Filosofía y Ciencia

Historia de la filosofía. Ciencias formales y fácticas. Religión. Ética. Pensamiento filosófico. Ideologías. Filósofos

  • Enviado por: Vanessa Fiorelli
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 86 páginas
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FILOSOFIA Y CIENCIA

¿QUE ES LA CIENCIA? Es la que se encarga de describir con máxima precisión posible el acaecer de lo real. Para lograr una descripción exacta se debe usar como instrumento la lógica y la matemática.

FILOSOFIA Y CIENCIA

La filosofía a ido ligada de la ciencia desde los orígenes del hombre en GRECIA la cuna del pensamiento humano filósofos como TALES DE MILETO comenzó a pensar él por que de la vida y así descubrieron muchos conceptos científicos.

En la actualidad la filosofa y la ciencia se relacionan de una manera abstracta ya que el pensamiento humano se ha alejado un poco de la ciencia por las nuevas preocupaciones que existen en nuestra sociedad.

Pero debemos saber que gracias a la filosofía la ciencia a podido avanzar por que es esta la que condiciona el pensamiento humano e investigar y profundizar cualquier inquietud planteada por el hombre, para un mejor vivir de nuestra sociedad.

CIENCIAS FORMALES Y FACTICAS

La lógica y la matemática no son ciencias facticas; no describen realidad real alguna. Son ciencias formales sus objetos son simplemente pensables; son formas y formulas vacías de realidad, pero que sirven para simbolizar muy eficientemente. La lógica y la matemática son los mapas de la realidad; sin un simbolismo guiador, la exploración de lo sensiblemente real seria imposible.

L as ciencias formales: lógica y matemáticas son indispensables en la elaboración de conocimientos facticos. No importa de que disciplina científica se trate: física, biología, sociología o psicología. Los procesos lógicos-matemáticos y el cálculo evaluador de las mediciones constituyen parte sustancial del método científico. Las ciencias naturales (física, química, astronomía, biología…) describen matemáticamente y en forma generalizada los procesos naturales.

La afirmación científica es tan mostrable o demostrable que acalla toda duda y determina consenso universal. Lo dicho implica que la ciencia solo puede construirse con hechos objetivos. Un dolor de muelas o una tristeza, hablando en rigor, se siente; no se experimentan. Solo es verificable objetivamente la “expresión” de lo subjetivo. “Experimentar” alude siempre a un hablar de las variables de un proceso extra-mental o peri-mental. Y aquí estamos en presencia de un primer contraste entre ciencia y filosofía: lo filosófico es razonable, tiene que ser razonable; pero no verificable: ni demostrable, no mostrable. Retiene cierta dosis de incertidumbre y da lugar a dudas; la filosofía es tema de posición personal, compartida con otras personas; pero jamás obtiene consenso universal. Antes los científicos no cabe asumir una posición, hay que admitirlo forzosamente, a no ser que uno se despoje de la razón para acogerse a la superstición mítica y a la magia. Otra diferencia entre ciencia y filosofía consiste en que esta es posición ante lo real. La reflexión no reduce la realidad a sistemas; no es investigación de parcelas delimitadas de lo real. Es pregunta radical por el todo: por la ultimidad del mundo. No en búsqueda de variables, sino de causas. Por supuesto, preguntar no implica automáticamente la respuesta; un necio puede preguntar mas de mil sabios podrían contestar. Es una advertencia a los filósofos: cuidar de sus preguntas a fin de que no sea necio. A diferencia de la ciencia que engendra verdaderos conocimientos, pero siempre penúltimos, la filosofía se plantea cuestiones ultimas. No tanto para obtener la última o definitiva verdad acerca del hombre y sus cosas; su misión fundamental es otra: confrontarnos con el misterio, darnos a conocer lo que no sabemos lo que nadie puede saber. Ante la totalidad de lo real somos ignorantes; pero el filósofo es un ignorante sabio.

Filosofía y Ciencia han nacido de una misma entraña humana: de la razón lógica o intelectual. Durante miles de años ciencia y filosofía eran lo mismo. La adversidad se inicia a causa de métodos científicos que descubriera y aplicara Galileo en la construcción de un nuevo tipo de “filosofía” la ciencia. Sin embargo los fundadores de la ciencia moderna: filosofía química y biología, seguirán calificándose a si mismo filósofos. Solo en mitad de siglo IXX se pone una metida separación entre ciencia y filosofía. Así todos los grandes creadores científicos del siglo pasado tenían por imposible que se pudieran ser investigador de la naturaleza sin ser, al mismo tiempo filósofo.

El divorcio radica entre ciencia y filosofía es una consecuencia de la ramificación de la investigación, tanto sujeción a intereses mercantiles o políticos.

FILOSOFIA Y RELIGION

Conviene distinguir entre religiosidad, religiones y fenómenos religiosos. La religiosidad prorrumpe de una vivencia universalmente humana: el hombre se siente desamparado en la vastedad de un universo desconocido y hostil; no sabe que nada es esa de la que viene; y teme a esa otra nada que lo espera tras la muerte. Siendo finito, contingente, físicamente perecedero y moralmente miserable, descubre desde su nada un ser infinito y necesario. Esta experiencia originaria constituyen el sentimiento religioso; simplemente: la religiosidad. Quien no la conoce es plenamente humano. De esa experiencia, inherente a la condición humana, brota las creencias y practicas primitivas que conducen a la religión.

Las religiones son las instituciones que sistematizan un conjunto de creencias y practicas religiosas y las encausan hacia un fin social y político: la fe religiosa cerrada, su culto y sus ritos se hacen costumbre y ley; la religión aglutia a los miembros de una sociedad política de la cual es la rueda maestra. Las religiones institucionalizadas aparecen con los primeros imperios: en Egipto, en la tierra de los sumerios; en el país de los hititas.

Las religiones antiguas eran satractamente nacionales y nacionalistas. Los dioses de cada reino y de cada imperio eran xenófobos.

En la actualidad, religiones superiores son: judaísmo, cristianismo islamismo, budismo, hinduismo y algunas otras, practicadas por chinos y japoneses. Cada una ofrece discrepancias internas en cuanto a creencias y observancias. Dentro del cristianismo, al lado del grupo mas compacto y numeroso: el catolicismo, hay iglesias mayores y centenares de sectas. En cuanto a la divinidad que veneran las religiones catules, cabe establecer una gama: en un extremo esta el monoteísmo radical de los hebreos y árabes. En el otro polo, la religión budista que no conoce ni venera a Dios alguno.

Las religiones tienen que ser necesariamente dogmáticas: sus principios de fe y moral han de ser aceptadas por sus adeptos sin discusión ni examen crítico. Nada de objetable hay en una persona, haciendo uso de su libertad, profese una religión confesional y acate sus dogmas.

Los fenómenos religiosos constituyen la medula de la cultura. Se esta actualmente editando una enciclopedia de las ciencias de la religión que ya cuenta con 34 tomos publicados; y que están aun lejos de estar concluida. Quien hojea uno de estos libros no puede menos de sobrecogerse de asombro: no se había imaginado el abigarrado universo histórico en que se materializa la arcaica necesidad humana de venerar el misterio. Es un universo, a la vez fascinante y repugnante; sublime y obsceno; noblemente humano y simiescamente ridículo.

El creyente común suele ser religiosamente indiferentemente. La religión le facilita la vida en la superficie de las cosas, amen de fomentar la indiferencia filosófica. Se usa de la religión para solemnizar los grandes instantes de la vida familiar; también, las inaguraciones de puentes, mercados, bancos y empresas de todo genero. Las masas consumen todavía mucha religión como alucinógeno; ya no tanto para soñar con el cielo y sus Ángeles; es mas por un sentimiento escatológico y el clamor esperanzado por la salvadora revolución terrenal que ha de venir. Mucha gente que hoy teme por sus haberes, atribuye a la falta de religión de la baja de la moral; dudan que la política pueda reemplazar la fe equivalente. L a mayoría vemos en nuestra religión una especie de póliza de vida eterna, sobre todo cuando nos acosa la idea desagradable de tener que morir.

FILOSOFIA Y RELIGIOCIDAD

No es necesariamente religioso quien cumple para con los dioses, conforme con lo que ordenan costumbres y convivencias sociales. Tampoco lo es quien solo busca a Dios por miedo a la muerte y el desmesurado deseo de inmortalidad. Mucho menos, quien venera a los dioses, iluminándolos con velas y practicando la superstición, para tener suerte en los negocios o en el amor. Lo que interesa aquí es otra cosa. Es la religiosidad que brota de la experiencia universal de las naderías del mundo; de esta vivencia surge una evidencia aplastante: hay un ser eterno y absoluto que sostiene lo pasajero y contingente; que permite que haya algo, en vez de nada. El hombre es religioso cuando tiene conciencia clara del misterio antológico que lo sostiene y circunda. Los hombres religiosos y filósofos escuchan, más allá de la oquedad retumbante del mundo, el lejano correr de la jauría de lo esencial.

Es así que filosofía y religiosidad arrancan de una misma vivencia fundamental: la nada humana y las naderías del mundo ponen al descubierto el ser verdadero, eterno y absoluto. En su estado naciente, religión y filosofía son lo mismo: asombro religioso por la aplastante evidencia del ser que contrasta con la nada del hombre.

LA RELIGION EN LA CULTURA OCCIDENTE

Resulto de la confluencia de la religiosidad judaica y de la racionalidad griega. Es cultura cristina, en un sentido mas hondo de lo que a primera vista pudiera parecer. Nuestra imagen del hombre y del mundo la configuro definitivamente el cristianismo. N o solo el lenguaje, los usos y costumbres y el folklore llevan el sello de la tradición cristiana; también nuestras instituciones: el derecho, la moral pública y la misma democracia en tanto proclama la igualdad entre hombres, razas y naciones, son cristianas. Hay mas: fenómenos aparentemente tan poco cristianos, como ciencia natural y tecnología; marxismo y sociedad comunista; puritana divinización del trabajo y revolución industrial; ascetismo del deber y de la vida morigerada: todo esto tiene por premisa la cultura cristiana de Occidente.

BREVE HISTORIA DE LA FILOSOFIA

La filosofía surge cuando el hombre se aventura a hacer de su propia razón la medida de las cosas humanas y divinas. Pre-científicamente, todo se mide por la voluntad y la sabiduría de los dioses. Ahora son sustituidos los dioses por la razón: no por la mente creadora de poesía y cuentos de hadas, soñó por la razón lógica. E l hombre quiere saber lo que real y verdaderamente se. El mundo de los dioses se convierte en mundo de las cosas que el hombre escudriña, entiende y utiliza. El hombre se inicia en el atrevimiento de saber. He aquí el postulado del espíritu de la ciencia y la filosofía: el mundo tiene un modo de ser intrínseco, inmutable e independiente de instancias voluntariosas o caprichosas.

La filosofía comenzó en Grecia como interpretación racional del mundo físico: de la “Phycis” que hace salir de si los fenómenos y a la cual damos hoy el nombre de “naturaleza” (“lo nacido”).

Carácter historico de la filosofia

La Ética es una disciplina o rama de la filosofía. Esto nos lleva a tratar primeramente para conocer su nacimiento a tratar con la filosofía. La palabra filosofía ha cambiado mucho a través de la historia, En efecto, la palabra no puede encontrársele una definición única y universal, sino tantos conceptos como doctrinas filosóficas han aparecido en la historia.

Esta diversidad de conceptos de filosofía se debe a lo que se denomina caracteres históricos de la filosofía. La filosofía, al igual que todas las creaciones del hombre (arte, ciencia, religión, etc.) es histórica. No puede comprenderse la filosofía si no se relaciona con el hombre y con las situaciones concretas es que se da. De hecho, no puede hablarse llanamente de filosofía, ya que esto seria demasiado abstracto. Solo puede hablarse de filosofía griega, filosofía cristiana, etc., ósea, dentro de una circunstancia determinada. Dilthey acuña la categoría de espíritu del tiempo. Para explicar carácter histórico del hombre y de la filosofía. El espíritu del tiempo s el clima histórico que determina una época.

En su hombre la esencia de la filosofía, dilthey llega a la conclusión que filosofía tiene según la época significados distinto.

Al repasar la historia de la filosofía, advierte los sentidos que ha ido adquiriendo:

  • La Filosofía como fundamentación de las ciencias particulares.

  • La filosofía como complejo de estas ciencias.

  • La filosofía como ciencia del espíritu o ciencia de la experiencia interior.

  • La filosofía como comprensión de la conducta de la vida.

  • La filosofía como ciencia de los valores universales validos.

  • Origenes de la filosofia

    Como ya se anoto, La ética es una rama de la filosofía. Para conocer la historia de la ética se estudiara la historia de la filosofía con él objete de conocer sus diversos sentidos así como los orígenes de su historia.

    La filosofía, como toda creación humana, tiene un origen histórico: surge en Grecia, en el siglo VI A.C., con los filósofos presocráticos. También puede hablarse de un origen vital de la filosofa, esto es, di un origen antológico o relativo al ser del hombre. Aristóteles se refiere a dicho origen cuando dice: Los hombres empiezan en la actualidad y empezaron la primera vez a filosofar por obra de la admiración. Luego fueron progresando poco en el mismo sentido y viendo que no hallaban salidas en cosas mayores, como es la fase de la luna, las cosas referentes al sol en las estrellas y en el origen de universo. En un principio, la respuesta a este asombro primegino surgió en forma de mitos. Los cuales eran respuestas poéticas que el hombre le daba a lo que no le encontraba significado.

    FILOSOFIA PRESOCRATICA

    Se desarrolla en dos escenarios geográficos polarmente opuestos: los milesios y Heraclito.

    Naturaleza y logros en la filosofía presocrática.-

    Antes del s. VII a. C. nos encontramos el mito como forma de pensamiento en la antigua Grecia.

    El mito puede ser definido como un conjunto de leyendas imaginativas y fantásticas que narran el origen del universo, la situación del hombre y el final de los tiempos en los que volverá a existir la felicidad perdida al comienzo de éstos; pero del mismo modo, el mito es una actitud intelectual en la que se produce una personificación de las fuerzas de la naturaleza, es decir, se dota de voluntad y personalidad a los elementos naturales. Así por ejemplo, en la mitología griega hay un Dios del mar, otro del Viento,... Estos dioses actúan según su voluntad y capricho.

    Hacia el s. VII a. C. se produce el nacimiento del pensamiento racional. Hay quién lo atribuye a la genialidad griega. Sin embargo, tuvieron lugar una serie de cambios sociales, económicos e ideológicos que motivaron este nacimiento.

    CAMBIOS SOCIOECONÓMICOS. La sociedad griega era en principio una sociedad aristocrática y guerrera, sociedad donde la nobleza poseía la tierra, dirigía los ejércitos,... La economía estaba basada en la agricultura, existiendo el trueque como única forma económica de intercambio. Esta sociedad está regida por unos valores propios de una sociedad aristocrática como el linaje, el éxito y la fama. Alrededor del siglo VII a. C. se produce una revolución sin precedentes en el desarrollo de las técnicas de navegación, lo cual propicia que se desarrolle explosivamente el comercio. El poder económico es arrebatado a la nobleza por los comerciantes (sustituyéndose la aristocracia por la democracia), se reemplaza el trueque por el dinero y aparecen las primeras ciudades o polis.

    CAMBIOS IDEOLÓGICOS. La sociedad griega carecía de libros sagrados y de un sistema de enseñanza organizada, por lo cual es fácil de transformar ideológicamente. Hasta esa época cada tribu poseía su propia mitología diferente (e incluso se descubrieron nuevas mitologías a medida que se colonizaban nuevas ideas), que se intentaron unificar en una mitología general en libros como la Ilíada o la Odisea de Homero. Así se llegó a un escepticismo en la mentalidad popular, ya que si existían tantas mitologías diferentes es muy probable que todas fuesen falsas, creándose un vacío ideológico. Además, existe otro elemento que sólo aparece en la mitología griega: la idea de destino (fuerza superior a la voluntad de los hombres y de los dioses y que determina aquello que necesariamente tiene que ocurrir). El paso del mito al logro se produce, junto a todos los elementos que hemos visto anteriormente, cuando se convierte o transforma la idea de mito en la idea de necesidad lógica o ley natural.

    Tanto la idea de destino como la idea de necesidad lógica constituyen la fuerza mayor de la naturaleza, ya que no pueden ser cambiadas por nada. Sin embargo, mientras que la idea de destino es algo incognoscible, la idea de ley natural es cognoscible. El pensamiento mítico está basado en lo aparente, cambiante y múltiple, mientras que el pensamiento racional está basado en lo que realmente son las cosas, la permanencia y la unidad.

    DESTINO

    (Incognoscible)

    - Aparente

    - Cambiante

    - Múltiple

    LEY NATURAL

    (Cognoscible)

    - Profundamente (ser)

    - Permanente

    - Unidad

    Estas tres características -permanencia, esencia y unidad-, llamadas coordenadas lógicas, se obtienen mediante el empleo de la razón, despreciando el conocimiento sensorial que nos muestra la realidad como algo aparente, cambiante y múltiple.

    Con los griegos aparece la idea de naturaleza (Phycis) a la que se puede atribuir 2 significados:

    El conjunto de todas las cosas

    La esencia de las cosas

    Prácticamente todos los filósofos presocráticos coinciden en distinguir en la naturaleza las siguientes ideas:

    Es un kosmos, un orden en oposición al caos

    Es dinámica, cambiante, está en continuo movimiento

    Presenta unos movimientos intrínsecos, una animación y leyes propias.

    Como hemos dicho se intenta definir la naturaleza como algo permanente y único; se persiguen unas leyes o principios explicativos -a ser posible uno sólo pues la naturaleza es algo único- que explique dicha realidad. Ese será el gran problema al que se enfrentarán los filósofos griegos, ya que es preciso explicar una naturaleza dinámica, cambiante, a través de una ley que no puede estar sometida a dicho cambio, ha de ser inmutable, pues de lo contrario no la podríamos conocer. Este principio explicativo del universo, de toda la realidad, será el arché. Cuando se identifica el arche con un solo objeto estamos ante una filosofía monista; si además se explica todo se denomina panteísta.

    La idea del arche comprende 3 aspectos:

    Origen explicativo de la naturaleza, de donde se conforman todos los seres. Los griegos conciben el universo como algo eterno, y para explicar su origen se ha de recurrir a algo que prevalezca a través del movimiento: para unos será el aire, para otros el agua,...

    Sustrato, de lo que están compuestos todos los seres.

    Causa, que explique el movimiento o cambio.

    La primera escuela presocrática que nos encontramos es la de los milesios, sobre el s. VII a. C.; a ellos se debe las primeras identificaciones del arche. Distinguimos:

    Tales de Mileto. Sostiene que el arche es el agua, que a través de distintos procesos de condensación y ramificación produce ola multiplicidad

    Anaxímenes de Mileto. Identifica el arche con el aire.

    Anaximandro de Mileto. Probablemente el menos convencido del carácter racional del conocimiento, identifica el arche con algo indeterminado, al que denomina apearon, algo que no podemos entender o conocer.

    Cronológicamente posterior, s. VI a. C., es la escuela de Pitágoras. Pitágoras, tras estudiar matemáticas en Egipto regresa a Grecia donde funda una escuela que, por su carácter esotérico y cerrado más bien puede considerarse como una secta.

    Introducen las matemáticas como la estructura del universo. En un principio observaron que la realidad tiene un comportamiento matemático: se pueden medir fenómenos, se observan proporciones,... Llegan a la conclusión de que el orden del Universo es matemático; y como todo lo matemático puede reducirse a números, llegaron a la conclusión de que el arche de las cosas son los números.

    Según los pitagóricos los números aparecen en parejas, por lo que afirman que la naturaleza es algo dualista: noche-día, macho-hembra,... Todo se organiza por parejas de la que destacan par-impar.

    Finalmente asignan a cada cosa un número. Por ejemplo, al Universo, por considerarse perfecto, se le asigna el número 10, que para los griegos era el número más perfecto. Por eso el Universo habría de estar formado por una gran masa de fuego, que es el sol, rodeado por 9 planetas que giran en órbitas circulares.

    Entre los siglos VI-V a. C. nos encontramos con la figura de Heráclito de Efeso. Parte del dinamismo y movimiento del Universo, movimiento que, sin embargo, según él, no nos lleva al caos, sino que está sometido a un orden, armonía o ley: la dialéctica. Esta es consecuencia del equilibrio que se produce entre la lucha de contrarios. La dialéctica es pues, según Heráclito, el arche explicativo del Universo, que representó mediante el fuego.

    Parménides de Elea, coetáneo de Heráclito, sostiene, sin embargo, tesis contrarias a las de éste.

    Partiendo de unas afirmaciones a primera vista evidente:

    Lo que es existe

    Lo que no es no existe,

    Llega sin embargo a unas conclusiones bastante peculiares:

    El movimiento no existe, puesto que es el cambio de una cosa que es a otra que no es, o viceversa.

    La diversidad no existe, porque si existiera más de un ser, uno no sería el otro y el otro no sería el primero.

    El arche será por lo tanto un ser inmóvil y único; es pues, el único filósofo griego que niega el movimiento.

    Sin embargo, hay que explicar un movimiento que parece evidente. Para ello Parménides dice que existen dos vías de conocimiento, la vía de los sentidos o la opinión (doxa) y la vía de la razón o la verdad (aletheida). Los sentidos nos engañan hasta el punto que nos parece que existe el cambio. Sin embrago, la razón nos puede demostrar que el movimiento es algo imposible.

    Tuvo dos discípulos, Zenón de Elea y Melisso de Samos que demostraron racionalmente la imposibilidad del movimiento mediante aporías, razonamientos de los cuales si admitimos los fundamentos tenemos que admitir las conclusiones.

    De la unidad no puede surgir la pluralidad, porque supondría el paso del ser al no ser. A partir de Parménides los filósofos adoptan el pluralismo, es decir, admiten una pluralidad de realidades que existen desde siempre y que por lo tanto son eternas.

    El primer pluralista fue Anaxágoras (s. V a. C.), según el cual la realidad está formada por unas partículas que denominó homeomerías, que traducido literalmente significa todo está en todo y participa de todo.

    Para explicar el cambio de estas partículas, el movimiento, nos habla de un nous o entendimiento universal: una realidad espiritual, divina, que imprime el movimiento a esta partícula provocando su mezcla y la creación de sucesivos y eternos mundos. Es un concepto muy importante, pues es la primera vez que aparece la idea de una realidad divina.

    Sin embargo, una vez llegado a este punto no acierta a completar sus teorías: ¿creó esa realidad divina las partículas?, ¿es eterna?,...

    Recurre entonces a una segunda explicación mediante el éter, homeomerías especiales en eterno movimiento, que imprime éste movimiento a las restantes. Anaxágoras pues se debate entre el finalismo y el mecanicismo.

    DEMOCRITICO DE ABDERA (s. V a. C.), recibe su influencia de los planteamientos de Parménides: existe una única realidad en el Universo, pero esa realidad no tiene por que ser esférica. Para él los átomos o partículas que forman el Universo tienen multitud de formas y son eternos, múltiples desde la eternidad.

    Para explicar el movimiento, Demócrito afirma que es precisamente el no ser, el hecho de que “el no ser no exista”, lo que explica el movimiento. Expliquemos esta idea: el no ser significa la ausencia, el vacío, un vacío que sirve como campo de acción para que se produzca el movimiento, para que el átomo se dirija a éstas zonas y se combine. El movimiento no surge en un momento determinado, es eterno.

    ¿Existe algún orden, una realidad que le confiera una finalidad? No, según Demócrito el Universo no tiene finalidad externa ni está sometido a un Dios. Se define pues totalmente por el mecanicismo: para él los movimientos se producen al azar.

    LOS SOFISTAS

    Hacia finales del siglo V a.C., un grupo de maestros ambulantes llamados sofistas alcanzó un gran renombre en toda Grecia. Los sofistas tuvieron un papel importante en la evolución de las ciudades Estado griegas desde unas monarquías agrarias hasta su consolidación como democracias comerciales. Conforme crecieron la industria y el comercio helénicos, una nueva clase de ricos comerciantes poderosos en el ámbito económico empezó a controlar el poder político. Careciendo de la educación de los aristócratas, quisieron prepararse para la política y el comercio pagando a los sofistas a cambio de enseñanzas en el arte de hablar en público, el razonamiento legal y la cultura general. A pesar de que lo mejor de los sofistas contribuyó mucho al pensamiento griego, el grupo en su conjunto adquirió una reputación de falaz, hipócrita y demagogo. De ahí que la palabra sofisma represente esas deficiencias morales. La famosa máxima de Protágoras, uno de los sofistas más importantes, “el hombre es la medida de todas las cosas”, es representativa de la actitud filosófica de esta escuela. Sus componentes mantenían que los individuos tienen el derecho de juzgar por sí mismos todos los asuntos; negaban la existencia de un conocimiento objetivo en el que se supone que todo el mundo debe creer, mantuvieron que la ciencia natural y la teología tienen poco o ningún valor porque carecen de relevancia en la vida diaria, y declararon que las reglas éticas sólo tenían que asumirse cuando conviene al propio interés.

    Sofistas significa literalmente sabios y era el título que se daban a sí mismo un conjunto de pensadores que florecen en la segunda mitad del s. V y que tienen en común 2 características:

    Incluyen disciplinas humanísticas entre sus enseñanzas (retórica, derecho, moral, política,...), útiles para el ejercicio del poder, puesto que sus enseñanzas estaban orientadas normalmente a hijos de comerciantes ricos.

    Son los primeros profesionales de la enseñanza.

    Nos encontramos ante 2 principios básicos en su filosofía:

    Escepticismo (la verdad absoluta no existe) y relativismo (aunque la verdad exista, no podría ser conocida), cuyos principales representantes son Gorgias de Leontini y Protágoras de Abdera, respectivamente.

    No validez del lenguaje o la palabra para llegar a la verdad.

    Como causas de su aparición podemos destacar:

    CAUSAS FILOSÓFICAS:

    - La visión externa de la filosofía desde los Milesios les muestra un panorama desconcertante y contradictorio: el movimiento frente a la estaticidad, la unidad frente a la multiplicidad. Se llega a la idea de que lo más probable es que estas teorías sean falsas, y que una nueva teoría no tiene por que ser verdadera, conduciéndoles al escepticismo.

    - Por una propia evolución interna de la filosofía presocrática. (Por ejemplo, las teorías de Demócrito llegan a puntos que no se pueden rebasar: no podemos predecir las combinaciones de los átomos, los cuerpos resultantes,...)

    CAUSAS POLÍTICAS Y SOCIALES: Comerciantes y mercaderes pagan mucho dinero para preparar a sus hijos para el ejercicio del poder.

    Protágoras, sofista griego, en su escrito “Sobre la verdad” expresa su principio “El hombre es la medida de todas las cosas”, aserción que lo sitúa en el origen del relativismo subjetivista manifestado también en su afirmación acerca de la imposibilidad de conseguir una verdad universal y absoluta para todos los hombres.

    FILOSOFIA SOCRATISTA

    Tal vez la mayor personalidad filosófica en la historia haya sido Sócrates. Nacido en el 469 a.C., practicó un diálogo continuo con sus alumnos hasta que fue sentenciado a muerte, condena que cumplió bebiendo cicuta en el 399 a.C. A diferencia de los sofistas, Sócrates se negó a aceptar dinero por sus enseñanzas, afirmando que no tenía ninguna certidumbre que ofrecer excepto la conciencia de la necesidad de más conocimiento. Sócrates no dejó ningún escrito, pero sus enseñanzas fueron preservadas para generaciones posteriores en los diálogos de su famoso discípulo Platón y también aparecen en los escritos de Jenofonte. Sócrates enseñó que cada persona tiene pleno conocimiento de la verdad última dentro de su alma y que sólo necesita llevarlo a la reflexión consciente para darse cuenta. Por ejemplo, en Menón (un diálogo de Platón) Sócrates plantea a través de una ficción la forma en que un esclavo ignorante puede llegar a la formulación del teorema de Pitágoras, demostrando así que el conocimiento está innato en el alma, en vez de ser implícito o indisociable de la experiencia. Sócrates creía que el deber del filósofo era provocar que la gente pensara por sí misma, en vez de enseñarle algo que no supiera. Por eso se decía partero de ideas. Su contribución a la historia de la filosofía no fue una doctrina sistemática, sino un método de reflexión, la mayéutica, y un tipo de existencia. Hizo hincapié en la necesidad de un examen analítico de las creencias de cada uno, de definiciones claras de los conceptos básicos, y de un planteamiento racional y crítico de los problemas éticos.

    Sócrates comienza hablando a los atenienses; comenta las falsedades que se han dicho acerca de él, haciendo hincapié en una (acusación) la cual le causó gran extrañeza. Aquella que decía que debían de proveerse de ser engañados por él (por Sócrates) debido a su “facilidad para hablar”.

    A lo que Sócrates argumenta que él se limita a decir la verdad y que si a eso se le considera ser hábil para hablar entonces si que se consideraba así.

    Explica que él va a contar toda la verdad, eso si, sin cuidar demasiado la forma pero si el contenido y, además, iba a utilizar las expresiones que él siempre ha utilizado (no va a cambiar el discurso debido a ello, ya que a su edad jamás había estado de acusado en un juicio y no sabía sino que palabras utilizar).

    En resumen, que les pide a los atenienses que no se fijen en las formas de expresarse sino en si dice la verdad o no.

    Aquí es donde realmente comienzan los argumentos, Sócrates empieza su argumentación (llamémosla pre-defensa, ya que es antes de empezar a defenderse) dividiendo a sus acusadores en dos grupos:

    • los primeros acusadores

    • los últimos acusadores

    Los primeros acusadores: aquellos que ya desde hace mucho tiempo le acusaban ante la gente de Atenas cuando:

    - éstos (los atenienses, que la gran mayoría se encontraban allí) eran niños o jóvenes (que era cuando más fácil de convencer eran ya que no tenían uso de razón)

    - Sócrates no estaba delante.

    Los últimos acusadores: aquellos que le han acusado recientemente, o aquellos que han sido convencidos por los primeros acusadores y tratan ahora de convencer a otros.

    Y aquí ya es donde realmente comienza la defensa, cuando trata de refutar la acusación legal de los primeros acusadores que decía:

    Sócrates comete delito y se mete en lo que no debe al investigar las cosas subterráneas y celestes, al hacer más fuerte el argumento más débil y al enseñar estas mismas cosas a otros.

    Para exculparse de esta acusación hace dos refutaciones:

    La 1ª- presentando como testigos a la mayor parte de la gente que se encontraba en el juicio, y pidiéndoles que se informasen unos con otros de si alguno de ellos le había oído hablar acerca de esos temas.

    La 2ª refutación la hace al negar que él cobraba dinero para educar a los hombres ya que:

    • No era un sofista (que lo solían hacer)

    • Podría presumir si supiese tanto como para formar a una persona pero él argumenta que no sabe esas cosas.

    Pero cabría preguntarse que si no hiciese nada fuera de lo común y no sobresaliera, no habría tenido tal fama entonces, ¿de donde han nacido tales tergiversaciones? ¿Por qué? ¿Qué ha hecho?

    A lo que él responde que se debe a cierta sabiduría, tal vez, la propia del hombre. Y explica una de las razones más potentes por las que se gano tantas enemistades.

    Comenta que un viejo amigo llamado Querefonte (ya fallecido) preguntó al oráculo si existía alguien más sabio que Sócrates y el oráculo respondió que no existía nadie más sabio.

    (Al ser un juicio tenía que haber testigos por lo que testimonio de ello era el hermano de Querefonte)

    Por lo que Sócrates después de pensarlo mucho se puso a investigar. Pensaba que si encontraba a alguien más sabio que él el oráculo estaría equivocado.

    Se dirigió a una persona que parecía ser sabia pero se dio cuenta de que no lo era al pensar que sabía todo de todos los temas. Sócrates intentó hacerle entender que no era un sabio, es más, se lo demostró por lo que se ganó una enemistad, y así con un conjunto de sabios (políticos) por lo que se ganó un gran conjunto de enemigos.

    Después le pareció que otros que parecían inferiores estaban mejor dotados por lo que se encaminó hacia los poetas y…obtuvo el mismo resultado (los poetas no hacían lo que hacían por sabiduría sino por una habilidad especial contrastado con un momento de inspiración).

    Al ver que los poetas no respondían a sus requisitos se encaminó hacia los artesanos y, si, hacían cosas que él no sabía hacer pero al igual que poetas y políticos creían saber, además, mucho de otros campos que no fuesen los suyos y ere error velaba su sabiduría. Llegó a la conclusión de que él se encontraba bien como estaba.

    Los “enemigos sin querer” que se había ganado creían saber la verdad, y Sócrates únicamente sabía lo que no era verdad.

    Explicado esto demostraba como se había ganado un gran nº de enemigos por ir simplemente a intentar encontrar la verdad o por lo menos asegurar lo que no lo era.

    Además de todo ello los jóvenes que le escuchaban cuando examinaba a los hombres se divertían y, claro intentaban examinar a otros y estos otros enojados acudían a reprocharle a Sócrates y, además, se dedicaban a calumniarle por las calles.

    Debido a ello le acusaron:

    • Meleto- en nombre de los poetas

    • Ánito- en nombre de los políticos

    • Licón- en nombre de los oradores

    De aquí ya pasa a defenderse ante los argumentos de los segundos acusadores que le acusaban de:

    Delinquir corrompiendo a los jóvenes y no creyendo en los dioses en los que la ciudad cree sino en otras divinidades nuevas.

    Aquí Sócrates mediante un grandioso juego de palabras logra demostrar que Meleto es el que delinque ya que bromea con asuntos serios, sometiendo a juicio a las personas y simular inquietarse por cosas que jamás le han preocupado.

    Para ello:

    Llama al estrado a Meleto y le pregunta si no es cierto que considera muy importante que los jóvenes sean lo mejor posible, a lo que Melero, claro, responde afirmativamente. Sócrates le hace una segunda pregunta ¿qué hace mejor a los jóvenes?

    Mediante un juego de palabras o, mejor dicho, mediante un conjunto de preguntas falsas para llegar a la verdad se llega a la conclusión de que para Meleto los hacen mejores (a los jóvenes) todos los atenienses excepto Sócrates (ya que jueces, miembros de la asamblea y jurado eran ciudadanos atenienses elegidos al azar). Entonces Sócrates primero le dice que jamás se ha interesado por los jóvenes y después le pide que explique si es mejor vivir entre ciudadanos buenos o malos sabiendo que los malvados hacen daño a los que les rodean y los buenos hacen el bien.

    Meleto responde, claro está, afirmativamente.

    Y claro está también que nadie preferiría recibir daño de los que están con él a recibir ayuda. Además, Melero acusa a Sócrates de realizar todos los actos voluntariamente.

    A lo que Sócrates responde que si nadie quiere el mal, como iba a hacer él a alguien malvado voluntariamente sabiendo que va a recibir daño de éste.

    Refuta la segunda acusación de que les enseña a los jóvenes a creer no en los dioses en los que cree la ciudad sino en otros.

    Esta acusación la refuta de una manera parecida a la anterior (es decir, con una lógica de preguntas).

    Meleto le acusa de no creer en los dioses ya que dice que Sócrates afirma que el sol es una piedra y la luna, tierra a lo que Sócrates le responde que todo ello ya está escrito y que él no difunde eso porque esas ideas no han salido de él sino que al estar escrito cualquier joven puede coger el libro en el que se encuentran esos datos.

    Finalmente Meleto yerra al afirmar que no hay nadie que crea en cosas propias de divinidades y que no crea en divinidades ya que si Sócrates enseña cosas acerca de divinidades como no va a creer en las divinidades y las divinidades son dioses...... por lo que cree en los dioses, es decir, según el mismo Meleto según sus últimas afirmaciones, Sócrates tiene que creer en los dioses.

    La acusación de Meleto queda refutada totalmente

    Sócrates sigue argumentando y deja ver cómo le da más importancia a la rectitud moral que a la vida ya que dice que “ellos” creerán que quitar la vida o desterrar son grandes males pero peor mal es intentar condenar a muerte a un hombre injustamente. Sócrates da bases de que las acusaciones recibidas son obsoletas, como por ejemplo: su pobreza. Si cobrase por enseñar algo de dinero tendría pero el mismo admite que no lo tiene además de su dejadez por los bienes materiales. Insiste en que los bienes como la riqueza no tienen comparación con la inteligencia, sabiduría........

    Se puede observar también su oposición a la política. Según él, debido a algo divino y demónico que está con él desde niño, y que cuando se manifiesta le disuade de lo que va a hacer.

    Privadamente podría dar consejos y meterse en muchas cosas pero en público, para mover masas, es decir, dar consejos a la ciudad, jamás lo habría hecho debido concretamente a su rechazo hacia la política.

    Además, que si hubiera entrado en actos políticos habría muerto hace tiempo ya que ante cualquier injusticia se habría opuesto, cosa que a los altos cargos no les hubiera gustado.

    Como bien dice, si hubiese corrompido a los jóvenes, al hacerse mayores se darían cuenta que les aconsejó algo malo y tendrían la posibilidad de vengarse subiendo a tribuna y acusándole. Nadie lo hizo.

    Cualquier otro hombre habría intentado atacar por el lado sentimental pero Sócrates, teniendo tres hijos, no hace subir a ninguno a tribuna para suplicar su absolución ya que debe guardar la reputación (dignidad).

    Aparte de la reputación tampoco suplica a los jueces para su absolución como otros habrían hecho (dignidad, además de que contrariaría a una de sus refutaciones)

    Sócrates ha sido declarado culpable, hecho que no le irrita. Es más, extraña el resultado de las votaciones.

    Mileto propone la pena de muerte y Sócrates, que explica que hay que proponer en verdad según el merecimiento propone la manutención en el Pritanea. Él explica que no hace daño a ningún hombre voluntariamente pero como no puede convencerlos debido al corto diálogo y a la decisión de la pena de muerte en un solo día, pide también una ley que ordene no decidir sobre la pena de muerte en un solo día. Sabiendo que el no hace daño a nadie se encuentra muy lejos de hacerse daño a sí mismo pero si tiene que elegir un castigo,

    ¿Qué elegir? ¿Prisión? Pero porqué. ¿Multa? No tiene dinero. ¿Destierro? Seguramente ocurriría lo mismo, es decir, los jóvenes escucharían sus palabras y si los rechazaba ellos le expulsarían convenciendo a los mayores.

    Entonces ¿qué queda? ¿El dinero? Pero dinero no tiene. Ofrece una mina de plata y la fianza, por llamarlo de alguna manera, son treinta minas de plata.

    En nueva votación, Sócrates es condenado a muerte pero éste no cambia de parecer y dice haber sido condenado por falta de osadía y desvergüenza, por no oírle lamentar, llorar u otras cosas indignas de él (no lo hizo por dignidad)

    Una frase que lo marca todo es aquella que dice que prefiere morir habiéndose defendido como lo ha hecho a vivir habiéndolo hecho de forma osada y desvergonzada.

    Habla con sus condenadores primero, avisándoles que aunque él muera otras gentes les van a reprochar que no viven rectamente ya que el más honrado es aquel que se prepara para ser los mejor posible.

    Habla con los que han votado su absolución, explicándoles que su condena a muerte es probable que sea un bien.

    Si muerte es una ausencia de sensación u un sueño, como cuando se duerme sin soñar, la muerte agradaría a Sócrates y si la muerte es como emigrar a otro lugar en donde están todos los que han muerto ¿qué más podía pedir Sócrates?

    Sócrates dice que lo que le ha sucedido no ha sido por casualidad sino que estaba predestinado a morir.

    Por último les pide que cuando sus hijos sean mayores se les reproche si les preocupa más el dinero que la virtud o si creen que son algo sin serlo.

    Finalmente se despide pero sin ningún miedo a la muerte.

    LA AUTOEXPERIENCIA MORAL EN SOCRATES

    Sobre la segunda mitad del s. V a. C. se empieza a producir en Grecia (sobre todo en Atenas) la llamada Ilustración Griega.

    La obra de Sócrates se reduce a 2 aspectos:

    Crítica al relativismo moral sofista. Para hacer frente al relativismo -la palabra no tiene valor de verdad-, Sócrates afirma que la palabra o el lenguaje no significan cosas concretas o determinadas, sino que se refieren a un concepto universal, no a cosas existentes. Es muy importante, pues es la primera vez que aparece el concepto de lo universal. Por tanto, la justicia, la virtud,... no tienen sentido pleno al no reducirse la palabra a cosas concretas.

    Creación del intelectualismo moral. Si ya había negado el escepticismo y el relativismo, Sócrates tiene que introducir una nueva forma de entender la verdad. Afirma que sin el conocimiento no existe la virtud: solamente el que sabe es justo. Como explicar entonces el hecho de que en ocasiones el ignorante actúe rectamente, con justicia, mientras que el sabio no. Para Sócrates existen 2 tipos de conocimiento:

    De estas formas de conocimiento Sócrates sostiene que la más importante que tiene el hombre es la Poiesis, ya que le permite producir, crear.

    La felicidad para Sócrates surge cuando podemos realizar la virtud, la justicia, y para alcanzarla necesitamos conocerla.

    El método Socrático para llegar al conocimiento es la mayéutica, arte de alumbrar espíritus. Distinguimos:

  • IRONÍA. Mediante una serie de preguntas confunde al interlocutor, le lleva a la contradicción y le conduce a aceptar su ignorancia. (“Sólo sé que no sé nada”)

  • Después de aceptada su ignorancia, hace descubrir al interlocutor las verdades que lleva en sí. Les insta para que piensen y generen los conceptos morales universales, y, por tanto, válidos para todos.

  • SÓCRATES (470 - 399 a. C.)

    “Sólo sé que no sé nada”

    Sócrates es considerado como el padre de la filosofía, junto con su aprendiz Platón. El método socrático es una mezcla de sarcasmo y capacidad de cuestionar las evidencias, dos cualidades que la historia del pensamiento posterior parece haber olvidado: la ironía y la mayéutica. Al contrario de lo que pensaban los sofistas, Sócrates menospreciaba las riquezas, prefería realizar preguntas, y le gustaba escuchar a la gente. Él si creía en una verdad absoluta además, como hemos dicho antes, tenía la cualidad de la ironía, interrogar disimulando. Aunque dice que la única forma de saber, es conocerse a uno mismo.

    No escribió nada en su vida, aunque fue recordado por Apolo.

    Entre sus enemigos, destacan Nietzsche y Aristófanes. Lo acusaron de no creer en los dioses, y fue enviado a prisión condenado a muerte, rechazó, para sorpresa de sus amigos, una huida que estos le tenían preparada, así que pasó sus últimas horas charlando con sus amigos sobre las ventajas que conlleva la muerte para él.

    FILOSOFIA PLANTONICA

    Platón fue un pensador más sistemático que Sócrates, pero sus escritos, en especial los primeros diálogos, pueden ser considerados como una continuación y elaboración de las ideas socráticas. Al igual que Sócrates, Platón consideró la ética como la rama más elevada del saber, y subrayó la base intelectual de la virtud al identificar virtud con sabiduría. Esta idea llevó a la llamada `paradoja socrática' por la que “ningún hombre hace el mal por propia voluntad”, como dice Sócrates en Protágoras. Más tarde, Aristóteles advirtió que una conclusión así no da lugar a la responsabilidad moral. Platón exploró también los problemas fundamentales de la ciencia natural, la teoría política, la metafísica, la teología y la epistemología, y enriqueció conceptos que luego han sido fundamentos permanentes en el pensamiento occidental.

    La base de la filosofía de Platón es su teoría de las ideas, o doctrina de las formas. La teoría de las ideas (que queda expresada en muchos de sus diálogos, sobre todo en La República y Parménides) divide la existencia en dos esferas o mundos, una “esfera inteligible” de ideas o formas perfectas, eternas e indivisibles, el Topos Uranos, y una “esfera sensible”, de objetos concretos y conocidos. Los árboles, las piedras, los cuerpos humanos y en general los objetos que pueden ser conocidos a través de los sentidos son para Platón irreales, sombríos y copias imperfectas de las ideas. Llegó a esta, en apariencia, extraña conclusión por las elevadas reglas que adjudicó al conocimiento, por ejemplo, que todos los objetos auténticos de conocimiento fueran descritos sin contradicciones. Como todos los objetos percibidos por los sentidos experimentan cambios, una afirmación hecha respecto a esos objetos en un instante no será válida en un momento posterior. Según Platón, esos objetos no son del todo reales. Las creencias que se derivan de la experiencia de esos objetos son, por lo tanto, imprecisas e inconstantes, mientras que los principios de las matemáticas y la filosofía —elaborados a partir de la meditación interior sobre las ideas— constituyen el único saber digno de ese nombre. En La República, Platón muestra la humanidad prisionera en una caverna que confunde las sombras proyectadas en una roca con la realidad; considera al filósofo como la persona que penetra en el universo fuera de la caverna de la ignorancia y alcanza una visión de la verdadera realidad, el mundo de las ideas. El concepto de Platón del bien absoluto —que es la idea más elevada y engloba a todas las demás— ha sido una fuente principal de las doctrinas religiosas panteísta y mística en la cultura occidental.

    La teoría de las ideas de Platón y su visión racionalista del conocimiento son la base de su idealismo ético y social. El mundo de las ideas eternas facilita las normas o ideales según los cuales todos los objetos y acciones han de someterse al juicio del hombre. La persona filosófica, que se abstiene de los placeres sensuales y busca en su lugar el conocimiento de los principios abstractos, encuentra en esos ideales los modos para regir la conducta personal y fiscalizar las instituciones sociales. La virtud personal consiste en una armónica relación entre las facultades del alma. La justicia social consiste entonces en la armonía entre las distintas clases de la sociedad. El estado ideal de una mente sana en un cuerpo sano requiere que el intelecto controle los deseos y las pasiones, así como el estado ideal de la sociedad requieren que los individuos más sabios controlen a las masas buscadoras de placer. Según Platón, la verdad, la belleza y la justicia coinciden en la idea del bien. Por lo tanto, el arte que expresa los valores morales es el mejor. En su programa social, Platón apoyó la censura en el arte, por estimarla como un instrumento para la educación moral de la juventud.

    NATURALEZA DEL ALMA Y SU RELACION CON EL CUERPO

    Platón fue un gran discípulo de Sócrates que crea su escuela en Atenas y que fue a su vez maestro de otros grandes filósofos como Aristóteles.

    Su obra más importante son los diálogos, entre los que destacan: Fedon (inmortalidad del alma), Timeo (Generación del Universo), República (Teoría de las Ideas), Sofista, Gorgias,... La enseñanza mediante diálogos la copia de su maestro Sócrates, y es a través de dicho personaje donde generalmente expone sus ideas.

    Como hemos dicho es en el Fedon donde Platón expone sus ideas sobre el alma. Todos los filósofos griegos admiten la existencia del alma, aunque hay fundamentalmente 2 planteamientos:

    El alma como principio de vida. De esto se desprendería que: todos los seres vivos tienen alma, perece al morir los seres y que está unida substancialmente o naturalmente al cuerpo.

    El alma como principio de conocimiento. Por el contrario, si atendemos a esta postura, el alma sería propia únicamente del hombre, eterna o inmortal y unida accidentalmente o de manera antinatural con el cuerpo.

    De estas 2 concepciones Platón elige la 2ª.

    Para Platón existen 2 ámbitos:

    Mundo o ámbito físico (“aiszetos on”): Mutable, perecedero, engañoso, falso,...

    Mundo o ámbito de las ideas (“ontos on”): Lo realmente “real”, inmutable, eterno, simple...

    De acuerdo con estas nociones el alma pertenece al muno de las ideas mientras que el cuerpo pertenece el ámbito físico.

    Platón está influido en el concepto de trasmigración de las almas de los Pitagóricos, para los que el alma es algo que al morir el cuerpo se transmite a otro ser. Según Platón las almas pertenecieron al ámbito de las ideas donde estuvieron en contacto con ésta (en mayor o menor medida, de ahí que haya una jerarquía de almas: las almas más virtuosas fueron las que estuvieron más en contacto con las ideas superiores de virtud, justicia,...). En un momento dado estas almas se unen con un cuerpo para purificarse de una forma temporal; a través de la información de los sentidos que el cuerpo le suministra de la realidad física, burda imitación del de las ideas, el alma “recuerda” estas ideas: es la anamnesia o teoría del recuerdo.

    Para Platón existen en el hombre 3 almas, o tres partes de una misma alma (nunca lo dejó claro), que son:

    Alma racional (razón). Destinada al conocimiento de las ideas. Es la superior, y, parece que quiso decir, aunque tampoco está claro, que es la única inmortal. Le dio una localización física en la cabeza y una virtud, la prudencia.

    Alma irascible (fortaleza). Voluntad, fortaleza o ánimo del hombre para superar los problemas y alcanzar las finalidades. Según Platón está situada en el pecho y tiene la virtud de la fortaleza.

    Alma concuspicible (apetito). Es la más baja del hombre. Está constituida por sus deseos y necesidades básicas. Está situada en el vientre y tiene la virtud de la templanza.

    Gracias a estas 3 virtudes se controla el cuerpo, y a la vez el alma racional controla las otr 2.

    Platón representó estas almas en el mito de Fedro como un auriga (el alma racional) tirado por 2 caballos, uno blanco noble, dócil y fuerte (alma irascible) y otro negro, rebelde, perturbador, insurrecto,... (alma concupiscible).

    CONOCIMIENTO Y REALIDAD

    Platón representa la vuelta a la preocupación por una explicación racional de la naturaleza que, desde los presocráticos durante 50 años (con el escepticismo y relativismo de los sofistas y Sócrates), había estado abandonada. Así, replantea cuestiones de filósofos presocráticos, sobre todo de Demócrito y Anaxágoras.

    Demócrito afirmaba que eran las combinaciones al azar, en desorden, de las homeomerías lo que daba lugar a un Universo en orden; dichas combinaciones eran imprevisibles y no las podemos conocer. Platón ve en esto una traición al ideal griego de verdad y elabora una teoría según la cual el orden del Universo no puede surgir del desorden y en la que critica a Demócrito por considerar que el Universo no se puede conocer.

    El primer elemento que conforma la teoría platónica de la realidad es el Demiurgo: inteligencia ordenadora del Universo, al que le da estructura y una finalidad. De esta palabra surgirá la idea de demonio al que la filosofía cristiana añade connotaciones malignas; proviene de la idea de Nous de Anaxágoras.

    El segundo elemento, recogido de Demócrito, es la idea de espacio o chora: la materia caótica y desordenada, eterna, dinámica con movimiento desordenado desde siempre. En esto se diferencia de Anaxágoras porque este afirmaba que las homeomerías en principio forman un orden al que el Nous imprime movimiento.

    El demiurgo tiene que tener algo del que copiar o plasmar en el mundo físico: las ideas, entidades de existencia real, inmutables, eternas, simples y verdaderas; son originales de Platón, aunque influido en parte por Sócrates. Están jerarquizadas y en la cúspide encontramos la idea de uno-bien-belleza.

    Las coordenadas lógicas para la explicación de la realidad -permanencia, esencia y unidad-, tan ansiosamente buscadas por los griegos, quedan claramente identificadas por Platón con las ideas, conocidas por medio de la razón.

    Del mismo modo, el espacio caótico y dinámico se identifica con lo aparente, cambiante y múltiple, conocido por el medio de los sentidos.

    El conocimiento mediante los sentidos y la razón son heterogéneos, es decir, tienen características y origen diferentes, y mientras que los sentidos nos conducen al error, la razón nos lleva a la verdad. Platón recoge estos planteamientos de Parménides (de sus ideas de doxa y aletheida)

    Los sentidos nos suministran información del mundo físico que, mediante la anamnesis, revive del alma la contemplación de las ideas. El mundo de las ideas es muy difícil de conocer y el hombre sólo participa de él en cierta medida. El conocimiento de las ideas, según Platón, requiere de estos pasos:

  • Conocimiento de las matemáticas

  • Si se posee dicho conocimiento se produce la ascensión dialéctica, proceso mediante el cual vamos avanzando por la jerarquía de ideas, llegando cada vez a ideas más superiores que van englobando las anteriores; en la cúspide de esta pirámide esta la idea de uno-bien-belleza. Esto sólo pueden conseguirlo los sabios, filósofos,..., que han de ser según Platón los gobernantes.

  • En el momento en el que el hombre alcance esta cúspide, se producirá la iluminación, es decir, todas las ideas participaran de la idea uno-bien-belleza.

    Se hace más compleja la estructura del Universo. Si para los filósofos presocráticos el arche era origen, sustrato y causa, para Platón:

    • el origen son las ideas.

    • el sustrato es el espacio

    • las causas son:

    - la causa eficiente o agente es el demiurgo

    - la causa material es el espacio

    - la causa final son las ideas

    - la causa ejemplar son también las ideas.

    ETICA Y POLITICA

    Platón, al igual que su maestro Sócrates, hace frente al relativismo moral sofista: afirma que la justicia sí puede ser definida pues existe por sí misma al ser una idea más. Para Platón la justicia consiste en el perfecto ordenamiento de las 3 almas, es decir, cuando cada una desarrolla las virtudes que le son propias:

    • el alma racional, la prudencia

    • el alma concupiscible, la templanza

    • el alma irascible, la fortaleza

    Cuando esto ocurre, se llega a la felicidad a través de la virtud.

    Los fundamentos del pensamiento político de Platón aparecen reflejados en un modelo de sociedad utópica en su diálogo la República. Sus 2 principios básicos son los siguientes:

    Correlación estructural entre el alma y el Estado. O sea, para Platón la estructura del Estado se ha de corresponder con la estructura del alma. De este modo distingue en todo Estado 3 clases:

    - Los gobernantes, identificados con el alma racional.

    - Los guardianes auxiliares encargados de la defensa del Estado, correspondientes al alma irascible.

    - Los productores, en relación con el alma concupiscible.

    Organización funcional. Cada uno de los anteriores grupos sociales a de tener su función y desarrollar una virtud que se corresponderá con la parte del alma con la que la hemos relacionado. Así:

    - los productores tendrán que tener templanza o moderación

    - los guardianes auxiliares, fortaleza.

    - los gobernantes, prudencia.

    Las causas de que dichos grupos sociales han de atender a su función y virtud específicas son:

    - una simple razón de carácter práctico: si cada uno se dedica a aquello para lo que ha sido preparado obtendremos mejores resultados.

    - una razón de carácter teórico: solo existirá la armonía cuando las funciones estén bien determinadas.

    Por consiguiente, la justicia social consiste en la realización de las funciones propias de cada grupo y que cada grupo social sea consecuente con la virtud que le es propia.

    Dado que la prudencia proviene del conocimiento se pueden obtener 2 conclusiones:

    • los gobernantes han de ser los sabios, porque la justicia se desprende, como las demás ideas, de la idea de bien, que sólo puede ser alcanzada por aquellos que hayan realizado una ascensión a las ideas superiores.

    • cuando el sabio llegue al poder hay que abolir las leyes, porque éste en cualquier momento tomará las determinaciones adecuadas al conocer realmente el concepto de justicia.

    En cuanto a una posible finalidad del Estado, para Platón esta consiste en educar a los ciudadanos en la justicia y la virtud, con lo que conseguirán la felicidad.

    Así, diseña un sistema educativo en el que distingue 2 etapas:

    • Una educación obligatoria, común a todos que alcanzaría más o menos hasta los 20 años. Esta comprendería la música (para permitir el control del hombre sobre las partes inferiores del alma) y la gimnasia (para el control del cuerpo)

    • Una segunda etapa destinada sólo a los futuros gobernantes (de los 20 a los 35 años), a la que se accedería por sorteo. Constaría de 2 fases: una primera de aprendizaje de las matemáticas, y una segunda, la dialéctica o conocimiento de las ideas superiores.

    Plantea la igualdad absoluta entre hombres y mujeres para acceder a cualquier posición social. Afirma además que la clase de los gobernantes y de los guardianes auxiliares no podían tener propiedad privada ni familia, para evitar que el egoísmo y la ambición los convirtiera en tiranos.

    Platón posteriormente renuncia a una parte de estos planteamientos utópicos en diálogos como Las Leyes o Político. Así afirma que es muy difícil obtener sabios de esta forma (por sorteo) y, por consiguiente, es muy difícil encontrar quién gobierne las polis; de ahí deduce la necesidad de mantener las leyes. No obstante, mantuvo siempre la afirmación de que debe ser la razón la que gobierne y que el único medio que nos puede llevar a la justicia, y por tanto la felicidad, es la educación.

    PLANTON

    Platón (427-347 a. de C.) nació en el seno de una familia aristocrática en Atenas. Su padre, Aristón, era al parecer, descendiente de los primeros reyes de Atenas. Perictione, su madre, estaba emparentada con el legislador del siglo VI a.C. Solón. Su padre murió cuando aún era un niño y su madre se volvió a casar con Pirilampes, colaborador del estadista Pericles.

    De joven, Platón tuvo ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas. Más tarde se proclamó discípulo de Sócrates, aceptó su filosofía y su forma dialéctica de debate: la obtención de la verdad mediante preguntas, respuestas y más preguntas. Aunque se trata de un episodio muy discutido, que algunos estudiosos consideran un metáfora literaria sobre el poder, Platón fue testigo de la muerte de Sócrates durante el régimen democrático ateniense en el año 399 a.C. Temiendo tal vez por su vida, abandonó Atenas algún tiempo y viajó a Italia, Sicilia y Egipto.

    En el año 387 Platón fundó en Atenas la Academia, institución a menudo considerada como la primera universidad europea. Ofrecía un amplio plan de estudios, que incluía materias como astronomía, biología, matemáticas, teoría política y filosofía. Aristóteles fue su alumno más destacado.

    Para Platón, la muerte de Sócrates constituía una clara expresión del contraste que puede haber entre la situación fáctica de la sociedad y lo que es verdadero o ideal. La primera

    Primera acción de Platón como filósofo fue publicar el discurso de defensa de Sócrates. En el discurso se refiere a lo que Sócrates dijo al gran jurado.

    Platón pensaba que la realidad estaba dividida en dos:

    Una parte es el mundo de los sentidos, sobre el que sólo podemos conseguir conocimientos imperfectos utilizando nuestros cinco sentidos, podemos decir que todo fluye y que nada permanece. No hay nada que sea en el mundo de los sentidos, solamente se trata de un montón de cosas que surgen y perecen.

    La otra parte es el mundo de las ideas, sobre el cual podemos conseguir conocimientos seguros, mediante la utilización de la razón. Por consiguiente, este mundo de las ideas no puede reconocerse mediante los sentidos. Por otra parte, las Ideas son eternas e inmutables.

    Según Platón el cuerpo también está dividido en dos partes. Tenemos un cuerpo que fluye, y que, por lo tanto, está indisolublemente ligado al mundo de los sentidos, y acaba de la misma manera que todas las demás cosas pertenecientes al mundo de los sentidos. Pero también tenemos un alma inmortal, la morada de la razón. Precisamente porque el alma no es material puede ver el mundo de las Ideas. Platón pensaba, además, que el alma ya existía antes de meterse en un cuerpo.

    Por regla general, podemos decir que Platón tenía una visión positiva de las mujeres, al menos si tenemos en cuenta la época en que vivió. En el dialogo “el banquete”, es una mujer la que proporciona conocimientos filosóficos.

    “La República”, la mayor obra política de Platón, trata de la cuestión de la justicia y por lo tanto de las preguntas ¿qué es un Estado justo? y ¿quién es un individuo justo?

    El Estado ideal, según Platón, se compone de tres clases. La estructura económica del Estado reposa en la clase de los comerciantes. La seguridad, en los militares y el liderazgo político es asumida por los filósofos-reyes. La clase de una persona viene determinada por un proceso educativo que empieza en el nacimiento y continúa hasta que esa persona ha alcanzado el máximo grado de educación compatible con sus intereses y habilidades. Los que completan todo el proceso educacional se convierten en filósofos-reyes. Son aquellos cuyas mentes se han desarrollado tanto que son capaces de entender las ideas y, por lo tanto, toman las decisiones más sabias. En realidad, el sistema educacional ideal de Platón está, ante todo, estructurado para producir filósofos-reyes.

    PLATÓN (427 - 347 a. C.)

    “Conocer es recordar”

    Platón, fue el discípulo de Sócrates. Estos dos filósofos, son, como mencionábamos anteriormente, los padres de la filosofía.

    Sin duda, el tema platónico fundamental, es la teoría de las ideas. Platón ve la realidad a partir de las ideas, es decir, relaciona estos dos miembros. Éstas, (las ideas) no son para él simplemente conceptos o representaciones mentales, sino que son realidades que existen con independencia de las cosas. Platón, mediante esta forma de pensar, divide el mundo en dos partes, una inteligible o de las ideas, y otra sensible, o de las cosas. Para él, el hombre es capaz de encontrar la verdad única indiscutible e igual para todos. Conocer es recordar, porque la memoria nos permite contactar las ideas. Un mundo sin memoria es a parte de un mundo sin pasado, un mundo sin futuro.

    ARISTOTELES

    Aristóteles nació en Estagira (Tracia, de ahí que se le nombre, a veces, como "El Estagirita"), hacia el año 384 a.C. Su padre, Nicómaco, fue médico de cabecera del rey Amintas II de Macedonia.

    Aristóteles, que empezó a estudiar en la Academia de Platón con 17 años, en el 367 a.C., en Atenas, en la que permaneció en esta ciudad unos 20 años, primero como estudiante y más tarde como maestro. Hasta la muerte del maestro.

    El es considerado el más ilustre discípulo de Platón y se sitúa junto con su maestro entre los más profundos e influyentes pensadores del mundo.

    Dejó entonces Atenas y se dirigió a Atarneo, donde su amigo Hermias le proporcionó los medios para dedicarse a investigaciones biológicas. El rey Filipo de Macedonia le encomendó la educación de su hijo, el futuro Alejandro Magno. Cuando éste se convirtió en rey, Aristóteles regresó a Atenas, y allí fundó su escuela que se llamaría Liceo (por tener su sede en un lugar consagrado al dios Apololicio; también se la conoció con el nombre de "peripato", del griego peripatein "pasear"), una especie de corredor donde solía pasear durante sus lecciones.

    Más tarde regresó a Atenas para fundar el Liceo, una escuela que, al igual que la Academia de Platón, fue durante siglos uno de los grandes núcleos de enseñanza en Grecia. En sus conferencias, Aristóteles definió los conceptos y principios básicos de muchas de las ciencias teóricas, como la lógica, la biología, la física y la psicología. Al establecer los rudimentos de la lógica como ciencia, desarrolló la teoría de la inferencia deductiva, representada por el silogismo (proposición deductiva que utiliza dos premisas y una conclusión), y un conjunto de reglas para fundamentar lo que habría de ser el método científico.

    Tras la muerte de Alejandro Magno, se desató en Atenas una fuerte corriente antimacedónica, que también afectó a Aristóteles, el cual se vio obligado a dejar la ciudad, retirándose a Calcis, tierra de su madre, donde murió a los sesenta y dos años.

    Los escritos de Aristóteles se pueden clasificar en dos grupos: los exotéricos, (destinados al gran público no iniciado en la filosofía, algo así como lo que hoy llamaríamos "de divulgación") y los esotéricos (dirigidos a un público ya iniciado en el saber filosófico). Los primeros se han perdido, y sólo conocemos los títulos de algunos o pequeños fragmentos. Según la tradición, los libros esotéricos han llegado a nosotros gracias a que su heredero, Neleo, para evitar que cayeran en manos del rey de Pérgamo, trasladó toda la biblioteca de Aristóteles a Tróade y la escondió en una bodega. Parte de aquella biblioteca eran los manuscritos del maestro.

    Recuperados en el siglo I a.C. por Apelicón de Teo, fueron revisados en esta ciudad por Sila, y luego trasladados a Roma. Las obras fueron dispuestas en el orden que hoy conocemos por Andrónico de Rodas. Todas ellas forman el llamado "Corpus aristotelicum".

    El "corpus" comprende cuatro grandes grupos de obras: 1) los escritos de lógica, conocidos por el nombre de Organon ("instrumento"; comprenden Categorías, De la interpretación, Primeros Analíticos, Segundos Analíticos, Tópicos, Refutaciones de sofismas); 2) escritos de la filosofía de la naturaleza o física (Física, Del cielo, De la generación y de la corrupción, Meteorológicos, Historia de los animales, Del movimiento de los animales, De la marcha de los animales, Del alma, de la sensación y de los sensible, De la memoria y del recuerdo); 3) los catorce libros recogidos bajo el título de Metafísica, así llamados porque en la serie ordenada por Andrónico venían después (metà en griego) de los escritos de la física; y 4) las obras morales, políticas, de poética y de retórica, los cuales son: Ética a Eudemo, Ética a Nicómaco, Ética mayor o Gran moral (cuya autenticidad se discute), Política, Poética, Retórica y Constitución de Atenas.

    DOCTRINA DE ARISTÓTELES

    - LA LÓGICA

    Se entiende por "lógica" en Aristóteles, la disciplina propedéutica o de preparación para el mejor desenvolvimiento del resto de las ciencias. Aunque Aristóteles excluye a la lógica de su consideración como ciencia, y ni siquiera usa el término para designar el método de raciocinio o de conocimiento, sin embargo, recibe de él tal impulso y perfeccionamiento que permanecerá casi inalterada durante cerca de dos milenios. Sólo con Bacon y Descartes sufrirá refutaciones de importancia. Con la lógica el Estagirita se propone ensamblar todo su sistema, para tratar de hallar la verdad universal inscrita en los entes particulares. Después de un tratado que puede considerarse de introducción y en el que analiza los términos (Categorías) y las proposiciones (De la interpretación), estudia la estructura silogística común a todos los razonamientos coherentes, formalmente válidos (Primeros Analíticos). Luego examina los requisitos para que un razonamiento, además de formalmente correcto, sea verdadero (Segundos analíticos, Tópicos, Refutaciones de sofismas).

    El resultado más importante de la lógica aristotélica es esta doctrina del silogismo, que él considera el esquema de toda inferencia válida. Define y clasifica todas las formas válidas de silogismo, distinguiendo entre ellos los verdaderos y los meramente correctos. De hecho un silogismo correcto sólo llega a la verdad si las premisas son verdaderas. Para demostrar la verdad de las premisas se puede recurrir a otro silogismo, pero dado que este proceso no puede continuarse hasta el infinito, es necesario que existan algunos principios supremos evidentes por sí mismos, que no necesitan de demostración. Estos principios son: principio de identidad, principio de no contradicción y principio del tercero excluido.

    Importante es también su doctrina sobre los conceptos. Un concepto tiene una extensión (ámbito de las cosas a las que se aplica) y una comprensión (el conjunto de las notas que lo caracterizan). Extensión y comprensión están en relación inversa. Según el grado de compresión y extensión los conceptos se llaman predicables y universales, y se agrupan en cinco clases: pueden expresar el género de un objeto, su especie, la diferencia específica, las propiedades y los accidentes.

    Cualquier predicado que podamos formular puede pertenecer a una de estas diez clases, o categorías: sustancia, cantidad, cualidad, relación, tiempo, lugar, situación, condición, acción y pasión.

    - LA METAFÍSICA

    La preocupación metafísica de Aristóteles es a la vez crítica, con respecto a la de su maestro Platón, y constructiva, puesto que se propone una nueva sistematización. Lo que pretende con la metafísica es llegar a saber "de los principios y de las causas primeras". Aborda los temas de la metafísica en lo que él llama "filosofía primera" (prote philosophia), ciencia que considera el ser en cuanto ser (tò on e on). Por ocuparse de las primeras y verdaderas causas, puede ser considerada igualmente ciencia de lo divino, ciencia teológica (hteologiké épisthéme).

    Aristóteles rechaza la teoría platónica de las Ideas separadas de los entes de este mundo. Lo verdaderamente existente no son los "reflejos" de las Ideas, sino los entes individuales, captados por la inteligencia y en los que reside el aspecto universal. El ser es lo opuesto a la nada, uno y múltiple al mismo tiempo.

    Pero cuando hablamos de ser en general lo hacemos de forma unívoca. En efecto, Aristóteles distingue tres maneras de expresar el ser: de forma unívoca (cuando nos referimos a una sola significación: "hombre", "marrón", "cinco"), en forma equívoca (cuando con un único término expresamos conceptos distintos: "judía", una planta leguminosa; "judía", una mujer de esa étnia). Pero cuando decimos, por ejemplo, "sano", podemos referirnos a un hombre, a un clima, a un alimento. El concepto "sano" lo estamos aplicando análogamente.

    En todo ser se da la substancia (ousìa, esencia de cada ente individual subsistente en sí mismo) y accidente (cualidad que no existe en sí misma sino en la sustancia). La sustancia puede ser sustancia primera, fundamento de los accidentes, y principio de individuación, y sustancia segunda, que designa la especie, y gracias a ella puede darse el saber científico. La sustancia primera puede a su vez ser corruptible (mundo de los entes), eterna (el mundo celeste) y eterna e inmóvil (Dios).

    Las sustancias sensibles se hallan constituidas por dos principios: materia (üle), nos dice de qué está hecha una cosa, y forma (morphé), disposición o estructura de la misma.

    Para explicar el cambio, -porque, en contra de Parménides, resulta evidente que el cambio y el movimiento se dan en el mundo-, se vale de las nociones de acto y potencia, determinaciones primeras del ser. Ahora bien, con estas dos nociones sabemos cómo suceden los cambios o movimientos, pero no sabemos por qué. Esto la conocemos mediante las razones o causas del cambio, que Aristóteles concretiza en cuatro: causa material, causa formal, causa eficiente y causa final (o teleológica). Esta última es de gran importancia para el Estagirita, porque está convencido de que todo existe para cumplir un fin, pues todo, por su propia inmanencia, busca su intrínseca perfección.

    La ciencia metafísica de Aristóteles culmina en la teología, la cual se ocupa del ser que existe per se, o sea, el ente en su sentido más pleno, la forma pura sin materia. Para probar la existencia de ese ser, apela a varios argumentos: "entre las cosas que existen una es mejor que la otra; de allí que exista una cosa óptima, que debe ser la divina". Su argumento más conocido es el denominado de predicamento cosmológico: las cosas de este mundo son perecederas, y por lo tanto sufren cambio y este cambio acaece en el tiempo. Cambio y tiempo son, pues, imperecederos; más para que se produzca el cambio o movimiento eterno ha de existir una sustancia eterna capaz de producir ese movimiento. Pero no podemos retrotraernos al infinito para buscar las causas de las causas, por lo que debemos llegar a un Primer Motor inmóvil. Este motor es Dios, concebido por Aristóteles como fuerza inmaterial inalterable. Ese Ser, sin embargo, no aparece en Aristóteles como creador del mundo, porque éste es eterno.

    LA ÉTICA DE ARISTÓTELES.

    1. El Bien y la felicidad.

    Todas las decisiones que adoptamos lo son en función de algún fin, de algún bien que deseamos, que perseguimos. Nadie puede tender al mal a sabiendas. Toda acción humana está orientada a la consecución de algún bien.

    Lo bueno y lo malo de la conducta humana están en función del bien que se persigue. Toda acción que conduzca al fin del hombre será buena y toda acción que no conduzca o se oponga o desvíe del fin del hombre será mala.

    Hay bienes que lo son por sí mismos y bienes que son medios para otros bienes más importantes.

    ¿Existe algún fin incondicionado? Si hubiera un bien que fuera el fin universal en función del cual eligiésemos los otros fines, ese bien sería el bien supremo del hombre. Tiene que existir un fin que sea deseado por sí mismo y no subordinado a otro como medio. El fin último será el Bien supremo.

    Este bien supremo es la felicidad (eudaimonía) El hombre tiende a buscar la buscar la felicidad por sí misma. Todo lo buscamos por ella. La felicidad es una cierta vida, la buena vida. No hay acuerdo respecto a en qué consiste la buena vida.

    Hay unos que piensan que el bien supremo es el placer y que entonces la vida feliz sería la vida voluptuosa. Otros piensan que el bien supremo son las riquezas y que la vida feliz sería la vida de negocios. Otros consideran que el bien supremo es la gloria y que la vida buena o feliz es la vida política. Pero todos ellos se equivocan

    Los que buscan los honores tratan con ello de persuadirse a sí mismos de que son buenos. Pero entonces el verdadero fin sería la bondad y no los honores. Las riquezas tienen un carácter meramente instrumental, pues nos sirven para conseguir otras cosas, que son las que de verdad nos importan. Y el bien no puede identificarse con el placer, pues hay placeres malos y bienes no placenteros.

    De todos modos, es cierto que la ausencia completa de riquezas y placeres es incompatible con la felicidad, que no consiste en estos bienes, pero los supone. "Todos creen que la vida feliz es agradable y con razón meten el placer en la trama de la felicidad...Por eso el hombre feliz necesita de los bienes corporales y de los externos o de fortuna...Los que afirman que el que sufre tortura o el que ha caído en grandes infortunios puede ser feliz si es bueno, no saben lo que dicen".

    Eth. Nic. VII, 1153 b 14.

    La felicidad estriba, pues, en una cierta actividad conforme a la areté o virtud perfecta. Y no una actividad esporádica, sino una que se alargue, "la vida entera, porque una golondrina no hace verano, ni tampoco un sólo día o poco tiempo hacen a uno venturoso y feliz". Eth. Nic. I, 1098 a 18.

    Resumiendo:

    -La felicidad es el fin supremo y coincide con el bien supremo.

    -La felicidad es autosuficiente, se desea por sí misma y nunca en orden a otras cosas.

    -La felicidad como bien perfecto, no es para el hombre solitario sino para el que se relaciona con los demás, porque el hombre es un zoon politikón, un ciudadano (polis=ciudad).

    -La felicidad es una actividad del alma que se basta a sí misma y es la actividad racional.

    -La felicidad no es propia de esclavos ni de animales, ni de mujeres, ni de niños ni de bárbaros, pues requiere una vida entera y una virtud perfecta.

    -La felicidad va unida al éxito y al buen obrar y a los bienes exteriores.

    -La felicidad es una acción conforme a la virtud perfecta.

    2. La areté (virtud).

    Vivir conforme a la virtud significa que la razón, la actividad racional, es la que dirige y regula todos los actos del hombre, toda la conducta humana; en esto consiste la vida virtuosa.

    La virtud es preciso conquistarla día a día, tras largo y penoso ejercicio. La felicidad consiste fundamentalmente en vivir de acuerdo con las cualidades propias y características del ser humano. Se trata de vivir conforme a la naturaleza de cada uno.

    Algo es bueno o malo respecto a una función que realice bien o mal, según que posea o no la correspondiente eficacia o virtud. El buen hombre es el que vive bien.

    La virtud humana consiste en la ejecución de la función propia del hombre. "La areté humana es el hábito por el cual el hombre se hace bueno y por el cual ejecuta bien su función propia." Eth. Nic. II, 1106, a 20.

    1. La virtud procede del hábito: ninguna virtud moral se origina en nosotros por naturaleza, no es innata ni espontánea sino que requiere esfuerzo de la voluntad; el hábito engendra la costumbre (ethos); el modo de ser de una persona que se expresa por sus acciones (praxis); es decir, es la postura del hombre en relación con la realidad circundante: es su modo de estar en el mundo.

    2. La virtud es esa fuerza, poder, capacidad, para buscar el bien, la propia plenitud humana, su propia perfección en todos los terrenos, no sólo en el moral. Es el cultivo de todas las cualidades personales; por tanto es huida de la mediocridad.

    3. La virtud es un hábito voluntario y libre, que implica deliberación y elección.

    4. La virtud consiste en el término medio entre dos extremos; no se trata de la media matemática, pues en la Etica no puede exigirse la misma exactitud que en otras ciencias; este término medio no es ni puede ser uno, ni único, ni idéntico para todos.

    La virtud es esa capacidad racional de saber escoger, según la recta razón (orthos logos) de cada uno, lo que estime que es el término medio entre dos extremos.

    3. Las virtudes éticas.

    Los deseos del hombre están o tienen que estar sometidos a la razón. Cuando se funciona mal, los deseos se descontrolan y escapan al control de la razón. La virtud o areté moral consiste en el control de la parte volitiva de la naturaleza humana por su parte pensante.

    La volición persigue el bien como fin, y, por tanto, respecto a los fines no hay deliberación ni elección. "El objeto de la volición es el bien tal como éste aparece a cada uno". Si uno está enfermo, pervertido o disminuido, le aparecerá como su bien algo que en realidad no es lo que por su naturaleza constituye su bien. Por ello lo mejor será fiarse de algún hombre egregio, un noble varón (spoudaios), entero y honesto que uno conozca, pues lo que a él le parezca el bien será también lo que por naturaleza es el bien. "El hombre egregio juzga bien todas las cosas y en todas se le muestra la verdad...., siendo, por decirlo así, el canon y la medida de ellas". Eth. Nic. III, 1112 a 28. En cualquier caso, "no puede ser objeto de deliberación el fin, sino sólo los medios conducentes al fin". Eth. Nic. III, 1112 b 33.

    La voluntad del hombre sano, entero y honrado está naturalmente orientada hacia su bien y sólo cabe deliberar y decidir sobre los medios para alcanzarlo. No tiene sentido deliberar ni tomar decisiones sobre asuntos que escapan a nuestro alcance, sobre cosas que no está en nuestra mano hacer u omitir. Pero cada día deliberamos sobre si hacer esto o hacer lo otro y decidimos lo que mejor nos parece. Precisamente, la decisión es un deseo deliberado de cosas a nuestro alcance. Estas decisiones pueden ser acertadas o equivocadas, buenas o malas, según que estén o no de acuerdo con el criterio correcto, y en ese hábito consiste la virtud moral. Una vez adquirido, decidimos bien, sin esfuerzo y con toda naturalidad.

    Decidir es difícil. Fácilmente puede uno pasarse o quedarse corto, y es difícil dar con el término medio exacto en que consiste la decisión correcta, la decisión óptima.

    A las obras bien hechas no se les puede quitar ni añadir nada, porque tanto el exceso como el defecto destruyen la perfección, mientras que el término medio la conserva y se puede errar de muchas maneras, pero acertar sólo de una (y por eso una cosa es fácil y la otra difícil, fácil errar en el bl`nco y difícil acertar).

    La virtud o areté moral consiste, pues, en un hábito de decidir bien y conforme a regla, entendiendo por tal el apuntar al término medio óptimo entre dos extremos. No es una regla aritmética entre dos cantidades, que sería una regla precisa. En ética no hay reglas precisas, sino que mucho depende de cada uno y de sus circunstancias. Hay que buscar el medio que conviene a cada uno.

    En estos temas hay que adquirir experiencia de la vida y dejarse guiar por el consejo y el ejemplo de algún hombre racional, prudente y experimentado (phrónimos).

    "La virtud es una disposición a decidir el término medio adecuado para nosotros, conforme al criterio que seguiría el hombre prudente". Eth. Nic. II 1106 b 35.

    No se nos ofrece ningún criterio o regla abstracta de acción, sino que nos remite al criterio de algún hombre egregio y prudente, lleno de inteligencia y experiencia de la vida que conozcamos.

    El término medio es entre dos extremos, uno por defecto y otro por exceso, que constituyen otros tantos vicios.

    A cada una de las múltiples funciones volitivas corresponde un medio y dos extremos. Término medio (mesotés), vicios por defecto (elléipsis) exceso (hyperbolé).

    Respecto a la búsqueda de placeres corporales hay que huir del vicio por defecto de la abstinencia o insensibilidad y del vicio por exceso del desenfreno. La virtud o término medio está en la templanza.

    El hombre no tiene la virtud por naturaleza, pero tampoco es la virtud algo antinatural. Lo que el hombre sí tiene por naturaleza es la potencialidad de la areté, pero esta potencialidad puede actualizarse o no, y esto depende de cada uno de nosotros.

    El hábito (héxis) en que consiste la virtud o areté se forma por la repetición de actos. Repitiendo muchas veces actos virtuosos, tomando una y otra vez la decisión correcta -por reflexión propia o siguiendo el consejo del hombre prudente y experimentado- vamos adquiriendo el correspondiente hábito de decidir bien, en que consiste la virtud, que así se incorpora a nosotros como una segunda naturaleza, que nos permite decidir bien en lo sucesivo con naturalidad y sin esfuerzo, casi sin darnos cuenta. Lo mismo pasa con todas las virtudes, no sólo con las morales.

    Somos potencialmente buenos y potencialmente malos, poseemos en potencia la virtud y el vicio. Pero podemos elegir, podemos elegir libremente. Somos responsables de nuestros hábitos, de qué potencialidad actualicemos.

    No hacemos el bien porque seamos buenos, sino al revés, somos buenos porque hacemos el bien, pues es haciendo el bien como nos hacemos buenos.

    Hay defectos congénitos del carácter y del cuerpo. De ellos no somos responsables y, por tanto, no pueden ser objeto de elogio y censura. Pero los hábitos adquiridos, las virtudes o vicios, sí pueden ser elogiados o censurados, pues somos responsables de ellos. "Y no son sólo los vicios del alma los que son voluntarios, sino en algunas personas también los del cuerpo, y por eso los censuramos. Nadie censura, en efecto, a los que son feos por naturaleza, pero sí a los que lo son por abandono y falta de gimnasia." Eth. Nic. III, 1114 a 22. Por eso somos responsables de nuestros actos y de nuestros hábitos, por eso está justificado elogiar a los virtuosos y censurar a los viciosos, y por eso tiene sentido que el legislador imponga premios y castigos a unos y a otros, para estimular a todos a actuar bien.

    4. Las virtudes dianoéticas.

    En el alma humana hay una parte apetitiva o volitiva -el ethos o carácter- y otra parte pensante o cognitiva - la dianoia o razón-. Las virtudes éticas o morales, las virtudes del ethos, son hábitos de decidir lo mejor -el mejor término óptimo- conforme a regla en cada caso. Pero el conocimiento de lo mejor es ajeno al ethos y procede de la dianoia, de la razón. Nuestra razón, a su vez, funciona correctamente, ejecuta bien su función, cuando posee la areté del pensamiento, que a su vez puede articularse en una serie de virtudes dianoéticas o saberes.

    Dianoia--- {funciones contemplativas o científicas}

    {Funciones prácticas}

    {Funciones productivas}

    Las funciones contemplativas o científicas del alma consisten en la contemplación de lo que de necesario, universal e inmutable hay en la realidad.

    Tanto las funciones prácticas como las productivas se refieren a lo que en la realidad hay de variable e interferible, y consisten en la determinación de los medios óptimos para la obtención de un fin, fin que en el primer caso es intrínseco a la acción y en el segundo extrínseco, un artefacto. A estos tres tipos de funciones de la dianoia corresponden tres tipos de saberes o virtudes dianoéticas: las contemplativas, las prácticas y las productivas.

    Desde el punto de vista ético, las virtudes dianoéticas más importantes son las prácticas. A la virtud o areté práctica por excelencia la llama Aristóteles phrónesis, prudencia o racionalidad moral. La virtud moral consiste en actuar conforme a regla adecuada. La phrónesis o racionalidad práctica es la encargada de establecer la adecuación de las reglas, de determinar cuál es el curso de acción a seguir, cuáles son los medios adecuados para obtener nuestro fin, cuál es el término medio óptimo, que no peque por exceso ni por defecto. Esto puede hacerse bien o mal. El hábito de hacerlo bien, de dar en el clavo con facilidad, de encontrar el término medio óptimo en cada caso, es la prudencia.

    Prudencia: 1º individual (se refiere a uno mismo)

    2º familiar o económica (se refiere a los asuntos del propio hogar).

    3º legislativa o política (que se refiere a los asuntos de toda la polis).

    La razón práctica ha de indicar al éthos lo que ha de hacer, la razón práctica es normativa. Y nuestro éthos, nuestro carácter, nuestros deseos, han de dejarse controlar y dirigir por la razón práctica. Precisamente la prudencia o virtud dianoética propia de la razón práctica marca el rumbo de las virtudes éticas. Y si nosotros mismos carecemos de prudencia, pero queremos adquirir las virtudes éticas, hemos de seguir las directrices de otro hombre que sí posea la prudencia, de un hombre prudente.

    La prudencia no es una ciencia. La ciencia trata de lo universal, mientras que la prudencia siempre lo es de lo particular. La prudencia es el resultado de larga experiencia de lo particular. Por eso los jóvenes carecen de experiencia y necesitan seguir los consejos de algún varón prudente y experimentado (su padre, su maestro o algún conocido honrado) Y por eso los jóvenes no sirven para la política, que es una variedad de la prudencia. "Los jóvenes pueden ser geómetras y matemáticos y sabios en cosas de este tipo, y, en cambio, parece que no pueden ser prudentes. La causa de ello es que la prudencia tiene por objeto también lo particular, con lo que uno llega a familiarizarse por la experiencia, y el joven no tiene experiencia, porque hace falta tiempo para adquirirla". Eth. Nic. VI, 1142 a 13.

    Las virtudes dianoéticas más elevadas son las científicas o contemplativas, pues a ellas corresponde la más alta actividad del hombre. El bien y el mal de la función contemplativa son la verdad y la falsedad respectivamente. La razón contemplativa funciona bien si capta la verdad y funciona mal si yerra y cae en la falsedad. La virtud o areté de la razón teórica o contemplativa consistirá, pues, en el hábito de captar la verdad respecto a lo que de universal y necesario hay en la realidad. Este hábito o virtud recibe el nombre de sabiduría (sophía).

    La sabiduría o virtud dianoética suprema se articula en otras dos virtudes: intuición intelectual (nous) y ciencia demostrativa (episteme). La intuición intelectual es el hábito de captar intuitivamente los principios más generales que constituyen los axiomas de las ciencias. La ciencia demostrativa es el hábito de hacer demostraciones correctas a partir de los principios. La intuición intelectual nos suministra axiomas; la ciencia demostrativa, teoremas. Juntas constituyen la totalidad de la ciencia teórica, o sabiduría.

    5. La vida contemplativa.

    ¿Para qué sirven las virtudes dianoéticas teoréticas o contemplativas? ¿Para qué sirve la ciencia teórica? Para nada. La ciencia teórica no sirve para nada, es un puro lujo, el más excelso de los lujos, el lujo por excelencia del hombre en su plenitud. La ciencia teórica no es medio para nada, sino que es el fin último del hombre, pues en ella consiste el alcanzar la felicidad que puede alcanzar.

    El ejercicio de toda actividad produce placer. "El placer perfecciona la actividad, no como la disposición que le es inherente, sino como cierta consumación a que ella misma conduce, como la juventud a la flor de la vida" Eth. Nic. X, 1174, b 32.

    El hombre tiene tantos placeres como actividades. Pero hay actividades que se ejecutan en función de otras, mientras que algunas se realizan por sí mismas, y éstas son las más valiosas y agradables.

    Es absurdo pensar que la vida feliz consiste en el descanso o la diversión, pues sólo descansamos o nos divertimos para mejor poder realizar alguna actividad. La felicidad no está en el dormir, sino en el estar activo, con la actividad más autosuficiente, más buscada por sí misma, más inútil, más placentera y más divina, aplicada al más perfecto de sus objetos. Pero esa actividad es precisamente la contemplación, la ciencia teórica. La máxima felicidad del hombre estriba en vivir dedicado a la contemplación, en la vida contemplativa... (Bíos teoréticos).

    Hacemos la guerra para tener paz. Y nos afanamos en la paz para tener ocio. Ni la guerra ni la política, ni el afán son fines últimos sino medios para obtener ocio. ¿Para qué queremos el ocio? Lo mejor a lo que podemos aspirar a hacer es dedicarnos a la contemplación o ciencia teórica.

    "La actividad contemplativa de la inteligencia...no aspira a ningún fin distinto de sí misma, tiene su placer propio (que aumenta la actividad), posee la autarquía y el ocio y la ausencia de fatiga y todas las demás características del hombre dichoso. Esta actividad constituiría la perfecta felicidad del hombre, si ocupara cada instante de su vida...Tal vida, sin embargo, sería demasiado excelente para el hombre. No viviría en esa manera en cuanto hombre, sino en cuanto en él hay algo de divino." Eth. Nic. X, 1177 b 19.

    La felicidad del hombre consiste en la vida contemplativa. Por eso los animales y los niños, esclavos y mujeres, que son incapaces de ella, no pueden ser felices.

    "Hasta donde se extiende la contemplación se extiende también la felicidad, y los que tienen la facultad de contemplar más son también los más felices....La felicidad consiste en la contemplación.

    Sin embargo, el contemplativo, por ser un hombre, tiene necesidad de bienestar externo, ya que nuestra naturaleza no se basta a sí misma para la contemplación, sino que necesita de la salud del cuerpo, del alimento y de los demás cuidados." Eth. Nic. 1178 b 29.

    El ideal de la vida feliz consiste, pues, en tener solucionados los problemas materiales inmediatos y dedicar el ocio disponible a la ciencia teórica, a la contemplación de lo que de universal y necesario hay en la realidad.

    Al ideal sublime de la vida contemplativa no pueden acceder todos los hombres. Ni las pasivas mujeres ni los torpes esclavos, ni los artesanos y campesinos, embrutecidos por el trabajo manual, pueden aspirar a la felicidad suprema. Tampoco los bárbaros lo pueden conseguir. Sólo en la polis griega es posible que se desarrolle la vida contemplativa en los mejores hombres, alcanzando la vida humana su plenitud.

    LA POLÍTICA DE ARISTÓTELES.

    1. La comunidad doméstica.

    El hombre no puede vivir aislado. Sólo en comunidad satisface sus necesidades, se desenvuelve y actualiza plenamente su forma. Quien vive aislado puede ser una bestia o un dios, pero no un hombre. F. Nietzsche: o un filósofo.

    Toda comunidad tiende a su fin. Y la comunidad más elemental, que es la comunidad doméstica, tiende al fin más elemental, que consiste n la satisfacción de las necesidades cotidianas. El saber práctico que tiene la comunidad doméstica o casa (oikos) como objeto es la oikonomía, la economía.

    La casa o comunidad doméstica es una comunidad compuesta de elementos heterogéneos, de hombres de diversa edad, sexo y condición. Es una unidad natural u orgánica, orientada a un fin propio, que es su bien y en la que la función de cada elemento está subordinada a la del conjunto. Por eso ha de haber un elemento rector.

    El elemento rector de la comunidad es el hombre libre adulto, el dueño de la casa. Los dos elementos regidos son la mujer de la casa, los infantes y los esclavos. Las relaciones de dominio del dueño de la casa con estos otros miembros de la comunidad doméstica son naturales pero distintas. El es marido de su mujer, padre de sus infantes y amo de sus esclavos.

    La relación de marido a mujer es natural, no convencional. En todas las especies animales el macho y la hembra se unen por su tendencia natural a reproducirse. Del mismo modo tienden a unirse el hombre y la mujer con vistas a la generación y ello no ocurre en virtud de una decisión, sino por naturaleza. Una vez constituida así la unión de ambos, en la naturaleza del varón está el asumir la dirección de la pareja, y en la de la mujer el someterse a ella. "Tratándose de la relación entre macho y hembra, el primero es superior y la segunda es inferior por naturaleza; el primero rige, la segunda es regida". Política, I, 1254 b 13.

    La relación del padre con sus infantes es igualmente natural y se parece a la relación de los antiguos reyes con sus súbditos. El rey era de la misma estirpe que sus súbditos, pero más venerable que ellos. Así también el padre es de la misma estirpe que los hijos pero de más edad y prudencia que ellos, y así destinado por naturaleza a dominarlos por su propio bien.

    En toda comunidad doméstica ha de haber quien prevea las necesidades y de las órdenes oportunas y quien lleve a cabo esas órdenes. "El que es capaz de prever con el pensamiento es naturalmente jefe y señor y el que puede ejecutar con su cuerpo esas previsiones es súbdito y esclavo por naturaleza; por eso, el señor y el esclavo tienen los mismos intereses" Política I, 1252 a 31.

    El dueño de la casa tiene la responsabilidad de que la comunidad doméstica alcance su fin, ha de cumplir con su función, ha de realizar su obra. Pero para realizar su obra -que en definitiva es la vida y el bienestar- necesita instrumentos. Los instrumentos pueden ser inanimados o animados. El fin de la producción es algo extrínseco a ella misma, el producto. El fin de la acción es ella misma. La vida es acción. Y el dueño de la casa necesita instrumentos para la acción. Los esclavos son precisamente los instrumentos `nimados de que dispone el dueño de la casa para la acción, por eso le pertenecen y forman parte de las propiedades de él.

    Tenemos que señalar que la esclavitud nunca fue en la Antigüedad objeto de examen, no constituyendo un problema político en sí mismo. La opinión pública y los pensadores la consideraron constantemente en mayor o menor medida, como un dato natural que se utiliza sin discutir. Puede proporcionar la materia para reflexiones morales sin aplicaciones concretas. Para los artífices de sistemas entra en el campo de la buena administración y no en el de la política. Cuando Aristóteles trata de este tema es para eludirlo, disociándolo en dos problemas distintos.

    Para Aristóteles el esclavo es una propiedad animada. "Desde el nacimiento unos seres están destinados a ser regidos y otros a regir". Considerado desde el punto de vista de la naturaleza, el esclavo es al amo lo que el cuerpo es al alma. "Todos aquellos cuyo rendimiento es el uso del cuerpo, y esto es lo mejor que pueden aportar, son esclavos por naturaleza, y para ellos es mejor estar sometidos a esta clase de imperio...Pues es naturalmente esclavo el que es capaz de ser de otro (y por eso es realmente de otro)".

    Pero al lado de la servidumbre natural existe una servidumbre establecida por ley, que deriva esencialmente del derecho de guerra. Contra ella, reconoce Aristóteles, se han alzado muchos jurisconsultos, ya que la superioridad militar no es una razón suficiente para esclavizar a otros, tanto más cuanto que la guerra misma puede ser injusta. Aristóteles, aun sin admitir totalmente este punto de vista, parece concluir, al final de un desarrollo bastante forzado, que no hay más esclavos que los que han sido destinados a la servidumbre por naturaleza. El trabajo de Aristóteles es significativo. Reduce el problema de la esclavitud, por una parte, a un dato natural que se excluye por eso mismo de la política, y, por otra, a accidentes individuales que se imputan a las vicisitudes de la Historia y que se pueden intentar paliar.

    El esclavo por naturaleza carece de la inteligencia adecuada para conocer y ordenar las cosas con prudencia y sabiduría. Sólo dispone de su fuerza corporal, como los animales domésticos, de los que se diferencia porque posee alguna inteligencia, la suficiente para entender y acatar las órdenes.

    Esclavo se dice de dos maneras: por naturaleza y por ley o convención. A veces -como consecuencia, p.ej. de una guerra entre helenos- hombres que por naturaleza son libres y hechos para el mando y la política caen prisioneros y son reducidos al status de esclavos. Tienen cuerpo y alma de libres, pero por convención y ley de guerra pasan a ser esclavos. Lo mismo ocurre con los libres.

    Hay quien legalmente anda libre por ahí, pero cuya falta de inteligencia y prudencia lo hacen ser esclavo por naturaleza. En general, los helenos son libres por naturaleza, mientras que los bárbaros son esclavos por naturaleza" Aristóteles afirma que "el amo y el esclavo que por naturaleza merecen serlo tienen intereses comunes y amistad recíproca". Política, I, 1255 b 12.

    2. Comercio y dinero.

    El saber práctico económico (oikonomiké) se refiere a la utilización de los bienes domésticos. Pero estos bienes hay que adquirirlos. El saber práctico referente a la adquisición de tales recursos o khrémata, se llama khrematistiké, crematística.

    Hay que distinguir dos tipos de crematística: la doméstica y la comercial.

    La doméstica tiene por objeto la adquisición de los recursos domésticos para la vida doméstica. Siempre son limitados. Hace falta una determinada cantidad de ellos, y nada más.

    La crematística comercial o de cambio tiene por objeto el dinero. Los comerciantes cambian unos productos por otros. Se inventó el dinero para simplificar el cambio. La crematística doméstica se sirve a veces del dinero para obtener un fin extrínseco, lo necesario para la vida. Pero la crematística de cambio tiene el dinero y su aumento como fin. Por eso la riqueza doméstica tiene un límite, señalado por las necesidades de la casa, mientras que la riqueza a la que aspiran los que se dedican al cambio es ilimitada, pues no persiguen otro fin que el aumento indefinido de su dinero, de su caudal. Pero el dinero no es natural, sino que sólo vale por convención.

    Hay tres tipos de crematística de cambio: 1º comercio: bienes reales x dinero., 2º trabajo asalariado: trabajo x dinero. 3º crédito con interés, en que se intercambia dinero x dinero.

    Aristóteles, como buen terrateniente sentía antipatía por el tráfico comercial, tan poco natural, por el trabajo asalariado (o bien a uno no le corresponde trabajar por naturaleza y entonces no lo hace; o sí le corresponde, y entonces debe hacerlo gratis, como esclavo), y, sobre todo, por el crédito con interés, que es aborrecible, pues "el dinero se hizo para el cambio, y el interés por sí sólo produce más dinero...el interés viene a ser dinero de dinero, de suerte que de todas las clases de tráfico éste es el más antinatural." Política I, 1258 b 4.

    3. La polis.

    La polis es una comunidad natural, no artificial. Es por naturaleza. Es algo que pertenece a la naturaleza misma del hombre, a esa sociabilidad natural del hombre, a esa capacidad natural o inclinación natural que tiene el hombre a asociarse, a ser social, a integrarse en una polis, a ser zoon politikón, animal político. El hombre tiene una tendencia innata a lograr su propia perfección en la polis, no podrá alcanzar su bien y su felicidad si no es en la polis, es decir, nunca aislado o en solitario, sino en un lugar que es su lugar natural, que es la ciudad. Ser hombre es lo mismo que ser ciudadano (polites).

    El origen natural de la ciudad se puede poner en la casa; pero entendiendo por casa la comunidad doméstica que cubre las necesidades básicas, cotidianas del hombre. El individuo engendra la familia, ésta se instala en la casa, luego viene la tribu, después la aldea, y por fin la polis. Un conjunto autosuficiente de aldeas da lugar a la polis. La polis es el resultado de las necesidades humanas. La polis existe por naturaleza. El hombre tiene que vivir en una polis si quiere desarrollarse plenamente. La casa y `a aldea tienen que formar parte de una polis si han de alcanzar sus fines.

    De hecho la polis es el fin de las comunidades inferiores, que sólo en ella pueden encontrar su perfección. No sólo existe la polis naturalmente, sino que es por naturaleza anterior y más importante que el individuo y la familia.

    Los otros animales tienen voz (phoné), y con ella pueden expresar y comunicarse su placer y su dolor, que es algo subjetivo. Pero los hombres tienen además capacidad lingüística, pueden hablar y así comunicarse unos con otros sobre lo justo y lo injusto, lo conveniente y lo perjudicial, etc., pudiendo así llegar a un acuerdo objetivo sobre tales cuestiones. Tal acuerdo se plasma precisamente en las leyes de la ciudad. En resumen, el hombre posee por naturaleza la capacidad lingüística, que sólo encuentra uso y función adecuadas en la convivencia política, en la vida de la polis. Y es que el hombre está hecho para vivir en ella. Ser miembro de la polis, como hablar o tener ojos es parte de la naturaleza humana.

    Los hombres aspiran a vivir del mejor modo posible y por tanto a convivir. La polis existe para posibilitar la vida plena, que es vida de convivencia. La polis es una unidad orgánica, estructurada en clases sociales distintas, pero cuyas funciones están integradas. La unidad de la polis estriba en su estructura, en su constitución.

    Hablando de lo justo y de lo injusto a lo largo del tiempo, los ciudadanos llegan a un acuerdo básico que constituye la ciudad: es su constitución (politeía). Por eso, cuando la constitución cambia, la ciudad pasa a ser otra. Una polis es, pues, un conjunto de ciudadanos suficiente para vivir en autarquía y dotado de una constitución. La felicidad, que es el fin del Estado, no es alcanzable para muchos de los hombres. Solamente los ciudadanos libres, los que no son esclavos, pueden alcanzarla. Porque en la ciudad no todos son iguales. No son ciudadanos todos aquellos sin los cuales no podría existir la ciudad. Mujeres, esclavos, obreros, etc., Son elementos subordinados.

    "La justicia consiste en la igualdad, y así es; pero no para todos, sino para los iguales; y se piensa que la desigualdad es justa, y así es, pero no para todos, sino para aquellos que son desiguales". Política, III, 9, 1280 a.

    Aristóteles no concede el derecho de ciudadanía a todos los elementos que componen la ciudad; excluye a los esclavos y a las mujeres.

    "Hay algunas mujeres y hembras de otros animales, como los caballos y los bueyes que tienen suma propensión a dar hijos semejantes a sus progenitores, como la yegua llama Justa, en Farsalo". Política, II, 3, 1262 a, 23.

    "Si las mujeres son comunes y la propiedad privada, ¿quién se cuidará de la casa, como del campo los hombres? ¿Y si son comunes las propiedades y las mujeres de los labradores? Es también absurdo deducir de la comparación con los animales que las mujeres deben ocuparse de las mismas cosas que los hombres, porque los animales no tienen que administrar la casa" Política, II, 5, 1264 b, 1-5.

    También excluye a los artesanos, labradores, y mercaderes, de los que dice que es preferible que sean esclavos.

    Sólo los que no trabajan son ciudadanos en sentido fuerte: "Ellos son los ciudadanos, ya que los obreros no participan de la ciudad ni ninguna otra clase que no sea productora de virtud." Política, VII, 9, 1329, a, 20.

    La función del ciudadano es hacer política, y en tiempo de guerra también es combatir con las armas. El buen ciudadano ha de poseer la areté política, ha de saber mandar y obedecer, y ha de poseer las virtudes correspondientes a la vida política, en especial la justicia. La justicia es la principal virtud del ciudadano. La justicia consiste fundamentalmente en dos cosas: en la obediencia a las leyes de la ciudad y en tratar al resto de los ciudadanos como a iguales a uno mismo. La naturaleza humana sólo alcanza su plenitud en el ciudadano, hombre adulto, libre y cabal, dotado de razón, capaz de mandar y obedecer, y que dispone de ocio suficiente para dedicarse a las actividades superiores: la política, si es necesario la guerra y si es posible, la filosofía.

    4. Los regímenes políticos.

    Aristóteles distingue tres tipos de Constitución, según el número de los gobernantes -monárquica, aristocrática y democrática- teniendo cada una forma corrompida -tiránica, oligárquica y demagógica-

    Hay seis regímenes políticos.

    Sistemas justos:

    *Monarquía o gobierno de uno solo.

    *Aristocracia, o gobierno de los mejores.

    *Democracia, o gobierno del pueblo.

    Sistemas injustos:

    *Tiranía, o desviación de la monarquía.

    *Oligarquía, o desviación de la aristocracia.

    *Demagogia, o desviación de la democracia.

    En las buenas Constituciones o regímenes el gobierno se ejerce en beneficio de los gobernados: tal es el criterio que separa ambas series.

    La monarquía es el gobierno de un sólo hombre, el más noble, que gobierna con el consentimiento del pueblo y respeta las leyes.

    La tiranía es el gobierno de un solo hombre que se ha hecho con el poder por la violencia y gobierna sin el consentimiento del pueblo y sin respetar las leyes de la ciudad.

    La aristocracia es el gobierno de los ciudadanos mejores y más virtuosos elegidos por y entre los de mejor linaje.

    La oligarquía es el gobierno de los ciudadanos más ricos.

    La democracia moderada es el gobierno de todos los ciudadanos, pero sometido a las leyes consuetudinarias.

    La democracia extrema o demagógica es el gobierno de todos los ciudadanos sin respeto a las leyes; en la práctica gobierno de los demagogos, que agitan a los pobres, que son mayoría.

    Aristóteles piensa que en su tiempo ya no quedan monarquías ni aristocracias. Sólo hay tiranías. No hay aristocracias, pues es difícil encontrar los hombres virtuosos, mientras que en todas las ciudades hay ricos. La tiranía, finalmente, abunda demasiado, pero no puede considerarse como un tipo de constitución, sino más bien como la falta de constitución. Es, desde luego, el peor de los regímenes políticos. Por tanto, en la práctica, los regímenes políticos interesantes se reducen a dos: oligarquías y democracias.

    En la democracia gobiernan todos los hombres libres, todos los ciudadanos. En la oligarquía sólo los ricos.

    Es evidente que estas clasificaciones no satisficieron a Aristóteles profundamente. En efecto, el número puede no significar gran cosa. Una Constitución puede tener una etiqueta oligárquica o democrática y ser aplicada prácticamente en direcciones opuestas; la democracia puede disimular una oligarquía al servicio de los ricos; una oligarquía de censo muy bajo puede compararse con una democracia; una democracia en la que la masa es virtuosa puede ser una aristocracia; o puede convertirse en tiranía si la ley no es respetada. En realidad, pues, las formas de constitución son infinitamente numerosas, ya que pueden ser eclécticas, o variar también según se trate de comunidades de predominancia agrícola o urbana. Por consiguiente, Aristóteles se da cuenta de la diversidad de las combinaciones; no ha de sorprendernos la diversidad de clasificaciones que se encuentran en su obra.

    A Aristóteles lo que le importa es el funcionamiento político real de los diversos regímenes, incluidas las trampas y triquiñuelas de las que se sirven los diversos grupos en la sociedad. Lo importante de las leyes -más incluso que sean buenas- es que duren, pues sólo la duración les confiere el prestigio social y el carácter consuetudinario necesarios para que inspiren respeto. Igualmente, el problema del régimen político ya no es de cuál sea el mejor, sino el de cuál resulte más duradero. Y si uno es oligárquico o democrático, debe preocuparse más de hacer el régimen duradero, aunque sea aguándolo, que de derrocarlo por tratar de hacerlo demasiado puro. Muestra preferencia más que por un género puro, por un género mixto o, en todo caso, mezclado, al que llama Constitución "verdadera" o "Constitución política" y puede ser definido o como una democracia próxima a la oligarquía o como una oligarquía vecina a la democracia.

    Todo su pensamiento político converge hacia esa elección. Lo peor que le puede pasar a una ciudad no es tener un régimen u otro, sino el estar sometida a continuas sediciones, golpes de mano y revoluciones. Hay que evitar la sedición. La sedición tiene por causa la desigualdad. Los unos, porque son iguales en cuanto libres, quieren ser también iguales en todo lo demás. Los otros, porque son desiguales en riqueza, quieren serlo también políticamente.

    Cuando los primeros son muchos y muy pobres y los segundos son pocos y muy ricos, esta extrema desigualdad conduce a la envidia de los primeros y al desprecio de los segundos, e impide la concordia y la amistad entre los ciudadanos, con lo que las semillas de la sedición están plantadas. La historia de tales ciudades es una continua y larvada guerra civil. Si queremos estabilidad, hemos de evitar los extremos, hemos de formar, fomentar la clase media.

    Aristóteles desea una constitución en la que prevalezca la clase media. Esta clase asegura la estabilidad al Estado, permanece fiel a las leyes y desconfía de los arrebatos pasionales. No trabaja en su solo interés, sino en el de todos los gobernados. Por consiguiente, es la clase predispuesta por excelencia para administrar los negocios públicos. Lo mejor está siempre en el término medio. El mejor régimen será una mezcla de oligarquía y democracia en una polis donde la mayoría de los habitantes pertenezcan a la clase media.

    Para participar en el gobierno sólo se exigirá una riqueza moderada que será poseída por la gran mayoría. Los cargos serán electivos, no por sorteo. Y se tratará de que las leyes duren, pensándoselo dos veces antes de cambiar alguna.

    OBRAS DE ARISTOTELES

    Las obras de Aristóteles se dividen en dos grupos:

    • “Exotéricas”: dirigidas al gran público, escritas en forma de diálogos en los que el mismo dirige la conversación. Se conservan solo algunos fragmentos.

    • “Esotéricas”: apuntes recogidos en las lecciones que Aristóteles daba en el Liceo. Muchos de ellos se conservan.

    Teniendo en cuenta la evolución de su pensamiento se suelen establecer tres periodos:

    • Las obras escritas durante su permanencia en la Academia en relación con Platón. De este periodo es: diálogo Eudemo o Acerca del alma, en el que comparte la teoría de la reminiscencia platónica y la de la inmortalidad y preexistencia del alma.

    • Transición y viajes: las obras de la época de Asos y Mitilene. En esta época desarrolla sus observaciones biológicas y elabora la historia de los animales y Partes de los animales. La Física, la Ética a Eudemo, el diálogo Sobre la filosofía

    • Atenas. El Liceo: abarca el periodo del Liceo. Termina la Política, escribe Ética a Nicómaco, la gran Moral, la Poética, la Retórica y los libros de la Metafísica. En el Liceo se realizan investigaciones sistemáticas y detalladas sobre la naturaleza y la historia.

    Las obras más destacadas de Aristóteles:

    • Escritos sobre lógica (reunidos en la época bizantina con el Órganon): Categorías, Primeros Analíticos, Analíticos Posteriores, Tópicos.

    • Escritos metafísicos: Metafísica.

    • Escritos sobre filosofía natural, ciencias naturales y psicología: Física, Sobre el cielo, Metereológicos, Historia de los animales, Acerca del Alma.

    • Escritos sobre ética y política: Gran moral, Ética a Eudemo, Ética a Nicómaco, Política.

    • Escritos de estética, historia y literatura: Retórica, Poética.


    LA FOLOSOFIA MODERNA DE DESCARTES A KANT

    Filosofía y Ciencia

    RENE DESCARTES

    René Descartes, (1596-1650) nacido en La Haye, Touraine (Francia), Descartes era hijo de un miembro de la baja nobleza y pertenecía a una familia que había dado algunos hombres doctos. Desde muy joven había nutrido una fuerte esperanza de conseguir conocimientos seguros sobre la naturaleza de los hombres y del universo. Pero después de haber estudiado filosofía se convenció cada vez más de su propia ignorancia. Estaba convencido de que sólo nuestra razón puede proporcionarnos conocimientos seguros. No nos podemos fiar de los que nos dicen los viejos libros. Ni siquiera de los que nos dicen nuestros sentidos. Entonces empezó a filosofar por cuenta propia y decidió viajar por Europa. Descartes nos cuenta que a partir de entonces sólo buscará aquella ciencia que pueda encontrar en él mismo o en <<gran libro del mundo>>. Se adhirió entonces al servicio de la guerra, que le llevó a varios lugares de Centroeuropa. Más adelante vivió unos años en París, pero en 1629 se fue a Holanda, donde vivió casi 20 años trabajando en sus tratados filosóficos. En 1649 fue invitado a Suecia por la reina Cristina. Pero la estancia en ese lugar le provocó una pulmonía, y Descartes murió en el invierno de 1650 con tan sólo 54 años. Pero llegaría tener una gran importancia para la filosofía, incluso después de su muerte. No es ninguna exageración decir que fue Descartes quien fundó la filosofía de los tiempos modernos. Tras el entusiasta redescubrimiento del renacimiento del ser humano y de la naturaleza, surgió de nuevo una necesidad de recoger las ideas de la época en un sistema filosófico consistente.

    Descartes trató de aplicar a la filosofía los procedimientos racionales inductivos de la ciencia, y en concreto de las matemáticas. Antes de configurar su método, la filosofía había estado dominada por el método escolástico, que se basaba por completo en comparar y contrastar las opiniones de autoridades reconocidas. Rechazando este sistema, Descartes estableció: "En nuestra búsqueda del camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de objetos de los que no podamos lograr una certidumbre similar a las de las demostraciones de la aritmética y la geometría". Por esta razón determinó no creer ninguna verdad hasta haber establecido las razones para creerla. El único conocimiento seguro a partir del cual comenzó sus investigaciones lo expresó en la famosa sentencia: Cogito, ergo SUM, "Pienso, luego existo". Partiendo del principio de que la clara conciencia del pensamiento prueba su propia existencia, mantuvo la existencia de Dios. Dios, según la filosofía de Descartes, creó dos clases de sustancias que constituyen el todo de la realidad. Una clase era la sustancia pensante, o inteligencia, y la otra la sustancia extensa, o física.

    La contribución más notable que hizo Descartes a las matemáticas fue la sistematización de la geometría analítica. Fue el primer matemático que intentó clasificar las curvas conforme al tipo de ecuaciones que las producen, y contribuyó también a la elaboración de la teoría de las ecuaciones. Las matemáticas le parecieron la única ciencia verdaderamente segura. Por eso en su intento de crear una nueva filosofía, se propone cono modelo el modo de proceder de los matemáticos: si la filosofía encuentra un método igualmente válido, podrá proceder con la misma seguridad. La búsqueda de un método será, entonces, el primer objetivo de los nuevos filósofos.

    GODOFREDO GUILLERMO LEIBNIZ

    Leibniz (1646-1716) nacido en Leizpig, se educó en las universidades de esta ciudad, de Jena y de Altdorf. Desde 1666 (año en que fue premiado con un doctorado en leyes) trabajó para Johann Philipp von Schönborn, arzobispo elector de Maguncia, en diversas tareas legales, políticas y diplomáticas. En 1673, cuando cayó el régimen del elector, Leibniz marchó a París. Permaneció allí durante tres años y también visitó Amsterdam y Londres, donde dedicó su tiempo al estudio de las matemáticas, la ciencia y la filosofía.

    En la exposición filosófica de Leibniz, el universo se compone de innumerables centros conscientes de fuerza espiritual o energía, conocidos como mónadas. Cada mónada representa un microcosmos individual, que refleja el universo en diversos grados de perfección y evolucionan con independencia del resto de las mónadas. El universo constituido por estas mónadas es el resultado armonioso de un plan divino. Los humanos, sin embargo, con su visión limitada, no pueden aceptar males como las enfermedades y la muerte integrando una parte de la armonía universal. Este universo de Leibniz, "el mejor de los mundos posibles", es satirizado como una utopía por el autor francés Voltaire en su novela Cándido (1759).

    JOHN LOCKE

    Locke (1632-1704) nació en el pueblo de Wrington, Somerset, el 29 de agosto de 1632. Estudió en la Universidad de Oxford e impartió clases de griego, retórica y filosofía moral en Oxford desde 1661 hasta 1664. En 1667 inició su relación con el estadista inglés Anthony Ashley Cooper, primer conde de Shaftesbury, de quien fue amigo, consejero y médico. Shaftesbury consiguió para Locke algunos cargos menores en el Gobierno. En 1669, en una de sus funciones oficiales.

    Locke intenta aclarar dos cuestiones, en primer lugar pregunta de dónde recibe el ser humano sus ideas y conceptos, en segundo lugar si podemos fiarnos de lo que nos cuentan nuestros sentidos. Locke está convencido de que todo lo que tenemos de pensamientos y conceptos son sólo reflejos de lo que hemos visto y oído. Locke subraya que lo único que recibimos a través de los sentidos son impresiones simples.

    El empirismo de Locke hizo hincapié en la importancia de la experiencia de los sentidos en la búsqueda del conocimiento en vez de la especulación intuitiva o la deducción. La doctrina empirista fue expuesta por primera vez por el filósofo y estadista inglés Francis Bacon a principios del siglo XVII, pero Locke la dotó de una expresión sistemática en su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690). Afirmaba que la mente de una persona en el momento del nacimiento es como una tabula rasa, una hoja en blanco sobre la que la experiencia imprime el conocimiento, y no creía en la intuición o teorías de las concepciones innatas. También mantenía que todos nacen buenos, independientes e iguales.

    JORGE BERKELEY

    Jorge Berkeley (1685-1753) Nacido en County Kilkenny, Irlanda, el 12 de marzo de 1685, estudió en el Trinity College de Dublín, de cuyo cuerpo docente llegó a ser miembro en 1707. Fue un obispo irlandés, pero también era filósofo. Fue el filósofo más empirista de todos. Considerado el fundador de la moderna escuela del idealismo. Berkeley mantenía que no se puede concebir que la materia exista con independencia de la mente; los fenómenos de los sentidos sólo pueden explicarse suponiendo que hay un dios que provoca de forma continua la percepción en la mente humana. Él sentía que la filosofía y la ciencia de la época estaban amenazando los conceptos cristianos de la vida, y que ese materialismo cada vez más dominante era una amenaza contra la fe cristiana en que es Dios quien crea y conserva todo lo que hay en la naturaleza.

    Berkeley desarrolló su teoría filosófica como una respuesta al escepticismo y el ateísmo. Afirmaba que el escepticismo surge cuando la experiencia o las sensaciones se encuentran desligadas de los objetos, no dejando ningún camino posible para saber de ellos excepto a través de las ideas. Para poner fin a esta disociación, una persona tiene que reconocer que el "ser" de las cosas sensibles consiste sólo en que son percibidas. Todo lo que es percibido es real, por eso las únicas cosas cuya existencia se puede conocer son aquellas que se pueden percibir. Berkeley insistió, no obstante, en que las cosas sí tienen una existencia fuera de la mente humana y sus percepciones, pues las personas no pueden controlar las ideas que tienen. En consecuencia, debe haber una mente en la que existan todas las ideas, un omnipresente espíritu infinito, a saber, Dios, que lo percibe todo.

    El sistema filosófico de Berkeley eliminaba cualquier posibilidad de conocimiento de un mundo externo material. A pesar de que su sistema tuvo pocos seguidores, sus críticas a los razonamientos sobre un mundo separado externo y al concepto de la materia fueron poderosas y han influido en los filósofos posteriores.

    DAVID HUME

    Hume (1711-1776) se crió en Escodia, en las afueras de Edimburgo. Su familia quería que fuera abogado, pero el mismo decía que sentía una resistencia infranqueable hacia todo lo que no era filosofía y enseñanza. Vivió en la época de la Ilustración.

    Como empirista, Hume consideró una obligación el ordenar todos los conceptos y pensamientos confusos que habían inventado todos aquellos hombres. Hume desea volver a la percepción inmediata del mundo de los hombres.

    Las creencias filosóficas de Hume recibieron una gran influencia del filósofo inglés John Locke y del obispo y filósofo irlandés George Berkeley. Tanto Hume como Berkeley diferenciaban entre la razón y los sentidos. Hume, sin embargo, fue más allá e intentó probar que la razón y los juicios racionales son tan sólo asociaciones habituales con diferentes sensaciones o experiencias.

    Hume dio un paso revolucionario en la historia de la filosofía al rechazar la idea de causalidad, argumentando que “la razón nunca podrá mostrarnos la conexión entre un objeto y otro si no es ayudada por la experiencia y por la observación de su relación con situaciones del pasado. Cuando la mente, por tanto, pasa de la idea o la impresión de un objeto, a la idea o creencia en otro, no se guía por la razón, sino por ciertos principios que asocian juntas las ideas de esos objetos y los relaciona en la imaginación”. El rechazo de la causalidad implica también un rechazo de las leyes científicas, que se basan en la premisa de que un hecho provoca otro de forma necesaria y, como resulta predecible, siempre lo hará. Según la filosofía de Hume, por tanto, el conocimiento de los hechos es imposible, aunque admitía que en la práctica las personas tienen que pensar en términos de causa y efecto y deben asumir la validez de sus percepciones para no enloquecer. También admitía la posibilidad de conocimiento sobre las relaciones entre las ideas, como las relaciones entre los números en matemáticas. El punto de vista escéptico de Hume también negaba la existencia de la sustancia espiritual defendida por Berkeley y de la “sustancia material” defendida por Locke. Yendo aún más lejos, Hume negaba la existencia de una identidad del yo, argumentando que como las personas no tienen una percepción constante de sí mismas como entidades diferentes, no son más que “un conjunto o colección de diferentes percepciones”.

    KANT

    Filosofía y Ciencia

    Kant (1724­­-1804) fue un filósofo alemán; formado en el racionalismo, comienza a dudar del valor de la razón al leer a Hume, planteándose el problema del valor y los límites de ésta. La filosofía kantiana, pues, supone una síntesis del racionalismo y del empirismo, cerrando una época filosófica muy importante. Kant procede a un estudio de cómo es posible la construcción de la ciencia, llevando a cabo una reflexión sobre el problema de las relaciones de la razón con la realidad, que en ella aparecen vinculadas.

    Sus obras más importantes son:

    • Crítica de la razón pura

    • Crítica de la razón práctica

    • Crítica del juicio

    • Fundamentación de la metafísica de las costumbres

    • Los religión dentro de los límites de la nueva razón

    Para comprender posteriormente los otros aspectos de la filosofía de Kant, hemos de tener unas nociones previas que nos ayuden a comprenderla.

    Para Kant existen 2 concepciones de la filosofía:

    • La filosofía desde el punto de vista académico

    • La filosofía desde el punto de vista mundano. Desde esta perspectiva, la filosofía ha de perseguir estos objetivos:

    - Buscar los principios y los límites del conocimiento del mundo natural. O sea, “¿Qué puedo conocer?”. Para resolver esta cuestión utilizamos la metafísica, y es respondida por Kant en su libro Crítica a la razón pura.

    - Buscar o elaborar una serie de principios que fundamenten nuestro conocimiento práctico; se trata pues de un planteamiento más bien de carácter moral. Se trataría de responder a la pregunta “¿Qué debo hacer?”, cuestión que es resuelta en la moral kantiana a través, sobre todo, de su libro Crítica de la razón práctica.

    - Examinar otros principios -como la existencia de Dios, la inmortalidad del alma, etc. -que han sido temas frecuentes en la tradición filosófica y que muchas veces han quedado sin respuesta: es la pregunta “¿Qué me cabe esperar?”.

    Estas 3 cuestiones no están aisladas, sino que hay una íntima relación y están perfectamente conectadas con la esencia de la Ilustración. Se pueden resumir en una sola pregunta:

    ¿Qué es el hombre?

    El pensamiento de Kant, a través de estas 4 preguntas, representa la cumbre de la Ilustración.

    Los juicios sintéticos a priori.

    Comenzamos los planteamientos kantianos intentando responder a la pregunta ¿Qué puedo conocer?

    Kant distinguió 2 grandes facultades dentro del conocimiento humano:

    • La sensibilidad. Es pasiva, se limita simplemente a recibir una serie de impresiones sensibles, que Locke había llamado ideas de sensación y Hume impresiones.

    • El entendimiento. Es activo, tiene una espontaneidad.

    El entendimiento puede generar, según Kant, 2 tipos de ideas o conceptos:

    • Conceptos puros o categorías: ideas o conceptos independientes de la experiencia. Se pueden distinguir 12.

    • Conceptos empíricos: ideas obtenidas a partir de la experiencia.

    Admite que existen categorías o conceptos que no provienen de la experiencia, pero a la vez sostiene que la aplicación de estos conceptos a la realidad nunca podrá ir más allá de la experiencia sensible. Constituye pues, como ya hemos dicho, una síntesis entre racionalismo y empirismo.

    Kant analiza el conocimiento humano a través de juicios, que consisten en la unificación de múltiples impresiones sensibles que pasivamente hemos percibido mediante los conceptos. En esta unificación empleamos las categorías, carentes de contenido. Es en el juicio donde está la falsedad o verdad de nuestro conocimiento, ya que las impresiones aisladas son siempre verdaderas.

    Kant unifica los juicios, distinguiendo:

    • Juicios analíticos. Aquello que se afirma en el predicado no añade nada nuevo al contenido en el concepto del sujeto. Se rigen por el principio de no contradicción y no son extensivos, es decir, no nos dan nuevas informaciones y por tanto no hacen que el conocimiento avance.

    • Juicios sintéticos. Lo que se predica del sujeto no está contenido en el mismo. Son extensivos, ya que al añadir nuevas informaciones, permiten que el conocimiento avance.

    Esta clasificación no es original de Kant: ya Leibniz había distinguido entre verdades de razón y verdades de hecho, y Hume entre relaciones entre hechos y relaciones entre ideas.

    También podemos clasificar los juicios distinguiendo entre:

    • Juicios a priori. Su verdad es independiente de la experiencia. Tienen la característica de ser universales y necesarios

    • Juicios a posteriori. Son verdaderos dependiendo de la experiencia, y, por tanto, nunca pueden ser universales y necesarios.

    Todos los juicios analíticos son a priori, pero no todos los juicios sintéticos son a posteriori. Si sólo existieran juicios analíticos a priori y juicios sintéticos a posteriori no existiría la ciencia, ya que:

    • Los juicios analíticos a priori no son extensivos, a pesar de ser Universales y necesarios.

    • Los juicios sintéticos a posteriori son extensivos, pero, sin embargo, no son Universales ni necesarios.

    Para que exista la ciencia es necesario que exista un tercer tipo de juicios: los juicios sintéticos a priori. Un ejemplo sería:

    La recta es la distancia más corta entre 2 puntos

    Permiten la existencia de la ciencia dado que son extensibles, universales y necesarios.

    Tras estos planteamientos, se propone analizar cuales conocimientos son o no ciencias. Se trata de responder a esta cuestión:

    ¿Cuales son las condiciones trascendentales que hacen posible la ciencia?

    O dicho de otra forma:

    ¿Cuales son las condiciones que hacen posible la existencia de juicios sintéticos a priori en la ciencia?

    Estas preguntas son resueltas en la Crítica de la razón pura, en la que distinguimos 3 partes:

    • Estética trascendental. Estudia la sensibilidad como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en las matemáticas, es decir, si las matemáticas son posibles como ciencia.

    • Analítica trascendental. Estudia el entendimiento como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en la física, es decir, si la física es posible como ciencia.

    • Dialéctica trascendental. Estudia la razón como facultad del conocimiento humano. Se deduce si son posibles los juicios sintéticos a priori en la metafísica, es decir, si la metafísica es posible como ciencia.

    Hemos de decir que aunque Kant distingue sensibilidad, entendimiento y razón como tres facultades del entendimiento humano, en realidad sólo diferencia sensibilidad y entendimiento, aunque dentro del entendimiento distinga entre el entendimiento propiamente dicho (facultad de realizar juicios que unifiquen impresiones sensibles en conceptos) y la razón (facultad de entrelazar los juicios mediante razonamientos).

    Límites del conocimiento.

    Kant se refiere a este tema en su libro “Crítica a la Razón Pura”, dentro del cual podemos distinguir varios apartados:

    • Estética trascendental.

    • Analítica trascendental

    • Dialéctica trascendental

    Como conclusión de estos 3 apartados presenta el idealismo trascendental, doctrina en la que refleja estos límites del conocimiento.

    Estética trascendental

    Existen 2 tipos de condiciones que hacen posible la sensibilidad, a las que llama condiciones trascendentales -es decir, condiciones que hacen posible la relación entre el sujeto y el objeto en el conocimiento-:

    • Condiciones empíricas. Son todas aquellas que hacen posible la sensibilidad y que poseen un carácter concreto, práctico e individual.

    • Condiciones universales (y necesarias). Distingue 2: el espacio y el tiempo.

    Las define diciendo que:

    - Son formas a priori de la sensibilidad

    - Son intuiciones puras

    Formas que no son el producto ni el contenido de impresiones concretas (no es algo que se pueda percibir), sino que son la manera en la que nosotros percibimos.

    A priori, independientes de la experiencia; son necesarias para ordenar los hechos y posibilitar la experiencia.

    De la sensibilidad, en el mismo sentido que Locke distingue ideas que provienen de la sensación e ideas que provienen de la reflexión. Las primeras se dan tanto en el espacio como en el tiempo, mientras que las segundas sólo se refieren al tiempo.

    Son intuiciones puras, que para Kant constituyen formas de conocimiento distintas a las 2 más comunes: las impresiones y las ideas o conceptos. No son impresiones concretas ya que toda impresión es a posteriori, producto de la experiencia, mientras que las intuiciones son a priori. Tampoco son conceptos, porque carecen de contenido, sino que en cierta forma son indefinidos y sin características (ya que no todos los individuos tienen las mismas nociones de espacio y tiempo).

    También se estudia en la estética trascendental las condiciones que hacen posible existencia de juicios sintéticos a priori en las matemáticas. Para Kant las matemáticas son posible gracias a que tenemos intuiciones puras: espacio y tiempo. Así la geometría estudia el espacio, mientras que aritmética está basada en la sucesión de números en orden, orden que viene dada por la sucesión temporal. Como el espacio y el tiempo son Universales y necesarios, es posible formular juicios a priori acerca del tiempo y del espacio; además podemos aplicar estos juicios a priori a objetos diferentes, con lo que nuestro conocimiento es extensivo, y los juicios generados son sintéticos. Por tanto podemos formular juicios sintéticos a priori en las matemáticas, con lo que las matemáticas son posibles como ciencia.

    Analítica trascendental

    En primer lugar estudia el entendimiento como facultad del conocimiento humano; Kant define el entendimiento como la facultad del hombre para generar conceptos.

    Según Kant, gracias al entendimiento, podemos comprender la multiplicidad de impresiones sensibles que se dan en el espacio y en el tiempo. Si no pudiéramos unificarlas o referirlas a un concepto no podrían ser comprendidas. La compresión de las impresiones en un concepto se da, según Kant, en un juicio. Es en los juicios donde referimos las impresiones a un concepto.

    Kant distingue 2 tipos de conceptos:

    • Conceptos empíricos, que son a posteriori.

    • Conceptos puros o categorías. Provienen de la espontaneidad del entendimiento, es decir, el propio entendimiento las genera independientemente de la experiencia: son a priori.

    Como la función del concepto -la comprensión de las impresiones sensibles- se da en el juicio, habrá tantos tipos de conceptos puros o categorías como tipos de unificación de impresiones sensibles, es decir, como tipos de juicios. Es lo que se denomina deducción metafísica de las categorías.

    Según Kant hay 4 criterios para diferenciar o distinguir varios tipos de juicios:

    - Cantidad. Los juicios pueden ser: universales, particulares y singulares.

    - Cualidad. Distinguimos: afirmativos, negativos e indefinidos.

    - Relación. Diferenciamos entre: hipotéticos, categóricos y disyuntivos.

    - Modalidad. Podemos distinguir: problemáticos, asertóricos y apodícticos

    De acuerdo con estos tipos de juicios nos encontramos las siguientes categorías:

    TIPOS DE JUICIOS

    Universales

    Particulares

    Singulares

    Afirmativos

    Negativos

    Indefinidos

    Hipotéticos

    Categóricos

    Disyuntivos

    Problemáticos

    Asertóricos

    Apodícticos

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    CATEGORÍAS

    Totalidad

    Pluralidad

    Unidad

    Realidad

    Negación

    Limitación

    Causa

    Sustancia

    Comunidad

    Posibilidad

    Existencia

    Necesidad

    Pero además, existe otra forma de deducción de las categorías, que Kant denomina deducción trascendental de las categorías. Los conceptos puros son vacíos, no tienen contenido, sino que son puros esquemas y se aplican a las impresiones sensibles que son las que dan el contenido y que nuestro conocimiento, gracias a los conceptos, puede comprender. Pero si los conceptos puros se aplican mediante los juicios a un contenido que esté fuera de los límites de la experiencia sensible (fuera del espacio y tiempo) pierde automáticamente su validez científica, no son válidos. Por tanto, el límite del entendimiento está en que las categorías se apliquen como esquemas de las impresiones sensibles; si las categorías se aplican fuera del espacio y del tiempo (fuera de los límites de nuestra experiencia sensible) su aplicación es ilegítima. Esta postura se refleja en el idealismo trascendental de Kant, que estudiaremos posteriormente.

    Además, en la analítica trascendental Kant estudia la posibilidad de la física como ciencia. Para Kant la física se basa fundamentalmente en el principio de causalidad, que a su vez está basado en la categoría de causa. Esta puede ser aplicada a todos los hechos de nuestra experiencia. Los juicios que estén basados en la categoría de causa serán a priori y si pueden aplicarse a los datos que provienen de la experiencia serán sintéticos o extensivos. Por lo tanto, si la física está basada en el principio de causalidad producirá juicios sintéticos a priori y por lo tanto la física es posible como ciencia.

    Dieléctica trascendental

    De la analítica trascendental ya se deduce que la metafísica no puede ser considerada como ciencia, ya que en la metafísica las categorías no se aplican a fenómenos, sino que se parte de la intuición intelectual. La no aplicación de las categorías a fenómenos en la metafísica es lo que precisamente intenta demostrar Kant en la dialéctica trascendental mediante el análisis de la razón.

    La razón es definida como la facultad del conocimiento humano que consiste en relacionar juicios y que tiene la tendencia natural de buscar siempre los principios más generales, intentando llegar a un ideal incondicionado que de explicación de toda la realidad. Esta tendencia lleva al hombre a desatenderse de la experiencia sensible y por tanto a ignorar los límites del conocimiento. Dado que es incontrolable, nos puede llegar a conclusiones erróneas:

    • en el ámbito físico las antinomias

    • en el ámbito psíquico los paralogismos

    Así nos encontramos con que la tendencia de la razón para explicar mediante ideales condicionados la realidad le lleva a admitir la existencia del Mundo, Dios o el Alma:

    Filosofía y Ciencia

    Estos razonamientos, al no estar fundamentados por la razón, no son válidos, y no son objetos de la razón teórica, sino de la razón práctica

    Idealismo trascendental

    Es una postura filosófica que afirma que las categorías o conceptos puros solamente tienen validez cuando se aplican a los fenómenos, es decir, a aquello que se nos muestra en la intuición sensible y por lo tanto, en el espacio y en el tiempo.

    Como las categorías o conceptos puros son vacíos, es decir, no tienen contenido, no existe según Kant una intuición intelectual, lo que en el ámbito filosófico implica que no conocemos lo que realmente son las cosas, o bien, como dice Kant, no conocemos la “cosa en sí”, el “noúmeno”

    Por tanto, el idealismo trascendental está basado en una distinción que es aplicable a toda realidad. Todo objeto, según Kant, posee una parte fenoménica (que nos aparece a través de los sentidos, unificada por el entendimiento mediante las categorías y los juicios) y una parte nouménica. El noumeno tiene 2 definiciones:

    • Una definición negativa: aquello que no podemos conocer mediante la intuición sensible en el espacio y en el tiempo.

    • Una definición positiva: aquello que es objeto de la intuición intelectual.

    Como la intuición intelectual no existe, el noumeno no puede ser conocido. Sin embargo, tiene una función positiva; aunque sea incognoscible, por esa misma razón, al ser inalcanzable, sirve de motor al mismo. La razón tiene tendencia natural a conocerlo, aunque sea imposible dicho conocimiento: es el horizonte inalcanzable del saber.

    Formalismo moral

    Intenta responder a la pregunta “¿Qué debo hacer?”, respondida en su libro “Crítica a la razón práctica”. Ya no se ocupa de cuáles son los límites del conocimiento como en el apartado anterior, ni los motivos que hacen que el hombre actúe de una manera u otra, sino de cómo debe ser la conducta humana.

    La diferencia entre la razón pura o teórica y la razón práctica consiste en que, mientras que la razón pura utiliza para conocer juicios, la razón práctica usa imperativos o mandatos. Esto muestra que en el hombre la razón tiene 2 funciones, aunque, como dice Kant, no 2 tipos de razón.

    La originalidad de Kant en el ámbito de la ética consiste en que fue el primero en formular una ética formal. A lo largo de toda la historia hasta Kant todas las éticas fueron éticas materiales, en las que la bondad o maldad de los actos depende de que se ajusten a un bien supremo o último. Por ejemplo, en la ética aristotélica el bien último es la felicidad.

    Toda ética material impone una serie de medios o preceptos que nos ayudan a alcanzar ese bien supremo. Para Kant, las éticas materiales no tienen validez, porque no son a priori ni universales. Esto es debido a 3 razones:

    • las éticas materiales son empíricas, y por lo tanto, son a posteriori. No están sacadas de principios universales, sino que sus principios provienen de la experiencia.

    • las éticas materiales son hipotéticas, son condicionales. No tendrían validez en el caso de que no se aceptase como bien último o supremo aquello que se indica en el antecedente del condicional.

    Ejemplo: Si quieres ir a cielo, no deberás matar

    Y al ser hipotéticas, no tienen validez universal.

    • las éticas materiales son heterónomas, no dejan al individuo tener autonomía o darse a sí mismo la ley, sino que la ley se le da desde fuera y el individuo no crea racionalmente su propio comportamiento.

    Estas 3 dificultades hacen que las éticas materiales no posean validez para determinar de una forma universal y necesaria el comportamiento humano, por lo que han de ser sustituidas.

    Solamente una ética formal, con las características contrarias, puede ser válida para Kant:

    • ha de ser a priori, en la que los principios no pueden estar sacados de la experiencia, sino que provengan de la propia razón.

    • no puede ser hipotética sino categórica: los actos se deben realizar no movidos por una causa particular, sino independiente de ella.

    • ha de ser autónoma, en la que el individuo determine su propia conducta, sin que se le imponga unos principios externos.

    Las éticas formales no tienen contenido, ya que no nos indica el contenido de las acciones sino su forma. Para Kant solamente las acciones que se hacen por deber tienen validez moral. Kant define el deber como la necesidad de una acción por respeto a la ley.

    Distingue 3 tipos de acciones:

    • Acciones conforme al deber

    • Acciones contrarias al deber

    • Acciones por deber

    Las dos primeras carecen de valor moral, mientras que la tercera sí lo tiene.

    El valor moral no radica en los resultados de una acción, sino que consiste en la voluntad cuando está determinada por la razón (en determinar racionalmente la voluntad). De ahí que Kant afirme que lo que define la moralidad de la acción es realizarla como un fin en sí misma, no como medio para conseguir otro fin.

    Esta exigencia la expresa Kant en el imperativo categórico y nos indica como hay que actuar. La primera formulación del imperativo categórico es “obra de tal manera que quieras que la máxima de tu comportamiento se convierta en ley universal”. La ley se convierte en un fin en sí misma, de ahí que Kant lo formulara también como “actúa siempre de tal modo que uses a la humanidad, tanto en tu persona como en la de los demás, como una finalidad en sí mismo y nunca como un medio”.

    En la crítica de la razón práctica, además de fundamentar una ética formal, nos habla de lo que el llama postulados de la razón práctica. Un postulado es un principio o supuesto indemostrable pero necesario e imprescindible para la explicación de algo.

    Dice que la razón práctica tiene 3 postulados, indemostrables (ya que de ellos no tenemos experiencias sensibles) pero necesarios:

    • Libertad. Hay que admitirla como necesaria, ya que si no existiera la libertad no podría determinarse la voluntad del hombre y no podría realizar el deber, con lo que no podría existir la acción moral.

    • Inmortalidad del alma. También hay que admitirla como necesaria, aunque sea indemostrable, porque en caso contrario no se podría explicar la división entre el ser y el deber ser.

    • Existencia de Dios. Es necesario admitirla para que en cualquier tipo de realidad no se de la distinción entre ser y deber ser.

    KANT (1724 - 1804)

    “Atrévete a saber”

    En este capitulo, podemos observar que Kant reclama una visión más amplia del saber, una concepción del conocimiento que sea una combinación de aprendizajes: arte, historia, ciencia, literatura. Kant reniega pues, de la idea moderna de utilizar el conocimiento únicamente según su utilidad práctica.

    De este modo, la verdadera problemática de la filosofía Kantiana gira alrededor del individuo y del conocimiento, Kant critica a los racionalistas como Descartes, su Dogmatismo, la falta de consideración de la experiencia, la tendencia al aislamiento; en cambio, censurará a los empiristas, como Hume.

    Pero lo que realmente quiere decir Kant con aquello de “atrévete a saber” es inducir al lector a que afronte de una vez el problema del conocimiento ya que según Kant la pereza y la cobardía son la causa de que una gran parte de los hombres continúe en su estado de pupilo.

    KANT Y EL SIGLO XIX

    KARL MARX (1818 - 1883)

    “UN fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”

    El comunismo ha sido siempre un alma en pena tanto a causa de su carácter ilusorio, que era como un sueño de inmaculada felicidad, como por la desfiguración terrorífica de este mismo ideal en el pasado más reciente.

    Pero que Marx y también Engels, lo consideren como un fantasma, no quiere decir que la palabra comunismo sea una palabra vacía, ya que esta, supone una larga reflexión sobre el hombre y la sociedad. La igualdad, es el elemento clave del comunismo que ya desde tiempos de Platón provocaron cambios revolucionarios. Pero el pensamiento comunista de Marx es fruto de una reflexión sobre el hombre y su situación en la época de la revolución industrial, de esta manera Marx se da cuenta de que mujeres, niños y obreros viven en condiciones inhumanas y propone, a su vez, una revolución con el fin de devolver al hombre su dignidad pérdida.

    Pero la realidad es que el fantasma del comunismo, el miedo europeo al espíritu igualitario del comunismo, se ha esfumado porque ha muerto uno de los mitos del inconsciente colectivo de nuestra cultura: el mito de la revolución.

    FREDRICH NIETZSCHE (1844 - 1900)

    “Dios ha muerto”

    El mundo de las ideas ha perdido fuerza para entender la vida, lo cual conlleva a la pérdida de los valores supremos:

    Falta de objetivos, falta de una respuesta al ¿Por qué? Lo que seria lo mismo que decir que ha aparecido el nihilismo que es una forma radical de pesimismo. Para Nietzsche, todo se tambalea: El ámbito ideal de Dios, la ley moral, la autoridad, la razón, el progreso, la felicidad... Toda esta crisis radical de valores conlleva la muerte del Dios Cristiano.

    Con todos estos elementos, el hombre crea una voluntad de poder con la que aparece un nuevo hombre que ama la vida y que ha expulsado a Dios de su interior, pero el hombre no está acostumbrado a vivir sin dioses y ha creado nuevas divinidades, la proliferación de sectas, es un ejemplo de ello.

    SIGMUND FREUD (1856 - 1939)

    “El sentimiento de culpabilidad es el problema más importante de la evolución de la cultura”

    Así de tajante se mostraba Freud al ver lo que le rodeaba en la Europa del año 29, y es que en aquella época todavía vivían con las consecuencias que dejó la 1ª guerra mundial, crisis económica...

    Para Freud, el progreso iría ligado a la infelicidad, pero ¿Por qué? Podríamos contestar a esa pregunta diciendo que es consecuencia del sentimiento de culpabilidad que sienten los hombres y mujeres a lo largo de sus vidas, Deudas, más atención a los hijos... Para entender toda esta clase de afirmaciones, tenemos que echar una ojeada a las tres instancias de la personalidad editadas por Freud: el yo, el Super-yo y el ello. De estos, el yo seria nuestro contacto con la realidad, el ello, nuestros instintos y el super -yo, nuestra conciencia. El problema surge porque el yo, es el encargado de crear un equilibrio entre estas partes que, a su vez, es lo que provoca angustia en el yo. Para el yo, controlar los instintos es fácil, no así el super-yo, de esta manera lo que hacemos es, introducir en nuestro inconsciente un policía severo, tenemos miedo delante de la autoridad y del super- yo con lo que de esta tendencia nace el sentimiento de culpabilidad que, a su vez, controla la agresividad humana.

    En conclusión diríamos que, cuanto más progreso, más control y más infelicidad, es decir, avanza la cultura, avanza el progreso y también avanza el sentimiento de culpabilidad y como consecuencia de ello, la infelicidad.

    EINSTEIN (1879 - 1955)

    “Dios no juega a los dados”

    Gracias a esta frase, podemos afirmar que el determinismo, es todo acontecimiento, con independencia de la clase que sea, es la expresión y el resultado de un sistema de leyes precisas y exactas.

    La falta pues, de determinismo que aparentemente se da en la naturaleza no es más que un estado subjetivo de ignorancia relativa respecto a su verdadera dimensión.

    Y es que Einstein no aceptó nunca que el universo estuviera gobernado por el azar; sus opiniones han quedado bien plasmadas en la frase con la que abrimos este comentario sobre él.

    En 1929, el científico alemán Werner Heisenberg formula su célebre principio de indeterminación, según el cual, con cuanta más precisión intentamos medir la posición de una partícula subatómica, con menos precisión conoceremos la velocidad y viceversa. Y es que según muchos científicos, el principio de indeterminación señaló el fin del sueño clásico del determinismo de poder predecir y controlar los acontecimientos futuros de la naturaleza con exactitud. Es así como esta teoría plantea el tema de la impredicción o azar en la ciencia, que tan a contrapelo le llegaba a Einsten.

    JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883 - 1955)

    “ Yo soy yo y mis circunstancias”

    José ortega y Gasset ha sido uno de los pocos filósofos reconocidos fuera de España (Entre otras razones, porque es uno de los únicos que se merecen esta calificación.

    Ortega, a través de sus libros lo que intenta, es enlazar razón y vida, sujeto y experiencia, hombre y mundo, individuo y sociedad...

    La consagración como filósofo le llego a Ortega de la mano de la siguiente afirmación:

    “Yo soy yo y mis circunstancias”, es decir, buscar el sentido de lo que nos rodea, y es que la vida es, ante todo, como la muerte, intransferible, cada cual tiene que vivir la suya, continuamente tenemos que decidir que hacer, estamos condenados a ser libres.

    Toda esta serie de afirmaciones vienen dadas, sobre todo porque la vida humana recoge, según Ortega, dos factores: El hombre que vive y la circunstancia o mundo en que vive.

    Así, vivir significa tener que salir fuera de mí al mundo, a la circunstancia, chocar constantemente con las cosas y las personas.

    Una parte de esta acción continuada que significa la vida no recae, por tanto, sobre las cosas, sino sobre los demás. Tacto y contacto, en definitiva, convivir.

    La máxima de Ortega, en definitiva, resulta muy útil porque nos abre la puerta de la filosofía a la vida, a las cosas, al mundo, a los demás, a la sociedad.

    WITTGENSTEIN (1889 - 1951)

    “De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”

    Cuentan de este joven vienes que en 1913 viaja a Noruega donde decide construir una cabaña en el monte, maravillado por sus paisajes, y permanece allí hasta junio de 1914, aislado del resto del mundo, lo que le produjo una gran felicidad e hizo que regresara a ese lugar a lo largo de su vida.

    Pero fue durante la 1ª guerra mundial cuando escribió sus primeras líneas, y es que el 7 de agosto de 1914 se alistó de forma voluntaria en el ejercito austriaco, Pruebas halladas de la época, nos demuestran que fue en esa época cuando escribió Tractaus, cuya última frase le consagró: “ De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”.

    Y es que para Wittgenstein no tenemos ninguna otra vía de acceso para pensar el mundo que no sea el lenguaje. La razón es que no podemos hacer nada sin el lenguaje, por lo que no podemos plantearnos nada antes de reflexionar sobre él, el lenguaje es una figura de la realidad; ambos, lenguaje y realidad, poseen la misma estructura, la misma forma lógica, de forma que solamente puede hablarse de lo que hay en el mundo, de los hechos y de los objetos del mundo.

    BERTRAND RUSSELL (1872 - 1970)

    “La filosofía se ha vuelto indistinguible a la lógica”

    Apasionado por la filosofía académica como demuestran, sin lugar a dudas, el interés de Russell por la lógica y la matemática, y la elaboración del automatismo lógico.

    También atraído por lo que llamaríamos, la filosofía mundana, como demuestran sus numerosos ensayos sobre temas como la educación, la religión, el trabajo, el sexo, la educación...

    Durante la guerra en 191; Russell se ocupa por vez primera de hacer campaña a Favor de la causa pacifista. Acabada la guerra su alumno Wittgenstein le pediría una introducción para su obra: Tractatus Lógico_ Philosophicus, pero en cuanto la leyó no dudó en rechazarla y a Russell no le quedó más remedio de aceptar la genialidad de su alumno.

    Bajo la influencia de Whitehead, Russell abordó la lógica matemática con la finalidad de llevar a término el análisis de las ideas que trata y de los procesos mediante los cuales efectúa las demostraciones. Pero también con vistas a elaborar una expresión perfectamente precisa, en sus símbolos, de las matemáticas. Toda esta serie de reflexiones desembocaría en la formulación del atomismo lógico, según el cual existe una correspondencia total entre el lenguaje y la realidad.

    HEIDEGGER (1889 - 1976)

    “El lenguaje es la causa del ser”

    El lenguaje determina nuestro pensamiento, cada lengua supone una visión distinta del mundo. Heidegger piensa que el lenguaje vulgar es la mejor herramienta para explicar como somos. Es el lenguaje el que humaniza y distingue el hombre. Es además algo que va construyendo la colectividad. Para el hablar no es más que escuchar. El silencio es la forma más digna de expresión.

    JEAN-PAUL SARTRE (1905 - 1980)

    “El hombre es una pasión inútil”

    Su obra más importante es “la nausea”, historia sobre distintos fracasos. Cree en el existencialismo, que afirma el estado de miseria y desesperación tras las dos guerras mundiales. Al igual que Ortega piensa que el hombre está condenado a ser libre. Publicó “el ser y la nada”, donde se expone que el deseo de plenitud del hombre es inútil.

    Sentenció “el existencialismo es un humanismo”, la visión romántica del hombre.

    Y si en verdad la existencia precede a la esencia, no hay determinismo, el hombre es totalmente libre.

    KARL POPPER (1902 - 1994)

    “No sabemos, solo podemos conjeturar”

    Su obra más conocida es “la lógica de la investigación científica”. Popper cree que todas las teorías científicas no son más que conjeturas, de esta forma nos quita la seguridad que nos dan estas. Para él hay que aprender de los errores. Nada está determinado.

    Su ideal es el de una sociedad abierta, donde se admiten distintos valores y, que estos sean criticados racionalmente.

    Fue un militante de la falsación, es decir, tener la suficiente humildad para saber que sus conocimientos no son más que conjeturas.

    El centro de su autobiografía es que el error es el motor del saber.

    INTRODUCCION

    Este trabajo lo he realizado con la finalidad de adquirir conocimientos básicos de la filosofía.

    Conoceremos la historia y como se inicia la filosofía griega, la vida y obras de sus mas ilustres filósofos, las diferentes etapas de la filosofía griega: filosofía socrática, aristocratica, platónica, presotica. Distinguiremos claramente los planteamientos filosóficos, científicos y religiosos.

    También hablaremos de Descartes a Kant, de Kant hasta el siglo XIX.

    Filosofía y Ciencia

    TRABAJO

    DE

    FILOSOFOSIA

    Filosofía y Ciencia

    SEMESTRE: 3 Hum

    CUESTIONARIO

  • -¿Cuándo comienza la filosofía?

  • Históricamente la filosofía se inicia en el periodo cosmológico, que comprende, aproximadamente, del año 600 al 450 a C.

  • -¿Cuándo surge el periodo Antropológico o Socrático?

  • A partir del año 450 a 400 a C. Constituye un viaje hacia el hombre. El hombre como ser social y político va a ser objeto de la atención filosófica.

  • -¿Qué es la filosofía para Sócrates?

  • Según Sócrates, la tarea de la filosofía esta encerrada en su famosa divisa “Conócete a ti mismo “; de ahí que la filosofía, según el sabio ateniense, no es otra cosa que el conocimiento del hombre. La filosofía según Sócrates es un conocerse a sí mismo.

  • -¿Cómo explica Platón la totalidad o realidad?

  • Platón explica la totalidad acudiendo a la teoría de las ideas de su hallazgo fundamental (idealismo).

  • -¿Cómo explica Aristóteles la totalidad o realidad?

  • Aristóteles construye su concepción del mundo a la luz del principio de evolución (entelequia) originando su sistema conocido como hilemorfismo (hile, materia; mofe, Forma).

  • -¿Qué es la filosofía para Platón?

  • Según la filosofía para Platón es la más ascensión de la personalidad y la sociedad humana por medio de la sabiduría. La sabiduría, para él, radica en el conocimiento o aspiración d las ideas eternas e inmutables; este conocimiento es la espisteme o ciencia superior en todo el conocimiento sensible llamado doxa (opinión).

  • -¿Qué es la filosofía para Aristóteles?

  • Según Aristóteles la filosofía es lo que se entiende por metafísica o primera, ciencia destinada a explicar los primeros principios y causas de las cosas

  • -¿Cuál es periodo que comprende la filosofía moderna?

  • Se conoce por época moderna o modernidad la que inicia en el Renacimiento (siglos XVI y XVII) y culmina en la época de la ilustración (siglo XVIII).

  • -¿Cuáles son las dos ideas clave para el filosofo Moderno?

  • Una de las ideas clave para el filósofo moderno es la razón. Otro rasgo que caracteriza la concepción moderna del mundo es su espíritu de aventura, su inconformidad ante lo establecido.

  • -¿Quién es el padre de la filosofía moderna?

  • Rene Descartes (1596-1650), padre de la filosofía moderna

  • -¿Qué es la filosofía para Rene Descartes?

  • Descartes define la filosofía como: el estudio de la sabiduría, tanto para conducir la vida como para la conservación de la salud y la invención de todas las artes.

  • -¿Qué es la filosofía para Emmanuel Kant?

  • Entre los filósofos del siglo XVIII destaca la figura de Emmanuel Kant (1724-1804), la filosofía se convierte en una reflexión sobre la cultura humana (ciencia, arte, moral y religión)

    CONCLUSION

    La filosofía no esta ahí para ofrecernos un catalogo de recetas de aplicación inmediata en nuestra vida cotidiana, sino para reflexionar sobre lo que es la acción.

    La filosofía es por tanto, y ante todo un acto: Ver, Mirar.

    L a filosofía no es una ciencia, aunque a los ojos del común de la gente pueda parecerlo de vez en cuando. Con la investigación que he realizado podemos determinar que esta no es ciencia ya que no utiliza un método científico o una formula como otras disciplinas lo hacen, como por ejemplo: las matemáticas, la física y la química entre otras; ya que para filosofar no hace falta precisar de estos métodos, sino mas bien del raciocinio humano.

    La filosofía, como toda creación humana, tiene un origen histórico: surge en Grecia, en el siglo VI A.C., con los filósofos presocráticos. También puede hablarse de un origen vital de la filosofa, esto es, di un origen antológico o relativo al ser del hombre. Aristóteles se refiere a dicho origen cuando dice: Los hombres empiezan en la actualidad y empezaron la primera vez a filosofar por obra de la admiración. Luego fueron progresando poco en el mismo sentido y viendo que no hallaban salidas en cosas mayores, como es la fase de la luna, las cosas referentes al sol en las estrellas y en el origen de universo. En un principio, la respuesta a este asombro primegino surgió en forma de mitos. Los cuales eran respuestas poéticas que el hombre le daba a lo que no le encontraba significado.

    BIBLIOGRAFIA

    IGNACIO BURK - Ediciones Insula (libro del instituto)