Figuras de dicción

Lingüística. Formas discursivas. Hipérbole. Prosopopeya. Antítesis. Paradoja. Perífrasis. Eufemismo. Tropos

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: El Salvador El Salvador
  • 25 páginas
publicidad
cursos destacados
Doctorado en Lengua Española y Lingüística General
UNED
El Programa de DoctoradoLENGUA ESPAÑOLA Y LINGÜÍSTICA GENERAL, del Departamento de Lengua Española y Lingüística...
Solicita InformaciÓn

Curso Superior de Desarrollo Directivo
Centro de Estudios Financieros, CEF.-
Si ya posees un Máster oficial o profesional relacionado con la dirección de un negocio y deseas completar tu...
Solicita InformaciÓn

publicidad

FIGURAS DE DICCIÓN

Las figuras de dicción se basan en la especial colocación de las palabras (en;'la frase o en el verso), de modo que si se altera el' orden desaparece la figura. Pueden lograrse por varios medios, según se aprecia en este cuadro sinóptico:

I. Por adición de palabras.

Pleonasmo.

Sinonimia,

Epíteto.

II. Por omisión de palabras.

Elipsis.

Asíndeton.

Zeugma o

III. Por repetición de palabras.

Anáfora.

Conversión.

Reduplicación

Concatenación.

Polisíndeton.

Repetición diseminada.

Retruécano.

IV. Por combinación de palabras.

1. Por analogía de sonidos:

Aliteración.

Onomatopeya.

Similicadencia

Paronomasia.

2. Por analogía de accidentes gramaticales:

Derivación.

Polípote.

Hipérbaton.

Equívoco.

Calambur.

Juego de palabras.

POR ADICIÓN DE PALABRAS

PLEONASMO.

El pleonasmo añade palabras innecesa­rias para la comprensión del pensamiento, pero valiosas para la riqueza expresiva. «Esta figura, que vale lo mismo que sobra o redundancia, es viciosa cuando sin necesidad se usa de palabras que ni hacen falta en la locución ni le añaden belleza alguna; pero es útil cuando ciertos vocablos, al parecer superfluos, se emplean para dar más fuerza! y colorido a la expresión, y para que a las personas que nos oyen no quede duda alguna de lo que les

queremos referir o asegurar»; Ejemplos:

a) Lo vi con mis propios ojos.

b) Grité constada mi voz.

c) ¡... qué lejos siempre de ti mismo! (Juan Ramón Jiménez.)

d) Cuando, Señor, nos besas con tu beso... (Miguel de Unamuno.)

e) Temprano; madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo. (Miguel Hernández.)

SINONIMIA.—La sinonimia consiste en nombrar una cosa y añadir palabras de significado análogo, en una especie de acumulación de términos sinónimos, a fin de insistir o acla­rar una idea. «Estas voces deben colocarse en una escala ascendente o descendente de fuerza, a partir desde la más débil a la más significativa, o al contrario, según el efecto que se desee producir». (F.C. Sainz de Robles. Ensayo de un Diccionario de la literatura, I. Madrid, Aguilar, 1972, p. 1104.) Ejemplos:

a) Así en el inundo ha dejado opinión, fama, renombre

b) ¡Mentira!:'No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos (Juana de Ibarbourou.)

c) En cárceles de espacio, aéreas llaves te me encierran, recluyen, roban...

(Gerardo Diego)

d) ... cuando se toca

con las dos manos el vacío, el hueco. (Blas de Otero.)

EPÍTETO.—El epíteto constituye un poderoso factor es­tético que revela estilos personales y estilos de época. «Uno de los rasgos más distintivos del lenguaje literario es el aprovechamiento de la adjetivación con fines artísticos, utilizando sus extraordinarias posibilidades descrip­tivas y caracterizadoras. La fuerza del estilo depende en gran parte de cómo se emplee el adjetivo: si es exacto, gráfico o sugerente, vigoriza el lenguaje; si no posee tales cualidades, produce impresión de vacuidad hinchada» (Op. cit., p. 47).

Parece ser que lo que distingue al epíteto adjetival no es tanto el orden de colocación en la frase o el verso —suele predominar el antepuesto al sustantivo, pero también puede seguirlo—, sino su carácter de innecesario y el destacar algu­na cualidad del nombre. Gonzalo Sobejano, en un estudio ex­haustivo, define el epíteto en estos términos: «Haciendo convergir el criterio morfológico, el semántico y el sintáctico, definiremos el epíteto de la siguiente manera: Epíteto es el adjetivo calificativo atributivo no restrictivo, o, lo que es lo mismo, es epíteto aquel adjetivo morfológicamente tal que significa cualidad y se adjunta al sustantivo inmediata o mediatamente, pero sin nexo copulativo, para expresar aquella cualidad referida a una sustancia, sin necesidad lógica de ex­presarla» (El epíteto en la lírica española. Madrid, Gredos, 1956, pp. 152-53).

Siguiendo de cerca el libro de Sobejano, distinguiremos las siguientes especies de epítetos adjetivales:

1. Epíteto tipificador.—Es el definidor, el que pinta lo arquetípico, el que atribuye al nombre una cualidad que ya posee en mayor o menor grado; es el más característico de la poesía grecolatina y el Renacimiento (incluye, por lo tanto, el epíteto épico), aunque llega hasta el suprarrealismo. Ejemplos:

a) ¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza! (Juan Ruiz.)

b) tal es la tenebrosa

noche dé tu partir en que he quedado. (Garcilaso.)

c) Si a tu lado deslizo

mi oscura sombra larga que te desea... (Vicente Aleixandre.)

2. Epíteto metafórico y perifrástico —Descuella ya en la poesía de Fernando! de Herrera y abunda en la de Góngora. El epíteto es él portador de la metáfora. Ejemplos:

a) ... y blandas esmeraldas llena (hierbas)

y tiernas perlas la ribera ondosa (gotas de rocío). (Fernando de Herrera.)

b) cristalino freno (lentitud de las aguas).

(Góngora.)

c) ¡Belleza del campo apenas florido, y mística primavera! (A. Machado.)

d) El río Guadalquivir

tiene las barbas granate. (García Lorca.)

3. Epíteto enfático.—«Entre el clasicismo y el romántico

cálido —explica Sóbejano—, exagerado y decorativo hay que colocar la tendencia de Espronceda a prodigar epítetos lauda­tivos, intensificativos o denigrantes por necesidad de énfasis en la expresión» (f)p. cit., p. 376). Ejemplos:

a) en vil mercado convertido el mundo. (Espronceda.)

b) Olas gigantes que os rompéis bramando. (Bécquer.)

c) Plural ha sido la celeste historia de mi corazón. (Rubén Darío.)

4. Epíteto apositivo.—Entre pausas, casi un sustantivo, como una definición. Ejemplos:

a) El aire estará en colmo dorado, duro, cierto. (Jorge Guillen.)

b) ¡Cuántas veces te esperara, cara fresca, negro pelo... (García Lorca.)

5. Epíteto creador o suprarrealista (que también podría­mos llamar visionario, valiéndonos de la terminología de Car­los Bousoño).—Gonzalo Sobejano pone de relieve la renova­ción radical del epíteto aportada por el suprarrealismo: «... el epíteto (en forma adjetival no muy prodigado) aparece funcio­nando como portador de una imagen cualitativa incoherente respecto de la significación real del sustantivo al que se ad­junta» (Op. cit., p. 463). Tal epíteto ocurre solamente en la iluminación visionaria del poeta. Ejemplos;

a) Púas incandescentes se abren en los tabiques. (Rafael Alberti.)

  • A tu violencia granate sordomuda en la penumbra. (García Lorca.)

  • Una boca impotente como una fruta bestial. (Vicente Aleixandre.)

  • 6, Epíteto-frase.—Oración incidental o frase adjetival que

    realza la idea principal. Ejemplos:

    a) Las flores, marchitas, desaparecieron.

    b) El sol, que se ponía, alumbraba aún las torres.

    c) ... y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... .. (Juan Ramón Jiménez.)

    d) Torpes ;

    manos palpan un cuerpo:

    Toro aún, y ya noche. (Jorge Guillen.)

    POR OMISIÓN DE PALABRAS

    ELIPSIS.—La | elipsis suprime elementos de la frase (sin perjuicio de la claridad), dotándola de brevedad, energía, ra­pidez y poder sugestivo. «Es de muchísimo uso —explica la Gramática de la Real Academia— y de utilidad grande esta

    figura, porque aspirando a declarar nuestros pensamientos con la mayor concisión posible, propendemos a excusar todo aque­llo sin lo cual no i damos a entender suficientemente. Para esto es necesario: primero, que las palabras omitidas sean de las que supone o suple sin trabajo la persona con quien se habla; segundo, que con la brevedad de la cláusula se evite cierta redundancia pesadez que en otro caso tendría». Ejem­plos:

    a) ¡Buenos días! (por buenos días tenga usted).

    b) Por una mirada, un mundo;

    por una sonrisa, un cielo;

    por un beso... ¡yo no sé qué te diera por un beso! (Bécquer.)

    (Se elide el verbo dar en los tres primeros versos.)

    ZEUGMA o ADJUNCIÓN.—El zeugma es una especie de

    elipsis «que se cómete —aclara el diccionario— cuando un vocablo relacionad? con dos o más miembros del período está expreso en uno de ellos y sobrentendido en los demás». Esta figura fue, utilizada por la poesía y la prosa en los Siglos de Oro; es también un recurso que abunda en la literatura có­mica. Ejemplo:

    a) Elena.—pues ¿tú tristezas conmigo;

    Tú, señor? Lisardo.l—Que no lo estoy. (Lope de Vega.)

    b) —No me canso de mi gusto. —Yo pienso que vos lo vais.

    (Ha de suplirse el participio cansado, deducido de canso).

    POR REPETICIÓN DE PALABRAS

    Estas figuras se basan en el efecto del ritmo sobre la sen­sibilidad humana. La reiteración de las palabras es síntoma de interés, emoción o énfasis, atrae la atención y hace más intenso el significado. «La resonancia emotiva o fantasística del primer elemento resulta incrementada en el segundo», re­calca Emilio Alarcos Llorach. (La poesía de Blas de Otero. Sa­lamanca, Anay.a, 1966, p. 110.) Según Carlos Bousoño, la intensificación individualizadora de la repetición se encuentra no sólo en la reiteración de palabras, sino también en la rima, el ritmo, el estribillo y, parcialmente, en la correlación y el paralelismo. (Teoría de la expresión poética. Madrid, Gre-dos, 1956, pp. 206-212.)

    ANÁFORA o REPETICIÓN—La anáfora reitera una o varias palabras al comienzo de frases análogas o al principio de cada verso. Ejemplos:

  • ¿Soledad, y está el pájaro en el árbol,

  • soledad, y está el agua en las orillas,

    soledad, y está el viento en la nube,

    soledad, y está el mundo con nosotros,

    soledad, y estás tú conmigo solos? (Juan Ramón Jiménez.)

  • Adiós, hermanos san pedros,

  • heráclitos, erasmos, espinosas!

    ¡Adiós, tristes obispos bolcheviques

    ¡Adiós, gobernadores en desorden!

    ¡Adiós, ¡vino que está en el agua como vino!

    ¡Adiós, 'alcohol que está en la lluvia! (César Vallejo.)

    CONVERSIÓN.—En la conversión la repetición ocurre al final del verso. He aquí dos ejemplos que incluyen la anáfora y la conversión: :]

  • Pero la muerte, desde dentro, ve.

  • Pero la muerte, desde dentro, vela.

    Pero la muerte, desde dentro, mata. (Blas de Otero.)

  • Tenía la valentía del que lleva una espada.

  • Tenía la cortesía del que lleva una flor.

    Y entrando en los salones arrojaba la espada.

    Y entrando en los combates arrojaba la flor. (Luis LIoréns Torres.)

    REDUPLICACIÓN.—La reduplicación es una repetición inmediata, por aposición. Ejemplos:

    a) Helo, helo por do viene el moro por la calzada. (Romance antiguo.)

    b) ¡Llueve, llueve: tu neblina que se torne en aguanieve! (Antonio Machado.)

    CONCATENACIÓN.—La concatenación es una repetición en serie que pone de relieve la continuidad. Comienza la fra­se o el verso con una palabra que precede; generalmente, la última palabra de una frase o verso es la primera en la frase o

    verso que sigue. Ejemplos:

    a) Y así corno suele decirse el gato al rato, el rato a

    la cuerda, la cuerda al palo; daba el arriero a

    Sancho, Sancho a la moza, la moza a él, el ven­tero

    a la moza, y todos menudeaban con tanta

    priesa, que no se daban punto de reposo (Cervantes.)

    b) No hay criatura sin amor,

    ni amor Sin celos perfecto,

    ni celos libres de engaños,

    ni engaños sin fundamentos. (Tirso de Molina.)

    POLISÍNDETON O CONJUNCIÓN. - El polisíndeton repite mas conjunciones de las necesarias; tiñendo de este modo la frase de gran efectividad y dotando a la expresión de ma­yor lentitud y solemnidad. Ejemplos:

  • Y el santo de Israel abrió la mano.

  • Y los dejó, y cayó en despeñadero.

    El carro, y el caballo, y caballero. (Fernando de Herrera.)

  • Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

  • y el temor de haber sido y un futuro terror...

    y el espanto seguro de estar mañana muerto,

    y sufrir por la vida y por la sombra y por... (Rubén Darío.)

    REPETICIÓN DISEMINADA.—Tomo esta denominación de Alarcos Llorach, por parecerme conveniente y explicativa. «Un segundo tipo —-dice Alarcos refiriéndose a la poesía de Blas de Otero— es la reiteración diseminada dentro del poe­ma; entonces, igual que los estribillos, igual que los leimotiven, lo reiterado es como el hilo conductor, como el gozne en torno al cual gira la composición matizándola totalmen­te» (Op. cit.} p. 112). Ejemplos:

  • Vendrá de noche, sí, vendrá de noche,

  • su negro sello servirá de broche

    qué cierra el alma;

    vendrá de noche sin hacer ruido,

    se apagará la lo lejos el ladrido,

    vendrá la calma...

    vendrá la noche... (Miguel de Unamuno.)

    b) LUZBEL YO, Yo...

    YO amanezco también

    con este sol, que sólo anuncia el gallo.

    Cómo nadie sospecha mi llegada,

    un gallo es suficiente.

    ¡Estúpidos rincones soñolientos!

    También ahí las calles se confían,

    Sé abandonan durmiendo a los contornos

    Vigilados por alguien. ¿Él quizá?

    Pero ¿le importa a Él

    Que esas desventuradas bestias —hombre y gallos—

    Descansen, cacareen?

    Le bastará la adulación rezada.

    ¡Ay, vanidad de Dios!

    Que me acusen de orgullo: lo prefiero (Jorge Guillen.)

    RETRUÉCANO o CONMUTACIÓN.—El retruécano re­pite varios vocablos o una frase entera, invirtiendo el orden de sus términos; es un trueque o permuta que vuelve la frase del revés. Se dicen las mismas palabras, pero en orden inverso y significación contraria, de modo que se produce un contras­te. Destruye el sentido común para construir sobre sus ruinas una idea nueva (disocia y asocia). Una inversión de términos acarrea una inversión del ritmo de la frase, con lo que se re­nueva la vitalidad de la figura estilística. El retruécano es un verdadero juego de palabras del que sacan buen partido los escritores ingeniosos. Ejemplos:

    a) Un santo triste es un triste santo. (San Francisco de Sales.)

  • ¿No ha de haber un espíritu valiente? ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? (Quevedo.)

  • POR COMBINACIÓN DE PALABRAS

    1. Por analogía de; sonidos.

    «La forma soñera de una palabra, de una frase —escribe Alarcos Llorach—, es arbitraria con respecto al significado, no existe obligatoriedad de que tales sonidos sean portadores de tal significación ;su relación es resultado de una convención social.

    Pero los sonidos, como materia acústica, producen nece­sariamente luna reacción sensorial: resultan agudos o graves, ásperos o mates, y la capacidad sinestésica permite que se aso­cien a otras' especie de sensaciones no auditivas, sino visuales, o táctiles, o a matices del estado sentimental del ánimo» (Op. cit., p. 139). 'Tal potencia sugeridora de los sonidos es aprovechada ampliamente por los poetas, dando lugar a varias figuras estilísticas.

    ALITERACIÓN.—La aliteración consiste en combinar re­petidamente ciertos sonidos iguales o afines a lo largo de un verso, de una estrofa o de una frase; puede tratarse de letras y de palabras. Ejemplos:

    Era un aire suave de pausados giros (Rubén Darío)

    Onomatopeya. Es la imitación de ruidos o sonidos; con frecuencia logra a través de la aliteración. Ejemplos:

    Los claros clarines de pronto levantan sus sones,

    su canto sonoro. su cálido coro, Rubén Darío

    En el ejemplo se sugiere el sonido metálico de la trompeta con le . dos: claros, clarines, canto, cálido y con la presencia de s.

    Similicadencia. Consiste en la terminación del verso, oración o cláusula con la misma forma verbal. Ejemplo:

    Hijo, para descansar es necesario dormir no pensar, no sentir, no soñar... (Manuel Machado)

    PARONOMASIA.—La paronomasia es un juego de letras; consiste en reunir voces de pronunciación parecida (por lo tanto de sonido semejante), que al diferir en alguna letra tienen significación! muy dispar. Obliga al oyente —o al lec­tor— a un desfuerzo intelectual y subraya el contraste. Enlaza con el juego de palabras y se presta para el chiste y la sátira.

    Ejemplos:

    a) Allí se vive porque se bebe.

  • Una pica lleva al hombro porque su suegra le dijo que ha de ganar por la pica lo que perdió por el pico. (Romancero.)

  • 2. Por analogía de accidentes gramaticales.

    DERIVACIÓN.—La derivación es una figura etimológi­ca, emplea en la misma cláusula palabras derivadas del mismo radical. Unamuno, muy dado a la etimología —por inclina­ción tanto como por motivos profesionales—, dice que los jue­gos etimológicos «nos hacen hacer conciencia expresiva, ex­presión consciente, de lo subconsciente del lenguaje, sacarle a la luz las entrañas». (Prólogo del Cancionero.) La derivación potencia el valor semántico de la palabra. Ejemplos;

    a) Ya solas su vida pasa

    ni envidiado ni envidioso. (Fray Luis de León.)

    b) Pues mientras vive el vencido

    venciendo está el vencedor. (Ruiz de Alarcón.)

    POLIPOTE.—EI polípote, que también potencia el valor semántico, consiste? en usar la misma palabra en diferentes for­mas y accidentes gramaticales: Ejemplos:

    a) Arrojóme las naranjicas

    con las ramas del blanco azahar,

    Arrojómelas y arrójenselas

    y volvieómelas a arrojar

    b) No me tienes que dar porque te quiera,

    pues aunque lo que espero no esperara,

    lo mismo que te quiero te quisiera. (Anónimo sevillano.)

    HIPÉRBATON.—El hipérbaton invierte el orden grama­tical de las palabras y la ilación lógica de las ideas; sea por buscar la elegancia en el estilo, sea por resaltar la belleza o la sonoridad de algún vocablo. Esta figura fue cultivada con gran esmero en los siglos XVI y XVII, y llega, con todas sus varian­tes, hasta nuestros días. Ejemplos:

  • Cerca del Tajo, en soledad amena,

  • de verdes sauces hay una espesura. (Garcilaso.)

  • En campos de zafiro pace estrellas. (Góngora.)

  • EQUIVOCO o DILOGÍA.—El equívoco consiste en el empleo de vocablos de doble sentido. Es otra figura rica en posibilidades cómicas, pues juega con los homófonos (jira y gira, honda y onda), los homógrafos (amo, dueño y amo, del verbo amar; vela, de barco y vela, de alumbrar), y los paróni­mos (véase paronomasia). Ejemplos:

    a) Algún día los hierros de tus balcones presenciaron a solas yerros mayores. (Cantar popular.)

  • ¿Cómo es eso de prima?, preguntó Critilo. Ese nombre de prima no me suena bien. Sí hará, porque es muy cuerda. (Gracián.)

  • CALAMBUR.—El calambur se produce cuando al agrupar

    de otro modo las sílabas de las palabras éstas cambian de sig­nificación. Ejemplos:

    a) ¡ Oro parece, plata no es. (Oro parece plátano es.)

    b) Los que me quieren mal me llaman cojo, siendo así qué lo parezco por descuido y soy entre cojo y reverencias, un cojo de apuestas, 51 es cojo o no es cojo. (Quevedo.) (Si escojo o no escojo.)

    JUEGO DE PALABRAS.—Hay muchos tipos y constituye una cantera de comicidad, a la par que es prueba de ingenio y don de palabra. Utiliza varias de las figuras mencionadas: el zeugma, el retruécano, la paronomasia, el equívoco y el ca­lambur.

    FIGURAS DE PENSAMIENTO

    Las figuras de Pensamiento emanan del asunto y las ideas, así que no dependen tanto de la forma lingüística como las figuras de: dicción Los tratadistas tradicionales solían señalar numerosas figuras casi tantas como modos hay de expresar el pensamiento; nosotros estudiaremos sólo las que gozan de plena vitalidad en la actualidad y dotan al análisis literario de una terminología dará y precisa —sin olvidar que, a veces, los giros que adquiere la expresión presentan matices tan sutiles que hacen Difícil el deslinde—. La clasificación que ofrecemos responde a la común en las preceptivas literarias. He aquí la sinopsis:

    I. Figuras descriptivas o pintorescas.

    Descripción:

    1. Prosopografía.

    2. Etopeya.

    3. Retrato.

    4. Topografía

    Enumeración.

    II. Figuras patéticas.

    Exclamación. Interrogación retórica. Apostrofe o invocación. Optación:

    1. Deseo vehemente.

    2. Deprecación o súplica.

    3. Maldición.

    a) Imprecación.

    b) Execración.

    4. Amenaza o conminación.

    Hipérbole. Prosopopeya o personificación.

    III. Figuras lógicas. Sentencia;

    1. Máxima, sentencia o apotegma.

    2. Refrán, adagio, proverbio,

    3. Epifonema.

    Símil o comparación. Antítesis o contraste. Paradoja. Gradación o clímax.

    IV. Figuras oblicuas o intencionales.

    Perífrasis o circunlocución.

    Alusión.

    Eufemismo.

    Reticencia.

    Ironía.

    Sarcasmo.

    FIGURAS DESCRIPTIVAS O PINTORESCAS

    DESCRIPCIÓN— La descripción es la presentación de

    objetos, seres (reales o fantásticos) y paisajes, explicando sus partes, cualidades y Circunstancias. La plasticidad propia de la pintura y la capacidad para despertar emociones son rasgos consustanciales a toda descripción acertada. Se ha dicho que la descripción es la piedra de toque de los buenos escritores. Martín Alonso expone las propiedades de la técnica descriptiva:

    «Lo que mejor se describe no es lo que estamos presenciando, sino lo que hubimos de presenciar antes. El literato es un tes­tigo desinteresado dé la actualidad. La descripción vive y se elabora en el recuerdo, como un eco. Se describe a través de las propias emociones.

    La descripción para el literato no es una instantánea que copia. Se necesita lejanía y emoción. Esto no quiere decir ar­tificio amanado, sino nostalgia de color y de línea. Las ideas que surgen de la acritud contemplativa requieren poso y an­tigüedad.

    La descripción es la pintura animada de los objetos; es el cuadro que hace visible las cosas materiales. Su fin es dar la ilusión de vida. Entra en juego, en este arte, la imaginación para evocar lo que ha visto y para crear lo que no existe,

    La primera condición del arte descriptivo es la viveza fi­gurativa. Se; trata dé animar los objetos inanimados, de ofre­cer una sensación plástica, sea paisaje o retrato, Para pintar la realidad es menester depurarla. El arte de­fiende el realismo, pero no admite las impurezas e inmorali­dades.

    Para pintar literalmente existen dos procedimientos: la observación directa y la indirecta. En la primera no es preciso acumular pormenores. Se trata de dar los más enérgicos y de­finitivos. La mejor descripción es la que produce la sensación más fuerte. Por la observación indirecta describimos cosas ima­ginarias.

    Procuremos evitar los dos extremos: la vulgaridad y el exceso de fantasía» (Ciencia del lenguaje y arte del estilo, pá­ginas 372-373).

    1. Prosopo grafía.—La prosopografía es la descripción ex­terna o física de una persona o animal. Ejemplos:

    a) «En la casa vivíamos tres personas: mi madre y yo, y la vieja que había sido nodriza de mi ma­dre, a quien llamábamos la Iñure. Me parece que estoy viendo a esta vieja. Era Haca, acarto­nada, la boca sin dientes, la cara llena de arrugas, los ojos pequeños y vivos. Vestía siempre de negro, con pañuelo del mismo color en la cabeza, atado con las puntas hacia arriba, como es uso entre las viudas del país». (Pío Baroja, Las in­quietudes de Shanti Andía.)

    b) «Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos». (Juan Ramón Jiménez.)

    2. Etopeya.—La etopeya describe las cualidades morales y espirituales de una persona. Ejemplos:

    a) «... lo que molesta es que me encuentro hueco, ¿sabes? Siento la vida completamente vacía: me acuesto tarde, me levanto tarde, y al levantarme ya estoy cansado; como que me tiendo en un si­llón y espero la hora de cenar y de acostarme". (Pió Baroja, Camino de perfección.)

    b) 4... entró a decir don Celedonio de Obeso, ateo declarado y republicano agresivo; en el fondo un pedazo de pan, un zoquete». (Pérez de Ayala, Belariního y Apolonio.)

    3. Retrato.--El retrato supone la fusión de la pro sopo-grafía y de la etopeya; es decir, describe lo físico y lo moral a un tiempo. Ejemplos:

  • ¿Este que veis aquí, de rostro aguileño, de ca­bello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien pro­porcionada; las barbas de plata, que no ha vein­te anos !que fueron de oro; los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes no crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen corresponden­cia los Unos con los otros: el cuerpo entre dos . extremos, ni grande ni pequeño; la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de es­paldas y no muy ligero de pies: este, digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje al pernaso, a imitación del de César Caporal Pe-rusino, y otras obras que andan por ahí desca­rriadas, y, quizá, sin el nombre de su dueño, llamase comúnmente Miguel de Cervantes Saa-vedra, fue soldado muchos años y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener- paciencia en las adversidades; perdió en la batalla naval de Le-panto la mano izquierda de un arcabuzazo, he­rida que, aunque parece fea, él la tiene por her­mosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del Rayo de la guerra, Carlos Quinto".

  • 4. Topografía.—La topografía describe un lugar o paisaje.

    Ejemplo:

    a) «La plazuela de San Javier es reducida, chiquita;

    su piso está en cuesta; se halla formada por el recodo de una callejuela. En lo alto, por encima de elevado tapial, asoma el follaje de una acacia. El sol muriente ilumina la verde hojarasca. Ya la luz solar ha ido subiendo por las fachadas. Tenue y suave, pone reflejos dorados y róseos en la blancura de los muros..." (Azorín, Doña Inés.)

    ENUMERACIÓN.—La enumeración es una descripción rápida y breve de objetos, ideas o partes de un todo, desta­cando sus cualidades individuales o no. Ejemplos;

    a) Mi amado, las montañas,

    los valles solitarios nemorosos, las ínsulas extrañas, los ríos sonorosos, el silbo de los aires amorosos. (San Juan de la Cruz.)

    FIGURAS PATÉTICAS

    En las figuras patéticas predomina el sentimiento; tradu­cen la emoción que domina al escritor y expresan, por lo tanto, las ideas con una fuerza, vehemencia y apasionamiento supe­riores a lo normal

    EXCLAMACIÓN.—La exclamación equivale a un grito de emoción, a un desahogo de los sentimientos que embargan U oprimen al individuo. Suele ir entre signos exclamativos y comprende toda la gama sentimental y emotiva —alegría, jú­bilo, frenesí, nostalgia, melancolía, tristeza, pena, dolor, angus­tia, etc. Ejemplos:

    a) 0h, noche, que guiaste,

    oh, noche, amable más que la alborada;

    oh, noche, que juntaste Amado con Amada, Amada en el Amado transformadal (San Juan de la Cruz.)

    b) [Lengua castellana mía,

    lengua de miel en el canto;

    viento recio en la defensa, brisa suave en el llanto! (Juana de Ibarbourou.)

    INTERROGACIÓN RETÓRICA.—En la interrogación retórica se pregunta sin esperar respuesta; la forma interrogativa sirve para evidenciar la certeza del que hace la pregunta. Ejemplos:, |

    a) cQué sa' hizo aquel trovar, las músicas acordadas que tañían?

    ¿ Qué sé hizo aquel danzar

    y aquellas ropas chapadas que traían? (Jorge Manrique.)

    b) ¿Por qué, Teresa, y para qué nacimos? ¿Por qué y para qué fuimos los dos?; Por que y para qué es todo nada? (¡Por qiíé nos hizo Dios? (Unamuno.)

    APOSTROFE o INVOCACIÓN (VOCATIVO—El apos­trofe es la exclamación o pregunta dirigida con vehemencia a un ser animado o inanimado, presente o ausente, real o ima­ginario. En el apostrofe ocurre una interrupción en el desarro­llo del pensamiento para destacar y particularizar el ser a quien se habla. Cuando los seres que se invocan son inanimados o abstractos, el apostrofe presupone una personificación (véase prosopopeya). Ejemplos:

    a) ¿Adonde te escondiste,

    Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huíste, habiéndome herido. Salí tras tí clamando y eras ido. (San Juan de la Cruz.)

  • Tú me levantas, tierra de Castilla, en la rugosa palma de tu mano, al cielo que te enciende y te refresca, al cielo, tu amo. (Unamuno.)

  • OPTACIÓN.—Conviene distinguir varios grados:

    1. Deseo vehemente.—Cuando se expresa un deseo con ardor. Ejemplos:

    a) Quítate ya los trajes, las señas, los retratos;

    yo no te quiero' así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. (Pedro Salinas.)

    b) Vivir, vivir como siempre. Vivir en, siempre y amar, traspasado por el tiempo, las cosa en su verdad. Vivir desde siempre a siempre. (Leopoldo Panero.)

    2. Deprecación o suplica.—Ruego ferviente para obte­ner un bien. Ejemplos:

    a) ¡Oh, suetie de continuo,

    Salinas, vuestro son en mis oídos, por quién al bien divino despiertan los sentidos, quedando a los demás amortecidos! (Fray Luis de León.)

    3. Maldición.—Hay dos clases:

    a) Imprecación, si por ira o venganza u otra pasión de­seamos un mal al prójimo. Ejemplos:

    a) ¡Ay triste!, ¿y aún te tiene

    el mal dulce regazo?, ¿ni llamado al mal que sobreviene no acorres?, ¿ocupado no ves ya el puerto de Hércules sagrado? (Fray Luis de León.)

    b) Execración, si el mal nos lo deseamos a nosotros mis­mos. Ejemplos:

    a) ¡Infierno, abre tu boca y trágame! ; (Duque de Rivas, Don Alvaro.)

    b) ¡Cuan gritan esos malditos! Pero ¡mal rayo me parta si, en concluyendo la carta, no pagan caros sus gritos! (Zorrilla, Don Juan Tenorio.)

    4. Amenaza o conminación.—Da a entender o anuncia graves males para; otra persona o para una sociedad entera. Ejemplos:

    a) Las profecías del Viejo Testamento y el Apocalipsis de San Juan.

    b) ¿Qué os pido? Un honor os pido, que me quitasteis vos mesmo;

    [... ... .„ ... ... ... ... ... ...]

    Mirad que puedo tomarle por mis¡,manos, y no quiero, sino que vos me le deis.

    HIPÉRBOLE o EXAGERACIÓN—La hipérbole valora o describe las cosas fuera de sus proporciones normales; en­grandece o empequeñece las cualidades y las acciones exagera­damente. Es una figura corriente en el lenguaje popular (apar­te del literario), y juega un papel importante en el chiste y en el estilo jocoso-satírico. Constituye además un rasgo sintomáti­co de la vida moderna, del hiperbolismo en boga. «En este peligro está cayendo el habla moderna —comenta G. M. Vi-valdi—: en el desprestigio por causa de la exageración repe­tida. Hoy, por influencia de la técnica publicitaria, se tiende al lenguaje hiperbólico; no se valoran las cosas, se "superva­loran"; el café, para que sea tal, ha de llamarse "supercafé";

    y el chocolate, para atraer a los golosos, se tilda de "extrasuper-fino". Los anuncios en los periódicos ocupan planas enteras. Todo lo que se anuncia es "grande", "excepcional", "extraor­dinario"..,» (Curso de Redacción, p. 227). Ejemplos: „

    a) Te lo he dicho mil veces.

    b) Érase un hombre a una nariz pegado:

    érase una nariz superlativa;

    érase una nariz sayón y escriba;

    érase un pez espada muy barbado. (Quevedo.)

    PROSOPOPEYA o PERSONIFICACIÓN.—La prosopo­peya consiste en atribuir cualidades propias de seres animados y corpóreos a seres inanimados o abstractos; o acciones y cuali­dades del hombre a. otros seres animados o inanimados. La per­sonificación de las cosas es un recurso estilístico abundantísimo. «Uno de los más bellos sueños de la poesía —escribe Lape-sa— ha consistido en imaginar que la naturaleza está dotada de alma y que entre ella y los humanos se establecen corrien­tes de intercambio: sentimental» (Op. cif-, p. 39). Variantes comunes de la prosopopeya, son: la humanización, el dialo-gismo, la concretización, la dinanuzacion, la vivificación y la polivalencia.

    I. Humanfíacon í.

    1. El cosmos:

    a) Los invisibles átomos del aire

    en derredor palpitan y se inflaman;

    el cielo se deshace en rayos de oro;

    la tierra se estremece alborozada. Oigo flotando en olas de armonía rumor de besos y batir de alas. (Bécquer.)

    b) Sólo se oirá la risa blanca de las estrellas

    persiguiendo a las sombras por todos los caminos. (León Felipe.)

    2. La Naturaleza:

    a) La tarde loca de higueras y de rumores calientes cae desmayada en los muslos heridos de los jinetes. (García Lorca.)

    b) —Miramelindo, mi amor, Mírame qué linda estoy. Mira qué roja color me puse por verte hoy. (Rafael Alberti.)

    3. El reino animal:

    a) Dijo la zorra al busto después de olerlo:

    Tu cabeza es hermosa, pero sin seso. (Tomás de Iriarte.)

    b) El sur es un llano lento que nadie entiende, donde a veces llora una cabeza de caballo al aire desesperado. Donde mi corazón sale por a buscar aliento, la tierra (Ricardo Molinari.)

    4. Lo concreto y corpóteo:

    a) ... manchó, la soñadora transparencia de la tarde infinita el tren lejano, aullando de dolor hacia la ausencia. ; I (Herrera y Reissig.)

    b) Torre. de Monterrey, cuadrada torre, qué miras desfilar hombres y días, tú me hablas del pasado y del futuro Renacimiento. (Unamuno.)

    5. Lo abstracto e incorpóreo;

    a) Tú, la viajera de siempre,

    la que vienes de las tierras infinitas;

    compañera! de mis viajes, ¡oh, tristeza peregrina! (Unamuno.)

    b) Para los barcos de vela,

    Sevilla tiene un camino;

    por el agua de Granada sólo reman los suspiros. (García Lorca.)

    II. Dialogismo.

    El autor se desdobla y dialoga con el otro ser individuali­zado. Ejemplos:

    a) ¡Oh, soledad, mi sola compañía,

    oh, musa del portento que el vocablo diste a mi voz que nunca te pedía! Responde a mi pregunta: ¿Con quién hablo? (Antonio Machado.)

    b) Te haces odiar, motocicleta, Terrible aparato modesto, Avispa —Vesubio— trompeta Siempre en erupción: te detesto. (Jorge Guillen.)

    III. Concretización (Materialización, corporeización).

    Lo abstracto adopta formas concretas, se corporeíza y ma­terializa transformándose en seres u objetos sensibles. Ejem­plos:

    a) Allá, en el otro mundo tu alma, pobre perro, ¿no habrá de recostar en mi regazo espiritual su espiritual cabeza? La lengua de tu alma, pobre amigo ¿no lamerá la mano de mi alma? (Unamuno.)

    b) No hay surtidor más alto

    Que la gran injusticia', funde estrellas, Apaga los destellos más felices. (Jorge Guillen.)

    IV. Dinamización (Dinamismo, dinamificación).

    Los seres inanimados y las formas inertes o estáticas se ponen en movimiento y transforman en fuerzas dinámicas. Ejemplos:

    a) Por tus barrancos hondos y por tus cumbres agrias, mil Guadarramas y mil soles vienen, cabalgando conmigo a tus entrañas. (Antonio Machado.)

    b) Sube, sube, balcón mío, trepa al aire sin parar:

    sé terraza de la mar, sé torreón de navio. (Rafael Albcrti.)

    V. Vivificación.

    Puesto que el término implica dar vida, la humanización es igualmente una Vivificación; sólo que en este caso reduci­mos el significado de vivificar a dotar de vida animal a algo o a alguien, sin que ello represente necesariamente una des-humanizacióh o una animalización. Ejemplos:

    a) [Las nubes] ... apelmazadas y como delirantes, cual un rebaño que los aullidos de un animal feroz espantase, y lo era entonces el silbar si­niestro del aire... (Ramón Pérez de Ayala, Tinie­blas en las cumbres.)

    b) La hoguera pone al campo de la tarde, unas astas de ciervo enfurecido. Todo el valle se tiende. Por sus lomos, caracolea el vientecillo. (García Lorca.)

    VI. Polivalencia (plurivalencia e intervalencia).

    Todos los niveles del ser —mundo del hombre, de los aní­males, de las planta!, de los minerales, de los astros— se in­terfieren, superponen, trasfunden o identifican. Ejemplos:

    a) ... pobres gallos ingleses, dos monstruosas y agrias flotes carmíneas... (Juan Ramón Jiménez, Platero y yo.)

    FIGURAS LÓGICAS

    Las figuras lógicas comunican mayor vigor a las ideas, bus­cando expresar los matices que las hacen más claras y precisas.

    SENTENCIA.—La sentencia expresa en pocas palabras un pensamiento profundo, frecuentemente de tipo moral. Toma diversos nombres que aquí agrupamos.

    1. Máxima, sentencia o apotegma.—Cuando se trata de un pensamiento de origen culto y, a menudo, de autor cono­cido. Ejemplos:

    a) La fortuna ayuda a los audaces. (Virgilio.)

    b) La pluma es la lengua del alma. (Cervantes.)

    2. Refrán, adagio, proverbio.—Si tiene origen popular y anónimo. Ejemplos:

    a) Año de nieves, año de bienes.

    b) Haz bien y no mires a quién.

    3. Epifonema o moraleja.—La epifonema es una reflexión final que resume enfáticamente lo que precede. Ejemplos;

    a) Al rey la hacienda y la vida

    se ha de dar, mas no el honor:

    que es patrimonio del alma, ¡Y el alma sólo es de Dios! (Calderón, El alcalde de Zalamea.)

    b) Al brillar un relámpago nacemos

    y aún dura su fulgor cuando morimos:

    ¡tan corto es el vivir! (Bécquer.)

    SÍMIL o COMPARACIÓN—El símil presenta la rela­ción de semejanza entre dos ideas, a fin de que la menos cono­cida resulte mas comprensible. Compara un hecho real cotí Otro imaginado que posee cualidades análogas, pero en grado superior; el hecho real adquiere las cualidades del imaginado y se hace por ello más expresivo. El símil es una de las figu­ras estilísticas más usadas, especialmente en el lenguaje poé­tico donde destaca en la antesala de la metáfora por su calidad estética y poicndalklad. (Véanse en los ¡ropos sus relocio­nes con la metáfota.) Ejemplos:

    a) Murmullo que en el alma se eleva y va creciendo, como volcán que sordo anuncia que va a arder... (Bécquer.)

    b) Y todo en la memoria se rompía, tal una pompa de jabón al viento. (Antonio Machado.)

    ANTÍTESIS o CONTRASTE.—La antítesis contrapone dos ¡deas o pensamientos. Es una asociación por contraste, por choque, para dar mayor relieve a la idea; equivale a la combi­nación de luces y sombras del claroscuro en la pintura, y se presta para el humorismo, «El contraste de elementos —explica Alarcos Llorach— [...] conduce también al aumento de las resonancias expresivas de aquéllos, cuyo ronLeni.do choca den­tro de una misma secuencia, El contraste es normalmente bina­rio; de ello resulta que el verso, la estrofa, o el poema, en que se producen, quedan polarizados como en dos zonas rivales que se iluminan mutuamente y se balancean en un ritmo de vaivén- Este binarismo se da también en las reiteraciones» (Op.cif., p.lll).

    El prestigio literario de la antítesis es antiguo. «La antíte­sis —escribe Dámaso Alonso— es un recurso estilístico de to­das las épocas; existente en la poesía popular, se agudiza en las escuelas más cortesanas y cultas. Arrastrada de los cancio­neros y del petrarquismo a la segunda mitad del siglo xvi, va a tener un extraordinario desarrollo en el conceptismo y el gongorismo del siglo xvn» (Poesía española, p. 289).

    El contraste puede buscarse por oposición de palabras (an­tónimos), frases de significado contrario (a veces dándole for­ma semejante), repetición de vocablos en !as frases contra­puestas, etc. De lo que no cabe duda, como afirma C. Bousofio, es que «cuanto más tuerte sea esa oposición, más nítida, más individualizada aera la representación que de las cosas nos for­jemos» (Teoría, p. 201). Ejemplos;

    a) A -florecer las flores madrugaron. Y para envejecerse florecieron;

    Cuna y sepulcro en un botón hallaron.

    PARADOJA.—La paradoja es una antítesis superada que hermana ideas contrarias en un solo pensamiento. No es más que un absurdo aparente, pues en el fondo está llena de senti­do y esconde una verdad o un modo nuevo de ver la verdad. Para Unamuno, escritor paradójico si los hay, «la paradoja no es sino el repensamiento, la revisión de un lugar común y no pocas veces el lugar común mismo presentado por otra cara [... ] la paradoja de hoy es el lugar común de mañana, como el lugar común de hoy fue ayer o anteayer paradoja» (O. C., Madrid, Afrodisio Aguado, XI, p. 731). Ejemplos:

    a) La noche sosegada,

    en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora. (San Juan de la Cruz.)

    b) Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero. (Santa Teresa.)

    GRADACIÓN o CLIMAX o MATIZACION—La grada-

    don consiste en una serie de pensamientos o palabras pre­sentados en escala ascendentes o descendente, según el orden de su importancia <La gradadón ascendente —adara Bou- , soño— posee dinamismo positivo; la descendente, dinamismo negativo [ ... ]. Ello se debe a que el climax ascensional implica entusiasmo, y ya sabemos que el entusiasmo engendra veloci-dad expresiva. Y lo contrario ocurre en el climax descenden­te» Ejemplos;

    a) Oh excelso muro; oh, torres coronadas de honor, de majestad, de gallardía! (Góngora.)

    FIGURAS OBLICUAS O INTENCIONALES

    Las figuras oblicuas, como el término sugiere, se caracteri­zan por expresar los pensamientos de una forma indirecta y responden, por lo tanto, a la intención que mueve al autor. Todas ellas se prestan para el humor.

    PERÍFRASIS o CIRCUNLOCUCIÓN

    La perífrasis dice . con un rodeo de palabras lo que podría decirse con menos o hasta Con una sola. Rehuye la expresión directa para evitar las repeticiones y |as expresiones vulgares o duras; da a conocer. circunstancias o hechos relacionados con la idea que se trata de comunicar, ,al tiempo que embellece el estilo. La perífrasis guarda un estrecho nexo con otros recursos estilísticos que implican la comparación, así la hipérbole, el símil y la metáfora (véanse). Ejemplos:

    a)Allí los ríos caudales, allí los otros, medianos

    y más chicos; allegados, son iguales

    los que viven por sus manos (por los artesanos)

    y los ricos. (Jorge Manrique.)

    ALUSIÓN.—La alusión es la perífrasis que hace referen­cia a persona o cosa conocida sin nombrarla, W- Kayser de­muestra la complejidad de la alusión con los siguientes datos:

    «En la alusión es necesario que el oyente añada algo para que el sentido se torne completamente comprensible. En la lectura de textos antiguos, el lector necesita, por ejemplo, considera­bles conocimientos de mitología para comprender bien las alu­siones [...], Del mismo modo, los conocimientos bíblicos del lector moderno en general no bastan para entender todas las alusiones de ras obras poéticas antiguas (para no mencionar aquí la comprobación de inconscientes dependencias bíblicas, tanto en el lenguaje como en los conceptos) [...}. Al extran­jero, la mayor parte de las veces se le escapan las alusiones a proverbios y modismos locales. Cuanto más se cuente con un público —sobre todo con un público homogéneo—, tanto más vasto será el papel de la alusión en un texto literario. Es uno de los medios estilísticos más útiles para determinar la atmós­fera social en torno a una obra» (Op. cit; pp. 150-151). Ejemplos:

    a) Aquél sólo me encomiendo, aquél sólo invoco yo de verdad,

    que en este mundo viviendo, el mundo no conoció su deidad (por Cristo). (Jorge Manrique.)

    EUFEMISMO.—El eufemismo es la perífrasis que se em­plea para evitar una expresión penosa u horrenda, grosera o malsonante. Ejemplos:

    a) Le señaló la puerta (por echarlo de casa).

    b) Pasó a mejor vida (por morir).

    RETICENCIA-—La reticencia es la figura que deja ut^á frase sin acabar sea porque se sobrentiende la idea (en cuyo caso equivale a ¿una sugerencia, llena de posibilidades humo­rísticas), sea por manifestaciones anímicas (figura patética, en­tonces).; «Exterlórmente —escribe M. Gayol— la reticencia se indica por los puntos suspensivos en la escritura y por el tono de voz en la conversación o discurso. Usamos de esta figura en muchas ocasiones: en todas aquellas en que parece el silencio más expresivo que la palabra. En la reticencia el as­pecto intencional predomina sobre el patético. Y al dejar in­completo el pensamiento para que se adivine su total sentido, la reticencia aumenta el vigor expresivo de ciertos pasajes. Equivale hoy apio que llamamos sugerencia, o sea, la poesía como sugestión^ indudablemente de más puras y ricas esencias que la de la expresión clara y directa» (Teoría literaria. La Ha­bana, Imprenta:!.El Siglo XX, 1945, p. 182). «Las pasiones del alma —aclara F, C. SaÍnz de Robles— originan la reticen­cia, la cual nos da a entender el sentido de Ío que no se dice y a veces mucha más de lo que se calla. Como figura retórica, expresa perfectamente todo lo que hay de tumultuoso, de

    des­ordenado en la colera, en la indignación, en la amenaza; pinta la agitación del hombre que en un principio se deja arrebatar y no mide sus palabras, y después se detiene por temor de decir demasiado; pero esto no es más que un artificio calcu­lado.

    Se hace uso de la reticencia cuando se quiere hacer sospe­char una cosa sin decirla expresamente. Ante la reticencia, la imaginación va mucho más allá que la palabra». (Op. cit., pá­gina 1043.) Ejemplos:

    a) Con todo eso, dijo Don Quijote, mira. Sancho, lo que haces, porque tantas veces va el cantari-llo a la fuente.., y no digo más. (Cervantes.)

    b) Por una mirada, un mundo;

    por una sonrisa, un cielo;

    por un beso... ¡yo no sé qué te diera por un besol (Bécquer.)

    c) Teníamos los dos desangradas las flores del corazón, y acaso llorábamos sin vernos... Cada nota encendía una herida de amores... ... El dulce piano intentaba comprendernos. (Juan R. Jiménez.)

    d) Hay golpes en la vida, tan fuertes... |yo no sé! Golpes como el odio de Dios; como sí ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma... ¡Yo no sé! (César Vallejo.)

    e) Esa puerta por donde

    la cal azul de los pilares entra a mirar como niños maliciosos la timidez de nuestras dos caricias que no se dan porque la puerta, abierta... (Carlos Pelliccr.)

    f) Gorriones, asoleados, las palabras,

    no querían dejar el cedrón de tu boca;

    tus ojos desmayaban en cojines de bruma;

    y los cinco juguetes de tus dedos se dormían sin cuerda, entre los míos... (Leopoldo Marechal.)

    IRONÍA.—El Diccionario de la Real Academia Española la define como «Figura retórica que se comete cuando se da a entender lo contrario de lo que se dice». La ironía es tan común en ¡a vida diaria como en la literatura, y constituye el ingrediente básico de la burla y el humorismo. Santiago Vilas puntualiza sus rasgos de este modo: «Viene a ser el ingenio con intención ("la ironía objetivadora es esencial a todos los humoristas", Heine); ironía, del griego "interrogar fingiendo ignorancia", dice lo contrario de lo que quiere decir ("en lugar de decir lo que pensamos, fingimos pensar lo que decirnos", Ortega y Gassct); constituye en realidad un desdoblamiento e implica otro hombre que conozca la doblez, lo que "se quiere decir" además de lo que "se dice". Se la ha llamado socarrone­ría refinada; la condicionan la oportunidad y la intención. Está más cerca del ingenio que del humorismo, aunque es elemento componente de ésteíen cuanto juego del intelecto. Limita, por lo bajo, con la sátira y el cinismo, y se manifiesta exterior­mente en una sonrisa, o en una risita si la intención es malig­na. Usa de la paradoja, es una forma retórica, y cuando la iro­nía es humorística, sin malicia, la llamamos «romántica». Con o sin malicia, la encontramos en abundancia en epigramas, re­truécanos, humoradas, en lo picaresco, en el tremendismo...» (El humor y la novela española contemporánea. Madrid, Gua­darrama, 1968, pp.J 95-96). Para Ramón Pérez de Ayala es «tuna especib de tolerancia intelectual, que proviene del com­prender, y se traduce en una forma superior de la sonrisa, tan cauta, que los hombres poco serios, por exceso de seriedad, ni se percatan siquiera, y presumen que se les toma en serio». (Obras completas, III, p. 37.) Ejemplos;

    a) Sentóse el licenciado Cabra y echó la bendición;

    comieron; una comida eterna, sin principio ni fin;

    trajeron caldo en unas escudillas de madera, tan claro, que en comer una dellas peligraba Narciso más que en la fuente. Noté con la ansia que los macilentos dedos se echaban a nado tras un gar­banzo huérfano y solo que estaba en el suelo.

    (Quevedo El Buscón.)

    costado, de tabardillo, de peste, de heridas, sino murió de un doctor Tal que le dio, de un doctor Cual. Y es de advertir que en todos los oficios, artes y estados se ha introducido el don en hidal­gos, en Villanos. Yo he visto sastres y albañiles con don y ladrones y galeotes en galeras. Pues si se mira en las ciencias, en todas hay millares. Sólo de los módicos ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener muchos: mas todos tienen don de matar", y quieren más din al despedirse que don al llamarlos. (Quevcdo, Visita de los chistes.)

    Gocemos, si; la cristalina esfera

    gira bañada en luz: bella es la vida

    ¿Quién a" parar alcanza la carrera

    del mundo hermoso que al placer convida?

    Brilla radiante e! sol, la primavera,

    los campos pinta en la estación florida:

    Trueqúese en risa mi dolor profundo...

    Que haya un cadáver más ¿qué importa al mundo?

    (Espronceda.)

    LOS TROPOS

    SINÉCDOQUE

    Consiste en la sustitución de una expresión semánticamente más amplia (todo, plural, género) por otra semánticamente más restringida (parte, singular, especie), o al revés.

    Ejemplo

    Sevilla a voces me llama

    el Burlador, y el mayor

    gusto que en mí puede haber

    es burlar a una mujer

    y dejalla sin honor.

    METONIMIA

    Sustitución de un término propio por otro que se encuentra con él en una relación real (causal, temporal, espacial, funcional...).

    Ejemplo

    Madrid, corazón de España,

    late con pulsos de fiebre.

    Si ayer la sangre le hervía,

    hoy con más calor le hierve.

    METÁFORA

    Identificación entre dos elementos, inicialmente diferentes, de manera que sustituyen un elemento real (expreso o implícito) por otro imaginario que tiene relación de analogía (no de similitud) con el real.

    Ejemplo

    Nuestras vidas son los ríos

    que van a dar a la mar

    que es el morir.

    ALEGORÍA

    Es una metáfora continuada, en que cada una de las metáforas está en relación con la anterior y con las siguientes.

    Ejemplo

    ¡Ay, choza, vil instrumento

    de mi deshonra y mi infamia!

    ¡Cueva de ladrones fiera,

    que mis agravios ampara!

    Rayos de ardientes estrellas

    en tus cabelleras caigan,

    porque abrasadas estén,

    si del viento mal peinadas.