Filosofía en México

Historia. Antecedentes. Transformación. Escolástica. Época moderna. Positivismo

  • Enviado por: Alfonso
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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FILOSOFÍA EN MÉXICO

Hablar de una filosofía en México es plantear un tema sujeto a discusión, ya que se ha llegado a poner en duda la existencia de una filosofía mexicana. Por tal motivo es importante aclarar que aquí se hará una narración de los hombres que se han destacado en su estudio.

Antecedentes

Los antecedentes de la historia de la filosofía los encontramos en los antiguos mexicanos, en su pensamiento, su visión del mundo y del hombre. Todo esto a través de su arte, códices, inscripciones y textos. Además, tenemos conocimiento de los tlamatinime, a quienes consideraban portadores de la filosofía y que llegaron a influir bastante, tanto en la vida como en los ideales de los aztecas. Los tlamatinime transcribían las ideas de algunos de ellos, como Netzahualcóyotl considerado poeta y filósofo. Los temas que le preocupaban eran:

  • E tiempo
  • El devenir
  • La divinidad.


El tlamatinime, también tenía su cargo la educación que se impartía en centros de estudio destinados a educar a los hijos de la gente de clase noble y acomodada. Eran formados con la idea de hacer de ellos dirigentes políticos o religiosos. El lema de los tlamatinime era: que los hombres fueran formados con un rostro sabio y un corazón firme como la piedra.

Transformación histórica de la filosofía en México

La transformación se debe a la llegada de los españoles a México. Terminada la guerra de la conquista nos encontramos con dos culturas: la de los aztecas, una sociedad bien organizada, con reglas, tradiciones y una convivencia en donde había jerarquías rígidas; la otra, con diferente organización social, que los españoles querían implantar de acuerdo con sus tradiciones europeas. El resultado fu que las dos culturas, nació otra nueva, cuya estructura sirvió de base para alimentar brotes de filosofía matices diferentes que, sin embargo, se encuadraron en la escolástica.


El 5 de junio de 1553 comienza a trabajar la Universidad de México, que desde sus inicios tuvo maestros de gran calidad. Uno de ellos fue Alonso de la Vera

Cruz, conocido como el primer filósofo de América.
Al sistematizarse el estudio de la filosofía en la Universidad, la corriente filosófica que se impone es la de escolástica.

La escolástica en México

Desde que se inicia la Universidad hasta la segunda mitad del siglo XVIII, ésta será la corriente filosófica que se cultive en la Nueva España. Mientras que en Europa se encuentra en decadencia, en España y México florece. Filósofos y teólogos españoles revisaban y ampliaban su problemática. Sin embargo, es la filosofía Aristotélica la que impera en todos los centros de estudio. Las órdenes religiosas fueron muy eficaces auxiliando a las universidades en la enseñanza  de la filosofía.


Poco a poco la escolástica va arraigando y creciendo definitivamente en el país, el nivel cultural es más elevado; sin embargo, durante el siglo XVII entran en un período de cambio; siguen aumentando los alumnos y las escuelas; los requisitos para determinados grados son rigurosos y ya no hay creatividad. Es a finales de siglo cuando comienzan a manifestarse los primeros signos de cambio con Carlos Sigüenza y Góngora a quien se considera, junto con Juana de Asbaje precursores de la Filosofía Moderna en México

Época moderna en México

La decadencia de la escolástica, fue motivada por el hecho de aferrarse a una filosofía ya hecha, un método obsoleto, ideas tradicionales y el desconocimiento de las corrientes modernas.

Es con Sor Juana Inés de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora que vuelve la actividad intelectual. Después de Sor Juana y Carlos de Sigüenza, inexplicablemente hay 50 años de quietud, antes de que un grupo de jesuitas intelectuales aparezcan. Es un grupo con ideas nuevas. Ellos son: Rafael Campoy, Francisco Clavijero, Diego Abad, Raymundo Cerdán y Andrés de Guevara y Basoazábal.


Posteriormente deciden intentar la modernización de los estudiso en los Colegios de la Compañía de Jesús haciendo un lado el método escolástico que se seguía imponiendo en otras instituciones. Esta ardua empresa no pudo lograr su objetivo, porque el en julio de 1767, el rey de España, Carlos III, decretó la expulsión de sus dominios de los integrantes de la Compañía de Jesús.


Así la situación, la Filosofía Moderna alcanza su plenitud en México con Juan Benito Díaz de Gamarra, José Ignacio Bartolache. Ellos pretenden cambiar la forma de enseñar la filosofía, ya que los exámenes eran una recitación al pie de la letra de los textos escolares. Sus propósitos son proporcionar al alumno ideas para utilizar su inteligencia y reflexionar.

Positivismo en México

La filosofía positiva de Augusto Comte, traída a México por Gabino Barrera, fue el principal instrumento de polémica ideológica de que se sirvieron los positivistas mexicanos en su lucha contra las doctrinas con las cuales se enfrentaron. Del comtismo se sacaron los principales conceptos utilizados por los positivistas de México. Si se piensa que es una filosofía no es sino la expresión conceptual de una determina circunstancia histórica, habrá que buscar las razones por las cuales fue posible la adopción del positivismo de Comte en las especiales circunstancias de México. Pero Hay algo de común entre el grupo social del cual Comte ha sido expresión, y el grupo social que adoptó estas ideas.

Karl Mannheim sostiene que cada clase o grupo social determinado tiene una serie de ideas, un conjunto doctrinal que es expresión de sus intereses. Cada uno de estos grupos sociales justificará por medio del conjunto de sus ideas, el derecho al puesto que tiene, o bien el derecho a tomarlo.

Augusto Comte es el exponente de la burguesía que había alcanzado su máximo desarrollo después de triunfar en la revolución francesa. Esta clase se encontraba con que la revolución no terminaba, con que otros grupos esgrimían las mismas ideas que ella había esgrimido contra los viejos poderes: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

La burguesía se encontraba con el problema de tener que invalidar una filosofía que le había servido para alcanzar el poder, para invalidar una filosofía revolucionaria era menester una filosofía contrarrevolucionaria, de orden.

Augusto Comte se encontró con el problema de coordinar dos conceptos al parecer opuestos, el de orden y el de libertad, la burguesía, por medio de sus filósofos, predicó la libertad absoluta, una libertad sin límites, los filósofos de la burguesía predicaron una ideología de carácter dinámico, predicaron el progreso. El carácter dinámico de la filosofía de la burguesía justificaba las pretensiones de ésta a tomar el poder pero alcanzado el poder, tal ideología resultaba contraria a los intereses de ésta.

Comte trató de demostrar que "no hay orden sin progreso ni progreso sin orden". Es decir, trató de mostrar que caben ambos sin contradecirse. Comte se encontraba con dos grandes fuerzas en lucha; la de los viejos gobiernos despóticos y la de los gobiernos revolucionarios. Las ideas de orden, dice Comte, son propias del sistema políticos teológico-militar, en cuanto a las doctrinas de progreso, se derivan de una filosofía puramente negativas, protestantismo y filosofía de las Luces.

Se presenta una política que ya no cumple su función social, existe una política que quiere permanecer en un orden ya insuficiente, a la cual se opone una política revolucionaria que niega todo orden, tratando de llevar a la sociedad hacia un progreso sin orden.

La política metafísica dice Comte, es de carácter transitorio: preparar a la sociedad para el advenimiento de la escuela política positivista, "a la cual está reservada la terminación real del estado revolucionario". La labor destructiva o negativa del estado metafísico tiene que cesar al advenir la nueva fase política. En su etapa metafísica, el progreso se reduce a "la gradual demolición del sistema antiguo". Sin embargo, no quiere abandonar el campo social, presentándose como un obstáculo al progreso. Siendo, como es, la doctrina metafísica, se transforma espontáneamente en negadora sistemática de todo orden; niega todo lo que sea orden. Una vez cumplida su misión transitoria, se transforma en un instrumento de anarquía, de desorden social.

El estado metafísico es más peligroso, porque trata de erigir en estado permanente una situación puramente excepcional y transitoria. Para Comte, los elementos inalterables de toda sociedad son la religión, la propiedad, la familia y el lenguaje, los cuales deben permanecer idénticos en sus tres progresivos estados. El progreso significa para Comte un mayor orden; la Revolución francesa fue la demostración de que el antiguo orden no podía seguir siendo el orden, de que era menester un nuevo orden que tomase en cuenta los intereses de la burguesía.

Perdida la fe en los principios del cristianismo, la burguesía había puesto su fe en otros principios, el hombre moderno o burgués puso en la ciencia la fe que tenía en la religión.

Para sostener su edificio social, Comte toma los principios de su doctrina en la ciencia. Para Comte, el espíritu positivo alcanza su culminación en Newton. Toda la filosofía positiva de Comte no viene a ser otra cosa que el establecimiento de las bases sobre las cuales levantó su política. Toda la metodología y el análisis de las diversas ciencias positivas, no son sino los cimientos sobre los cuales levantó su doctrina política.

Comte estableció el ideal de un nuevo orden social en el cual los intereses de su clase quedaran justificados, trató de sustituir la iglesia católica por la religión cristiana por la religión de la humanidad; A la idea revolucionaria de una libertad sin límites opuso la idea de una libertad ordenada, de una libertad que sólo sirviese al orden, todos los hombres tienen un determinado puesto social, este puesto social esta determinado por el trabajo.

Comte considera que es necesario que haya en la sociedad hombres que dirijan y trabajadores que obedezcan, la sociedad debe estar por encima de los intereses de los individuos. La política positiva de Comte y su religión de la humanidad no pasaron de ser pura utopía, este ideal de orden social fue traído a México. Lo que nos interesa es saber por qué tal ideal fue tan rápidamente aceptado por un grupo de mexicanos.

En la larga guerra entre liberales y conservadores, triunfan los primeros, los liberales, los que encabezaron el movimiento llamo de Reforma, fueron hombres pertenecientes a una determinada clase social que Sierra llama burguesía.

La burguesía mexicana, a semejanza de la europea, tuvo una etapa combativa, por medio de una filosofía combativa, esta filosofía fue la que los enciclopedistas franceses. Es a esta etapa de la burguesía mexicana a la que se puede llamar del jacobinismo. Sin embargo, al triunfar dicha clase, tal filosofía resultaba peligrosa, alentaba a otros grupos sociales a solicitar o exigir los derechos que ellos reclamaron contra la clase conservadora. Aquí surge una segunda etapa de la burguesía en México. Esta etapa fue la del orden.

Gabino Barreda fue el hombre encargado de preparar a la entonces joven burguesía mexicana para dirigir los destinos de la nación mexicana. El instrumento ideológico de que se sirvió el maestro mexicano fue el positivismo. La importación del positivismo a México tiene su explicación en un plan de alta política nacional.

En este sistema supieron encontrar Barreda y los demás positivistas mexicanos conceptos adecuados a la realidad mexicana. Es esta adecuación de los conceptos positivistas a la realidad mexicana la que permite hablar de un positivismo mexicano.

Gabino Barreda tuvo que enfrentarse a una circunstancia en la cual imperaba el desorden, la anarquía social. La burguesía mexicana tuvo que enfrentarse a una clase social privilegiada conservadora, formada por dos grupos: el clero y la milicia. En esta etapa, la burguesía mexicana se sirvió de una ideología combativa, tomada de los grandes filósofos de la Revolución francesa.

Los positivistas mexicanos identificaron, al igual que Comte, el progreso de la historia de México, estaba representado por tres etapas, por tres estados: el estado teológico, el metafísico y el positivo.

Por otro lado, tuvieron que enfrentarse a las ideas del liberalismo, a los jacobinos, que no aceptaban el nuevo orden. Los positivistas mexicanos combatieron a estos dos grupos con las ideas de Comte.

Las ideas que sobre el positivismo en México se han expuesto arriba tienen que ser justificadas en el cuerpo de la obra.

En Gabino Barreda y en sus discípulos habremos de ver el desarrollo que sufrió el positivismo mexicano antes de que éste se transformarse en un instrumento de política activa.