Garcilaso de la Vega. San Juan de la Cruz

Literatura española del siglo XVI. Mística. Prosa mundana. Poesía religiosa. Cánticos espirituales. Églogas. Vías místicas

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Garcilaso de la Vega

y

San Juan de la Cruz

Literatura religiosa y prosa mundana en el siglo XVI

1.- En la poesía de Garcilaso se desarrollan fundamentalmente varios temas: el amor, la naturaleza, la amistad, los mitos grecolatinos....

Escoge uno de los temas y haz un estudio del mismo (¿Como lo expresa el poeta? ¿Como lo desarrolla en cada parte?)

Escoge tres ejemplos donde se refleje

El amor

Garcilaso es el primer autor que empieza a hablar del amor de un modo diferente al de la época. Anteriormente sólo se hablaba del amor cortés en lugar de hablar de los verdaderos sentimientos. La mayor parte de sus composiciones tratan el tema amoroso pero no a la manera medieval o tradicional castellana del romance, sino como un concepto lírico abstracto, de ideal de belleza, de creación artística.

En Italia se utilizaban formas sencillas, rimas poco relevantes y la expresión sincera de los sentimientos, Garcilaso se impregnó de todo ello en su viaje a Nápoles y llevó este nuevo estilo a España. Con esta nueva manera de escribir, los autores renacentistas pretendían conmover al lector.

Garcilaso tomo como modelo poético el cancionero de Petrarca. En el siglo XV se llamó cancionero a todo conjunto de poemas o canciones de varios autores; en cambio, en el sentido petrarquista, el cancionero es el conjunto de poemas de un solo autor que narra la historia sentimental o amorosa del poeta.

Su maestría reside en una aparente sencillez y naturalidad conseguida por las formas, métricas, las rimas suaves, poco relevantes pero variadas, las metáforas delicadas, las paradojas, los juegos conceptistas con el fin de crear una atmósfera fútil, de nostalgia y evanescencia en la que el poeta ya puede sincerarse. Sin duda es el poeta de la elegancia, del que tantos otros, y grandes, se sentirán deudos, desde Luis de Góngora hasta Alberti, Juan Ramón Jiménez o Gustavo Adolfo Bécquer.

De la influencia Petrarquista encontramos elementos como, el minucioso análisis de los estados afectivos y la coincidencia de las situaciones sentimentales. El amor no correspondido, la muerte de una amada, el insatisfecho afán de paz espiritual…

Se inspira por el amor y la pasión que siente hacia doña Isabel Freyre, son versos bellos y muy sentidos, que hacen referencia principalmente al casamiento y a la muerte de Isabel.

Gracilazo, a diferencia de Petrarca, sabe velar su dolor tras la figura de un pastor.

En sus versos se siente la ternura y la sinceridad del poeta. Como la mayoría de los poetas de la época, Garcilaso tuvo también grandes influencias del neoplaticismo, en temas como el amor. Pero la figura de la amada no la trata como una simple idea de una mujer, sino como una mujer real que le inspiro una gran pasión amorosa.

La forma poética de Garcilaso, sin duda esta marcada por su gran pasión y por el amor. El dolorido sentir del amor es su principal tema en la obra. En algunas ocasiones lo mezcla con el guerrero. Los heroísmos y la muerte hacen ver que puso tanta intensidad en las guerras como en el amor.

Trata las diferentes experiencias amorosas por las que pasó Garcilaso, sus amores con Isabel de Freyre, incidieron en el carácter del poeta, el cual pasa con facilidad de la desesperación por la muerte de su amada a la melancolía.

La melancolía es el elemento dominante, aunque también se pueden observar durante toda la obra más sentimientos relacionados con el amor.

Algunos de los momentos más importantes, desde el punto de vista amoroso, son aquellos en los que Garcilaso, detrás de su máscara literaria de pastor, lamenta la muerte de Isabel, en los poemas interpretada por Elisa, como por ejemplo en las Églogas I y III.

SONETO XI

Hermosas ninfas, que en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas,

Agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

Dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

Que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

Este soneto esta formado por dos cuartetos y dos tercetos. El soneto es arte mayor y su estructura es: ABBA ABBA CDC DCD

Los versos riman en consonante.

El soneto esta formado por dos partes principales, la primera donde se describen a las ninfas con bastantes detalles y la segunda, menos extensa, que empezaría a partir del segundo terceto donde Garcilaso hace como un pequeño corte para introducir los sentimientos del autor.

El tema del soneto esta divido entre la mitología y el amor que eran dos temas clásico del renacimiento. Las ninfas hacen referencia al tema de la mitología. Este tema representa la admiración por la cultura grecolatina en el renacimiento; y los sentimientos del autor al final del soneto representan un amor perdido, o no correspondido. Por eso se lamenta diciendo que les va a dar pena escucharle, se aprecia como llora y pide que le consuelen.

El soneto primero describe una escena en la cual aparecen unas ninfas que se encuentran en un río y que están hablando de sus amores y de lo sucedido últimamente en sus vidas. Aparece otro personaje quejándose de un posible amor no correspondido. Esa pena de amor puede corresponder en la vida de Garcilaso en el momento en que Isabel de Freyre se casa con Don Antonio de Fonseca.

En cuanto a las figuras retóricas utilizadas vemos el epíteto, que consiste en añadir un adjetivo innecesario a un nombre por que no da ninguna información suplementaria, como por ejemplo hermosas ninfas, es un epíteto por que se sabe que en la mitología las ninfas eran siempre hermosas. También podemos encontrar algún hipérbaton, como por ejemplo, contentas habitáis en las moradas. Existe también un polisíndeton en la ultima estrofa, “que o no podréis de lastima escucharme o convertido en agua aquí llorando”. En esa misma estrofa encontramos una hipérbole cuando dice “convertido en agua aquí llorando”, también lo podríamos interpretar como un símbolo interpretando que tiene tanta pena que de tanto llorar se va a convertir en un charco.

Utiliza dos tipos de descripciones diferentes para describir a las ninfas y para describir a ese personaje que puede que sea el mismo. A las ninfas las describe utilizando una técnica llamada prosopografía que consiste en describir únicamente los rasgos físicos, hermosas ninfas, vuestras rubias cabezas, son ejemplos de la descripción mientras que para la breve descripción del individuo utiliza la etopeya, que por el contrario muestra los rasgos psicológicos descubriendo así al lector su estado de ánimos por ejemplo, el ultimo terceto entero.

ÉGLOGA III

La tercera égloga es más estilizada que las obras anteriores. Cuando las cuatro ninfas del Tajo bordan tapices que representan sendas tragedias amorosas. Los tres primeros son antiguos mitos clásicos, pero el último y más largo, representa de nuevo la historia moderna de Elisa y Nemoroso, vista ya de lejos y sentimentalmente atenuada. La égloga termina con un diálogo de los dos pastores Tirreno y Alcino, que cantan la belleza de Flérida y de Filis, a las que aman respectivamente. Esta égloga esta escrita en cierto modo para escapar de la realidad. Utiliza bastantes recursos estilísticos, no igualados en ninguna composición. Un hecho que hay que destacar es que no posee la intensidad de la égloga I.

Esta égloga trata el tema de los desengaños amorosos. La égloga se divide en dos partes: en la primera el poeta narra los mitos y las tragedias que se producen por el desamor, mientras que en la segunda parte relata el canto entre dos pastores. Está compuesta por 48 estrofas de ocho versos cada una. Aparece la pausa estrófica. Como en toda égloga se observa una rima consonante. El arte de cada verso es variable, según las estrofas.

En esta égloga hace una personificación en Elisa, que es Isabel Freire, y Nemoroso, que es él mismo.

Un breve resumen de la égloga: cuatro ninfas están bordando unas telas en las riberas del Tajo, que recuerdan otras tragedias de amor: tres mitos clásicos (Orfeo y Eurídice, Apolo y Dafne, Venus y Adonis) y un nuevo amor que el poeta nombra también como mito, el de Elisa (Isabel Freire, la dama portuguesa que rechazó el amor del poeta) y Nemoroso (Garcilaso). La composición termina con un canto entre dos pastores y la inmersión de las ninfas en las aguas del río. El autor representa perfectamente la naturaleza de los pastores, el paisaje mitológico, dulce, frondoso, apacible y extremadamente bello y estilizado. El tópico que apunta invita a la soledad y al reposo.

19

Dinámene no menos artificio
mostraba en la labor que habia tejido,
pintando a Apolo en el robusto oficio
de la silvestre caza embebecido.
Mudar presto le hace el ejercicio
la vengativa mano de Cupido,
que hizo a Apolo consumirse en lloro
después que le enclavó con punta d'oro.

20

Dafne, con el cabello suelto al viento,
sin perdonar al blanco pie corría
por áspero camino tan sin tiento
que Apolo en la pintura parecía
que, porqu'ella templase el movimiento,
con menos ligereza la seguía;
él va siguiendo, y ella huye como
quien siente al pecho el odïoso plomo.

Fragmento de la égloga III en la que hace referencia al mito de Apolo y Dafne.

CANCION II

CANCIÓN II

En esta canción Garcilaso contrasta la belleza del lugar en el que se encuentra, con el dolor que siente por su amor no correspondido.

Está compuesta por cinco estrofas, formadas por tres tercetos y un cuarteto, y un terceto. En los tercetos de las estrofas coinciden la última vocal del 1º y 3º verso, y en los cuartetos la estructura varía.

En la primera estrofa el poeta explica que la soledad sigue con él, en la segunda se pregunta qué hará si no puede estar con su amada, en la tercera dice que en la isla en que está, los árboles, peñas, etc.… podrán dar buena cuenta del dolor que está sufriendo, pero que tiene miedo a no poder quejarse, en la cuarta estrofa reivindica que por qué no puede llorar, y que los sentimientos en su mente ya no caben, necesita expresarlos, en la quinta estrofa decide que simplemente para vengarse de su amada, va a destruirse, es decir, piensa en matarse, por último en el terceto, le pide a la canción que no le pida más, que lo contará.

El poeta, siente dolor por un desamor. Se encuentra en el confinamiento de la isla del Danubio, no sabe que hacer, a dónde ir si no es con su amada. Le pide al río que se asegure de que alguien entierra sus palabras y finalmente anuncia que pronto se reunirá con ella, con su amada, en el más allá.

Garcilaso describe perfectamente, el punto hasta el que una persona, cuyo amor no es correspondido, puede llegar. Es un poema muy emotivo.

2.- San Juan de la Cruz

¿Como expresa el poeta las tres vías místicas en cántico espiritual? Escoge también algún ejemplo.

Existen tres pasos o momentos para conseguir el camino hacia la unión con Dios, la unión divina, son las Tres vías

La de los que comienzan, o VÍA PURGATIVA, en la que el alma se liberta poco a poco de sus pasiones y se purifica de sus pecados. Queda aniquilado el interés por las cosas del mundo.

La de los que van aprovechando, o VÍA ILUMINATIVA, durante la cual el alma se ilumina con la consideración de los bienes eternos y de la pasión y redención de Cristo. Se recibe un conocimiento deslumbrante pero inexplicable acerca de si mismo y de su destino sobrenatural.

Y, finalmente, la de los perfectos, o VÍA UNITIVA, en la que se llega a la unión con Dios, según el modelo definido por San Juan de la Cruz como “matrimonio espiritual”. El alma se funde con Dios y es invadida por un gozo inefable, no se puede expresar con palabras.

Por eso los místicos utilizan comparaciones mundanas, a sinsentidos lógicos y encendidas expresiones de amor que sugieran aquél momento sublime en que se funden con la divinidad.

San Juan de la Cruz eleva la poesía mística a la más intensa y sublime expresión a que ha llegado el misticismo universal. Su poesía es puramente mística. 

La idea de las tres vías viene de San Bernardo de Clairveux (abad francés del siglo XII), así como la utilización del “Cantar de los cantares” para simbolizar la vida mística, y la peculiaridad de ver en la “Esposa” no a la Iglesia o a la Madre de Dios sino al alma humana.  Utiliza formas poéticas tradicionales (romances y cantares), y estrofas renacentistas para expresar su poesía espiritual.  En casi toda la poesía de San Juan, los elementos de poesía amatoria han sido divinizados. 

En San Juan se aprecia el místico enamorado y el técnico experto que afina minuciosamente los recursos artísticos de su poesía. Se expresa en bellas metáforas, símbolos e imágenes, y usa la alegoría del matrimonio.  La naturaleza se usa en toda su riqueza: montes, ríos, árboles, flores, animales, perfumes,  pero siempre como elementos alegóricos. Su vocabulario es rico en sinonimias, palabras populares y rústicas, antítesis, onomatopeyas.  En su poesía se unen tres corrientes de la poesía castellana: la poesía popular, la poesía popular del romancero y la poesía renacentista.

El tema único de su poesía es el de la unión mística con Dios.  Su poesía ha sido clasificada como “poesía erótica a lo divino”.  El plano humano ha sido elevado al más alto simbolismo religioso. 

CANTICO ESPIRITUAL

1.

La soledad siguiendo,
     rendido a mi fortuna,
me voy por los caminos que se ofrecen,
     por ellos esparciendo
     mis quejas d'una en una
al viento, que las lleva do perecen.
     Pues todas no merecen
     ser de vos escuchadas,
     ni sola un hora oídas,
he lástima de que van perdidas
por donde suelen ir las remediadas;
     a mí se han de tornar,
adonde para siempre habrán d'estar.

2.

Mas ¿qué haré, señora,
     en tanta desventura?
¿A dónde iré si a vos no voy con ella?
     ¿De quién podré yo ahora
     valerme en mi tristura
si en vos no halla abrigo mi querella?
     Vos sola sois aquélla
     con quien mi voluntad
     recibe tal engaño
que, viéndoos holgar siempre con mi daño,
me quejo a vos como si en la verdad
     vuestra condición fuerte
tuviese alguna cuenta con mi muerte.

3.

Los árboles presento,
     entre las duras peñas,
por testigo de cuanto os he encubierto;
     de lo que entre ellas cuento
     podrán dar buenas señas,
si señas pueden dar del desconcierto.
     Mas ¿quién tendrá concierto
     en contar el dolor,
     qu'es de orden enemigo?
No me den pena por lo que ora digo,
que ya no me refrenará el temor:
     ¡quién pudiese hartarse
de no esperar remedio y de quejarse!

4.

Mas esto me es vedado
     con unas obras tales
con que nunca fue a nadie defendido,
     que si otros han dejado
     de publicar sus males,
llorando el mal estado a que han venido,
     señora, no habrá sido
     sino con mejoría
     y alivio en su tormento;
mas ha venido en mí a ser lo que siento
de tal arte que ya en mi fantasía
     no cabe, y así quedo
sufriendo aquello que decir no puedo.

5.

Si por ventura estiendo
     alguna vez mis ojos
por el proceso luengo de mis daños,
     con lo que me defiendo
     de tan grandes enojos
solamente es, allí, con mis engaños;
     mas vuestros desengaños
     vencen mi desvarío
     y apocan mis defensas,
sin yo poder dar otras recompensas
sino que, siendo vuestro más que mío,
     quise perderme así
por vengarme de vos, señora, en mi.

6.

Canción, yo he dicho más que me mandaron
     y menos que pensé;
no me pregunten más, que lo diré.

Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

En esta estrofa podemos observar una de las 3 vías, la vía Purgativa, en la que el alma se liberta poco a poco de sus pasiones y se purifica de sus pecados. Queda aniquilado el interés por las cosas del mundo.

El poeta expresa su indiferencia por el mundo, todo le da igual, hasta la muerte, ya no tiene sentido el vivir.

En esta estrofa de una de las Coplas de San Juan de la Cruz se observa la vía Unitiva. En la que se llega a la unión, el alma se funde con Dios y es invadida por un gozo inefable, no se puede expresar con palabras.

En este fragmento utiliza comparaciones mundanas, a sinsentidos lógicos y expresiones de amos que sugieran aquel momento sublime en que se funde con la divinidad.

El poeta expresa la fusión de su alma con Dios comparándola con una guirnalda de flores en los cabellos de la amada.

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas
y en un cabello mío entretejidas.

En esta estrofa vemos la vía Iluminativa durante la cual el alma se ilumina con la consideración de los bienes eternos y de la pasión y redención de Cristo. Se recibe un conocimiento deslumbrante pero inexplicable acerca de si mismo y de su destino sobrenatural.

El poeta expresa que todos sus conocimientos lo ha obtenido gracias a Dios.