Feminismo y globalización

Estado. Visión de género. Acción Social. Retos para las mujeres. Ciencias sociales. Igualdad

  • Enviado por: Laura Mistral S
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 3 páginas
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Estado y Globalización: la visión de un género

INTRODUCCIÓN

El movimiento feminista, fundamental en la historia de la humanidad por sus destacables aportaciones a la historia de la misma, una vez más se hace presente con la crítica al Estado y a los procesos globalizadores. Y cuando hablamos de crítica, no nos referimos simplemente a destacar una serie de puntos negativos e inconvenientes a un grupo determinado; por el contrario, para este caso las ideologías feministas se destacan por buscar la reconstrucción de una manera práctica y concreta de la realidad mundial, fin que busca tornarse ampliamente notorio en el desarrollo del presente ensayo. Autoras tales como Catharine MacKinnon, Laura Frade, Chusa Lamarca Lapuente, Georgina Alfonso, entre otras muy destacables autoras, y fuentes básicas de este ensayo, nos invitan a comprender el Estado desde una perspectiva de género, invitando a las lectoras a asumir una visión diferente del Estado y sus procesos globalizadores , dejando de ser actoras pasivas de los procesos económicos estatales y mundiales y tomando un papel activo en estos mismos.

Durante la primera parte de este ensayo observaremos la compresión del Estado como ente autónomo en la visión feminista y los manejos y los manejos económicos con respecto de la participación del movimiento feminista; en la segunda observaremos una clara definición , desde la perspectiva de género, del proceso globalizador y las relaciones estatales en el sentido económico. En la tercera parte , a manera de reto, observaremos las conclusiones y consideraciones, además la invitación hecha al género femenino para pronunciarse y hacerse parte activa de los procesos globalizadores estatales y mundiales, invitando también a la profundización y conocimiento de los mismos, y cuando se hacen estas invitaciones no es el objeto lograr efímero entusiasmo, sino un verdadero y profundo interés en dichos procesos. De forma contundente y explícita, los planteamientos de las mencionadas autoras se tornan en el punto de enfoque y son analizadas desde la realidad de un siglo que comienza, abandonando aquellas que puedan tornarse obsoletas y sin espíritu en el mundo de hoy, y buscando lograr una reforma efectiva del estatalismo globalizado y los procesos económicos.

PRIMERA PARTE. CONCEPTOS FUNDAMENTALES: EL ESTADO Y LA VISIÓN DE GÉNERO.

Para poder estudiar la perspectiva feminista de la relación entre Estado y globalización, se hace necesario estudiar el concepto de Estado desde una visión de género.

Tomando una perspectiva marxista, la autora Catharine MacKinnon asume que el Estado es un ente autónomo, que, “expresado a través de sus funcionarios” asume una tendencia que puede llegar a ser o en definitiva capitalista, o por el contrario, eminentemente socialista, que a pesar de ser una la clase dominante, asume sus propios intereses , que en cierta forma son “independientes” de cualquier otra pretensión o interés particular de la misma clase, puesto que esos intereses (los estatales) son los que debe cuidar, y tiene el poder para hacerlo. Y aún suponiendo que esos intereses de clase y estatales se encuentren estrechamente relacionados, no debe ser esta relación en forma lineal, sino, según la visión de Marx que asume el autor Jon Elster, los intereses de la burguesía estaban mejor protegidos desde fuera e la política. Pero una vez asumimos que esta “autonomía” del Estado pueda existir, debemos adentrarnos aún más en el ejercicio de la misma para el tema que nos concierne, en este caso, los manejos económicos y comerciales del Estado y la intervención femenina en dichas operaciones.

Tal y como lo afirma la economista Laura Frade, cuando se aplica un “programa de ajuste estructural” (debe entenderse como un programa de ajuste estructural una serie de reformas de los manejos y la intervención estatales en la economía y los manejos económicos) donde, entre otras reformas, se aplica la transición entre el Estado de Bienestar y el Estado regulado por el mercado internacional, la privatización de los servicios y otros bienes de producción, la eliminación de ciertas barreras arancelarias y otras que impiden la libre circulación del comercio, entre otras medidas, no se está aplicando sino un modelo de desarrollo centrado en alcanzar la privatización económica, cuando vemos que se orienta siempre hacia prácticas como las exportaciones y la libre circulación del capital, idea que es principalmente estimulada por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OMC, que tienen por función, promocionar el desarrollo (esta es la misión del Banco Mundial, que entre otras ha sido el directo responsable del ejercicio de programas de ajuste estructural como los mencionábamos al principio de este ensayo, y podemos tomar como ejemplo de estas políticas la Estrategia de Asistencia Nacional, que define los proyectos de préstamo para llevar a cabo las reformas y privatización en los países), supervisar el sistema monetario internacional ( en el caso del Fondo Monetario) y asumir los retos y problemas que genera la apertura de fronteras (en el caso de la OMC). Tal y como es posible observar ,estas tres instituciones son decisivas en la vida económica de los países, quienes se ven limitados ante la toma de decisiones por parte del consenso de países en estas entidades (en el Banco Mundial y en el FMI las decisiones son tomadas de acuerdo al monto de las inversiones que cada uno de los países; E.U.A. cuenta con el 18 % de los votos, Inglaterra, Japón, Alemania y Francia cuentan con porcentajes aproximados entre 4.58 y 8 % cada uno, dejando que los demás países actúen por bloques de inversión)

SEGUNDA PARTE: LA GLOBALIZACIÓN DESDE EL CONCEPTO FEMINISTA.

Nos indica la autora Chusa Lamarca que debe entenderse la globalización como un fenómeno de expansión del capitalismo, que trae como objetivos elementales el abarcar el espacio físico del planeta, y afectar las áreas de la actividad humana ( cuando ésta busca la ruptura comercial, política, cultural y especialmente económica de las fronteras entre países), a pesar de que sus defensores nos muestren que es un fenómeno que busca la creación de un espacio de intercambio económico desarrollado a nivel global, ocultando la verdadera intención de la obtención y aumento del capital.

Asimila la autora Lamarca el concepto de globalización con el fenómeno ideológico del neoliberalismo, afirmando que el neoliberalismo es presentado como el fin máximo a alcanzar , cuya única receta consiste en alcanzar competitividad, con el único fin de alcanzar el beneficio económico, afirmando también que el papel que han desempeñado los organismos económicos internacionales mencionados en la primera parte de este ensayo, de tal forma que éstos son los organismos autorizados de desarrollo y tecnología , y cuando dice que la política mundial del mercado (asimilada con una “mano invisible”) tiene un apoyo fuerte, aumentado por el beneplácito estatal, nos hace concluir que las mujeres hemos sido quienes más nos hemos afectado por la circulación e intervención irrestringida a esa “mano invisible” en la medida en que la privatización de los servicios públicos básicos han conducido a la reducción de puestos de trabajo en sectores que han sido dominados por las mujeres, tales como la salud y la educación, a la pérdida de protección y servicios sociales, de los cuales depende la fácil combinación entre trabajo y responsabilidades familiares, a menor acceso a la educación, entre otros. También nos afirma esta autora que la globalización se construye y fortalece a través de los bloques económicos regionales supranacionales, tales como la Unión europea, el Tratado de Libre Comercio, y otros existentes, que a su vez son impuestos por la “mano invisible” del mercado, y que son los que dictan las reglas del juego “para el reparto mundial de la tarta en sus zonas de influencia”. Tomando como ejemplo la Unión Europea, cuando poco a poco Europa, a la vez que va alcanzando su unificación , se van restringiendo los DESC, la privatización aumenta (en especial de los servicios públicos), entre otras medidas nefastas para la población femenina, en la medida que hay reducción del empleo, se limita el acceso a esos servicios públicos para la mujer y su familia, y va decayendo lentamente, hasta llegar a la miseria, sumando a ello el factor de que cuando se reducen estos beneficios, aumenta la necesidad de la mujer de responder por su familia suprimiendo el tiempo que pueda dedicar a sí misma, caso que, por costumbres culturales y ancestrales, no ocurre en el hombre, ya que éste no está acostumbrado a dedicar tiempo a hijos y hogar al llegar de su trabajo (precario en la mayoría de los casos), y debe ser la mujer quien después de una larga jornada laboral debe ir a casa a continuar trabajando en las cosas de su hogar, sin descanso. Aquí se comprueba la teoría de la autora Georgina Alfonso González cuando dice que la globalización neoliberal es una forma moderna de relaciones patriarcales.

TERCERA PARTE . A MODO DE CONCLUSIÓN: EL RETO.

Por todo lo visto se hace apenas obvio concluir que nos encontramos ante una situación definida: el proceso económico de la globalización no ha sido algo realmente efectivo para las mujeres en la medida en que sobre el género femenino han recaído todos los imperfectos de la globalización, como son el aumento del desempleo y la disminución o extinción de servicios sociales, entre otros. Y deben entenderse estos imperfectos como todas las consecuencias destructivas que hemos mencionado recaen sobre la mujer, consecuencias que ya han sido mencionadas a lo largo de este ensayo. Y aquí nos encontramos ante dos situaciones: o debemos acabar la globalización (utopía por cierto imposible) o debemos reformar y crear nuevas políticas para el comercio a fin de que se eliminen esas consecuencias nefastas. Y la forma más concreta para poder lograrlo es alcanzando, tal y como nos lo indica la autora Laura Frade es el lograr alcanzar la oportunidad de sentarnos de igual a igual con los actores económicos, logrando primero que todo suprimir las diferencias que existan y logrando la fortaleza de un movimiento sólido, que sea tomado como un interlocutor válido por las partes, influyendo como actor en las políticas públicas de cualquier índole, no siendo conformes con ser observador pasivo y callado, sino demostrando fortaleza como movimiento. En palabras de la autora, nuestra acción debe encaminarse con la misma acción y fuerza con que se ha venido infundiendo el proceso globalizador, pero en el sentido opuesto: a la hora de distribuir el capital, el movimiento feminista es quien tiene esa responsabilidad, no permitir que se acumule, sino que exista una redistribución que permita que contra nadie recaiga la miseria.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

MACKINNON, Catharine. Hacia Una teoría feminista del Estado. Ediciones Cátedra, Universitat de Valencia, Instituto de la Mujer. Madrid. Traducción de MARTÍN, Eugenia. 1995. Pág 297 y ss.

LAMARCA, Chusa. Ella para él, él para el Estado y los tres para el Mercado. www.filosofia.net/materiales/portada.htm

ALFONSO, Georgina. La mujer en la lógica económica, cultural y simbólica de la Globalización http://www.creatividadfeminista.org/articulos/globalizacion-mujer.htm.

FRADE, Laura. Globalización económica e internacionalización del Estado: oportunidades y retos para las mujeres http://www.ceicom.org/eboell/libros/libros01/15- Globalizacion_Economica_e_Internacionalizacion_del_Estado_retos.rtf