Fenomenología y Existencialismo

Movimientos filosóficos contemporáneos. Hegel. Dilthey. Husserl. Existencia humana. Heidegger

  • Enviado por: Gabriela
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La Fenomenología y el Existencialismo

Antes de conocer el tema a profundidad debemos tener en cuenta que fueron cada uno de esos movimientos y sus máximos exponentes.

La Fenomenología es un movimiento filosófico del siglo XX que describe las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría, deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas tales como las ciencias naturales.

Su iniciador fue Edmund Husserl. La fenomenología se fue gestando y madurando a medida que Husserl fue replanteando y desarrollando su obra, en un momento en el que se pretendía una nueva fundamentación del saber.

Para estudiar la fenomenología hay que verla en el contexto teórico en que la desarrolla su autor.

Según Husserl la fenomenología se gesta como una crítica a la teoría del conocimiento de carácter psicologista que dominaba en la época. El psicologuismo instituía a la psicología en fundamento de la ciencia y a las ciencias deductivas como una parte de la psicología. A su vez la psicología necesita de una fundamentación.

Los esfuerzos por obtener una explicación filosófica de la teoría del método matemático y el origen de los conceptos y de las intelecciones matemáticas, le llevan a analizar y cuestionar los fundamentos de las ciencias deductivas. Esto se debe según él a que la psicología no da explicación filosófica de las ciencias deductivas ni de la lógica en general por lo que se impone una crítica de la lógica como ciencia y de la teoría del conocimiento. En consecuencia se centra en el estudio de la teoría del conocimiento teniendo como punto de partida el concepto de intencionalidad de la conciencia. La conciencia es intencional, pero dicha intencionalidad pertenece al nivel lógico-objetivo. Esta conclusión permite la crítica del psicologuismo y establece las bases de la fenomenología como teoría del conocimiento.

La Fenomenología

fenomenología cuya primera aparición como término se encuentra en las obras de Johann Heinrich Lambert desde Hegel, se refiere en general al estudio de los diferentes modos en que las cosas aparecen o se manifiestan en la conciencia.

Ella representa una corriente idealista subjetiva cuyo posterior movimiento filosófico del siglo XX (escuela fenomenológica) se debe, entre otros, a los estudios de E. Husserl quien siguió el camino de los neo-kantianos alemanes de fines del siglo XIX en especial el de W. Dilthey.

Ella describe las estructuras de la experiencia tal y como se presentan en la conciencia, sin recurrir a teoría, deducción o suposiciones procedentes de otras disciplinas vb. las ciencias naturales. En la actualidad se han desarrollado interpretaciones fenomenológicas en teología, sociología, psicología, psiquiatría, crítica literaria, lingüística y otras ciencias sociales.

Husserl distingue entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu (humanas), rechazando que ellas sigan el mismo método de las primeras ya que en las ciencias de la naturaleza prima la causalidad y en las segundas está presente la motivación o intencionalidad. Esa es la razón por la que sus ideas estaban centradas en la construcción de una ciencia eidética que sirviera de base a las ciencias humanas.

Es su obra la que inspira a los que generan Nueva Sociología de la Educación y, además, quien a su vez enuncia que las formas de ser que tienen esencialmente sus modos de darse también tienen sus modos en cuanto al método de conocerlas [agregando] Un método no es, en efecto nada que se traiga ni pueda traerse de fuera de un dominio (...)Un método determinado (...) es una forma que brota de la fundamental forma regional del dominio y de las estructuras universales de éstas, o sea, que del conocimiento de estas estructuras se desprende esencialmente para aprehenderlo epistemológicamente.

Desde su punto de vista, el objeto del conocimiento no existe fuera de la conciencia del sujeto; el objeto se descubre y recrea como resultado de la intuición dirigida hacia él, el criterio de la verdad se halla constituido por las vivencias personales de los sujetos lo que hizo que muchas de sus ideas sirvieran de sustento al existencialismo alemán.

La fenomenología parte del concepto central de la `intencionalidad de la conciencia' que trata de fundamentar de que no hay `objeto sin sujeto'. Las esencias a las que presta atención son los objetos ideales, universales y temporales, los cuales no pueden existir materialmente (reducciones fenomenológicas) para aprehender las esencias de la conciencia pura, en un proceso en que la inducción desempeña su papel vital.

Los requisitos básicos de esta doctrina se observan en dos sentidos:

  • la reducción fenomenológica; como la tendencia a abstenerse de formular juicios de cualquier clase que conciernen a la realidad objetiva y que rebasan los límites de la experiencia pura (subjetiva). Su cometido es estudiar las esencias de las cosas y la de las emociones. Husserl definió la fenomenología como el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma, siendo este tipo de reflexión la `reducción fenomenológica' y advirtió que la reflexión fenomenológica no presupone que algo existe con carácter material; más bien equivale a "poner en paréntesis la existencia", es decir, dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto contemplado.

  • la reducción trascendental que ve al sujeto del conocimiento no de una manera real y social sino como conciencia pura. La fenomenología trascendental, según Husserl, era el estudio de los componentes básicos de los significados que hacen posible la intencionalidad. Admitió que la conciencia está permanentemente dirigida hacia las realidades concretas y llamó a este tipo de atención intencionalidad.

  • De ahí que este mismo autor postule las siguientes ideas:

  • El actor individual se entiende mediante sus acciones e interacciones con otros: por lo que es un error tomar la postura del observador externo. En otras palabras, desde esta perspectiva si se asume que la realidad social es solo el punto de partida para el desarrollo de estudios empíricos, todo ello es un craso error.

  • Los significados, se proclama, permiten a un acto ser dirigido hacia un objeto bajo una apariencia concreta, y la direccionalidad, llamaba "intencionalidad" por Husserl, era la esencia del conocimiento. La conciencia, además, posee estructuras ideales invariables, que llamó significados, que determinan hacia qué objeto se dirige la mente en cada momento.

  • Su método concede absoluta primacía a la conciencia, la cual construye tanto el mundo objetivo como la intersubjetividad, basada en la experiencia de los otros.

  • De acuerdo con sus ideas, la fenomenología no inventa teorías, sino que describe las "cosas en sí mismas".

  • Reconoce el carácter intencional de la conciencia, de acuerdo con el cual ella es un movimiento de trascendencia hacia el objeto y por el cual el objeto mismo aparece o se representa "en carne y hueso" o "en persona" a la conciencia.

  • Evidencia la visión (intuición) del objeto debido a la presencia efectiva del objeto mismo.

  • Amplía la noción de objeto, que comprende no sólo las cosas materiales sino también las formas categoriales, las esenciales y en general los "objetos ideales".

  • Hace evidente el carácter privilegiado de la "percepción inmanente"; esto es, la conciencia que tiene el yo de sus propias experiencias, en cuanto parecer y ser coinciden en esa percepción.

El Método Fenomenológico

Según Husserl, si queremos acceder al mundo propio de la conciencia pura es necesario partir de una actitud radical que denomina epoché trascendental, la cual consiste en la suspensión de todo juicio.

Una vez alcanzada esta actitud, tiene lugar el proceso de reducción trascendental que consiste en llevar a cabo sucesivas eliminaciones o purificaciones de elementos con la finalidad de reducirlos a su unidad esencial. Este proceso consta de tres etapas:

-Reducción Existencial. Una vez realizada la epoché, el mudo que nos rodea de ser existente para pasar a ser fenómeno en existencia. Husserl recoge las aportaciones de la crítica Kantiana de la razón radicalizándolas; ahora el fenómeno es presentado como pura presencia de algo en la conciencia del sujeto que conoce.

-Reducción Eidética. Mediante esta, llegamos al descubrimiento de la esencia de lo universal y necesario de las cosas dejando de lado lo que tienen de individual y mudable.

Este descubrimiento de esencias se realiza mediante una intuición peculiar que pertenece al campo de lo inteligible. Se trata de algo que se capta inmediatamente, sin necesidad de inferencia alguna. Se trata de una intuición de esencias. Estas esencias son universales. Husserl recoge las aportaciones del positivismo, radicalizándolas.

-Reducción Egológica. Mediante esta reducción referimos las esencias captadas al yo como principio unitario que las justifica constituyéndolas. El resultado final es una conciencia subjetiva que constituye el objeto.

En definitiva, el método fenomenológico es un método de análisis del modo como los objetos se dan a la conciencia del sujeto que conoce, de un análisis del mundo de la inteligibilidad pura.

El Sujeto Trascendental

La aplicación del método fenomenológico al análisis del carácter intencional de la conciencia, lleva a Husserl a la afirmación del sujeto trascendental.

En su obra “Meditaciones cartesianas” Husserl afirma que se mueve en la esfera del idealismo hasta el punto que su filosofía es un idealismo trascendental fenomenológico porque retoma la subjetividad para corregir los fallos metodológicos de los filósofos idealistas anteriores.

El sujeto trascendental de la fenomenología es un sujeto puro, necesario e indubitable; es un ser inteligible.

Este sujeto no está fundamentalmente legitimado por nadie. Husserl sin embargo, advierte que este hecho no debe interpretarse desde una perspectiva solipsista. El sujeto trascendental se constituye a sí mismo en cuanto a “yo mundano como influencia de subjetividades”. En la constitución del sujeto trascendental están contenidas todas las constituciones de todos los objetos existentes por él. Él dice: “En el yo trascendental la fenomenología descubre la universal forma de unidad del fluir, la unidad de la historia, la universalidad ultima, aunque resulta muy difícil acceder a ella”.

La afirmación del sujeto trascendental en su último término es la afirmación de Dios como telos del universo.

Sentido de la fenomenología

El sujeto trascendental no es más que el conjunto de leyes o de estructuras comunes a todos los sujetos de conocimiento en la unidad de una historia.

De acuerdo con la motivación inicial, la fenomenología convierte a la filosofía en la ciencia estricta del mundo. El idealismo trascendental fenomenológico constituye el mundo de la vida como inteligibilidad ultima que fundamenta todo quehacer científico y la racionalidad de la historia. Todas las ciencias descansan en él.

La fenomenología devuelve a la filosofía su función humanizadora, a la cultura racional europea su verdadero raionalismo, porque alcanza y desarrolla la razón con la que el hombre se descubre como responsable de su propio ser, de todo su quehacer.

Una vez formulada la fenomenología, Husserl, tuvo que explicitarla, aclarando lo que no había quedado del todo explícito y se prestaba a erróneas interpretaciones y siempre insistiendo en su carácter de racionalidad originaria. Discípulos suyos, pusieron en tela de juicio el modo excesivamente intelectual como el sujeto puro trascendental constituye la esencia del hombre o la existencia humana. Husserl los acusa de acientificidad, de antropologismo, e insiste en que su fenomenología es fiel no solo al imperativo científico originario desde que Platón hiciera s primera gran formulación, sino también a la realidad de la vida de la vida puesto que, la conciencia es hermenéutica de la vida de la conciencia.

A finales del año 1935 Husserl dio unas conferencias en Viena; en ellas sigue afirmando que la posibilidad de la filosofía como tarea continúa estando en la posibilidad de un conocimiento universal a cuya definición el filósofo, esta obligado por vocación.

El Existencialismo

El término existencialismo se ha oscurecido y disuelto en una pluralidad de sentidos vagos y difusos debido al abuso que se ha ejercido sobre él. Así, se habla de una literatura existencialista (Kafka, Musil) o de una actitud existencialista ante la vida que llegó, con el tiempo, a convertirse en una moda, aquella en la que primaban el anticonvencionalismo y cierta estética en el vestir contraria al "buen parecer".

El Existencialismo, es un movimiento filosófico que resalta el papel crucial de la existencia, de la libertad y la elección individual, que gozó de gran influencia en distintos escritores de los siglos XIX y XX.

Como corriente filosófica, el existencialismo comenzó a manifestarse en Alemania poco después del La Primera Guerra Mundial y culminó en Francia en los años posteriores a La Segunda Guerra Mundial. El mundo dejó de ser un lugar apacible y el proyecto ilustrado de una humanidad que conquistaría la justicia y el bienestar social con la sola fuerza de su razón fracasó por completo. Ni siquiera la ciencia o la técnica se mostraban útiles para mejorar el mundo. El hombre convertía en instrumentos de dominio y devastación todos los saberes

Los filósofos existencialistas toman conciencia de los efectos catastróficos producidos por las dos guerras mundiales, resultando ultimo de la crisis que atraviesa el mundo moderno y hacen un planteamiento radical del problema del sentido de la existencia humana enfocada desde una perspectiva individual, subjetiva.

Precursor del Existencialismo

Desde el punto de vista doctrinal, su antecedente histórico más inmediato es el filósofo danés Sören Kierkegaard, quien salió en defensa del hombre individual, proponiendo una filosofía nueva existencial.

Kierkegaard, tras estudiar teología, guiado por su propia condición personal de hombre atormentado y melancólico, reaccionó contra el formalismo religioso y el idealismo especulativo. Considera que el hombre individual es subjetivo y único.

Este es considerado el padre espiritual del existencialismo moderno. Él sostiene que hay que volver al hombre como punto central de la filosofía, pero no de una manera aséptica y objetiva, sino enfrentándose con la realidad viva de cada hombre concreto; frente a lo esencial y sistemático sitúa lo existencial; frente a lo institucional sitúa lo individual.

Su influencia fue determinante en la formulación de los existencialismos posteriores. Para él la existencia humana es angustia, en la cual reside el constitutivo formal del hombre.

Caracteres Generales del Existencialismo

Las dos características fundamentales del existencialismo son: la importancia otorgada a la subjetividad y la prioridad concedida a la existencia frente la esencia. Ambas son analizadas desde la perspectiva del método fenomenológico.

El existencialismo constituye un intento de recuperación de los valores singulares de la persona humana. Se trata de recuperar al hombre en su singularidad, al hombre concreto con las cualidades que lo hacen único e insustituible.

Para el existencialismo solamente desde la subjetividad de la existencia humana es posible y legítimo filosofar, no desde la inteligibilidad. A esto añade Sartre: “Como no hay otra verdad absoluta que la de la conciencia captándose a sí misma, la filosofía existencial tiene que partir del análisis de la subjetividad del individuo. Esta es la única teoría que no convierte al hombre en objeto, que respeta su dignidad como conjunto de valores distintos del reino animal y constituye la universalidad humana de condición, el conjunto de límites que bosquejan su situación en el universo.”

Esta recuperación de la subjetividad trae consigo la afirmación de que la existencia precede a la esencia. El hombre es una existencia que se define como proyecto, que será lo que libremente proyecte ser: “Todos los existencialistas afirman que la existencia precede a la esencia. Esto quiere decir que en el hombre no hay un concepto previo sino que primero existe antes de poder ser definido. El hombre surge en el mundo y después se define, empieza por no ser nada, será después y será como él se haya hecho.”

En conclusión, el existencialismo pretende desarrollar un análisis de la existencia humana capaz de fundamentar desde la subjetividad una filosofía del hombre en consonancia con las circunstancias culturales del momento histórico. Para llevar a cabo este análisis, el único procedimiento válido es el fenomenológico. Según Husserl la fenomenología constituye la base ontológica sobre la que se fundamenta la antropología existencialista.

No obstante, la fenomenología sufre una profunda transformación con el existencialismo. Los existencialistas rechazan la fenomenología como filosofía de esencias puras y conservan el método fenomenológico. El filósofo francés M. Merleau-Ponty lo expresa así: “La fenomenología además de ser el estudio de las esencias, es una filosofía que resitúa las esencias dentro de la existencia, parte de su facticidad con la intención de comprenderlas”.

Filósofos Existencialitas

El existencialismo como corriente filosófica aborda una serie de temas comunes tales como: la subjetividad, el estar en el mundo y abocado a la muerte, la finitud, la temporalidad, los límites, la nada, la angustia, el absurdo, la libertad, la elección, la autenticidad, el compromiso, la situación, etc. Entre los más destacados filósofos existencialistas se encuentran:

Martín Heidegger

Era poco dado a la vida pública y entregado por entero a su actividad filosófica como docente y escritor, es uno de los filósofos más significativos, fecundos y enigmáticos del siglo XX, sobre todo por su crítica radical a la tradición del pensamiento occidental. Su influencia ha sido grande en movimientos filosóficos como el existencialismo, la hermenéutica, los antihumanismos, entre otros.

Análisis de la existencia como ser-ahí

Este consiste en tener el ser como algo que realizar, por tanto, se despliegan sus caracteres originarios. La estructura de su existencia se pone de manifiesto en el hecho de ser-en-el-mundo, habitar cerca de las cosas, ocuparse de las mismas como instrumentos para la realización de sus propias posibilidades.

La Existencia Autentica

El hombre está impedido llevar una existencia auténtica, que va de acuerdo con su propio ser. Este hecho se ha planteado universalmente como seguir la voz de la conciencia. El hombre mediante la existencia autentica se apropia de sí mismo y se ve como es. Mas que transcurrir en el tiempo, el ser ahí se hace temporalizándose. Es la temporalidad la que unifica los diversos elementos estructurales del ser-ahí y la que acaba dándole su sentido.

Crítica a la metafísica

Heidegger afirma que si lo propio del hombre no es vivir en sí mismo sino exteriorizado en el ser, la existencia humana constituye el sentido del ser; el ser-ahí y el ser se pertenecen de tal modo que el ser-ahí es el ahí del ser.

Los filósofos presocráticos filosofaron desde la intuición del ser pero, la filosofía occidental ha tratado de comprenderlo desde el hombre La historia de la metafísica occidental es la historia de la metafísica de la subjetividad; esta le ha dado la espalda a aquello que puede darle sentido. Es necesario un viraje en la filosofía que le permita el inicio de una tercera etapa en el desarrollo del pensamiento occidental.

Según Heidegger la cuestión fundamental de la metafísica no es interrogar lo que es, sino interrogar sobre el ser mismo y sobre su verdad, desvelar el ser.

Karl Jaspers

Este es uno de los existencialistas de gran importancia. Afirma que el ser del hombre es concebido como existencia histórica; todo depende de él, de su propia decisión. Pero el ser humano presupone un ser divino y eterno por encima de cualquier problemática de existencia histórica. Cuando el hombre naufraga entre la historia no se encuentra ante la nada, el hombre se encuentra entonces, ante Dios. Las situaciones cruciales de la existencia han sido denominadas situaciones límites por Jaspers quien afirma: “yo no puedo menos de morir ni padecer, estoy sometido al caso, me hundo inevitablemente en la culpa”. La conciencia de esta situación límite es el origen profundo de la filosofía. En estas situaciones límites se hace sensible lo que realmente existe a pesar y por encima de todo ser mundanal; el hombre busca la salvación.

Según Jaspers todos los motivos que llevan al hombre a filosofar pueden ser resumidos en una condición: la de la comunicación natural de los hombres. Esta comunicación no puede ser solamente de intelecto a intelecto, sino también de existencia a existencia. El dice: “Solo en ella soy yo mismo, no limitándome a vivir, sino llenando a plenitud la vida”

Según él únicamente en la comunicación se alcanza se alcanza el fin de la filosofía, en el que se funda el sentido de todos los fines.

Jean Paul Sartre

Jean Paul Sartre es considerado el padre del existencialismo y su principal y más genuino representante. Sartre mantiene la conciencia intencional. Es conciencia de algo y se proyecta sobre lo que está presente y ausente de la imaginación.

Sartre afirma que en el Ser y la nada que lo que existe es lo que se manifiesta y que la apariencia es el objetivo de cuanto existe. Este pensamiento constituye uno de los más grandes progresos del pensamiento moderno.

Para distinguir ontológicamente la apariencia, Sartre distingue entre el ser-en-sí y el ser-para-sí como términos irreductibles.

El ser-en-sí es lo que es y nada más, algo totalmente opaco, incognoscible en sí mismo, sin sentido, puesto que carece de toda relación hombre-mundo. Pero este ser-en-sí no es todo el ser. también esta el ser- para-sí, el cual es lo contrario del ser en sí el cual lo complementa.

El hombre es el para-sí, y al estar radicalmente separado de lo en-sí, no tiene ser, esencia o naturaleza, no tiene fin ni está determinado; se descubre existiendo, teniendo que decidir lo que ha de ser por sí mismo. La libertad humana es el fundamento de todos los valores, no hay nada fuera de ella que pueda guiarla. El hombre está condenado a ser libre. Cuando recurre a otro tipo de normas actúa de mala fe. De ahí la responsabilidad como modo de ser y la angustia ante la carencia de normas válidas para todos y la necesidad de crearse sus propias normas. De ahí también el compromiso, ya que en mis decisiones me veo afectado y afecto a todo el género humano una vez que decido desde la libertad de la especie humana. Esta aceptación de libertad absoluta es lo que Sartre denomina autenticidad. El hombre nunca puede dejar de ser-para sí, ni convertirse en en-sí.

Análisis de la Libertad

La libertad tiene que ver con la nada y es la esencia de la condición humana, constituye su único valor fundamental ya que sobre ella se asientan todos los demás valores. La libertad tiene un carácter metafísico, es el fundamento de todo, pero carece de fundamento.

En el no-ser del hombre hace que exista el mundo. La libertad es lo que el hombre no tiene pero tiene que alcanzar. La libertad del hombre no es para elegir su ser, sino decidir su manera de ser, para modelar su propia imagen. El lo expresa así: “El hombre es libertad, no está determinado porque no hay naturaleza humana dada y fija, ni un orden de valores que legitimen su conducta. El hombre está condenado a ser libre, es responsable de lo que hace”.

El Existencialismo, un Humanismo

Para Sartre el existencialismo es un humanismo; el hombre es la trascendencia en función de la cual todas las cosas son. EL existencialismo es el único humanismo posible, ya que es el único que permite al hombre realizarse plenamente como humano. El dice: “EL existencialismo es un humanismo porque toma al hombre como fin, siempre está por realizarse, fuera de sí mismo, persiguiendo fines trascendentales. No hay otro universo que el de la subjetividad humana, es buscando fuera de sí como el hombre se realiza”.

Sartre hace todos estos análisis desde la perspectiva del sujeto, del individuo en momentos históricos en que faltaba la identidad propia del individuo. Sin embargo pronto ve la necesidad de superar esos planteamientos y asumir la dimensión social de los acontecimientos. En la década de los cincuenta surgió el marxismo el cual se vería rejuvenecido con el existencialismo.

Abogando por la fusión de ambas, afirma que el marxismo constituye la totalización del saber contemporáneo que refleja la praxis que lo ha engendrado y es la fuente donde se nutren todas nuestras ideas tras la muerte del pensamiento burgués. Sartre sostiene que el existencialismo es una ideología que con su análisis puede rejuvenecer al marxismo en sus aspectos histórico, antropológico y humanista. Este pensamiento quedó inconcluso.

Gabriel Marcel.

Es considerado el filósofo cristiano porque pone el acento en la trascendencia y acepta una religión elevada. Su temprana afición por la literatura lo llevaron a escribir obras literarias, en las que lograba una mejor comprensión de sus reflexiones filosóficas y una mayor difusión de sus ideas entre el público.

Filosofía de la Existencia

Marcel es el filósofo que más se aproxima a Kierkegaard, ya que parte de la filosofía idealista. Sus reflexiones filosóficas constituyen un intento de alejamiento de las corrientes idealistas. Este cuenta que tuvo una revelación, en esta el yo no es sino negación, por lo que solamente podemos alcanzar el pensamiento absoluto si tomamos conciencia de la nada de nuestra individualidad, que constituye la base inicial sobre cual elaboró toda su filosofía.

Maurice Merleau Ponty

Es un filósofo francés, representa el esfuerzo por coordinar posiciones contemporáneas. Mientras Sartre insiste en separar el en-sí y el para-sí. Merleau intenta dar razón desde su postura de existencialista, de la vinculación con el cuerpo. Este es un humanista que intenta a partir de la negación de Dios, excluir toda trascendencia, porque para él la filosofía consiste en dar otro nombre a lo que durante tiempo ha cristalizado con el nombre de Dios. Su ambiguo humanismo existencialista aboca a una moral de situación. En su pensamiento confluyen la fenomenologpia, el existencialismo, el marxismo y el estructuralismo. Partiendo de Husserl concibe una ontología existencialista apoyada en la dialéctica. Pretende superar a Sartre a través de la noción de la Intersubjetividad.

La Existencia, Punto de Partida

Este concibe el análisis de la existencia contra una proclama contra el idealismo, al verse en la necesidad de distinguir entre objetividad y existencia. Además afirma que la existencia no se puede no puede ponerse en duda porque va indisolublemente unida al existente de tal modo que nunca es un demostrandum. Por esto la existencia constituye el punto de partida obligado para la filosofía. A esta tarea dedica sus esfuerzos, analizando lo dado en cuanto existe.

La Filosofía desvela el misterio del ser

La ciencia es impersonal, únicamente proporciona leyes universales que nos permiten conocer los objetos exteriores. La ciencia constituye la reflexión primera y solo establece relación entre las cosas en cuanto predicamos del sujeto.

Como reflexión segunda la filosofía es un pensar comprometido. Llega a desvelar el misterio del ser mediante la comprensión de experiencias de existencias personales como la admiración, fidelidad, admiración. El hombre es una realidad personal cuyas experiencias ontológicas constituyen la base que posibilitan la existencia y comprensión del ser. A esto llama la existencialización de la esencia.

Encarnación

El hombre, como ser sensible que es, solamente puede realizar su vocación viviendo dentro de un determinado territorio al cual esta unido por un cierto lazo, no de pertenencia, sino de amor. A esto el dice: “La encarnación es la relación umbilical del ser humano con un ambiente determinado y concreto, lo que posibilita la libertad y el pensaminto”.

Trascendencia

La seguridad existencial recae sobre la finitud radical del existente que yo soy, sobre mi mortalidad. Mi ser es un ser hacia la muerte cuando intento tomar conciencia de mi situación de existente, en relación con lo que podría llamar mi futuro, sin poder pronunciarme en absoluto en cuanto las condiciones de espacio y tiempo en que mi muerte tendrá lugar. Según Marcel la existencia solamente puede ser definida a través de la trascendencia: “El verdadero ser de una criatura no es finitud sino la aspiración hacia la plenitud, hacia el pleroma, que a su vez constituye su basamento”.

Por ende, el significado del ser existencial solo queda precisado cuando establecemos la existencia divina. Dios es la realidad misteriosa que acaba dando sentido a todas las acciones que promueve el hombre, un ser abocado al fracaso, que tiene la esperanza de la perfección. Este Dios es inverificable pero se revela como una realidad más interior de lo que pueda ser el sujeto para sí mismo, este dirige toda la dinámica interior del ser.

La Intersubjetividad en los existencialistas

Para el famoso filósofo francés Jean Paul Sartre la Intersubjetividad es una interrelación entre diversos proyectos que resultan de la pluralidad de las formas que tienen los sujetos de relacionarse entre sí. Esto nos lleva a comprender porque un sujeto se convierte en objeto para los proyectos de otro sujeto. En su expresión afirma Sartre que el infierno son los hombres.

Es importante resaltar que la objetivación de un sujeto por otro no convierte al primero en objeto para-sí, sino solo en objeto para-el-otro. El hombre se convertiría en un todo objetivado en nos-objeto, si se supone la existencia de un Dios Omnipotente que todo lo ve. Por eso Sartre no puede creer que Dios exista. La libertad del para-sí es algo absolutamente necesario de hecho y un Dios auto-consciente e infinito la anularía, el sujeto opta y decide lo que debe hacer en cada situación.

Para el filósofo Gabriel Marcel la seguridad existencial se ejerce sobre las condiciones estructurales que permiten al ser individual, abrirse a los demás. El ser del que formo parte me constituye y al mismo tiempo me rebasa. Mi yo, es apertura hacia los demás, es estructuralmente Intersubjetividad, de modo que solo en la comunión ontológica llegamos a conocer verdaderamente lo que somos. Para él, el ser es nosotros, el yo y el tú, no son más que aspectos o participaciones de él. Esto no se deja captar fácilmente. Cuando intentamos reducirla a una proposición general, correremos el riesgo de desnaturalizarla.

Marcel dice: “para que el ser humano crezca, debe abrirse a otros seres diferentes a él. Es en la Intersubjetividad donde la libertad aparece como potencia positiva”.

Temas Principales del existencialismo

Debido a la diversidad de posiciones que se asocian al existencialismo, el término no puede ser definido con precisión. Se pueden identificar, sin embargo, algunos temas comunes en todos los autores existencialistas. El término en sí mismo sugiere uno principal: el énfasis puesto en la existencia individual concreta y, en consecuencia, en la subjetividad, la libertad individual y los conflictos de la elección.

1. Definición de la existencia como modo de ser propio del hombre.

En clara deuda con el pensamiento de Kierkegaard, para los existencialistas lo que propiamente existe es el hombre, no las cosas, que toman su ser en él o a través de él.
El hombre no tiene una esencia que le determine a ser o a comportarse de una manera concreta, sino que él mismo es su propio hacerse, su propio existir. Existir es sinónimo de hombre (el Dasein de Heidegger o el "para-sí" de Sartre). Esto significa que el hombre es libertad y conciencia. Libertad porque el hombre es un modo de ser que nunca es dado de antemano (el Dasein o ser-ahí es un poder-ser que tiene constantemente que ejercitarse) ni tampoco es puesto por algo o alguien. Conciencia porque la existencia es lo que nunca es objeto, sino aquello a partir de lo cual me refiero a lo otro que no soy yo y con lo que me relaciono, además de conmigo mismo (autoconciencia).

Para Sartre y Lavelle la existencia precede a la esencia, y la hace posible, ya que si no existo no puedo conquistar mi esencia ni dármela a través de actos absolutamente dependientes de mí. Heidegger, sin embargo, no acepta este primado de la existencia sobre la esencia, sino que identifica a ambas: el ser (esencia) del Dasein consiste en su existencia (existenz).


2. Individualismo y particularismo.

Lo primario es lo singular y concreto, la existencia humana, pero no en su generalidad, sino en la particularidad de "esta" existencia humana o "aquella otra". El yo no es el momento de una Razón absoluta o universal, como afirmaba Hegel.


3.Las cosas no existen, "son".

Es desde la existencia humana desde donde se establece el valor y sentido de todo lo real. El objeto al que se dirige la conciencia no existe. Es un "ser-en-sí" (Sartre), caracterizado por la plenitud de coincidencia, la impenetrabilidad y opacidad. Su ausencia de relación rehuye la temporalidad y entra en tensión con la conciencia, "ser-para-sí". Ésta desea ser, a la vez, en-sí y para-sí, lo cual equivaldría a ser Dios, algo imposible de realizar (ateísmo).


4.Utilización de la fenomenología como método.

Los existencialistas parten del análisis husserliano de la conciencia, a la que conciben como pura intencionalidad. Toda conciencia es siempre un dirigirse hacia algo; es conciencia de, y por eso se proyecta hacia fuera, hacia el objeto o "ser-en-sí".

La conciencia es "un poder de ser lo que no se es y de no ser lo que se es", una intencionalidad que introduce la nada dentro de ella: cuando conoce al objeto, se diferencia y separa de él (enajenación). Si se intenta conocer a sí misma (autoconciencia) debe convertirse en lo que no es (objeto), creando la nada, siendo nada.

La fenomenología se constituye no sólo en un método de análisis de la conciencia, sino en una ontología (Heidegger) que permite desocultar el sentido del ser: aquello que se manifiesta (fenómeno) ante la existencia humana (Dasein).


5.Existir es estar en el mundo.

El ser del hombre es un ser-en-el-mundo (in-der-Welt-sein). Pero "mundo" no es un lugar, ni designa la naturaleza. No estamos "pasivamente" en el mundo, sino de manera activa y creadora, trascendiendo siempre hacia "lo otro" (el ser-en-sí) que no es la conciencia, hacia el "ser-en-sí" (el hombre, la conciencia), sin poder abrazarlo.

La existencia humana consiste en un continuo "quehacer" que tiene que vérselas con "las cosas", "aquello que está a la mano": enseres, útiles. Mundo es instrumento para que y en el que la conciencia se realiza, el conjunto de relaciones de "las cosas" entre sí y con el hombre. El Dasein crea mundo. La existencia es mundaneidad.


6.Posibilidad y elección.

El hombre es posibilidad abierta, libertad de hacerse esto y lo otro. Elección. Ahora bien, en la medida en que el hombre está arrojado al mundo, ha de contar con aquello que le es "dado", las circunstancias (tratadas ampliamente por Ortega y Gasset) que limitan sus posibilidades y su libertad. La autenticidad consiste en no renunciar a la libertad bajo ninguna circunstancia: no dejarse caer entre las cosas como una más de ellas (facticidad).

El hombre no debe eludir su responsabilidad de obrar libremente, de lo contrario obrará de mala fe y llevará una existencia inauténtica.


7.La angustia, la naúsea, la vergüenza.

Los sentimientos, al igual que la razón desvelan nuestra existencia y nos ponen en contacto con ella, de manera más íntima y radical que la razón.

La angustia nace de un futuro indefinido, de la falta de esencia, de un horizonte cuajado de posibilidades al que el hombre debe enfrentarse sin ninguna garantía, asumiendo plenamente su libertad de "construirse a sí mismo a cada instante".

La náusea de Sartre surge de la falta de propósito y finalidad del mundo y de los hombres. Todo está de más, tejiendo el mismo entramado de lo absurdo del mundo. Ningún teleologismo puede salvarnos porque la idea de finalidad es en sí misma producto de la mala fe: un autoengaño.

La vergüenza es el sentimiento mediante el cual constatamos que existen otros para-sí distintos al nuestro. En su presencia me convierto en un objeto (en-sí), y quedo cosificado y privado de mi libertad. El otro puede pensarme como quiera, anulando mi libertad de ser.

El existencialismo, a través del análisis fenomenológico de la conciencia, abruma al hombre con una pesada carga de responsabilidad, pero también le muestra un camino individualmente creativo de hacerse a sí mismo, a pesar de lo dado y de toda circunstancia.

Existencialismo y Literatura

Algunos filósofos existencialistas hallaron en la literatura el camino idóneo para transmitir su pensamiento. Así, el existencialismo ha sido un movimiento tan vital y amplio en literatura como en filosofía. El novelista ruso del siglo XIX Fiódor Dostoievski es quizá el mayor representante de la literatura existencialista. En Memorias del subsuelo (1864), el enajenado antihéroe está enfadado ante las pretensiones optimistas del humanismo racionalista. La idea de la naturaleza humana que surge en esta y en otras novelas de Dostoievski consiste en que es imprevisible, perversa y autodestructiva; sólo el amor cristiano puede salvar a la humanidad de sí misma, pero ese amor no puede ser entendido desde la sensibilidad filosófica. Como dice el personaje de Aliosha en Los hermanos Karamazov (1879-1880): “tenemos que amar la vida más que el significado de la misma”.

En el siglo XX, las novelas del escritor checo Franz Kafka, como El proceso (1925), El castillo (1926) y América (1927), presentan hombres aislados y enfrentados a burocracias inmensas, laberínticas y genocidas; los temas de Kafka de la angustia, la culpa y la soledad reflejan la influencia de Kierkegaard, Dostoievski y Nietzsche. También se puede apreciar la influencia de Nietzsche en las novelas del escritor francés André Malraux y en las obras de teatro de Sartre. Los escritos de Albert Camus están asociados a este movimiento debido a la importancia que en ellos tienen temas como el absurdo y la futilidad de la existencia, la indiferencia del Universo y la necesidad del compromiso en una causa justa. También se reflejan conflictos existencialistas en el teatro del absurdo, sobre todo en las obras de Samuel Beckett y Eugène Ionesco. En Estados Unidos, la influencia del existencialismo en la literatura ha sido más indirecta y difusa, pero se pueden encontrar trazas del pensamiento de Kierkegaard en las novelas de Walker Percy y John Updike, y temas existencialistas en las obra de escritores como Norman Mailer, John Barth y Arthur Miller.

En el ámbito español y latinoamericano el existencialismo ha ejercido una gran influencia y, bajo la inspiración de Heidegger y Sartre, ha planteado propuestas originales. Especialmente en América Latina, donde la filosofía existencial se unió a la búsqueda de una filosofía propiamente latinoamericana.

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