Fenomenología social

Dilemas. Problemas sociales. Conocimiento de la realidad. Certeza. Comprensión

  • Enviado por: Juan Manuel Garcés
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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¿Dilema o problema?

Curso: Métodos y Técnicas Cualitativas.

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¿Es la observación un método eficaz en la adquisición de conocimiento sobre la realidad?

La fenomenología social lleva años librando la batalla con la concordancia entre la realidad (mundo psiquico-experiencial) y el conocimiento. Han sido muchos los pasos epistemológicos en esta guerra no resuelta, y cuando se va ha izar la bandera del conocimiento, surgen nuevas batallas y enemigos, que al fin y al cabo son de diferentes bandos luchando por un objetivo común. Así, la realidad sigue su curso y el conocimiento la persigue, los cazadores se obsesionan, la presa esta a su alcance, la observan y la siguen con un resultado inconcluso, siendo finalmente, presas de la realidad.

Librando esta batalla, Ernst von Glasersfeld, ve al "conocimiento" y al sujeto como una parte indisoluble de la realidad, no se puede ver el conocimiento como la imagen o la representación de un mundo diferente del sujeto que hace la experiencia, ya que es el sujeto cognoscente el mismo que participa de esta. Así también Heinz von Foerster señala que “la objetividad es la ilusión de que las observaciones pueden hacerse sin un observador”. Si se extrae al sujeto de la realidad no quedaría mas que un vacío, ya que es este el que construye la realidad humana, el que la observa, experimenta y la conforma, es decir, es su realidad. Las cosas son conocibles en la medida que nos damos cuenta que existe un sujeto cognoscente, estableciendo la critica al realismo ingenuo o convencional, en el que la actividad de “conocer” no tuviera efecto alguno sobre lo conocido, incluso veían la observación como imágenes o representaciones independientes del sujeto que las veía, existían antes de que este las observara, eran objetivas por si mismas. Pero ya en el siglo V a.C. Protágoras había explicado que el hombre determinaba “que” y “como” eran las cosas. Juan Escoto Erígena (810-877 d.C.) argumentaba que “el intelecto produce desde sí y en sí su razón, en la que presiente y predispone las cosas que desea hacer”. Se va desarrollando un pensamiento epistemológico que no concebía al sujeto independiente de la realidad, pero será Kant quien con mas firmeza sienta ciertos precedentes al constructivismo moderno, ya que la asociación que existía entre sujeto y objeto, observador y observado, no podía llegar mediante los sentidos, ya que es un acto espontaneo de la imaginación, al que denominó como “entendimiento”. Esta síntesis no podía estar dada por los objetos, sino que era el sujeto el que mediante su pensar construye conceptos y redes de conceptos, es decir, la relación entre sujeto cognoscente y objeto conocido esta dada por la capacidad de representación particular del primero, ya que el objeto involucra varios aspectos de la percepción sensorial del observador, construyendo así la realidad. Siguiendo la lógica de Kant (la inexistencia de un objeto preformado al sujeto) tanto el tiempo como el espacio deben ser considerados una construcción conceptual de nuestra razón, es decir, el mundo objetivo, canalizado por el saber general, practico y científico serían parte de una realidad tocada por la experiencia, por lo tanto imposible de generalizar mas allá de esta. Como dice von Glasersfeld “el saber consistiría en comprender el mundo”, un mundo construido por y desde el sujeto, quien de constructor, pasa a ser construido por la experiencia de esa dinámica constructiva. El saber conceptual crea modelos que nos permiten orientarnos en el mundo de la experiencia, prever situaciones y a veces incluso determinar ciertas experiencias, nos remite al mundo, el mundo del sujeto y los objetos, del observador y lo observado. Por lo cual la semántica del saber en el mundo estaría dada por la capacitación del sujeto para obrar y alcanzar objetivos mediante la experiencia, dándole su valor utilitarista. Ahora bien, al argumento de Kant podría objetársele su énfasis en definir la asociación como producto de la imaginación, lo cual no deja de ser cierto, pero separa de una manera misteriosa el conocimiento de la experiencia. La percepción de los sentidos también resulta orientada por comprobaciones empíricas del sujeto, una dialéctica entre el entendimiento (Kant) y la experiencia, entre sujeto y objeto. Según R.G. Collingwood nuestra experiencia del mundo, el espacio y el tiempo, no existe un mundo externo al sujeto, ya que nosotros mismos somos parte de él, “nosotros” somos nuestro cuerpo, nuestra mente y formamos parte de nuestro mundo. Por ejemplo, si uno acerca la mano al fuego por unos segundos, se siente un rápido aumento del calor; si el calor ha aumentado se siente en la mano más calor que antes, pero: ¿Cómo sé realmente que es mas caliente que lo que sentí anteriormente?; El sensum que tuve segundos antes, ya no se haya presente en mí, pero la relación y comparación, no entre los sensum, sino entre la experiencia de estos me permite correlacionarlos, incorporando así un conocimiento que será parte de la construcción del mundo de ese sujeto, que a su vez es un obrero mas de la realidad social. Según Berkeley , estos sesum serían “ideas de la sensibilidad”, que serían distintas de las “ideas de la imaginación”; Él considera que las ideas de la sensibilidad son más fuertes que las ideas de la imaginación, debido al carácter real de estos. Esta critica a Kant, esta relacionada con el énfasis que pone a la imaginación, ya que -lo que “imaginamos” no es siempre algo que no esta ahí-. Debe tenerse en cuenta que existen una multiplicidad de sistemas en la construcción de la realidad, incluso sistemas individuales, que contribuyen en circunstancias delimitadas a una mejor comprensión de los fenómenos, como dice Luhmann “sería un craso error de juicio limitarse a definir la sociedad moderna como una sociedad impersonal, de masas”, lo cual significa admitir la existencia de un relativismo universal, pero no por eso adscribirse bajo sus líneas, ya que si bien existen múltiples sistemas, también es posible hablar de metasistema. Tampoco nos encontramos en un intermedio entre ambos (positivismo y relativismo cultural), sino más bien en medio de la dinámica de lo real. Para el constructivismo, todo conocimiento (en el mundo de la experiencia) debe ser construido, esta referido a la experiencia, y no puede tener pretensiones ontológicas de objetividad, al menos que se conciba esta como una lógica de razonamiento dentro de un sistema autodeterminado. Se descartan también las comprobaciones empíricas, ya que los modelos construidos deben probar su eficacia en el presente vivido y en las situaciones elegidas. Por lo cual el constructivismo radical no puede ni debe ser otra cosa que un modo de pensar sobre el único mundo al cual tenemos acceso, que es el mundo de los fenómenos que vivimos, por eso la praxis de nuestra vida es el contexto en que se debe probar el pensamiento.

Como se ha venido señalando, el problema del conocimiento de la realidad social no es una cuestión ajena al sujeto, ya que son parte de la auto-construcción colectiva de la realidad, una realidad experienciable, lo que nos conduce a la observación que el sujeto hace del mundo que experimenta, en la relación sujeto-entorno, y por ende individuo-sociedad. Vemos de esta forma la complejización de individuo, que forma parte de la construcción de sistemas, en muchos de los cuales el sujeto sería un elemento mas de estos, los cuales a su vez tienen traspasos fronterizo, o de información debido a la comunicación intersubjetiva.

En lo que a la observación concierne debemos enfatizar que carecemos de una regla universal entre géneros heterogéneos, Niklas Luhmann ve, incluso, el amor y la sexualidad orientados por imperativos culturales, que deben a esa interferencia sus limitaciones y su grandeza, las cuales son diversas entre sistemas y subsistemas. Se crea un código semántico dinámico, con conceptos temporales propios a los modelos, los cuales comúnmente relacionan a una serie de individuos debido a modelos comunes y códigos relacionales. Es aquí donde la observación, la experiencia y las asociaciones juegan un rol fundamental en la dinámica cultural. Y es aquí donde las “Ciencias” Sociales libran su batalla en el desenmascaramiento de la realidad. En el caso de la Antropología la observación es uno de sus más preciados métodos, donde sujeto y objeto se confunden creando un dilema metodológico en el camino hacia el conocimiento. Si la realidad la construyen los sujetos, y estos acceden a ella mediante la experiencia, existiendo una gran diversidad de sujetos, modelos y sistemas; ¿Cómo puede la observación servir para adquirir conocimiento sobre personas que viven un modelo sistémico diferente?. Esta interrogante fue y sigue siendo, aunque con menor peso, contestada de la siguiente manera. La única forma de acceder al “otro” es mediante una “visión desde adentro” de su realidad. Cuando muchos antropólogos ocupaban esta frase se referían a una de las técnicas mas explotadas en esta disciplina, la observación participante, que consiste en insertarse en un medio ajeno al del observador, con el ideal de confundirse sin dejar de mantener la relación sujeto/objeto (observador/observado). Si bien este termino esta empleado en forma adecuada en relación a la situación espacial en que se encuentra el observador con respecto a su objeto de estudio, no se puede decir lo mismo en el plano temporal y simbólico, ya que (como dice María Teresa Angueras) uno de los problemas que presentan los antropólogos en la utilización de este método es la falta de continuación sistemática de los estudios, en donde el observador solo a observado el objeto el tiempo que transcurre su investigación. Pero estos no son los únicos problemas que presenta la observación participante, sino también la confiabilidad o validez de los datos, el peligro a la subjetividad de estos debido a los prejuicios del observador, la perdida de la capacidad crítica por parte del sujeto; Además la presencia y participación del observador puede hacer variar los procesos sociales reales, puede existir una posible falta de espontaneidad y siempre una limitación de observar solo las circunstancias de participación en las cuales le sea posible involucrarse al investigador o elegidas por el mismo. Es aquí donde esta batalla nos conduce al dilema de lo interno/externo (emic/etic), ya que uno de los más grandes obstáculos de este tipo de metodología radica este importante juego posicional, mas aun con la creciente complejización de sujeto, producto de la indiferenciación de las fronteras de la sociedad, la cual según algunos bandos puede reducirse desde un enfoque emic, y otros alzan sus armas de forma eticista. El uso de uno u otro enfoque (¿por qué no ambos?) determinaría la metodología a utilizar y el grado y tipo de conocimiento susceptible de ser abordado. Según Heinz von Foerster mientras estén mas trivialmente conectados los elementos a un sistema es más difícil poder observar desde dentro de este, y mejor será la situación para un observador externo, por lo tanto adquiere mas significatividad para el observador. Pero mientras más compleja sea la conexión, mejor será la posición del actor frente al observador, viendo este ultimo una nebulosa con poco significado. El problema es que es imposible separar ambos sistemas, ya que son complementarios para las estructuras. Ya que ningún individuo separa de su realidad uno u otro enfoque en determinadas circunstancias, son ambos parte de su autoconstrucción, de la construcción de los sistemas, y están automatizados en su mundo. La observación participante muchas veces se ha considerado como un enfoque etic, en donde el observador rompe las barreras para llegar al ansiado estado emic, cosa que probablemente no se concrete; y aunque logre penetrar las barreras (de lo emic a lo etic) en la observación, nunca se convertirá en el codiciado nativo, es decir, queda en un enfoque etic de esa realidad. Esto ya a sido clarificado por muchos investigadores a través de los tiempos, pero no son pocos los que siguen con calificar a un sistema como incapaz de dar cuenta de sí mismo, y su exterior como única forma de reflexividad en torno a este. Es difícil concebir que al sistema le sea imposible reflexionar sobre sí mismo, cuando la mayoría de las veces han sido producto de una autogestación o autoconstrucción, tomando en cuenta su autorreferencia como parte de su dinámica interna, pero no por ello cerrada. Alguien podría argumentar que el problema recae en las pocas posibilidades que posee el sistema de reflexionarse, pero se adiestraría constructivamente en su auto-organización, y sus posteriores autocorrecciones.

Un sujeto que constituye en sí mismo su relación con el mundo, construye su realidad, descubre que otros también lo hacen, y a su vez ese sujeto también se da cuenta que esta inserto en el mundo de otros. Entonces puede postularse que varios de los problemas de la observación podrían resolverse mediante la cibernética de segundo orden, en la que mediante ciertos análisis lógicos se puede explicar lo que ocurre cuando un observador observa a otro observador, es decir, el sujeto que observa se transforma en el objeto de observación de otro sujeto. Como dice Marcelo Arnold desde esta posición no solo se puede observar lo que los observados indican y describen (el que observa), sino también captar los esquemas de diferencias con que marcan tales observaciones y trazan sus distinciones (el cómo observan). Las ventajas de este modelo es que obliga al investigador a observar diferencias con esquemas de diferencias propios y ha desarrollar la capacidad de poder distinguir entre ambos. Además el observador de segundo orden tiene la facultad de poder identificar estructuras latentes, que son un punto ciego para el observador de primer orden. George Spencer Brown, al igual que von Foerster, entiende la observación como el empleo de una distinción, la cual constaría de dos lados, por lo cual sería el limite que permite distinguir esos dos lados y pasar de uno a otro. Por lo tanto establece una referencia indicando lo que se observa, y por ende delimitando lo que no se observa. La distinción sería el punto ciego del cual habla Luhmann, lo cual pone al observador en una posición mas realista, pero no soluciona el problema de la observación como metodología de investigación.

El punto ciego en este tipo de observación es mayor que en una observación de segundo orden, en la cual este observador puede concentrarse en observar lo que el observador de primer orden no observó. La subjetividad colectiva y cultural antiguamente era resuelta mediante la consideración de que se trataba con sistemas organizacionalmente cerrados, lo cual validaba en gran medida la observación como forma de alcanzar la realidad. Si bien en algunas culturas poco complejas esto “puede” haber sido factible, hoy en día nos encontramos frente a la imposibilidad de tratar los sistemas sociales como cerrados, ya que la dinámica cultural a trascendido a niveles en los cuales los sistemas están tan expandidos que en algunos casos se confunden y se hacen indiferenciables, todavía no me atrevería a hablar de un sistema global (como Luhmann), pero si de un deterioro entre las fronteras culturales, cuya consecuencia es un aumento de la complejidad

De ahí que vea como forma de acceder al conocimiento, y como parte de la construcción de la realidad la observación de segundo orden, en complementación con la aotoobservación parcial. Al hablar de la autoobservación parcial me refiero a una de las esferas mas reductivas de esta metodología, en la que el autoobservador se vislumbra como un sujeto actor-observador, es decir en su etapa nativo del sistema de referencia, como parte de un subsistema, siendo él una parcialidad. El actor-observador se encuentra en una posición privilegiada frente al observador-actor, ya que ha ocupado un mayor numero de posiciones dentro de esa realidad, en cual el individuo es producido y reproductor de las instituciones y discurso que interpreta y lo interpretan, es decir, posee un hilo biográfico (como lo afirman Juan Gutiérrez y Juan Manuel Delgado). Alguien podría discutir, con justa razón, la denominación de autoobservación parcial, pero creo conveniente ocupar este termino para no confundirse con la autoobservación que se realiza en la observación de segundo orden, ya que es el conocimiento el que se pone en un plano de observación del conocimiento, el observador observa como observa el observador lo observado, por lo tanto se realiza una autoobservación entre observadores. Esta complementación entre la cibernética de segundo orden y la autoobservación (parcial) podría acercar a los escépticos en la lucha común, ya que adiestrar a un actor observador, o ser un actor observador (visto desde el punto de vista de pertenencia al grupo) mas una observación de segundo orden nos daría una oportunidad inigualable en el trabajo antropológico; en la que el sujeto participe de la construcción de un sistema, observa dentro del mismo, con toda la autorreferencia de experiencias vitales, y este es observado por un observador de segundo orden, que observa como observa el sujeto observador sus autorreferencia constructivas. El grado de subjetividad se reduce, como así también la espontaneidad y la alteración que produce normalmente el investigador en su objeto de estudio. Según Juan Gutiérrez y Juan Manuel Delgado, la autoobservación conduce a los mas altos niveles de certeza y a la comprensión del sentido de las acciones de los sujetos, ya que estos dos principios (certeza y comprensión) son los fundamentos de validez de la autoobservación. Al referirnos a la certeza hablamos de la probabilidad de que otra conciencia similar a la mía acepte el sentido que mi conciencia objetiva le da al objeto; con lo cual esa conciencia que es similar a la mía puede ser el objeto objetivado por mi propia conciencia. Es decir, la certeza aumenta en función del conocimiento vivencial la o las personas que se esta observando.

Toda elección metodológica; quierase o no, construye su objeto de estudio, seleccionando la realidad que resulta pertinente y posible de conocer, justificando así la utilización de uno u otro método, por lo cual no se pueden descartar los otros métodos de observación, ya que siempre existirán imperfecciones, pero frente a la forma clásica de observación, la autoobservación se presenta como una mas adecuada vía de acceso a la realidad social.

Antes de finalizar sería bueno el recordatorio que desde un modelo constructivista la epistemología es una autoconstrucción (indisoluble del sujeto que la construye), orientada por paradigmas que son parte de un sistema latente, autorreferenciales, por lo cual para la ciencia adquieren un carácter de verdad o realidad desde el momento en que son generadas, así como la discusión que se da en torno a estas teorías, “...la investigación social es uno de los espacios auto-producidos para que la sociedad se observe a si misma” .Esto no significa la validación automática de todas las teorías por encontrarse dentro de un metasistema. A esto Maturana concluye que solo se aceptan como explicaciones científicamente validas aquellas que resultan de los criterios de validez generados por las comunidades científicas

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Bibliografía

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