Fascismos europeos de entreguerras

Historia. Historia Contemporánea universal. Bases de los fascismos. Orígenes de los fascismos. Totalitarismos. Sistemas autoritarios. Doctrinas fascistas. Nazismo. Militarismo

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LOS FASCISMOS EUROPEOS DE ENTREGUERRAS.

Hª Contemporánea Universal

2º Lic. Historia

INTRODUCCIÓN

Tras la finalización de la guerra 1914, en la mayoría de los países participante en el conflicto se instalaron regimenes democráticos que parecían significar el triunfo universal de este sistema político. Pero los graves problemas por los que Europa tuvo que pasar en el período de entreguerras, fueron la causa de que este triunfo, en algunos países, resultase muy grave.

Las crisis económicas de 1921 y 1929, los efectos de la Revolución soviética, el auge de las reivindicaciones obreras, y la presión que ejercen los nostálgicos del pasado autoritario, introducen profundos cambios políticos, sociales y económicos. En numerosos países se suelen acoger fórmulas autoritarias e dictatoriales de las que únicamente consiguen huir los Estados de fuerte y antigua tradición democrática (Francia y Gran Bretaña) Italia, Alemania, España y Portugal viven experiencias dictatoriales, de una manera semejante a la mayoría de los Estados de Europa central y oriental.

La crisis de la democracia y la expansión de las dictaduras en el período de entreguerras esta estrechamente relacionada con la aparición y extensión de una nueva ideología: el fascismo, que se presenta como formula de renovación de la sociedad. Mediante un hábil control y manejo de los medios de propaganda, los Estados fascistas lograron imponer un sistema de obediencia a un líder considerado casi como infalible y único para sacar de la crisis a su país. Las voces disonantes fueron calladas; la juventud educada para desempeñar el papel asignado por el régimen; los individuos son clasificados según unos criterios que anulan los principios básicos de cualquier sistema democrático…En el caso de Alemania, estas medidas fueron complementadas con la imposición de una política racista y antisemitita.

La puesta en práctica de los principios fascistas que exaltaban el nacionalismo y el imperialismo como la fuerza de la vitalidad de las naciones en las que se rigen estos sistemas, complicara las relaciones internacionales. El expansionismo alemán e italiano, junto con la debilidad de los Estados democráticos y el aislamiento de los Estados Unidos, llevara a Europa y al mundo entero de nuevo a una conflagración mundial.

BASES DE LOS FASCISMOS

ORIGENES DE LOS FASCISMOS.

El caso Dreyfus en Francia creó el primer movimiento fascista verdadero, al unir a los conservadores con los monárquicos y otros opositores al Gobierno republicano contra los herederos de los valores franceses revolucionarios de izquierdas que intentaban anular la condena por alta traición dictada contra el oficial judío Alfred Dreyfus. Charles Maurras creó el grupo político Acción Francesa, con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y una ideología articulada por él mismo y por Barrès. El republicanismo dominó en Francia después del caso Dreyfus, pero Maurras y Barrès habían creado un modelo para futuros movimientos.

La hegemonía económica de los estados Unidos alcanzada por los Estados unidos en la economía mundial hizo que los efectos de su crisis se extendieran por todo el mundo. La retirada de los créditos exteriores norteamericanos para hacer frente a las demandas de liquidez interna, junto con la restricción de sus compras en el extranjero (tanto de materias primas como de productos manufacturados debido a la saturación de su mercado) afectó muy duramente a Europa. La situación fue especialmente dramática en Alemania, Austria y Gran Bretaña, que se verán profundamente afectadas por la reducción de la producción y el incremento del desempleo y del paro. La crisis norteamericana pasa a ser una crisis mundial.

La desarticulación económica después de la I Guerra Mundial y la amenaza del comunismo surgido de la Revolución Rusa de 1917, provocaron el resurgimiento del fascismo como una importante fuerza política. Fuertes sentimientos de agravio por la derrota, o por una victoria no recompensada de un modo conveniente, en la I Guerra Mundial, crearon el soporte para futuras aventuras militares. El fascismo consiguió apoyo en todos los sectores de la sociedad, pero con especial intensidad entre los miembros de la clase media que temían la amenaza de la revolución comunista, de los empresarios que tenían temores similares, de los veteranos licenciados que no habían conseguido adaptarse a la vida civil, y de violentos jóvenes descontentos.

En Europa, la crisis económica contribuirá a la llegada de los nazis en 1933 al poder en Alemania. Estés junto a lo fascistas que gobiernan en Italia desde 1922, desenvolverán una política económica basada en un fuerte dirigismo estatal con la que pretenden reducir el paro y relanzar la economía.

Aunque no se elimino la iniciativa privada, todas las empresas quedaron bajo la supervisión de Estado, imponiéndose un férreo control de los precios y los salarios, así como de los cambios monetarios y de los intercambios comerciales, con el objetivo de reservar el mercado interno libre de la competencia internacional y potenciándose todos los sectores productivos mediante subvenciones. La finalidad global y la última era alcanzar la plena autarquía o independencia económica frente a los demás estados. Para lograr el pleno empleo se favorece la construcción de obras públicas, el incremento de los efectivos militares y la industria de armas.

La necesidad de mercados reservados y la competencia internacional conduce a los Estados fascistas a realizar una política exterior agresiva que agravara las tensiones europeas y conducirá al estallido de la II Guerra Mundial.

TOTALITARISMOS, SISTEMAS AUTORITARIOS Y FASCISMOS.

Para comenzar, es de vital importancia, marcar las diferencias entre estas tres palabras. Totalitarismo de regimenes tales como la dictadura nazi (hasta 1945) o la dominación estalinista (hasta 1956) Sus características fundamentales serían.

  • El control absoluto del individuo por el Estado, sin que pueda hallarse límite alguno en el ejercicio del poder ocasionándose la segunda característica.

  • Instrumentalización (consciente y privilegiada) de los conocimientos científicos y tecnológicos para llevar aquel control hasta su extremo.

  • Característica peculiar también es la existencia única de un partido (partido de masas) encargado de la difusión de la nueva ideología totalitaria hasta el último rincón de la sociedad. Partido, en consecuencia fuertemente jerarquizado y absolutamente fundido con la organización burocrática del gobierno, cuando no situado por encima de ella.

  • Actuando junto al partido un sistema terrorista de control policiaco, que recubre y acompaña y que viene a complementarlo eficazmente en sus tareas de intervención sobre el tejido social, tratando de llegar hasta donde el partido no llega y ejerciendo al mismo tiempo, vigilancia y garantía de “anticorrupción”.

  • Arbitrariedad con que esa policía política dirige su represión no solo contra los enemigos declarados del régimen, sino también contra sectores de la población no necesariamente homogéneos, explotando y sin la menor limitación ética, las armas de la psicología científica y el potencial de la propaganda y los medios de comunicación de masas.

  • Fuerte componente milenarista, que aspira a la renovación absoluta de la sociedad y de los individuos que componen, a su situación radical por una nueva especie: “el hombre nuevo”

  • Control centralizado de la economía y su rígida dirección a cargo del Estado.

  • En una frase se podría definir el totalitarismo como el encuadramiento moderno de masas.

    Las características antes expuestas no son únicas y exclusivas de movimientos totalitario los sistemas autoritarios y los fascismos comparten muchas de estas características, por eso en la mayoría de los manuales aparecen explicadas en el conjunto. Creo que es importante poder señalar que aunque pequeña la diferencia existe, ya que no es lo mismo el nazismo de Hitler, con la dictadura de rasgos fascistoides de Franco.

    Los sistemas autoritarios, supondrían por fuerza y a su vez un grado de control político y policíaco menor, bien por que los enemigos políticos del sistema autoritario fuesen menos y más localizados, o bien debido a la escasa complejidad de un determinado tejido social concreto. En cualquier caso, el grado de presión social y de violencia política en los regimenes autoritarios se mantendría siempre a menor escala.

    Los muy frecuentes y diversas interpretaciones características del autoritarismo, por otra parte ayudan a comprender la abundancia de manifestaciones históricas de signo similar, en lugares y épocas dispares, como factor profundo que actuaría como lastre común en ciertos procesos de cambio socio-político tendente a una conformación de signo abierto. Los residuos del pasado, desvirtuarían hasta tal punto las realidades del cambio histórico que estas acabarían por aparecer, en verdad como regresivas. Una evidente dificultad de modificar los hábitos colectivos, los arraigados prejuicios o las particulares motivaciones de inspiración tradicional de los distintos grupos sociales. Y los conflictos de toda índole surgidos en el intento permitirán entender la desajustada convivencia de esos retos del pasado, su persistencia desconcertante en circunstancias de valor política más o menos definida y perfecta en tanto que vendrían a explicar su coexistencia temporal con mecanismos electorales renovados con transformaciones normativas de la organización económica general que apuntan por el contrario en sentido claramente moderno.

    El fascismo es el más complejo por que puede admitir diversas acepciones. El termino deriva de fasces o montón de varas del mismo tamaño atadas alrededor de un hacha que simboliza la autoridad de los magistrados romanos. En un sentido estricto el régimen político existe en Italia entre los años 1922 y 1943, basado en la existencia de una dictadura unipersonal, en la presencia de un partido único de masas, en la exaltación nacionalista y en la organización de un Estado de carácter corporativista. En un sentido amplio, se denomina fascismo a todas las doctrinas de derechas que tengan por objeto sustituir un régimen democrático por otro autoritario y nacionalista. Una tercera acepción del término, más coloquial, se refiere a una actitud autoritaria, arbitraria, violenta y dictatorial que alguien impone a un grupo social.

    Los sistemas fascistas siempre procuran movilizar y encuadrar a las masas en una organización política sobre la que se apoya para gobernar a las masas (que están en estrecha relación con el jefe y son el fundamento y la justificación de su actuación) ofreciéndoles valores nuevos con los que pretenden modificar los sistemas tradicional de vida. Se pude clasificar de sistemas fascistas a las experiencias políticas vividas en el periodo de entreguerras en Italia con Mussolini y en Alemania con Hitler y en los regímenes subordinados que se establecieron en los países ocupados por Alemania durante la II Guerra Mundial.

    DOCTRINAS FASCISTAS

    Antes de la I Guerra Mundial, algunos escritores, entre ellos el famoso poeta italiano Gabriele D'Annunzio, y los pensadores franceses Georges Sorel, Maurice Barrès, Charles Maurras y el conde Joseph de Gobineau, expresaron ideas fascistas. Todos ellos se opusieron a los valores de la Ilustración de individualismo, democracia y racionalismo secular; y, en conjunto, sus ideas han sido presentadas como una reacción a estos valores que fueron representados por la Revolución Francesa. El libro italiano Fascisti respondió a los ideales revolucionarios de “libertad, igualdad, fraternidad” con la exhortación “¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!” En general, veneraban la fuerza: la heroica voluntad del gran líder, la fuerza vital del Estado, la mística de los uniformes y formaciones paramilitares, y la utilización no contenida de la violencia para afianzar y fomentar el poder político. La filosofía de Friedrich Nietzsche, manipulada de forma artera por la mayoría de los fascistas, facilitó ideas y consignas poderosas al fascismo, sobre todo `el triunfo de la voluntad' y el símbolo `del superhombre'. Algunos fascistas recurrieron al cristianismo como una fuerza conservadora, mientras otros rechazaban la moralidad cristiana por reprimir la voluntad. Muchos tomaron ideas del darwinismo social sobre la lucha competitiva en y entre los estados y sobre la obligación evolutiva que tiene el fuerte de aplastar al débil: esas ideas a menudo implicaban racismo. La mayoría de los teóricos fascistas abrazó el nacionalismo extremo que, en algunos casos (Gobineau, Barrès, Maurras) incluía el antisemitismo. Como parte de su antirracionalismo, algunos propusieron un culto místico a la tradición y al Estado.

    La `batalla por los nacimientos' de Benito Mussolini simbolizó la visión fascista del papel de la mujer, como pilar pasivo del hogar y madres de futuros miembros de las fuerzas armadas. “La mujer —escribió el fascista italiano Ferdinando Loffredo— debe volver bajo el sometimiento del hombre, padre o esposo, y debe reconocer por lo tanto su propia inferioridad espiritual, cultural y económica”. Uniendo el feminismo militante con el marxismo y la lucha de clases, los fascistas hicieron un llamamiento a la reconciliación entre los sexos así como entre las clases sociales, pero en términos masculinos. Pierre Drieu La Rochelle, escritor francés que más tarde hizo apología de la ocupación nazi condenó el feminismo por ser una “doctrina perniciosa” y afirmó que las mujeres, carentes de las cualidades espirituales de los hombres, eran una fuente de decadencia. A pesar de esto, muchas mujeres han apoyado el fascismo, como Alessandra Mussolini, nieta de Mussolini, figura destacada del partido neofascista italiano Alianza Nacional.

    LA CONVIVENCIA DE TRES SISTEMAS; CON TRES SITUACIONES DIFERENCIADAS.

    1. La debilidad de la Democracia.

    La derrota de los Imperios centrales y la Revolución Rusa provocaron la desaparición de las monarquías en los estados de Europa central y oriental. En la mayor parte de los nuevos Estados se implantaron sistemas republicanos que optaron de instituciones regidas por los principios liberales y democráticos: soberanía nacional, división de poderes, defensa de las libertades individuales, igualdad ante la ley, celebraciones periódicas como procedimiento para cambiar el ejerció de poder y extensión del sufragio universal (progresivamente ampliado a la participación de las mujeres)

    Sin embargo durante el largo periodo de entreguerras, el sistema democrático y liberal sufrió una serie de ataques y de duras pruebas que pusieron en peligro su supervivencia. En muchos países europeos se impusieron regímenes autoritarios y dictatoriales de carácter antidemocrático (abolición de las libertades individuales e del sufragio, clausura del Parlamento, persecución de la oposición política…) mientras que en otros el sistema liberal-democrático muestra una gran debilidad. Se puede hablar así e una crisis general en la democracia. La crisis de la democracia obedeció a la conjugación de diferentes factores, tanto políticos como ideológicos e económicos, entre los que destacan:

  • Exaltación de nacionalismo (factor ideológico)

  • La gran Guerra y los tratados de paz contribuyeron a acentuar le nacionalismo, tanto en los viejos Estados, como en los nuevos que acababan de nacer después del conflicto. Entre los factores que contribuyeron a crear esta situación destacan: el orgullo de la victoria (Francia y Bélgica); la humillación y el resentimiento ante la derrota y sus condiciones impuestas (Alemania);la desilusión por lo poco conseguido en el conflicto en el conflicto (Italia, Portugal); las tensiones por el trazado de las nuevas fronteras (Polonia-Lituania, Hungría-Rumania, Bulgaria-Grecia, Yugoslavia-Italia); la situación de las minorías étnico-lingüísticas (alemanes en Checoslovaquia, húngaros en Rumania) De este modo las masas las masas pasaron a considerar la patria como lo más sagrado y a despreciar tanto a los enemigos exteriores como a los sistemas parlamentarios, considerados como débiles e ineficaces para mantener y acentuar la gloria de la nación.

  • El aumento del militarismo.

  • El papel jugado en la guerra, así como el constante recurso de los gobiernos a emplear el ejército para reprimir las protestas populares y los intentos revolucionarios, hizo que los militares tuvieran una creciente importancia en la vida pública de muchos países. Paralelamente las ideas, de que la patria esta amenazada, tanto por enemigos internos como externos, e de que a democracia liberal es incapaz de hacer frente a esas amenazas se extendieron con relativa facilidad entre amplias capas de población. En estos casos el ejército se convierte en el salvador y la garantía de la estabilidad del Estado y la sociedad. Se empiezan a ver a cargos militares protagonizando golpes de Estados e ocupándose de la jefatura del Gobierno, concentrando todo el poder en sus manos.

  • Descomposición del sistema parlamentario tradicional.

  • Después de la Gran Guerra, la ampliación del sufragio, y la creciente participación de las masas en la vida pública y la debilidad y fragmentación de los partidos liberales tradicionales ante los nuevos retos de la sociedad, trajeron profundas modificaciones en el sistema político. Los partidos políticos dejan de ser partidos notables para transformarse en partidos de masas, dirigidos por un líder y con estrategias electorales encaminadas a la captación del voto. Los gobiernos fortalecen y aumentan sus funciones y poderes y ejercen una creciente intervención del Estados en todos los sectores de la vida pública. Los parlamentos pierden atribuciones y prestigio. Esta debilidad de los gobiernos paralizo la vida política y contribuyo a aumentar las críticas sobre el sistema parlamentario y la democracia.

    Estados Europeos con sistemas democráticos estables.

    • Gran Bretaña

    • Francia

    • Bélgica

    • Holanda

    • Irlanda

    • Suiza

    • Checoslovaquia (tras la II Guerra Mundial se establece un régimen totalitario socialista)

    • Dinamarca

    • Noruega

    • Suecia

    • Finlandia

    • Islandia

    2. Dos nuevas fuerzas políticas: Comunismo y Fascismo

    Bien se denomine Estado teológico o absolutista, jacobino, estalinista o nazi siempre se tratara de situaciones de hecho que reflejan una constante histórica, el fascismo. Se caracteriza el fascismo en términos generales, por una rehabilitación de la estructura feudal de la sociedad en cuanto que en ella cada individuo y sus pensamientos tienen asignado un sitio fijo en el sistema, siendo el orden: el orden como contrario a la individuación, como un no pertenecerse. En cualquier régimen en los democráticos también, son unos pocos los que originan la política, pero en las democracias todos pueden juzgarla, al contrario de los regimenes fascistas.

    Es de sobra conocido el proceso del nazismo como una respuesta de pureza inhumana a las delicias de Capua o de cabaret de la Republica de Weimar. Se conoce así mismo el origen del estalinismo que no es más que la aplicación del imperialismo starista. Pero a Auschwitz ya Gulag, no se llega de golpe sino mediante procesos de justificación de sus propios elementos., paulatina y sucesivamente. Se dijo en la posguerra que después de Auschwitz ya no era posible escribir poemas. Describiendo así una situación inconsolable. Pero lo terrible fue que se escribiesen mientras se preparaba Auschwitz. Como lo fue que Rooselvet, impulsador por la ingenuidad americana que no es más que torpeza, fuese capaz de ver al mismo tiempo la maldad nazi y la maldad estaliniana, deshaciéndose en elogios del “fürher rojo”

    El horror comienza con las apoteosis políticas en torno a una idea de reconstrucción de la historia. La barbarie bien sean las puras estalinianas o el holocausto de los judíos, se convierte en una praxis administrativa del cambio en la condición burocrática de la tarea. Un elevado rango de civilización y la misma cultura pasan a ser (lo que por otra parte vino a demostrar en Alemania su escaso desarrollo espiritual) elementos cooperantes e incluso la garantía de la barbarie, o como poco sus aspectos vacacionales o sabáticos.

    Estas someras descripciones perecerán extemporáneas en una Europa sin esclavos y en la que ningún gobernante necesita ya, para cambiar la historia, adoptar decisiones puramente políticas. El dinámico y saludable resorte del “egoísmo”capitalista no crea, como es el caso de los socialismos de Estado, inmensos y exangües espacios de obediencia cadavérica sino climas de libertad y cosechas óptimas de derechos.

    La mirada penetrante y por tanto sombría, de quien sepa ver que un contra fantasma recorre Europa, no merecerá sino un juicio despectivo. Pero lo cierto es que estamos alcanzando el punto más alto de un movimiento pendular, que ha sido radical y vertiginoso, y que ha hecho desaparecer del campo de la historia multitud de opciones intermedias ¿cómo es posible que la mayor parte de los protagonistas de la novela hayan abandonado el libro?

    Es exactamente lo que ocurrió o que parecía que ocurría, en los años precedentes a la instauración de los fascismos europeos. Cuando decimos que la historia no se repite, lo que en realidad queremos significar es que no se repite por los mismos cauces. El desprecio sistemático a los más profundos deseos sociales puede fundamentarse en una legalidad democrática.

    El buen sentido y el conocimiento nos dicen que muchos de los elementos decisivos y actuantes que promovieron los fascismos europeos (el estalinismo, el nazismo, el fascio) laten en nuestras sociedades: la subjetividad, la formación asimétrica del concepto de bienestar o la faustosidad del escaparate irrompible, la ostentación, la sensualidad descarada ahora que estamos en el segundo milenio y mañana moriremos. Tengo la sensación como español y europeo, de que vivimos en época de entreguerras y que silenciosamente se acerca un golpe de discontinuidad histórica."

    EL FASCISMO DE ALEMANIA: EL NAZISMO.

    Entre 1935 y 1945 gobernaron en Alemania los nacionalsocialistas (nazis en abreviatura), instaurando un modelo de Estado que se conoce como III Reich. No es posible separar el nacionalismo de su creador, Adolf Hitler (1889-1945) Nacido en Austria y autodidacta en su formación, tenia un carácter inestable, impregnado de fuertes sentimientos nacionalistas y de creencia de la superioridad de la raza alemana (germana, aria) Combatió en el ejercito alemán en la Gran guerra donde obtuvo los galones de cabo. La derrota alemana significo para el, como para muchos de sus compatriotas, una grave humillación que logro superar alimentando fuertes deseos de venganza.

    A partir de 1919 reside en Munich, donde frecuenta los círculos ultra nacionalistas de la ciudad y entra a formar parte del partido obrero Alemán. En 1920 interviene en la redacción de un programa de Actuación, los “5 Puntos”, donde se anticipa a los objetivos fundamentales de su política: la lucha contra el Tratado de Versalles, la constitución de una gran Alemania, la busca de espacio vital, el racismo, el antisemitismo y el rearme.

    El Partido Obrero Alemán, tras su unión con otras pequeñas formaciones, cambia su nombre por el de Partido Obrero Alemán nacionalista. En 1921 Hitler es su jefe indiscutible. Crea la bandera con la cruz gamada y forma las Secciones de Asalto (las SA) uniformadas can camisas pardas y especializadas en la lucha en las calles y en la violencia sistemática contra los enemigos políticos. Las crisis económica y social por la que atraviesa Alemania en los primeros años de la posguerra contribuyeron a aumentar el numero de afiliados nazis incorporándose destacados héroes de la Gran guerra como Ludendorff y Georing.

    Aprovechando la debilidad de los sucesivos gobiernos de la Republica de Weimar e las graves dificultades existentes en 1923 (entrada de tropas franco-belgas en el Rhur, inflación galopante, hambre, paro, agitación nacionalista…) Hitler animado por el éxito de la marcha fascista sobre roma y con el apoyo de una parte del ejercito, organiza un Golpe de Estado en Munich que fracasa (9/XI/1923) Los principales dirigentes nazis, entre ellos Hitler fueron encarcelados.

    Durante los ocho meses que permanece en prisión, Hitler diseña una estrategia para alcanzar el poder. Fue también durante este tiempo cuando Hitler redacta su libro-programa, el Main Kampf (Mi Lucha) En el se hace una exposición exhaustiva de su pensamiento basado en la exaltación de la raza aria, en la búsqueda de espacio vital, en el dominio de razas inferiores, en los sentimientos antijudaicos, en el desprecio a la democracia y en la subordinación del individuo frente al Estado. Son precisamente las ideas del espacio vital y del racismo las que diferencian al nazismo del resto de los postulados ideológicos característicos de los demás fascismos:

    • El espacio vital. En consonancia con las ideas de revanchismo y de sentimiento de humillación de Versalles, Hitler propugna una revisión del tratado y defiende la necesidad de llevar acabo una expansión y reocupación efectiva de aquellos territorios en los que exista población germánica. Una vez que el nuevo Estado alemán, bajo la dirección de los nazis, alcance la categoría que en otro tiempo tuvo la nación alemana, las potencias europeas, no podrían impedir la creación de un espacio de influencia económica y política, el espacio vital, reservado a la raza alemana en expansión.

    • El racismo. La diferencia de razas se deriva directamente de la aceptación de la desigualdad humana, postulado básico de los sistemas fascistas, pero que en el caso alemán tiene una matización especialmente significativa: la superioridad de la raza alemán tiene una matización especialmente significativa: la superioridad de la raza aria y el odio a los judíos, considerados como una raza impura y culpables de las desgracias económicas y políticas de los alemanes. El sentimiento de odio contra ellos quedaran recogidas en las leyes de actuación que culminaran en las terribles cámaras de gas y los campos de concentración de los años de la II Guerra Mundial. Junto a los judíos, gitanos, enfermos mentales, polacos… sufrieron también las consecuencias de ser considerados inferiores. En el polo opuesto, los arios están adornados de todas las virtudes.

    El ascenso al poder de los nazis.

    Hasta 1929, los nazis contaron con escasos apoyos y tienen problemas internos de liderato. Hitler tiene que reafirmar su autoridad limitando el protagonismo de los jefes de las SA con la creación de las secciones de protección (las SS), encargadas de su seguridad personal.

    Pero la dureza con la que la crisis de 1929 afecto a Alemania cambio la situación. El desenvolvimiento económico de la segunda mitad de los años veinte se baso fundamentalmente en los préstamos concedidos por el capital norteamericano. El crac de la bolsa de Nueva York provoca una retirada masiva del capital extranjero que va seguida de una fuerte crisis financiera, del hundimiento de la industria y de un fuerte incremento del paro.

    La crisis económica va acompañada de la crisis política. Los partidos políticos burgueses están divididos y las fuerzas de izquierdas desunidas; la socialdemócrata esta prácticamente aislada; y los comunistas presentan un mensaje muy radical que asusta ala burguesía; el Gobierno no es quien de mantener el orden en las calles, siendo continuos los enfrentamientos entre diversas organizaciones paramilitares (SA y SS nazis, Cascos de acero nacionalistas, Frente Rojo comunista)

    Ante esta situación, los nazis fueron suficientemente hábiles como para conseguir el apoyo de amplios sectores de la población, desde los obreros hasta la gran burguesía financiera e industrial, y sacaron partido al descontento general existente en el pueblo alemán. La debilidad de los gobiernos democráticos, la falta de entendimiento entre los partidos políticos defensores de la legalidad y el temor a la expansión del comunismo facilitaron su ascenso.

    Tras el éxito electoral, en enero de 1933 Hitler es nombrado canciller por Hindenburg, presidente de la República. Con extraordinaria rapidez, entre Enero de 1933 y Agosto de1934, los nazis afianzan sus posiciones, desenvuelven su programa y establecen la dictadura.

    Desde su puesto de jefe de Gobierno, Hitler maniobra para que se convoquen nuevas elecciones can las que obtener una mayoría absoluta en el Parlamento que apoye sus medidas. La campaña electoral estuvo llena de violencia y los nazis aprovecharon el Incendio del Reichtag (provocado por ellos mismos) para acusar a los comunistas, disolver su partido, prohibir la prensa de izquierdas y suspender las libertades individuales garantizadas en la Constitución, todo esto explotando la idea de peligro bolchevique. El nuevo parlamento concedió a Hitler plenos poderes transformándose así en un dictador legal: decretas la disolución de todos los sindicatos y partidos políticos (excepto el nazi); suprime el federalismo, implantando un férreo centralismo administrativo; el propio partido nazi fue depurado asesinando a los principales dirigentes de las SA y a todos aquellos que no demostraran una lealtad ciega a Hitler (noche e los cuchillos largos, 30/VI/1934)

    Adolf Hitler en el poder: La dictadura del III Reich.

    En Agosto de 1934, tras la muerte del presidente Hindenburg, Hitler acumula las funciones de jefe de Estado y jefe de Gobierno; es el Führer, el guía a quien todo alemán debe obediencia absoluta. El III Reich inicia su andadura.

    La población alemán fue sometida a un rígido control policiaco (vigilada por la GESTAPO o policía secreta) y de pensamiento. Las bibliotecas fueron expurgadas y muchos libros quemados; los medios de comunicación de masas censurados y puestos a servicio de la divulgación de la ideología nazi; hombres y mujeres de todas las edades fueron encuadrados en diversas organizaciones de carácter nazi.

    Los judíos sufrieron cada vez con más dureza una legislación que restringía su libertad. Desde 1938 las persecuciones y los programas contra los judíos se incrementaron: destrucción de sinagogas (noche de cristal, 9/10-XI-1938), imposición de tributos especiales, detenciones masivas… Durante la II Guerra Mundial, miles de judíos fueron enviados a los campos de concentración y miles de ellos fueron eliminados diariamente por diversos procedimientos. El III Reich una vez eliminada la lacra que suponía los judíos podría iniciar la expansión precisa para realizarse como nación poderosa y puramente germana, aria.

    En el terreno económico, el nazismo económico implanto un rígido dirigismo con el objetivo de relanzar todos los sectores productivos y reducir el paro. Su política se baso en la autarquía, en el aislamiento financiero y comercial (congelación de créditos extranjeros, comercio exterior basado solamente en acuerdos de intercambio de mercancías…), en el control estatal de precios y salarios, en los fuertes investimientos del Estado en obras públicas y en el rearme.

    Los resultados fueron muy desiguales y, en algunos sectores, alcanzaron grandes éxitos. El principal beneficiario fue la gran burguesía financiera e industrial (Krupp, Thyssen, Völger…) que se vio favorecida por un régimen fiscal ventajosos y por los investimientos públicos. La clase trabajadora vio recostados sus derechos (prohibición de huelgas, sumisión a los patrones) y sus salarios estancados pero muchos encontraron un puesto de trabajo. Y precisamente el descenso del numero de parados una de las realizaciones mas espectaculares de la política económica de los nazis, aunque tenemos que tener en cuenta que muchos desempleados fueron incorporados al ejercito.

    EL ORIGEN DE LOS FASCISMOS: LA ITALIA FASCISTA.

    El fascismo surge en Italia y, conducido por Mussolini, dominara la escena política de este país entre 1922 y 1943. Su influencia en los sistemas autoritarios europeos del momento fue muy importante y casi todos los dictadores de la época adaptaron en sus países fórmulas fascistas creadas en Italia.

    Benito Mussolini (1883-1945) fue maestro, periodista, buen conocedor de los resortes de la oratoria y del poder sobre las masas. Ex militante socialista, crea en 1919 en Milán os Fasci italiani di combattimiento. Agrupados en escuadras o unidades de veinte miembros cada una, llevaban camisas negras en señal de luto por la patria que estaba muerta y tenia que resucitar frente a las adversidades por las que pasaba.

    Los fascios eran grupos de combate, formados por agentes de muy variada condición e ideología que se dedicaron a atacar a los partidos políticos de izquierdas, así como a sus líderes sindicales. Cuando se producía una huelga, se encargaban de boicotearla mediante acciones violentas que, en muchos casos, contaron con la pasividad de las fuerzas de orden público y el agrado de los empresarios y los terratenientes. Ante la contundencia y eficacia de sus acciones, el movimiento se extendió con rapidez por toda Italia. El incremento de número de militantes dio lugar a la formación del Partido Nacionalista Fascista en 1921.

    Inicialmente, el fascismo italiano no contó más que con un programa mínimo en el que se mezclaban las reivindicaciones sociales (jornada de ocho horas, garantía de un salario mínimo…) con la exaltación de la nación y las críticas a la política tradicional. Carece, por lo tanto, de base doctrinaria previa y, en su lugar, exalta el papel y la importancia de la acción. Esta flexibilidad les permitirá acomodarse a situaciones concretas y acentuar los aspectos que interesan en cada momento, al tiempo que facilitaba la incorporación a sus filas de una amplia base social: comerciantes, artesanos, propietarios agrícolas, intelectuales, mutilados y excombatientes, trabajadores…

    Desde su fundación, los fascios se extendieron con rapidez. Este auge del fascismo se vera facilitada por las graves dificultades políticas y sociales que existen en Italia a comienzos de la década de los años veinte:

    • Los tratados de paz que pusieron fin a la Gran Guerra causaron en el pueblo italiano un fuerte sentimiento de humillación. A pesar de formar parte de los países vencedores, en Italia se hablaba de una victoria mutilada, ya que únicamente se les otorgo una pequeña parte de las reivindicaciones territoriales prometidas. Este resentimiento general estaba acentuado por los numerosos grupos de excombatientes que, después de los sacrificios hechos en el frente, se encuentran con muchas dificultades para encontrar trabajo. El resentimiento y la frustración provocar un ambiente de exaltado nacionalista y de indignación patriótica que será instrumentalizado por los grupos de ideología ultra nacionalista y por Mussolini.

    • Las dificultades económicas de la posguerra, con el incremento de la competencia comercial con la vuelta a la normalidad de los mercados, reconversión de la industria bélica, dificultades financieras y monetarias derivadas de la financiación de la guerra… culminaron en la grave crisis económica de 1921. Aumento el paro disminuyeron los beneficios de la burguesía capitalista, las clases medias se empobrecieron, de manera que los enfrentamientos sociales se radicalizaron; las huelgas, la ocupación de fabricas y de tierras fueron en aumento. Para un sector del proletariado también servía de estimulo el triunfo de los bolcheviques en Rusia y la creencia de que era posible su extensión por todo el mundo.

    El miedo a la revolución, a la incapacidad para detener las reivindicaciones obreras y el deseo de no renunciar a sus beneficios, llevara a la burguesía a financiar a los grupos de los fascios aprovecharan ese financiamiento para aumentar la cifra de sus afiliados acogiendo así a numerosos parados, que recibían un salario.

    • La debilidad del poder político. A comienzos de los años veinte, Italia vive años de gobiernos democráticos débiles, inestables e ineficaces formados por coaliciones que fueron incapaces de hacer frente a los graves problemas existentes. Las divisiones internas de los partidos en el poder, los personalismos políticos y las diferencias ideológicas impedían la estabilidad política, facilitando así el avance del fascismo.

    En su camino hacia el poder, los fascistas utilizaron dos estrategias simultáneas: la parlamentaria (con un progresivo avance de sus diputados en las elecciones) y la actividad en la calle, en donde sus acciones fueron más contundentes (castigos, asaltos a las redacciones de periódicos, casas de pueblo, cooperativas, círculos recreativos, y bibliotecas relacionadas con los partidos o sindicatos de izquierdas y actos violentos en general)

    1922, fue al año clave para el fascismo. En agosto impidieron por la fuerza la huelga general convocada por los sindicatos socialistas. El 27 de Octubre, animados por sus recientes éxitos y ante la debilidad del Gobierno, organizan una Marcha sobre Roma, para forzar el establecimiento de un Gobierno fuerte dirigido por Mussolini. El día 30, el rey Víctor Manuel III nombra a Mussolini jefe del gobierno. En Noviembre el Parlamento le concede plenos poderes.

    La toma de poder por los fascistas fue posible gracias a que contaron con el apoyo expreso o táctico de los mandos del ejército, de múltiples políticos conservadores, y de gran parte de la burguesía. Estés sectores, alarmados ante la posibilidad de una revolución socialista, consiente la alteración de la legalidad política a cambio de orden social y pública. También destaca la responsabilidad del rey quien negándose a firmar la declaración de Estado de sitio con el que se pretendía atajar la insurrección fascista, llamó a Mussolini para formar Gobierno.

    Desde el gobierno de Mussolini fue desmantelando a la oposición mediante la violencia y las disposiciones legales. Dispuesto a asegurarse la mayoría parlamentaria, promulgó una nueva ley electoral por la que se concedían dos tercios de los escaños en el Parlamento a aquel que obtuviese el 25% de los votos. En las elecciones de 1924 los fascistas obtuvieron la mayoría; sin embargo, las críticas y sus procedimientos se incrementan y la oposición hizo un frente común contra ellos. Las milicias fascistas reaccionan con violencia, destacando entre esos actos destacando entre eses actos el asesinato del diputado socialista Matteotti, quién tenía denunciado en el Parlamento precisamente la brutalidad y coacción empleada por esas milicias en la campaña electoral. En la investigación de lo sucedido aparece implicado el mismo Mussolini; los diputados de la oposición deciden abandonar el parlamento como señal de protesta esperando conseguir el apoyo del rey y la supresión de las milicias fascistas. Fue un trágico error; sus peticiones no fueron atendidas por el rey y su retirada puso en manos de los fascistas el control de todas las instituciones del Estado. A partir de enero de 1925 Mussolini establece la dictadura personal y el régimen totalitario.

    En el nuevo régimen, el poder residía en Mussolini, jefe de Gobierno, jefe del Partido Fascista y Duce de los italianos, Su actuación no esta sujeta a ningún tipo de responsabilidades, gobierna mediante decretos de ley aconsejado por el Gran Consejo Fascista y no tiene que rendir cuentas al Parlamento. Mediante una serie de Leyes de Defensa del Estado, se declaran ilegales todos los partidos políticos y sindicatos menos el fascista, se establece la censura en todos los medios de comunicación y una intensa depuración en la administración, en el ejército y en la enseñanza. El Gran Consejo Fascista controla todo el proceso lectoral encargándose de elaborar las listas únicas de candidatos que se representan para ser elegidos miembros de la Cámara de Diputados. Esta cámara, reducida a la simple misión de aprobar las leyes remitidas por el Duce, será reconvertida a partir de 1938 en Cámara de los Fascios y de las Corporaciones y tendrá un carácter simplemente consultivo.

    En el terreno económico, el régimen fascista presenta una de sus mayores singularidades: el corporativismo, presentado como una tercera vía (ni liberal, ni socialista) que coordina a libre iniciativa de la empresa privada con la intervención del estatal; pero frente a la preponderancia del sector público propugnada por el socialismo, defiende la propiedad privada.

    Inspirado en la tradición medieval de los gremios, el estado fascista pretende armonizar los intereses de los obreros y patrones, evitando la lucha de clases (reservándose a la última decisión en caso de conflicto) y procurando una mayor justicia social. Todos los objetivos económicos debían subordinarse a los intereses del Estado, intereses básicamente centrados en alcanzar una posición de grandeza y de independencia en el concierto mundial e las naciones. La autarquía y el aumento de la producción fueron los medios con los que se pretendía conseguir esas metas.

    Se pusieron en marcha una serie de planes económicos para estimular la producción y reducir su dependencia del exterior, planes que la propaganda popularizo como batallas: la del trigo, con el objetivo de lograr la autoabastecimiento; la de la lira para conseguir una moneda de alta cotización internacional; la de los nacimientos, con la finalidad aumentar la población. También desenvolvió un amplio plan de obras públicas para reducir el paro y aumentar el prestigio del sistema.

    La dictadura personal del Duce: Benito Mussolini.

    Benito Mussolini fue jefe de gobierno y dictador de Italia entre el periodo de 1922 y 1943. Fundo también el fascismo italiano.

    Mussolini nació en Dovia di Predappio el 29 de julio de 1883. Era de familia humilde, hijo de un herrero. Tuvo una formación autodidacta y los primeros años de su vida laboral trabajó como maestro y periodista en el norte de Italia; contrajo matrimonio con Rachele Guidi en 1910 y de esta unión nacieron cinco hijos.

    Las autoridades le encarcelaron por su oposición a la guerra entre Italia y Libia (1911-1912). Poco después fue nombrado director del periódico Avanti!, periódico oficial del Partido Socialista. En este partido había ingresado en 1900 en Milán.

    Cuando en 1914 estalló la I Guerra Mundial, Mussolini lo primero que hizo fue denunciar públicamente el carácter imperialista del conflicto desde una posición neutralista, pero no tardó en cambiar de opinión y reclamar la intervención de Italia en apoyo de los aliados.

    Fue expulsado del Partido Socialista y fundó en octubre de 1914 su propio diario en Milán, Popolo d´Italia, que más tarde se convertiría en el órgano oficial del Partido Nacionalista Fascista.

    El ascenso al poder.

    En el turbulento ambiente del Milán de la posguerra Mussolini fundó los Fascios Italianos de Combate en marzo de 1919. Este movimiento de carácter nacionalista, antiliberal y antisocialcita consiguió el apoyo de amplias capas de la sociedad. Tomó su nombre de las Fasces, un antiguo símbolo de la disciplina romana. Su actividad se extendió por las zonas rurales, donde sus milicias de Camisas Negras conseguían el respaldo de los terratenientes mientras atacaban a las ligas de campesinos y a las asociaciones socialistas. En un alarde de oportunismo, el fascismo abandonó su talante republicano para ganarse la confianza del Ejército y de la monarquía.

    Un día después de que los fascistas realizaran la denominada “Marcha sobre Roma”, el rey Victor Manuel III invitó a Mussolini a formar gobierno. Estos hechos acontecen el día 29 de octubre de 1922. Hacía 1924, Mussolini obtiene el título de duce (voz italiana que en español significa jefe) y en 1926 ya había transformado el país en un régimen uní partidista y totalitario basado en el poder del Gran Consejo Fascista, órgano de nueva creación y respaldado por las milicias de seguridad nacional. Suprimido el Parlamento, creó la Cámara de los fascios y de las corporaciones, con un mero carácter consultivo. Dentro del nuevo “Estado Corporativo” los empresarios y los trabajadores se organizaban en grupos controlados por el partido que representaban a los distintos sectores de la economía.

    Se mantuvo el sistema capitalista y se incrementaron los servicios sociales, pero se abolieron los sindicatos independientes y el derecho a la huelga. Los Pactos de Letrán, firmados con el Vaticano en 1929, terminaron con el conflicto que había enfrentado a la Iglesia y el Estado italiano desde 1870.

    Otro de los legados perdurables del fascismo fue la creación de un sistema de holdings industriales (sociedades que controlan a otras compañías) financiado por el estado.

    Mussolini adoptó una política exterior todavía más agresiva, contravino las recomendaciones de la Sociedad de Naciones e inició la conquista de Etiopía (Abisinia, 1935-1936), ganándose así la aclamación de casi todos los sectores de la sociedad italiana. Sin embargo la popularidad del duce disminuyó cuando adoptó medidas tales como el envío de tropas para apoyar al general Francisco Franco durante la Guerra Civil española (1936-1939), la alianza con la Alemania gobernada por el nacionalsocialismo (partido nazi) mediante la formación del Eje Roma-Berlín (1936), que culminó con el denominado “Pacto de Acero” entre ambos estados (1939), la promulgación de leyes contra los judíos y la invasión de Albania en 1939.

    Mussolini ejerció una notable influencia sobre los políticos españoles más conservadores. En 1923, al llegar al poder tras un golpe de Estado, el dictador Miguel Primo de Rivera trató de imitar a Mussolini e implantó soluciones e instituciones de carácter fascista hasta su caída en 1930.

    Posteriormente, partidos políticos de derechas, una vez implantada la II República Española, enviaron emisarios a Mussolini para buscar un apoyo en los planes que estaban preparando para levantarse contra el régimen republicano. El levantamiento más tarde liderado por el general Francisco Franco se inició el 18 de julio de 1936 y Mussolini apoyó decisivamente a los rebeldes enviando a España una división completa del ejército italiano.

    " Articulo periodístico: J. Sandoval “Entreguerras”, publico El Mundo (1990)