Fauvismo

Arte contemporáneo del siglo XX. Vanguardias artísticas. Pintura francesa. Matisse. Derain. Vlaminck. Biografía

  • Enviado por: Ivan
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EL FAUVISMO COMO MOVIMIENTO

El Fauvismo fue un movimiento pictórico francés de escasa duración (entre 1904 y 1908, aproximadamente) que revolucionó el concepto del color en el arte contemporáneo. Los fauvistas rechazaron la paleta de tonos naturalistas empleada por los impresionistas en favor de los colores violentos, introducidos por los postimpresionistas Paul Gauguin y Vincent van Gogh, para crear un mayor énfasis expresivo. Alcanzaron una intensa fuerza poética gracias al fuerte colorido y al dibujo de trazo muy marcado, desprovisto de dramatismo lumínico.

El término fauves, literalmente `fieras', fue una etiqueta peyorativa aplicada por la crítica con motivo de la primera exposición, en el Salón de Otoño de 1905, aunque los miembros del grupo ya pintaban en ese estilo con anterioridad a esta fecha. Sus integrantes fueron André Derain, Maurice de Vlaminck, Raoul Dufy, Georges Braque, Henri Manguin, Albert Marquet, Jean Puy, Emile Othon Friesz y Henri Matisse, su principal exponente. El término fauves nunca fue aceptado por los propios pintores y, de hecho, no describe de ningún modo su intención subjetiva ni el lirismo de sus imágenes

HENRI MATISSE

La audacia plástica, a menudo magnificada por una sensualidad luminosa, convierte la larga carrera de este hombre nacido en el norte de Francia pero conquistado por el Mediterráneo en una apoteosis de la pintura francesa del siglo xx.

Del neoimpresionismo al fauvismo

Mal estudiante de derecho, abandonó sus estudios en la universidad de Paris para entrar en la academia Julian y preparar el examen de ingreso a la escuela de bellas artes. En 1892, compaginó su aprendizaje académico con el trabajo en el estudio de Gustave Moreau, pintor original y esteticista refinado. En el taller de Moreau, Matisse tuvo como condiscípulos a Rouault, Camoin, Manguin y Marquet, que con el paso de los años iban a convertirse en miembros destacados del fauvismo. Matisse aprendió mucho de Moreau, que alentaba a sus alumnos a desarrollar su talento. En primer lugar, siguiendo los consejos de su maestro, realizó numerosas copias en Louvre. En aquel entonces, el futuro maestro del color pintaba cuadros monocromáticos de interiores y naturalezas muertas, en un estilo tradicional y muy académico.

Las vacaciones (1895 y 1896) que paso en Belle-île, en Bretaña, marcaron un hito importante en su vida. Allí conoció al pintor australiano Jun Rases, íntimo amigo de Monte y de Rodino, y que también había conocido a Van COG Rusel le abrió los ojos a las posibilidades de la pintura del paisaje y le familiarizo con el impresionismo, cuya fuerza le deslumbro vivamente en la exposición del legado Caillebote, celebrada en el louvre en marzo de 1897.

A partir de entonces, el estilo sombrío de sus primeros lienzos dejó paso a una concepcion de la pintura más luminosa (El trinchante, 1897, coleccion privada.) Por otra parte, un viaje a Córcega (1898) acentuó este acercamiento al color, aunque de 1900 a 1904 Vivió de nuevo un paréntesis austero inspirado seguramente por Cezanne. A la austeridad, como si hubiera estado contenido, siguió un verdadero desenfreno de color, expresado en pinceladas puntillistas influidas seguramente por el pintor neoimpresionista Paul Signac, que le invitó en 1904 a Saint- Tropez. Durante un tiempo siguió Matisse los preceptos de Signac, sobre todo para pintar su primer cuadro en gran formato Lujo, calma y voluptuosidad (museo de Orsay), al que puso un título literario que tomo del repetido verso de Baudelaire en La invitación al viaje.

En 1905, en el Salon de otoño de París Matisse apareció de repente como un verdadero jefe de vanguardia de un movimiento nuevo, que la crítica denomino fauvismo -de fauves, fieras-. El abandono del neoimpresionismo había comenzado durante la primavera y el verano de aquel mismo año en Colliure con una pincelada libre y manchas tenues de color llenas de luz. Esta nueva y original manera de pintar se afirmó con fuerza el año siguiente con la simplificación del delineado de los contornos y la aplicación de colores directos y lisos en su monumental placer de vivir (fundación Barnes, Merion, Pennsylvania).

La cúspide de los años 1908-1917

De 1907 a 1911, Matisse dio clases particulares a numerosos alumnos extranjeros, entre ellos al noruego Per Krohg. Por otra parte, en su obra, la Construcción por el color y la simplificación formal dominaban el cuadro con una audacia y una seguridad crecientes (El trinchante rojo, 1908, Ermitage, San Petersburgo). En esta época, Matisse encontró una importante fuente de inspiración en las máscaras negras y la cerámica popular de Argelia, País que visitó en marzo de 1906 (Desnudo azul que lleva el subtitulo de Recuerdo de Biskra) y, posteriormente, en la pintura de iconos que descubrió cuando se instalo en Moscú para pintar La danza y La música que el coleccionista ruso Shchukin le había encargado en 1909. Máscaras e iconos radicalizaron la simplicidad de la forma que, en La cortina amarilla (1914-1915, colección privada, Bruselas), se aproxima a la abstracción. El lienzo se reduce a arabescos monumentales y a algunos campos cromáticos.

Un deslumbramiento solar

El contacto con Renoir con el que coincidió en el pueblo de Cagnes arrastro un tiempo a Matisse hacia formas más suaves y hacia una luz mas dulce. Sus temas, ventanas y odaliscas, reproducen en sus lienzos el efecto de las telas estampadas y de los papeles pintados (pequeña Odalisca con pantalón rojo, 1924-1925, seguida por la Figura decorativa sobre fondo ornamental, 1925-1926, de nuevo muy geometrizada). A partir de 1905, Matisse realizó numerosos viajes: Italia, Alemania, España, Rusia, y Norte de África. En 1930 visitó Tahití y E.U.A., donde el Dr. Barnes le encargó un mural con el tema de la Danza para su casa de Filadelfia.

A lo largo de su obra nunca le abandonó aquel deslumbramiento que el Mediodía francés le había provocado, y que siempre reflejó con un colorismo y una luminosidad sin par aunque, ciertamente, SU pintura evolucionó desde las primeras telas de Saint-Tropez que rezuman el placer de vivir hasta la poesía meditativa del Silencio habitado de las

casas, realizada en 1947. Una de sus últimas obras monumentales fue la decoración de la capilla del Rosario de los dominicos de Vence, ciudad en la que se instalo en 1943. Explosión de rojos, acento de negros y luz de blancos destacan en sus diversas variaciones de una Blusa Rumana (1940) o de un Sillón grutesco (1946).

Al final de su vida, su doble pasión por el dibujo y el color le condujo a la realización de sus famosos guaches recortados que comenzó con la ilustración del libro Jazz, 1947, con textos suyos, y que sólo finalizó con su fallecimiento en 1954, a la edad de 84 años.

Otras obras

La obra de Matisse comprende gran número de dibujos a pluma de trazo muy puro, así como numerosas ilustraciones de importantes obras literarias entre las que destacan: Poesías de Mallarmé (1932), Cartas de la religiosa portuguesa (1946) o Los amores de Ronsard (1948). Su obra grabada alcanza las 500 piezas entre aguafuertes, litografías y planchas de madera.

Además de los artículos publicados en diversas revistas especializadas. No debe ser olvidada su obra como escultor, que comprende importantes series casi siempre en bronce (bustos de Jeannette, 1910-1913; cuatro Desnudos de espaldas) en las que profundiza en la radical simplicidad de la forma.

Legados y donaciones de la viuda y de los hijos del artista permitieron en 1963 la creación en Niza de un museo Matisse que fue enriquecido en 1979 con la serie casi completa de sus esculturas. Por otra parte, existe también un museo dedicado al maestro en Cateau Cambrésis, su ciudad natal.

Otros pintores del fauvismo

Derain, André (1880-1954), pintor francés representante de varios movimientos artísticos de vanguardia a comienzos del siglo XX. Nació en Chatou, cerca de París, y abandonó los estudios de ingeniería para dedicarse a la carrera artística. En 1905, junto con Maurice de Vlaminck y Henri Matisse, formó parte de los fauvistas (del francés, fieras salvajes), llamados así por los colores atrevidos e irreales que utilizaban y que resultaban bastante chocantes para los críticos de aquella época (véase Fauvismo). La mayor parte de las obras de ese periodo son paisajes campestres y urbanos, como Puente de Londres (1906, Museo de Arte Moderno, Nueva York), y muestran las típicas características del fauvismo: colores puros (a menudo aplicados sobre el lienzo directamente con el tubo), pinceladas irregulares, composición delirante y despreocupación por la perspectiva o la representación realista.

Después de 1908 comenzó a experimentar con otros estilos. La influencia de Paul Cézanne le llevó a una tendencia de colorido más sosegado y a un mayor control en sus composiciones. Su gran obra Los bañistas (1908, Galería Nârodni, Praga) supone un intento de combinar las innovaciones de pintores anteriores, como Claude Monet y Cézanne, en una síntesis global. En 1910 produjo obras geométricas, de influencia cubista como El puente viejo de Cagnes (Galería Nacional, Washington). Sus últimas obras, posteriores a 1912, muestran la influencia de muchos estilos diversos, desde el arte francés clásico a la escultura africana, y una tendencia cada vez mayor hacia lo tradicional, caracterizada por un cambio en el colorido y una técnica extremadamente elaborada. De esta etapa de madurez destaca Mesa de cocina (1924, Museo del Louvre, París). También hizo grabados en plancha de madera para ilustrar libros y en 1919, realizó escenografías para los ballets rusos de Sergei Diaguilev.

Vlaminck, Maurice de (1876-1958), pintor fauvista francés, que nació en París. Antes de convertirse en artista, fue ciclista de competición y trabajaba como violinista. En buena medida fue un autodidacta que atacó los principios de la pintura académica hasta el punto de declarar que se sentía orgulloso de no haber pisado el Louvre. Después de 1900 compartió un estudio con su amigo André Derain durante un corto periodo de tiempo; ambos formaron parte del grupo que expuso en el Salón de Otoño de 1905 y que se conocería como los fauves ('bestias salvajes'). La obra de Vlaminck está muy influida por el colorido y la pincelada de Vincent van Gogh, sobre cuya obra se había mostrado una retrospectiva en París en 1901. Realizadas con pigmentos puros e intensos, sus obras fauvistas producen brillantes contrastes cromáticos, como es el caso de Árboles rojos (1906, Museo Nacional de Arte Moderno, París). Sin embargo, antes de que el fauvismo se agotara, en 1908 su obra —básicamente paisajes— se vuelve más suave en color y composición, como se refleja en las telas La casa del pintor en Valmondois (1920, Museo Nacional de Arte Moderno, París) y El camino de la aldea (1935, Colección Arthur Macrae, Londres). Vlaminck también escribió varias novelas.

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