Garcilaso de La Vega

Biografía. Renacimiento. Humanismo. Poesía. Églogas

  • Enviado por: ENJIM
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Garcilaso de La Vega


Nació en Toledo, en 1501, en una familia adinerada perteneciente a uno de los tres estamentos en los que seguía dividida la sociedad, la nobleza. De oficio militar, presento servicio en algunas campañas militares al mando del emperador y jefe de una monarquía absoluta, como cada vez más gobernantes en Europa con la llegada del renacimiento. Su vida amorosa comenzó en 1525 cuando se casó con Elena de Zúñiga, a pesar de no ser su amor definitivo, esto es porque un año mas tarde Garcilaso conoció a Isabel Freire, de la que se enamoró aunque esta no le respondió. Hace constantes referencias en sus poemas a morosos a Isabel Freire bajo el pseudónimo de Elisa.

Garcilaso es el perfecto cortesano, que era el hombre ideal de la época, es decir, en el renacimiento, en contraposición con el feudalismo del siglo 14 el hombre ideal ya no era un hombre de armas si no un hombre de armas que además se dedicase a las letras(humanismos).

Tras vivir durante un periodo de dos años en Nápoles, Italia, reanudó su servicio militar en el cual perdió su vida en Niza, Francia en el 1536.

Garcilaso se dedicó únicamente a la poesía, compuso 3 églogas, 38 sonetos, 5 canciones, una epístola, 2 elegías y 8 composiciones de tipo tradicional. Como es habitual y típico en el renacimiento las obras de Garcilaso al igual que otros autores como Juan Boscán, no se publicaron mientras el vivía si no que vieron la luz una vez muerto.

La primera égloga de Garcilaso, está construida en consonancia a los principales temas del renacimiento, el amor. Esta égloga, dividida en tres partes cuenta la historia de dos pastores, Salicio y Nemeroso. Salicio se queja de la indiferencia de su amor Galatea ante sus insistencias y Nemeroso evoca su amor a Elisa. La aparición de estas dos mujeres es una clara referencia su amor Isabel Freire.

La segunda y la tercera égloga presentan otro tema clásico del renacimiento, una naturaleza idealizada.

En los sonetos predominan las referencias mitológicas, con un trasfondo amoroso. También presenta el tópico latino del Carpe Diem.

En las dos canciones introduce un nuevo estilo, utilizando la lira.

Las dos elegías están dedicadas a su amigo y poeta Juan Boscán y al Duque de Alba.