Fauna neolítica en Andalucía

Historia de España. Neolítico. Fauna. Economía de subsistencia

  • Enviado por: Jose Antonio Oca
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 12 páginas

publicidad
cursos destacados
Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

publicidad

OBJETIVO.

El fin que tiene este trabajo es la de mostrar cual era la principal economía de subsitencia en el Neolítico andaluz, y naturalmente, a determinados aspectos que de ella puedan derivar.

Es muy difícil tener un conocimiento mínimamente aproximado de otras actividades que evidentemente forman parte también de la economía de los grupos prehistóricos. Por ello sólo nos vamos a dedicar a mostrar solamente el aspecto referente a la fauna y a los cereales.

Va a ser en el caso de la economía de subsistencia donde podemos hallar datos que nos permitan extraer al menos una series de conclusiones a la espera de poder constatar otro tipo de actividades. En este periodo la economía de subsistencia se plantea más bien en términos de estrategia que en saber cuales son los animales consumidos. Los cambios en la economía de subsistencia son precisamente los que definen el paso de las sociedades de cazadores-recolectores a las de economía productora.

Para llevar a cabo este trabajo no nos vamos a referir cual era la economía de subsistencia de cada una de las provincias andaluzas, sino que haremos referencia a los principales hallazgos faunísticos que se encuentra en Andalucía.

Los hallazgos faunísticos que menciona este trabajo se sitúa en las provincias de Granada, Córdoba, Jaén, Huelva y Cádiz.

INTRODUCCIÓN.

Antes de empezar a hablar de Andalucía, creo conveniente comenzar este trabajo diciendo a nivel de la Península Ibérica, cúales fueron las especies animales y vegetales más antiguamente domesticadas. En cuanto a los animales, estos fueron los primeros:

  • Ovicápridos: se refiere a la oveja y a la cabra.

  • Bos taurus: hace alusión a la vaca. El agriotipo de la vaca sería el uro.

  • Sus domesticus: nos referimos con este término al cerdo. Su agriotipo sería el jabalí (sus scrofa ferus).

  • Canis familiaris: Se aplica este concepto para referirnos al perro. Cuando se hable de Canis lupus, estaremos hablando del lobo.

  • Triticum: Es el trigo. Los trigos hallados en la Península Ibérica son el Triticum L., Triticum monococcum L., Triticum dicoccum Schübl, Triticum dicoccum Schrank,.... . Las dos especies básicas fueron el Triticum monococcum (esprilla) y el Triticum dicoccum (escanda).

  • Hordeum: cebada. Las formas de las cebadas encontradas en los yacimientos neolíticos peninsulares son el Hordeum vulgare, Hordeum vulgare L. Polystichum y el Hordeum vulgare var. Nudum.

  • Andalucía es junto con el País Vasco, la única que cuenta con un estudio de fauna en conjunto. Sus cuevas son las mejor estudiadas, pero en realidad se reduce a Nerja, Zuheros y Carigüela, además del poblado de Los Castillejos de Montefrío. En la actualidad se pueden añadir algunas más: Nacimiento, Valdecuevas, Parralejo y La Dehesilla.

    Se indica en el citado estudio que los animales domésticos son superiores en número a los que fueron objeto de caza. Éstos son más importantes en la primera parte del Neolítico de cerámica cardial, decayendo más tarde, para tener un nuevo florecimiento entre el 4000 y 2. 500 a. C.

    La cabra y la oveja son las especies principales en todos los yacimientos. La ganadería era lo dominante en la fase media del neolítico medio, siendo a comienzos del antiguo y reciente cuando la agricultura jugó un papel esencial. Los animales domésticos predominan en todos los yacimientos y niveles y, de entre ello, Ovis/Capra seguidas de Sus y Bos. Las figuras 1 y 2 ilustran lo dicho.

    Fig. 1. Comparación entre los porcentajes de las especies salvajes de los yacimientos andaluces (A: animales pequeños- liebre, conejo,...-, B: animales grandes- ciervos, équidos, jabalí, uro, ..-C: restos indiferentes- de animales domésticos o salvajes-, y D: total)

    Fig. 2. Comparación entre los porcentajes de las especies domésticas de los yacimientos andaluces.

    LA ECONOMÍA DE SUSBSISTENCIA EN EL NEOLÍTICO ANDALUZ. LA FAUNA.

    En la provincia de Granada pocos son los yacimientos con estratigrafía, incluso alguno de ellos plantea problemas de clasificación y cronológicos (Los Murciélagos de Albuñol). En este yacimiento, aunque no podemos tener en cuenta la fauna hallada en excavaciones antiguas ni tampoco la estudiada y clasificada recientemente por las razones ya expuestas, sí conviene recordar la existencia de Triticum aestivum L., Pinus pinea y madera de Quercus, encontrados en la escombrera.

    Posteriormente, la fauna fue analizada por el doctor Uerpmann (1979). A las especies determinadas por él en su clasificación cabe añadir los restos de Equus ( Equus ) caballus y de Equus ( Asinus ) hydruntinus que cita en otra publicación. La distribución por niveles está hecha por referencia a la estratigrafía establecida por M. Pellicer.

    La abrumadora mayoría la constituyen los restos de las especies domésticas, siendo clara minoría los de las salvajes. Las especies más importantes serían los ovicápridos, seguidos de la oveja, la cabra y el conejo y, a más distancia, el cerdo, el ciervo (Figura 3).

    Fig. 3. Representación gráfica de los porcentajes de las especies domésticas y salvajes de la Cueva de la Carigüela (A) y del poblado de los Castillejos de Montefrío (B).

    Los animales salvajes descienden progresivamente en los niveles neolíticos (9-16), donde como en el caso general dominan los ovicápridos, seguidos por la vaca, la oveja ya veces el ciervo. Entre los salvajes, la importancia se reparte entre el jabalí, el ciervo y el caba

    Se tiene noticias de trigo en la Carigüela, hallado en las excavaciones del doctor Irwin de las que desconocemos detalles.

    El material óseo ha sido objeto de una reciente revisión, junto con el de la cueva de la Ventana, también en Píñar, y se ha concluido que se prefiere los metápodos de ovicápridos para la fabricación de la industria ósea, aun cuando se utilice alguno de ciervo ocasionalmente.

    El poblado de Los Castillejos de Montefrío posee una amplia secuencia estratigráfica, de la que nos interesan los momentos pertenecientes al Neolítico tardío (32.00-2.800 a. C.) y final (2. 800-2.600-a. C.). El estudio de los restos faunísticos fue llevado a cabo por el doctor Uerpmann y en él se han determinado incluso los pesos. En general, figuran en primer lugar los bóvidos, después los ovicápridos, el ciervo y el cerdo que representa aproximadamente la mitad de los primeros.

    En los niveles considerados como neolíticos las especies domésticas son mayoría frente a las salvajes (Fig. 3B).

    La industria ósea se ha fabricado a partir de las siguientes especies según el orden de importancia: artiodáctilos, ovicápridos, animales indeterminados, bóvidos y lagomorfos y ciervo a partes iguales.

    El yacimiento más importante de la provincia de Málaga es la cueva de Nerja. Fue excavada por el doctor Pellicer (1962.), quien obtuvo una amplia secuencia estratigráfica, y posteriormente por los doctores Jordá y Arribas. Parece que la estratigrafía parte de un Paleolítico superior hasta llegar. a momentos calcolíticos.

    Uerpmann señala que lo dominante es Ovis/Capra, seguido de Sus y Bos, y que al hallarse Nerja en una zona accidentada no es extraño que los restos de Capra sean abundantes (Figura 4 A). En el Epipaleolítico, según los pesos, lo más importante es la cabra montés, el cerdo, el conejo y los ovicápridos, estando el resto en menor proporción.

    Aparte de los casos señalados con anterioridad, en el Neolítico inicial se generalizan las especies domésticas: vaca, oveja, cabra, cerdo y conejo.

    En el Neolítico final la fauna es la misma con alguna ligera variante. El orden de importancia seria el siguiente: ovicápridos, vaca, cerdo, cabra montés y el resto en menor proporción.

    Fig. 4. Histogramas de las especies domésticas y salvajes (+ del NR) de Nerja (A), Parralejo (B) y la Dehesilla (C).

    En los niveles del Neolítico final en anteriores excavaciones se había hallado un silo con restos de cereales. La muestra se componía de Hordeum vulgare L. polystichum var. nudum. Triticum L., Olea L. y Quercus L. Se hallaban como en otros casos calcinados. Las especies y los porcentajes de las mismas indican una selección, en una fase agrícola ya avanzada, puesto que aparece trigo desnudo, mezcla de tatraploide y hexaploide, lo mismo que la cebada desnuda, propia de una buena cosecha .

    A modo de comparación puede señalarse que en el Calcolítico las proporciones son: ovicápridos, cerdo, jabalí y vaca casi igualados y el resto en menor proporción.

    Es curioso constatar el ligero remonte de las especies cazadas hacia el final del Neolítico, hecho que se repite más marcadamente en otros yacimientos andaluces.

    Un reciente estudio de la fauna malacológica (Jorda, 1981) aporta como conclusiones que en el conjunto ornamental se emplean Columbella rustica, Cyclope nerita, Glycymeris violacescens y Spondylus. En cuanto a la alimentación se puede precisar que en el Epipaleolítico son las lapas las más consumidas, diversificándose la dieta en el Neolítico, abundando éstas, caracolillos de mar, caracoles y mejillones. Según las especies encontradas parece que en la primera de las etapas señaladas y en el Neolítico antiguo la temperatura debió ser templada y algo más cálida en él Neolítico medio y Calcolítico.

    En otros yacimientos de esta misma provincia se aprecia el predominio o el aumento, ya señalado, de las especies salvajes en etapas donde sería más lógico suponer lo contrario. Un ejemplo de ello es la cueva del Sahara (Benalmádena). En cualquier caso, los restos de especie doméstica se reducen a la oveja. Éstos y los de ciervo tienen signos de descamación y descuartizamiento. Naturalmente, al igual que en la provincia de Granada, muchos otros yacimientos pueden servir como complemento, aunque la mayoría fueron excavados hace bastantes años y no se puede contar con una estratigrafía.

    Recientemente se ha publicado la existencia de Triticum aestivum en la cueva del Bajoncillo, asimismo en Málaga.

    En Córdoba la cueva de los Murciélagos de Zuheros es la más interesante en cuanto a estratigrafía, con una secuencia de fechas radiocarbónicas. Este yacimiento tiene dos estudios de fauna, uno realizado por Fernández Villalta y Castellví sobre el que es realmente difícil efectuar un recuento y otro efectuado por Uerpmann. Según éste, la fauna doméstica era prácticamente la totalidad, siendo mayoría abrumadora los ovicápridos, seguidos por la vaca y el cerdo, mientras que entre la salvaje sólo el conejo llega a un 3 % y el resto al 1 %. Ello indicaría el grado de madurez de las técnicas ganaderas y coincidiría, a grandes rasgos, con lo dicho por este autor en el estudio general sobre Andalucía.

    Asimismo se recogieron restos de cereales en los estratos III, IV y V, de los que se obtuvieron las fechas de C14. Las especies eran: Triticum dicoccum, Triticum aestivum y Hordeum v. var. nudum, además de algún resto de carbón vegetal. Predomina el primero de los citados, seguido por la cebada y el trigo común. Naturalmente en conjunto el trigo es el dominante, demuestra que la expansión y el cultivo de la cebada desnuda en el sureste de la Península durante los tiempos más remotos tuvo suma importancia.

    P. López recogió material de las excavaciones de 1969 que, una vez estudiado por ella, resultó ser cebada vestida, Triticum aestivo-compactum y bellotas ya germinadas carbonizadas (López, 1980, pág. 2).

    La cueva de los Mármoles, próxima a la anterior, ha proporcionado abundante cereal y resto de cérvidos, suidos y ovicápridos (aún por determinar su domesticidad) en las últimas excavaciones.

    En la provincia de Cádiz se tenía noticia de yacimientos neolíticos, cuyos datos no eran demasiado abundantes, pero recientemente contamos con otros dos a los que ya se ha hecho alusión.

    La cueva de Parralejo o de Dos Hermanas (Arcos de la Frontera) tiene en el Neolítico inicial las siguientes especies: vaca, oveja, cabra, cerdo, perro y conejo, además de probable caballo doméstico y, en cuanto a la salvaje, el ciervo rojo, zorro, lince, gato montés y erizo. En estos niveles los animales domésticos son clara minoría con respecto a los salvajes. Este panorama se iguala, e incluso los primeros llegan a superar a los segundos en el Neolítico final y en cuanto a los pesos, poniéndose de relieve la importancia de la caza. Según los pesos, en el Neolítico antiguo predomina el ciervo, seguido de uro, vaca, ovicápridos, conejo y el resto en menor proporción. En el Neolítico final la fauna es prácticamente la misma a excepción del caballo, y el orden de importancia es: vaca, ciervo, cerdo y ovicápridos, ya mucha distancia el resto de las especies (Figura 4 B).

    La cueva de la Dehesilla en el mismo lugar presenta un panorama similar. En el Neolítico inicial los animales domésticos son franca minoría, mientras que en el final se invierte totalmente esta proporción. Lo más importante es el ciervo, después el conejo, el uro y todos los demás. En el Neolítico final hay que unir a las especies existentes el perro y el caballo con dudas en cuanto a su status, el zorro y el conejo, desapareciendo el uro y el lince. Las más importantes son el cerdo, los ovicápridos y la vaca, y en menor proporción el resto, pudiendo destacar, en todo caso, el ciervo (Figura 4 C).

    En la provincia de Jaén se conocían algunas referencias a la cueva del Nacimiento (Pontones) , e incluso un avance al estudio de fauna, así como un análisis polínico y otro de microfauna. Una publicación posterior recogía el estudio de fauna procedente de una campaña de excavación más reciente que la efectuada por G. Rodríguez . Tanto esta cueva como Valdecuevas (Cazorla) representan el inicio de la neolitización en la zona, con cerámicas impresas, incisas, digitadas, peinadas, a la almagra, etc.

    Un estudio espacial elaborado teniendo en cuenta estos dos yacimientos muy próximos entre sí permite confrontar todos los datos citados (Asquerino, 1984).

    Valdecuevas está situada al final del Arroyo de su mismo nombre, en la sierra del Pozo que se integra en la de Cazorla, y la del Nacimiento en las proximidades del río Segura, en plena sierra del Segura. La primera de ellas se halla en un espolón sobre un arroyo, no lejos del río Guadalentín, y la segunda cuenta con nueve manantiales en un radio de unos 4 Km. alrededor del yacimiento. Con todo, las condiciones son mucho más favorables para la caza y el pastoreo. De hecho, aunque el dato no sea excluyente, hay ausencia de restos de cereales en el análisis polínico de la segunda, así como de macrorrestos, a pesar de haberse efectuado un cribado por flotación. Desde el inicio, los animales cazados: rebeco y cabra montés, encajan perfectamente en el medio y, aun cuando se introducen las especies domésticas, esta práctica no se abandona. De modo constante, en Valdecuevas el animal más cazado es la Capra pyrenaica y en el Nacimiento del ciervo de pequeña talla. La causa puede ser el ecosistema de cada lugar. Los suidos podían ser salvajes, ya que experimentan las mismas fluctuaciones que el Cervus.

    Según Cuenca y Walker, entre el 9000 y el 72.50 B. P., habría una sequía en los valles bajos que hace que las gentes se desplacen a las zonas altas, donde se mantendría la vegetación y practicaría la caza especializada. La domesticación se haría necesaria para mantener el equilibrio. Según M.a D. Asquerino, ello explicaría el panorama ofrecido por ambas cuevas.

    Un estudio de tipo ecológico de la cueva del Nacimiento proporcionó los siguientes datos.

    Las fases que se establecieron en la excavación eran las siguientes:

  • Un nivel preneolítico con material lítico y fauna salvaje del que no pudieron obtenerse datos polínicos.

  • Un nivel del Neolítico medio (3540 +/- 1200 a. C.) con las especies de ovicápridos, el cerdo y un bóvido dudoso en cuanto a su status. En los distintos subniveles de esta subfase se ve una evolución desde un entorno boscoso de encina y pino con escasa pradera y abundancia de helechos, pasando por un momento donde el bosque se hace escaso y la pradera toma su lugar, constatándose un aumento de la temperatura y un descenso de la humedad, e incluso se asiste al agudizamiento de esta tendencia, para asistir posteriormente a una cierta recuperación del bosque y un retroceso de la pradera.

  • Un nivel del Neolítico final (2040+/- 110 a. C.) con mayoría de ovicápridos y cerdo y algún resto de lobo y ciervo. Hay una recuperación del bosque de encina y pino, junto con algo de abedul, haya y nogal, desapareciendo el avellano y disminuyendo la pradera y los helechos, a la vez que aumentan los brezos y la hiedra.

  • En cuanto a la fauna, las dos fases son muy similares porcentualmente. Si el Sus es efectivamente doméstico, el consumo de fauna doméstica es ligeramente superior a la salvaje, pero los porcentajes son muy aproximados. Lo más importante es el ciervo, seguido de cerdo, ovicápridos y después el resto. Los restos más representados son las extremidades, la que implicaría un consumo especializado, al menos en el despiece de los animales, que se efectuaría en otro lugar incluidos los domésticos.

    Se había señalado con anterioridad cómo la cueva del Nacimiento había proporcionado los restos más meridionales de Rupricapra rupicapra, junto con la de Valdecuevas. Además se ponían de manifiesto los posibles procesos de domesticación que ya se han señalado. El predominio de las especies salvajes sobre las domésticas puede verse en la Figura 5 A.

    Asimismo, en la figura 5 B, se pone de manifiesto esta misma circunstancia para Valdecuevas. Se documenta aquí la importancia de la cabra montés seguida por los ovicápridos, el jabalí, el sarrio, ciervo y el resto en menor proporción.

    Fig. 5. Representación gráfica de las especies animales domésticas y salvajes de la cueva del Nacimiento (A) y de Valdecuevas (B), ambos en la provincia de Jaén.

    La oveja es un animal muy robusto si se compara con los de Verdelpino y Cabezo Redondo. La cabra hispánica entra dentro de las especies autóctonas que han perdurado en la serranía de Cazorla, hallándose sus medidas en las variaciones esta especie (Sarrión, 1980).

    De entre los materiales hallados en superficie en El Judío (Almonte) y en La Dehesa (Lucena del Puerto) en la provincia de Huelva, hay hojas con lustre de cereales, molederas y algún molino barquiforme. Estos yacimientos son relacionables con los poblados portugueses y se hallan en terrenos arenosos y poco fértiles, de escasa elevación y próximos al mar y a la marisma.

    CONCLUSIÓN.

    Resumiendo puede decirse que los yacimientos atribuibles al Neolítico antiguo en Andalucía son escasos y problemáticos en cuanto a su cronología. En esos momentos son importantes los animales salvajes, decayendo hacia el final de esta etapa y volviendo a destacarse a comienzos del Neolítico final hecho que Uerpmann relaciona con el auge de la agricultura. En cualquier caso, se constata el predominio de los ovicápridos y la importancia del ciervo entre las especies salvajes, así como la presencia del caballo y del Equus hydruntinus. El grueso de los yacimientos de esta zona se ha atribuido a un Neolítico medio-final. Sin embargo, los dos de Jaén que pertenecen a una fase que podríamos paralelizar con un epicardial muestran abrumadora mayoría de animales salvajes, lo cual indica que el ambiente es importante y que cada grupo humano desarrolla su economía de manera distinta. Ello se constata asimismo en el caso del hallazgo de cereales de Zuheros, cuya estructura puede deberse a las razones apuntadas o a una selección.

    En opinión de Pellicer y Acosta (1982), la fauna doméstica normal aparece con simultaneidad en todo el círculo de Andalucía occidental, mientras que una agricultura generalizada sólo se encuentra en sus fases medias y muy particularmente en las finales.

    Uerpmann ha sugerido que los conocimientos agrícolas de los grupos del Neolítico medio andaluz estaban tan desarrollados como para evitar las zonas donde las abundantes lluvias favorecían una densa vegetación que dificultaría los trabajos agrícolas. Basa esas afirmaciones en la dispersión de los yacimientos de la etapa citada.

    1

    La fauna en el Neolítico andaluz.

    Vídeos relacionados