Filosofía contemporánea

Corrientes filosóficas contemporáneas de los siglos XIX y XX. Contexto histórico. Temas. Nietzsche. Marx. Fenomenología. Hermenéutica. Existencialismo. Neopositivismo

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
publicidad
cursos destacados
Doctorado en Fundamentos Clásicos del Derecho Patrimonial en Derecho Romano y Derecho Vigente
UNED
El Programa pretende cumplir con la función de iniciar al alumno en sus primeros pasos en la investigación...
Solicita InformaciÓn

Auxiliar Administrativo de Corporaciones Locales
Formabi
Formabi te ofrece este curso de preparación para oposición de modalidad online, semipresencial o presencial en...
Solicita InformaciÓn

publicidad

FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

(s. XIX hasta mitad del s.XX)

1. Contexto histórico:

Fundamentalmente se relacione el contenido de esta filosofía con el sistema Hegeliano, obra del filósofo alemán del siglo XIX Hegel, conocido como el máximo representante del idealismo absoluto : La razón no tiene límites. “Lo que es racional, es real; y lo que es real es racional”. Es posible un saber absoluto cuyo método es la dialéctica: se trata de superar la contradicción. La filosofía hegeliana supone el última gran sistema filosófico occidental.

Su propio autor estaba convencido de que todo estaba explicado. Con el auge de las ciencias, la confianza absoluta se puede explicar hasta el fin de la historia. De la escuela de Hegel suceden múltiples corrientes que llegan hasta nuestros días. Las más cercanas a él se denominaron “la izquierda hegeliana” y “la derecha hegeliana”.

La característica más importante de este periodo es la disparidad de enfoques, perspectivas, es decir, distintas escuelas muy heterogéneas, con puntos de vista afectados por factores socioculturales totalmente contemporáneos (sobre todo el factor que más influye es la crisis política y también el avance de las ciencias empíricas y formales, descubrimiento y práctica del psicoanálisis) frente a la uniformidad y linealidad de la filosofía moderna.

  • Marco político-social: se aprecian las consecuencias de la Revolución Francesa (1789): el régimen político, también el régimen religioso, junto con la estructura social y económica que supone la industria, marcan el enfoque de la interpretación que se tiene de la Ilustración. La razón independiente tiene gran protagonismo en la ética, que en este periodo es crítica y poderosa.

    • La industria y sus aplicaciones: la consecuencia es la organización científica del trabajo y de la sociedad. El proceso industrial se convierte en ideología, se ve como un factor integrador que propone un nuevo orden social. Esto significa que el ser humano puede y tiene que transformar la naturaleza, es decir, dominarla, hacer de su razón un instrumento operativo sobre el medio; de esta manera la naturaleza se convierte en un medio de trabajo.

El saber se vuelve y se entiende como ciencia físico natural (aplicación de la ciencia, es decir técnica, e interpretación práctico-instrumental de la razón), íntimamente relacionada con la técnica.

En este momento, Augusto Comte propone su ley de los tres estados, en la que muestra cómo la sociedad humana progresa hacia el estado positivo, que es el mejor, en el que la política, la religión, la vida, se rigen por la ciencia en el sentido práctico.

La razón especulativa entra en crisis y también lo hacen las ciencias. En cuanto a la primera, se critica la filosofía Hegeliana contra el auge positivista. En cuanto a la segunda, se dan cuenta que el proyecto positivista no puede abarcar toda la complejidad humana, porque hay factores (sociales, políticos, culturales) que implican valores. Esto provoca que se replanteen los logros de la ciencia y también los fines que persigue. Esta crisis sólo se puede hacer desde la filosofía.

2. Principales corrientes y autores:

  • Marxismo: propone una inversión del sistema Hegeliano. Propone una visión materialista, dialéctica, de la conciencia de la sociedad y la historia. Contra la consideración puramente interpretativa del mundo, Marx aboga por un pensamiento capaz de transformar el mundo: “Primero la teoría y luego la práctica”. Propone el comunismo como sistema económico y entiende la historia como un concepto materialista, atendiendo a los conceptos naturales.

  • Historicismo y vitalismo: proponen que la vida y la historia, además de entenderse en sentido biológico, deben entenderse en sentido biográfico, “es una vivencia” (Nietzsche).

  • Fenomenología: filosofía como descripción, como una ciencia estricta cuya función consiste en humanizar al hombre. Están contra del reduccionismo positivista, del reduccionismo psicologista y en contra también del reduccionismo escéptico; ven al filósofo como “un funcionario de la humanidad”.

  • Existencialismo: ocurre en el periodo de entreguerra. Expresa desorientación y desarraigo. Lo importante es la realidad personal, lo singular, lo diferente, la existencia humana, el yo, que no se puede reducir a razón o pensamiento, sino que es libertad absoluta (Sartre).

  • Neopositivismo: filosofía analítica. Parte de las ideas positivistas anteriores. Propone un análisis del lenguaje de manera que la filosofía persigue un único objetivo: aclarar los problemas lingüísticos.

  • Hermenéutica: “teoría de la interpretación”: método encaminado a la correcta comprensión de un texto y del mundo desde la comunicación interhumana, pasando por la manipulación social, el derecho, el arte y la religión.

  • Teoría crítica: el espíritu filosófico por excelencia es la crítica. Mantienen los orígenes de la filosofía. Desde la teoría, clarificando racionalmente, ejercen su labor sobre la estructura de la sociedad industrializada. De lo primero que se dan cuenta es que la Ilustración ha resultado lo contrario de lo que pretendía ser, porque la razón se ha instrumentalizado, es decir, la razón se utiliza como un medio, no como un fin, por lo que perdemos la libertad (dignidad kantiana).

La razón se ha vuelto represiva, totalizadora y reificante (cosificación). Se necesita para salir de esta situación la imaginación y la utopía. Arremeten contra la sociedad industrializada y el ser humano sumiso. Propone una crítica de la razón (como Kant) desde ella misma, para escapar de las ideologías. Conectan movimiento y acción porque pretenden transformar prácticamente la sociedad.

3. Temas fundamentales de la filosofía en esta época:

  • El lenguaje.

  • La historia. Conocimiento y Práctica

  • El individuo. Unidos

  • La sociedad.

    • Frederick Nietzsche: Alemania.

Toda su filosofía es considerada como una crítica a la tradición platónico-cristiana-occidental.

Plantea la perspectiva filosófica desde la genealogía y propone una nueva interpretación de la realidad, de la verdad y del hombre mismo (entendido como el ser humano).

“Dios ha muerto” Nietzsche es un “negador que afirma”; como afirma mucho, niega mucho mostrando su osadía y radicalidad, es decir, cree que para crear, antes hay que destruir, para afirmar algo antes tienes que negar de forma eficiente lo que había antes.

  • Crítica de la tradición occidental: vamos a criticar la moral, la metafísica, las ciencias... todo lo criticable; negar para afirmar, para proponer una perspectiva nueva.

El platonismo significa lo contrario de la condición fundamental de la vida, que no es otra que el perspectivismo.

    • Crítica a la moral: Nietzsche entiende como moral occidental aquello que se opone a la vida, algo contra natura, porque establece mandamientos/ leyes en contra de los instintos vitales apostando por la inhibición. Este tipo de moral representa la tradición occidental platónico-cristiana. El mundo de las ideas platónico sirve al más allá cristiano, poniendo como centro de gravedad del ser humano su vida en otro mundo, en el de las ideas platónicas, en el cielo salvador, etc. La moral, que nos dice cómo debemos comportarnos, supone para Nietzsche un síntoma de decadencia, de nihilismo. Es así porque es una moral opuesta a la vida misma. En lugar de valorar la voluntad libre del ser humano, la moral contranatura valora más a un Dios y a sus mandatos.

El cristianismo propone que para pecar, las personas tenemos que ser libres, de esa manera el castigo y la culpa estarían justificados. Nietzsche invierte este concepto de libertad cristiana: “La responsabilidad sólo es posible si el hombre es libre, no porque no se la haya dado ningún Dios ni ninguna institución, no porque tenga que seguir ninguna guía de conducta”. Por ejemplo, un soldado no es culpable de asesinato si ha matado por órdenes de un superior. Además, para aceptar la moral decadente, deberíamos aceptar otra vida fuera de este mundo, otro mundo fuera de esta vida, es decir, la dualidad. El ser humano no necesita un Dios para salvarse ni para saberse libre, siempre ha sido libre y lo será”.

La moral propuesta por Nietzsche difiere totalmente de la cristiana porque se basa en la exaltación de la vida, en la creatividad del ser humano, en entender la vida como un devenir constante.

En cuanto a los valores concretos que propone el autor frente a los valores cristianos, los que más sobresalen son la vitalidad y la espontaneidad, que no significan la ausencia de valores, que no significan ser amoral, sino que significan adoptar la parte más creativa del ser humano como criterio de nuestra conducta.

    • Crítica a la metafísica occidental: según el autor, hasta ahora ha habido un error básico: “La creencia en la antítesis de los valores”, ya que se pensaba que las cosas de valor supremo tenían su origen propio fuera de este mundo, y en muchos casos opuesto a él. Sus conceptos, categorías, eran estáticas, rígidas, inmutables, eternas; imponiendo que la verdad está más allá, que no está al alcance de todos. No hay dos mundos en el que uno sea aparente y otro verdadero, en el que importa más la razón que los sentidos, sino que Nietzsche dice que lo que hay es un devenir constante, creando y destruyendo. La metafísica tradicional está basada, según Nietzsche, en los prejuicios de los filósofos, contra algunas manifestaciones de la vida, como el horror a la muerte, a la vejez, al cambio, a la procreación... Establece una relación muy íntima entre metafísica y moral, concretamente la metafísica platónica y la moral cristiana (se desprecian los sentidos como excusa de perdición).

La tradición occidental acepta como verdad la reflexión racional, sin darse cuenta de que “no está fundamentada en la lógica, sino en la necesidad que tenemos los seres humanos de sobrevivir en un mundo en constante devenir”.

Las categorías racionales muestra un mundo dosificado mediante conceptos, proporcionando la actitud de recelo frente a la vida. Esto, según Nietzsche, refleja el nihilismo, algo estático. Frente a esta manera de entender, hay que inventarse otra perspectiva que anula la dualidad del mundo, en la que el mundo de la vida y los sentidos es el peor.

Tanto el platonismo como el kantismo son síntomas de una voluntad que pretende lo imposible (crítica a Platón y a Kant): racionalizar el devenir de la vida, obligando a inventar ficciones sobrenaturales. Las personas inventamos los conceptos, las categorías, y debemos ser conscientes de ello para no caer en la dependencia de nuestro propio invento. El hombre se ha hecho dependiente de la razón, de un Dios, y de la historia y la ciencia. Explica Nietzsche la génesis de estos conceptos, que son sin duda el mayor obstáculo para interpretar la vida como un devenir.

Toda palabra se convierte en concepto (categoría desde el momento en el que deja de servir para la vivencia original, única, individual, a la que debe su origen). Se pretende que el concepto sirva para expresar una multiplicidad de cosas individuales y concretas.

La verdad no es más que un conjunto de generalizaciones (generalización de conceptos, ideas, arrastradas desde la tradición), de ilusiones, que el uso y la costumbre vienen imponiendo, y cuya naturaleza desconocemos.

El proceso de formación de concepto va desde la sensación a la fijación del nombre. No hay ningún proceso lógico en la formación de conceptos. La razón, que es la capacidad de abstraer, generaliza las impresiones convirtiéndolas en conceptos, y después prefiere los conceptos a las impresiones mismas. Gracias a la abstracción racional fijamos el mundo, y establece una conexión precisa entre los nombres y las cosas, entre los conceptos y la realidad.

Nietzsche pone en duda que los conceptos capten la verdad, que aprehendan la realidad, porque es puro devenir, puro cambio. Existiría la Verdad si fuese posible la percepción exacta, pero esto es imposible porque entre el sujeto que percibe y el objeto percibido no hay correspondencia lógica. Así pues, a través de las palabras no se llega nunca a entender el origen de las cosas.

¿Estamos siendo engañados por nuestro propio lenguaje? Según Nietzsche sí.

    • Crítica a las ciencias: entiende que las ciencias matematizan la realidad. Este lenguaje matemático no nos ayuda a conocer las cosas, sólo a establecer una relación cuantitativa con ellas. Determinar cuantitativamente la vida, la realidad, las cosas, tiende a anular las diferencias que realmente existen entre ellas, tiende a totalizar las cosas (igualar perdiendo los matices, la diversidad).

Querer reducir todas las cualidades en cantidades es un error. Este método estadístico se relaciona con la metafísica tradicional porque se inspira directamente en la lógica que reduce todas las diferencias. Este modelo matemático apunta a la estabilización formal de las relaciones humanas externas e internas. Nietzsche critica la idea de progreso que se desprende de la ciencia de su época.

La ciencia investiga el curso de la naturaleza, así conoce cantidad de números, pero nunca puede dar una orden al ser humano porque nada sabe de la pasión, del amor, del placer, del dolor, del sufrimiento... Es el ser humano quien explica a las ciencias y no al revés; la ciencia no debe hacer juicios de valor, ya que para valorar está la moral.

La ciencia se ha convertido en la nodriza al servicio de los intereses estatales. Este Estado la toma (a la ciencia) con el fin de explotarla para sus fines. “El monstruo más frío de todos los monstruos, el Estado, posee en la ciencia su más fiel servidor. El golpe de estado dado por la ciencia (Renacimiento) a la religión ha sido hábil; empleado, no por el pueblo, sino por el príncipe (el propio Estado”.

“Donde se mezclan las razas está el origen de una gran cultura”

  • Nihilismo: no es una doctrina filosófica, sino un movimiento histórico occidental que Nietzsche representa en su “Dios ha muerto”, cuyo significado es que nos hemos quedado sin “brújula”, sin fundamento, sin orientación, cuando el mundo racional, el religioso, pierde su función.

Pero el nihilismo tiene dos caras: una negativa y otra no:

  • La negativa es la tradición platónico-cristiana-occidental.

  • La positiva es reconocer las condiciones que han llevado a occidente a ser nihilista. La consecuencia inmediata de este reconocimiento es la duda, la pérdida radical del sentido de la orientación, es el momento de la reflexión y de adoptar una nueva perspectiva, transformando los valores, destruyendo para crear esperanza, instinto, ilusión, salud, azar, actividad...

Con la expresión “Dios ha muerto”, quiere decir Nietzsche que lo que ha muerto es el monoteísmo, el dogmatismo, el pensamiento cínico sobre lo natural, sobre lo divino, ha muerto la mala guía.

    • Voluntad de poder: para Nietzsche, la realidad es perspectiva (dinámica, incesante, cambiante...), también es vital (la vida animal y la humana) y es devenir, Así, la vida es interpretadora, selecciona aspectos y los relaciona. El cerebro del ser humano interpreta, comprende, desde una perspectiva cambiante y diversa, múltiple. El ser humano tiene una pluralidad de impulsos e instintos en constante lucha entre sí. No es un producto definido, acabado, sino un proceso, como la propia vida, eterno e infinito. La realidad del propio ser humano, como la vida, es un cambio cualitativo.

Los conceptos de la filosofía occidental-platónico-cristiana son estáticos, y son desestimados por Nietzsche porque desprecian la parte irracional del ser humano. Lo verdadero y lo falso está en función de lo que es útil para vivir mejor, por lo tanto, es cambiante frente a la verdad establecida hasta ahora, que a juicio de Nietzsche es un error por estar fijada, acostumbrada, inmóvil.

El pensamiento puede transformar el error de occidente con la voluntad de poder, la voluntad de ilusión, conociendo la auténtica realidad, captando el devenir de la vida, y siendo conscientes de que la razón no puede acabarlo todo, de que las categorías racionales simplifican la realidad por quererla abarcar sólo desde la razón: pero el ser humano es más desde otras perspectivas.

Se crea un lenguaje nuevo, un lenguaje metafórico, que depende de la perspectiva. La metáfora integra la diversidad, porque está abierta; forma parte de la realidad cambiante del devenir (porque está abierta, no es fija, puede cambiar, evolucionar, tomar matices): frente a la unidad, Nietzsche propone la pluralidad. Da prioridad a la creatividad, la exaltación, a la ilusión. Por esto, porque somos creativos y plurales, propone el ateísmo para afirmar la vida, esta vida, la vida terrenal.

Nietzsche propone también transmutar todos los valores, para afirmar el valor de la vida: “el móvil primitivo de la filosofía es la risa” (recuerda a “En el nombre de la rosa”).

    • Superhombre: como la vida es un constante devenir, los seres humanos somos un puente hacia los siguientes seres humanos. El que ha de venir es un Superhombre, que desprecia los prejuicios tradicionales y que valora las diferencias.

En sentido metafórico, Nietzsche propone que el ser humano se transforma en camello, es decir, obedece ciegamente, sólo tiene que agacharse y cargar. El camello se transforma en león, es decir, en el gran negador contra las tradiciones, pero el león tiene la necesidad de transformarse en niño, el único capaz de crear, de vivir sin prejuicios, de proporcionar novedades, de reír (móvil primitivo de la filosofía).

El superhombre es un niño.

CAMELLO LEÓN ¡NIÑO!

CAMELLO LEÓN NIÑO

  • Obediencia ciega Gran negador Vive sin prejuicios

  • Carga Contra las tradiciones Proporciona novedades

  • Esclavo, sufrido Rebelde, dignidad RÍE (risa)

La moral del ser humano, del superhombre, está contra la domestificación del hombre, contra el servilismo, contra la pereza, contra la mezquindad, contra la indiferencia. Está a favor del experimento, de las posibilidades, de la fuerza, del juego, del amor a la vida.

  • Karl Marx: Alemania.

“Los filósofos, hasta ahora, se han limitad a interpretar el mundo de distintos modos; pero lo que de verdad importa es transformarlo”. Esto es una crítica de Marx a la filosofía anterior a él, sobre todo a la alemana, criticando primeramente a su maestro, Hegel (idealismo absoluto), porque piensa que no todo lo racional es real y no todo lo real es racional. El problema está entre “el pensar” y “el ser” (entre la teoría y la práctica), entre el conocimiento y la realidad.

Sin embargo, la historia nos muestra que el ser humano es fundamentalmente “praxis”, es decir, acción, ejecución, práctica, condicionada o estructurada por el pensamiento. Si sólo nos quedamos con las ideas, la filosofía se convierte en mera ideología.

Marx propone una superación de la filosofía como ideología, así que esa superación la transforma en revolución; sin embargo, acepta de su maestro el concepto de realidad como contradicción, como dialéctica, como lucha.

También critica Marx el materialismo de su colega Feverbach. Propone que lo único real es la naturaleza, que fuera de ésta y del ser humano no existe nada, frente al materialismo de Feverbach que sí entiende que pueda haber algo más en sentido espiritual. Frente a esta postura, Marx implica la teoría con la práctica, es decir, análisis de la situación, de la historia, del contexto, comprensión y relación con momentos históricos concretos. Propone mundializar la filosofía y tomar parte en la política de un modo activo.

    • Ideología: el marxismo propone demixtificar crítica y racionalmente la conciencia, las ideas, sobre todo la que el ser humano tiene acerca de sí mismo y de su lugar en el mundo y en la historia.

Junto con su colega Engels pensaba que “todo lo que mueve a los hombres, tiene que pasar necesariamente antes por sus cabezas”.

      • La ideología: es el conjunto de ideas que dan una imagen falsa de la realidad y de las condiciones en que se desarrolla la vida de los seres humanos.

      • La conciencia: es un producto social, con ideas falsas y falsificadoras, como la religión, la moral, la política, cuya función es ocultar, desfigurar, suplantar, sublimar, imaginativa o conceptualmente la existencia, lo social, la historia; por eso se necesita clarificar racionalmente el conocimiento, las ideas, la teoría (la cuál, si es verdadera, no puede dejar de ser práctica).

        • Alineación: acción y efecto de alienar, de alíen, es decir, sentirse extraño, extranjero, sentirse otro, extraño en sí mismo (se refiere al sentimiento del proletariado). Hay tres tipos de alineación:

          • Económica: significa transmitir una propiedad de una persona a otra.

          • Jurídica: es la transferencia que un individuo hace de su libertad al Estado.

          • Teológica: expresa la acción por la que Dios crea y produce el mundo.

En cualquiera de los tres tipos, la alineación supone una dualidad de elementos contrarios o polos. Si no hay dualidad, no hay transferencia, y uno siempre sale perdiendo. El sujeto se pone en relación con el otro: la relación siempre es productiva y transformadora, y el resultado es la enajenación o extrañamiento; el ser humano se convierte en mercancía, se deshumaniza, se cosifica.

Marx denuncia este proceso de Alineación, y pretende desmixtificarla y combatirla, puesto que la alineación no es natural, sino que es histórica, es decir, es el resultado de una determinada organización de la vida social y económica.

Dada la situación, desde la filosofía se impone conocer las estructuras socioeconómicas para transformarlas, encaminada a mejorar hacia los conceptos de igualdad y de justicia.

La religión está en estrecha relación con la organización económica y sociopolítica, a las que presta estabilidad y justificación ideológica. La religión es así un modo de existencia falso, cuyos caracteres son:

  • La resignación.

  • La justificación de la injusticia social.

  • La compensación en el cielo por la opresión en la Tierra.

La transformación práctica de las condiciones culturales o socioeconómicas acabaría con la religión y con el resto de las alineaciones.

La propia filosofía constituye una alineación también, y supone una ideología, por dos razones:

  • Porque sólo interpreta la realidad.

  • Interpreta mal la realidad porque no da el paso a la práctica, a la REVOLUCIÓN.

El ser humano es un ser natural, con necesidades y con cualidades. Es un ser histórico, con conciencia y productor. En este último atributo (el de productor) encuentra su máxima realización, mediante el trabajo y mediante la relación con otros hombres.

Desde el punto de vista sociológico, el marxismo apunta a una sociedad sin clases, en la que todos somos iguales.

Desde el punto de vista político, se pretende suprimir el estado burgués.

Desde el punto de vista filosófico, pretende eliminar los engaños, las alineaciones, las ideologías falsas.

Partiendo en estos tres puntos de un método científico, se da la razón de la realidad social, se descubren las leyes que hacen pasar de una sociedad a otra y se muestra la antropología desde el punto de vista material. Marx entiende que la cultura es un producto de las relaciones económicas.