Flor nueva de romances viejos; Ramón Menéndez Pidal

Literatura española contemporánea. Romancero. Lírica tradicional. Recuperación. Argumentos y personajes

  • Enviado por: Elena
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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PARTE PRIMERA DE LA FLOR.

Y COMIENZA CON LOS ROMANCES DE LA DESTRUICION DE ESPAÑA

HISTORIAS DEL ÚLTIMO GODO

Romance nuevamente rehecho de la fatal desenvoltura de la Cava Florinda

De una torre de palacio salieron, por una ventana, la Cava Florinda y sus camareras muy contentas. Se metieron en un jardín lleno de flores. Junto a una fuente que vierte por sus seis caños de oro agua puramente limpia, reposaron las camareras buscando descanso y distracción. Metieron sus brazos en el agua, pero fue la Cava la primera en desnudarse. A la sombra de la alberca su cuerpo era el más bello. La Cava creía estar sola, pero entre las espesas yedras la miraba el rey Rodrigo. Al verla tan bella se enamoró de repente y la Cava Florinda perdió la virginidad, causa de una violación.

Más aun ella dice que la forzó y el, que ella lo hizo con gusto.

ROMANCE SEGUNDO

Plática de don Rodrigo y la Cava

Rodrigo le dice a la Cava, con cierta cautela, de quién se ha enamorado. Estaba mirando su cuerpo y su cara, a la vez que lo alababa:

  • Que sepas mi querida Cava, que me apasionas; te pido que te cases conmigo, yo haría lo que me dijeras. Mira que lo que digo ha de ser cumplido.

La Cava a risa se lo había tomado.

  • Creo que me estás mintiendo, acaso quieres acabar en el río.

El rey le hace el juramento que de verdad se lo ha dicho.

ROMANCE TERCERO

Agravio y quejas de Florinda

El pelo despeinado y el rostro enrojecido de la Cava estaban cubiertos de sudor y llanto, causa de dolor vergüenza y miedo.

La Cava, débil y sola, estaba a merced de un loco rey joven. Le pidió a don Rodrigo, rogándole.

Rodrigo no quería escucharla y la forzó en su propio beneficio.

La Cava le escribió a su padre cartas de vergüenza y duelo, las llenó de lágrimas y a Ceupta las envió lo antes posible.

ROMANCE CUARTO

La traición del conde don Julián

En Ceupta está don Julián, que es el padre de la Cava. Mandó a un viejo moro escribir un mensaje de gran importancia, mientras él lo revisaba y, una vez que terminó de escribirla, lo mató.

Era un mensaje lleno de dolor, el mismo dolor que podía apresar a España.

Las cartas eran para don Rodrigo, en las cuales le juraba que si el hacía algo malo, lo pagará con España.

¡Pobrecita España! Tu que eres tan nombrada en el mundo, poseedora de las mejores tierras, vinos y ganado; llena de grandes frutales y castillos, por un vil traidor serás quemada.

ROMANCE QUINTO

Sueño del rey Rodrigo

Corría mucho viento, había luna llena, los peces gemían por el mal tiempo que hacía. El buen rey Rodrigo dormía junto a la Cava dentro de una tienda hecha con oro y seda, la cual se sostenía con trescientas cuerdas de plata.

Dentro había cien camareras muy bien vestidas. Cincuenta de ellas estaban tocando una extraña armonía y las otras cincuenta cantando una dulce melodía.

Una de ellas, que Fortuna se llamaba, le dijo a don Rodrigo:

  • Si duermes ahora, al menos despiértate por cortesía, y verás tu mal destino. Verás a tus gentes muertas, tu batalla rota, las ciudades y las villas destruidas, y tus fortalezas y castillos otro hombre los dirigirá. Si quieres que te diga quién ha sido, te lo diré. Ha sido el conde Julián, que lo hizo por su hija, porque tu la deshonraste y eso te costará la vida.

Se despertó angustiado al oír aquella voz, y con cara penosa le dijo:

  • Gracias Fortuna por ser mi mensajera.

Mientras que pensaba en lo ocurrido, llegó un sirviente que le informó de que el conde don Julián le estaba destruyendo las tierras.

Rápidamente pidió un caballo y se fue a enfrentar al conde, pero los enemigos eran tantos que de nada le sirvió.

ROMANCE SEXTO

El reino perdido

Los defensores de don Rodrigo se desmayaban o huían, cundo los vencieron en la octava batalla.

Rodrigo dejó sus tierras y se marchó solo, pero su caballo estaba tan cansado que no podía ni moverse. El rey estaba tan agotado también que era como si no sintiese nada. Iba muerto de hambre y sed, y la sangre la chorreaba. Sus armas estaban abolladas por los golpes.

Se subió a la colina más alta que vio, y desde allí pudo observar cómo su gente era vencida: las banderas estaban pisoteadas y la tierra bañada en sangre.

Triste al ver aquello, con una gran deshonra y llorando se dijo:

  • Ayer yo era rey de España y tenía criados, hoy no soy siquiera el rey de una villa ni tengo un solo sirviente. ¡Maldita la hora en que nací y heredé esta tierra! Pues todo esto lo he perdido en un solo día. Si la muerte llegara y se llevara mi alma, se lo agradecería.

ROMANCE SÉPTIMO

La penitencia del rey Rodrigo

Después de haber perdido España, don Rodrigo huyó de su desdicha sin más compañía que la de la Muerte. Se metió por las montañas más espesas que vio y se topó con un pastor y su ganado, al cual dijo:

  • Dígame buen hombre, ¿hay por aquí algún monasterio?

El pastor respondió que no, que lo único que encontraría en ese enorme desierto sería una ermita con un ermitaño que hacía vida santa.

El rey se alegró por poder terminar allí su vida. Le pidió algo de comer al pastor, pues desfallecía de hambre, y este sacó de su zurrón un pan moreno. Pero al rey no le gustaba y empezó a llorar al acordarse de los manjares que antes comía.

Después de descansar le dijo al pastor que le mostrara el camino hacia la ermita, éste así lo hizo y el rey se lo agradeció dándole unas joyas.

Comenzó a caminar y al ponerse el sol llegó a la ermita, que estaba en una serranía muy alta. Allí se encontró al ermitaño que tendría más de cien años.

  • Yo soy el desdichado rey por cuyos horribles pecados ha sido destruida España. Te ruego por Dios que me confieses.

El ermitaño espantado le dijo entre lágrimas:

  • Confesarte puedo, pero no absolverte.

  • Pues ruega por mí para que se acabe bien mi vida.

El ermitaño rogó por el todos los días y le preguntó que como le iba, el rey le respondió que ya se estaba muriendo. En ese momento sonaron las campanas del cielo alegremente y se llevaron el alma del penitente.

ROMANCE

de Gerineldo y la Infanta

La Infanta quiere a Gerineldo y se lo dice directamente, pero el lo toma como burla. Ella le vuelve a insistir, y quedaron esa misma noche, mientras el rey dormía. A eso de la media noche, llegó Gerineldo a la habitación de la Infanta. Entre juegos se les fue la noche y se quedaron dormidos.

El rey se despertó al tener una pesadilla y llamó a prisa a Gerineldo, pero éste no le contestó. Entonces decidió ir al cuarto de su hija y los encontró allí dormidos. Por un momento pensó en matarlos, pero puso su espada entre los dos. La Infanta se despertó al sentir aquel frío, llamó a Gerineldo y lo mandó a que fuera al jardín donde estaba su padre.

Al llegar al jardín dijo al rey que lo matara pues lo merecía, de repente llegó la Infanta y le dijo que si lo mataba, ella correría la misma suerte.

ROMANCE

de don Tristán de Leonís y de la reina Iseo, que tanto amor se guardaron

Don Tristán está herido por una lanzada de su tío, proporcionada a causa de los celos. Don Tristán se quejaba y llorando pensaba en su señora, que al poco rato llegó cubierta de paños negros, maldiciendo al canalla que lo había herido.

La reina Iseo lo besó en la boca.

ROMANCE

de una fatal ocasión

Por unos prados verdes paseaba una niña que siempre miraba a todos lados por si alguien la veía. A lo lejos vio a un caballero sobre un caballo que se le acercaba y la empezó a molestar. El solo quería hablar con ella, pues le gustaba y la sentó en el suelo, pero la niña le quitó al caballero un puñal que llevaba y se lo clavó en el pecho. Puso el cadáver lleno de sangre en el caballo, lo llevó a la ermita y le dijo al ermitaño que por favor enterrara al muerto. Pero fue ella la que tuvo que hacerlo entre lágrimas.

ROMANCE

del Enamorado y la Muerte

Anoche soñó el Enamorado con que tenía a su amor entre sus brazos. Se despertó y vio entrar a una señora muy blanca que creía que era su amor, pero ésta le dijo que era la Muerte. El Enamorado le pidió que le dejara vivir un día más, pero la Muerte solo le concedió una hora. Corriendo fue a casa de su amada, pero ésta no lo podía dejar entrar, pues sus padres estaban en casa. El Enamorado le dijo que la Muerte lo perseguía, entonces ella lo mandó ponerse debajo de una ventana para subirlo con una cuerda de seda. Pero era demasiado fina y se rompió. La Muerte llegó al estar cumplida la hora.

ROMANCE

de Fonte-frida y con amor

Fonte-frida se ha quedado viuda y está llena de dolor. Por allí pasó al traidor de Ruiseñor para intentar consolarla y casarse con ella.

Pero esta le dice que no lo quiere, que el ha tenido la culpa de todo y es un mentiroso, un vil traidor, falso y malo. Cuando ella creía una cosa en realidad era otra muy diferente. Le dijo que se fuera; que ni sería su amiga ni se casaría con él.

LIBRO SEGUNDO DE LA FLOR DE ROMANCES CON LA HISTORIA DE BERNARDO DEL CARPIO

ROMANCE PRIMERO

Del nacimiento de Bernardo y prisión del conde de don Sancho Díaz

En León reinaba el Casto Alfonso que tenía una hermana llamada Jimena. Se enamoró de ella el conde de Saldaña y ella también la correspondía.

Muchas veces se iban juntos y en una de ellas Jimena quedó en estado, del cual nació un infante llamado Bernardo. Jimena, empapando en lágrimas a Bernardo, se preguntaba porqué le había tocado aquel mal destino. Cuando el rey se entera manda encerrala y quemar al conde.

ROMANCE SEGUNDO

en que Bernardo descubre quién es su padre

Bernardo vivía feliz en la corte sin saber que su padre estaba muerto en prisión. Dos dueñas se lo dicen con mucha cautela, y Bernardo llorando va a ver al rey.

Cuando está delante de él, le pide por favor que saque de allí a su padre. Pero el rey, al darse cuenta de que Bernardo lo sabía, se enfurece y lleno de ira lo corre de su lado diciéndole que jamás sacará de allí a su padre.

ROMANCE TERCERO

El duelo que el conde don Sancho Díaz hacía en su prisión del castillo de Luna

Bañado en lágrimas está el conde don Sancho Díaz en prisión. Entre la soledad y la tristeza, piensa en su hijo Bernardo y se pregunta que porque no lo ha sacado aun de esa prisión, pues ya lleva allí muchos años.

Pero mientras tanto Bernardo se esforzaba en servir al rey y pidiéndole en vano que como premio sacase de allí a su padre.

Al fin consiguió que el rey se lo concediera, pero pronto se vio invadido por los moros; y el rey no solo no dejó salir al conde de la torre de Luna, sino que también desterró a Bernardo de su reino.

ROMANCE CUARTO

De cómo Bernardo niega el Carpio al rey

Llegan cartas del rey para Bernardo. En ellas le dice que se pase por las cortes para negociar con el. Bernardo las tira al fuego y se marcha con sus hombres rumbo a las cortes. Deja a cien en el castillo, otros cien por el camino, doscientos se fueron con él.

Al llegar a la ciudad dejó a cien para cuidar la puerta de acceso, en la puerta de castillo dejó cincuenta, treinta en la escalera y subió con veinte a hablar con el rey.

El rey, al verlo, le dice que es un traidor al igual que su padre, pero Bernardo lo desmiente. Entonces el rey Alfonso lo intenta calmar y la dice que el le da el Carpio.

ROMANCE QUINTO

Bernardo pide última vez le libertad de su padre

Bernardo el Carpio va cabalgando por las riberas de Arlanza, toda la gente del lugar se lo quedan mirando espantadas, puesto que iba cargado de armas y el no las suele llevar.

Bernardo, antes de hablar con su tío, dejó su caballo pero no sus armas y le dijo:

  • Me dicen bastardo, aun siendo hijo de tu hermana. Crees que soy un traidor como mi padre y que es mala mujer mi madre. Metiste en prisión a mi padre y a mi madre en orden sacra. Te pido que liberes a mi padre y cumplas tu palabra.

El rey, asustado, olvidó el horrible juramento que hizo y le puso a Bernardo la condición de que si él liberaba al conde, a cambio le tenia que entregar las llaves del castillo del Carpio. Así lo hicieron, el rey mandó a uno de sus hombres a la torre de Luna pero ya era demasiado tarde; el viejo Sancho Díaz ya había muerto. Bernardo al enterarse lloró pues perdió a su padre y el Carpio. Entonces mando sacar a su madre del monasterio y juro acabar con el poder de Carlomagno.

ROMANCE SEXTO

Bernardo impide que el rey Alfonso ceda su reino a Carlomagno

Bernardo y sus caballeros salen de León para impedir el paso a Francia y evitar que usurpen el lugar del rey. Los labradores le dan a Bernardo hoces, cosechas, azadones...

Antes de partir les dice a los leonenses que los que crean y estén con el, que no permitan que los franceses les venzan. Dicho esto se marchó a Zaragoza pues allí lo esperaban el rey moro Marsín y Barvonel.

ROMANCE SÉPTIMO

De muy cantada batalla de Roncesvalles

Comenzaron la batalla los moros y los franceses, pero los moros eran tantos que el enemigo se cansó demasiado. Baldovino empezó a quejarse de lo mal que les iban la batalla, estaba lleno de heridas, muerto de cansancio y ya hasta el brazo le dolía.

Los franceses empezaron a huir, pero Roldán les dijo que los que fueran de buena lucha se quedaran. Pues es preferible luchar y morir con honor, a huir con vida y ser unos deshonrados. Así pues, pelearon hasta el final con el ejército de Bernardo, y cayeron los principales caballeros de Carlomagno.

SÍGUENSE OTROS ROMANCES

de Roncesvalles y de los doce Pares, y este primero es de la muerte de don Beltrán

Entre la inmensa polvareda perdieron a don Beltrán, pero no se dieron cuenta hasta pasado un buen rato. Le tocó a su padre ir buscarlo y, a la bajada de un prado, encontró a un moro y le preguntó si él había visto a su hijo. El moro le respondió que lo hallará muerto en el pradal con los pies en el agua y el cuerpo sobre la arena. Le habían asestado siete puñaladas, al igual que a su caballo.

ROMANCE

de doña Alda

En París vive doña Alda que es la esposa de don Roldán. Tiene trescientas damas muy bien vestidas y calzadas. Cien de ellas hilaban, otras cien tejían, y cien más tocaban instrumentos para alegrar a doña Alda.

Doña Alda se fue a dormir, tuvo un sueño y se despertó sobresaltada gritando. Vino una camarera a ver que pasaba, doña Alda le dijo que había tenido un sueño y se lo contó. La camarera dijo que era una predicción. El significado del sueño le decía que ella pronto se iba a morir.

Días más tarde llegó una carta para doña Alda diciéndole que su marido había muerto, y en ese momento doña Alda muerta se cae al suelo.

ROMANCE

de Rosaflorida

En Castilla hay un castillo, cuyo nombre es el de Rocafrida. Dentro estaba una doncella llamada Rosaflorida. Siete condes y tres duques iban a por ella, pero ella los rechazó.

A eso de la media noche Rosaflorida gritó y un camarero llegó a preguntar qué sucedía.

Ella le rogó que le mandase unas cartas a Montesinos, a Francia, para pedirle que viniese a verla. Y si él se niega ella le pagaría con todo lo que le fuese posible.

ROMANCE

de la linda Melisenda

Mientras que todo el mundo duerme Melisenda, la hija del emperador, está despierta ya que no puede dormir porque su amor hacia el conde Ayuelos no la deja. Entonces se levanta y va a pedir consejos de amores a sus doncellas y la más mayor de ellas le dijo que aprovechara ahora que es joven que luego es tarde.

Melisenda fue en busca del conde sin que nadie la viera, pero se encontró con Ernandillo, el funcionario de su padre, que le preguntó si iba en busca de algún hombre. Ella le dijo que de pequeña tenía una promesa de novenas en San Juan De Letrán, a lo que él respondió que las damas no deben salir de noche.

La Infanta enfadada se quería vengar y le pidió su puñal para protegerse; lo apuñalo y le dijo ahora vas y lo cascas. Corriendo se fue al palacio del conde, las puertas estaban cerradas y con un encantamiento las abrió de par en par.

El conde se despertó asustado pensando si lo vendrían a matar o era una mujer que lo venía a atentar. Melisenda le dijo que no se asustara y que era una mujer hermosa. Y el le respondió que no rechazaba a ninguna mujer, excepto a Melisenda.

Por la mañana cuando el conde descubrió que era Melisenda, se asustó y fue a contárselo al emperador. Le dijo que lo engañó diciéndole que era mora y venía a dormir con él. El emperador le respondió que no se preocupara y que si la quería se podrían casar. Y así fue, se casaron.

PARTE TERCERA DE LA FLOR. ROMANCES DE VENGANZA

SÍGUESE LA HISTORIA DE LOS SIETE INFANTES DE LARA

Y ESTE PRIMER ROMANCE

cuenta las bodas de doña Lambra de Bureba, y cómo, durante las fiestas, empezó gran enemistad en la familia de los de Lara

Los castellanos combatieron contra los moros y Rodrigo de Lara obtuvo una batalla victoriosa, al matar a muchísimos moros. Ruy Velázquez el de Lara escribió una carta al conde Garci Fernández para que éste le preparara el casamiento con doña Lambra.

Garci Fernández lo preparó todo y las bodas fueron en Burgos. A ella asistieron muchos invitados, excepto los siete Infantes, que llegaron un poco más tarde y su madre doña Sancha los fue a recibir. Al verlos se puso muy contenta y les dijo que tuvieran precaución porque la gente estaba contra ellos.

En el arenal del río estaba doña Lambra, pasó un caballero que la incitó a que se fuera con él. Ella con gusto aceptó y doña Sancha que había oído todo le dijo que eso estaba mal, y tuvieron una disputa. Un caballero que pasaba por allí se lo contó todo a los Infantes. Y entonces los éstos empezaron a hablar mal de doña Lambra, ésta se enteró de todo y se lo reclamó a don Rodrigo, el cual le dijo que no se preocupara, pues estaba tramando una venganza contra ellos.

EL SEGUNDO ROMANCE

Es de cómo los infantes de Lara se despidieron de su madre y vieron malos agüeros

Don Rodrigo estaba esperando a sus sobrinos los siete Infantes, que venían acompañados de su madre y un amigo. Al llegar al lugar acordado, su madre se despidió de ellos y siguieron su camino. Don Rodrigo se quería vengar y el amigo, el viejo Nuño Salido lo sabía y los previno diciéndoles si cruzaban aquel río de mal agüero, ya no volverían. Pero el menor de los hermanos arrió el caballo y el río cruzó.

TERCER ROMANCE

de cómo se empezó la batalla con los moros

Al salir de Canicosa ven venir a un buen grupo de moros que quieren matar a los Infantes de Lara. Van armados hasta los codos y maldiciendo a los hermanos.

Nuño Salido besa a Gonzalvico al ver que llegan los moros, y se empieza a lamentar de lo que sufrirá la madre de los hermanos con sus muertes.

Todos preparan sus armas para combatir.

La batalla es muy violenta, y los hermanos están tan cansados que ni pueden sujetar las armas. Pero el moro Alicante se apiada de ellos y se los lleva a su tienda para cuidarlos.

Rodrigo al enterarse va a recriminarle al moro y hace que maten a los Infantes en presencia de Ruy Velázquez.

ROMANCE CUARTO

Del gran llanto que don Gonzalo Gustios hizo allá en Córdoba

El moro fue bien recibido por el rey, pues llevaba consigo ocho cabezas que eran las de los siete hermanos y la de Nuño Salido, el amigo que los cuidó desde niños. El rey le enseño las cabezas a Gonzalo, el padre de las criaturas, que en cuanto las vio les limpió la sangre y, una a una, las fue besando y bendiciendo.

El rey llamó a su hermana para que se llevara a Gonzalo a prisión, y ésta lo cuido y tuvo con Gonzalo un hijo. Gonzalo quería que éste hijo vengara la muerte de sus hermanos.

QUINTO ROMANCE

Gonzalo Gustios lloraba día y noche la muerte de sus hijos, mientras que la madre mora de su último hijo al que llamó Mudarra González, lo envió a Castilla para que buscara al traidor de sus hermanos y lo matara.

Y ESTE ÚLTIMO ROMANCE

cuenta cómo el caballero novel Mudarra mató a Ruy Velázquez, el enemigo hermano de doña Sancha

Don Rodrigo de Lara salió de caza y maldecía a Mudarrillo, el hijo de la renegada. Estaba sentado bajo una haya cuando llegó Mudarra y le preguntó de buena gana que quién era él. Rodrigo le contestó quien era, que sus sobrinos eran los siete Infantes y que como se topara con Mudarra, lo mataría.

Mudarra, al oír esto, le dijo que él era el hombre que estaba buscando. Entonces se baten en un duelo y don Rodrigo cae muerto al suelo, que luego es apedreado por los castellanos.

ROMANCE

de la linda Alba

El amante está alabando a su amada y diciéndole que le gustaría estar con ella sin ningún temor. Ella le dice que no tema, que su marido se ha ido de caza. Y el amante empieza a maldecir al esposo. Estando los dos en esto, pegó Albertos, el marido de la muchacha a la puerta, y ella le abrió. Empezaron a discutir al enterarse Albertos de lo que estaba pasando y ella le dijo que la matara, pues lo tenía bien merecido.

La amiga de Bernal Francés

La señora estaba sola en la cama cuando de pronto llamaron a la puerta. Era su amante Bernal Francés. Rápidamente cogió una vela, bajó a abrir y lo dejó entrar, pues lo estaba persiguiendo la justicia porque había matado a un hombre. Ella lo nota raro y le pregunta que qué tiene. De repente suena una voz detrás de ella, es su marido que la va a matar, y el amante luto por ella guardará.

ROMANCE

del veneno de Moriana

Don Alonso madrugó para invitar a sus amigos a su boda, y llegó a la casa de Moriana para decirle que la boda era el domingo. Moriana le dijo que la boda debería ser con ella y de furiosa que estaba le preparó un vaso de vino con veneno de víbora y se lo ofreció a don Alonso, pero éste le dijo que bebiera ella primero. Moriana hizo como si bebiera y luego lo tomó el, y al darse cuenta que había veneno, a Moriana maldijo.

Amor más poderoso que la Muerte

El conde Niño ha ido a pretender a su amada, la hija de la reina, pero ésta al enterarse le dice a su hija que lo va a matar. Entonces ella le contesta que si él muere, ella correrá la misma suerte. El conde Niño se murió a media noche y ella al amanecer.

Los dos amantes se reencarnaron en plantas. Al verlo la reina, llena de envidia, las mandó cortar. Se volvieron a reencarnar en aves y felices están.

FLOR CUARTA DEL ROMANCE CON LA HISTORIA DEL CID

COMIENZAN LOS ROMANCES DEL CID

EL ROMANCE PRIMERO

Dice cómo el Cid vengó a su padre

El Cid estaba pensando en cómo vengar a su padre, matando al conde Lozano. Siendo el tan joven, teniendo el conde tantos amigos y además siendo la mano derecha del rey. Aun así, cogió la espada vieja de Mudarra, se sintió fuerte y capaz de hacerlo y tanto valor le dio la espada, que en una hora su padre fue vengado.

ROMANCE SEGUNDO

De cómo Jimena, la hija del conde Lozano, pide al rey venganza

Se oyen gritos en el palacio de Burgos y el rey alarmado, baja con sus hombres a ver qué pasa. Son Jimena Gómez, llorando por la muerte de su padre, y Rodrigo de Vivar con la espada llena de sangre. Jimena pide venganza por lo de su padre y que maten al traidor. Rodrigo coge su caballo y se va y Jimena grita: “ Venganza, señores”.

EL TERCER ROMANCE

En que Jimena pide de nuevo justicia al rey

Jimena se presenta en Burgos y se arrodilla delante del rey. Le dice que no puede soportar ver al hombre que mató a su padre, y que por favor se hiciera justicia. El rey le dice que no puede ser y que si no todo el reino se lo reprocharía. Entonces Jimena le dice que le deje casarse con el Cid. Más tarde el rey mandó una carta a Rodrigo.

CUARTO ROMANCE

De cómo el Cid fue al palacio del rey la primera vez

Diego Laínez llegó cabalgando con sus trescientos caballeros, entre los que estaba incluido el Cid, a Burgos en busca del rey. Todos iban muy bien vestidos, excepto Rodrigo que iba completamente armado. Todos besaron la mano del rey Fernando, excepto Rodrigo, que al final fue obligado por Diego Laínez.. El Cid salió del palacio con los trescientos caballeros y regresaron muy bien armados. El rey don Fernando mandó llamar a Rodrigo para decirle que Jimena lo perdonaba y le propuso casarse con ella.

EL QUINTO ROMANCE DIRÁ

ahora cómo se hicieron las bodas de Rodrigo y Jimena

Rodrigo y Jimena se van a casar. El Cid entró en la hacienda para vestirse de boda, se arregló con todo lo mejor que tenía y cuando terminó bajó muy galán al patio, donde estaban el rey, el obispo y los invitados. Tras el, bajó Jimena muy bien arreglada con telas muy finas. Los novios llegaron juntos y el le dijo a Jimena que mató a su padre de hombre a hombre y con honor.

Después de la boda se llevó a su esposa a Vivar, juró delante de su madre que iba a vencer a cinco lides campales y se fue contra la frontera de los moros.

SEXTO ROMANCE

del Cid y el moro Abdalla

Al mediodía el Cid, montado a caballo y con una lanza gruesa, fue en busca del moro Abdalla, ya que estaba muy enojado con él. Al atravesar una loma y al subir la cuesta, se encontró con el moro Abdalla. Arremetió contra él, le clavó su lanza, le cortó la cabeza y la colgó a la silla de su caballo.

ROMANCE SÉPTIMO

del singular concilio habido en la ciudad de Roma

El Papa llamó al rey Fernando, al Cid Díaz y a algunos señores de estado, a que fueran a verlo a Roma. Al llegar a la Iglesia de San Pedro, don Rodrigo vio las siete sillas de los reyes cristianos. De una patada rompió la del de Francia y la de su rey la puso en lo más alto. El duque de Saboyano le dio una bofetada, y el Papa lo vio todo. Entonces absolvió

A Rodrigo con la condición de que no lo hiciera más.

ROMANCE OCTAVO

Carta de doña Jimena al rey

Doña Jimena está esperando a su esposo Rodrigo, porque dentro de poco tendrá el parto. Una mañana le escribe al rey Fernando, para pedirle que por favor su marido regresara con ella pronto, pues pronto va a dar a luz.

ROMANCE NOVENO

La respuesta del rey

El rey le responde a Jimena y le pide disculpas, pero le dice que necesita a su marido porque si no, no conseguirían vencer a los moros. Y que además el la compensara con dinero y regalos. Se despide de ella deseándole suerte con el parto.

LA SEGUNDA PARTE DE LOS ROMANCES DEL CID CONTARÁ DEL CERCO DE ZAMORA

ROMANCE DÉCIMO

De la muerte del rey don Fernando en el castillo de Cabezón, a una corta jornada de Valladolid

El rey estaba ya muy malo. Alrededor suya estaban los arzobispos y sus cuatro hijos, de los cuales uno de ellos era un bastardo, por cierto el mejor librado. Se quedará con la herencia.

ROMANCE UNDÉCIMO

De la Infanta doña Urraca, que se fue para Cabezón a quejarse muy mala muerte al rey su padre

La hija del rey va a quejarse a Cabezón de que a todo el mundo a dejado herencia su padre, menos a ella por ser mujer. El rey pregunta que quién es la que habla así, y el arzobispo le contesta que es su hija doña Urraca. Entonces el rey le responde que a ella le ha dejado una ciudad llamada Zamora. Todos apoyan esta decisión menos don Sancho. Más tarde todos los heredados perdieron sus tierras, excepto doña Urraca.

ROMANCE DOCE

De doña Urraca, cercada en Zamora

Apenas se murió el rey don Fernando, don Sancho aprovechó para conquistar las tierras de Zamora y la sangre empezó a correr en la ciudad. El viejo Arias Gonzalo, ayo de doña Urraca, le aconsejó que cediera las tierras y dejara a Zamora sana y salva.

ROMANCE TRECE

en que doña Urraca recuerda cuando el Cid se criaba en su palacio en Zamora

Doña Urraca estaba recordando en voz alta su vida, cuando vivía con ella el Cid. Entre su madre, su padre y ella lo convirtieron en un caballero muy honrado. Urraca pensaba en casarse con él, hasta que éste se casó con Jimena. Rodrigo la escuchó y mandó a los suyos que se fueran de allí.

ROMANCE CATORCE

que dos caballeros leoneses vencen a tres condes castellanos

Por Rivera del Duero van cabalgando dos caballeros,(padre e hijo) muy elegantemente vestidos y con armas ocultas. Al llegar todo el mundo se les queda mirando y uno de los caballeros dice en voz alta que si hay alguien que quiera luchar con ellos, que salgan. Esto lo hacen por defender el reino que le quitaron a doña Urraca.

A todo esto salen tres condes para pelear, y el padre le dice al hijo que sea valeroso y no quede como un cobarde delante de tantas damas. Al final los tres condes quedan vencidos, y resulta que el caballero más viejo era el ayo de doña Urraca.

ROMANCE QUINCE

Del caballero leal zamorano y de Vellido Dolfos, que se salió de Zamora para con falsedad hacerse vasallo del rey don Sancho

Sobre el muro de Zamora un caballero está gritando, dirigiéndose al rey Sancho. Le dice que hay un traidor llamado Vellido Dolfos, y que si le engaña y le traicionan, no diga que no le han avisado. De pronto, desde dentro del castillo, se oyen voces diciendo que Vellido Dolfos ha matado al rey. Y éste sale a las calles de Zamora diciendo: “Ya era hora, doña Urraca, de cumplir lo prometido.

ROMANCE DIEZ Y SEIS

del llanto de los castellanos

Muerto yace el rey don Sancho, y todos lloran con gran pesar, pero el que más lo ha sentido es Rodrigo de Vivar, que piensa que la maldición del padre de Sancho se ha cumplido. Se levantó Diego Ordóñez y dijo que se debería buscar a un nuevo caballero para retar a Zamora. Todos se quedaron mirando al Cid, pero éste al darse cuenta de las intenciones, dijo que él había jurado no combatir a Zamora después de haber muerto el rey. Diego Ordóñez le respondió que mala promesa había jurado.

ROMANCE DIEZ Y SIETE

con el reto de Diego Ordóñez

Diego salió cabalgando del castillo, para ir a retar a los zamoranos. Estaba tan furioso con la muerte del rey, que retó a todas las gentes aunque fueran mujeres, muertos o niños, y les echó la culpa de ser cómplices del traidor. De entre la multitud salió Arias Gonzalo, que le dijo que los muertos no tenían la culpa de lo que los vivos hacía y que lo que estaba haciendo era cosa de cobarde. Y el mismo se presentó ante el duelo Don Diego al escucharlo, se arrepintió pero sin perder la cobardía, afirmó lo que éste le dijo.

ROMANCE DIEZ Y OCHO

Cuenta cómo Arias Gonzalo se preparaba para lidiar el reto

Los zamoranos están muy indignados porque los han llamado traidores. Cuando todavía no había amanecido, Arias Gonzalo les dijo a sus hijos que le preparasen las armas, para el duelo con don Diego. Doña Urraca se levanta y le dice a su ayo que no se fuera, que prometió cuidarla siempre y no quería que le pasase nada. Entonces el ayo le da las armas a su hijo Fernando y la desea mucha suerte. Don Fernando va cabalgando a el lugar donde le están esperando los jueces.

ROMANCE DIEZ Y NUEVE

del entierro de Fernand Arias

Por un viejo postigo llegan trescientos hombres a caballo, que traen el cuerpo sin vida y todo ensangrentado de Fernand Arias. Doña Urraca llora desconsolada y su ayo intenta calmarla. Tocaron las campanas de la iglesia y fueron a enterrar, junto al altar de Santiago, en una tumba muy rica, el cadáver de Fernand Arias.

Diego Ordóñez mató a todos los hijos de Arias y luego eligieron a un nuevo rey llamado Alfonso, pero los catellanos solo lo aceptarían, si antes el Cid le toma el juramento.

Y EL ROMANCE VEINTE

es el de la jura en Santa Gadea

El Cid le toma un fuerte juramento al rey, para que diga sólo la verdad. Le dice que cómo lo que dijera fuera falso, deberían matarlo y sacarle el corazón de la peor manera posible. Los juramentos eran tan fuertes, que miedo le daba jurarlos, pero al final lo hizo y le dijo al Cid que, por haberle hecho jurar semejante cosa, lo desterraba durante un año. El Cid abandonó el lugar con sus caballeros y se fue de caza.

TERCERA PARTE DE LOS ROMANCES DEL CID

Cuando el Cid dejó sus palacios de Vivar, tuvo que dejar a su mujer y a sus hijas en el monasterio de San Pedro, encomendándolas al abad, mientras el iba a buscarse la vida.

El destierro le vino al Cid muy mal, estaba muy pobre. Tanto que tuvo que engañar a algunas gentes que le prestaron dinero para poder sobrevivir.

ROMANCE VEINTIUNO

Habla de cómo el Campeador envió a buscar su mujer y sus hijas a Castilla

El Campeador le pidió a Alvar Fáñez, que le rogase al rey Alfonso para poder sacar a su mujer e hijas del monasterio de San Pedro y le llevase a cambio un regalo. También pidió a Martín Antolínez que fuese con él. Y el último favor que pidió a Raquel y Vidas fue el de llevarle a todas las gentes, el dinero que les habían prestado y que les rogasen de su parte que no se fueran a enojar, que lo que hizo, lo hizo por necesidad.

ROMANCE VEINTIDÓS

Mensaje de Alvar Fáñez y perdón del Cid

Alvar Fáñez llegó a Burgos con ganado y las llaves de unas villas, para regalárselas al rey. Entró en la corte, besó la mano al rey y le dijo que el Cid había ganado muchas tierras y presentes para él y que sólo le pide que le devuelvan a su mujer e hijas. Nada más callarse, el conde García, que estaba presente protestó diciendo que el Cid era un deshonrado. Pero el rey no lo escuchó y no solo liberó a Jimena y las niñas, sino que le quitó el destierro al Campeador.

EL ROMANCE VEINTITRÉS

dice por otra su manera cómo el rey moro quería ganar la ciudad del Cid

ROMANCE VEINTICUATRO

Palabras que tuvo el Cid con el Abad nuevo de Cardeña

Después de la misa estaba hablando el rey con el Cid en el claustro. Alfonso le estaba proponiendo al Cid que fueran a conquistar Cuenca, pero Ruy Díaz, que lo estaba escuchando todo, le dijo al rey que no lo creía oportuno, que era un rey muy nuevo y esperase un tiempo. Además le dijo al Cid que después de tanto luchar, merecía irse a Vivar y estar con su mujer y dejase al rey sólo con su empresa. Pero el Cid le dijo que no se metiese.

ROMANCE VEINTICINCO

Pavor de los condes de Carrión

Después de comer, el Cid se echó una siesta. Lo estaban vigilando Diego, Fernando y Bermudo, mientras que hablaban y reían, cuidándose de no despertarlo. De pronto se oyó por los pasillos que un león andaba suelto. Rápidamente Fernando y Diego se escondieron y Bernardo ni se inmutó. El león entró en el cuarto, el Cid se despertó y llevó al león a la leonera.

ROMANCE VEINTISÉIS

Afrenta de las hijas del Cid

Los condes Diego y Fernando quieren afrentar al Cid, han organizado una gran traición. Le piden sus tierras y la mano de sus dos mujeres. El Cid se las entrega pero con la condición de que las cuiden. El Cid empezó a sospechar algo, por lo que mandó a su sobrino Ordoño a que persiguiera a los condes. Cuando llegaron a un robledal, los condes bajaron a las mujeres del caballo, las desnudaron y empezaron a darle latigazos. Les decían que iban a vengar en ellas, lo que el Cid nos hizo cuando nos soltó al león para que nos matara.

ROMANCE VEINTISIETE

Ordoño, sobrino del Cid, socorre a sus primas

Entre los robles están doña Elvira y doña Sol, las hijas del Cid, atadas a un árbol. Empiezan a pedir socorro y por allí pasa un pastor, que del susto que tenía se fue. Entonces llegó Ordoño, como el Cid le ordenó. Desató a sus primas, les puso algo de ropa y las abrazó. Luego les dijo que su padre no tenía la culpa de nada y que fue el rey las que las casó.

ROMANCE VEINTIOCHO

El Cid parte a pedir justicia al rey

La noble Jimena Gómez rogó a su marido, que fuera a pedir justicia al rey por lo que le habían hecho a sus hijas. Y sobre todo que no se detuviera ante las excusas del rey, pues era el honor de las niñas lo que estaba en juego. El Cid bajó la cabeza, arrió su caballo y partió.

ROMANCE VEINTINUEVE

De las cortes de Toledo

El rey impone que si en el plazo de treinta días no se va para hacer justicia, se los toma por traidor. Los condes llegaron el día veintinueve, pero llega el día treinta y el Cid aun no llegó. Entonces los condes le dijeron que lo tomara por traidor, el rey les dijo que no, que el Cid era un noble caballero. En ese momento se asomó por la puerta.

ROMANCE TREINTA

Cómo el Cid llegó a las cortes

Por el Guadalquivir venían unos caminantes, que eran buenos hombres, y entre ellos venía el Cid. El rey lo fue a recibir con sus caballeros y le dijo que había tardado mucho. El Cid le respondió que tuvo que pelear con el rey Búcar y le ganó todas sus tierras.

ROMANCE TREINTA Y UNO

Los condes de Carrión, declarados traidores en las cortes

El Cid le dijo al rey que entregó a sus hijas porque él se lo pidió, a pesar de que su esposa no quería y que un día se soltó un león y los condes creían que había sido él. Entonces por eso se llevaron a sus hijas y las humillaron. De repente uno de los condes dijo que no merecían casarse con una hija de labrador y entonces el ayo que las cuidó, le dio una bofetada.

Al final los condes quedaron cómo traidores, después de ser vencidos.

Más tarde el rey casó a las hijas del Cid con personas de más elevada condición social.

LA DONCELLA GUERRERA

El marido echa en cara a su mujer, el que hayan tenido siete hijas y ni un solo hijo que fuese a la guerra. La más pequeña, que lo ha oído todo, le dice a su padre que ella puede ir a la guerra. Él le contesta que eso no puede ser porque la reconocerían, pero ella insiste tanto que le tuvo que enseñar a comportarse como un hombre y la mandó a la guerra con el nombre de don Martín el de Aragón.

Estuvo dos años en la guerra y nadie la conoció, hasta que llegó el hijo del rey, que en ella vio ojos de mujer y se enamoró. Decidió ponerle una serie de pruebas para ver si la descubría, pero en ninguna picó. Un día llegó una carta para ella y se tuvo que marchar, el hijo del rey la siguió y a la puerta de su casa fue a pegar.

EL INFANTE ARNALDOS

Arnaldos se fue de pesca, cuando de pronto vio una galera con un marinero que cantaba en ella. El cantar del marinero hacía que el agua se calmara, los vientos amainaran y las aves en el mástil se posaran. Arnaldos pidió al marinero que le enseñara ese dulce cantar y el marinero le respondió que sólo la canta cuando alguien con él va.

LA INFANTINA ENCANTADA

El caballero se fue a cazar a las montañas, estaba ya muy cansado y se le hizo de noche. Se sentó al pie de un roble que era el más alto que había y al mirar hacia arriba vio a una Infantina. La Infantina le dijo que no se asustara y que esperara con ella hasta mañana que era el día en que se rompería el hechizo. Pero el le dijo que lo tenía que consultar con su madre y se fue. Al día siguiente, cuando regresó a buscarla ya se había ido con otras personas. Y el caballero triste, decidió terminar allí su vida.

LA MISA DE AMOR

En la mañanita de San Juan fue la señora a escuchar la misa, pero iba tan guapa y tan radiante, que las damas se morían de envidia y los hombres por amor. Y en vez de decir amén, amén; todos decían amor, amor.

ROMANCE DE LA CONDESITA

Llamaron al conde Flores a que fuera a la guerra y la condesita llorando no quiere, porque se acaban de casar. El conde le dice a su esposa que si no ha vuelto en tres años

viuda se ha de llamar. Pasan cuatro años, y un día la condesita le dice a su padre que quiere ir a buscar a su marido, éste acepta y enseguida partió a buscarlo. Anduvo siete reinados y cuando casi se iba a dar por vencida, vio un castillo, y a un campesino que estaba por allí, le preguntó que de quién era. Él le respondió que era del conde Flores que se iba a casar. Corriendo fue hasta el castillo y allí vio a su marido que la reconoció, dejó a su novia con la que se iba a casar y se regresó con su mujer a su verdadera casa.

ROMANCE DEL PRISIONERO

El prisionero está recordando cómo era la primavera cuando él estaba libre. Ahora se lamenta de estar encerrado, porque no sabe cuando es de día y cuando de noche. Solo lo podía saber por una avecilla que lo visitaba y que un ballestero mató.

LA MUERTE OCULTADA

Don Pedro se fue a cazar, pero no encontró nada. Se sentó a descansar y llegó la Muerte a hacerle compañía. Don Pedro se fue a su casa muy triste y le dijo a su madre lo que tenía y le dijo que no le dijera nada a su mujer de su muerte hasta pasados cuarenta días. Su esposa doña Alda fue a visitarlo, acababa de tener un niño. A media noche don Pedro murió. Al día siguiente se fueron a misa y doña Alda se vistió de grana, sin saber que estaba de luto. Cuando se enteró se arrancó el vestido, pidió a su suegra que cuidara a su hijo y se fue con su marido a correr la misma suerte.

QUINTA PARTE. ROMANCES MORISCOS Y DE FRONTERAS

ROMANCE DE REDUÁN

El rey recuerda a Reduán que éste le prometió ganar el territorio de Jaén, y que si lo hace lo recompensará; pero si no lo hace lo desterrará de Granada. Reduán acepta y se lleva a cinco mil hombres con él. Todos son expertos y valerosos. Las damas van a verlos, desde las torres de la Alhambra. La reina mora le desea buena suerte y que Mahoma lo regrese sano y salvo de Jaén.

ROMANCE

de la pérdida de Antequera

En la mañana de San Juan los moros hicieron una fiesta en Granada. Todos estaban muy contentos, y hasta algunos enamorados. De repente llegó un moro con la cara ensangrentada, diciendo que el Infante don Fernando conquistó Antequera, mató a muchos moros y que él era el que mejor parado había salido y eso que llevaba siete lanzadas. Cuando el rey oyó esto se quedó blanco y mandó juntar a los suyos para hacer una gran cabalgada.

ROMANCE DE ABENÁMAR

y el rey don Juan

Abenámar es un moro que no debe decir mentiras. Por eso le preguntan que qué castillos eran aquellos que tanto relucían. Él les respondió que eran la Alhambra, la Mezquita y los Alixares. El moro que los construyo ganaba mucho cada día y al terminar lo mataron para que ningún otra le hiciera al rey de Andalucía.

ROMANCE ANTIGUO

Y verdadero de Álora, la bien cercada

Álora fue cercada por el Adelantado, con sus hombres de armas, y le habían hecho un portillo. Los moros y moras subieron huyendo al castillo, pero abajo se queda un morico con una ballesta en la mano y que a voces estaba diciendo: “Tregua, tregua, Adelantado, será tuyo el castillo”. Le pegaron en la frente y ante los maestros le llevaron. Las primeras palabras que dijo, fue su testamento.

ROMANCE DE LA CONQUISTA

de Alhambra, con la cual se comenzó la última guerra de Granada

El rey moro paseaba por Granada, cuando le llegaron cartas de que la Alhambra había sido ganada. Echó las cartas al fuego y mandó matar al mensajero. Cabalgando en un caballo subió hasta la Alhambra, para que tocasen las trompetas y que todo el mundo se enterara. Un viejo alfaquí le dijo que le estaba bien empleado, pues mató a los bencerrajes que eran la flor de Granada y cogió a los tornadizos de Córdoba.

MORIANA CAUTIVA

Moriana estaba jugando a las tablas con un moro. Cada vez que éste perdía, cedía una ciudad; y cada vez que Moriana tenía que dejarse besar la mano. El moro se qudó dormido. De pronto aparece un caballero diciendo que lleva siete años buscando a Moriana y que los moros la cautivaron en san Juan. Moriana lo reconoce y se pone a llorar y entonces despierta el moro, que le pregunta cual es su pesar.

ROMANCE

de una morilla de bel catar

A la puerta de Moraima vino un cristiano a pegar. Ella le preguntó quién era y el dijo que era el moro Mazote, hermano de su madre, que había matado a un cristiano y el alcalde venía tras él y que como no le dejara entrar, ahí lo matarán. Entonces Moraima abrió la puerta de par en par.

ROMANCE DON BUESO

Le llevaron a la reina mora, una infanta niña, pero ésta no la quiso porque el rey, que es mancebo, se la enamoraría. Le dijeron que entonces la lavara en el río y así se le quitaría todo el brío y la hermosura. La reina mora aceptó y todos los días la lavaba en el río, aunque nevara o lloviera. Un día llegó un caballero, vio a la niña y se la quiso llevar, pero ella le dijo que no se iba con cualquiera.

SEXTA FLOR. DE LOS ROMANCES PASTORILES Y VILLANESCOS

CANCIÓN DE UNA GENTIL DAMA

y un rústico pastor

La gentil dama se ha enamorado del pastor y empieza a decírselo, pero el pastor la rechaza, diciéndole que se tiene que ir. La dama vuelve a insistir, pero el pastor la vuelve a rechazar. La dama empieza a ofrecerle muchas cosas y siempre recibe la misma respuesta. Ya harta le dice que una buena dama le ofrece sus amores y el se va aunque lo llamen. El pastor le responde que se tiene que ir.

LA SERRANA DE LA VERA

Un hombre estaba en el bosque y se encontró con una mujer serrana. La mujer lo detuvo y lo invitó a cenar en su cueva. Cuando llegaron le dijo que cerrara la puerta, pero el sólo la dejó entornada porque algo sospechaba. Cuando encendió la lumbre vio un montón de calaveras, ella le dijo que eran de hombres que mató para que no la descubrieran. Después de cenar, ésta intentó que se durmiera, pero fue el quien la durmió a ella. Despacio y sin hacer ruido se levantó y salió corriendo de allí. La serrana lo persiguió, pero no lo alcanzó.

EL PASTOR DESESPERADO

Un pastor está llorando porque sufre mal de amores. El no quiere que lo entierren en un lugar sagrado, sino en un prado donde paste su ganado.

Ya enterraron al pastor en el verde prado. Tres mozas le lloran; son la prima, la hermana y la amada arrepentida.

ROMANCE DE LA LOBA PARDA

Estaba yo en mi choza pintándola y mirando a mis ovejas y cabritas, cuando de pronto vi llegar a siete lobos. La más vieja de todas dio unas vueltas al redil y consiguió sacar a la borrega blanca. Salió corriendo con la borrega y los demás lobos iban detrás. Cuando ya estaba muy cansada, les dijo a los lobos que se podían quedar con la borrega, pero los lobos le dijeron que no, que lo que querían era su pelleja.