Filosofía

Filosofía. Historia de la Filosofía. Kant. Pensamiento filosófico. Ilustración filosófica

  • Enviado por: David Casado Pajuelo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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Respuesta a la pregunta: ¿qué es la ilustración? KANT

Contexto histórico: La Ilustración (1688-1789) comienza en Inglaterra y se extiende rápidamente al continente europeo, especialmente a Francia. Época caracterizada por una explosión demográfica, avances en las técnicas agrícolas y primeros pasos -a mediados del siglo XVIII- de la Revolución Industrial, especialmente en Gran Bretaña. En política, el despotismo ilustrado de las monarquías absolutas hace valer el lema "todo para el pueblo pero sin el pueblo". Sin embargo, las teorías políticas dominantes insisten en la idea del contrato como forma de legitimación del poder. Por otra parte, la Física y Newton se convierten en los modelos a seguir en el ámbito de las ciencias. El barroco deja paso al clasicismo.

Con Kant comienza una nueva época en la historia de la filosofía. En Kant predomina el pensamiento crítico. Centró su atención en el sujeto que conoce. Para Kant, el sujeto es el elemento activo del conocimiento, los objetos se adaptan al modo de conocer del sujeto y giran en torno a él. Kant afirma que hay conceptos que no provienen de la experiencia, pero esos conceptos sólo tienen aplicación en el ámbito de la experiencia.

La tarea fundamental de Kant será someter a juicio a la razón para resolver el antagonismo entre todas las interpretaciones de la misma (racionalista, empirista e irracionalista).

Kant define a la filosofía como "la ciencia de la relación de todos los conocimientos a los fines esenciales de la razón humana". Para Kant, a la filosofía corresponde proponerse:

    • Establecer los principios y límites que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza (¿qué puedo conocer? - Razón pura).

    • Establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad (¿qué debo hacer? - Razón práctica).

    • Delinear proyectivamente el destino último del hombre (¿qué me cabe esperar? - Religión).

Idea fundamental del texto: El requisito imprescindible para avanzar en la Ilustración es la libertad de los ciudadanos para poder exponer públicamente el propio pensamiento (uso público de la razón), sin que ello suponga el incumplimiento, por parte de estos mismos ciudadanos, de las leyes o de las tareas propias que acompañan al desempeño de sus cargos (limitación de la libertad en lo que Kant llama "uso privado de la

razón".).

El primer requisito de la  Ilustración, afirma Kant, es la salida del hombre de su autoculpable  minoría de edad, es decir, de su incapacidad para servirse de su propio entendimiento sin la guía de otro.

Según Kant, la primera causa explicativa de la minoría de edad es realmente uno mismo (autoculpable). Y es que  la causa de tal minoría no es la carencia de entendimiento sino la falta de valor y decisión para servirse uno mismo de su propio entendimiento, dejando que sean otros (tutores) los que rijan los destinos del propio pensar. De ahí que el lema de la Ilustración, afirma Kant, sea Sapere aude, es decir, atrévete a pensar por ti mismo.

Las causas de la minoría de edad son la pereza y la cobardía. Y es que resulta más cómodo, señala Kant, que, en vez  de asumir cada uno la responsabilidad de poner en marcha la propia capacidad racional del saber y del actuar, dejemos que  los demás piensen por uno mismo. Es muy cómodo ser toda la vida un menor de edad. Y somos menores de edad cuando, por ejemplo, dejamos que un libro piense por nosotros mismos, o que un tutor reemplace nuestra conciencia moral, o que nos sirvamos de un grupo para ocultar nuestras frustraciones y lograr así refugio y amparo a nuestras irresponsabilidades.

Son muchos los peligros que nos acechan si decidimos permanecer en la minoría de edad y bajo la tutela y la guía de otros. Entre tales peligros, Kant, señala los siguientes:

  • Los  tutores que tomado sobre sí la tarea de velar por nosotros se encargarán (debido a qué tal tutela no puede ser definitiva) de asustarnos con todos los peligros y sinsabores que nos acecharán en el momento en que demos el paso hacia una posible mayoría de edad.

  • Los tutores se encargarán también de atontar a los menores de edad, como animales domésticos, provocando en ellos la sensación de serles imposible caminar sin las andaderas en las que han sido encerrados. Fabricarán sujetos incapaces de caminar por sí solos y, por tanto, dóciles y fáciles de manejar.

Kant afirma que aunque es difícil salir de la minoría de edad, lo que es evidente es que surgen continuamente hombres que piensan por sí mismos

la Ilustración es, según Kant, la libertad de hacer siempre y en todo lugar, un uso público de la razón.

Lo que sucede, sigue afirmando Kant, es que por todas partes surgen limitaciones a tal uso ilimitado de la libertad. Así algunas voces afirman: razonad todo lo que queráis, pero obedeced. Pues bien, se pregunta Kant, cómo compaginar la necesidad de la libertad con la existencia de la obligación. Su respuesta es la siguiente:

Se puede hacer un uso público y un uso privado de la razón. El uso público implica una libertad total y sin límites. Es únicamente el uso privado de la razón el que puede tener limitaciones. El uso público de la razón se produce cuando alguien, en cuanto docto en una materia determinada, hace uso de su razón ante el gran público o ante el mundo de sus lectores. En este contexto no deben existir límites para la libertad de expresión. El uso privado de la razón es la utilización que uno hace de la misma en un determinado puesto  civil o de la función pública. En este contexto si caben límites a la libertad de expresión.

Otras ideas: La reivindicación de la autonomía y de la función crítica de la razón para guiar la vida del hombre, típica de la Ilustración, tiene su reflejo en las dos grandes obras de Kant: la Crítica de la Razón Pura y la Crítica de la Razón Práctica.

En su crítica de la razón pura se pregunta por cuáles son las posibilidades de conocimiento que tienen nuestras facultades cognoscitivas. Se pregunta si se puede obtener un conocimiento científico y riguroso de las realidades de las que no tenemos un conocimiento sensible. Para ello ha de preguntarse primero si es posible la metafísica como ciencia, ya que esta es la que busca obtener conocimiento de estas realidades.

Las condiciones que hacen posible la ciencia son: empíricas (toda ciencia ha de basarse en datos que parten de la experiencia) y trascendentales-a priori (toda ciencia se apoya en unos contenidos anteriores a la experiencia) La ciencia se compone de juicios y, sin juicios, no hay ciencia. Los juicios pueden ser analíticos (cuando el predicado está comprendido en el sujeto. Son universales y necesarios pero no extensivos) o sintéticos (el predicado no está comprendido en el sujeto), a priori (independientes de la experiencia) o a posteriori. Para Kant, sólo los juicios sintéticos y a priori pueden ser científicos.

Su crítica de la razón pura se divide en tres partes: En la estética trascendental estudia las condiciones sensibles del conocimiento, en la analítica trascendental estudia el entendimiento y en la dialéctica trascendental estudia la razón.

Espacio y tiempo (formas a priori de la sensibilidad), son condiciones universales y necesarias para que pueda darse cualquier conocimiento sensible. El primer conocimiento se forma gracias a un elemento material (impresiones sensibles) y un elemento formal (formas a priori de la sensibilidad) El resultante es el fenómeno, lo que aparece.

A través de la sensibilidad percibimos unas sensaciones pero no las comprendemos, esto es propio de la facultad del entendimiento. En la analítica, Kant diferencia entre dos tipos de conceptos empíricos y puros (categorías). El entendimiento aplica espontáneamente las categorías a los fenómenos provenientes de la facultad de la sensibilidad. . Las categorías sólo pueden ser aplicadas a los fenómenos y, sin ellas, el conocimiento es imposible. Nosotros conocemos lo dado en el espacio y el tiempo, es decir, el fenómeno, lo que aparece. Sin embargo no conocemos el noúmeno, es decir, la cosa en sí; nosotros no tenemos más que intuiciones sensibles, y, por tanto, nuestro conocimiento está limitado al mundo de las intuiciones sensibles, de los fenómenos: no tenemos conocimiento de las cosas en sí.

La metafísica como ciencia es imposible porque las categorías sólo pueden aplicarse a los fenómenos y las realidades metafísicas (Dios, alma, mundo) escapan a la experiencia fenoménica. Los juicios sintéticos a priori- son imposibles en la metafísica. Kant hace una triple crítica a la Metafísica, que se considera dividida en tres ramas: psicología (alma), cosmología (mundo) y teología (Dios).

En su "Crítica de la razón práctica", Kant se propone crear una ética formal, es decir, a priori (universal y necesaria para todos los hombres), categórica (no hipotética, que los juicios sean absolutos sin condición alguna) y autónoma (no heterónoma, que sea el propio sujeto el que se de a sí mismo su ley). A esta ley que la voluntad se da a sí misma la llama Kant el imperativo categórico:

“Obra de tal manera que tus actos puedan ser tomados como normas universales de conducta.”

Este imperativo no dice lo que hay que hacer sino únicamente cómo. Para Kant sólo son moralmente buenas las acciones que se realizan por deber.

Al afirmar la imposibilidad de la metafísica como ciencia no está negando la inmortalidad del alma, ni la existencia de Dios, lo único que dice es que no son objeto de conocimiento. Según Kant, las realidades metafísicas no son evidentes, ni pueden demostrarse, pero hay que admitirlas como postulados para que sea posible la moral. Los tres postulados son: Libertad, Inmortalidad del alma (la voluntad persigue un fin inalcanzable en esta vida; luego hay que afirmar la inmortalidad) y Dios (en el mundo, el ser y el deber ser no se identifican; es necesario admitir a Dios como el ser donde se identifican esas dos realidades).