Gandhi

Líder espiritual y político indio. Religión hindú. Mahatma. Discriminacion racial y social. Independencia política. Defensa de no-vilencia. Abogado

  • Enviado por: Saray González
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 17 páginas

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“ La diferencia entre lo que hacemos y lo que seriamos capaces de hacer bastaría para resolver la mayor parte de los problemas del mundo”

GANDHI

EL NIÑO MOHANIA

ayunos voluntarios en el pais del hambre

Profeta de la libertad, padre de la India, Mahatma o Bapu, así es como cariñosamente llamaban a Gandhi sus seguidores. En cualquier caso ha sido un personaje que logró cambiar el rumbo de la historia de la India, al movilizar a un ejército de hombres no armados, nada menos que la quinta parte de los habitantes de toda la tierra, la búsqueda de un sueño común: La no violencia y la independencia de su país.

De mediana estatura, apariencia frágil y de una delgadez que le acomplejó intensamente durante su juventud, Gandhi desempeñó un importante papel en la historia: El de enfrentarse al imperio Británico con una filosofía totalmente distinta de la que imperaba en su época y ganar la batalla sin mas fuerza que la convicción de sus creencias, sus ayunos y el acercamiento a los problemas de sus habitantes. Las armas que dio a su ejercito de fieles seguidores, el silencio, la tolerancia y la oración alcanzaron los mismos objetivos que los fusiles y las bombas.

Su carisma personal hizo de este líder espiritual un personaje con un doble atractivo: los hechos porque fue conocido y la fuerza personal que irradiaba, la que suelen tener todos los seres capaces de vivir de acuerdo con sus ideales.

Equivocado, idealista o contradictorio, Gandhi lego la humanidad el mas valioso de los testamentos, el ejemplo de su vida y de su lucha.

LA LLEGADA DE GANDHI AL MUNDO

Cuando Gandhi nació la India estaba sometida al imperio Británico. La India avanzaba lentamente por un camino tortuoso, y la supervivencia era difícil.

Gandhi nació el 2- 10- 1869 en Porbandar, un puerto a orillas del mar Omán.

Porbandar era conocida también como la “Ciudad Blanca” por sus numerosos templos u calles de piedra blanca.

Al nacer la carta astral le predijo una vida llena de viajes y dificultades, con mucha agitación y escasa felicidad.

HIJO DE UNA MUJER MUY RELIGIOSA

Su madre solía realizar frecuentes ayunos de purificación al tiempo que practicaba la tolerancia. Ella enseñó a sus hijos a respetar las diferentes religiones. De hecho la formación religiosa y humana que le transmitieron sus padres tuvo una importancia fundamental en el desarrollo de la personalidad del pequeño Gandhi. Los padres eran tolerantes y respetuosos con todos los principios morales.

LA INFANCIA DE UN NIÑO PUSILANIME

Gandhi disfrutó de una infancia tranquila. Sus primeros años transcurrieron entre juegos compartidos con sus hermanos: “Pasé mi primera niñez en Porbandar. Allí me enviaron a la escuela y tuve ciertas dificultades con las tablas de multiplicar”. No fue un estudiante brillante, aunque destacaba en geometría, porque “Tan solo me exigía el uso de la facultad de razonar”. De naturaleza sensible y frágil, fue un niño solitario, tímido, y muy asustadizo, que tenia miedo de los fantasmas, las serpientes y la oscuridad.

UN NIÑO-ESPOSO DE TRECE AÑOS

Gandhi se casó a los trece años con Kasturbai Nakanji. Las costumbres Hindúes marcaron su temprana adolescencia: “fui comprometido en tres ocasiones, la última, a los siete años. Las dos primeras muchachas murieron”. Para él se trató de un momento especial, y como tal lo vivió: “El matrimonio no significó para mi otra cosa que la perspectiva de llevar hermosas ropas, asistir a las fiestas nupciales y a los ricos banquetes y tener una niñas desconocida como compañera de juegos infantiles”.

Cuando Kasturbai murió, Gandhi reconoció que: “La quería con verdadera pasión y no podía apartarla de mi memoria. Estar separado de ella, cuando diariamente asistía a la escuela, me resultaba insoportable”.

LA MUERTE DEL PADRE Y DEL PRIMER HIJO

En 1885, cuando Gandhi cumplió dieciséis años, su padre enfermó de forma crónica. Gandhi compartió con su madre el cuidado de su padre: “Todo mi tiempo estaba dividido entre mis deberes escolares y cuidar de mi padre: le masajeaba las piernas, me ocupaba de vestirle, y le daba las medicinas”.

Por aquel entonces, Gandhi esperaba su primer hijo. La noche en que murió su padre Gandhi no estaba con él, solo estaba su tío. Los remordimientos de Gandhi por no estar con su padre el día de su muerte le acompañaron toda la vida: “Fue mi tío quién tuvo ese privilegio, si hubiera sido yo quién estaba con él tal vez hubiera muerto en mis brazos. Esto es una falta que jamás he podido disimular ni olvidar”.

El primer hijo de Gandhi apenas sobrevivió tres o cuatro días. Los meses siguientes fueron penosos y duros, marcados por el remordimiento y la tristeza por las dos muertes: La del padre y la del hijo.

EL SUEÑO DE SER MEDICO

Un año después de la muerte del padre aprobó los exámenes del instituto y fue enviado al colegio mayor de Ahmedabad, para preparar el ingreso a la Universidad. Su Inglés no era muy bueno, y al cavo de un cuatrimestre regresó a su casa decepcionado.

Un amigo de la familia, Swami, sugirió que le enviase a Gran Bretaña a estudiar Derecho, la carrera elegida por su padre para el benjamín de los Gandhi: “ Ninguno de vosotros puede aspirar a seguir la carrera de vuestro padre sin poseer una educación adecuada. Os recomiendo que enviéis a Gandhi a Gran Bretaña este mismo año”, les dijo Swami.

Gandhi reconoció que se vio obligado a estudiar Derecho por la imposición familiar, pero su verdadero deseo hubiera sido estudiar medicina.

EL JOVEN GANDHI

UNA VALIENTE DECISIÓN

Gandhi respondió a sus jefes religiosos que la casta no debía inmiscuirse en una cuestión puramente personal, y tomó su primera gran decisión: El 4 de Septiembre de 1888 zarpó rumbo a Gran Bretaña. La reacción por parte de los Hindúes no se hizo esperar y Gandhi fue declarado “Descastado”. El joven de dieciocho años que llegaba ala cuna del imperio de su país era ajeno a los problemas con que iba a enfrentarse.

AÑORANZA DE LA FAMILIA

Desde el mismo momento en que Gandhi bajó del barco que le llevó hasta el puerto de Southampton, intentó adaptarse a las costumbres Europeas. Durante los primeros días se alojó en el lujoso hotel Victoria.

Las primeras semanas fueron muy duras: “Pensaba en mi familia y en mi país. Todo me resultaba extraño y tenía que estar alerta”. En sus intentos de adaptarse a las costumbres de ese país tan distinto al suyo, también intentó aprender a tocar el violín. La “fiebre” probritánica le duró los tres primeros meses, los mismos que tuvo de ocio mientras esperaba que comenzaran sus clases de Derecho: “Decidí que yo era un estudiante y que debía olvidarme de esas fatuas ambiciones. Debía prepararme para la Universidad y nada más. Si mi carácter me llevaba a convertirme en un caballero, tanto mejor”.

El ser vegetariano le supuso otra dificultad. Hasta que conoció los pocos restaurantes en los que se podía comer de acuerdo con sus principios, Gandhi confesó haber pasado hambre. Después, y para ahorrar, él mismo se hacia su propia comida.

BUSCANDO EN LOS LIBROS

Fue en Londres donde Gandhi leyó por primera vez el Bhagavad Gita, un poema de 700 estrofas divididas en 18 cantos y que es el libro más conocido de los textos sagrados Hindúes. Su lectura le introdujo profundamente en la religión a la que pertenecía por nacimiento. El pasaje del Gita que más le había impresionado fue el que dice así: “Aquel que abandona todos sus deseos y se aparta del orgullo por si mismo y por las posiciones alcanza la meta de la paz suprema”.

Con el tiempo, Mohandas Gandhi llegó a saberse de memoria todo el libro.

También se interesó por la vida de Buda, por el Corán y la Biblia, destacando de este último libro sagrado, el evangelio sermón de la montaña: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced el bien a aquellos que os odian y rezad por aquellos que os utilizan y os persiguen”.

LAS VENTAJAS DE LA TIMIDEZ

Durante la estancia en Gran Bretaña alternó muy poco a causa, sobre todo, de su innata timidez, cualidad que años después consideró una ventaja: “Mis vacilaciones para hablar, que antes me abrumaban, son ahora un auténtico placer. El mayor beneficio de la timidez consiste en que gracias a ello he aprendido a economizar palabras. He adquirido el hábito de reflexionar antes de hablar”.

Gandhi conoció a muy pocas personas en Gran Bretaña.

UN HINDU EN PARIS

En 1890, un año antes de concluir su estancia en Europa, viajo a París, ciudad en la que se celebraba la gran exposición: “Me llamaba mucho la atención Eiffel, pues hasta entonces pensaba que era imposible erigir una estructura tan alta… y que se mantuviera en pie”.

El 10 de junio de 1891, a los 22 años, Mohandas Gandhi finalizo sus estudios de Derecho en el Inner Temple. El 11 del mismo mes se inscribió en el colegio de abogados de la capital británica y al día siguiente embarco con rumbo a la India, donde le esperaba su familia y su futuro profesional. O, por lo menos, esto es lo que Gandhi creía entonces.

NUNCA MAS ABRAZARIA A SU MADRE

Pero ni su familia estaba completa ni su futuro iba a ser un camino fácil. En el puerto de Bombay le esperaba su hermano Laxmidas, quien le comunico que su madre había muerto unas semanas atrás y que, para no afrigirle durante el viaje de vuelta, había preferido ocultárselo. El fallecimiento de su querida madre provoco una gran tristeza en el joven: “ Mi pena fue superior a la que me produjo la muerte de mi padre y mis esperanzas mas queridas se derrumbaron”.

UN JOVEN ABOGADO EN LA INDIA

Como solía suceder a la mayoría de los estudiantes Hindúes que abandonaban su País para estudiar en Europa, Gandhi también quiso “britanizar” a su esposa: “ Quería que aprendiera a leer y a escribir con mi ayuda pero se interpuso mi lujuria y ella tuvo que sufrir las consecuencias de mis defectos”.

Gandhi experimento en su hogar lo que había aprendido sobre normas dietéticas. Cambio las costumbres e impuso a su familia los trajes parsis (casaca y pantalón), mas parecidos a los europeos.

DIFICIL FUTURO

Los tiempos habían cambiado y la realidad se impuso. El futuro profesional que esperaba Gandhi, el joven abogado de 23 años escrito en la High Court de Londres no iba a ser nada fácil. Es sueño de ser Deiwan se esfumo junto con las esperanzas familiares sobre los derechos adquiridos por todos sus antepasados. Y dado que Rajkot era una pequeña ciudad en la que había muchos abogados y muy poco trabajo, decidió trasladarse, tras consultarlo con su hermano a Bombay en busca de mayor fortuna.

“ Había estudiado las leyes, pero no había aprendido como aplicarlas”.

En Bombay se dedicó durante medio año al estudio de las leyes indias ya que en Gran Bretaña no había aprendido nada sobre los derechos Hindú y Musulmán.

ESCRIBIENTE DE LOS POBRES

Durante meses vagó por los tribunales de Bombay, y ante su fracaso y a fin de no gravar la maltrecha economía familiar, regresó a Rajkot. Allí se ganó la vida modestamente escribiendo peticiones y escritos legales para las personas que no sabían leer, ni escribir.

Por ello aceptó con alegría y ciertas esperanzas la oferta de una empresa musulmana, Daba Adula & Co, para ser su representante legal en la sede que tenían en Durban (África del Sur y actual República de Sudáfrica). La oferta incluía unos honorarios de 105 libras anuales más los gastos de viaje y manutención: “Yo deseaba salir de la India. Me parecía una tentadora oportunidad de ver el mundo y adquirir nuevas experiencias. Además, con las 105 libras podría ayudar a mi hermano con los gastos de la casa”.

Para entonces, Gandhi esperaba su segundo hijo, al que más tarde le pondrían por nombre Manilal.

Lo que Gandhi no sabía es que el futuro no le deparaba una estancia corta, sino una larguísima espera, en aquel país iniciaría una lucha a favor de la desigualdad y los derechos humanos. Lucharía por la libertad de aquel pueblo.

GANDHI ABOGADO

EXPULSADO DEL TREN

Gandhi en África, solía viajar en primera clase. Hacia el recorrido, un hombre de raza blanca conminó al revisor por ver sentado en el compartimento que debía ocupar “un hombre de color”, como llamaban despectivamente a todos aquellos que no fueran de raza blanca. Ante la negativa de Gandhi de transladarse a tercera clase, fue expulsado de malos modos del tren. Eran poco más de las 9 de la noche de un frío invierno. Durante las largas horas que sucedieron a la expulsión, tiritando de frío y de indignación, Gandhi tomó una importante determinación, la de combatir los prejuicios raciales que asolaban el país al que acabada de llegar.

UN ABOGADO COOLIE

Al día siguiente envió un largo telegrama al director general de los ferrocarriles de Natal, exponiendo su queja y el injusto trato recibido.

Tras el suceso el tren se intereso por las condiciones de vida de los indios y descubrió una vida llena de desigualdades y prejuicios raciales. Por ello, convoco en Pretoria a todos los habitantes hindúes, pronunciando su primer discurso, y reivindicó públicamente su derecho a ser tratados como miembros plenos del Imperio de Su Majestad.

Gandhi se convirtió en un floreciente abogado y en el defensor de los derechos de la comunidad hindú.

EN BUSCA DE SU FAMILIA

Llevaba ya tres años en Natal, dos más de lo previsto. Por ello, en 1986, decidió viajar seis meses a la india para preparar el viaje de su mujer e hijos y traerlos consigo al país que se había convertido en su patria.

Durante el largo viaje en barco, de casi un mes de duración, aprovechó el tiempo y escribió un pequeño libro para llamar la atención sobre la injusticia y las desigualdades en que vivían los hindúes de Suráfrica. El impuesto anual de las tres libras le dolía profundamente. Editó diez mil ejemplares y lo distribuyó entre los periódicos y los dirigentes políticos. En pocas semanas fue conocido como el “libro verde” por el color de sus tapas, causando un gran revuelo entre la opinión pública y la prensa. Gandhi quería que el partido del Congreso de su país conociese esa otra realidad, la de los hindúes que vivían lejos de la tierra de sus antepasados.

EPIDEMIA DE PESTE

Cuando desembarco en el puerto de Bombay, a mediados de 1896, le esperaba una desagradable sorpresa: una epidemia de peste asolaba la zona. Sin perder tiempo, se traslado hasta Rajkot, donde vivía su familia, y ofreció sus servicios al departamento de sanidad, inspeccionando las letrinas y ayudando a establecer nuevas medidas higiénicas y sanitarias.

UN ACCIDENTADO VIAJE

Durante el viaje de regreso, Gandhi aprovechó para enseñar a su familia los modales y alas costumbres de la que iba a ser su nueva patria. Decidió que Kasturbai vistiese sari, y sus hijos y sobrino, los pantalones y casacas típicos de los parsis: “ En aquella época yo creía que para parecer mas civilizados, nuestros modales y maneras de vestir debían aproximarse a los europeos. Pensaba que solamente así podríamos tener cierta influencia, y sin influencia no era posible servir a la comunidad”. Al llegar a Durban, el barco en que viajaba fue obligado a guardar cuarentena a causa de la epidemia de peste que asolaba la India. Las autoridades sanitarias impusieron un plazo de 5 días antes de que los pasajeros pudieran desembarcar.

PARTERO A LA FUERZA

Faltaban aun algunos años para que Gandhi se convirtiera en el Mahatma vestido con un simple paño blanco recogido en la cadera. Por entonces, era un elegante y brillante abogado de 31 años, cuyos ingresos anuales superaban las 5000 libras esterlinas (cantidad muy importante para la época), y que vivía en compañía de su mujer e hijos en una moderna villa encallada en el barrio más elegante de la ciudad. Su imagen era la de un hindú occidentalizado.

Interesado por todo tipo de temas, continuaba con sus experimentos dietéticos, y con todas las cuestiones relacionadas con las salud y la higiene. Gracias a ese interés y a sus conocimientos Gandhi ayudo a su mujer en el parto de su ultimo hijo, Devdas (nacido en Natal en 1901) sin nervios y con el manual Consejos a una Madre, cumplió a la perfección con el papel de medico y comadrona, los dos profesionales que no llegaron a tiempo.

MANILAL, GRAVEMENTE ENFERMO

Su hijo Manilal enfermo de unas graves fiebres tifoideas. Contra la opinión de su mujer y la del medico -que había recomendado una dieta a base del caldo de pollo y huevos -, Gandhi decidió seguir a sus propios conocimientos y administro a su hijo baños de asiento muy calientes y zumo de naranja con agua. Manilal se restableció poco a poco, y eso hizo que Gandhi se interesase mas todavía en las practicas de la medicina natural y de la hidroterapia, convirtiéndose en un autentico defensor de estas. No había mejor medicina, en su opinión, que colocarse una cataplasma de tierra sobre el vientre para curar el estreñimiento, o bien aplicarse una lavativa de azúcar.

GANDHI LUCHADOR, NO VIOLENTO

LA FUERZA DE LA VERDAD

En 1906, unos meses después de la revuelta zulú, el gobierno de Transvaal publico un proyecto de ley (llamado “ Ley Negra”) en el que obligaba a todos los hindúes mayores de 8 años a inscribirse ante las autoridades y a llevar siempre consigo una tarjeta de identidad con las huellas dactilares. En caso de negarse, serian castigados con severas multas o, incluso, con la deportación.

El 11 de Septiembre de ese mismo año, Gandhi, en respuesta a la provocación que suponía la “Ley Negra”, convoco una reunión en el teatro Imperial de Johennesburgo, a la que asistieron mas de 3000 enfurecidos compatriotas suyos: “Cada uno debe saber lo que tiene en el corazón. Si una voz interior le dice que tiene la fuerza necesaria, solamente entonces se comprometerá y en ese momento ese compromiso dará sus frutos... quisiera daros un bosquejo de lo peor que podría pasarnos en esta lucha... puede ocurrir que seamos encarcelados, insultados, que pasemos hambre y frío. Tal vez nos hagan trabajar duramente, quizá seamos azotados por guardias brutales. Es posible igualmente que tengamos que pagar grandes multas y que nuestros bienes sean confiscados y subastados si sobrevivieran pocos resistentes”.

El encendido discurso dio sus resultados, porque allí, y por primera vez, propuso una nueva forma de lucha, la de la resistencia pasiva, a la que se llamo satyagraha, esto es, la fuerza de la verdad. La explicación del concepto se basaba en un hecho simple: El agresor se justifica a sí mismo si el agradecido lucha. Pero si este no se opone, el agresor se siente denigrado.

En su discurso, presenciado por las autoridades del país, afirmo: ”No veo mas que una sola posibilidad: resistir hasta la muerte antes que someterse a esta discriminación”.

Por primera vez, un hombre de apariencia frágil consiguió arrastrar a toda una comunidad a resistirse públicamente pero sin violencia. Sin saberlo, era el preludio de su futuro, por el que la historia le ha reservado un lugar de honor.

EL CONCEPTO DE NO VIOLENCIA

Gandhi explica así el concepto de esta nueva forma de lucha: “Es la vindicación de la verdad infligiéndose sufrimientos a uno mismo y no al oponente. El oponente ha de ser sacado del error mediante la paciencia y la simpatía”.

Así es como definió el profeta de la no violencia la fuerza de la verdad.

Porque su concepto de no violencia estaba muy influido por el jainismo, una de las religiones dominantes en Gujarat, su estado natal. Los jainistas pertenecían a una secta pequeña pero antigua, similar al budismo, que data aproximadamente de siglo VI a. C. Su doctrina principal se basaba en la practica de la no violencia, hasta el punto de que muchos de sus monjes llevaban mascarillas que les tapaban la boca y la nariz para que al respirar no pudieran dañar a ningún insecto por minúsculo que sea. También era frecuente verlos barrer la arena por donde iban a pasar, para evitar pisar una hormiga. La vida de todos los seres, animales o vegetales, les merecían el máximo respeto.

RESISTENCIA PASIVA

Fue en enero de 1908 año y medio después de haber empezado la resistencia pasiva, cuando un magistrado de Johannesburgo condenó a Gandhi a 154 colaboradores del movimiento de resistencia a dos meses de prisión. Quince días después, mas de 2500 hindúes habían sido detenidos y acompañaban a Gandhi en la cárcel: “La mayor suerte que puede tener una persona es la de ser encarcelada por preocuparse del bienestar de su propio país y de su religión”, afirmó entonces. Y fue en la prisión donde leyó otro libro, El Deber de la Desobediencia Civil, que marcaría una profunda influencia en su pensamiento y en su filosofía.

PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El 18 de Julio de 1914, Gandhi inició en la primera etapa de su viaje, llegando a Londres el 6 de Agosto, Los dos días después de que se hubiera declarado la Primera Guerra Mundial. Por tercera y penúltima vez en su vida, tomo una decisión duramente criticada por sus colaboradores: participar al lado de los Británicos y pedir a los Hindúes residentes en Gran Bretaña su colaboración en el conflicto: “Pensaba que las necesidades Británicas no debían ser convertidas en nuestra oportunidad, y que era mejor y más honesto no presionar con nuestras demandas hasta que la Guerra acabase. Tenia la esperanza de mejorar mi situación y la de mi pueblo a través del imperio Británico”.

GANDHI EN LA INDIA

LA TIERRA SOÑADA

“Me acercaba a la India con la ardiente esperanza de sumergirme en ella, y sentirme así totalmente libre. Pero el destino no lo quiso”.

El 9 de Enero de 1915, Gandhi, que tenía entonces 45 años, pisó definitivamente su patria, donde fue recibido por una multitud que le aclamó como a un héroe.

Vestia ropas de algodón Hindú “Pero como viajaba desde Bombay en tercera clase, consideré esas ropas muy lujosas, me cubrí con una capa que me asegura el aspecto de un hombre pobre”. Atrás quedaban sus 21 años de estancia en África de Sur.

HUELGA DE HAMBRE

La primera vez que Gandhi protagonizo en la India una huelga de hambre fue para los obreros de las fábricas textiles de Ahmedabad pidiendo ayuda para conseguir unos salarios más dignos, pero no sería la última huelga.

Gandhi tenia sus propias reglas para resistir las huelgas de hambre:

Beber agua fría, tanta como sea posible, con o sin soda y sal, pero en pequeñas cantidades. Lavarse con agua caliente todos los días y purgarse regularmente durante el ayuno para eliminar todas las impurezas. Dormir al raso y bañarse con el primer sol de la mañana. Comer solo cuando tenia hambre y cuando se había ganado su alimento.

Durante sus huelgas, Gandhi solo ingería un poco de agua con

bicarbonato.

LIDER DE LOS HUMILDES

Gandhi poco a poco se iba convirtiendo líder de los humildes porque cada vez que veía que surgía un problema que afectaba a los mas pobres del país, hacia todo lo posible por solucionarlo.

GANDHI PRESO

EL DOTI DE GANDHI

Gandhi anunció en 1921, su intención de cambiar su tradicional vestimenta Hindú por el Doti (un paño de algodón blanco anudado en la cadera), el símbolo de los mas pobres, de los que no podían permitirse el lujo de vestir grandes galas.

EN LA CARCEL BRITANICA

La violencia desencadenada en Bardoli y otras poblaciones tuvo como consecuencia la detención de Gandhi.

Juzgado por inducción a la rebelión, asumió su propia defensa, se reconoció culpable de todos los cargos y solicitó para sí mismo la pena máxima.

El juez desarmado ante la categoría moral de ese hombrecillo frágil que reconocía su culpabilidad, le condenó a 6 años de cárcel.

MARCADOS POR EL NACIMIENTO

Las castas hindúes según las escrituras vedicas serian una creación del dios Brahma. Por eso los brahmanes, la casta mas elevada, procedentes de la boca de este dios; los chatrias “guerreros” de sus bíceps; los vacías “comerciantes” de sus caderas, y los sudras “artesanos” de sus pies. Por último, los sin casta, los intocables, abrían nacido de la tierra. Sin embargo esta teoría religiosa fue utilizada en la practica por las clases dominantes para perpetuar la esclavitud de las poblaciones de piel negra.

GANDHI SOLIDARIO

NEGOCIANDO LA LIBERTAD

El 12de Septiembre de 1031, Gandhi llegó a Londres para asistir a la anhelada segunda Conferencia de la Mesa Redonda, donde esperaba obtener un compromiso serio sobre el futuro de país. En ese viaje le acompañaron el menor de sus hijos, la poetisa Sarojini Naidu y una cabra negra, la misma que cada día se suministraba un tazón de leche. Este variopinto grupo, vestido con livianos tejidos en un frío otoño británico, despertó las simpatías de los londinenses.

Durante su estancia en la capital, Gandhi rechazó los hoteles y los honores y se instaló en el barrio marginal de East End. La prensa británica reflejo, paso a paso, la estancia de Gandhi.

Mientras la conferencia seguía su curso, Gandhi se entrevistó con Charles Chaplín, Bernard Shaw y el arzobispo de Cantervury, y visitó al general Smuts, el hombre que le había encarcelado varias veces en Sudáfrica.

Invitado de honor del rey-emperador Jorge V y de la reina Mary, tomo el té en el palacio de Buckingham.

LA INDIA EN GUERRA

A partir de1941 los acontecimientos se precipitaron. Tras la entrada de Estados Unidos en la segunda guerra mundial, la situación de la India corría un claro peligro.

EL PADRE DE LA NACIÓN

EL ULTIMO DIA DE SU VIDA

Como todos los días, el 30 de Enero Gandhi, dio un largo paseo por el jardín de Birla House para fortalecer las piernas y afrontar el reto de recorrer las tierras de Pakistán.

La noche anterior había estado trabajando en la redacción de nueva constitución del partido del Congreso, su testamento político. Para Gandhi la política no estaba alejada de la vida, sino, que era, debía ser, su reflejo: “Para contemplar cara a cara el espíritu de la verdad uno debe ser capaz de amar la menor expresión de la creación como a uno mismo. Y un hombre que aspira a eso no puede permanecer fuera de cualquier manifestación de la vida. Por ello mi devoción por la verdad me llevó al campo de la política; y puedo afirmar sin el menor asomo de duda, y por supuesto con toda humanidad, que aquellos que sostienen que la religión nada tiene que ver con la política, no conocen el significado de la religión”.

En su charla matinal con sus fieles seguidores pronunció estas proféticas palabras: “Si todos los que ahora me escucháis caminareis hacía la paz por el sendero de la no violencia, me iría de este mundo muy satisfecho, aunque muriera abatido por la violencia de los fusiles”.

Había recibido la visita de su viejo amigo Patel, quién compartía con Nehru la responsabilidad del gobierno del país.

LA MUERTE DE UN MITO

A las cinco y diez en punto, y ante el aviso del fiel Manu de que llevaba diez minutos de retraso con respecto a su hora de oración habitual, se dirigió a la plaza de la plegaría, en la que se había congregado unas quinientas personas. Entre los asistentes se hallaba el extremista Nathuran Godsé, de 37 años, el hombre que había jurado poner fin a la vida de Gandhi, porque diez años antes había sido encarcelado al seguir sus consignas de pacifismo y desobediencia Civil. El asesino simuló una reverencia Hindú y mientras tanto sacó una pistola y disparó a Gandhi tres tiros en el pecho, quién se desplomó mortalmente sobre Singh, el estudiante sij al que diecisiete años antes había salvado la vida. Cuarenta y cinco minutos más tarde un comunicado por radio y televisión comunico al pueblo la muerte de Gandhi.

El cuerpo de Gandhi fue llevado a la habitación en la que murió.

EL LLANTO DE UN PAÍS

La noticia sumió a todo el país en la conmoción. Millones de mujeres Pakistaníes, en un gesto tradicional de desesperación.

GANDHI EN EL RECUERDO

La memoria de Gandhi en este complejo mundo que conforma la India de hoy como un recuerdo lejano y vivo. Lejano porque su testamento político quedó relevado por Nerú, para modernizar el país y vivo porque El Mahatma continúo presente entre las clases más marginadas de la India.

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