Fuentes de luz

Imagen. Comunicación audiovisual. Iluminación. Luminotecnia. Flash

  • Enviado por: Marta Sama
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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PRINCIPIOS Y CARATERÍSTICAS DE LAS FUENTES DE LUZ

Las fuentes de luz son las herramientas principales de las que los profesionales del audiovisual nos valemos para nuestro trabajo; independientemente de cómo las use cada uno, lo cierto es que es fundamental conocer de las herramientas de las que disponemos. La herramienta fundamental es la luz, y por lo tanto nos podemos valer de cualquier cosa que emita, transforme o elimine luz.

En la profesión, y para cada caso, se han estandarizado una serie de luminarias, por su eficacia y consumo, facilidad de manipulación y transporte o alguna característica especial, más adecuadas que otras para determinadas funciones, pero esto no quiere decir que cualquiera de ellas no nos pueda servir para cualquier caso, convenientemente utilizada.

Una forma de abordar las características de las fuentes de luz es clasificarlas en función de distintas razones.

POR SU PROCEDENCIA

La luminotecnia es la ciencia encargada del estudio de las distintas formas de producción de luz.

La luz se produce por la llegada a nuestros ojos de una pequeña parte de todo el espectro de radiaciones electromagnéticas que el sol emite. Dentro de las radiaciones de luz, y de mayor a menor longitud de onda, están las infrarrojas, el espectro visible y las ultravioletas.

No olvidemos que de lo que se trata es de que ondas electromagnéticas de determinadas frecuencias producen sensación de luz en nuestra retina, pero, algunas de las que no producen esta sensación, y que nosotros no vemos, sí pueden ser vistas por algún sistema de captación de imágenes, sea electrónico -target de vídeo- o químico -película fotográfica y cinematográfica-. Como ejemplo, baste decir que si tomamos con una cámara de vídeo la imagen de cualquier equipo electrónico de rayos infrarrojos funcionando, nosotros, evidentemente, no veremos nada, pero la cámara sí puede detectar  algo que excite  el target, y que traduce  en un color imprevisible -probablemente verde-; en el caso de la captación química, todos cuantos alguna vez han hecho fotografías en el exterior saben que la luz ultravioleta puede incidir directamente en el color de los cielos, y por tanto muchos colocan habitualmente filtros de ultravioleta en sus cámaras, tratando de obtener cielos azules puros.

Dentro de las radiaciones infrarrojas estaría lo que conocemos como calor radiante, y dentro de las ultravioletas lo que conocemos como luz negra.

  • NATURAL

  • Día

  • La luz día solar es policromática, contiene todas las longitudes de onda. Esto quiere decir que nos dará  una reproducción fiel de los colores de los objetos que ilumine. Pero, cuidado, la luz solar no es constante, ni con el clima, ni con la hora del día, ni con la estación del año. Un cielo nuboso no sólo nos quitará  luz, aunque menos que la que nos parece, sino que filtrará  notablemente determinadas longitudes de onda, aumentando la temperatura de color. Durante el día solamente podemos contar con una luz constante en un determinado margen horario, aproximadamente (dependiendo de la latitud donde nos encontremos) entre las 10:00 y 17:00 horas en verano y 11:00 y 15:00 horas en invierno, teniendo en cuenta el arco que desarrolla el sol sobre el horizonte en cada una de las estaciones. Fuera de esos horarios, y dentro del día, la luz variará  en intensidad, temperatura de color y dirección. Debemos también tener en cuenta la dificultad de igualar una luz de exteriores con iluminación artificial, pues, aún superado el problema de la temperatura de color (con filtros CTB o lámparas HMI de alta potencia), el coste de la potencia necesaria hace que sea impracticable en la mayoría de los casos, salvo para espacios muy reducidos. Pero esto no quiere decir que esta iluminación no sea controlable. La manipulación de la luz exterior día pasa por el uso de determinados instrumentos para difundirla (palios, grandes pantallas) recortarla (banderas de cualquier tamaño) o reflejarla (espejos o reflectores).

    Hay que tener también en cuenta que en grandes espacios las dominantes se ven afectadas por las grandes superficies reflectantes que suponen lagos, arenas y grandes bosques, lo que implicará  posiblemente la utilización de filtros en cámara, como degradados, coloreados, filtros promist (se usan como suavizadores) y polarizadores, y controlaremos la cantidad de luz con filtros de densidad neutra.

    Habría tal vez que hacer una precisión con respecto a la luz día bajo el agua, caso en el que, conforme vamos aumentando profundidad, se van perdiendo longitudes de onda, primero las rojas y luego todas hasta la azul, por lo que a una determinada profundidad -tal vez un par de metros- ya no se reproducirán los colores rojos.

    La temperatura de color estándar de la luz día es de 5.600 K, con cielo despejado, y hasta 7.500 K con cielo nublado; en exteriores de verano en la playa o en la nieve también puede subir la temperatura de color considerablemente.

    Nivel de iluminación: Mediodía de verano, aire libre, cielo despejado, 100.000 lux; lo mismo con cielo encapotado, 20.000 lux.

    Luminancia: Sol, 150.000 cd/m2; cielo despejado, 0'3 a 0'5; cielo encapotado, 0'03 a 0'1.

  • Noche

  • La luz nocturna es necesario dividirla en dos: con luna y sin ella. En luna llena o noches próximas a ella, con cielo despejado, hay suficiente luz como para realizar cualquier trabajo, dado que es policromática, aunque no contiene todas las longitudes de onda; buena parte de las longitudes cálidas se han difundido al reflejarse la luz del sol en la luna; pero a pesar de tratarse de luz reflejada produce sombras definidas, debido a la cercanía relativa de los objetos que nosotros podamos manipular respecto al foco de luz.

    Sin luna, es decir, con sólo la luz de las estrellas, aún con cielo despejado, es difícil conseguir lugares con suficiente luz para realizar una grabación o rodaje con suficiente gama tonal; el rendimiento cromático es muy bajo, por lo que los colores se reproducirán bastante mal.

    La luz lunar es difícil de manipular, pues cualquier reflector o filtro la dispersa rápidamente; es necesario recurrir a luz auxiliar, que habrá  que filtrar adecuadamente.

    No hay que olvidar ciertos elementos característicos, como farolas, faros de coches, etc., que ya forman parte de nuestra percepción de la noche y proporcionan luz.

    Luminancia: luna, 0'25 cd/m2.

    Nivel de iluminación: luna llena, 0'25 lux; luna nueva (estrellas), 0'01 lux.

  • Amanecer/atardecer

  • Si bien se trata de momentos muy fugaces, su riqueza tonal merece que los tengamos en cuenta. Algunos directores de fotografía sueñan con hacer una película en la que sólo utilicen estas luces, y Néstor Almendros lo hizo en una ocasión ("Días del cielo"). Esto, por supuesto, encarece notablemente la producción, puesto que solamente se dispone de unos minutos (menos de una hora) para el rodaje, y se limita seriamente la posibilidad de repetir tomas; sin embargo, los resultados pueden ser espectaculares: al principio no hay sombras, sino una luz ambiental que va cobrando gama tonal rápidamente; a continuación las sombras se producen muy grandes y, aparte de los consabidos contraluces, hay una posibilidad de tomar imágenes duras y directas, rellenando con simples reflectores pequeños. Todo esto es más aplicable al amanecer que al atardecer, momento en que la luz va perdiendo mucho más rápidamente determinadas longitudes de onda, yéndose hacia bajas temperaturas de color. Incluso el final de este momento dio título a una película, "El rayo verde", de Eric Rohmer, basada en el fenómeno que se produce al final del crepúsculo, por una refracción de las longitudes de onda verdes, en algunos parajes tropicales.

  • ARTIFICIAL

  • Por combustión

  • Los fuegos, brasas, etc., son interesantes fuentes de luz, aunque la mayoría de las veces hay que añadir luz artificial justificada por la fuente de calor. La gama de temperaturas de color posibles es enorme, mucho más de lo que parece, yendo desde, por ejemplo, la corteza de pino (muy baja) a la madera de sarmiento (parra), que produce algo menos de luz pero de una temperatura de color más alta; incluso los fuegos producidos por gas pueden llegar a tonalidades verdes, dependiendo del combustible. Es curioso que a veces utilicemos fuego para determinados ambientes, mientras los técnicos de efectos especiales utilicen canalizaciones de gas y butano o propano para producir efectos de incendios y explosiones. En cualquier caso, un accesorio necesario para conseguir el tipo de luz deseada en un fuego es una pequeña bombona de oxígeno (con las precauciones necesarias) que no sólo acelerará  o disminuirá  la combustión, sino que variará  la temperatura de color. Aparte de esto, hay determinadas sustancias especializadas para cambiar el color de un fuego.

  • Iluminantes eléctricos

  • Hago a continuación un pequeño repaso de las principales características de los iluminantes eléctricos, es decir, fuentes de luz producidas por electricidad. Son muchos, y todos ellos pueden ser utilizados en un momento dado, pero es necesario conocer su funcionamiento y, sobre todo, su rendimiento y características lumínicas, por lo que se debe prestar atención a los datos sobre flujo luminoso, eficacia con respecto al consumo, vida media y temperatura de color que proporcionan. La comparación entre estos datos será  determinante para la elección de unos u otros iluminantes, y nos ayudar  a evitar la frecuente y desagradable situación y de no saber qué necesitaremos en una grabación o rodaje determinado, para al final comprar, alquilar o llevar más de la necesaria o simplemente inadecuada y, en el momento del rodaje, no utilizar prácticamente nada de lo alquilado e, incluso, no encontrar en el momento lo que necesitamos.

    2.2.1. Por incandescencia

    Son las más comunes en iluminación de vídeo y, en gran parte, en cine. Producen luz por la radiación desprendida de filamentos a través de los cuales se hace pasar una corriente eléctrica, que los calienta hasta que emiten luz. Las cosas que más diferencian unas de otras son el filamento, la ampolla, el gas de relleno y el casco.

    2.2.1.1 Estándar

    Se trata de ampollas de vidrio soplado que protegen del medio ambiente un filamento de wolframio o tungsteno; es necesaria la protección para que el filamento no entre en contacto con la atmósfera, cuyo oxígeno produciría la fusión del mismo. A medida que el filamento se calienta, el filamento se va vaporizando, es decir, va perdiendo partículas de wolframio, el filamento va adelgazando y termina por romperse. Para paliar este fenómeno, la ampolla se llena de un gas inerte, normalmente una mezcla de argón y nitrógeno, y en muchos casos el filamento se enrolla en forma de hélice.

    a) Normal: Hay muchas variaciones sobre la conocida bombilla estándar, dependiendo del tipo de filamento (recto, en espiral, axial...) y del acabado de la ampolla: Clara, transparente; mate interior, esmerilada por dentro, que produce una luz más difusa; blanca, pintada por fuera, con una mayor difusión de luz, y coloreada, ya sea por dentro o por fuera.

    La última característica que diferencia unas lámparas de otras es el casquillo, que puede ser el conocido de rosca Edison, el de bayoneta o Swan, con dos contactos, que se coloca empujando sobre un muelle y bloqueándolo, y el de espigos, con dos terminales que se "clavan" en la hembra.

    Tienen poca eficacia luminosa, entre 6 y 20 lm/W, por lo que tienen un alto coste de funcionamiento, y pierden excesiva energía en forma de calor. Pero son baratas y pequeñas. Su duración media es de unas 1.000 horas.

    Las hay de tensiones nominales de 125 y 220 V, y también para 12, 24 y 60 V. A veces las podemos utilizar sobrevoltadas, con lo que reduciremos notablemente su vida media.

    Las hay de 15, 25, 40, 60, 100, 150, 200, 300, 500, 1.000 y 1.500 W, aunque a partir de los 300 ó 500 W su precio, en relación con su eficacia, empieza a hacer recomendable la utilización de otro tipo de lámpara.

    Si bien estas lámparas son de uso habitualmente doméstico, pueden solucionar serios problemas en la construcción de iluminaciones de interior, teniendo siempre en cuenta su baja temperatura de color con respecto a otras luminarias profesionales y su pérdida de la misma con su envejecimiento o con la falta de tensión.

    Un tipo especial de estas lámparas es la reflectora que, si bien es similar en todo a la estándar, incorpora un reflector en la ampolla, que tiene una forma distinta, pudiéndose conseguir cierta directividad en la luz. Las hay de dos tipos:

    b) Con reflector pintado: Son de vidrio soplado. Su forma es parabólica o elíptica, y el material reflector interior es aluminio o plata. Producen un ángulo de concentración que, por fabricación, depende de la potencia: Las de 25, 40 y 60 W dan un ángulo de 35 grados, mientras que algunas de 40 y 60 y las de 100, 150 y 200 W producen un ángulo de 80 grados, con una iluminación bastante uniforme.

    c) Lámparas PAR (Parabolic Alumined Reflector): Son de vidrio prensado, un vidrio duro especial, y su ampolla tiene dos piezas: una de forma parabólica y otra una lente que regula la abertura del haz. Las lámparas PAR, sí son muy utilizadas en iluminación de espectáculos, así como en iluminación profesional de cine y vídeo, en muchos casos formando baterías; en uso común se utilizan sobre todo en salas de exposiciones. Las hay de 75, 100 y 150 W, con  ángulos de 15 grados y 40 grados; y en iluminación profesional las hay también de mayores potencias, con  ángulos que dependen del fabricante.

    2.2.1.2. Halógenos

    Son lámparas más pequeñas que las estándar, de mayor eficacia luminosa y mayor vida media. Su fundamento está  en incorporar al gas de relleno una pequeña cantidad de iodo para evitar, o retrasar, la vaporización.

    Vulgarmente los conocemos como cuarzos, y son de los focos más utilizados en iluminación profesional. La ampolla es cilíndrica, de cuarzo, su filamento es una espiral de volframio y el gas de relleno está  compuesto por argón, nitrógeno (como las estándar) y un halógeno, habitualmente iodo. Los contactos están uno a cada lado de la ampolla, y están protegidos por una envoltura cerámica. Dos precauciones fundamentales deben tomarse al utilizarlos: por un lado, procurar la horizontalidad de las lámparas y, por otro, no tocar la ampolla con los dedos, pues la grasa o el sudor pueden desvitrificar el cuarzo, perdiendo éste transparencia, e incluso llegando a producir su rotura cuando se calienta.

    Para su consumo doméstico, hay también en el mercado lámparas de este tipo con una segunda envoltura de vidrio, que facilita su manipulación y hace más fácil la colocación horizontal del cuarzo, además de proporcionar un contacto con casquillo estándar.

    La eficacia luminosa es de 22 lm/W, siendo por tanto su flujo luminoso superior al de las lámparas estándar (Por ejemplo, una de 1.000 W produciría 22.000 lm; mientras que una de incandescencia estándar solamente 18.800).

    Hay toda una gama de potencias en iluminación profesional, dependiendo del tipo de foco en que van colocadas, desde los 200 W de las antorchas a los 10.000 0 12.000 de un fresnel grande. Las más habituales son, de todos modos, las de 800 y 1.000 W en los conocidos "butanitos" y de 2.000, 4.000, 5.000 y 6.000 W en focos spot, fresnel o soft de tipo plató.

    Su vida media es, aproximadamente, de 2.000 horas, aunque depende en gran medida de los fabricantes.

    Su temperatura de color es, originariamente, de 3.200 o 3.400 K, aunque hay que tener en cuenta que pierden bastante cuando se utilizan a bajas intensidades, y cuando se van gastando, por lo que hay que tener cuidado cuando se utilizan con dimmers y reguladores y cuando están viejas.

    2.2.1.3. Otras lámparas de incandescencia

    Hay algunas lámparas específicas para determinadas utilizaciones que también son de incandescencia, como por ejemplo, las de fotografía y proyectores de diapositivas o cine; las lámparas miniatura para linternas, juguetes, etc.; las de los coches (aunque cada vez se imponen más las halógenas para esta utilización) y las tubulares, que, aunque van metidas en ampollas cilíndricas, no deben ser confundidas con los tubos fluorescentes. Todas ellas son para empleos específicos, y en la mayoría de los casos encontraremos en nuestro trabajo otras de mayor eficacia y más fáciles de manipular para obtener similares resultados.

    2.2.2. Por descarga

    Los primeros ejemplos de este tipo de luz los tenemos en los arcos de carbón utilizados en los antiguos proyectores de cine o de teatro, en los que se aplica una corriente a dos carbones de grafito enfrentados, y se les mantiene a una distancia constante, la justa para que salte el arco voltaico entre ellos. Los antiguos proyeccionistas tenían, por lo tanto, que estar continuamente acercando los carbones, puesto que estos se iban gastando. El arco sólo salta a una distancia justa; a mayor distancia el campo eléctrico no tiene efectividad, y a menor los carbones se convierten en simples conductores. La luz se produce por un fenómeno de luminiscencia, es decir, por la radiación luminosa producida por la descarga eléctrica en un medio gaseoso (los electrones de un  átomo excitados por una descarga eléctrica suben de nivel y adquieren una energía que al volver a su nivel en el  átomo, sueltan en forma de radiación electromagnética).

    Si colocamos en un tubo un ánodo (+) en un extremo y un cátodo (-) en el otro, los electrones son atraídos por el ánodo, y en su camino chocan con los átomos del gas produciendo luminiscencia; algunos átomos se ionizan por el choque (pierden electrones), con lo que el número de electrones aumenta y el fenómeno continúa, aunque atenuemos la corriente original. Los primeros electrones provienen de los electrodos, recubiertos de cesio o bario (altamente emisivos al calentarlos, efecto termoiónico). Luego hay que hacer un circuito exterior para limitar la intensidad de la corriente y controlar el proceso de multiplicación de electrones en el interior del tubo.

    2.2.2.1. Fluorescentes

    El tubo de descarga suele ser de cuarzo, recubierto en su interior por polvos fluorescentes, sobre los cuales inciden radiaciones ultravioletas producidas por la descarga eléctrica en el gas del interior, produciendo la fluorescencia (transformación de radiación no visibles en visibles).

    El diámetro del tubo suele ser de 16, 26 o 38 mm. y las longitudes de 600, 1.200 y 1.500 mm. (20, 40 y 65 W).

    Los electrodos son de hilo de volframio enrollado, y recubiertos de material emisivo, y trabajan a altas temperaturas.

    El gas de relleno suele ser argón o neón, fácilmente ionizables e inertes.

    Los polvos fluorescentes son especialmente interesantes para nosotros, ya que del tipo de polvo depender  el color dominante de la luz emitida, a pesar del aspecto aparentemente blanco de la misma: El más común es el silicato de cinc, cuya dominante es amarillo-verdosa; el borato de cadmio da rosa clara; el silicato de cadmio, amarillo-rosa; el silicato de cinc y berilio, amarilla, y el tungstato de magnesio, azul.

    Los tubos pueden encenderse de diferentes modos:

    a) Precalentamiento con cebador: hace falta una reactancia o balastro y un cebador. La reactancia da una tensión inicial superior a la que recibe para iniciar el proceso en el tubo, y limita la intensidad que circula a su través. El cebador, compuesto de dos láminas, una de ellas bimetálica, dentro de una ampolla, es el encargado de cerrar el circuito de caldeo: al conectar, entre sus dos láminas se produce un arco que calienta la ampolla; la lámina bimetálica se curva y cierra el circuito, con lo que se calientan los filamentos hasta su incandescencia. Luego la temperatura disminuye y la lámina vuelve a su posición, con lo que el circuito se abre de golpe, produciendo una sobretensión en la reactancia, y encendiéndose la lámpara.

    b) Precalentamiento sin cebador: La lámpara se enciende mediante un circuito auxiliar, que calienta la lámpara mientras está en funcionamiento, y un transformador que al ser conectado calienta los electrodos rápidamente hasta que alcanzan la temperatura de emisión y la lámpara enciende espontáneamente. Sigue siendo necesaria una reactancia estabilizadora.

    c) Encendido instantáneo: Son las llamadas "de cátodo frío", ya que no necesitan calentar el mismo; consisten en proporcionar una diferencia de potencial suficiente entre los electrodos, mediante un autotransformador, para que la lámpara encienda instantáneamente. Habitualmente las podemos distinguir por llevar sólo un espigo de contacto en cada casco, mientras que los demás fluorescentes llevan dos. Son los utilizados, entre otras cosas, para rótulos luminosos; se construyen de tubo estrecho, con formas determinadas, para rótulos luminosos, con diámetros de 13, 17 y 22 mm. Producen diferentes colores según el gas que se introduzca: verde con helio, azulado-verdoso con mercurio...

    d) Encendido electrónico: llevan una reactancia electrónica o circuito inversor, que convierte la corriente continua en alterna. Suelen ir alimentadas con pequeñas tensiones, de 12 ó 24 V.

    Existen algunos tipos de fluorescentes especiales: algunos de tamaño miniatura, otros de colores, en que el tubo está hecho de un cristal de determinado color, y éstas se utilizan en discotecas, teatros... pueden sernos útiles para determinadas ambientaciones. Otras están construidas igual que las halógenas de doble envoltura, y un par de fluorescentes van metidos en una ampolla con un contacto más estándar.

    Suelen conectarse con un condensador para disminuir el consume y aumentar el factor de potencia.

    La eficacia luminosa, según potencia, oscila entre 40 y 100 lm/W.

    Su vida media es alta, entre 6.000 y 9.000 horas.

    La temperatura de color depende de los polvos fluorescentes.

    Importante: El flujo luminoso depende de la temperatura exterior. Entre 5 y 30 0C es constante; fuera de ese margen, pierde flujo notablemente.

    Cuidado: Un sólo fluorescente puede producir efecto estroboscópico, es decir, dar la sensación de que algo que está en movimiento -que gira, sobre todo- está parado, al no iluminarlo constantemente, sino con una frecuencia. Al iluminar con fluorescentes se debe, por tanto, conectar más de uno, desfasados, para evitar este fenómeno, que podría producir que, ante una obturación -sea fotográfica, cinematográfica o un shutter de vídeo-, ésta coincida con la frecuencia del tubo, arriesgándonos, en el peor de los casos, a fotografiar la oscuridad y, en el mejor, extraños efectos estroboscópicos.

    2.2.2.2 Vapor de mercurio

    En el interior del tubo, además de los electrodos normales, hay otros dos auxiliares para el encendido, un gas inerte e ionizable (argón), y unas gotas de mercurio, que es el que produce las radiaciones al ser excitado. El tubo va metido en una ampolla de vidrio que, además de protegerlo, sirve para absorber las radiaciones ultravioleta que se producen. Esta ampolla va montada en un casquillo estándar. Necesitan reactancia. Al conectar, se produce un arco entre los electrodos auxiliares, que calienta el mercurio, que se va evaporando lentamente, por lo que la lámpara se enciende también lentamente

    La eficacia oscila entre 30 y 95 lm/W.

    Vida media entre 6.000 y 9.000 horas.

    Ya que tarda en encender unos cinco minutos, si se apaga hay que esperar al menos otros cinco minutos, para dar tiempo a que el mercurio se condense.

    Las hay de varios tipos:

    a) Ampolla transparente: Iluminan muy bien los tonos verdes y azules, pero tienen problemas para la reproducción de los demás.

    b) De color corregido: Tienen una ampolla recubierta de material fluorescente, que amplía el espectro de iluminación de la lámpara. Son las que nos encontraremos habitualmente en exteriores de ciudad (normalmente en grandes globos)

    c) De luz mixta: Son como las de color corregido, pero añaden un filamento de incandescencia (radiación blanco-amarilla), que además limita el paso de corriente, por lo que no necesitan accesorios para el encendido.

    d) H.M.I.: (con halógenos metálicos) Añaden ioduros metálicos (sodio, indio, talio) en el interior. Tienen forma elipsoidal (normalmente con una capa difusora) o tubular (normalmente clara, sin difusor), y tienen una gran eficacia luminosa, hasta 95 lm/W. Pero lo más importante es su reproducción cromática, casi la misma que la de la luz solar. Son las llamadas H.M.I., o de luz-día, muy conocidas en el mundo de la iluminación cinematográfica y cada vez m s utilizadas; se suelen fabricar ya perfectamente calibradas para una temperatura de color de 5.600 K. Y, ­ojo! Pueden presentar un problema de obturación por su frecuencia.

    Una lámpara de 1.000 W puede producir un flujo de 80.000 lm; y una tubular clara de 3.500 hasta 300.000 lm.

    2.2.2.3. Vapor de sodio

    Producen luz por la excitación del sodio que hay en el interior del tubo de descarga. Normalmente el gas de relleno es Neón. Las hay de baja y de alta presión.

    a) De baja presión: El tubo suele ser de cuarzo, en forma de U, con un electrodo a cada lado. El sodio, con la lámpara fría, toma forma de gotas. El tubo de descarga va dentro de una ampolla tubular que lo protege, y normalmente lleva un casquillo de bayoneta. Al producirse la descarga, un arco, a través del neón se produce luz, y conforme se va evaporando el sodio, la concentración de éste en el gas aumenta, y la luz va siendo progresivamente más y más amarilla. Según el voltaje necesario para el encendido, pueden necesitar un autotransformador en lugar de una reactancia.

    Son las de mayor eficacia luminosa (mayor a 180 lm/W), y su vida media es de unas 6.000 horas.

    Emiten luz monocromática, naranja-amarilla, de baja temperatura de color.

    Hasta pasados unos diez minutos del encendido no dan el máximo flujo.

    Aparte de lugares donde puedan ser utilizadas de forma artística, como jardines, monumentos, etc., nos las encontraremos en autopistas, garajes, puertos...

    b) De alta presión: El tubo suele ser de material cerámico translúcido, y tiene dentro una amalgama de sodio (mercurio y sodio). Las ampollas suelen ser ovoidales o tubulares, y el casquillo, normalmente, de rosca. Funciona igual que la de baja presión, aunque necesita un mecanismo, el ignitor (un cebador), que produce una tensión entre 3 y 5 KV para el encendido, aunque suelen llevarlo incorporado en la propia lámpara. Al aumentar la presión en la lámpara se va aumentando el reparto espectral de la luz emitida, hasta llegar a un espectro casi continuo, pero su dominante sigue siendo amarilla, aunque no tanto como en las de baja presión.

    Su eficacia luminosa va de los 80 a los 130 lm/W, y su vida media es superior a las 9.000 horas. Las encontraremos en los mismos lugares que las de baja presión, pero las distinguiremos por su mejor reproducción de los colores.

    2.2.2.4. Especiales

    a) Ultravioletas: Son de vapor de mercurio; las hay de:

    • Luz negra: apenas emiten radiaciones visibles; se pueden pintar determinados objetos con una pintura especial que los hace visibles ante esta luz (Teatro Negro de Praga). Sin embargo, algunas emulsiones y algunos targets de vídeo sí pueden ser más o menos sensibles a ella. Las podemos encontrar en bancos y discotecas.

    • Lámparas solares: emiten el espectro visible, y además una fuerte radiación infrarroja y ultravioleta para bronceado y envejecimiento de plásticos

    • Lámparas de ozono: emiten radiaciones ultravioletas utilizadas en esterilización de material quirúrgico

    b) Infrarrojas: Su filamento de volframio en espiral emite fundamentalmente radiaciones infrarrojas. Se utilizan para dar calor.

    c) De Neón: Son como las de incandescencia, pero incluyen dos electrodos y gas neón. Su pequeño rendimiento y bajo consumo hacen que pr cticamente no se utilicen, salvo para señalización. Tienen una gran duración.

    Por su cualidad

    • Temperatura de color y rendimiento de color

    • Dureza

    Luz dura

    Luz suave

    Por su utilización

    • Colocación en la escena

    -Principal

    -Relleno

    -Contraluz

    • Dirección

    -Directa

    -Difusa

    -Reflejada

    -Reflexión especular

    -Reflexión difusa

    FLASH ELECTRÓNICO:
    Se basa en la descarga de energía producida entre dos electrodos encerrados dentro de un tubo con gas, al hacer pasar corriente continua de alto voltaje procedente de uno o varios condensadores.
    Al producirse el disparo, lo condensadores se descargan de golpe por completo, proporcionando una corriente de alto voltaje que va a parar al tubo de gas excitándolo y emitiendo una luz de gran intensidad.
    Con el objeto de acelerar la carga de los condensadores, la mayor parte de los flashes actuales, van provistos de circuítos que permiten recuperar parte del de la descarga eléctrica sobrante, cuando el destello es cortado en modo automático, y desviar está de nuevo hacia los condensadores. De esta manera se evita el derroche de energía al tiempo que el flash se recagra más rápidamente.
    Para conocer a fondo el funcionamiento y la utilización del flash electrónico os recomiendo visitar la página de mi amigoHugo Rodríguez que incluye un excelente curso "on line" sobre flash.

    Sus componentes principales son: una fuente de energía (baterías o corriente alterna), un elevador de tensión, un condensador que acumula esta energía, un circuito de disparo y control conectado a los mecanismos de la cámara y un tubo flash lleno de un gas noble (generalmente Xenón).

    El flash supone un gran avance respecto a los sistemas anteriores, ya que posee las siguientes ventajas:

    • Su temperatura de color es similar a la del sol 5.500ºK, y permanece siempre constante.

    • A la larga resultan más baratos que las bombillas, puesto que pueden usarse por tiempo indefinido.

    • Producen una iluminación más intensa sin desprender apenas calor.

    • La extremada rapidez de destello de un flash normal - de 1/500 a 1/30.000 de segundo permite congelar cualquier movimiento por rápido que sea.
       

    Como desventajas, presenta una mayor dificultad para calcular la exposición y la imposibilidad de previsualizar el efecto de moldeado que imprimirá a la escena, aunque los flashes profesionales de estudio, suelen contar para esto con una bombilla de modelado junto al tubo del flash.

    El cálculo de la exposición se realiza sin ayuda del fotómetro, a partir del llamado NUMERO GUÍA y el control se efectúa únicamente con el diafragma debido a que la máxima velocidad de disparo del obturador es fija, pues está limitada como veremos a la velocidad de sincronización para flash (entre 1/30 y 1/250 de segundo, según el modelo). Esta velocidad figura en el dial del obturador de la cámara marcada con una X o destacada con un color especial.

    'Fuentes de luz'

    El problema de SINCRONIZACIÓN CON EL FLASH: Ya vimos al hablar de los obturadores planofocales en que explicamos que son dos las cortinillas las que controlan los tiempos de apertura y cierre del mismo: a primera descubre el fotograma al activarse el disparador y, a continuación, la segunda lo tapa (foto 1). Cuando aumenta la velocidad de disparo ocurre qué, a partir de ciertas velocidades y para poder realizar el recorrido en tiempos tan cortos, las segunda cortinilla del obturador, empieza a cerrar aún antes de que la primera haya terminado su recorrido (foto 2), de esta manera si la velocidad de disparo es muy elevada (>1/250) puede ocurrir que corran tan juntas que en realidad sea una barra de luz la que recorra el fotograma (foto 3), entonces el rapidísimo destello de un flash electrónico con una velocidad entre 1/500 y 1/60.000 de segundo se encuentra con que sólo puede iluminar una pequeña franja de la película, tanto más corta cuanto más breve sea el destello (foto 4). En la imagen, los números 1 y 2 corresponden a las sombras producidas por las cortinillas primera y segunda a distintas velocidades de obturación. Esto le ocurre a mucha gente que usa flashes manuales sin preocuparse de ajustar en la cámara la velocidad máxima de sincronización. El resultado final puede llegar a ser una foto negra con una única banda correctamente expuesta.

    Un flash, al ser un foco de luz puntual, cumple estrictamente la ley del cuadrado inverso y emite siempre la misma intensidad de luz, por lo tanto nos están permitidas tres formas de control :

    • Variar la distancia entre el flash y el sujeto, teniendo en cuanta que cuando la distancia se reduce a la mitad la iluminación lo hace siempre a la cuarta parte.

    • Cerrando o abriendo el diafragma podemos controlar también el nivel de iluminación. Recordemos que al cerrar dos puntos el diafragma, la iluminación se reduce a la cuarta parte. Teniendo en cuenta lo anterior, podemos deducir que conseguiremos la misma exposición cerrando dos puntos el diafragma o separando el flash a doble distancia del motivo.

    • Acortando el brevísimo tiempo de destello del flash, puede controlarse también la exposición. Esto, aunque resulta imposible de realizar de por el fotógrafo, lo consiguen perfectamente la mayor parte de los nuevos los flashes automáticos y automáticos TTL. Con estos flashes, y dentro de ciertos límites, no hace falta tener en cuenta la distancia flash-sujeto, y en algunos ni siquiera el diafragma.


    En los flashes manuales, el cálculo lo puede realizar el fotógrafo, a partir del NUMERO GUÍA, o mediante un flashímetro. Este aparato es un exposímetro especial capaz de memorizar los breves destellos de un flash pero, en la práctica, sólo resulta útil fotografiando en estudio con flash múltiple.

    La potencia de un flash, es decir la máxima distancia a la que se conseguirá una exposición correcta, está definida por su NUMERO GUÍA (NG) y figura en las instrucciones y hojas técnicas de todos los flashes.

    NG = f x d

    El NG se calcula multiplicando la abertura ( f ), por la distancia del flash al objeto ( d ) y se suele indicar si es en metros o en pies. Esta cifra se sobreentiende que es con película de 100 ASA y, si cómo ocurre con los modelos más recientes, estuviese provisto el flash de un reflector interno móvil, que varíe el tamaño del área iluminada en función de la distancia focal del objetivo, ésta sería de 50mm. ya que, para distancias focales mayores, el reflector concentra la luz en un área más reducida incrementándose entonces el número guía.

    Por ejemplo, con un flash de NG = 55 y un objeto situado a 5 metros, la exposición correcta se consigue con diafragma f/11. Es decir, para calcular el diafragma, se divide el Número Guía por la distancia al motivo (55/5 = 11). Para conocer el NG con cualquier otra sensibilidad de película, se divide entre 1,41 cada vez que la sensibilidad se reduce a la mitad; y se multiplica por 1,41, cada vez que la sensibilidad se duplica. En todos estos cálculos, cuando las cifras no coinciden con los diafragmas, se redondean al valor más cercano.
    'Fuentes de luz'
     

    • Un FLASH MANUAL es aquel en que los condensadores se vacían siempre por completo y emiten por tanto siempre la misma intensidad de luz y con la misma duración.

    En este tipo de flashes podemos regular únicamente la exposición:
    a) Variando la apertura del diafragma: cuanto más cerrados más oscura saldrá la fotografía
    b) Cambiando la distancia flash-sujeto: a mayor distancia menos luz recibe el objeto.
    c) Anteponiendo difusores ante el flash (este es un truco que usaban algunos fotógrafos para disminuir la intensidad al usar el flash para rellenar sombras: doblaban dos veces un pañuelo y cubrían con él el flash para atenuar dos puntos su intensidad).


    Los flashes en que la duración del destello se puede regular, se denominan automáticos y son de dos tipos:
    'Fuentes de luz'
     

    • FLASH AUTOMÁTICO: tienen un sensor en la parte frontal de su carcasa que, al captar la luz rebotada en el sujeto, determina cuándo se ha conseguido la cantidad correcta de luz y detiene el destello. Con un flash de este tipo, basta con utilizar un diafragma medio y no preocuparse de la distancia, dentro de ciertos límites.
      Con estos flashes, si se fotografían objetos en su límite de alcance o se utilizan diafragmas muy cerrados, el destello llegará a durar 1/500 de segundo. Para sujetos muy próximos y utilizando diafragmas muy abiertos, el sensor llega a acortar el destello a la increíble velocidad de 1/50.000 de segundo para evitar que el primer plano salga quemado, pudiéndose así realizar, de forma económica,  fotografías a alta velocidad.
      La pega de estos flashes es que si necesitamos poner filtros en el objetivo, o separamos el flash de la cámara, el sensor no lo tiene en cuenta y sigue actuando igual.
      La mayor parte de los flashes automáticos están provistos de unos circuítos dotados de tristores, que son capaces de derivar de nuevo la potencia no usada durante el destello hacia los condensadores, ahorrando así energía y acelerando la carga y reciclaje del flash.
      'Fuentes de luz'
       

    • FLASH AUTOMÁTICO TTL: Son flashes como los anteriores pero utilizan un sensor dentro de la cámara, conectado al circuito del exposímetro. Estos flashes son los más cómodos y exactos al analizar la luz que penetra por el objetivo (Throught The Lens = TTL), por ello no precisan ajustes al anteponer filtros, fuelles, etc., ni cuando se usa el flash separado de la cámara mediante un cable.
      La conexión flash-cámara se realiza con una zapata más compleja (de tres a cinco conexiones). Al apretar el disparador se emite el comienzo del destello que, tras rebotar en el objeto, penetra por el objetivo hasta una célula de medición situada en el plano de la película. Cuando la célula determina que el negativo ha recibido suficiente luz, emite un impulso que sube hasta el flash a través de la zapata, y detiene el destello. Lógicamente para detener un flash a 1/50.000 de segundo, el destello, la medición y el corte del disparo, tienen que ser rapidísimos y, al intervenir los mecanismos de la cámara, produce un retraso que impide alcanzar destellos tan breves como los automáticos.
       
       

    Los llamados flashes dedicados TTL, son una variante de los anteriores, pero aún más sofisticados, pues al montarlos en la cámara, ajustan ellos automáticamente la máxima velocidad de sincronización y ofrecen a través del visor información sobre su estado de carga, confirmación de exposición de prueba, etc. Los más recientes permiten usar los diversos modos avanzados de exposición con que cuente la cámara.
    Aunque casi todos ellos suelen ser fabricados por la misma marca que la cámara (y por lo tanto muchísimo más caros que los de otros fabricantes), existen sistemas independientes compatibles, como el sistema SCA de Metz, en que variando el módulo adaptador del flash, pueden usarse con cualquiera de las marcas de más prestigio, conservándose casi siempre la mayor parte de las funciones que ofrece el flash original de la marca.

    En los nuevos flashes, la mayor parte de ellos TTL dedicados, pueden encontrarse funciones complementarias como las que citamos a continuación:
    'Fuentes de luz'
     

    • Sincronización con la cortinilla trasera: casi todos los flashes sincronizan con la cortinilla delantera del obturador (cortinilla primaria), pero en los que cuentan con esta función, puede hacerse sincronizar opcionalmente con la trasera (segunda cortinilla).
      Si la exposición es larga y se fotografía, por ejemplo, un coche iluminado en movimiento, en el primer caso el vehículo aparecería perfectamente congelado e iluminado por el flash entrando en el fotograma al comienzo de la exposición y, al seguir avanzando el coche durante el resto de la exposición, sus luces de situación producirían una estela que antecede al vehículo, lo que resulta poco natural, ya que parecería que el coche avanza marcha hacia atrás.
      En el segundo caso, el coche atravesaría el fotograma dejando una estela de luces tras el y, al activarse el flash en el último momento (al cerrarse la cortinilla trasera) iluminaría y congelaría el vehículo produciendo, de esta forma, una imagen nítida del mismo, seguida de una débil estela de luces que reforzaría la impresión de movimiento.
      En la imagen, la foto marcada con (Del) fue hecha con sincronización típica con la cortinilla delantera y mi crío fue congelado al inicio de la exposición, en la segunda (Tra) sincronicé el flash con la segunda cortinilla, el destello detuvo así a Jaime al final de la exposición, dando un aire más natural a la foto al seguir la luz de la 'Fuentes de luz'
      bengala su trayectoria.
       

    • Estroboscopio: Algunos modelos de flash presentan la posibilidad de disparar varios destellos muy seguidos durante la exposición de un sólo fotograma, lo que permite estudiar y observar objetos en movimiento muy rápido (strobos= remolino; scopios= yo miro).
      'Fuentes de luz'
      'Fuentes de luz'
      Este efecto estroboscópico puede ser controlado, en algunos modelos, en cuanto a frecuencia y número de destellos.
      Por ejemplo, un golfista golpeando en la oscuridad, aparecería como una sola imagen en las que se verían las distintas posiciones adoptadas por el palo y el cuerpo del deportista.
      Su utilización de hace siempre en modo manual y sus frecuencias raras veces pasan de los 10-40Hz (10-40 destellos por segundo) por lo que, para usos científicos, suelen usarse dispositivos estroboscópicos independientes de mayor potencia.
      En la imagen podemos ver una pelota de goma, de 4 cm de diámetro fotografiada mientras botaba con 16 destellos a 20 Hz con un flash Nikon SB-26
       

    • Sincronización a alta velocidad o flash largo: Algunos flashes anuncian entre sus características la posibilidad de sincronizar con el obturador a cualquier velocidad, por rápida que sea. En estos caso, lo que ocurre es que el flash se comporta como una antorcha de vídeo o cómo una luz continua, desapareciendo así el problema de sincronización del flash. Dado que de esta forma la emisión de luz se hace en el tiempo, su intensidad es mucho menor (menor potencia) y la capacidad intrínseca del flash para detener el movimiento, queda en manos de la velocidad que coloquemos en el obturador, que casi nunca será tan rápida como un destello de flash.
       

    • Flash lento: En casi todos los nuevos modelos de cámaras SLR, al montar el flash la velocidad de obturación se mueve en un rango de 1/30-1/250 de segundo, siendo casi siempre imposible obtener en automático velocidades inferiores a 1/30. En ocasiones en que, de noche, o en ambientes oscuros, existe una ligera iluminación de fondo y nos interese captarla, debemos advertir a la cámara que nos permita usar velocidades lentas. De esta manera, podemos conseguir un fondo correctamente iluminado y aclarar el primer término con un destello de flash, evitando así las típicas fotografías nocturnas en que el fondo sale totalmente negro. En la imagen podemos ver a la izquierda el efecto del flash lento y a la derecha el de un flash normal.
       

    • Flash anti ojos rojos: Cuanto más cerca está el flash del eje del objetivo y cuanto mayor sea la oscuridad en la escena (y por tanto el iris del ojo esté más abierto), mayor será el riesgo de que la luz del flash rebote en el vascularizado fondo de la retina y produzca el "efecto ojos rojos".
      Los flashes que presentan la función "anti ojos rojos" intentan evitarlo emitiendo una serie de breves destellos, previos al principal, con la intención de que el ojo cierre el diámetro del iris y reduzca así la posibilidad de que la luz rebote en el sistema sanguíneo del fondo del ojo.
      Puede lograrse el mismo efecto pidiendo al sujeto que mire a cualquier fuente de luz intensa antes de disparar la foto. En cualquier caso, incluso usando esta función en el flash, no hay un 100% de garantías de que aparezca este efecto, ya que depende de bastantes parámetros más.