Fedro; Platón

Filosofía griega. Filósofos griegos. Diálogos. Pensamiento platónico. Dualidad cuerpo y alma

  • Enviado por: Maya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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COMENTARIO DE TEXTO

CONTEXTUALIZACIÓN: El texto elegido pertenece al libro “Fedro(247 C-E), de Platón. Este libro pertenece a sus escritos de madurez, como también lo son “Banquete”, “República” o “Fedón”, donde su “Teoría de las Ideas” alcanzaría el punto más elevado en su evolución.

GÉNERO, NATURALEZA Y TIPO DE TEXTO:

  • El género de este texto es didáctico.

  • Su naturaleza es filosófica.

  • Los tipos son: expositivo, argumentativo y analítica.

TEMA: La auténtica realidad.

PROBLEMA Y TESIS:

  • La pregunta planteada en este fragmento de “Fedro” es: ¿Qué elementos integran el lugar en el que habita la auténtica realidad?

  • La tesis, o respuesta dada por el autor al problema, se sitúa en torno a las dos grandes ideas de la filosofía de platón:

La existencia de conceptos o “ideas” eternas e inmutables y la dualidad cuerpo/alma.:

El texto nos sitúa en un lugar “que está más allá de los cielos”, donde “habita (…) la auténtica realidad. Según Platón, existen realidades eternas, que se hallan en un mundo separado no perceptible por nuestros sentidos. A estos universales los denomina “Ideas (ideia o eidos)” (visión de algo en su ser eso que es). Se trata de arquetipos (modelos eternos de las cosas, que establecen un vínculo entre la divinidad suprema y el mundo de la materia) de los objetos de este mundo, los cuales son meras copias o “sombras”, sujetas a un continuo fluir.

El hombre tiende al verdadero conocimiento -pero no el conocimiento que comienza a ser o el que existe en cualquier cosa de las que llamamos reales”, que pertenece al “Mundo de las Ideas”, mientras que los sentidos no son más que un punto de partida que ofrece una realidad falsa e inestable; las Ideas son la verdadera realidad, eterna e inmutable, y las cosas son tan sólo el reflejo de dicha realidad, de la cual participan.

Las Ideas existen en comunidad jerarquizada, de modo que las inferiores se hallan comprendidas en las superiores, en una escala que culmina con la Idea del Bien.

Platón propone que los objetos del mundo físico sólo se parecen o participan de las formas perfectas, y que sólo éstas pueden ser el objeto del verdadero conocimiento; lo que es eterno e inmutable son los modelos espirituales o abstractos, a cuya imagen todo está moldeado, todos los fenómenos de la Naturaleza son solamente “sombras” de las Ideas eternas.

Conclusión: Platón establece una realidad dividida en dos:

  • Una parte es el “Mundo de los Sentidos”, sobre el que sólo podemos conseguir conocimientos aproximados e imperfectos utilizando nuestros sentidos. Todo lo que integra este mundo “fluye” y nada permanece. No hay nada que sea en este mundo, solamente se trata de cosas que surgen y perecen.

  • La otra parte es el “Mundo de las Ideas”, sobre el cual podemos conseguir conocimientos ciertos, mediante la utilización de la razón. Este mundo no puede reconocerse por medio de los sentidos.

Citando un ejemplo de “El mundo de Sofía”:

[“¿Por qué todos los caballos son iguales, Sofía? A lo mejor piensas que no lo son en absoluto. Pero hay algo que todos los caballos tienen en común, algo que hace que nunca tengamos problemas para distinguir un caballo de cualquier otro animal. El caballo individual “fluye” (…), pero el “molde de caballo” es eterno e inmutable. (…) Ese caballo está moldeado según un modelo que queda inalterado de caballo en caballo. (…) Todos los caballos tienen un denominador común, un origen común, están hechos con el mismo molde.”]

El otro punto de la filosofía platónica que aborda este texto gira en torno al cuerpo y el alma. Para Platón, el hombre se compone de alma y cuerpo, pero la parte absolutamente más noble es el alma, porque es espiritual, y por lo tanto, eterna e inmutable. La espiritualidad le viene dada por su origen, pues procede de una existencia anterior. El alma se encontraba en el “Mundo de las Ideas”, mundo que “por ser objeto de verdadero conocimiento, sólo puede ser percibido por (…) el alma”, pero como castigo a una culpa cometida, fue arrojada al cuerpo, y en él mora temporalmente hasta que pueda volver a su lugar de origen.

La unión alma-cuerpo es accidental, pero no independiente. La interdependencia se explica acudiendo a las tres partes de que consta el alma: la parte apetitiva (que se encuentra en el vientre y a la que se deben las sensaciones placenteras), la parte irascible (que está en el pecho y corresponde a los afectos) y la parte intelectual o racional (que reside en la cabeza y está en contacto con las Ideas). El alma añora el retorno a la contemplación de las Ideas, “se ocupa en captar lo que le es afín, se regocija al contemplar por fin el ser; se alimenta de la contemplación de la verdad y es feliz (…). Contempla a la justicia misma, a la moderación misma y al conocimiento (…). Y, habiéndose recreado en la contemplación de las otras cosas que son igualmente verdaderas, el alma se sumerge de nuevo dentro de la parte interior del cielo, para regresar a casa”. A esta contemplación directa y plena llegará mediante la perfección que le concede la práctica de las virtudes, correspondientes a cada parte del alma. Así, se establecen cuatro virtudes fundamentales: a la parte apetitiva le corresponde la templanza, la moderación por la cual el hombre domina sus pasiones; a la parte irascible, la fortaleza o valor; a la parte racional, la prudencia o sabiduría. Por encima de todas ellas, está la justicia, virtud por excelencia.

Cuando el cuerpo muere, el alma sigue existiendo. Si durante su peregrinaje por este mundo ha conseguido la purificación por medio de la virtud, el alma regresará a su lugar de origen; de no ser así, se reencarnará en otro ser, hasta que logre la perfección.

En “Fedro”, Platón describe así el alma: [“El alma es semejante a un carro alado, del que tiran dos briosos corceles, uno blanco y otro negro, regidos por un auriga moderador”].

ESQUEMA IDEAS:

  • Idea principal:

    • ¿Qué elementos integran el lugar en el que habita la auténtica realidad?

  • Ideas secundarias:

    • ¿Qué nota tienen en común todos esos elementos?

    • ¿Dónde se encuentra la auténtica realidad?

    • Lo que percibimos por los sentidos, ¿es el verdadero conocimiento?

RESÚMEN:

El alma asciende desde el “mundo de los Sentidos”, donde se encuentra unida a un cuerpo, hasta su lugar de origen: el “mundo de las Ideas”. Allí, contempla la verdadera realidad, el conocimiento puro, las virtudes y añora quedarse ahí, pero vuelve a descender para regresar a su “casa provisional”.