Feudalismo

Historia universal. Sociedad estamental. Monarquía feudal. Cruzadas

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ORIGEN

El Feudalismo es un sistema de organización política y económica, que basado en relaciones personales determino un tipo particular de sociedad.

Cuando los pueblos germanos conquistaron en el siglo V el Imperio romano de Occidente pusieron fin al ejército profesional romano y lo sustituyeron por los suyos propios, formados con guerreros que servían a sus caudillos por razones de honor y obtención de un botín. Vivían de la tierra y combatían a pie ya que, como luchaban cuerpo a cuerpo, no necesitaban emplear la caballería. Pero cuando los musulmanes, vikingos y magiares invadieron Europa en los siglos VIII, IX y X, los germanos se vieron incapaces de enfrentarse con unos ejércitos que se desplazaban con suma rapidez. Es así como algunos monarcas cedieron caballos a algunos de sus soldados para repeler las incursiones sobre sus tierras. No parece que estas tropas combatieran a caballo; más bien tenían la posibilidad de perseguir a sus enemigos con mayor rapidez que a pie. No obstante, es probable que se produjeran acciones de caballería en este mismo periodo, al introducirse el uso de los estribos. Con total seguridad esto ocurrió en el siglo XI.

Los caballos de guerra eran costosos y su adiestramiento para emplearlos militarmente exigía años de práctica. Por esto el monarca de Galia, Carlos Martel, con el fin de ayudar a su tropa de caballería, le otorgó fincas (explotadas por braceros) que tomó de las posesiones de la Iglesia. Estas tierras, denominadas `beneficios', eran cedidas mientras durara la prestación de los soldados. Éstos, a su vez, fueron llamados `vasallos' (término derivado de una palabra gaélica que significaba sirviente). Sin embargo, los vasallos, soldados selectos de los que los gobernantes Carolingios se rodeaban, se convirtieron en modelos para aquellos nobles que seguían a la corte. Con la desintegración del Imperio Carolingio en el siglo IX muchos personajes poderosos se esforzaron por constituir sus propios grupos de vasallos dotados de montura, a los que ofrecían beneficios a cambio de su servicio. Algunos de los hacendados más pobres se vieron obligados a aceptar el vasallaje y ceder sus tierras al señorío de los más poderosos, recibiendo a cambio los beneficios feudales. Se esperaba que los grandes señores protegieran a los vasallos de la misma forma que se esperaba que los vasallos sirvieran a sus señores.

Esta relación de carácter militar que se estableció en los siglos VIII y IX a veces es denominada feudalismo Carolingio, pero carecía aún de uno de los rasgos esenciales del feudalismo clásico desarrollado plenamente desde el siglo X. Fue sólo hacia el año 1000 cuando el término `feudo' comenzó a emplearse en sustitución de `beneficio' este cambio de términos refleja una evolución en la institución. A partir de este momento se aceptaba de forma unánime que las tierras entregadas al vasallo eran hereditarias, con tal de que el heredero que las recibiera fuera grato al señor y pagara un impuesto de herencia llamado `socorro'. El vasallo no sólo prestaba el obligado juramento de fidelidad a su señor, sino también un juramento especial de homenaje al señor feudal, el cual, a su vez, le investía con un feudo. De este modo, el feudalismo se convirtió en una institución tanto política como militar.

La guerra, al contrario de ser un obstáculo para el Feudalismo, provocó el origen de este. Este sistema tampoco fue el responsable del colapso del Imperio Carolingio, más bien el fracaso de éste hizo necesaria la existencia del régimen feudal. La mala administración de imperio Carolingio provocó que este fracasara y con la desaparición de este amenazó consumir a Europa en una situación de anarquía. Bajo la dirección de sus señores feudales, los vasallos pudieron defenderse de sus enemigos, y más tarde crear principados feudales de cierta importancia y complejidad. Una vez que el feudalismo demostró su utilidad local, reyes y emperadores lo adoptaron para fortalecer sus monarquías. El feudalismo alcanzó su madurez en el siglo XI y tuvo su máximo apogeo en los siglos XII y XIII. Su cuna fue la región comprendida entre los ríos Rin y Loira, dominada por el ducado de Normandía.

LA SOCIEDAD ESTAMENTAL

La Edad Media fue una época donde la sociedad se caracterizó por la gran desigualdad de clases. Solamente había un grupo reducido de personas que eran libres; el resto se encontraba sometido y no podía abandonar la tierra donde había nacido, sistema que se conoció como servidumbre..

Las clases sociales eran tres: La Nobleza, El Clero y la población Campesina.

El Primer grupo o la Nobleza: La constituía el rey y sus vasallos. Tenía a su cargo las tareas guerreras. Era una clase privilegiada dueña de las tierras, esto se notaba por la frase: “no hay tierra sin señor, ni señor sin tierra”. Sus obligaciones consistían en pelear para mantener la paz y la justicia, o sea defender a los débiles y desamparados considerados inferiores, no dignos de su clase. La mayor o menor importancia de los feudos, contribuyo a establecer una jerarquía entre los señores. Esta pirámide la iniciaba el rey de una gran región o el emperador si lo había, hasta el último señor dueño de un pequeño feudo. A esta clase social se pertenecía por nacimiento y la señal distintiva era el linaje; la descendencia de ilustres antepasados. La nobleza era una clase privilegiada que no pagaba impuestos y que era juzgada sólo por iguales; es decir otros nobles. No bastaba con haber nacido noble, era necesario llevar una vida de ideales nobles, naciendo de esta manera el ideal de caballería.

El segundo grupo o Clero: Además de las funciones religiosas tuvo un papel trascendental en la sociedad y la cultura, debido a que sus miembros recibían una instrucción superior que les capacitaba para dirigir la sociedad. Un aspecto interesante de la constitución clerical del medioevo es que, si bien a menudo se conformaba con nobles, no excluía que humildes campesinos pudieran ordenarse sacerdotes. El clero intervenía en todos los acontecimientos esenciales de la existencia, tales son: nacimiento, matrimonio y la muerte, que hoy se anotan en el Registro Civil, institución que entonces no existía. Los obispos tenían el derecho de juzgar a los miembros del clero, sus tribunales se llamaban oficialidades. Estos jueces hacían una investigación y luego juzgaban. Por esta razón la mayoría de los laicos querían ser tratados como parte del clero, para así, ser tratados con este sistema judicial.

El tercer grupo o población campesina: Era la base de la pirámide social. Sus integrantes -salvo unos pocos que habían permanecido libres- dependían de algún señor, ya fuera por nacimiento o por herencia. El campesino o siervo no era dueño de su persona, pues formaba parte de la gleba o tierra, y no podía abandonarla sin el convencimiento del señor. Tal vez su mayor ventaja era la de no poder ser arrancado de la hacienda, pues estaba unido a ella prácticamente como arrendatario perpetuo. En los alrededores del castillo vivía la otra parte de este tercer grupo. En pequeñas chozas, los siervos y villanos vivían. Estos últimos eran dueños de predios tan pequeños que no les permitía convertirse en vasallos. Además de trabajar los pobres sus tierras, laboraban en los campos del señor del castillo, a quien debían entregarle parte de sus cosechas. Los siervos eran los descendientes de los antiguos esclavos y aunque libres, no tenían ningún bien que ofrecer a su señor, por lo que tenían que cumplir cualquier misión o trabajo que se le encomendase en el castillo. A cambio recibían el derecho a labrar un campo, de cuyo producto deberían entregar una parte al señor.

RELACIONES DE GRUPOS SOCIALES

Dentro de la sociedad feudal existía una gran desigualdad. Estas clases eran llamadas estamentos, puesto que la movilidad social entre las clases que conocemos hoy, era bastante, más reducida. Lo usual era que si una persona, por ejemplo, nacía campesino, moría siéndolo y sus hijos heredaban la misma condición.

Durante este periodo no existió realmente una maquinaria de gobierno unitaria en las distintas entidades políticas, aunque la poco sólida confederación de tribus permitió la formación de reinos. El desarrollo político y económico era fundamentalmente local y el comercio regular desapareció casi por completo, aunque la economía monetaria nunca dejó de existir de forma absoluta. En la culminación de un proceso iniciado durante el Imperio romano, los campesinos comenzaron a ligarse a la tierra y a depender de los grandes propietarios para obtener su protección y una rudimentaria administración de justicia, en lo que constituyó el germen del régimen señorial. Los principales vínculos entre la aristocracia guerrera fueron los lazos de parentesco aunque también empezaron a surgir las relaciones feudales. Se ha considerado que estos vínculos (que relacionaron la tierra con prestaciones militares y otros servicios) tienen su origen en la antigua relación romana entre patrón y cliente o en la institución germánica denominada comitatus (grupo de compañeros guerreros). Todos estos sistemas de relación impidieron que se produjera una consolidación política efectiva.

Cuando había amenaza de guerras o el peligro de una invasión, el campesino acudía al castillo en demanda de protección. La concedía el señor, pero con la condición de que la tierra por proteger le fuera entregada como propia con juramento de fidelidad, tras lo cual una ceremonia llamada investidura, el señor le devolvía la finca a su vasallo para que la cultivase ya no como propia, sino a modo de arrendatario a perpetuidad, conforme a ciertas condiciones consignadas por escrito, por lo que se llamó: contrato feudal.

En igual forma los señores que asumían la defensa de unos cuantos vasallos recurrían al barón vecino, dueño de un fortín (fortificación militar de baja altura, cuadrada por lo general, o angulada, construida de modo característico en piedra o madera y utilizada como puesto estratégico para una pequeña guarnición o como puesto de observación); los barones pedían apoyo a un vizconde; los vizcondes a los condes; éstos a los marqueses y a los duques, con lo cual se formó una superposición de señores y vasallos, llamada escala o pirámide feudal, del cual el orden se encuentra establecido en el punto anterior.

En la organización feudal se pudo ser al mismo tiempo señor y vasallo: el barón, señor de muchos castellanos, rendían a su vez homenaje al conde, su protector. Llamábase grandes vasallos a los señores que sólo rendían vasallaje al rey, al Papa y al Emperador.

Para un señor feudal los vasallos de sus súbditos eran sus subvasallos, pero prácticamente no le correspondía autoridad alguna sobre ellos, pues sólo recibían órdenes de su inmediato señor.

El territorio colocado bajo la autoridad de un señor se llamaba señorío. En su afán de asegurar la defensa de los territorios, los reyes colmaron la medida de las concesiones a los señores feudales, otorgándoles los derechos de soberanía, es decir, las atribuciones propias de los gobiernos soberanos, como ser: levantar impuestos, acuñar monedas, reclutar ejércitos, ejercer la justicia, declarar la justicia y ajustar la paz. En virtud de esa concesión, los señores feudales se consideraron desde entonces como monarcas autónomos en sus feudos.

ECONOMÍA

Durante la Baja Edad Media se llevaron a cabo las Cruzadas, las que habrían de revolucionar por completo la sencilla vida que llevaban los habitantes del Medioevo. Al entrar en contacto con la refinada civilización de musulmanes y bizantinos, los rudos guerreros se aficionaron al lujo, a los perfumes, a las sedas e incluso se comenzaron a bañar más a menudo. El comercio se fue enriqueciendo, las ciudades crecieron, nacieron las universidades y se construyeron las hermosas catedrales góticas.

Con la prosperidad de la industria comenzó, en los siglos XII y XIII, un progresivo renacimiento comercial. El comercio minorista prácticamente no existió, porque las compras se hacían directamente al productor; es decir, al maestro que fabricaba los artículos de su taller. El único comercio activo era el que realizaban los mercaderes que traían de lugares lejanos productos exóticos o la materia prima necesaria para la industria. El oficio de estos mercaderes estaba lleno de dificultades: los caminos no eran buenos, ni seguros y los señores feudales exigían el pago de fuertes impuestos de tránsito o peaje a las mercaderías que pasaban por sus tierras. Además, las relaciones comerciales se veían complicadas porque la moneda se utilizaba poco y era distinta en cada feudo y en cada ciudad.

A pesar de ello, el comercio adquirió un extraordinario aumento a partir del siglo XII. Se crearon nuevas rutas, se construyeron puentes , hosterías y refugios en los pasos de las montañas. La navegación mejoró con la construcción de faros, el empleo de las cartas marítimas y la invención de la comerciantes, para defender mejor sus intereses, se organizaron en asociaciones llamadas hansas.

Las hansas eran asociaciones de comerciantes. Igual que las corporaciones de los artesanos, tenían un carácter obligatorio y aseguraron a sus afiliados el monopolio del comercio en una región determinada. Así se creó en Francia la Hansa de París o de los mercaderes del agua , que monopolizó el transporte sobre el río Sena.

También apareció el comercio marítimo, éste se desarrolló durante la Epoca Feudal en el Mediterráneo y en el sector oriental del océano Atlántico.

El mar Mediterráneo fue el centro comercial más activo, pues era la ruta de comunicaciones con el Oriente. Hasta fines del siglo XI Europa se abasteció del coemrcio realizado por los orientales, pero desde entonces los coemrcientes de España, Italia y Francia comenzaron a actuar en Egipto, Chipre, Siria y en los puertos del Imperio Bizantino. Los productos más solicitados fueron las especias, ingredientes sumamente utilizados en la cocina y en la conservación de la carne. También los perfumes, como el incienso y el almizcle, las maderas tintóreas, las sedas, los tapices y las perlas. En cambio los comerciantes occidentales entregaban plomo y estaño, vinos, armas, telas de lino y paños de Flandes y de Toscana. Entre las numerosas ciudades que se enriquecieron con el comercio mediterráneo sobresalieron Génova y Venecia.

El comercio en el océano Atlántico se desarrolló entre Inglaterra y los puertos occidentales de Francia. El comercio en el mar del Norte y en le Báltico fue monopolizado por los comerciantes alemanes.

El comercio terrestre en Europa occidental se desarrolló principalmente sobre la ruta que unía a Italia, y con ella todo el Oriente, con Alemania, Flandes e Inglaterra.

Las caravanas de los comerciantes, frecuentemente armados, atravesaban los Alpes y seguían las riveras del río Rin. Los principales centros de intercambio eran las ferias realizadas en fechas fijas en regiones o ciudades determinadas. El éxito comercial de las ferias fue muy grande; pero, además constituyeron centros de exposición industrial; prolongaban su acción durante varias semanas y la muchedumbre que asistía a ella se veía amenizada con juegos y festejos d todo índole.

Las ferias eran fiesta para todos: nobles, vasallos, sirvientes y villanos. Incluso los labriegos acudían, aunque sólo disponían de la posibilidad de comprar sal para sazonar la carne que tendrían para el invierno y alguna que otra tintura para teñir sus escasas vestiduras.

Éstas eran, además, la mejor y casi única oportunidad que tenían quienes concurrían a ellas, para enterarse de lo que ocurría en otras partes y para intercambiar ideas. También sirvió para que lo hombres de la Baja Edad Media comenzara a servirse del dinero y fueran, paulatinamente, dejando atrás el trueque. Finalmente y gracias al sistema de contabilidad por partida doble, que dio origen a los bancos y a los documentos mercantiles originados en Venecia, los comerciantes no precisaban viajar con todo su dinero a cuestas y exponerse a ser asaltados por los miles de bandidos que infestaban los caminos.

Con este sistema se empezó a utilizar nuevamente las monedas de palta y de oro y a realizar las operaciones de banca que habían desaparecido desde la destrucción del Imperio Romano.

Las operaciones de préstamos de dinero, depósitos y valuación y canje de monedas fueron realizadas por los “cambistas” o “ banqueros”, que eran generalmente judíos o italianos de Siena y de Florencia.

La reaparición de la moneda dio comienzo al capitalismo (siglo XIII) como sistema basado en la utilización del dinero para crear riqueza y jerarquizó a la burguesía, poseedora del dinero, frente a la nobleza propietaria de la tierra.

IGLESIA DEL FEUDALISMO

La iglesia Católica que había sentado sus bases durante el Imperio Romano, se mantuvo intacta después de las invasiones. Fue la institución más sólida y mejor organizada durante la Edad Media. No hubo aspecto en la vida del hombre en que la iglesia no tuviera alguna ingerencia.

La sociedad se caracterizaba por ser Teocéntrica es decir, el centro de la vida era Dios. Los clérigos representaban el único estamento letrado de la época. Los campesinos agobiados por el trabajo, no podían instruirse y los señores estaban tan preocupados de la guerra que tampoco se educaban. Este hecho agregaba otro motivo más por el cual los clérigos fueron muy respetados. La iglesia ayudó a cristianizar a los bárbaros, mediante una serie de medidas en que trató de suavizar las rudas costumbres de los hombres medievales. Entre las principales instituciones que creó, se cuentan:

La Tregua de Dios: pudo de alguna manera controlar la violenta sociedad medieval. Las constantes batallas entre señores feudales, provocó el desmejoramiento de la calidad de vida de los vasallos, que como súbditos debían acudir a estas guerras. La iglesia, siendo la protectora de los más débiles, salió en defensa del pueblo. En el año 989 resolvió imponer a todos lo señores feudales la Tregua de Dios, así llamada, porque prohibía, por motivos religiosos, toda acción bélica desde el miércoles por la noche hasta el lunes por la mañana y también las fiestas religiosas como cuaresma y navidad. Si no se acataba se castigaba a los rebeldes con las temida penas del interdicción, la excomunión o la inquisición.

La Paz de Dios: esta menos importante, buscaba poner más protección a los débiles, huérfanos, viudas y desamparados, como también a los objetos sagrados y de valor que poseía la iglesia.

La excomunión significaba la muerte para el fiel para la vida cristiana. El obispo ante los fieles leía lo siguiente: “que sea maldito en la ciudad, que sea maldito e el campo; maldito sean sus granos y sus hijos. Que se apague la luz de su vida por una eternidad a menos que se arrepienta”.

La interdicción clausuraba los templos y prohibía la celebración de la misa en un determinado territorio. Esta pena se aplicaba a los señores excomulgados que persistían en su rebelión.

Por último, la inquisición se creó después del surgimiento de varias herejías, que eran movimientos religiosos contrarios a algunos Dogmas de la iglesia. La inquisición consistía en un tribunal eclesiástico que perseguía a los hombres de dudosa fe y castigaba a los herejes. Estos tribunales utilizaban métodos secretos para descubrir al culpable y se empleaba la tortura para que reconociera su culpabilidad.

La iglesia constituía una poderosa y rica organización cuya cabeza era el Papa. Su lengua era el latín y Roma su sede. Los clérigos estaban divididos en regulares y seculares. Los obispos, los sacerdotes y los párrocos que los rodeaban vivían entre los fieles, se les llamaban los seculares o seglares, porque pertenecían a la vida, sociedad o mundo y no vivían en un monasterio u orden donde debían seguir una regla. Los obispos eran verdaderos señores feudales, cuyo poder era inmenso. Vigilaban las parroquias y administraban la justicia. Al lado del clero secular existía otro clero cuyos miembros vivían en comunidad, sometidos a una regla que determinaba las condiciones de existencia, el empleo del tiempo y hasta el detalle más mínimo dela vida cotidiana, llevando una vida retraída y e soledad. Estos eran los regulares o monjes. Vivían en monasterios o conventos, también llamadas abadías. El conjunto de conventos donde se obedecía u observaba la misma regla constituía una orden, entre las cuales estaban las de los Benedictinos, la de Cluny, etc. No intervenían como los sacerdotes seculares en las actividades administrativas de la iglesia. Sin embargo, su influencia se estima que fue enorme, sobre todo al considerar que algunos de sus miembros al ser elegidos Papas, desempeñaron un gran papel. Sus orígenes se remontan al siglo V, cuando miles de personas estimaban que para vivir mejor el cristianismo, era necesario retirarse de la sociedad, para así, meditar y realizar plegarias. El clero regular tuvo un papel en la expresión del saber. Los clérigos más sabios se encontraban en los monasterios. Todo lo que se conserva de las obras maestras de la literatura latina, procede de los manuscritos copiados por los monjes. Lo que se sabe de la historia de la Edad Media se debe, en su mayor parte, a las crónicas que se escribieron en los monasterios.

La iglesia con relación a la educación la otorgaba gratuitamente y era conferida en latín, estaba exclusivamente a cargo del clero: de los sacerdotes en las parroquias y de los monjes en los conventos.

Se estudiaba, en primer lugar, gramática, retórica, dialéctica y teología, y más tarde se pasaba a la aritmética, geometría, astronomía y la música. Las escuelas estaba abiertas a todo el mundo; por ellas pasaron muchos hijos del pueblo, los cuales debieron a la instrucción recibida en esos establecimientos el haber sido más tarde personajes importantes de la iglesia y de la sociedad.

De las escuelas salieron, en el siglo XIII, las universidades. Éstas se formaron en algunas grandes ciudades de la reunión de maestros y discípulos de todas las escuelas. La universidad de París fue establecida de esta manera en la época de Felipe Augusto.

Otras funciones de la iglesia fue que aseguró durante toda la Edad Media la asistencia social o beneficencia pública. Ella era la que acudía en auxilio de los pobres, la que socorría a los huérfanos, a las viudas y a los lisiados, y la que cuidaba a los enfermos indigentes. En los siglos XII y XIII se fundaron numerosos hospitales o casa de Dios, y los hubo hasta en los pueblos pequeños. El convento de Cluny distribuyó en un solo año socorros a 17.000 menesterosos.

Uno de los grandes problemas de la época medieval fue la lucha de los monarcas por influir y mandar sobre la iglesia y los pontífices. El Cesaropapismo es una expresión que busca explicar esta realidad. Durante el gobierno de Otón I, Emperador del Sacro Imperio Romano Germano, los emperadores llegaron a establecer una gran tutela sobre la Iglesia. Esta lucha por determinar de quien debía investir a los sacerdotes, con la calidad de tales, se definió en la llamada: “Querellas de las Investiduras”. Esta querella consistió en la pelea de la iglesia en contra del poder Civil, por la investidura laica.

Una de las características que tuvo la iglesia en la Edad Media, fue que se realizaron magníficas obras como las Iglesias Góticas y también se realizaron las tan conocidas Guerras Santas o Cruzadas.

MONARQUÍA FEUDAL

El régimen feudal originaba derechos y deberes para señores y vasallos. Los derechos del señor, además de ser soberano en sus tierras, eran:

Derecho a exigir al vasallo los días convenidos de servicio militar.

Derecho de arriendo, que se pagaba en general en especies: aves, trigo, frutos, etc.

Derecho de auxilio o de ayuda pecuniaria al señor cuando casaba a sus hijos, o los armaba caballeros.

Derecho exclusivo de caza y pesca en bosques, viveros y lagunas reservadas.

Derecho de albergue para hospedarse el señor y su séquito en cualquier casa de vasallo.

Derecho de naufragio o de adueñarse de todo cuanto llegaba de un feudo a otro.

Derecho de banalidad por el cual sólo los señores podían explotar hornos, lagares, molinos, etc.

En cuanto a los derechos del vasallo, que constituía deberes para el señor, estaban: el derecho de protección en la guerra y en la paz por parte del señor; en la guerra, defender sus campos y moradas del asalto enemigo; albergar en el recinto del castillo a sus familias y haciendas, rescatar a los cayeran prisioneros; indemnizarlos por los daños sufridos y reponer los animales y herramientas arrebatadas por el adversario. En tiempo de paz, el señor aseguraba justicia a sus vasallos, alimentos y vestidos en época de escasez; escuelas, hospitales y leproserías; puentes y calles; amparo y protección y participación en cuanta fiesta popular se efectuara en su mansión.

Cuando se empezaron a crear ciudades más populosas, se originaron los burgueses (ciudad). Estas personas vivían en la ciudad, de ahí su nombre.

Los burgueses que no eran nobles, se enriquecieron gracias a las actividades comerciales e industriales. Al encontrarse las ciudades dentro de los dominios feudales, debían pagar grandes tributos a los señores. Mediante cartas o fueros, los burgueses, compraron a los señores feudales la independencia de los Burgos. No había una ciudad medieval sin mercado. En ella los burgueses se proveían de todos los alimentos y objetos. Los mercaderes y comerciantes traían las mercancías de las aldeas cercanas y de los países lejanos.

La educación de un caballero consistía que cuando sus hijos cumplían siete años de edad, los vasallos los enviaban al castillo del señor para que fueran educados. La primera etapa en la educación de un caballero era la función de paje, periodo en el cual el muchacho aprendía buenos modales, humildad, cortesía y más tarde a montar a caballo y a cuidar armas y armaduras.

A los 14 años era ascendido a escudero, lo que le permitía al muchacho entrenarse con las pesadas armas de sus amos: lanzas, hachas, espada y maza. Cada escudero servía sólo a un caballero y su obligación era acompañarlo a las batallas y rescatar su cadáver si caía en el combate. A los 21 años se cumplía el gran anhelo de todo muchacho hijo de noble: ser armado caballero. El día antes de la solemne ceremonia, el joven recibía uno de los pocos baños que tomaría en su vida: el de la purificación. En la noche rezaba constantemente hasta despuntar el sol, velando sus armas. En las primeras horas de la mañana era ayudado por sus amigos a colocarse la armadura. Más tarde, inclinado ante su señor, recibía de éste un golpe con el plano de la espada, sobre el hombro izquierdo, mientras se pronunciaban las palabras rituales.

La principal ocupación del caballero era la guerra, sin embargo el Código de Caballería le ordenaba, además, ser cortés, devoto y justiciero. Misión importante era también la de proteger a los débiles.

A comienzos de la Edad Media la armadura consistía sólo en una cota de malla, pero más tarde se iría complicando hasta hacerla tan sólida y pesada que se hizo necesario subir a los jinetes a sus cabalgaduras mediante un ingenioso sistema de correas. Además como era imposible distinguir entre amigos y enemigos, a esos hombre cubiertos totalmente de hierro se comenzó a pintar emblemas y figuras sobre los escudos a fin de identificarse.

ARTE FEUDAL

Una vez que se hubo organizado un sistema completo de defensa contra los invasores, defensa en la cual los caballeros mostraron su valor y coraje, volvió a imperar una relativa tranquilidad en la sociedad del Medioevo y apareció en las artes un nuevo estilo: el románico. Éste debería imperar en el toda Europa Occidental, entre los siglos XI y Xii hasta ser remplazado por el estilo gótico.

El estilo Románico otorga el conocimiento de las bóvedas de las iglesias orientales, los progresos de la cantería y el gusto de arquitectos y fieles por los interiores oscuros que moviesen al espíritu al recogimiento. La iglesia románica posee muros muy gruesos y continuos. Al exterior para dar la sensación de amplitud, las puertas y ventanas presentan susecivas arquivoltas.

Las construcciones más comunes de este estilo son el monasterio, el templo, el castillo, el puente y la muralla.

La gran variedad del Románico es una prueba de la vitalidad del cristianismo medieval que creó una nueva visión de la vida. La arquitectura románica está inspirada en los antiguos modelos romano-bizantino, pero se aparta por completo de la Antigüedad en el sentido que representa a una civilización inédita.

La escultura es inminente mente decorativa y monumental. En las portadas se presenta a Cristo sentado sobre arcos, los arcos de la Tierra y del Cielo, bendiciendo con su mano derecha e iluminando al mundo con el libro que sostiene en la izquierda. Otro tipo de escultura es la de Cristo crucificado, sereno e impasible, poco natural. La virgen se presenta sentada; sostiene al Niño en su mano izquierda, mientras en la derecha muestra una flor o fruto.

La pintura es poco natural, pero muy expresiva, sobre todo, los ojos. Predomina el dibujo sobre el color. El tema más utilizado, al igual que en la escultura, es el Cristo y la Virgen con el Niño.

Entre los siglos XI y XII en Europa occidental se produce el resurgimiento de la vida urbana, la expansión del comercio y la industria, la aparición de nuevas formas sociales y cambios en la Iglesia; es la Baja Edad Media. Su arte es el gótico.

El hombre de la ciudad tiene una mentalidad y una sensibilidad distinta. Desea elevar la mirada hacia lo alto al penetrar el templo y que éste estuviese inundado de luz. Por ello sube la altura de los edificios, así como adelgaza los muros y los ilumina con grandes vidrieras.

Hay cambios en la técnica arquitectónica. El arco apuntado a la bóveda de crucería desplazan el peso desde el techo a los pilares; el muro pierde su función sustentadora. El refuerzo viene de afuera del edificio con el contrafuerte y el arbotante.

El nuevo estilo recibió el nombre de Gótico porque se creyó que procedía de los godos, más lógico es designarlo con el nombre de Ojival, que procede del nombre de ojiva, por los arcos terminados en punta.

La escultura gótica gana en materialismo respecto a la románica, aunque sigue siendo decorativa. Un elemento nuevo es la decoración vegetal. Los temas siguen siendo en su mayoría Cristo crucificado y la Virgen y el Niño, pero aparece otros dos: Cristo muerto en los brazos de su madre y la vida de santos.

La pintura pierde terreno en lo edificios; hay ,menos espacios en los muros, más los gana en vidriería y en trabajo sobre madera y miniatura. Las artes industriales religiosa y civiles aumente su importancia.

En los siglos XII y XIII tiene lugar la culminación de la cultura medieval. Hasta entonces la evolución de la cultura en la Alta Edad Media es lenta, se reduce a conservar y copiar los textos antiguos, tarea que se hace en los monasterios. El acontecimiento cultural de la época es la creación de las universidades. Se trata de comparaciones de maestro y alumnos dominadas “universita” que elaboran conjunta, mente sus propios estatuto. Son los alumnos quienes pagan as sus profesores y quienes pueden despedirlos . las clases son exposiciones magistrales de los profesores y asistentes que deben tomar apuntes en una tablilla, que posteriormente se analizan y comentan en conjunto.

Se otorgaban los grados de bachiller, maestro y doctor. El idioma empleado era el latín. Las universidades contaban con fueros y privilegios que le habían sido otorgados por los reyes y Papas.

El rector de la universidad era personaje de importancia por ser el jefe de una organización independiente dentro del Estado.

La vida estudiantil, alegre y turbulenta, proporcionaba intensa animación a las ciudades universitarias donde se congregaban a veces más de 10.000 discípulos. El bullicio era extraordinario en víspera de las grandes fiesta.

También se produjeron innovaciones en el campo de las artes creativas. La escritura dejó de ser una actividad exclusiva del clero y el resultado fue el florecimiento de una nueva literatura, tanto en latín como, por primera vez, en lenguas vernáculas. Estos nuevos textos estaban destinadas a un público letrado que poseía educación y tiempo libre para leer. La lírica amorosa, el romance cortesano y la nueva modalidad de textos históricos expresaban la nueva complejidad de la vida y el compromiso con el mundo secular.

Así como los caballeros probaron su fe religiosa en las cruzadas, los burgueses lo hicieron erigiendo ostentosas catedrales, orgullo de cada ciudad que competían unas con otras en levantar templos, cada vez más grandiosas.

Eran tan excelsas las catedrales, que se tardaba siglos en terminarlas. En su construcción participaban casi todos o habitantes de la ciudad, fuesen ricos o pobres, jóvenes o viejos.

Los mercaderes regalaban, para alhajarla objetos sacros de oro y plata, las damas bordaban bellas tapicerías y ornamentos de altar; los artesanos tallaban la piedra y las maderas, mientras que la plebe contribuí con su trabajo voluntario.

Las catedrales eran, además, la Biblia y la escuela del pueblo, en su mayoría analfabeto. Sólo los sacerdotes podían leer la sagradas escrituras. Sin embargo, gracias a los vitrales, todo ciudadano podía conocer la historia de la Virgen María, la de Cristo y la de los Santos. También episodios históricos que representaban escenas de la vida diaria. Maravillosas obras que demostraban a los hombres las obras de Dios terminaban en espantosas visiones de gárgolas, dando a entender el sentido del pecado.

LAS CRUZADAS

Éstas eran expediciones militares realizadas por los cristianos de Europa occidental, normalmente a petición del Papa, que comenzaron en 1095 y cuyo objetivo era recuperar Jerusalén y otros lugares de peregrinación en Palestina, en el territorio conocido por los cristianos como Tierra Santa, que estaban bajo control de los musulmanes. Los historiadores no se ponen de acuerdo respecto a su finalización, y han propuesto fechas que van desde 1270 hasta incluso 1798, cuando Napoleón I conquistó Malta a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, una orden militar establecida en esa isla durante las Cruzadas. El vocablo cruzada (de `cruz', el emblema de los cruzados) se aplicó también, especialmente en el siglo XIII, a las guerras contra los pueblos paganos, contra los herejes cristianos y contra los enemigos políticos del Papado. Por extensión, el término se emplea para describir cualquier guerra religiosa o política y, en ocasiones, cualquier movimiento político o moral. Así, en España, los alzados contra el gobierno republicano en 1936 pronto denominaron a la guerra iniciada por ellos mismos (1936-1939) Cruzada, por considerar que su objetivo era vencer el ateísmo.

El origen de las Cruzadas está enraizado en el cataclismo político que resultó de la expansión de los Selyúcidas en el Próximo Oriente a mediados del siglo XI. La conquista de Siria y Palestina llevada a cabo por los Selyúcidas islámicos alarmó a los cristianos de occidente. Otros invasores turcos también penetraron profundamente en el igualmente cristiano Imperio bizantino y sometieron a griegos, sirios y armenios cristianos a su soberanía. Las Cruzadas fueron, en parte, una reacción a todos estos sucesos. También fueron el resultado de la ambición de unos papas que buscaron ampliar su poder político y religioso. Los ejércitos cruzados fueron, en cierto sentido, el brazo armado de la política papal.

En un esfuerzo por entender por qué los cruzados las llevaron a cabo, los historiadores han apuntado como razones el dramático crecimiento de la población europea y la actividad comercial entre los siglos XII y XIV. Las Cruzadas, por tanto, se explican como el medio de encontrar un amplio espacio donde acomodar parte de esa población en crecimiento; y como el medio de dar salida a las ambiciones de nobles y caballeros, ávidos de tierras. Las expediciones ofrecían, como se ha señalado, ricas oportunidades comerciales a los mercaderes de las pujantes ciudades de occidente, particularmente a las ciudades italianas de Génova, Pisa y Venecia.

Aunque estas explicaciones acerca de las Cruzadas quizá tengan alguna validez, los avances en la investigación sobre el tema indican que los cruzados no pensaron encontrarse con los peligros de enfermedades, las largas marchas terrestres y la posibilidad de morir en combate en tierras lejanas. Las familias que quedaron en Europa tuvieron que combatir en muchas ocasiones durante largos periodos de tiempo para mantener sus granjas y sus posesiones. La idea de que los cruzados obtuvieron grandes riquezas es cada vez más difícil de justificar; la Cruzada fue un asunto extremadamente caro para un caballero que tuviera el propósito de actuar en Oriente si se costeaba por sí mismo la expedición, ya que probablemente le suponía un gasto equivalente a cuatro veces sus ingresos anuales.

Sin embargo, a pesar de ser una empresa peligrosa, cara y que no daba beneficios, las Cruzadas tuvieron un amplio atractivo para la sociedad contemporánea. Su popularidad se cimentó en la comprensión de la sociedad que apoyó este fenómeno. Era una sociedad de creyentes, y muchos cruzados estaban convencidos de que su participación en la lucha contra los infieles les garantizaría su salvación espiritual. También era una sociedad militarista, en la que las esperanzas y las ambiciones estaban asociadas con hazañas militares.

La Primera Cruzada (1095-1099): Las Cruzadas comenzaron formalmente el jueves 27 de noviembre de 1095, en un descampado a extramuros de la ciudad francesa de Clermont-Ferrand. Ésta fue la única que logró su objetivo. Un poderoso ejército, al mando de 4 caballeros noble, entre lo cuales estaba Godofreo de Bouillón. Algunos cruzados atravesaron por las montañas de Gracia, mientras que otros elegían la ruta más fácil, del valle del Danubio. Después de tres año de penurias y de algunas e4scaramuzas con los turcos, avistaron finalmente Jerusalén. Aquellos aguerridos hombre se arrodillaron y lloraron de emoción. Hicieron una extraña procesión, guiados por los sacerdotes, igual que los hebreos de Jericó, caminaron alrededor de la ciudad, rezando y cantando. Esperaba que Dios hiciera un nuevo milagro destruyendo las murallas de Jerusalén. Al cabo de nueve días no pasó nada, por lo que atacaron la ciudad, saltando murallas y después de 40 días de lucha lograron entrar, masacrando a sus enemigos. El reino de Jerusalén fue ofrecido a Godofreo, quien se negó a recibir la corana en la ciudad en que Jesús había sido coronado con espinas, sólo aceptó el titulo de procurador del Santo Sepulcro. Después de esta victoria, la mayoría de los caballeros regresó para defender el territorio el conquistado y proteger a los peregrino. Se construyeron las órdenes militares-religiosas, compuestas por monjes guerrero. Tales órdenes fueron la de los Hospitalarios, Templarios y la de los Teutónicos o Alemanes

Segunda y Tercera Cruzada: La segunda fue predicada por San Bernardo y emprendido por Luis VII rey de Francia y Conrado III de Alemania. Fracasó en Asia menor en 1146 a 1148. los bizantinos no prestaron colaboración.

La tercera cruzada emprendida en los años 1189 a 1192, se llama de los reyes, porque al inversa de la primera fue hecha por tres monarcas: el emperador Federico Barbaroja y los reyes Felipe Augusto (Francia), y Ricardo Corazón de León (Inglaterra). Esta expedición se hizo necesaria porque Jerusalén y la reliquia de la verdadera cruz acababan de caer en manos del sultán de Egipto, Saladino, con lo cual peligraba el prestigio cristiano en oriente.

En esa expedición el papel principal era para el rey inglés. Federico Barbaroja se dirigió por tierra a la ciudad santa. Por el camino se encontró con varios obstáculos y al llegar a Siria casi se ahoga en un río, esto dio pie a que se desbandaran algunas tropas las que se juntaron con las del rey Ricardo y el rey Felipe que estaba iniciando sitio en la ciudad de San Juan de Acre. Estando ahí se estalló una pugna entre ellos y el rey Felipe decidió abandonar la misión, dejando al rey ingles solo. Desde allí el apodo de: Corazón de León, por su valentía y coraje. Aunque no logró reconquistar Jerusalén, obtuvo por lo menos de Saladino el derecho para los cristianos de visitar el Santo Sepulcro con relativa seguridad.

Cuarta Cruzada (1202-1204): Ésta ni siquiera llegó a tierra santa. Los caballeros fueron persuadidos por comerciantes para que atacaran la rica ciudad de Constantinopla. Su primera intención fue saquear la ciudad y con el botín financiar la expedición. Pero al empezar el saqueo olvidaron su idea y se quedaron en Constantinopla . El fracaso de esta cruzada demuestra que la actitud del hombre medieval estaba cambiando. Nuevos intereses hizo que la religión pasara a segundo plano y que lo material fuera más importante. Además, como los turcos eran buenos guerreros, enfrió el entusiasmo de los nobles.

Quinta y Sexta Cruzada (1217-1229): Encabezada por el rey Andrés de Hungría, y duques y señores de otros territorios , no lograron su objetivo, lo mismo que con la sexta dirigida por el Emperador Federico II, aunque logró que los turcos permitieran el paso a los peregrinos para visitar los Santos Lugares.

Séptima y Octava Cruzada (1248-1291): En la Séptima las tropas fueron derrotadas y el rey hecho prisionero (San Luis de Francia), este tuvo que comprar su libertad y el de su séquito. Quince años después , San Luis; junto a su hermano , desembarcaron en Túnez logrando algunos éxitos, pero estalló la peste de la cual fue víctima el Santo Rey. En 1291 cayó el último bastión cristiano: San Juan de Acre finalizando así aquella larga con tienda.

Las cruzadas no consiguieron su objetivo de lograr liberar Tierra Santa, pero tampoco pueden ser consideradas inútiles. Al abandonar su aislamiento y entrar en contacto con otra civilización, el hombre del medioevo cambio su modo de vida. Las cruzadas estimularon el uso del dinero, pues era molesto viajar con sacos de grano o con animales, se terminó el trueque y usaron las monedas. Pero quizás lo más importante de todo fue que esta serie de guerras debilito el poder de los señores feudales, fortaleciéndose, por lo tanto, la monarquía y permitiendo que entrara en escena la burguesía.

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