Garcilaso de la Vega

Literatura española renacentista. Poesía y Lírica del Renacimiento. Sonetos garcilasianos. Obra poética. Forma. Significado. Métrica

  • Enviado por: Liu
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Nos encontramos ante el soneto número cinco perteneciente a la obra de un famoso poeta renacentista español y unos de los mejores de la literatura española:

Garcilaso de la Vega.

Garcilaso nació en Toledo, probablemente en el 1501, en el seno de una familia ilustre. Contaba con importantes ascendientes, ilustres escritores como D. Iñigo López Mendoza, Marqués de Santillana (por parte de su padre) y Pérez de Guzmán (por la de su madre.)

Como dato importante podemos destacar que Garcilaso encarnó el ideal cortesano de la época renacentista (1450-1570 aproximadamente) ya que supo unir a una cultura humanista y refinada, el valor y la destreza en el campo de batalla. Es aquí mismo donde pierde la vida en el 1536 (muere unos veinte días después de ser herido en combate.)

Dentro de los hechos biográficos que hemos podido conocer, el que adquiere mayor relevancia dentro del poema y, en general, en toda su obra es su amor inagotable pero, sin embargo, no correspondido hacia la dama portuguesa Isabel Freyre, a la que conoce cuando esta llega a España con la también portuguesa emperatriz (esto ocurre al poco tiempo de haberse casado Garcilaso con Dona Elena de Zúñiga.) El dolor de amor reflejado en toda su obra aumenta al casase doña Isabel con Antonio de Fonseca y también a la muerte de ésta (entre 1533 y 1534)

Es interesante hacer hincapié en la importancia que tiene para toda la obra de Garcilaso las innovaciones literarias traídas desde Italia: la canción, el soneto, el terceto, la octava rima, la lira, el verso suelto y la rima interna. Boscán conoce en 1525 en Granada al embajador Andrea Navagiero, quien le anima a ensayar en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los autores italianos. Es así, como Boscán le habla de este acontecimiento a Garcilaso; que se encarga de que estas formas triunfen definitivamente en España, logra que lo que en Boscán es tanteo sea con él un rotundo acierto.

Garcilaso escribió una corta producción de versos pero que no publicó en vida. Fue su amigo Juan Boscán quien reunió los manuscritos, los revisó; la esposa de Boscán los publicó en Barcelona junto con las obras de su marido (ya muerto), bajo el título de “Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso” (1543). El libro fue un acontecimiento importante por los nuevos metros de origen italiano que contenía y además de por la mezcla de temas amorosos y mitológicos. Ocurrió que, debido al éxito de las composiciones de Garcilaso sobre las de Boscán, los editores decidieron publicarlos de forma independiente, apareciendo un tomo de Garcilaso en Salamanca en 1569.

La forma de composición del soneto quinto (como de tantos otros) es incierta; podemos situarla entre los anos 1526-1532, “pero no teniendo la perfección que adquirió Garcilaso en su plena y joven madurez, cabe desplazar el sentido del soneto a ese comenzar la vida, que se origina en la corte granadina”. (Antonio Prieto - Colección “Clásicos y modernos”).

La obra completa de gracilazo se compone de poco más de cuatro mil versos, que se dividen en tres Églogas, treinta y ocho Sonetos, dos Elegías, cinco Canciones y una epístola.

Como ya hemos dicho, la primera edición es de 1543, cuando la obra de Boscán y Gracilazo se publican juntas; pero parece interesante hacer mención a distintas versiones, desconocidas algunas, de este soneto. Nombramos, por ejemplo, la versión contenida en la obra de Alberto Blecua, que se llama “En el texto de Garcilaso”, Ínsula, Madrid (1970). Se encuentra en el manuscrito 17689 de la Biblioteca Nacional de Madrid. Ésta es compilada hacia 1565 por un toledano.

Sellado está en mi alma vuestro jesto

y en ella vuestro amor sellar deseo,

pues vos me amaste tanto, según veo,

que no podré igualaros çierto en esto.

De vos toda belleza y bien honesto

recibe ell alma mía y todo arreo,

y mucho más, que yo no entiendo, creo,

tiniendo bina fe por presupuesto.

Por vos naçi, por vos tengo la vida,

por ábito del alma mía os quiero

Y en sola vuestra fe y bondad espero

gozar de vuestra paz no merecida,

en vos é de bouir y por vos muero.

También tenemos que las numerosas glosas y trasposiciones conservadas sólo en compilaciones manuscritas, merecen especial atención, porque son prueba de la recepción entusiasta que obtuvieron estos remedos a lo “divino”. Mucho después de que la poesía de Garcilaso hubiera perdido el favor de la minoría, autores de intención religiosa refundieron sus versos con fines doctrinales, como si estuviesen seguros de que un simple eco de Garcilaso bastaría para asegurarles un nutrido auditorio. Aproximadamente, el sector social que produjo los más fieros detractores de Garcilaso dio también celosos guardines de su herencia.

Si seguimos hablando de las ediciones podemos anotar que en las de Sánchez de las Brozas, publicadas en Salamanca en 1574, hay ya 35 sonetos en vez de 29 que aparecieron en las anteriores; en la edición de 1577 añade “el Brocense” tres sonetos mas completándose los 38.

Dentro de su trayectoria, el Soneto V podemos ubicarlo en el momento en el que pone en práctica los conocimientos adquiridos tras leer a los poetas italianos, como por ejemplo Petrarca. Con dichos conocimientos trata de comunicar, con elegante naturalidad y emociones sinceras los sentimientos de un corazón enamorado sin ningún tipo de juego conceptual. Este soneto no constituye, a nuestro perecer, algo representativo en su trayectoria, debido a que la temática de su obra es fundamentalmente amorosa. Pero sí, su obra en conjunto fue una “revolución” que cambiaria el rumbo de la poesía española, porque no sólo implanta unos metros: aporta un lirismo que busca la comunicación y la fusión con el lector en un mismo sentimiento.

Según el ideal renacentista, naturalidad y elegancia se aúnan en Garcilaso. Quiso huir de los excesivos efectos pero sin caer en la sequedad. Consigue así un equilibrio clásico entre pasión y contención. Equilibrio que también logra entre lengua culta y lengua familiar: aprovecha ciertas expresiones coloquiales por su intensidad afectiva. Su nueva asimilación del ritmo es absoluta.

Veamos, pues, en concreto el análisis métrico del soneto a tratar.

Como venimos comentando reiteradas veces, se trata de un Soneto, está, a su vez, compuesto por dos cuartetos abrazados (A B B A - A B B A) y dos tercetos (C D E - C D E). La rima es, a lo largo de todo el poema, consonante, lo que la hace más marcada y sonora. No encontramos rimas agudas en el poema, y la podríamos calificar de sencilla, tal es el caso de hacer rimar palabras tales como puesto y presupuesto. Hallamos en él, además, un ritmo bastante sincopado y cortado. Es importante el uso en concreto de esta estructura en el poema, ya que dota a los dos tercetos de mucha mayor intensidad, que se ve acentuada por la brevedad de los mismos. Hallamos en los versos 1 y 10 (mi-alma) una licencia métrica, como es la dialefa, para conservar la medida y ritmo del poema. La medida de los versos que nos encontramos es común en él si tenemos en cuenta su trayectoria poética, anteriormente citada, en que recibe influencias italianizantes. A título de curiosidad es destacable la resistencia que encontraron tanto Boscán como Garcilaso entre los partidarios del octosílabo tradicional. Los acusaban de traidores, de que sus versos resultaban blandos y femeniles y de que no se sabía muy bien si era verso o prosa.

Estas tendencias italianas, como veníamos diciendo, proponen como innovaciones principales métricas el uso del heptasílabo y del endecasílabo; como es el caso del poema en cuestión, que consta de 14 versos endecasílabos. El ritmo acentual escogido en este poema como el principal por el autor es el del endecasílabo A Maiore: Heroico, que predomina con un 50 %, el endecasílabo Sáfico con un 28,57%, seguidos del endecasílabo A Minore: Dactílico con un 7,14% y el B1 o Puro con un 7,14%, seguidos con otro 7,14% el endecasílabo A Maiore: Melódico. Creemos de importancia señalar la intensidad con la que dota al poema la aparición en el verso 9 del endecasílabo A Minore: Puro, que crea un efecto de lentitud del verso al recaer sobre él tan sólo dos acentos. Esa lentitud del poema también se debe a la abundancia de monosílabos, palabras átonas, que son más cortas y menos importantes. La repetición del esquema del Heroico dota al poema de uniformidad y un ritmo más musical. La cantidad de Sáficos es excesiva para lo que es típico en la poesía del Renacimiento, no es un ritmo precisamente suave. El empleo del dactílico resulta extraño con respecto a los anteriores, ya que es un patrón más anticuado y tradicionalmente español.

Como ya hemos dicho anteriormente, el tema casi exclusivo de Garcilaso es el Amor, visto como la fuerza capaz de dar sentido a la vida; pero a menudo es también algo inalcanzable o frágil; y el desamor puede atormentar al enamorado. Es indispensable hablar de dos aspectos que conciernen especialmente, pero no exclusivamente, al tema del Amor. Uno de ellos es el “Petrarquismo”: como poeta, Petrarca, compuso su famoso “Cancionero”, en el que canta a Laura (nombre simbólico que representa el laurel, que es a su vez símbolo de la victoria representada en el mito de Dafne y Apolo), mujer casada que no le correspondió y a la que siguió amando después de muerta; esta forma de escribir creó un modelo de poesía amorosa que seguiría siendo utilizado en la poesía europea de siglos posteriores. Los rasgos esenciales de esta poesía son:

-inspiración en el “Amor Cortés”,

-el logro del amor significa vivir plenamente,

-la naturaleza cobra gran importancia y

-la confesión de su intimidad se lleva acabo de manera más humana.

Otra filosofía que se deja ver en la poesía amorosa de Garcilaso fue el “Platonismo”, con ideas como la de que el hombre vive deseoso de plenitud y sólo en la contemplación de la belleza y en el amor encuentra un anticipo de la gloria.

Junto al tema del Amor adquiere su importancia la naturaleza, que actúa como marco de los sentimientos. En ella domina el paisaje estilizado, bello y armónico. Ello en continuación lógica del tópico medieval del Locus Amoenus.

En cuanto al género de este soneto se trata de un poema amoroso (una modalidad convencional en su trayectoria poética).

El soneto se encuentra en primera persona, apareciendo el “yo lírico” de carácter más o menos autobiográfico. Se trata de un estilo muy directo en el que no hay lugar para la narración ni el diálogo. Está dedicado a su amor platónico, Isabel Freyre, el tema, por tanto, es una apasionada declaración amorosa del autor a su amor Isabel Freyre.

El resumen del soneto podría ser: El autor intenta describir la impresión que la amada ha dejado en él. Es tanta su perfección que necesita recurrir a la fe para creer en ella. Declarando a termino su vehemente pasión y amor hacia Isabel.

En cuanto a su estructura interna, en general el soneto reitera continuamente la idea de su inmenso amor. Este hecho de que la poesía no sea lineal podríamos considerarlo como una imperfección de Garcilaso. Pero, aun así, podemos diferenciar dos subapartados temáticos.

.-La primera parte abarca las dos primeras estrofas; en ellas el autor intenta justificar la razón de su amor: la perfección de la amada es la culpable del fuerte sentimiento amoroso que expresa en esta primera parte. Podríamos decir que razona la divinización de su amada recurriendo incluso a su fe.

.-La segunda parte incluye los dos tercetos (las dos ultimas estrofas); en ellas narra sus sentimientos. Es un estilo muy directo, describiendo mediante su amor el sentido de su propia existencia. Notamos en esta segunda parte el incremento de intensidad en cuanto a su expresividad. Las oraciones aquí son muy cortas, no empleando coordinadas ni subordinadas.

A la hora de analizar los recursos estilísticos escogidos por el poeta lo haremos partiendo desde el principio y siguiendo la división estructural interna anteriormente señalada. Por ello comenzaremos analizando los dos primeros cuartetos.

Hallamos en el primer verso un hipérbaton que sirve en gran medida para reforzar la importancia de la palabra “escrito” , si bien también dota al poema de mayor atractivo estilístico.

En los dos primeros versos hallamos una metáfora, que quiere expresarnos la fuerza del recuerdo de la amada en el autor. También podríamos considerarlo un hipérbaton ya que es imposible escribir en el alma como si de un libro se tratara. En este segundo verso, y en concordancia con el tercero, culpa a la amada de esa imagen imborrable que halla en su alma, continuando así con sendos recursos anteriormente nombrados. Es destacable el uso del fuerte encabalgamiento con que termina el tercer verso que sirve para reforzar la idea de esa “cruel” impresión que la amada ha dejado en él , de ahí la importancia de la palabra “leo”. En el quinto verso podemos señalar la repetición del verbo “estar” en dos tiempos distintos: presente y futuro, que dan una idea de la infinita duración de sus sentimientos, reforzando, además, la idea mediante el empleo de la palabra “siempre”. En el verso sexto volvemos a encontrar una marcada hipérbole, que viene a reforzar la idea del anterior: la inmensidad de su amor. Esta hipérbole es continuada en el siguiente verso y ponderándola aún más en el octavo. Aquí hace una alusión a la fe como modo de conocimiento de la amada, lo que la diviniza y la hace más lejana e inalcanzable. Es importante el uso del “vos” , que destaca el respeto y la superioridad de la amada, un trato típico dentro del amor cortés.

En los dos tercetos encadenados cambia radicalmente el tono y la intensidad del poema con respecto a los cuartetos. Aquí, el estilo directo que había venido empleando con naturalidad y elegancia, se vuelve más fuerte y desgarrador con ese inicial YO que los precede. Es él, y no otro (ni siquiera su marido) el que ha nacido para quererla. Este verso encontramos un lítote (yo no nací sino para quereros = yo nací para quereros) . En el verso 10 observamos una personificación del alma, que corta, caprichosamente, su alma a la medida de Isabel. En el verso 11, continuando con la personificación, podemos verla ahora también como una metonimia metafórica en que el alma se apodera del poeta y éste acata su voluntad. En el verso decimosegundo hallamos otro hipérbaton que sirve para reforzar la palabra “deberos” con que el poeta entrega, como si de una deuda se tratara, todo lo que tiene a su dueña. Los dos últimos versos, sin duda, los más vivos y estremecedores del poema; están relacionados entre sí por una construcción paralelística, además de por la incesante repetición de “por vos” que reitera la culpabilidad de la amada y la idea del tributo que le debe. En estos mismos versos nos muestra una clara antítesis entre la vida y la muerte, distribuidas, respectivamente, en los versos 13 y 14. En su entera extensión configuran una hipérbole, que viene a decirnos que la amada es su única razón de ser. Es curiosa la primera mitad del último verso en que dice que ha de morir por la amada, como si se tratara de una lucha, como si la consecución de su amor se lograse mediante una encarnizada batalla. Como colofón del poema presenciamos la muerte del autor, una muerte que parece constante. Este último verso guarda gran relación con su principal influencia italiana: Petrarca. Si para Petrarca era imposible lograr el amor de su Laura, aquí, para Garcilaso, viene a ser lo mismo por lo que muere: por ese Amor imposible. Estamos, en estos dos últimos versos, ante una enumeración caótica, que, ya que sabemos que no acaba con el éxito amoroso del autor, no tiene otra opción que la muerte, al ser ella, Isabel, su única razón de vida.

Nos encontramos, pues, ante un poema que, a pesar del paso de los siglos, no pierde su intensidad, y cuyo tema no queda desfasado ni por sí mismo ni por su tratamiento en concreto. Si bien sabemos que el tema no es original del autor, ni su escritura perfectamente elaborada, capta la difícil sencillez de los sentimientos. Observamos así la inmejorable mezcla de lo sublime con lo humano, del lenguaje refinado con lo llano y comprensible para todos. Es, en fin, una supuesta declaración de amor del poeta hacia una amada inalcanzable, que muestra la impotencia y la desesperación del amor ante tal situación.

Fuentes Bibliográficas Consultadas:

“Garcilaso de la Vega: Poesía Castellana completa”, edición de Consuelo Burell, Cátedra.

“Antología de las mejores poesías de amor en lengua castellana”, Luis María Ansón, Plaza y Janés editores, S.A.,1998.

Escrito está en mi alma vuestro gesto

y cuanto yo escribir de vos deseo;

vos sola lo escribistes, yo lo leo

tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien lo que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir y por vos muero.