Formación del Sistema Solar

Planetas. Tierra. Luna

  • Enviado por: Victor Fernandez Granados
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas

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La formación del Sistema Solar

Nuestro sistema solar se formó hace unos 4 600 millones de años. A partir de una nube de gas y polvo que comenzó a girar alrededor de un núcleo mas denso. Con el tiempo, la nube fue girando más rápido, el núcleo se volvió más denso y caliente, hasta que la presión dentro del mismo fue tan grande, que los átomos de hidrógeno comenzaron a fusionarse, y a liberar energía. Este núcleo se transformó entonces, en un protosol, rodeado de gas y partículas, que más tarde dio origen al sol, el resto de la nube se acumuló en pequeños puntos, que se transformaron en protoplanetas; los antecesores de los planetas.
Al mismo tiempo que se formaba el sistema solar, los materiales se iban ordenando, los elementos mas pesados; como el hierro, silicio, oxígeno, nitrógeno y carbono; permanecieron en órbita cercana al sol. Pero los elementos más ligeros, especialmente hidrógeno y helio, fueron arrastrados por el recién formado viento solar, hacia la parte externa del sistema solar.
En los primeros tiempos, los asteroides eran mucho más numerosos y las colisiones con los planetas mas frecuentes. Mas tarde, la acción del viento solar y la propia gravedad contribuyeron para "limpiar" el espacio interplanetario.
Los pocos asteroides que no se unieron en la formación de planetas, permanecieron aislados hasta nuestros días en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter o en el recién descubierto cinturón Kuiper.

Elementos del Sistema Solar

El sistema solar está conformado por los planetas, asteroides y cometas, todos ellos girando en torno al sol, el mayor cuerpo del sistema. Los planetas están divididos en dos principales grupos: los planetas rocosos como la Tierra y los gigantes gaseosos como Júpiter. Los planetas rocosos (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) están principalmente constituidos por elementos pesados como el hierro, carbono, oxígeno, silicio entre otros. Los planetas gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) sin embargo están compuestos casi enteramente de hidrógeno y helio, elementos ligeros. Plutón es una excepción y un enigma, pues no encaja en ninguno de los grupos, es un planeta pequeño, oscuro y frío.
Los asteroides y cometas son lo qué sobró de la formación del sistema solar, rocas de unos pocos Kms. La gran diferencia entre un cometa y un asteroide es que este último no posee la "cabellera" de gases y polvo que poseen los cometas.

La Tierra

Desde la perspectiva que tenemos en la Tierra, nuestro planeta parece ser grande y fuerte con un océano de aire interminable. Desde el espacio, los astronautas frecuentemente tienen la impresión de que la Tierra es pequeña, con una delgada y frágil capa de atmósfera. Para un viajero espacial, las características distintivas de la Tierra son las aguas azules, masas de tierra café y verde y nubes blancas contrastando con un fondo negro.

Muchos sueñan con viajar en el espacio y ver las maravillas del universo. En realidad todos nosotros somos viajeros espaciales. Nuestra nave es el planeta Tierra, viajando a una velocidad de 108,000 kilómetros (67,000 millas) por hora.

La Tierra es el tercer planeta más cercano al Sol, a una distancia de alrededor de 150 millones de kilómetros (93.2 millones de millas). A la Tierra le toma 365.256 días viajar alrededor del Sol y 23.9345 horas para que la Tierra rote una revolución completa. Tiene un diámetro de 12,756 kilómetros (7,973 millas), solamente unos cuantos kilómetros más grande que el diámetro de Venus. Nuestra atmósfera está compuesta de un 78 por ciento de nitrógeno, 21 por ciento de oxígeno y 1 por ciento de otros constituyentes.

La Tierra es el único planeta en el sistema solar que se sabe que mantiene vida. El rápido movimiento giratorio y el núcleo de hierro y níquel de nuestro planeta generan un campo magnético extenso, que, junto con la atmósfera, nos protege de casi todas las radiaciones nocivas provenientes del Sol y de otras estrellas. La atmósfera de la Tierra nos protege de meteoritos, la mayoría de los cuales se desintegran antes de que puedan llegar a la superficie.

De nuestros viajes al espacio, hemos aprendido mucho acerca de nuestro planeta hogar. El primer satélite americano, el Explorer 1, descubrió una zona de intensa radiación, ahora llamada los cinturones de radiación Van Allen. Esta capa está formada por partículas cargadas en rápido movimiento que son atrapadas por el campo magnético de la Tierra en una región con forma de dona rodeando el ecuador. Otros descubrimientos de los satélites muestran que el campo magnético de nuestro planeta está distorsionado en forma de una gota debido al viento solar. También sabemos ahora que nuestra fina atmósfera superior, que antes se creía era calmada y sin incidentes, hierve con actividad creciendo de día y contrayéndose en las noches. Afectada por los cambios en la actividad solar, la atmósfera superior contribuye al tiempo y clima en la Tierra.

Además de afectar el clima en la Tierra, la actividad solar genera un fenómeno visual dramático en nuestra atmósfera. Cuando las partículas cargadas del viento solar se quedan atrapadas en el campo magnético de la Tierra, chocan con moléculas de aire sobre los polos magnéticos de nuestro planeta. Estas moléculas de aire entonces empiezan a emitir luz y son conocidas como las auroras o las luces del norte y del sur.

La Tierra en Números

Masa (Kg)

5.97e+24

Masa (Tierra = 1)

1.0000e+00

Radio ecuatorial (Km)

6,378.14

Radio ecuatorial (Tierra = 1)

1.0000e+00

Densidad media (g/cm^3)

5.515

Densidad media (g/cm^3)

5.515

Distancia media al Sol (Km.)

149,600,000

Distancia media al Sol (Tierra = 1)

1.0000

Periodo rotacional (días)

0.99727

Periodo rotacional (horas)

23.9345

Periodo orbital (días)

365.256

Velocidad orbital media (km./seg.)

29.79

Excentricidad orbital

0.0167

Inclinación del eje

23.450

Inclinación orbital

0.0000

Velocidad de escape ecuatorial (km./seg.)

11.18

Gravedad superficial ecuatorial (m/seg^2)

9.78

Albedo geométrico visual

0.37

Temperatura superficial media

150 C

Presión atmosférica (bares)

1.013

Composición atmosférica

Nitrógeno

Oxígeno

Otros


77%
21%
2%

La Tierra es el mayor de los planetas rocosos, y el tercero en orden de distancia al sol, el único que posee agua en estado líquido, ésta cubre el 70 % de su superficie. La Tierra posee una atmósfera compuesta principalmente por nitrógeno (78%), y oxígeno (21%), la atmósfera actúa como una barrera contra los rayos solares nocivos y los meteoros, además de ser un regulador térmico, para evitar los extremos de temperatura.

El núcleo terrestre, mayormente compuesto por hierro y la rápida rotación terrestre, genera un campo magnético, que junto con la atmósfera nos protege de la radiación interestelar nociva. El campo magnético terrestre está distorsionado en forma de gota, por el viento solar. Este último también es el principal responsable de las auroras, que se producen cuando las partículas cargadas (protones y electrones) del viento solar llegan a la Tierra, son desviadas por el campo magnético hacia los polos, y cuando chocan con las moléculas de aire, emiten radiación visible. La corteza también posee sus peculiaridades: las placas tectónicas, estas placas se deslizan lentamente entre sí, cambiando así el aspecto del planeta a través del tiempo.

La característica mas reseñable del planeta, sin embargo es la vida, es el único rincón en todo el Universo que sabemos posee seres vivos, toda una biosfera plenamente desarrollada, y no solo eso, sino que también vida inteligente. Las especiales y raras condiciones de la Tierra son las que favorecieron la aparición y evolución de la vida hasta alcanzar los niveles mas elevados.

La Luna

La luna ha fascinado a la humanidad a través de los tiempos. Mediante la simple observación con el ojo desnudo, uno puede distinguir dos grandes tipos de terrenos: las mesetas relativamente brillantes y las llanuras más oscuras. A mediados del siglo XVII, Galileo y otros astrónomos tempranos realizaron observaciones telescópicas, notando un solapamiento casi infinito de cráteres. Se ha sabido también durante más de un siglo que la Luna es menos densa que la Tierra. Aunque se han averiguado muchas cosas sobre la Luna antes de la edad espacial, esta nueva era ha revelado muchos secretos difícilmente imaginables antes de esta época. El conocimiento actual de la Luna es mayor que el del resto de los objetos del Sistema Solar exceptuando la Tierra. Esto conduce a una mayor comprensión de los procesos geológicos y una mejor apreciación de la complejidad de los planetas terrestres.

El 20 de Julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer hombre que pisón la Luna. Fue seguido por Edwin Aldrin, ambos pertenecientes a la misión Apollo 11. Ellos y otros caminantes lunares experimentaron los efectos de la falta de atmósfera. Se emplearon las comunicaciones por radio ya que las ondas de sonido sólo pueden ser oídas cuando viajan a través de un medio como el aire. El cielo lunar es siempre negro debido a que la difracción de la luz requiere la presencia de una atmósfera. Los astronautas también experimentaron la diferencia gravitacional. La gravedad lunar es un sexto de la gravedad terrestre; un hombre que pese unos 82 kilogramos (180 libras) en la Tierra, pesará sólo 14 kilogramos (30 libras) en la Luna.

La Luna está a 384,403 kilómetros (238,857 millas) de la Tierra. Su diámetro es 3,476 kilómetros (2,160 millas). Tanto la rotación de la Luna como su revolución alrededor de la Tierra duran 27 días, 7 horas y 43 minutos. Esta rotación síncrona está causada por la distribución asimétrica de la masa de la luna, lo que ha permitido a la gravedad terrestre mantener un hemisferio lunar permanentemente girado hacia la Tierra. Las liberaciones ópticas han sido observadas mediante telescopios desde mediados del siglo XVII. Liberaciones muy pequeñas pero reales (máximo aproximado de 0°.04) son causadas por el efecto de la gravedad solar y la excentricidad de la órbita terrestre, perturbando la órbita de luna y permitiendo la preponderancia cíclica del momento torpor en las direcciones norte-sur y este-oeste.

Cuatro estaciones sísmicas alimentadas por energía nuclear fueron instaladas durante el proyecto Apollo para recoger datos sobre el interior de la Luna. Sólo existe una actividad tectónica residual debida al enfriamiento y a la acción de las mareas, pero otros lunamotos han sido causados por impactos de meteoros y objetos artificiales, como la destrucción deliberada del Módulo Lunar contra la superficie lunar. Los resultados obtenidos han demostrados que la Luna tiene una corteza de unos 60 kilómetros (37 millas) de espesor en el centro de lado cercano. Si esta corteza es uniforme en toda la Luna, constituiría el 10% del volumen lunar comparados con menos del 1% de la Tierra. Las determinaciones sísmicas de la existencia de una corteza y un manto en la Luna indican que se trata de una planeta estratificado con diferenciación por procesos ígneos. No hay evidencia de la existencia de un núcleo rico en hierro si no es pequeño. La información sísmica ha influido en las teorías sobre la formación y evolución de la Luna.

La Luna fue fuertemente bombardeada en su historia temprana, lo que originó que muchas de las rocas originales de la antigua corteza se mezclaran, fundieran, enterraran o desaparecieran. Los impactos meteóricos aportaron una gran variedad de rocas "exóticas" a la Luna, de tal forma que las muestras obtenidas en sólo 9 de las zonas produjeron muchos tipos diferentes de rocas para su estudio. Los impactos también sacaron a la luz rocas lunares situadas a gran profundidad y distribuyeron sus fragmentos sobre amplias zonas alejadas de su origen, haciéndolas más accesibles. La corteza subyacente fue también adelgazada y fragmentada, permitiendo que el basalto fundido del interior alcanzara la superficie. Como la Luna no tiene ni atmósfera ni agua, los componentes de los suelos no se deterioran químicamente como lo harían en la Tierra. Rocas con más de 4,000 millones de años todavía existen allí, permitiendo la obtención de información sobre la historia temprana del sistema solar que no está disponible en la Tierra. La actividad geológica en la Luna consiste en unos grandes impactos ocasionales y la formación continua de los regolitos. Sin embargo, se considera que está geológicamente muerta. Con una historia temprana tan activa de bombardeo y un final relativamente abrupto de los grandes impactos, la Luna se considera fosilizada en el tiempo.

Los Apollo y el resto de misiones lunares han vuelto a la Tierra con 382 kilogramos (840 libras) de rocas y suelos. A partir de estos se han estudiado tres grandes tipo de materiales superficiales: los regolitos, los mares y las terrazas. El bombardeo de micrometeoritos ha pulverizado concienzudamente las rocas superficiales produciendo unos detritus de grano fino denominados regolitos. Los regolitos, o suelo lunar, son granos minerales no consolidados, fragmentos de roca y una combinación de estos que han sido soldados en forma de cristal por los impactos. Se puede encontrar sobre toda la superficie lunar, con la excepción de las paredes inclinadas de los valles y cráteres. Tienen de 2 a 8 metros (7 a 26 pies) de espesor en los mares y puede sobrepasar los 15 metros (49 pies) en las terrazas, dependiendo del tiempo que haya estado expuesta la roca subyacente al bombardeo de meteoritos.

Los oscuros mares, con relativamente pocos cráteres, cubren aproximadamente el 16% de la superficie lunar y se concentran en el lado cercano de la Luna, principalmente dentro de las cuencas de impacto. Esta concentración podría ser debida al hecho de que el centro de masas de está desplazado de su centro geométrico unos 2 kilómetros (1.2 millas) en dirección a la Tierra, probablemente debido a que la corteza es más gruesa en el lado oscuro. Es posible, por lo tanto, que los magmas de basalto procedentes del interior hayan alcanzado fácilmente la superficie en el lado cercano, pero encontraron dificultades en el lado lejano. Las rocas de los mares son basaltos y la mayoría tiene una edad que va de 3,100 a 3,800 millones de años. Algunos fragmentos en las brechas de las mesetas tienen una edad de 4,300 millones de años y las fotografías de alta resolución sugieren que algunos flujos en los mares rodean cráteres jóvenes y, por lo tanto, podrían tener una edad de 1,000 millones de años. Los mares tienen un espesor medio de pocos cientos de metros pero son tan masivos que frecuentemente deforman la corteza subyacente lo que produce depresiones parecidas a fallas y cordilleras levantadas.

Las mesetas relativamente brillantes, cubiertas de cráteres son llamadas terrazas. Los cráteres y cuencas de las mesetas se forman por los impactos de meteoritos y son, por lo tanto, más viejos que los mares, habiendo acumulado más cráteres. El tipo de roca dominante en esta región contiene altos índices de feldespato plagioclásico (un mineral rico en calcio y aluminio) y son mezcla de fragmentos brechados por los impactos de meteoritos. La mayoría de las brechas de las terrazas están compuestas por fragmentos de brechas todavía más viejos. Otras muestras de las terrazas son las rocas cristalinas de grano fino formadas por fusión de impacto debido a las altas presiones que se generan en los impactos. Casi todas las brechas de las terrazas y la masa fundida por los impactos se formó hace 3,800 o 4,000 millones de años. El intenso bombardeo empezó hace 4,600 millones de años, que es la edad estimada del origen de la Luna.