Ganaderia

Geografía. Extensiva e Intensiva. Animales. Ganado. Bovino. Ovino. Vacuno. Porcino. Avícola. Razas. Sierra Nevada

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LA GANADERÍA

Ganadería, cría de animales que tiene como objeto obtener un aprovechamiento de los mismos. Es importante diferenciarla de la cría de animales de compañía o de la de especies amenazadas, por ejemplo, que no se corresponden con el concepto tradicional de ganadería. Se habla de ganadería, normalmente, cuando los animales se desarrollan en un estado de domesticación, siendo su aprovechamiento, principalmente, el de la carne, la leche, el cuero, los huevos, entre otros productos. La acuicultura puede identificarse como un tipo de ganadería acuática. Además de la actividad, también se denomina ganadería al conjunto de instalaciones de una explotación ganadera, o al conjunto de reses de un propietario o instalación.

Historia de la Ganadería

Actividad centrada en la cría de animales con vistas al aprovechamiento económico de algunas cualidades de estos seres vivos, ya sea como alimento, como generadores de fuerza, producción de pieles, fibras textiles, etc.

El hombre del Neolítico fue antes ganadero que agricultor. La capacidad de domesticar animales parece más el desarrollo de una situación de simbiosis entre los dos seres que un intento deliberado de hacer dóciles a estos animales. Aunque la relación del primer hombre con los animales se circunscribía al hecho de ser su depredador, parece probable que, tanto perros como cerdos, llegaran cerca del hombre ante la evidencia de los desperdicios que éste le podía entregar como alimento. Además, estos animales, tras un tiempo con el hombre, perdieron ciertas características salvajes y entonces demostraron su utilidad: el perro es una magnífica herramienta para la caza que será utilizada por el hombre para acosar y dirigir las piezas hacia sus armas. Cuando aún el hombre es nómada, encuentró las migraciones de otros animales a los que domesticó, como la cabra, el reno y la oveja.

Pero el verdadero paso hacia la actividad ganadera se produjo cuando el hombre dejó el nomadismo tras el descubrimiento de la agricultura. En un asentamiento estable era mucho más sencillo cuidar a los animales, por lo que creó empalizadas para evitar que escaparan, a la vez que para protegerlos de los ataques de los depredadores. En este periodo se domesticó al ganado vacuno.

La agricultura permitía un nuevo tipo de relación con los herbívoros, ya que se les proveía de subproductos de ésta como el rastrojo. Además, las cabras y ovejas no sólo eran útiles en cuanto a su carne sino que, sobre todo, eran capaces de dar leche y pieles de gran calidad para confeccionar ropa.

También en este momento se domestica al primer insecto, la abeja, para la que se construyeron colmenas a fin de lograr el edulcorante más utilizado hasta el siglo XVII en todo el mundo: la miel.

Una vez cubiertas las necesidades primarias de alimentación y vestido, los siguientes animales en ser objeto de domesticación fueron los capaces de realizar trabajo, bien arrastrando carros o arando la tierra, como bueyes, asnos y finalmente caballos. Los caballos y camellos fueron probablemente los últimos en ser domesticados alrededor del año 2000 a.C. La domesticación del caballo supuso un notable cambio en la vida del hombre, ya que no sólo es capaz de llevar cargas, aunque normalmente menores que otros animales, sino que su característica principal es la velocidad. La incorporación del caballo a la guerra, primero para tirar de carros y más tarde para llevar a su lomo a un combatiente, fue una auténtica revolución que provocó la caída de imperios enteros ante el nuevo elemento de movilidad y de poder.

Tampoco hemos de olvidar que también desde épocas muy tempranas ciertos animales tuvieron una consideración distinta a la de ganado: fueron los primeros animales de compañía, como los perros o sobre todo los gatos, animales venerados en el antiguo Egipto.

Ganadería extensiva.

La cría de ganado no sufrió grandes cambios hasta que los nuevos métodos de cultivo del campo empezaron a producir suficiente forraje como para permitir la subsistencia de mayor número de cabezas de ganado. Aparecieron nuevos cultivos de rotación que eran perfectos para la alimentación animal, como la alfalfa, el nabo o el trébol.

Según se fueron extendiendo los vallados de las tierras de cultivo, fueron surgiendo con mayor fuerza los terrenos de pasto y la ganadería intensiva, en lugar del pastoreo extensivo en el que había que recorrer muchos kilómetros para que el ganado tuviera suficiente comida a lo largo del año. Verdaderamente representativa de la ganadería extensiva fue la ganadería tradicional española, cuando la Mesta era un potente recurso económico que debía de recurrir a grandes migraciones, a través de cañadas bien dispuestas, en búsqueda de los pastos más frescos, siguiendo las épocas del año. Hay destacar en relación a este tipo de ganadería una raza de oveja desarrollada en España, la merina, que a partir del siglo XIX se extendió por todo el mundo, mejorando claramente a otras razas dominantes por la calidad de su lana. Esta oveja era un monopolio español que dio magníficos resultados en el comercio de la lana, pero, por diversas circunstancias, fue llevada a otros países donde se hizo la más común.

Debido a que la ganadería extensiva implicaba un trabajo laborioso y no muy rentable a largo plazo, se empezó a imponer en Occidente la ganadería intensiva, basada cada vez más en el uso de forrajes, y centrada en la granja y los cercados, ya que los cercados permitían una mejor selección de los cruces y, por lo tanto, una clara mejora en las razas y su rendimiento económico. Otra ventaja añadida fue la disponibilidad de un magnífico abono animal con el que fertilizar la tierra, barato y fácil de conseguir cuando el ganado estaba encerrado.

En los Estados Unidos, donde se trabajaba con grandes rebaños que pastaban libremente por los grandes territorios recién colonizados, el ganado tenía una gran importancia: baste decir que en 1886 había alrededor de 45 millones de cabezas de ganado, preferentemente vacuno. El problema es que también en este país se fue extendiendo el vallado de los terrenos de cultivo con la llegada de los agricultores a las nuevas tierras, momento a partir del cual, se cambiaron las razas criadas y se tendió a nuevas formas de ganadería en recintos también vallados, con el maíz como base de alimentación para el ganado.

La industria transformadora.

Curiosamente, con la llegada de los nuevos métodos de conservación de alimentos (el enlatado y, sobre todo, la refrigeración), nuevos productores conquistaron el mercado mundial, concretamente Argentina, Australia y Nueva Zelanda. Durante muchos años la carne argentina ha sido la preponderante, fruto de una ganadería extensiva en grandes pastizales.

También es importante a finales de este siglo la extensión de la producción de leche y, sobre todo, de productos derivados, así como la creación de nuevas razas de cerdos.

Hasta la segunda mitad del siglo XIX la conservación de la carne sólo era posible utilizando procedimientos artesanales como el salado o el ahumado, hasta que en la década de los 60 se inició a gran escala la fabricación de conservas en lata, tal y como las conocemos hoy en día. Este revolucionario sistema había sido probado con anterioridad pero con resultados muy desiguales, hasta que en Estados Unidos, se creó, en Chicago, toda una industria de la carne enlatada. Además, se sentaron las bases de la industria transformadora a gran escala con inmensos mataderos en donde se procesaba la carne en serie.

Las antiguas formas de conservación como el salado no se perdieron e incluso han seguido perdurando en ciertas épocas o periodos de auge. Ese es el caso del jamón curado español, que no sólo no se ha perdido ante las nuevas formas de conservación de la carne, sino que su producción y consumo están en pleno crecimiento.

En cuanto al otro sistema moderno de conservación, el frío, nació con las modernas máquinas capaces de fabricar hielo, a partir de mediados de siglo. Pero el hielo no era capaz de aguantar largos viajes, así que se introdujeron los primeros refrigeradores en los barcos. El primer cargamento de carne congelada se realizó en 1877 desde Argentina a Francia con total éxito, lo que dio la clave para la nueva forma de conservar la carne hasta llegar a los mercados. La refrigeración provocó el despegue de los grandes productores mundiales, como la propia Argentina o Australia.

Los animales proveedores de carne y productos industriales o alimenticios como los lácteos se han multiplicado a un ritmo enloquecedor a lo largo de todo el siglo XX. Mientras tanto, otros animales tradicionales han perdido su posición en el nuevo mundo: esto ha ocurrido concretamente con aquéllos que eran utilizados como energía en diversas tareas, como el caballo, el mulo, el buey o el asno. Su cría ya no tiene sentido en un mundo en el que los arados han sido sustituidos por los tractores, al igual que las carretas. Estos animales subsisten en zonas del Tercer Mundo, o bien se ocupan de otras tareas, como por ejemplo el caballo, que al dejar de trabajar ha pasado a ser un animal casi de compañía que se dedica a llenar las horas de ocio de los pueblos occidentales.

Ganadería intensiva.

La cría de ganado dejó de ser un complemento de la agricultura para convertirse en una industria que debía surtir mercados cada vez más grandes. Debe recordarse que hasta hace unos 50 años comer carne con cierta asiduidad era un lujo sólo al alcance de unos pocos. La democratización de la alimentación a base de carne llegó con las modernas granjas, en las que se pueden criar a la vez cientos de miles de animales con criterios científicos. El pollo fue una de las primeras carnes asequibles, debido a que es fácil de criar y su crecimiento es rápido.

Los nuevos métodos de cría se extendieron con rapidez y la selección de razas se aceleró con la introducción de la inseminación artificial, en la que animales de probadas características genéticas sirven de proveedores de esperma para miles de hembras, en una búsqueda de las mejores características genéticas. Las primeras experiencias en esta técnica se realizaron en la URSS en los años 20, pasando en los 40 a Dinamarca y a Estados Unidos. Una innovación crucial para poder extender esta técnica fue la de la congelación del semen en 1949, de forma que se podía guardar durante largos periodos de tiempo sin merma de sus cualidades. Las muestras se podían transportar a cualquier parte o incluso guardarlas durante años.

También en los años 20 se producen investigaciones cruciales sobre la alimentación animal. Por primera vez se tuvieron en cuenta las necesidades nutricionales del animal siguiendo un método científico, mejorando así su condiciones de alimentación. También durante esta época se generalizó el pienso industrial como forma de garantizar la alimentación correcta, lo que redundó en mejores rendimientos económicos.

Asimismo, la salud de los animales fue una preocupación fundamental de ganaderos y administraciones. La moderna veterinaria logró grandes avances en las primeras décadas del siglo, sobre todo en el control de ciertas epidemias que tendían a reproducirse con cierta frecuencia y a diezmar el ganado e incluso a atacar al hombre. Las normas de control sanitario obligaron al control de los animales y a su sacrificio en masa en caso de encontrar un brote de fiebre aftosa, peste bovina, etc. Pero también los animales se beneficiaron de los avances en la quimioterapia, de modo que las sulfamidas llegaron a los animales. A partir de este momento, la industria química y farmacéutica desarrollaron nuevas medicinas pensadas para tratar las distintas enfermedades animales, lo que garantizaba mejores condiciones higiénicas del ganado y una mejor calidad sanitaria de los productos que llegaban a consumidor. El descubrimiento de los insecticidas, como el DDT, por su parte, ayudó al control de parásitos.

Otro avance crucial en la industria ganadera fue la mecanización de ciertos procesos, como el ordeño de las vacas. Aunque los primeros desarrollos aparecieron a principios de siglo, hasta mediados de éste no se impusieron, dando lugar a un crecimiento de las explotaciones ganaderas dedicadas al trabajo con la leche, acompañado a su vez de una mejora en los proceso de tratado de la leche. La refrigeración y las modernas técnicas pudieron hacer posible la extensión de la leche de vaca, tal y como hoy en día puede comprobarse.

Domesticación y razas modernas

Es posible que el ganado vacuno europeo descienda de la vaca salvaje, Bos primigenius de Europa y fuera domesticado por primera vez en el sureste de Europa hace unos 8.500 años. El cebú, Bos indicus, fue domesticado en el sur de Asia aproximadamente en esa época o poco después. Los registros más antiguos indican que las vacas se empleaban como animales de tiro, para obtener leche y carne, se ofrecían en sacrificio y, en algunos casos, se utilizaban como elementos de diversión. Algunos de estos usos primitivos han perdurado en formas modificadas hasta nuestros días, por ejemplo, en las corridas de toros, en el sacrificio de animales con fines religiosos, o la consideración de las vacas como animales sagrados.

El concepto y formulación de las razas actuales comenzó en el Reino Unido, en el norte de Europa y en las islas del Canal a mediados del siglo XIX, y la mayoría de las variedades modernas se crearon en la segunda mitad de ese siglo. No obstante, ya existía ganado con características similares en aquellas áreas incluso antes de que el concepto de las razas se hiciera dominante. Hoy se contabilizan 274 razas importantes; muchas otras variedades y tipos no han alcanzado el estatus de raza.

Animales de tiro

Los animales domesticados, que se empleaban fundamentalmente como ayuda en el trabajo, el transporte y por placer, están muy extendidos. Dentro de éstos, se incluyen el caballo, la mula, el burro (o asno), el buey, el búfalo, el camello, la llama, la alpaca, el yak, el alce y el perro.

Se cree que los caballos actuales descienden de varias subespecies, entre las que se encuentra el caballo de Przewalski y el caballo salvaje europeo (véase Tarpán). Aún se emplean como animales de tiro en todo el mundo. También se utilizan para controlar a otro tipo de animales, para transporte y para su monta por placer o deporte. La población mundial de caballos se estima en más de 60 millones; casi la mitad se encuentran en América del Norte y del Sur y la otra mitad en Asia y Europa. Los casi 12 millones de mulas que hay en el mundo están principalmente en África, América Central y del Norte y Sudamérica. De los más de 40 millones de burros, casi la mitad pertenecen a Asia y otra cuarta parte a África.

Los camellos, las llamas y las alpacas se utilizan como bestias de carga; estas dos últimas también para la obtención de lana. Hay unos 17 millones de camellos en el mundo, de ellos, las tres cuartas partes están en África y el resto en Asia. La llama y la alpaca tienen su territorio limitado y sólo se encuentran en Perú, Bolivia y norte de Argentina. Casi todos los carabaos se encuentran en Asia y son empleados como animales de tiro, aunque pueden producir leche y carne. Los bueyes también son importantes como animales de tiro en Asia y en algunas partes del sureste europeo. Los perros son utilizados como animales de tiro en Alaska y Siberia y también se utilizan para pastorear rebaños de ovejas y otros animales.

Ovejas y cabras

Las ovejas se utilizan para la obtención de lana, carne (cordero y carnero) y, en menor medida, por la leche. Se suelen dividir en tres categorías, según su lana sea fina, de grosor medio o espesa. Puede que fueran los primeros animales en ser criados por su utilidad. Fueron domesticadas en el suroeste de Asia hace unos 11.000 años, y en la actualidad existen unos 1.000 millones ampliamente distribuidas por el mundo, aunque las mayores poblaciones se encuentran en África, Sudamérica, Asia, Europa y Oceanía. La explotación en granjas se desarrolla en grandes extensiones de tierra, divididas en sectores de 1.000 animales o más. También se crían ovejas en muchas granjas pequeñas como empresa secundaria. Están bien adaptadas a regiones semiáridas y a terrenos demasiado escarpados o inadecuados para el cultivo.

Las cabras fueron domesticadas por primera vez en la misma región que las ovejas, y para los mismos usos, pero unos 1.500 años más tarde. Son dos quintas partes más numerosas que las ovejas y muestran una distribución similar.

Cerdos

Las evidencias más recientes sugieren que los cerdos fueron domesticados hace unos 9.000 años en distintas regiones y al mismo tiempo. Se estima que la población mundial es en la actualidad de más de 700 millones. Casi la mitad se encuentran en Asia, sobre todo en China, y Europa; Rusia y Sudamérica cuentan también con un elevado número. A diferencia de la mayoría de los animales domésticos, los cerdos son omnívoros y compiten directamente con los humanos por muchos alimentos.

Ganado vacuno

El ganado vacuno actual se divide en tres tipos: para carne, para leche y para ambos usos. Se cree que fue domesticado hace unos 8.500 años en el sureste de Europa, localizándose en el Sureste asiático un posible segundo foco de domesticación. La población mundial es de más de 1.000 millones y la mitad se concentra en América, Europa, Rusia y la India. La mayor parte de los rebaños destinados a carne son criados en grandes extensiones de tierra pero, tras el destete, los animales jóvenes pueden mantenerse estabulados. El ganado para leche se cría en rebaños relativamente numerosos, en condiciones de cría intensiva, cerca de grandes centros de población. Sin embargo, el queso, la leche en polvo y otros productos especializados proceden por lo común de pequeñas granjas donde las vacas se alimentan con pasto.

Aves de corral

Este término engloba en especial a los pollos, patos, pavos, gansos, pintadas y pichones. Cada uno de estos grupos desciende de un ave silvestre estrechamente emparentada con él, y es posible que evolucionara primero en sus áreas de origen. La población mundial se estima en 6.000 millones de pollos, algo más de 100 millones de patos y casi 100 millones de pavos. No existen estimaciones para otros grupos. Los pollos son abundantes en la mayor parte de las regiones del globo, mientras que la mayoría de los patos proceden de Europa y Asia, y casi todos los pavos de Estados Unidos. En los países desarrollados, la explotación para obtener carne y huevos es intensiva y las aves se crían en jaulas, bien por separado o en grandes grupos.

Otros animales

Otros animales domésticos de importancia son, dentro de la familia de los Bóvidos, el yak en el Tíbet, el mithan en la India y el banteng, en el Sureste asiático. El alce es importante en las regiones del norte de Europa y Asia.

Aunque unas pocas granjas especializadas se han dedicado a la cría de diversos animales (especialmente visones y zorros) por su pelo, la mayor parte de las pieles se obtienen de animales salvajes mediante el uso de trampas o la caza. En Norteamérica, las ratas almizcleras y los mapaches cubren algo más de la mitad de la demanda. La antigua Unión Soviética (URSS) era también uno de los principales países productores de pieles.

Tendencias actuales

Hoy en día la principal preocupación en el campo de la crianza de animales es el volumen sostenible de producción en relación con el aumento de la población humana. El objetivo de las investigaciones se ha centrado en la optimización de la eficiencia productiva mediante la selección y la ingeniería genética. Por ejemplo, los científicos han conseguido que aumentara el tamaño de las ovejas inoculando genes de la hormona del crecimiento en embriones, y el mismo método puede aplicarse al ganado vacuno y otros animales.

También se están llevando a cabo estudios para el desarrollo de razas animales en zonas en las que existe una deficiencia de proteínas. Así, en Venezuela se usa la capibara por su carne; se captura un gran número de animales salvajes y se cría como otro tipo de ganado. En Perú, el gobierno estimula la cría de cobayas o conejillos de Indias por su valor alimenticio y en otras partes de América Latina, como México, se está experimentando en granjas con la cría de la iguana.

Los métodos de producción intensiva incluyen el confinamiento de las aves de corral en jaulas (véase Avicultura), de los cerdos en pequeños corrales y de las ovejas y el ganado vacuno en pequeños establos. Este tipo de encierro ahorra trabajo, alimento y otros costes de producción. La cría en corrales individuales también permite un mayor control de las enfermedades y una mayor protección frente a los depredadores. Tales prácticas han sido tachadas de crueles para con los animales y se ha exigido una legislación que los proteja. Por otro lado, los ganaderos y avicultores alegan que los animales no se encuentran sometidos a demasiada presión, ya que en estas condiciones disminuye su capacidad productiva.

También preocupa el uso de aditivos especiales como hormonas, antibióticos, vitaminas y otras sustancias destinadas a acelerar el crecimiento o incrementar la productividad. Como norma general, debe haberse comprobado la seguridad y eficacia de cualquier suplemento administrado y la proporción en que se utiliza. Los dos productos más controvertidos son la hormona dietilestilbestrol (DES) y los antibióticos. Se sabe que, en grandes dosis, la primera es capaz de causar cáncer. Los científicos que propugnan que se prohiba la utilización de antibióticos sostienen que las cepas resistentes de bacterias en los animales podrían transmitirse a los humanos. Los límites fisiológicos podrían, por último, impedir un mayor incremento de la producción. Si la población humana continúa creciendo y las fuentes de alimento se vuelven más escasas, la proporción que podrá destinarse a los animales disminuirá, y los productos derivados de ellos serán menos abundantes y más caros. Véase Víveres mundiales

Razas de doble uso

Estas razas han sido seleccionadas tanto por su carne como por su leche. Comprenden la Milking Shorthorn, la Red Dane, la Red descornada, la Brahma, Normanda, la Pardo alpina y la Pinzgauer. Muchos de los animales clasificados como lecheros o para carne, en especial los de la Europa continental, podrían considerarse como pertenecientes a este tipo.

Distribución

El ganado vacuno tiene una amplia distribución en todo el mundo. La población total de ganado vacuno a finales de la década de los años ochenta se estimaba en casi 1.300 millones de cabezas, de las que un 31% estaban en Asia, un 20% en Sudamérica, un 14% en África, un 13% en América del Norte y Centroamérica y un 10% en Europa. Los países con mayor cabaña ganadera vacuna eran, en orden descendente, India, Brasil, la antigua URSS (10% del total mundial), Estados Unidos, China, Argentina, México, Etiopía y Colombia.

1.

GANADERIA EN SIERRA NEVADA

La ganadería de España tiene una historia muy larga. Jugó un papel muy importante en el desarrollo económico del país. Fue más importante que en cualquier otro país de Europa.

Ya en la "época mítica de los tartesos" existe la oveja como animal del uso doméstico. A partir del 625 a.C., en la época celtibérica, las tribus celtas se dedican a la ganadería ovina. El comercio de lana es su principal actividad económica. Igualmente, los romanos se dedican a la exportación de lana peninsular a su capital, Roma. Por fin, los visigodos (a partir del 468 d.C.) empiezan con la trashumancia , integrando zonas lejanas al pastoreo. Así amplían sus rebaños y el rendimiento de la ganadería ovina. Promulgan el fuero juzgo, el primer código de la península Ibérica, para arreglar conflictos que proceden de la trashumancia.

Los árabes en cambio refuerzan a la ganadería caprina. Son agricultores que usan la leche caprina como alimentación adicional, en aquel tiempo nació el queso casero. Además en el tiempo de los Almohades (1147-1269) la tribu de los Benimerinos resulta responsable de la crianza de la raza ovina Merina, que luego fuera la raza principal de la trashumancia. Después de la reconquista la ganadería ovina trashumante vuelve a tomar el papel más importante dentro de la ganadería española. En 1273 d.C. Alfonso XIII convoca a los ganaderos quienes a partir de entonces forman el Honrado Concejo de Mesta. Así nace la primera asociación agraria de Europa. La lana es el producto principal de la nueva España. La exportación de la lana es el mejor ingreso del país, y por eso, hasta el siglo XVI la Mesta goza de la protección de los reyes, influye en la política española. La cantidad de ovejas se multiplica, y en el año 1586 su censo llega a 3.500.000 cabezas. En el 1786 con 3.000.000 reses se registra otro pico. Pero 50 años más tarde, en 1836 la reina María Cristina toma en cuenta la creciente resistencia de los propietarios del terreno contra la ocupación trashumante de sus tierras. Disolvió la Mesta y se integran a todos los ganaderos en la Asociación General de Ganaderos del Reino, que fundamentalmente es una asociación de ganaderos locales y permanentes. Se allanó el camino a una agricultura moderna con parcelas particulares.

Quienes estén más interesados por la historia de la ganadería tradicional, les recomiendo a Ángel García y Vicente Martínez en La Ganadería en España (1988).

LA GANADERÍA TRASHUMANTE DEL SIGLO XXI

Tanto la ganadería como la agricultura han pasado por un largo proceso de modernización, y hoy en día nos encontramos por lo general ante una ganadería intensiva que sustituye a la ganadería trashumante. Este proceso de transformación va desde la fuente principal de ingresos del país hasta una explotación marginal. La propiedad de los rebaños ovinos pasa a los propios pastores, y los caminos reales tradicionalmente recorridos se ven hoy día cortados por cultivos agrícolas, por carreteras publicas, o por lugares habitados.

La sociedad moderna impone su estampa. Por lo general ya no existen los pastores que cada año caminan con su rebaño por las cañadas, cordeles o veredas. El pastor moderno traslada su rebaño en los camiones. Así ni daña a los cultivos al lado del camino real ni tiene que entrar en el fatigoso trabajo trashumante con sus pernoctaciones al raso.

Pero existen todavía excepciones:
Algunos pastores siguen su camino anual con el que aprovechan el pasto de diferentes zonas. El Proyecto 2001, que se financia por la empresa alemana de DaimlerChrysler, quiere recuperar esta actividad vistiéndola con el traje del turismo rural. Se cuenta con el romanticismo de los turistas quienes en sus vacaciones quieren sentirse como un pastor del siglo XVIII. En los últimos años se ha iniciado el paso de hasta 2.000 ovejas por la Puerta del Sol en Madrid, para alertar internacionalmente estas ideas.

A parte de los esfuerzos para mantener las cañadas reales como patrimonio cultural hay que puntuar que la trashumancia todavía juega su papel como uso más importante de las montañas mediterráneas. Desde los especialistas en el entorno de la ganadería hasta los biólogos de la UNESCO reconocen que el pastoreo es una actividad esencial de la conservación de pastizales que por lo general ya se protege con la figura de Parque Natural o Parque Nacional. Tanto el ganado como la vegetación forman partes inseparables de los sistemas pastoriles. Se ha estudiado el valor nutritivo de la masa forrajera en estas montañas, es decir, los beneficios para el ganado de estas tierras, pero todavía no se ha reconocido definitivamente que influencias tiene el ganado en la abundancia y en la conservación de las especies y de la biodiversidad de los pastizales.

EL PASTOREO ESTIVAL EN SIERRA NEVADA:

El Parque Nacional Sierra Nevada posee la densidad de especies más alta de toda Europa: 1.700 especies vegetales diferentes en una superficie de 1.690 km². ASAJA, Granada lo ha tomado en cuenta y en el proyecto de I + D va a estudiar las influencias que tiene el pastoreo sobre la vegetación y su diversidad, es decir, en la conservación del Parque Nacional. Colabora con la Estación Experimental del Zaidín, CSIC, Granada y el Centro de Información y Formación Agraria de Granada en el proyecto que lleva por título:
La evaluación de los pastos oromediterráneos (de la zona alta montaña) del Parque Nacional Sierra Nevada en relación con su aprovechamiento por la ganadería.

Al alemán Hubert Bernhard Beckmann (M.sc.agr) se empleó como científico responsable del mismo. Acabó su carrera universitaria bajo de la dirección de Prof. Samuel C. Jutzi, actual director del departamento "Animal Production and Health Division" de la FAO, Roma, y con su ayuda llevó adelante la idea de este proyecto. La pregunta que este proyecto se plantea resolver es:
¿Relacionado con otros factores, cuáles son las influencias del uso trashumante en la composición de la vegetación en la Alta Montaña ?

D. Vicente Miralles Rodríguez de Güejar Sierra, Granada, es propietario de un terreno en Sierra Nevada, la Dehesa de la Hoya. La pone a disposición como campo de estudio. Además él es ganadero de la honrada crianza de lidia Rodríguez Balderas que aprovecha los pastizales con su ganado vacuno. A parte, ya desde hace más que 40 años a estas tierras vienen los hermanos Joaquín y Antonio Góngora Martínez del campo de Nijar, Cabo de Gata ,con sus ovejas y cabras. En el año 1939 el primer camino trashumante Nijar-Sierra Nevada llevó a su padre unos 14 días. Hoy día, Joaquín y Antonio aprovechan el camión que recorre esta distancia. Sólo el último trozo desde el Jerez del Marquesado, Granada hasta los 2.000 m de altura de la Dehesa de la Hoya lo realizan a pie.

Cría de animales o Ganadería, crianza, alimentación y cuidado de los animales para la producción de alimentos, fibras, como ayuda en el trabajo y por simple placer. Los métodos modernos reúnen a un tipo de animales en granjas grandes y eficientes que generan productos animales al ritmo más rápido posible para recuperar la inversión. La cría intensiva supone la concentración de un gran número de animales en pequeños corrales o jaulas, a los que se alimenta con piensos enriquecidos, cuyo crecimiento se estimula por diferentes medios y a los que se inmuniza para protegerlos de las enfermedades (véase Inmunización). No obstante, la mayoría de los animales domésticos existentes en el mundo son criados en condiciones de menor eficiencia y provecho.

Los animales representan cerca del 28% del valor total mundial de los productos agrícolas. En los países desarrollados, representan la mayor proporción de alimentos.

Los métodos de cría tradicionales están relacionados estrechamente con el grado de control que hay que ejercer sobre los animales y con el empleo al que se les destina. La mayor parte de los animales domésticos tienen múltiples utilidades; por ejemplo, los animales que en un principio se criaron para el trabajo y la carga también aportan leche, carne y materiales para elaborar prendas de vestir. Sin embargo, los animales y sus usos también están íntimamente asociados a la cultura y a la experiencia de la gente que los cría (véase Agricultura). En algunas regiones del mundo el ganado no se destina a la producción de alimentos. Diversos estudios han demostrado que su uso en los trabajos de carga, su empleo como fuente de abono, la leche y el combustible obtenido de los excrementos del ganado suponen un aprovechamiento más eficiente de los productos animales que el mero consumo de carne. El análisis de otras prácticas culturales ha demostrado que los animales pueden ser explotados con increíble éxito según las circunstancias locales.

Las influencias medioambientales, tales como el clima, también desempeñan un papel importante en la domesticación y empleo de los animales. Los carabaos, nombre que reciben los búfalos acuáticos en Filipinas, son usados como bestias de carga en el Sureste asiático, donde se han adaptado a las altas temperaturas y a la humedad, mientras que los caballos, que prosperan en climas moderados, eran los principales animales de carga en las regiones templadas hasta que fueron reemplazados por los tractores.

Selección de los mejores ejemplares.

Según avanzaba el proceso de domesticación se pudo comprobar un fenómeno hoy en día muy notable. Una vez que el hombre se asentó y el ganado fue apartado en corrales y controlado de cerca, empiezó a surgir un tipo de animal distinto al que en origen era salvaje: e trataba de especies distintas tras sucesivos cruces entre animales domesticados, que fueron las que los hombres del Neolítico trajeron a Europa.

Además, de forma consciente el hombre intentó crear individuos cada vez con mejores características, para lo que procuró que los cruces fueran selectivos. Esto no hizo más que aumentar más las diferencias entre animales domésticos y salvajes, con lo que se favoreció la aparición de nuevas razas, como ocurrió con los perros.

Según avanzaba el proceso de domesticación se dio la circunstancia de que las especies originales iban desapareciendo, mientras que sus descendientes domésticos aumentaban. En unos casos, esa extinción tuvo que ver con cambios en el medio; otras veces tuvo que ver un deliberado exterminio por parte del hombre. El resultado es que en la actualidad es difícil encontrar restos de algunos animales salvajes que una vez fueron domesticados: es el caso del caballo, del que en la actualidad quedan realmente pocos verdaderamente salvajes.

Esta lista de animales domesticados realmente no está completa, ya que diversos pueblos domesticaron otros animales menos importantes a lo largo del tiempo, pero domesticados al fin y al cabo. Así, en el Antiguo Egipto era normal adiestrar a los monos, domesticar gacelas o hienas, que servían de alimento.

Panorama actual.

Paralelo a todos estos desarrollos hay que citar que la industria y las explotaciones ganaderas ganaron en tamaño y, sobre todo, en nuevos métodos de gestión: así nacieron las grandes granjas donde los animales engordan con rapidez metidos en pequeños cubículos; se altera la vida normal del animal y se logra que su crecimiento sea mucho más rápido que el natural, con el fin de sacar cada vez más provecho del animal en menor tiempo, para lo cual no se escatiman medios y se utilizan hormonas artificiales u otros productos que facilitan el engorde.

La especialización de las modernas granjas permite que una sola persona se haga cargo de todas las funciones de hasta 100.000 aves, o que un grupo de 6 personas puedan alimentar y cuidar de más de 25.000 cabezas de ganado.

El resultado de todos estos avances se encuentra en todas la tiendas y supermercados de Occidente, donde se puede comprar carne a precios realmente bajos y asequibles a la inmensa mayoría de la población. El pollo se ha convertido en una de las bases de la alimentación debido a su magnífica relación calidad-precio; lo mismo se puede decir de los huevos.

En cuanto al cerdo, gracias a lo que ha avanzado su cría, puede llegar a engordar hasta 90 kg en tan sólo 5 meses. Es decir, un ganadero logra rentabilizar la cría del animal y su alimentación en periodos cada vez más cortos.

Todos estos avances son aprovechados por una de las industrias más avanzadas actualmente, la relativa a la transformación alimentaria, que es capaz de trabajar cada vez con más productos y lograr resultados notables en calidad e higiene. La industria láctea se ha visto beneficiada por estos avances: en primer lugar, una vaca actual puede producir perfectamente 5.000 litros de leche anuales, que en algunas razas muy especiales pueden llegar hasta los 10.000 litros. De esta leche se hace cargo una industria, que gracias a los nuevos procesos de conservación y envasado ha colocado este producto y sus derivados al alcance de cualquiera. Los envases conocidos como tetra brik, por ejemplo, permiten mantener las características de la leche inalterables durante años.

Las cifras de producción de la moderna ganadería son apabullantes. En 1980 se consumieron más de 140 millones de toneladas de carne, lo que equivalía a unos 30 kg por persona y año. El problema es que ese consumo no está nada repartido: en esa época, los estadounidenses consumían unos 110 kg de carne al año, mientras que en la India la cifra era de tan sólo 1,1 kg.

En cuanto a los distintos tipos de animales, el mayor número corresponde a las aves de corral, que en la década de los 80 sumaban más de 10.000 millones de animales; 3.000 millones de cabezas eran de ganado vacuno y ovino principalmente, mientras que los cerdos sumaban más de 750 millones, con China a la cabeza de la producción mundial. Es fácil comprobar cómo los animales de granja superan con mucho a la población mundial, con casos tan ejemplares como el de Nueva Zelanda, donde hay unas 20 ovejas por cada habitante.

Piscicultura

La piscicultura es un tipo de ganadería con características muy particulares: consiste en criar animales acuáticos en cautividad. Aunque se remonta varios siglos en el tiempo, hasta las últimas décadas del siglo XX no se había practicado de forma tan intensiva. La explicación es el agotamiento de algunas de las zonas de pesca tradicionales, así como un menor coste económico.

Las piscifactorías son grandes instalaciones de piscinas en las que el agua debe mantener unas condiciones óptimas de calidad. Se seleccionan los mejores ejemplares que son los que facilitan los huevos para criar los peces en los tanques. La alimentación y el cuidado son controlados muy de cerca mediante métodos científicos, hasta que los ejemplares tienen un tamaño adecuado para su captura.

Si en un principio las especies más utilizadas fueron las de agua dulce, como el salmón y la trucha, en la actualidad se están realizando multitud de experiencias con peces marinos, como la dorada. En estos casos, se pueden utilizar para su cría desde salinas abandonadas hasta zonas en la costa acotadas con redes. España es, en estos momentos, uno de los países pioneros en la acuicultura, donde se están logrando magníficos resultados científicos y económicos.

Estas nuevas granjas acuáticas han permitido que ciertas especies, muy raras hasta hace años, sean plenamente asequibles, como el salmón.