya, en principio, utilizase símbolos que tenían significados muy concretos fuera del cristianismo y carecían de ellos en el interior de la ortodoxia romana.
Así pues, podría decirse que Gaudí experimentó una vía autónoma en el terreno de la espiritualidad, situada dentro de la ortodoxia católica, pero con una práctica que iba más allá del catolicismo. Y es que en las construcciones gaudinianas abundan signos y símbolos que son patrimonio de determinadas sociedades secretas.

En su obra hay símbolos masónicos:

-Horno de fusión o atanor

-La cruz en seis direcciones

-La x

-El pelícano

-La salamandra, la serpiente y las llamas

-El lagarto

-El árbol seco y el árbol de la vida

-El dragón ígneo y el laberinto

-Iconografía nacionalista

Gaudí fue uno de los símbolo de la “Renaixença” en Cataluña.

Gaudí extrajo los elementos tradicionales catalanes de estilos como el gótico tardío, el barroco, el mudéjar e incluso la geología de Montserrat.

El modernismo catalán se basaba en un fuerte nacionalismo con raíces en la tradición autóctona y además, la recuperación del gótico llevaba a reforzar los ideales de las culturas genuinas como identidad de los pueblos.

En épocas de persecución, Gaudí se negaba a abandonar el uso de la lengua catalana aún a costa de pasar una noche dentro de un calabozo y cuando, después de años de censura, el sentimiento catalanista reivindica sus derechos, él seguía de cerca los eventos nacionalistas como lo muestra su ingreso a la "Associació Catalanista d'Excursions Científiques". La participación en esta asociación le permitió aumentar su conocimiento de la histórica arquitectura catalana.
Este sentimiento "catalán" se muestra en muchos de sus edificios donde se aprecian escudos con las cuatro barras o esculturas en honor a Sant Jordi, patrón de Cataluña.

-Artes menores

Gaudí de la práctica artesanal, en la que se inició junto a su padre, aprendió la disciplina del oficio, el perfeccionismo técnico y el gusto por lo manual. Esta identificación con la cultura artesanal la llevó a las últimas consecuencias cuando trabajaba en los más prestigiosos talleres de forja, fundición, ebanistería o cerámica de la época del modernismo en Barcelona.

Gaudí fundió la estructura y la decoración, buscando la funcionalidad además de la belleza estética y para ello rodeó sus estructuras de complementos decorativos.

Sus primeras obras no fueron edificios, sino objetos.

Los muebles y objetos decorativos de Gaudí no pueden ser considerados como piezas sueltas o aisladas de su contexto. Todos ellos fueron creados para formar parte de un conjunto y responden a la misma lógica, a las mismas exigencias y a las mismas reglas proyectuales que sus edificios, sus arquitecturas son como diseños objetuales y sus diseños de objetos como arquitecturas de escala reducida.

Donde mejor se ponen de manifiesto la claridad estructural, la nitidez constructiva y el control del lenguaje formal es en los pequeños objetos y las maquetas, de una forma quizá más clara que en la arquitectura.

Gaudí realizó con esmero una inmensa variedad de objetos que, por su riqueza, configuran un repertorio realmente impresionante: armarios, mesas, sillas, bancos, reclinatorios, biombos, vidrieras, ventanas, postigos, pomos, puertas, mirillas, rejas, cabinas de ascensor y lámparas, entre otros.

Gaudí tiene dos grandes momentos o dos etapas diferenciales en la evolución de su mobiliario:

La primera recoge aún la herencia del último s.XIX, con sus estilismos eclectizantes, como se puede comprobar en los muebles de la capilla de los marqueses de Comillas o en los del Palau Güell de Barcelona. a medida que Gaudí se hace más sintético y analítico y su personalidad se define, va abandonando los estilismos neoclásicos, con tics medievales, para proyectar una obra más austera, funcional, que se ajusta a las características físicas del cuerpo humano. En esta segunda etapa, las abarrocadas y ostentosas formas iniciales dejan paso a otras más simples, de inspiración organicista y que resultan más cómodas para el usuario.

En ambos períodos se evidencia que Gaudí nunca separa proyecto y construcción. El encaje no es aleatorio en las diferentes partes que componen sus muebles. El modo de ensamblar los brazos de una silla con el respaldo o éste con el asiento y la articulación con las patas siempre está solucionado gracias a un gran conocimiento del oficio, pero con nuevas fórmulas constructivas que escapan de la tradición del mueble de asiento.

Gaudí se permite algunas innovaciones, mal vistas en el gremio de ebanistas, como incorporar el hierro como elemento de sujeción u ornamentación.

Gaudí se aleja del historicismo y el decorativo esteticista, floral o japonizante, para replantear estructural y formalmente el mueble.

Algunos muebles, como el despacho de la Casa Calvet, el comedor de la Casa Batlló y los grandes sillones de la Casa Milà, rompen con la tradición formal de los muebles de ebanista y plantean un tipo de asiento, inédito hasta el momento, que busca las formas alabeadas. Con esto, evita las aristas, suaviza los cantos y hace que todas las partes que tienen una relación directa con el cuerpo se ajusten a la morfología humana.

Pese a ser de madera, son extraordinariamente confortables y de fácil manipulación, pues aunque sean pesados, tienen unos puntos de sujeción, adaptados a las concavidades de los dedos, que los hacen manejables. Así, ninguno de estos muebles será construido con planos verticales y horizontales, a la manera de los neoplasticistas, sino que sus modelos estructurales y formales provienen del mundo orgánico y las configuraciones óseas y por ello se adaptan a dedos, manos, brazos, espalda, caderas, nalgas y piernas

La preocupación por el mundo orgánico se trasluce también en el repertorio de manijas de puertas y ventanas, pomos, tiradores o mirillas diseñado para las casas Calvet, Batlló o Milà; son piezas fundidas en metal, modeladas en yeso y trabajadas con los dedos y las manos.

Las creaciones de Gaudí en el ámbito del mobiliario durante los primeros años del siglo XX son radicales, y que produjeron en su tiempo un gran impacto.

Para llevar a cabo este prodigios mundo de objetos, Gaudí se valió de todos los oficios y recursos técnicos, la forja y la fundición, la ebanistería y la construcción de muebles, la cerámica, el cristal, etc.

-Formas y colores

Formas

A partir de referencias heterogéneas (mediterráneas y árabes, góticas academicistas, naturalistas y barrocas) el modernismo de Gaudí fue creando su propio lenguaje de síntesis.

Gaudí hacía unas formas inusuales y audaces.

Su arquitectura destacaba por determinados rasgos: edificios con una estructura tradicional, que se desarrollan en volúmenes con referencias organicistas e historicistas; profusión decorativa, basada en el detalle menudo de la fábrica de ladrillos y los elementos cerámicos y en el fomento de los retranqueros, la luz y las sombras; y énfasis en la pequeña escala y la resolución de los problemas esenciales desde cada detalle.

Gaudí utilizó los paraboloides, los hiperboloides y helicoides para hacer sus obras y también las curvas alabeadas.

También inclinó apoyos y eliminó elementos decorativos creando un ambiente desgarrado entre naturalista y expresionista.

Colores

La arquitectura de Gaudí se caracteriza por el color. Gaudí decía que el color es la señal de la vida. Por eso, toda su arquitectura es íntegramente cromática. Gaudí entendía que el color es el efecto de la reflexión de la luz sobre los objetos.

Gaudí para sus obras quería colores intensos, vivos y brillantes porque daban expresividad a sus obras. por eso, Gaudí utilizaba la cerámica esmaltada porque ofrecía colores muy vivos.

Gaudí daba color, total o parcialmente, a todos los miembros arquitectónicos.

3-Formas de trabajar, proceso de construcción

-Técnicas

Gaudí necesitaba ejecutar maquetas, trabajar con los materiales más heterogéneos, pasar de las ideas a las tres dimensiones.

Un ejemplo de esto son las “funícules”, son un característico sistema de proyección y construcción ideado por él. Este sistema consiste, de forma artesanal, en colgar unos cordeles de los que pendían pequeños pesos que daban lugar a líneas alabeadas las cuales invertía para la construcción de la obra. Gaudí calculaba con estas maquetas la forma que debía tener cada arco para sostener el mismo peso a escala real. Una vez construidos estas maquetas, llamadas estereofuniculares, polifuniculares o estereoestáticas, las miraba en un espejo para ver la forma de su obra y el efecto de conjunto. De este modo, la planta era resultante del alzado y se conseguían muros perimetrales dibujando zigzag y los apoyos interiores aparecían dispersos.

Sus estudios con las maquetas estereofuniculares, la manipulación de las fotografías invertidas y el dibujo sobre estas de los acabados constructivos nos demuestran que para él la teoría y la práctica eran inseparables

-Materiales

Gaudí para sus obras utilizaba la piedra, el ladrillo, la cerámica esmaltada o natural, la arcilla, el hierro y la madera.

Gaudí usó en sus obras el trencadís, es un sistema decorativo que consistía en el recubrimiento de superficies mediante teselas o pedazos de cerámica irregulares, con los que consiguió una gran belleza formal y cromática, y producía iridiscencia.

Para estos mosaicos usó materiales de carácter fragmentario y bruto que proporcionan una imagen rupestre.

En el Parc Güell, Gaudí explotó al máximo el trencadís, sobretodo en el banco ondulante sobre la plaza circular.

Gaudí supo utilizar la cerámica tanto en las partes estructurales como en las decorativas de sus edificios. Por un lado convirtió las baldosas de cerámica en una nueva forma de expresión de la decoración, por otro, utilizó los ladrillos de barro en las estructuras de sus edificios.

Gaudí procedía de una familia de calderos, y de ahí surgió su amor hacia los oficios artesanos que le llevó a conseguir fantásticas formas con el trabajo del hierro y la forja.

Gaudí también usaba cristal de botellas o piedras para crear sus composiciones.

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