Friedrich Nietzsche

Filosofía contemporánea. Vitalismo. Crítica a la cultura occidental, a la moral y a la religión. Apolo y Dionisio. Superhombre

  • Enviado por: MaiTe Abadías Carbajo
  • Idioma: castellano
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EL VITALISMO : NIETZSCHE

LA FILOSOFÍA DE NIETZSCHE

El pensamiento filosófico de Nietzsche (de un marcado carácter poético y personal, por causa, en gran mesura, de su forma aforística de escribir) es, fundamentalmente, una crítica de los valores tradicionales de la cultura occidental y un intento de elaborar una nueva filosofía como alternativa a aquello que critica. En la evolución de su pensamiento se suelen distinguir tres periodos, más o menos definidos : el primero, que va des de sus años de estudio en Leipzig hasta el 1878, se caracteriza por sus primeros trabajos de interpretación y crítica de la cultura y por su devoción shopenhaueriana y wagneriana ; el segundo se caracteriza por rendir homenaje a la cultura y al espíritu libres, en un sentido parecido al de la ilustración francesa ; el tercero se llama periodo de Zaratustra o de la voluntad de poder, en el cual sobresalen sus tesis sobre el nihilismo, la crítica a todos los valores y el eterno retorno. Son tres periodos totalmente distintos, pero que mantienen un sistema y una perfecta unidad. Este sistema resulta más comprensible desde su última fase, donde quedan incluidos los momentos anteriores, desde la época schopenhauriana y la distinción entre el espíritu apolíneo y el dionisíaco (que permiten fundamentar su crítica a la cultura occidental), hasta los intentos para establecer una nueva tabla de valores.

LA CRÍTICA A LA CULTURA OCCIDENTAL

  • Apolo y Dionisio.

El origen de la cultura occidental se tiene que buscar en el mundo griego, donde inicialmente se manifiestan claramente dos valores complementarios : el valor de la vida, representado en la tragedia griega por el espíritu dionisíaco, que simboliza el vigor, la fuente del placer, la renovación y la destrucción, y queda claramente manifestado en la música y la tragedia ; y el valor de la razón, representado por el espíritu apolíneo, que simboliza las formas de la razón y la armonía, y que se manifiesta en la escultura y la epopeya. La cultura occidental se fundamenta, para Nietzsche, en la disociación de los dos valores y en el sometimiento del valor de la vida al valor racional. El instrumento de esta disociación es Sócrates, y a partir de él, Grecia se presenta como el mundo de la claridad, donde la razón triunfa sobre los instintos.

  • Historia de un error.

Nietzsche piensa que el hecho de someter la vida a la razón es un error, es como apagar la vida, porque la racionalidad es aquello derivado de la vida, mientras que la vida no está en función de ningún valor externo a ella misma. La cultura occidental, entonces, está viciada desde su origen. Su “pecado” ha consistido en instaurar la “racionalidad” costara lo que costara. Este error dogmático se arrastra desde que Platón inventó el espíritu puro y la idea de bien en sí mismo. Este dogmatismo a toda ultranza Nietzsche lo interpreta como un síntoma de decadencia, entendida ésta como una oposición a los valores de la vida que afecta en todos los aspectos de la cultura.

  • La crítica a la cultura occidental.

Para eliminar el error de base, es necesario criticar el dogmatismo platónico y hacerlo en todos los ámbitos en que se manifiesta : el moral, el religioso y el filosófico.

CRÍTICA A LA MORAL

Para Nietzsche, la moral occidental es antinatural o contra natural, ya que impone leyes o imperativos categóricos, en contra de los instintos primordiales de la vida ; su ideal es hacer “el hombre bueno, modesto, diligente y bienintencionado”, lo que lo convierte en esclavo de estas virtudes ficticias ; como moral cristiana postula la existencia de otro mundo verdadero, el mundo del más allá, el mundo de la perfección platónica. La consecuencia inmediata de este postulado es el desprecio de este mundo y de la propia vida. Defiende el altruismo como norma suprema de comportamiento, por eso desprecia todos los valores del yo, de la vida ; considera que las acciones más elevadas no pueden ser obra de los hombres, sino de un ser más perfecto al que llama Dios :así se sitúa el hombre entre las cosas vulgares y débiles. En consecuencia, todos los valores de la moral tradicional son ficticios y propios de los débiles, por lo que esta moral es inmortal : “el triunfo de un ideal moral se consigue con los mismos medios inmorales que cualquier otro triunfo ; es decir, la mentira, la difamación y la injusticia” (La voluntad de poder).

CRÍTICA A LA RELIGIÓN

La crítica a la religión es complementaria de la crítica a la moral : intenta mostrar su antinaturalidad y su decadentismo. Comienza con una crítica la idiosincrasia de la religión en general, para entrar después en la crítica a la religión cristiana, que es el modelo occidental de religión.

Para Nietzsche, la religión nace del miedo que el hombre tiene de sí mismo, es como un mecanismo de defensa que permite atribuir el propio destino a un ser más poderoso, a Dios. Por eso, la religión comporta la alienación del hombre, porque le permite eludir la responsabilidad personal en los actos supremos, degradándolo a una pura “ficción mezquina”.

El cristianismo sólo fomenta los valores mezquinos : obediencia, sacrificio, humildad...., oponiéndose a todos los valores específicos de la “virtud”, por lo que hay que considerarlo una moral vulgar.

CRÍTICA A LA FILOSOFÍA

La crítica que Nietzsche hace a la filosofía tradicional va dirigida a la metafísica, en sus aspectos ontológico y epistemológico.

La metafísica tradicional, desde Platón, se fundamenta en un error : la creencia en la existencia de un mondo que es la antítesis del nuestro, un mundo perfecto, poético y absoluto.

En el aspecto ontológico, tradicionalmente se ha defendido el ser como una cosa estática e inmutable que, además, no se deja ver tal y como es en realidad, porque existe en su propio mundo real e inmutable, diferente de nuestro mundo sensible atado al devenir, donde todo es apariencia y falsedad de los sentidos. Esta separación entre el mundo o el ser real y el aparente lleva a la creencia de que la verdadera realidad no se puede encontrar entre las cosas atadas al devenir, por lo que los filósofos se esfuerzan en acercarse al otro mundo, para estar en posesión d ella verdad, sin darse cuenta, dice Nietzsche, de que “las características que se han asignado al verdadero ser de las cosas son las características del no-ser, de la nada, por el hecho de ser una pura ilusión óptico-moral (El ocaso de los ídolos).

Con la crítica a la epistemología Nietzsche completa lo anterior. Explica como se han formado los conceptos que impiden la natural interpretación de la realidad como devenir y, posteriormente, considera críticamente la tendencia de las ciencias positivas a anular las diferencias existentes entre las cosas.

La génesis de los conceptos : todas las palabras se convierten en conceptos desde el momento que dejan de servir como vivencia original, única e individual (en la que tienen su origen) y se pretende que sirvan para explicar una multiplicidad de cosas, hechos o realidades individuales que, rigurosamente hablando, nunca no son iguales. Así, por ejemplo, el concepto de “hoja” se ha formado prescindiendo arbitrariamente de todas las diferencias individuales, provocando de esta manera una “imagen de hoja”, como si en la naturaleza existiera una forma o modelo original, en el sentido platónico, que sirviera para conocer todas las hojas. El tiempo favorece el olvido de origen sensible de estas generalizaciones y el uso y la costumbre acaban imponiendo estas “metáforas” como realidades. La formación d ellos conceptos, por tanto, no es un proceso lógico, es una acción racional producida por la capacidad de abstracción que nos permite generalizar impresiones, convertirlas en conceptos y, luego, referir en ellos la vida ; porque gracias a ellos se puede afrontar el devenir, creando un orden nuevo, controlable, porque fija unas leyes y unos límites, y nos permite la supervivencia o, como dice Nietzsche : “Hemos proyectado nuestras condiciones de supervivencia como atributos del ser. De la circunstancia que tenemos que mantenernos firmemente atados a nuestras creencias para subsistir, hemos deducido que el mundo verdadero no es mutación y devenir, sino ser” (La voluntad de poder).

Pero con los conceptos no asimilamos la “verdadera realidad del ser”, que es devenir y cambio, porque el “ser verdadero” no es una propiedad de la realidad, sino únicamente una simple valoración subjetiva de subsistencia ; por tanto, “no existe realmente el supuesto mundo verdadero de la filosofía dogmática, este mundo es una pura ficción y no es posible conocerlo ni demostrarlo : el mundo verdadero, una idea que ya no sirve para nada, que ya no obliga a nada, una idea inútil y superflua, entonces rehusada. Suprimámosla !” (El ocaso de los ídolos).

En lo que a la ciencia se refiere, Nietzsche dice que no es una verdadera interpretación de la realidad. Su origen hay que buscarlo en la repugnancia que el intelecto siente por el supuesto caos del mundo. Esta afirmación general sobre la ciencia se convierte en crítica cuando se dirige a un tipo de ciencia que basa su “metodología” en el número, en la cantidad, estableciendo un modelo matemático de la naturaleza que tiende a anular las diferencias realmente existentes entre las cosas.

Nietzsche no ataca la ciencia en ella misma, sino una metodología concreta (la del mecanicismo y el positivismo de su época), porque entiende que el proceso de matematización de la realidad, desde el momento en que prescindimos de las cualidades propias d ellas cosas, es la culminación del proceso de reducción de la realidad inicial para la metafísica tradicional, que establece la existencia de un mundo modelico y que trata el mundo del devenir como si fuera una apariencia que se ha de reducir al modelo, empezando por la conceptualización de las cosas y acabando por la reducción a relaciones matemáticas o numéricas. Nietzsche dirá : “querer reducir todas las cualidades a cantidades es un error y una locura”.

CONCLUSIÓN

La cultura occidental es una crítica a este mundo y sus valores, por eso mismo se ha inventado otro de carácter verdadero, perfecto, racional, en definitiva, divino. “El filósofo, que inventa un mundo racional donde la razón y las funciones lógicas son adecuadas : de aquí viene el mundo verdadero. El hombre religioso, que inventa un mundo divino : de aquí viene el mundo desnaturalizado, antinatural. El hombre moral, que inventan un mundo libre : de aquí viene el mundo bueno, perfecto, justo, santo” (La voluntad de poder).

LA NUEVA ESCALA DE VALORES

  • La transmutación de los valores tradicionales.

Nietzsche piensa que la cultura occidental ya ha llegado a su decadencia, a su propia ruina. Por eso hay que preparar la gran “aurora” de la humanidad, preparar la emancipación del hombre de todos los valores morales para devolverle el derecho a la vida, a la existencia. El primer paso ha de consistir en una transmutación de todos los valores de nuestra cultura, volviendo a todas las cosas consideradas “malas” para esta, el alma, la consciencia tranquila y el sublime derecho y privilegio de existir. Esta es la tasca del vitalismo de Nietzsche.

  • El nihilismo

No es una teoría filosófica concreta ni ninguna proposición teórica. El nihilismo, para Nietzsche, es un movimiento propio de la historia de la cultura occidental. El espíritu occidental, cansado y agotado por los altos, inadecuados y ficticios valores de su “verdadero” mundo, se vuelve nihilista. Es su destino. El nihilismo del espíritu occidental es absoluto y radical. Desde el momento que se comparan los valores más altos, el verdadero mundo, el mundo suprasensible y su personificación en la divinidad, con la verdadero esencia del hombre, se pierde la fe en estos : se llega “al convencimiento de que la existencia es absolutamente insostenible, cuando se trata de los valores más altos que se reconocen, llegamos a la conclusión de que no tenemos ningún derecho a suponer un más allá”. Entonces, la cultura continúa sin sentido, sin ninguna guía aparente y con esto se llega a la decadencia y al pesimismo. El nihilismo es una fuerza destructora y desintegradora de la base de la cultura occidental ; es decir, de Dios, del Dios monoteísta, el Dios de las contraposiciones metafísicas entre le bien y el mal, entre mundo aparente y mundo real. Este Dios-Un-Todopoderoso muere porque entre todos el hemos asesinado ; cuando nos demos cuenta de este hecho, podremos superar el estado nihilista.

El nihilismo es un proceso ambivalente y dialéctico. Ambivalente porque tiene dos caras : una negativa, símbolo de la decadencia y desintegración de los valores, y otra positiva, símbolo de la voluntad de poder como característica peculiar de la vida. Dialéctico porque se basa en un movimiento o fuerza que va de las cosas negativas a las positivas. Negar para afirmar, destruir para crear. El momento negativo corresponde al entendimiento que critica, el positivo al dominio de los instintos ascendentes que simbolizan la vida. En este sentido la vida es la forma suprema del nihilismo.

  • La nueva escala de valores.

  • Una moral de los señores afrontada a la de los débiles y los esclavos. La nueva moral tiene que ser una exaltación de los instintos primarios de vida. La voluntad de vida se ha de imponer sobre la voluntad de la nada.

  • El mundo de las apariencias se ha de imponer al mundo verdadero, estático y estable de la filosofía dogmática.

  • El egoísmo el menosprecio de uno mismo.

    • El hombre y el superhombre

    El hombre es un ser miserable e inmundo que antiguamente despreciaba la tierra y el cuerpo, porque la tierra y el cuerpo no tenían sentido para el alma. Es un ser a medio hacer, un puente entre la bestia y el superhombre. Es un animal fundamentalmente defectuoso ; es como una enfermedad en el universo, porque es el único animal que todavía no se ha consolidado. El vivir humano comporta un riesgo grave : o vencer al hombre mediante la superación o volver a la animalidad primitiva. Esta es la razón de su defecto, todos los animales han producido alguna cosa superior a ellos, pero el hombre se resiste a evolucionar, a dejar los valores del pasado y dar un nuevo sentido a la humanidad. El hombre se diferencia del animal porque mira al futuro. Es capaz de concebir ideales, fines y destinos. Tres han estado las versiones del ideal humano : el ideal estético, que es interpretado como tragedia en la cual se armonizan la embriaguez desmesurada del vivir (espíritu dionisíaco) con la armonía de formas y el resplandor de la belleza (espíritu apolínio) ; el ideal científico, en el cual el hombre sabio conoce la realidad desnuda, como todas sus miserias, libre de prejuicios y, por eso, afirma enérgicamente la vida ; el superhombre, que personifica el valor supremo de la vida, la mas alta manifestación de lo cual es la voluntad de poder.

    El superhombre es el amor a la vida. El hombre hemos dicho que es aquello que hay que superar. La finalidad de esta superación es llegar al superhombre, y el medio de superación es la voluntad de poder. Esta voluntad, de la misma manera que la vida, tiene a la expansión, al dominio, a la agresión, al sometimiento de todas las cosas alienas. Para hacer posible esta superación el hombre ha de expulsar a Dios de su sí, y de esta manera se convertirá en un ser como todo el poder y el dominio sobre sí mismo y sobre los otros, en el superhombre.

    El superhombre es un ser superior, libre d ellos valores del pasado, autónomo, agresivo y legislador. El es su propia norma porque es más allá del bien y del mal. El superhombre es voluntad de dominio, voluntad creadora de nuevos valores. Representa el fin supremo de la humanidad ; la vida que lleve a él será ascendente, y la que se aparte será antinatural y descendiente.

    BIBLIOGRAFÍA

    Para hacer este trabajo he recogido información de :

    • Diccionario Enciclopédico Espasa

    • Libro de texto de cou Noesis

    • Librito de preparación de autores de cara a selectividad, sobre Kant.

    • Libro “Breve historia de la filosofía”, de Justus Hartnack.

    • Internet.

    • Libro “iniciació a la història de la filosofia”, de Antoni Baig, Llàtzer Bria, Salvador Codina, Miquel Montserrat, Evelio Moreno y Josep Pedrals.