Fascismos

Totalitarismos políticos. Fascismo. Nazismo. Principios y prácticas fascistas

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LOS

FASCISMOS

REALIZADO POR:

LOS FASCISMOS

CRONOLOGÍA

Fascismo italiano:

Orígenes Llegada de Mussolini Ejecución de Mussolini.

al poder.

1920 1922 1945

Nazismo alemán:

Golpe de estado Llegada de Hitler Suicidio de Hitler

al poder.

1923 1933 1945

CAUSAS

Las principales causas de los fascismos fueron el desacuerdo de Italia y Alemania con los resultados obtenidos en el tratado de Versalles (1919), ya que a Italia no le habían sido concedidos los territorios que querían; y Alemania había perdido sus colonias e importantes territorios de Europa. La vida política y económica de estos países se vio gravemente afectada por estos motivos, las clases medias se empobrecieron a causa de la inflación y muchos de sus miembros se sintieron atraídos por los grupos radicales surgidos en la posguerra. Así fue como comenzó a perfilarse el fascismo italiano y el nazismo alemán.

IDEOLOGÍA

PRÁCTICAS POLÍTICAS.

En los países fascistas se gobernaba mediante partidos únicos (Partido Nacional Fascista en Italia y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en Alemania) que estaban jerarquizados como si se tratase de ejércitos y eran dirigidos por un solo líder cuya voluntad se imponía.

Existían diversas fuerzas paramilitares: en Italia estaban los fascios, también llamados “camisas negras” por la forma en que iban uniformados. Su símbolo era el águila. En Alemania estaban las SA, que eran las fuerzas de combate paramilitar, y las SS, que eran las unidades de defensa. Sus uniformes eran pardos y sus símbolos eran el águila fascista y la cruz gamada.

Se creía en la supremacía del estado, que implicaba la búsqueda de un Estado todopoderoso, que monopoliza la verdad y la propaganda incidiendo fuertemente en la violencia y la movilización de las masas. Se ensalzaba al líder, se le consideraba como a alguien excepcional y se le obedecía ciegamente, sin controlarle ni censurarle (incluso existían invocaciones escolares a Hitler, como si se tratase de un dios).

Los fascistas son totalmente antiliberalistas, es decir, se oponían a los partidos comunistas, al feminismo y a los partidos liberales. Los partidos liberales tenían una doctrina que llevaba el racionalismo a la idea del estado, y existen desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Sus principales pilares son los derechos naturales del individuo, el constitucionalismo, la igualdad de todos ante la ley, el sufragio universal.

Se llevaban a cabo distintas formas de nacionalismo, imperialismo y militarismo. En Italia el imperialismo procede de viejos rencores que estaban casi olvidados y se sacan de nuevo a la luz para establecer las bases fascistas, además de un deseo de extender el poderío italiano. Por otra parte, en Alemania se estableció la doctrina del “espacio vital”. Esta doctrina era antieconómica y trataba de hacer entrar en el Reich (Imperio Alemán) a todos aquellos que se suponía que debían formar parte de él. Partía de la idea de que una raza superior- la raza aria- debía disponer de territorios donde asentarse. Estos territorios debían extenderse más allá de las fronteras alemanas, en Polonia y Rusia. A todo esto se sumaba el pangermanismo, que se basaba en la idea de que todos los territorios donde se hablase alemán debían pertenecer a Alemania.

PRINCIPIOS SOCIALES

Había un protagonismo absoluto de las élites. Este protagonismo se basaba en la creencia de que había una desigualdad natural entre los hombres, por tanto un ciudadano normal no era más que una pequeña parte de una gran masa, y esta masa tenía la necesidad de ser dirigida por una minoría privilegiada, la élite.

El racismo tenía una gran importancia, sobre todo en Alemania. Se exigía el mantenimiento de la pureza de la raza aria, por lo que no estaban bien vistos los matrimonios mixtos, y se consideraba necesario eliminar a los que eran inferiores, como por ejemplo los judíos, los negros, los comunistas y los masones (asociaciones secretas que aspiraban a la fraternidad universal basada en la tolerancia religiosa y usaban símbolos tomados de la albañilería).

Los jóvenes eran adoctrinados desde su nacimiento en las creencias fascistas, para más tarde introducirles en organizaciones disciplinadas que garantizaban la supervivencia del régimen y la pureza de la raza.

Además los fascistas contaban con el apoyo de la burguesía, al estar este sector de la sociedad en desacuerdo con las reivindicaciones de los obreros.

PRÁCTICAS ECONÓMICAS

En los gobiernos fascistas se daba una economía autárquica, es decir, que buscaba el autoabastecimiento y evitaba depender de los productos del exterior, se impuso la reducción del consumo y el proteccionismo (doctrina económica contraria al librecambismo que protege la producción de un país). El capital sobrante era destinado a la industria bélica.

También se dio la expansión imperialista no sólo en el sentido territorial, también en el sentido económico; esta expansión se basaba en la búsqueda de mercados, materias primas y energías para su industria.

Los dirigentes fascistas se crearon la necesidad de realizar grandes obras públicas para conseguir dos objetivos que ponían al pueblo a su favor: la reducción del paro y la justificación del régimen ante los logros conseguidos.

CONCLUSIÓN DEL GRUPO

Sólo podemos calificar el fenómeno fascista como una especie de catástrofe mundial, una extraña epidemia surgida de un odio irracional a todo lo diferente y del insaciable deseo de poder de unos cuantos impresentables que se creían superiores al resto del mundo, basándose en teorías falsamente científicas. Tras ver películas como La lista de Schindler, La vida es bella o Me quiere, no me quiere, nos hemos dado cuenta de lo crueles que llegaron a ser las dictaduras de las que hablamos. No hablamos de las injusticias que se llevaron a cabo con niños que apenas podían tener uso de razón, sino también de los adultos, de hombres y mujeres, en definitiva, de personas. No importa cuál era su sexo, cuál era su raza o su religión, eran personas, vidas, su único delito fue el de ser diferentes, el de no ser arios, eso fue lo que les condenó. En la película Me quiere, no me quiere se enfoca este tema desde la actualidad, e indigna observar cómo el racismo antisemita sigue vivo en nuestros días, cómo un chico puede despreciar a una chica de la que estaba aparentemente enamorado sólo por tener ascendencia judía. Total, que los fascismos siguen vivos en nuestros días, de nosotros depende no caer en la misma barbarie en la que cayeron italianos y alemanes hace siete décadas.

PERVIVENCIA ACTUAL DEL FASCISMO

En la actualidad los fascismos siguen vivos. Aunque parezca extraño, los fascistas actuales no son sólo “cuatro pandas de skingers”, sino que son muchos más. Además de las conocidas tribus urbanas caracterizadas por su violencia hacia los que no son de su raza o no comparten su ideología (incluso los que no son del mismo equipo de fútbol que ellos), existen también verdaderos grupos políticos que siguen actuando en algunos países europeos, organizando manifestaciones y consiguiendo unos sorprendentes porcentajes de votos en las elecciones. El Partido Nacionaldemocrático Alemán, por ejemplo, no alcanza proporciones demasiado importantes en las elecciones a nivel nacional, pero en 1998 asistieron 8.000 personas a una manifestación convocada por este partido, y ese mismo día asistieron 11.000 personas una manifestación fascista en Francia convocada por el Frente Nacional, partido que consiguió el 15% de los votos en las elecciones de ese mismo año, exactamente el mismo porcentaje conseguido en Italia por la Alianza Nacional, también fascista. La situación más preocupante se da en Austria, donde los ultras consiguieron el 22% de los votos en 1998.

Sin embargo, esta preocupante situación no se da sólo más allá de nuestras fronteras. En España ya hay 65 grupos neonazis que planean organizar un partido político eliminando las esvásticas y las cruces gamadas de su simbología. En definitiva, esto significa que dentro de poco tendremos que lidiar con más de un partido fascista español, y quién sabe si los resultados en las elecciones no serán tan preocupantes como los de nuestros vecinos europeos.

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