Filosofía

Filosofía. Contexto histórico. Contexto filosófico. Influencias del estoicismo. Influencias del epicureismo. Epicureismo y estoicismo. De la polis a los reinos helenísticos. Filósofos

  • Enviado por: Marina Agapito Romero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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< Contexto histórico >

De la polis a los reinos helenísticos

  • Atenas, pieza de un imperio. en la batalla de Queronea, dos años antes de ser asesinado, él y su hijo Alejandro derrotaron a la alianza entre Atenas y Tebas. Muerto Filipo, los esfuerzos por deshacerse de la denominación macedónica todavía comportaron más sumisión: Tebas fue asaltada y brutalmente arrasada; y Atenas aceptó lo inevitable: las polis de Grecia dejaban de ser ciudades-Estados independientes y pasaban a ser gobernadas por generales macedonios. Aristóteles, amigo de los macedonios, pudo regresar a Atenas donde fundó su Liceo. Y mientras Aristóteles desarrollaba su obra científica y teórica, Alejandro, en calidad de jefe militar de Liga de Corintio, inició la conquista de Persia. En pocos años, Alejandro consiguió un gran imperio, que él quería que fuera gobernado por macedonios y persas por lo que adoptó una estrategia de fomento de fusión entre unos y otros. El afán de efusión de los pueblos fue tan grande que, de vuelta a la India, Alejandro promovió diez mil matrimonios entre generales macedonios y mujeres persas. Con esta política de fusión, la cultura y la lengua griegas se iban expandiendo y se abrían las puertas para la entrada en Grecia de religiones y concepciones orientales. Pero Alejandro murió inesperadamente y su sucesión era un problema no resuelto. Se intentó preservar la unidad del imperio pero cada uno de sus dos hijos tenían partidarios diferentes entre sus generales.

  • Las monarquías helenísticas. En la forma unificada lograda por Alejandro, fue un imperio de vida mucho más corta que la de su predecesor o su sucesor, pero su importancia para la historia y la civilización fue inmensa, a causa de los organismos políticos helenísticos que generó. Se dividió debido esencialmente a las diferencias de método en los sucesores y a sus ambiciones personales. Los estados en que se dividió continuaron desintegrándose, porque las muchas pequeñas células representadas por las ciudades griegas autónomas sólo con dificultad podían ser gobernadas por el estado en el que habían sido injertadas; como añadidura, hubo disensiones entre griegos e indígenas y varias regiones se inclinaron al separatismo.

  • Consecuencias de la decadencia de la polis. consecuencias positivas: Mayor extensión de la lengua y la cultura griega, más facilidad en los viajes y en las comunicaciones (nace el cosmopolitismo, el hecho de “ser ciudadano del mundo”), aportación oriental de religiones muy elaboradas y de conocimientos de astronomía. Consecuencias negativas: Las polis pierden su identidad y su poder, el ciudadano pierde su relevancia política y su autonomía convirtiéndose en un individuo aislado, se introducen elementos de superstición a través de la astrología y la magia aportada por la cultura oriental.

< Contexto cultural >

Raíces de la filosofía helenística

  • Escuela de Megara: Euclides de Megara funda una escuela paralela cronológicamente a la cirenaica en el siglo IV adC En su escuela megárica se pueden vislumbrar todavía resquicios de la formación de Euclides con la filosofía socrática y de la escuela eleática. Sus miembros recibían el nombre de megáricos, disputadores o dialécticos. La influencia de la escuela eleática hizo que sostuvieran la separación indudable entre el mundo sensible (perceptible y también perecedero) y el mundo sensible de las ideas (inmutable y eterno). Defendiendo esta idea, Estilpón de Megara criticó a Platón por su intento de explicar el mundo sensible con el "modelo inteligible" concebido sólo por la razón, pues ésta viene del mismo mundo de las ideas. La escuela megárica se centraba en el arte de discutir o erística, como una rama superior de la dialéctica. La erística fue decayendo hasta convertirse en una verborrea sin sentido, usando silogismos

  • Escuela hedonista: Fue fundada por Aristipo de Cirene en Atenas. La escuela se llamó cirenaica o hedonista dependiendo de si se consideraba su origen, Cirene (en la actual Libia), o su interés por el placer, en griego hédone. Aristipo retomó la preocupación de su maestro por todo lo natural y no convencional. Fue esta preocupación la que llevó a defender que la búsqueda del placer, tanto físico como espiritual, es el fin mas natural del ser humano. Aristipo afirmaba que podemos poseer los placeres, pero que ellos nunca nos deben poseer a nosotros, ni nuca un placer debe estropear nuestro cuerpo.

  • Escuela cínica: fundada en Grecia durante la segunda mitad del siglo IV adC. El griego Antístenes fue su fundador y Diógenes de Sinope uno de sus filósofos más reconocidos y representativos de su época. Reinterpretaron la doctrina socrática considerando que la civilización y su forma de vida era un mal y que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y concorde con la naturaleza. El hombre llevaba en sí mismo ya los elementos para ser feliz y conquistar su autonomía era de hecho el verdadero bien. De ahí el desprecio a las riquezas y a cualquier forma de preocupación material. El hombre con menos necesidades era el más libre y el más feliz. Figuran en esta escuela, además de los ya citados, Crates de Tebas, discípulo de Diógenes, su esposa Hiparquía, y Menipo de Gádara.

< Influencias del estoicismo >

Heráclito: afirma que el fundamento de todo está en el cambio incesante. Que el ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa. Todo este fluir está regido por una ley que él denomina Logos. Este Logos no sólo rige el devenir del mundo, sino que le habla al hombre, aunque la mayoría de las personas "no saben escuchar ni hablar". El orden real coincide con el orden de la razón, una "armonía invisible, mejor que la visible".

Platón: Platón divide al mundo en dos distintos aspectos; el mundo inteligible —el mundo del auténtico ser—, y el mundo que vemos alrededor nuestro en forma perceptiva —el mundo de la mera apariencia—. El mundo perceptible consiste en una copia de las formas inteligibles o Ideas. Estas formas no cambian y sólo son comprensibles a través del intelecto o entendimiento - es decir, la capacidad de pensar las cosas abstrayéndolas de como se nos dan a los sentidos. En los Libros VI y VII de la República, Platón utiliza diversas metáforas para explicar sus ideas metafísicas y epistemológicas: las metáforas del sol, la muy conocida "alegoría de la caverna" y ,la más explícita, la de la línea dividida. En su conjunto, estas metáforas transmiten teorías complejas y difíciles; está, por ejemplo, la Idea del Bien, a la que tiene como principio de todo ser y de todo conocer. La Idea de Bien realiza esto en la manera similar que el sol emana luz y permite la visión de las cosas y la generación de éstas en el mundo perceptivo (ver la alegoría del sol).

< Influencias del epicureismo >

Los atomistas: toda materia está compuesta por partículas diminutas e indivisibles que se diferencian sólo en simples propiedades físicas como el peso, el tamaño y la forma.

Platón: Platón afirmaba que el conocimiento estaba basado esencialmente en creencias verdaderas justificadas; una creencia influyente que llevó al desarrollo más adelante de la epistemología. En el Theaetetus, Platón distingue entre la creencia y el conocimiento por medio de la justificación. Muchos años después. Edmund Gettier demostraría los problemas de las creencias verdaderas justificadas en el contexto del conocimiento.

Aristóteles: Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún fin/bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad (véase: eudemonismo), y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón). La actividad contemplativa es, en efecto, la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque contemplar podemos hacerlo con mayor continuidad que otra cosa cualquiera.