Gamba Road Gang; Joaquín Baleño

Resumen. Opinión. Marginalidad. Reclusos. Racismo

  • Enviado por: jonathan
  • Idioma: castellano
  • País: Panamá Panamá
  • 6 páginas
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UNIVERSIDAD LATINA DE PANAMA

Resumen de la novela

GAMBOA ROAD GANG de Joaquín Beleño

En los primeros capítulos de la novela, conocemos a un reo que, por su condición socio-económica, no es el común de los detenidos en a antigua Zona del Canal por la policía del Ejército de los Estados Unidos. El narrador, un hombre joven de clase media y de buena educación, llega a un centro penal en Gamboa para servir su condena en la unidad de trabajo forzoso. El protagonista es presentado al lector al momento de su llegada a Gamboa, pero desconocemos el crimen que le ha llevado a este centro. Pronto le apodan “Sparrow Man,” también conocido como el prisionero 33. El protagonista es asignado a la cuadra de limpieza de carreteras - el Road Gang - en Madden Dam y pronto conoce a sus compañeros de condena: Nicanor, Wallai, Lester Greaves, Arthur Ryams (un gringo), al que llaman Atá.

En su primer día de trabajo, el protagonista conversa con uno de los reos, el Mocho Ventura, quien le cuenta sobre los otros prisioneros y los crímenes que les llevaron a Gamboa. El protagonista experimenta rápidamente el cansancio y dolor del trabajo a plena sol y su compañero cuadrilla le advierte de las injusticias de los gringos y su gran desprecio por los panameños a los que consideran gente inferior. El tiempo pasa y el protagonista poco a poco se acostumbra al trabajo pesado de la cuadrilla, pero teme ser reconocido por sus familiares y amigos mientras cumple con su labor en las calientes carreteras de la Zona del Canal. Hasta cierta forma, el protagonista, en su constante diálogo interno, asemeja las carreteras (signos del progreso desalmado) con la vida misma y la larga espera de la liberación o la muerte.

Sparrow Man va conociendo mejor a sus compañeros de cárcel y se entera de sus historias. Atá, un negro pelirrojo y pecoso, hijo de un gringo y una panameña. Atá le enseña las cartas de amor que le envía Anabelle Rodney, una gringa con la que tuvo relaciones y que - supuestamente - lo puso en la cárcel por violación. Atá opina que las gringas son superiores en belleza y decoro, en contraste con las panameñas. También conoce a Belisario Porras, un indio Kuna que entra y sale de prisión por robo tan a menudo que es considerado “de la casa” y siempre es asignado a la cocina; y a Franklin Owen. Los reos creen que es cuento que Anabelle la gringa sea novia de Atá: las diferencias, odio y desprecio entre ambos grupos - gringos y locales - tan arraigadas que es imposible imaginarse que una mujer blanca quiera a un “chombo-blanco.”

Según transcurren los capítulos, el autor de Gamboa Road Gang nos va presentando las historias de vida de los reos previo a sus ingresos al centro penal. Uno de ellos es Arthur Ryams, un soldado americano que sostuvo relaciones con Nelly, una morena de La Loma de San Miguel con cinco hijos y cuyo extracto es muy humilde. Nelly y Arthur tienen un hijo: Atá. El nacimiento de Atá pone en evidencia los mismos prejuicios raciales tanto de gringos como de los mismos panameños. Cuando nace el niño, su madre llora desconsolada porque, a pesar de ser blanco y de ojos dorados, tiene facciones negroides. Joaquín Beleño demuestra claramente cómo los locales desprecian su propia condición e identidad. A pesar de ser hijo de un norteamericano, Atá no encaja en ninguno de los dos grupos étnico-culturales: no es blanco, tampoco negro. El destino de Atá pronto se define cuando su madre, Nelly, entra al servicio de la familia Rodney, la familia de Anabelle y Bobby, dos niños gringos y rubios. Anabelle pronto se convierte en el amor de infancia de Atá, que la mima y cuida con especial devoción. Por ser niños, se hacen buenos amigos, lejos de los prejuicios raciales de los adultos. Cuando la familia Rodney nota el amor inocente de Atá por Anabelle, Nelly es despedida y los niños no vuelven a encontrarse en muchos años. Atá crece pero jamás la olvida. Eventualmente Atá deja el colegio - empujado por las burlas de los compañeros de clases. Pero en su tiempo de ocio rondará la casa de los Rodney con la esperanza de volverla a ver.

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El prisionero 33 pronto conoce el humillante sistema de intercambio de favores y privilegios de centro penal. Los prisioneros, piden a sus “amigas” que den favores sexuales a los gringos custodios a cambio de privilegios de visita y respeto de la correspondencia. Sparrow desprecia a Atá, que no tiene reparos en compartir una de sus mujeres con el gringo a cambio de recibir las cartas de su amada Anabelle. Por otro lado, las condenas en la Zona del Canal son injustas e inusualmente largas en comparación con el delito cometido: el hábil sistema de esclavitud de los norteamericanos que, con el trabajo forzado de los reos, se aseguran una fuente permanente y gratuita de mano de obra para el Ferrocarril de Panamá. Mientras tanto, los reos se divierten apostando quién cruzará la carretera sin ser atropellado. El Prisionero 33 cruza, pero cada intento le hace pensar en su muerte, que, poco a poco, se vislumbra más como una forma de liberación.

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Casi a mitad de la novela, el autor nos revela los eventos que llevaron al encarcelamiento de Atá. Até ve a Anabelle un sábado de Carnaval; él es músico del conjunto los Panas de Oro, y le dedica calipsos a la rubia. Allí también está Perla, una de las amantes de Atá, que muere de celos porque - a pesar de saber que otra morena de nombre Bebí está encinta de Atá - el corazón del mulato le pertenece a la gringa. El martes de Canaval, Atá y Anabelle vuelven a encontrarse y suben al cerro Ancón en mitad de la noche. Al día siguiente, Atá sigue bebiendo y pensando en Anabelle, sintiendo que ha pecado y considera que debe casarse con ella y mudarse lejos de los prejuicios de gringos y panameños. Ebrio y enamorado, Atá regresa al Cerro Ancón, donde encuentra a Anabelle y trata de acercársele, pero ella huye histérica. Los gringos llegan a socorrerla y golpean a Atá. Anabelle es llevada al Hospital y Atá a prisión: su sentencia es de cincuenta años por violación de una norteamericana.

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De vuelta en el presente, Atá sigue buscando la compañía de los presidiarios Gold Roll, los gringos que sirven condena en Gamboa, porque estima son mejores que los otros. Spar entabla conversación con Atá, quien le cuenta cómo recibió la primera carta de Anabelle. Una navidad, la gringa le envió una tarjeta desde Nueva York. Spar duda de la cordura de Atá y la existencia de las cartas. Le cuenta cómo Anabelle sufre de migrañas, quizás ocasionadas por Perla, que sabe brujería. Los días transcurren en prisión. Vemos a los reos contentándose con fumar marihuana, a los prisioneros homosexuales auto segregarse por el rechazo a su identidad sexual, ellos también marginados y despreciados incluso por los de su misma raza.

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Cuando Bobby, el hermano de Anabelle, se entera de lo sucedido en el Cerro Ancón jura vengarse de los negros. Bobby cree que la única forma de deshacerse de los negros es convertir la Zona del Canal en parte de los Estados Unidos. Su odio hacia los negros crece y los insulta a cada oportunidad. Mientras tanto Perla visita a Atá en prisión y él trata de convencerla de que deje de hacer brujerías a la gringa y Perla promete hacerlo. Camino a casa luego de la visita, Perla es avistada por Bobby y sus amigos, que han estado bebiendo y buscan diversión y venganza. Los gringos se acercan a Perla y le ofrecen un aventón. Perla lo rechaza amablemente, pero los gringos la levantan en vilo y parten con ella a la fuerza. Perla es violada y abandonada en el monte, aún con vida. Es rescatada por una pareja de enamorados que la llevan a casa y a poner una denuncia en la Policía de la Zona del Canal. Perla, que sabe bien que su violación pasará inadvertida ante la justicia zoneíta, decide irse a casa y no denunciar el crimen. En la cárcel, Atá presiente la desgracia de Perla y recibe una carta de Anabelle, que pronto retornará a Panamá. Atá contesta la carta, pero será la última que reciba de su amada gringa.

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Transcurre el tiempo. Perla ahora está encinta, resultado de la violación. Perla no le contó a Atá de la violación ni el embarazo, pero secretamente se debatía entre la venganza y el aborto. Decide quedarse con el hijo, pero evita visitar a Atá, que ahora desespera por no recibir carta de Anabelle. Sus compañeros de cárcel lo notan y se burlan de él. La noticia del embarazo de Perla llega a oídos de los presidiarios, pero ninguno se atreve a informarle a Atá. De lo que sí se entera es del compromiso de Anabelle con un Capitán norteamericano. A partir de ese día, Anabelle está muerta para Atá y cae en la más terrible depresión. Spar teme por su vida. Los compañeros de cárcel también se preocupan por la suerte de Atá y Spar, que está a pocos meses de terminar su condena, promete dar a conocer las cartas de Anabelle como prueba de la inocencia del mulato. Justo una semana después de esta conversación, Atá descubre que las cartas de Anabelle han desaparecido.

Desesperados, sus compañeros le ayudan a buscar en todos los rincones del centro penal. Spar ya no duda que las cartas son reales y supone que Anabelle está mentalmente desequilibrada y la han obligado a casarse. Walai, uno de los prisioneros, atormenta a Atá, lo desprecia por creerse superior. Atá lo golpea con un tazón de avena en la cabeza y es puesto en una celda donde no entra el sol. Cuando finalmente sale del encierro, se entera que Perla ha dado a luz a un hijo blanco y rubio. La noticia le tiene sin cuidado, así de triste está por haber perdido a Anabelle y sus cartas. Luego de un sueño extraño, Atá sufre un colapso nervioso, casi demencial. Trabajando en la carretera, se aleja por el sendero que lo conduce a la libertad. Los policías le advierten que pare. Atá sigue su camino. Los policías disparan. Atá muere y es finalmente libre.

Al poco tiempo, el reo 33, Sparrow, cumple su condena y es puesto en libertad. Se despide de sus compañeros y les promete contar la historia de Atá, para que la injusticia de su cautiverio no pase inadvertida. Al partir, le entregan una carta dirigida a Atá, que llegó el mismo día de su muerte. El papel es el mismo de las cartas de Anabelle…Ya en libertad, Spar lee la carta…y es de Perla. En su carta le pide disculpas por el daño de Anabelle y trata de justificar - si bien crípticamente -sus acciones contra él y Anabelle; le informa que ha tenido un hijo y que no tiene padre. Se despide reiterándole su amor y firma, Perla.

Comentarios sobre la novela:

La novela es una crítica a los prejuicios socio-culturales y raciales de dos grupos (panameños y norteamericanos) y cómo éstos esclavizan al hombre. El autor utiliza el cautiverio de Gamboa, el trabajo forzado, los sueños frustrados de los presidarios como símiles del cautiverio del prejuicio racial y cultural. Es importante notar cómo Joaquín Beleño no se limita al prejuicio racial, si no al de género, que hace evidente en el trato que dan los hombres a sus mujeres, en su entrega a los soldados como moneda de cambio por favores, en cómo los condenados tratan a los reos homosexuales; la forma en que Atá desprecia a las mujeres locales a favor de lo exótico lo foráneo. Ese mismo rechazo es también una crítica a la sociedad panameña que rechaza las bondades de lo local a favor de lo extranjero, una clara alusión a las tensas relaciones entre Panamá y los Estados Unidos en la Zona del Canal.

Las historias de los personajes nos demuestran como las repercusiones del odio y la intolerancia se transmiten de una generación a otra y se perpetúan en la educación de los hijos. Con el inesperado final de la novela (Perla se revela como la autora de las “cartas” de Anabelle y responsable del tormento de Atá) pareciese que el autor quisiera decirnos que no es una mano extranjera la raíz de nuestros males, si no la nuestra. Por otro lado, hay una posible explicación paranormal al final de la novela. Quedamos con la interrogante: ¿Fueron las cartas, su desaparición, la muerte de Atá producto de su locura? ¿Quizás Perla - con sus poderes ocultos - embrujó a Atá? El final de la novela es abierto y ciertamente deja mucho que discutir.

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